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sábado, 30 de marzo de 2013

SARLO Y LA HISTORIA BOBALICONA DE LOS 70









































Los lectores de Clarín están de parabienes, Beatriz Sarlo les cuenta la verdadera historia de los 70, bien fácil para que la entiendan todos, para que dejen de creer en la visión romántica de los tiempos en que todos éramos violentos y estábamos equivocados...


    “Me llamaba la atención de que la mayoría de los libros sobre los setenta no mencionara los textos partidarios duros. No se mencionaba lo duro de la política, se daba una imagen romántica del militante”, dice ahora Sarlo, que había empezado a cansarse de leer la versión romántica de la militancia. Y lo dice sin vueltas, como acostumbra: “Una versión romántica de la militancia, es una versión bobalicona de la militancia”, dispara. Para ella hay que discutir sobre la coyuntura ideológica. “Ahí estábamos equivocados, en las ideas, no en el voluntarismo de querer una sociedad mejor”. Habla sobre Tiempo pasado, un tiempo en el que “todos éramos violentos, pero alguno partidos, como el que yo militaba, esperaba la insurrección popular”.


¿De qué habla Beatriz? ¿De qué país? ¿De qué militancia? ¿De qué ideas? 

¿Dónde estaba Beatriz cuando la dictadura de Onganía, Levingston, Lanusse? ¿Dónde estaba Beatriz cuando el Cordobazo

¿Quiénes eran violentos? ¿Dónde empieza la violencia? 

¿Qué pasó en 1955, desde septiembre 1955?

¿Se podía pensar paz en 1976, 1977, 1978 (¡6,7,8, Beatriz!)?

¿Por qué analiza la historia sin contar a los militares golpistas desde 1930, los policías torturadores, los grupos de tareas, los empresarios vendepatria, los civiles socios del genocidio, las clases dominantes colonizadas, la iglesia cómplice de la tragedia?

¿Por qué mira la historia desde el ojo de la cerradura de la puerta que da a la ventana que abre hacia el pulmón de manzana de su departamento en Barrio Norte?

Beatriz lee documentos, lee y lee profusamente, pero se olvida de los protagonista. Se olvidó de los Bombardeados de 1955, se olvidó de los fusilados de 1956, se olvidó de los encarcelados y torturados durante 18 años, de los 30.000, de los que resistieron heróicamente el genocidio, de los masacrados, de los pibes de Malvinas...

La violencia institucional, la de arriba, la de los poderes fácticos, los borró, de la tierra y de los libros...

No están, al igual que muchos otros compatriotas, porque algunos diseñaron un país para pocos durante todo el siglo XX, pero ella no se dio cuenta, estaba ocupada leyendo "los textos partidarios duros".

¡Qué fácil se hace la plata vendiendo libros para bobalicones!



Daniel
Mancuso


lunes, 10 de septiembre de 2012

UNA UTOPÍA DE DERECHA









El paso del tiempo, casi siempre, desmonta los artificios y muestra la verdadera cara de los protagonistas. Puede suceder que una joven intelectual izquierdista maoísta de los años 70 se haya ido descascarando, y arrive a su tercera edad como escriba privilegiada del establishment desestabilizante y reaccionario, por ejemplo. Una metamorfosis ideológica muy común en estos tiempos es la transformación de personajes con un pasado de izquierda que ahora levantan las banderas de las corporaciones, con figuras notables como Patricia Bullrich en la vanguardia de la derecha nativa.

En esa línea conversa, Beatriz Sarlo plantea una utopía ─porque las clases dominantes también tienen utopías─: quiere demoler los mitos populares. En su opúsculo El mito de la gloriosa juventud en marcha, intenta convencernos de la conveniencia de olvidarnos de "la juventud maravillosa", y entrar en la modernidad capitalista. El primer error que comete la escritora en su columna de La Nación es confundir a la organización Montoneros con la militancia revolucionaria de los 70. A partir de allí, toda la estantería que construye tiene patas de barro. Los 70 no fueron Firmenich y Aramburu solamente, sino que hubo miles y miles de militantes en todos los ámbitos sociales. El golpe del 76 y la represión no se limitaron al accionar de las fuerzas armadas, sino que contó con la complicidad de los medios de Comunicación, la Iglesia, funcionarios civiles, empresarios, etcétera...


    «... Los "ideales" montoneros eran extraños a cualquier concepto de república. A decir verdad, toda la nueva izquierda era antiinstitucional y consideraba al Parlamento y a la Justicia como máscaras de la dictadura de la burguesía. La libertad de prensa era una argucia del capitalismo y de los dueños de medios para engañar y adormecer al pueblo.

    »Los que pertenecimos a esa izquierda de los años setenta sabemos que fue difícil la crítica a la violencia terrorista, al inevitable horizonte de guerra popular prolongada o al foquismo rural. En condiciones de dictadura o de exilio, hubo que estudiar la dinámica de esos procesos, leer y debatir, encontrar las bases filosóficas e ideológicas de la violencia, reconocer las deformaciones del militarismo. Se nos acusó de culpable reformismo o de hablar demasiado pronto (¿cuándo no era pronto?)...»


Sarlo no cuenta toda la historia, sino que toma una parte y generaliza el resto. Los Montoneros fueron el emergente de 18 años de exilio de Perón, de Resistencia del pueblo Peronista, luego del brutal golpe de Estado del 55, que LLOVIÓ MUERTE EN PLAZA DE MAYO, que hubo una cruel REVOLUCIÓN FUSILADORA, que hubo un decreto imposible, EL 4161 QUE PROHIBÍA SENTIR.

No se puede mirar la historia con un sólo ojo. La violencia no fue un invento de los Montoneros, sino un constante padecimiento del pueblo argentino a manos de los esbirros de las clases dominantes en el gobierno, en la economía, en los tribunales, desde los orígenes de la argentinidad... ¿el fusilamiento de Dorrego no fue violento? ¿el empréstito Baring Brothers no fue violento? ¿qué fueron la guerra de la Triple infamia, la campaña del desierto, la década infame?

    «... Pues bien, en William Morris, las organizaciones peronistas kirchneristas y no kirchneristas (repartidas a lo largo del día) le bajan la cortina una vez más a la discusión sobre el ejercicio de la violencia política y de su extremo terrorista. Quizá se piense que los argentinos tienen otras cosas que hacer. Sin embargo, una consideración crítica de la violencia revolucionaria tal como aconteció en los setenta sería un camino para rediscutir la democracia, la movilización de los jóvenes, los frentes políticos y territoriales, el caudillismo. Reiterar que los "ideales" eran los de una "juventud maravillosa" (el adjetivo es de Perón) cierra esa posibilidad. El heroísmo de muchos montoneros no puede esfumar sus errores. Es posible ser heroico y estar equivocado. Desarmar el "mito" es considerar, al mismo tiempo, esos dos calificativos contrapuestos.

    »Pero sobre la separación de heroísmo e ideal no se puede fundar una mitología política. Los kirchneristas, que gobiernan con burócratas, como cualquier gobierno, y con sombras corruptas o sospechosas, necesitan de ese himno juvenil. Extrañan aquel impulso romántico que creen encontrar en los setenta. Por otra parte, las vetas autoritarias y antidemocráticas de los Montoneros los liberan de tributar a dos ideales progresistas: democracia y autonomía. La memoria del Militante Montonero no obliga a firmar esos compromisos. Como mito, hoy exige bastante poco....»


¿Qué es un mito? El mito es una máquina transformadora de energía que atravieza la sociedad. Según Jung, el elemento fundamental del mito es el símbolo, un elemento tangible pero cargado de una resonancia o significación que remite a contenidos arquetípicos de la psique humana. Además, el mito pertenece al orden de las creencias, no tiene una explicación racional, sino cultural. "Es un sentimiento... no puedo parar..." (¿los intelectuales del establishment tienen sentimientos?)


Todo el peronismo está cargado de mitos, y en gran medida fueron la fuerza avasallante para vencer las prohibiciones, los fusilamientos, las torturas, los secuestros, las desapariciones... ¿qué pretende Sarlo? ¿Que dejemos de ser peronistas, que digamos que Evita era una simple bataclana devenida en fanática Primera Dama de un viejo dictador atorrante, que pelear contra los genocidas fue un error...?

La utopía de Sarlo no la hará avanzar hacia el horizonte, como dice Serrat, por el contrario, sus ideas erróneas retroceden inevitablemente hacia un pozó abismal lleno de mierda donde se hunden los navíos cargados de pusilánimes e intelectuales mediocres.




Daniel
Mancuso




miércoles, 15 de agosto de 2012

LOS VOMITOS DE LA HORA





Tienen razón. Como «no hay una oposición política importante por delante, los medios de comunicación pasan a ser la expresión de quienes no están de acuerdo con el Gobierno»

No tienen razón. Los medios no deben hacer antipolítica, no deben desinformar ni tergiversar, no deben hacer política desestabilizante; a lo sumo, deberían constituir un partido político y presentarse a elecciones.

«Los medios logran imponer sus valores como los valores de un conjunto más amplio (en este caso, el arco opositor), porque definen una estrategia capaz de subordinar a las prácticas y los discursos de un grupo de dirigentes y porque sus ideas de la realidad tienen cierto impacto en un sector de la sociedad».

«En este escenario, no hay gestos ni pronunciamientos emitidos desde cualquier tribuna opositora que no tenga la impronta de los diseños mediáticos. Nada de lo que diga o haga desde las heterogéneas entrañas del abanico opositor queda fuera de las grandes definiciones de las corporaciones mediáticas»







Vómito hediondo. Filosofía del odio y el resentimiento ilustrados. Tantos adjetivos descalificativos en un mismo texto son patrimonio de una pluma iracunda que no soporta que el populismo peronista ejerza su mandato democrático, porque le produce urticaria y un profundo dolor de panza...



«Es la hora triunfal de la simulación y de la estafa. De la siembra exitosa del miedo por parte de los verdugos. De la cosecha penosa de la desesperación por parte de sus víctimas. Se ha llegado más lejos que nunca en el ejercicio cínico de la burla y en la diseminación del odio y la desesperanza social, desde los días de la crisis desatada a principios de siglo. Hoy los grandes postergados son también los que reclaman que la ley despierte y proceda. Son los que agitan sin desmayo las pancartas que llevan estampados los rostros de sus familiares baleados, violados, saqueados y olvidados. Son los que golpean sin éxito a las puertas de los que tienen el deber de responder y no lo hacen. Son los que no tienen derecho a disponer de lo que es suyo, empezando por sus propias vidas. Son los que desconoce un Gobierno que se niega a pronunciar las palabras que designan los pesares de la hora: inflación, recesión, corrupción, inseguridad, paco, desempleo, ajuste, presión sobre los medios de información independientes, control extorsivo del reclamo federal, robo y muerte, y más robo y más muerte...»





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Vómito abyecto. Buscando una salida blanca que mientras erosione al gobierno, al mismo tiempo posicione un candidato, un ariete. Dos comodines para el juego de la oposición que se arma desde los medios, e intenta consolidarse en el terreno político. Ellos son cómplices del armados mediático por pensamiento, palabra, obra u omisión...


«Mauricio Macri y Daniel Scioli, cada uno a su manera y sin salir indemnes de las refriegas, parecen estar demostrando algo nuevo en estos tiempos de ejercicio salvaje del poder: que la sumisión no es el único camino habilitado en la política argentina; que la resistencia a la habitual arbitrariedad de Cristina Fernández también es posible si a razones más o menos bien fundadas se añade una pizca de atrevimiento.

»Ni Macri ni Scioli se metieron por propia voluntad en las recientes batallas. Fueron arrastrados por la Presidenta. Pero, hostigados, decidieron pulsear y lograron transmitir a la opinión pública un mensaje en la misma dirección: nunca hubo necesidad, en el caso de la ayuda financiera a Buenos Aires y la huelga de los subtes en Capital, de haber empujado ambos conflictos a un punto extremo de confrontación . El jefe porteño y el gobernador bonaerense se mostraron, aun en los peores momentos, dispuestos a una negociación. Cristina, en cambio, pareció arriar la bandera cuando no tuvo a mano otro remedio y cierto malhumor social empezó a corroer su imagen...»






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Vómito cheto. Un ideólogo políticamente correcto (para ellos) que desgrana la coyuntura con aire medido, pulcro, como sus camisas y corbatas de seda, que intenta encarnar una especie de Maquiavelo, consejero del poder, para conservar el poder, para evitar el avance enemigo...


«La Argentina parece en cambio tomar el camino de los países del ALBA. Comenzando por lo político: quien logró el segundo lugar en las elecciones presidenciales del año pasado obtuvo el 17% de los votos, quedando a 38 puntos del oficialismo. El 45% que votó a la oposición lo hizo así con el fraccionamiento o división más grande que registra la historia electoral argentina.

»El parlamento no ha sido el ámbito en el cual la oposición se ha unificado, sino todo lo contrario.

»Sin oposición política importante por delante, los medios de comunicación pasan a ser la expresión de quienes no están de acuerdo con el Gobierno.

»Es en este marco que iniciativas como la aplicación del artículo de desinversión de la ley de medios, la declaración de interés público nacional del papel para diarios, el uso arbitrario y discrecional de la publicidad oficial y la iniciativa de un código de ética periodística, pasan a formar parte de una ofensiva política destinada a desarticular y acallar las voces de quienes no concuerdan con el Gobierno.

»Sin una oposición articulada, la voz de los medios críticos al Gobierno adquiere mayor importancia política dado que, de silenciarse, se abre el camino a la hegemonía política

»Que los medios se hayan transformado en un campo de batalla de la política, hace que la discusión sobre este tipo de iniciativas no se desarrolle en función de su entidad técnica, sino que adquiere, ante todo, una dimensión política e ideológica que las sesga y distorsiona.

»Sin una oposición articulada, la voz de los medios críticos al Gobierno adquiere mayor importancia política dado que, de silenciarse, se abre el camino a la hegemonía política...»





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Vómito rancio. Filosofía barata y perfume francés. Psicóloga frustrada devenida en opinadora 4 x4. Sus aires académicos le dan una impronta áurea, incólume a la crítica y el analisis, al paso del tiempo, y a la muerte. Su voz es palabra santa que resonó en Columbia, Berkeley, Maryland y Minnesota; sus textos, incunables. Ella estudió y escribió muchos libros, ella sabe un montón y es creible porque no es de nadie y es de todos, es nuestra, es La Nación...


«La Presidenta es una mujer extremadamente poderosa que ha elegido la soledad tras la muerte de su esposo. No me cabe la menor duda de que Néstor era un hombre indispensable en el aparato del Gobierno. Además de ser un gran político, había inventado la rueda de la fortuna [por la sucesión presidencial], que con su fallecimiento se atascó.

»Hay falta de diálogo de la jefa del Estado con los sectores sindicales y empresariales. Tengo la impresión de que Cristina no es una gran política, un gran política habla con más gente...»







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Usted preguntará cómo evitar náuseas y vómitos, manifestaciones dispépticas, trastornos de la motricidad del tracto digestivo superior, y reflujos gastroesofágicos. Usted buscará desesperadamente Metoclopramida Clorhidrato para escapar a la compulsión de abrazar el inodoro. Nada de eso. Está todo dentro suyo. Descrea de las supercherías y cultos esotéricos para escapar de la realidad. Salga a la calle, miré a los ojos a sus compatriotas. Hable, discuta, sonría y cante. Si bebe no conduzca. Papa Noel no existe. Fumar es perjudicial para la salud. Los reyes magos son los padres. Clarín miente. La Nación oligarquea. Perfil envenena.




Daniel
Mancuso

martes, 20 de marzo de 2012

678, 876 y LOS TIBIOS





Beatriz no puede más, está cansada... me parece intolerable, me parece intolerable, de un narcisismo político intolerable, es mucho...

¡Pará Beatriz!, calmate, no le digas "¡conmigo no, Gerardo, conmigo no!", que es un tipo reeducado el chabón.

Gerardo, en su tono cálido, casi acariciando a la invitada, le dice al principio de la charla...


«Beatriz, quiero preguntarte acerca de lo que se escucha, lo que se escribe hoy, las corrientes de pensamiento que yo veo... que hay una parte de la sociedad que es muy 678, no tiene que ver con el programa 678, gente para lo cual todo está bien y a todo le encuentran la vuelta para seguir defendiéndolo; y a su vez, parece que hubiera otro sector que yo apuntaría como 876, todo esta mal, todo el tiempo, sin miramientos... entre 678 y 876 queda una cuadra entera, al 700, ¿existe ese espacio para pensar todavía? ¿hace falta ese espacio? o en todo caso, después de tantos años de kirchnerismo ¿o esto se trata de esas dos grandes ideas que confrontan y esto será así durante todo este gobierno?».


El discurso de Gerardo sonaba a una especie de Teoría de los 2 demonios edulcorada, para los tiempos que corren. Pero él hizo una pregunta y está esperando, no esquivemos el bulto, y rescatando la duda de Gerardo y su honestidad intelectual, podemos contestarle...


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No hay tales cuadras al 600, al 700 y al 800 en nuestra sociedad. Hay, sí, operaciones mediáticas que manipulan la información, que tergiversan y hasta inventan los hechos que no existen, y generan confusión, mal humor social. Hay periodistas canallas y de los buenos. Hay errores del gobierno y terribles actos de boicot de parte de la oposición. Hay cosas que faltan reparar debido al enorme daño que el neoliberalismo nos hizo y nos hace todavía. Hay una gran intolerancia y crispación de parte de los opositores, militantes o no, a veces sin fundamentos, a veces de puro odio y resentimiento antiperonista.

De este lado, del lado del proyecto nacional y popular, hay acción de gobierno, hay inclusión social, hay conflicto de intereses, hay burocracia residual, hay soberbia, hay buena leche, hay patriotas y arrivistas también.

Pero hay pensadores y periodistas, escritores y blogueros, que hemos dado enormes muestras de tolerancia, discusión política, aportes teóricos, críticas a nuestro gobierno y propuestas superadoras. Nos dicen que estamos comprados, que somos rentados, que nos han cooptado, que trabajamos como ejército mediático, etcétera, denostando nuestra identidad política e ideológica, nuestras ideas y propuestas, nuestro acompañamiento al proyecto nacional nacido en 2003, a pura militancia y compromiso.


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No te vayas, no te aburras. Son Gerardo Rosín y Beatriz Sarlo hablando de ¿política? ¿filosofía barata y zapatos de goma? ¿Tribulaciones, lamentos y ocaso de una tonta reina imaginaria de la intelectualidad argenta, o no...? ¿quién sabe? Tuvo poco vuelo la charla, pobre nivel de análisis de la entrevistada...



Ahora, pasemos a 678, el programa que concita todos los misiles mediáticos, los insultos y las críticas más patéticas...

«678 es un programa descerebrado y estúpido. No me puedo sentir espejo de un programa que pasa mal las noticias, las corta en pedacitos para pasar una píldora no de información, sino de opinión», arrancó Sarlo.

¿por qué concita tanto revuelo opositor un programejo televisivo, si nadie lo mira?

678 tiene muchos defectos, no mide para el rating, no dice que lo debería decir, dice lo que no debería decir, dice poco, dice demasiado, se queda corto, no critica nada, sí pone el dedo en la llaga, te pone nervioso, te hace cagar de risa, te aburre, no lo mirás un tiempo, lo volvés a mirar, lo extrañas, lo necesitas, lo odias...

¡¡¡Qué suerte que un programa de la TV Pública genere tantas emociones, eso es bueno, te obliga a pensar, a sacar conclusiones, pensamiento crítico!!!

Nadie pretende que 678 nos solucione la vida, es apenas una ventana abierta.


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Luego Sarlo hace análisis contrafáctico acerca de qué haría la Presidenta, de cómo desataría su ira huracanada si Binner hiciera tal o cual cosa... un mamarracho. Pero luego le reconoce méritos al muerto para denostar a la viuda, como diciendo "muerto el perro se acabó la rabia", una especie de maniobra discursiva que paulatinamente busca desacreditar a la Presidenta. Es uno de los misiles inteligentes con que atacan los escribas del establishment en esta nueva etapa...

«El peronismo si no gobierna te hace la vida imposible...»

«Mirá Kirchner... la derrota de la 125, derrota electoral, y después viene la ley de medios. Es decir, convertir una derrota social y una derrota política en una victoria, que a ellos les importaba mucho para liquidar a Clarín o para reducir el monopolio de Clarín...»

«Yo le reconocí mucha inteligencia política a Kirchner... su viuda no tiene el dominio de la articulación que Néstor tenía dentro del peronismo, acá viene una nueva etapa... yo creo que ahora ha entrado un nuevo estilo, más imperial, yo soy el centro del régimen, que personalmente me produce cierta inquietud, porque como todo estilo hiperconcentrado tiene una enorme fragilidad...»

Y para terminar, la muestra de odio viceral por antonomasia, de la señora hiperilustrada, ultracoqueta yreconcheta que se come las palabras pero menos que Mauricio por que ejercita vocalización en su piso de Recoleta...

    ─¿Qué es lo que más te enoja?

    ─Un discurso por día... me resulta intolerable... nadie, nadie, salvo un autócrata de algún remoto lugar del mundo pronuncia un discurso por día sobre la portabilidad númerica... me parece intolerable, me parece intolerable, de un narcisismo político intolerable, de una autocondescendencia, una condescendencia con sus propias tendencias intolerables, no conozco un político que hable casi una vez por día...


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Con intelectuales de la talla de Beatriz Sarlo estamos en el horno...

British army, we give up, come here, make with us whatever you want!!!



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Daniel
Mancuso





viernes, 28 de octubre de 2011

LA SEÑORITA BEATRIZ





La señorita Beatriz Sarlo viajó a Santa Cruz por el primer aniversario de la muerte de Néstor Kirchner, ("¿en avión, en ómnibus?"), seguramente con dineros del diario La Nación que le pidió a cambio que escriba, de modo independiente, una nota sobre las escenas allí producidas, con un toque de buen gusto reaccionario ("En su interior, el mausoleo, antes que sobrio y grave, es un poco elemental, como si algo hubiera fallado en la imaginación estética y este monumento fúnebre pasara por alto lo que afirmó un gran arquitecto del siglo XX: la tumba es el único tema donde la arquitectura puede convertirse verdaderamente en arte"), de cuño gorila.

Ella cumplió y tipeó su sentido "Tributo en la tierra santa del kirchnerismo".





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En la nota, la señorita Beatriz demuestra que los peronistas, aparte de gritones son brutos, no tienen buen gusto ("La gran bandera argentina y la llama de las antorchas votivas son lo único móvil cerca de ese gran cubo de cemento gris y piedra. Sencillo y pesado. Las angostas aberturas horizontales no le dan levedad sino que, por contraste, aumentan el efecto de masa compacta. Protegerá el féretro de todo ataque: una especie de búnker fúnebre, más impresionante que austero. Podría decirse que es demasiado grande, que estalla en ese cementerio doméstico donde las bóvedas son modestos trabajos de albañilería. La desproporción del mausoleo no puede ser juzgada en abstracto. Estas cosas tienen historia").

Quizás tenga razón la señorita Beatriz, hubiera sido mejor, una urnita pequeña, de barro del lugar, debajo de una campana de vidrio, como la que guarda los sánguches del bar de la esquina. Todo sobre un cajón de manzanas. Eso hubiera sido estética bien peronista, ¿no Betty?


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Hay algo peor que el mal gusto peronista, la repetición del mal gusto... ("El primer peronismo... despojó al monumento de su carácter póstumo. Emplazó estatuas, bustos, altorrelieves, murales y retratos de Perón y de Eva, que durante la revolución libertadora fueron destruidos, en un acto tan poco republicano como había sido ponerlos sobre sus pedestales. Una provincia, calles y avenidas, escuelas, estaciones, lo que se les ocurra, llevaron el nombre de Perón. Todos esos homenajes fueron en vida. No ha sucedido lo mismo con Néstor Kirchner").

Tiene razón la señorita Beatriz, hubiera sido mejor seguir con la costumbre de homenajear a matadores ilustres: Mitre, Sarmiento, Roca, Lavalle. ¿Por qué homenajear a a un presidente que le dio trabajo a los argentinos, o a una mujer que dejó la vida en pos de ayudar a los humildes?

¿Por qué tanta calle Néstor Kirchner, tanto torneo, escuela, puente? Después de todo, lo único que hizo ese flaco desgarbado fue eternizar el mal gusto peronista: mocasines, traje cruzado fuera de moda, birome berreta, y un discurso seseante que se conjeló en una frase mal pronunciada: ¿qué te pasha Clarín?



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Daniel Mancuso

miércoles, 26 de octubre de 2011

TANTOS LIBROS Y NINGUNA FLOR































Setenta balcones hay en esta casa,
setenta balcones y ninguna flor.
¿A sus habitantes, Señor, qué les pasa?
¿Odian el perfume, odian el color?

La piedra desnuda de tristeza agobia,
¡Dan una tristeza los negros balcones!
¿No hay en esta casa una niña novia?
¿No hay algún poeta bobo de ilusiones?

¿Ninguno desea ver tras los cristales
una diminuta copia de jardín?
¿En la piedra blanca trepar los rosales,
en los hierros negros abrirse un jazmín?

Si no aman las plantas no amarán el ave,
no sabrán de música, de rimas, de amor.
Nunca se oirá un beso, jamás se oirá una clave...

¡Setenta balcones y ninguna flor!

Baldomero Fernández Moreno


El contraste.

La luz, o las sombras.

¡Que florezcan mil flores!, o «¡Qué importan estúpidos 12 millones!»

La realidad efectiva, o «¡La cantidad sirve para ganar, pero no para probar lo acertado de un proyecto!»

El amor en las calles multiplicado, o «¡Los profetas del odio mediatizado!»



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Norberto Galasso pregunta: ¿Qué te pasa, Beatriz?, frente al repugnante libelo escrito por Beatriz Sarlo sobre el triunfo popular del domingo 23 de octubre.

«Me hacés acordar a Borges, Beatriz, cuando dijo que el 17 de octubre fue todo una farsa armada desde el gobierno. Peor todavía, a Mirtha Legrand cuando dudó que el cadáver estuviese adentro del féretro o a Carrió cuando sostuvo que el llanto de los jóvenes lo organizó Fuerza Bruta. Y vuelvo a preguntarte: ¿Qué te pasa, Beatriz?

»No puedo creer que pienses que todo ha sido un invento, todo ficción.
»¿En estos últimos años no hubo disminución de la desocupación, ni de la pobreza, ni de la indigencia, no hubo hundimiento del ALCA en Mar del Plata ni constitución de la Unasur, no hubo lucha contra la Sociedad Rural y las grandes corporaciones mediáticas, ni Asignación Universal por Hijo, ni Asignación Prenatal, ni matrimonio igualitario, ni Ley de Medios, ni hubo captación parcial de la renta agraria diferencial a través de las retenciones, ni estatización de las AFJP para recuperar los aportes previsionales de los trabajadores, ni aumento de jubilados y para jubilados?
»¿Sólo hubo un escenario bien montado, una mujer pálida por el cosmético y una leyenda para incautos?»



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«Se ha renovado la identidad justicialista. Imposible decir si el efecto será duradero. Pero lo que parecía difícil cuando la popularidad de Cristina Kirchner alcanzaba un penoso 20 por ciento, sobrevino en el año que va entre la muerte de Néstor Kirchner y estas elecciones. La Presidenta Viuda fue la protagonista y la directora de la obra, una creación suya y de un grupo muy chico de publicitarios e ideólogos, que la dejó hacer y perfeccionó lo perfeccionable. En lo esencial, una autoinvención...»

Afirma Beatriz Sarlo en Victoriosa autoinvención, asqueada por el multitudinario olor a seres humanos impregnado en la Plaza de Mayo y adyacencias.


3

Lo leído hasta aquí, no es nada. Martín Caparrós, escribe algo peor desde España, en el diario El País, una especie de autoconfesión pusilánime de su prodigiosa involución de humano a mono, titulada La razón democrática...

«Y ahí es donde dudo, me sorprendo ante el método: ¿por qué señoras y señores que desconfían del juicio de las mayorías cuando evalúan un programa de televisión, un libro, una canción, una conducta, lo reivindican como valor definitorio cuando evalúan un proyecto de gobierno? ¿Por qué el hecho de que muchos voten a un candidato lo hace mejor, valioso, valedero, y en cambio el hecho de que muchos lean a Paulo Coelho, un suponer, lo convierte en un chanta oportunista? ¿Por qué la cantidad legitima un gobierno pero no, digamos, un programa exitoso de la televisión? ¿Esos señoras y señores están dispuestos a decir que las mayorías se equivocan cuando eligen ver culos contra el caño de Tinelli o cuando atacan a extranjeros pobres o cuando apoyan la pena de muerte, pero no se equivocan cuando eligen votar a tal frente para tal victoria? ¿Dispuestos a sostener que hay temas en que la cantidad sí vale como sanción y otros en los que no? ¿Dispuestos a argüir que la razón democrática debe aplicarse a las elecciones políticas pero no a las demás? Es un problema».


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Leemos:

«El odio es un sentimiento de profunda antipatía, disgusto, aversión, enemistad o repulsión hacia una persona, cosa, o fenómeno, así como el deseo de evitar, limitar o destruir a su objetivo.

»El odio se puede basar en el miedo a su objetivo, ya sea justificado o no, o más allá de las consecuencias negativas de relacionarse con él.

»El odio se describe con frecuencia como lo contrario del amor o la amistad. El odio genera aversión, sentimientos de destrucción, destrucción del equilibrio armónico y hasta autodestrucción. El odio marchita las flores, el aire, la vida...

»El odio no es justificable desde el punto de vista racional porque atenta contra la posibilidad de diálogo y construcción común. Los gorilas no piensan, sienten, odian...»








Daniel Mancuso

viernes, 7 de octubre de 2011

BEATRIZ SARLO, NOMBRAR A KIRCHNER y EL CÓDIGO DA VINCI





Un viejo maestro decía que se debe criticar la obra, no a la persona. Primero buscar todas las cualidades positivas, después señalar los errores, por último dar una propuesta superadora. Así se hace una buena crítica.

Hoy vamos a analizar el futuro libro que está pergeñando Beatriz Sarlo, quien no da puntada sin hilo, aprovechando su fama de notable intelectual de izquierda, con tanto prestigio académico que los diarios Clarín y La Nación se ven obligados a publicar sus ideas progresistas e incorruptibles.

1) cualidades positivas

Al mejor estilo de "El Código Da Vinci", y quizás intentando ser un sucedáneo sudamericano del mismo, Beatriz Sarlo intenta hacer pie en los símbolos del peronismo y el kirchnerismo para establecer la cabeza de playa de su próximo best seller y seguir incautando giles y billetes.

La nota Nombrar a Kirchner tiene 1459 palabras: Si sumamos 1+4+5+9=19, es decir 1+9=10, y 1+0=1, o sea que 1 remite a Néstor, el primero que pensó en la patria, el mejor, el presidente que cambió el destino de la Argentina post implosión neoliberal. Bien ahí Sarlo, una señal de reconocimiento al gran conductor del proyecto nacional en marcha.

Hay 7364 caracteres sin espacios: 7+3+6+4=20, 2+0=2, esto significa que después del 1 viene el 2, que es más femenino, tiene una curva grande que simboliza la Presidenta, o sea que no hay otra opción para nuestro país, primero el 1, después el 2, indefectible, matemática, cientificamente.

Pero hay 8810 caracteres con espacios: 8+8+1=17, esto es "la desgracia", el 17 es la desgracia. ¿Será un homenaje a la muerte de Néstor, o es simplemente su lado gorila que se expresa subrepticiamente frente al futuro triunfo arrasador del 23 de octubre? Pero además: 1+7=8, y el ocho es el símbolo "infinito de pie". ¿Será una alusión a la reelección indefinida de Cristina que tanto asco les produce a los lectores de La Nación?


2) cualidades negativas, errores

Es viva Beatriz. Como del otro lado no hay nada, se agarra del kirchnerismo y empieza una tesis acerca de los símbolos del peronismo y la imagen y la palabra y bla bla bla.

Tomemos parte de los 13 (¿la mala suerte que sufre la Argentina desde que Perón tomó notoriedad pública?) párrafos que constituyen la nota...

    A la Presidenta le gusta nombrarlo. En primer lugar, porque así realiza un acto que será recibido por su audiencia con las mismas claves con que el nombre ha sido pronunciado: deuda, agradecimiento, reconocimiento de una gestión y, sobre todo, continuidad. "Soy la que soy porque fui con Néstor." También es posible escuchar la inversa: "Fue el que fue porque fue conmigo". Pero este implícito no se pronuncia porque es un fundamento profundo de la autoridad presente, y su profundidad lo vuelve impronunciable: nadie es igual a un muerto...

    (...) Un cuerpo vivo, el de Cristina, tomó el lugar de las imágenes... ¿Dónde pervive Néstor, el fundador, el hacedor, el Gran Muerto? Transmutado en "El", Néstor crece en el discurso, en el que se lo menciona como la fuerza de lo que vendrá: "El" tiene la capacidad que no tiene ninguna imagen, porque está presente de manera invisible. Es convocable (como los espíritus). Cuando alguien es designado "El", salta de categoría. De algún modo, ninguna representación alcanza para abarcarlo en su grandeza.

    (...) Lo que sucede con la palabra "Néstor" no está escrito en un capítulo del manual del perfecto kirchnerista; es algo que ha resultado. La palabra "El" trae a Néstor mejor que ninguna imagen: lo saca de esa muerte, que la imagen no puede evitar, y lo pone en el presente de la voz de su viuda; refuerza el unicato presidencial dándole un fundamento trascendente. No sale de un instructivo de publicidad. Prueba una vez más (por si fuera necesario) el talento peronista para la simbología.


Beatriz Sarlo analiza al peronismo y al kirchnerismo sin conocerlo, desde afuera, con la mirada del turista que hace un tour de 15 días por 18 países, y cuando vuelve, habla y habla de París, de Londres, de Roma, Milán, Belgrado, Atenas... No lo entiende. Un gorila no entiende al peronismo y su sucedáneo actual, pasa su análisis por la razón académica, sin pisar el barro, el basural, la muerte, la cárcel, la tortura, la desaparición, la delación, la valentía, el coraje, el dolor, la alegría, la solidaridad... no entiende nada, no vibró las plazas sudadas de pueblo gestando su propia historia, ni las bombas amputando sueños.

Beatriz Sarlo analiza al peronismo y al kirchnerismo como se analiza un jabón de lavar la ropa o un programa de televisión. No sirve la semiología para analizar la imagen de Kirchner (o por lo menos no alcanza sólo con ella), porque "Nestor", o "kirchner", o "él", o como quieran llamarlo, es algo más que un muerto ilustre que fue sucedido por su esposa. Es el presente y el futuro de 40 millones de argentinos, la chispa que encendió el motor de la patria, que durante tanto tiempo estuvo fundido y herrumbrado.

Beatriz Sarlo no tiene pasión, no siente la energía popular cocinando luchas y conquistas, no conoce el goce de la militancia cotidiana. Y encima es deshonesta intelectualmente. Qué falta de respeto, qué atropello a la razón, yo no me atrevería a hablar de física cuántica, pero ella habla de Néstor y Cristina, con total desparpajo.

Beatriz Sarlo es anorgásmica (políticamente hablando, claro). O frígida, ¿quién sabe?



3) Propuesta superadora

Bien, sin ninguna animosidad hacia Beatriz Sarlo, podemos afirmar que su nota Nombrar a Kirchner es un mamarracho, su posible libro sería un mamarracho mayor. Es seguro que eso a Sarlo no le importe, que haga el libro igual, y que lo venda como pan caliente, pero seguirá siendo un mamarracho.

No pierda su tiempo y su dinero.

Si usted quiere saber algo del peronismo, lea algún libro de Juan Domigo Perón, acérquese al Instituto Nacional J.D. Perón y lea LA COMUNIDAD ORGANIZADA; CONDUCCIÓN POLÍTICA; LOS VENDEPATRIA; o cualquier otro. Pero fundamentalmente, vaya a un barrio, hable con los laburantes, con los viejos, los verdaderos protagonistas, los herederos de "él".





Daniel Mancuso

martes, 16 de agosto de 2011

VOCES GORILAS




Para muestra basta un botón, dicen por ahí. Y para sintetizar el disgusto que el triunfo de Cristina ocasionó en la Intelligentzia vernácula, con leer a Beatriz Sarlo opinando sobre la Presidenta alcanza y sobra.

Pero, ¿Quién es esta señora bien, con cara de pocos amigos y evidente sexualidad escasa?

Horacio González ha dado las definiciónes más claras y contundentes, después de preguntarse: "¿Qué son los gorilas? ¿Es posible definirlos? ¿Se puede seguir usando ese concepto en la política nacional?".

El director de la Biblioteca nacional hizo un gran esfuerzo para que la luz del pensamiento devele algunas trampas de la historia argentina, y lo logra airadamente...


    1
    Decir gorilas y gorilismo era una crítica dirigida a quienes renunciaban a la reflexión aun pensando. Lo hacían en nombre de una obstinación oscura, de un arranque de furia que les impedía comprender. Paradójicamente, la acusación de gorilas era un llamado a la razón. Sólo que quien reclamaba comprensión pedía también que se plegara a múltiples exigencias que los perezosos o los egoístas no estaban en condiciones de practicar.



    Palabra compleja de la teoría política del denuesto, gorila es un vocablo altamente especializado, de gran jerarquía epistemológica pero con fuerte capacidad de entrevero. Era una acusación surgida de los débiles, que reclamaban esfuerzos especiales para que se entienda qué hacían ellos en la historia y qué deseaban decir.

    Si los débiles y desaventajados subían por una vez a un carro brioso de la historia, podía suponerse que lo hacían en medio del apresuramiento, la vehemencia y las dignas equivocaciones. Las críticas que recibían debían considerarse entonces como desmesuras ociosas de los que descartaban un orden conceptual más depurado para interpretar los defectos o desvíos creativos de la historia. Podían ser intelectuales o sutiles caballeros munidos de literaturas y ensalmos, pero al no saber ubicarse frente al “aluvión”, también debían ser objeto de un llamado de alerta.

    Eran gorilas a pesar de sus sapiencias, o quizá gravemente por ellas, en el caso en que no llevaran a echar luz sobre la imperfecta pero batalladora vida, popular. ¿Qué sapiencias eran entonces? Difícil, casi irresoluble dilema, porque también podía ser esa imputación de gorila la forma de no oír una crítica justa. Se proclamaba que el gorilismo era una captación disminuida de la realidad por obra de una ceguera emotiva y moral...


Y si todas estas prolíficas oraciones no alcanzan para entender la gravedad de la situación, Horacio González hace una síntesis perfecta:

    Así, los que rechazaban la reflexión –aunque fueran hombres ilustrados, doctos y refinados– se excluían del esfuerzo cultural profundo que era el de entender al pueblo, mereciendo el mote de gorilas. Ese destino albergaba por un lado a los que infligían un daño al propio pensamiento, aun siendo hombres cultos, y por otro lado, a los que imitaban estilos de clases elegidas y poseedoras, aun siendo progresistas en muchos aspectos literales de su vida.


2
Estas reflexiones de González son necesarias para entender por qué los intelectuales y periodistas independientes no entienden el triunfo de Cristina por más del 50 % de los votos.

Leer a Beatriz Sarlo es encontrarse atrapado en la jaula de los gorilas, y allí, sentirse adentro de la boca del gorila mayor, respirando su aliento gorila.

Empieza su nota con una anécdota de Evita votando ─por primera vez, antes de morir─ y concluye el párrafo: Eva y todas las mujeres argentinas votaban por primera vez. También Victoria Ocampo, gran opositora, votó por primera vez, y fue éste el único reconocimiento que le hizo al peronismo. Como ahora con los derechos humanos, siempre hay algo que reconocer.

¿Sólo eso, señora? ¿Sólo los derechos humanos, nada más? ¿Desde 2003 hasta hoy el kirchnerismo no hizo nada por el pueblo argentino?

Como ven, es una gorila contumaz la señora Sarlo, pero sigamos que esto recién empieza...

    ... Cristina Kirchner se rodeó de un escudo protector juvenil (los "pibes" que el domingo cantaban por "la liberación"); se apoyó en una burocracia de Estado que administra dinero y militancia, y cerró Olivos a casi todo el mundo excepto a la mesa más pequeña, a la que se sientan hombres de su extrema confianza personal.

    La muerte de Kirchner contribuyó a esta victoria de una manera paradójica. Pero, antes, dejó su obra. Son suyas las bases económicas sobre las que Cristina Kirchner acaba de lograr su gran triunfo. Aunque se le fueron unos cuantos, por el momento contuvo las tendencias centrípetas. Sobre esto último es claro testimonio el discurso con el que Scioli celebró el domingo a la noche su victoria: agradeció primero a Néstor Kirchner, luego a Alberto Balestrini; saludó a sus competidores internos (como Ishii); reafirmó que su mano está tendida para sumar. Y sólo al final dijo: "Tenemos que encontrarnos con Cristina Kirchner y darle un abrazo y decirle que se merece este respaldo"...

Para Sarlo, la victoria de Cristina, el 14 de agosto de 2011 (con 10.363.319 votos que significan el 50.07 por ciento de los sufragios), se debe a la muerte de Néstor y al luto. ¡Mirá vos! La Presidenta es una tarada que recibió el paquetito del muerto (antes de que se muriera, claro) y se junta con sus íntimos adláteres en Olivos a pergeñar el despilfarro de la caja. Punto.

    ... Se ha repetido que los oficialismos ganaron en las elecciones provinciales previas. En estas primarias lo que ganó es el oficialismo nacional, votado por aquellos a los cuales les va muy bien o pasablemente bien y que, por lo tanto, no ven razones para un cambio sobre el que no tengan la seguridad de que les conviene. Y también votaron al oficialismo los pobres, que no están convidados al consumo sino apenas a la supervivencia; que dependen del sistema de subsidios y creen que mover un gobierno podría afectarlos. Cuando se es pobre, se teme con motivos fundados, ya que la vida es precaria y perder un poco es perder todo. Si ese temor se une a una identidad difusa de origen cultural peronista, allí están los votos.

    Y como la victoria dulcifica, ayer a mediodía Cristina Kirchner dio una conferencia de prensa y no les indicó a los periodistas cómo debían portarse.

Para Sarlo, los más afectados por el neoliberalismo ─representado por todos los opositores al gobierno nacional (Duhalde, Alfonsín, Binner, Carrió...)─ sólo votan al kirchnerismo por estar atrapados en las redes de los subsidios. No existe la creación de miles de puestos de trabajo, la jubilación de millones de viejos abandonados, el presupuesto en Educación e investigación, la salud pública, las viviendas, las netbooks, las rutas y caminos...


3
Hace un tiempo, casi un año atrás, notábamos que BEATRIZ SARLO SE OLVIDÓ de mirar a su alrededor, para poder entender la realidad. El peronismo en acción del siglo XXI (que hoy se llama kirchnerismo) le da asco, lo rechaza, y eso la distancia del fenómeno, y no puede comprenderlo.

De ese modo, estos comunicadores, periodistas, escritores, intelectuales, inventan una realidad paralela, un mundo ficcional que responda a sus intereses de clase, obviando los hechos, o malinterpretándolos. Por eso, la derrota de la oposición se la atribuyen a las desinteligencias que tuvieron para no lograr un consenso y llegar con un solo candidato para enfrentar a la Presidenta. "Cristina ganó por los errores de la oposición". Una locura. Un mamarracho histórico. Pero no se les ocurre pensar e inferir que algo bueno habrá hecho el gobierno para ganar 10 millones de abrazos.

Hoy, Beatriz sigue igual, confundida, perdida, sin brújula...




Daniel Mancuso

viernes, 6 de mayo de 2011

SARLO Y GONZÁLEZ, DUELO DE NEURONAS




Beatriz Sarlo, una señora bien de izquierda, y Horacio González, el director de la Biblioteca Nacional, se encontraron en TN, en el programa Código Político que conducen los periodistas del diario Clarín, Eduardo Van der Kooy y el sonriente Julio Blanck.

Beatriz quiere que "el peronismo se transforme en un partido laborista, normalizándose a la inglesa", parafraseando a Torcuato Di Tella.

Mirá que hubo y hay intelectuales que pensaron el peronismo de forma intensa: el mismo Perón, John William Cooke, Rodolfo Puiggrós, Norberto Galasso, Jorge Abelardo Ramos... pero la señora de siniestra pluma intenta analizar el movimiento nacional desde Torcuato Di Tella...

















Horacio González estuvo demasiado medido, quizás todavía golpeado por el acontecimiento "Vargas Llosa" que lo tuvo como protagonista y que sin duda lo dejo mal parado ante la prensa hegemónica, su tono fue muy condescendiente con las críticas de Sarlo y muy poco entusiasta a la hora de responder o plantear su posición. González no estuvo bien, poco beligerante en el debate, soso, tibio. Muchos "quizás", "tal vez", muchas vueltas en el plato, mucho garabato verbal. Sarlo estuvo punzante y provocativa... Los "Coincido con Beatriz..." no aportaron nada a esclarecer lo que se discutía.


Daniel Mancuso

jueves, 7 de abril de 2011

BEATRIZ SARLO UNA SEÑORA BIEN de IZQUIERDA






¿Quién dijo "No hay peor fascista que un burgués asustado"?

Nunca entendí bien de qué se trata eso. Le voy a preguntar a Beatriz, ella es inteligente y quizás me lo puede explicar.

Ella está preocupada por "la violencia crecientre en una sociedad fragmentada por la intolerancia k".

El juego de tirarle pelotas al gorila es el colmo de la agresividad peronista, avalado por funcionarios gubernamentales.

Sin embargo, Beatriz nada dice de los muertos en Irak y Afganistan, los bombardeos a Libia, los insultos de Lilita Carrió, la violencia patronal de Clarín contra los trabajadores de AGR, por ejemplo.

En su nota La superficialidad del mal, que publica el diario La Nación ─un medio que la pasó muy bien durante todas las dictaduras (y que con la última se quedó, junto a Clarín con Papel Prensa)─, Beatriz teoriza acerca de un juego y se anima a imaginar qué pensarían desde el peronismo, ciertos referentes históricos, haciendo gala de un gorilismo científico marxista pinosolanista de antología; ella que nunca pisó el barro...



    ...La fractura insalvable entre la violencia política y tirarle pelotas a un gorila parece inscripta en el aire de los tiempos: época sin aristas, a la que hay que inventarle alegorías propias de videogames de primera generación. Si no podemos hacer la revolución, podemos macanear un rato. Sin duda, es preferible que los responsables culturales kirchneristas elijan este elemental camino simbólico: una especie de versión inmaterial de la violencia; una pedagogía por el camino del juego. Hernández Arregui, que era de una solemnidad mortalmente aburrida, seguramente no estará sonriendo desde el parnaso nacional antiimperialista, pero Jorge Abelardo Ramos, hombre mordaz, debe de estar muriéndose de risa. Eva, que por su origen popular tomaba las cosas serias en serio, probablemente no estaría entre las más entusiastas del invento...


Beatriz Sarlo ¡Qué intelectual! ¡Qué pluma para analizar un juego y pasearnos por la historia del siglo XX! ¡Desde Estados Unidos con los Black Panthers, a la militancia de Sartre y Foucault! ¡Cuánta ilustración Beatriz!

¿Y nunca pudiste entender al peronismo, que está tan cerquita de tu casa?



1
Escuchemos a Beatriz hablando sobre el Bicentenario y sus temores por la irresponsabilidad gubernamental y las estaciones de subte (¡¡¡teléfono para Mauricio Macri...!!!)






2
Escuchemos a Beatriz hablando sobre la violencia, y su particuar visión sobre los hechos, un tanto sesgada y con doble rasero: de un lado la oposición, del otro la patota... «intolerancia y tensión...» y la televisión pública: «6,7,8 un programa que hay que mirarlo aunque uno quisiera no tener que verlo nunca...»






3
En su nota Quejas de Bety, Goliardo expone el problema básico del pensamiento político "independiente": la mezcla de peras con manzanas...



4
Beatriz me deja muchos interrogantes, como las Preguntas de un obrero que lee, de Bertolt Brecht...


¿Quién construyó Tebas, la de las Siete Puertas?
En los libros figuran sólo los nombres de reyes.
¿Acaso arrastraron ellos bloques de piedra?
Y Babilonia, mil veces destruida, ¿quién la volvió a levantar otras tantas?
Quienes edificaron la dorada Lima, ¿en qué casas vivían?
¿Adónde fueron la noche en que se terminó la Gran Muralla, sus albañiles?
Llena está de arcos triunfales Roma la grande. Sus césares ¿sobre quienes triunfaron?
Bizancio tantas veces cantada, para sus habitantes ¿sólo tenía palacios?
Hasta la legendaria Atlántida, la noche en que el mar se la tragó,
los que se ahogaban pedían, bramando, ayuda a sus esclavos.
El joven Alejandro conquistó la India. ¿El sólo?
César venció a los galos. ¿No llevaba siquiera a un cocinero?
Felipe II lloró al saber su flota hundida. ¿Nadie lloró más que él?
Federico de Prusia ganó la guerra de los Treinta Años. ¿Quién ganó también?
Un triunfo en cada página. ¿Quién preparaba los festines?
Un gran hombre cada diez años. ¿Quién pagaba los gastos?
A tantas historias, tantas preguntas.



Daniel Mancuso

lunes, 1 de noviembre de 2010

BEATRIZ SARLO SE OLVIDÓ






Lo anticipó Don Arturo Jauretche hace muchos años y no le dieron bola.

Estoy cansado de la gente que sostiene sofismas. A diario, se cometen errores comunes en un razonamiento. Y a lo largo del tiempo, se cristalizan como verdades inalterables. Cabe destacar que la crítica de un razonamiento no tiene relación con la validez de su conclusión. La conclusión puede ser válida, mientras que el razonamiento en sí mismo puede no serlo. Tomemos un ejemplo...

1. Beatriz dice que es de izquierda.

2. A Beatriz le gustan Pino Solanas y Claudio Lozano.

3. Por lo tanto, Beatriz, Pino y Claudio son una buena opción progresista entre tanta mierda populista.


Desafortunadamente, pocos razonamientos falaces son tan claros como el ejemplo anterior. Muchos de ellos involucran causalidad, que no es una parte de la lógica formal. Otras utilizan estratagemas psicológicas como el uso de relaciones de poder entre el orador y el interlocutor, llamamientos al patriotismo, la moralidad o el ego para establecer las premisas intermedias (explícitas o implícitas) necesarias para el razonamiento. De hecho, las falacias se encuentran muy a menudo en presunciones no formuladas o premisas implícitas que no son siempre obvias a primera vista.


Estoy cansado de esta señora rubia ceniza, teñida para la ocasión, que engalana las charlas del té de las 5, en Barrio Parque.

Dicen que Beatriz Sarlo es una de las cabezas más lúcidas y críticas del país. Yo no sé. Mi nonna era la mejor cocinera de lasagna con tuco y queso los domingos, ¿viste?


1
¿Quién es esta mujer que escribe y ensaya para los cultos lectores de La Nazi on? En abril 2010 decía que "Con Kirchner no se puede acordar ni un picnic"...


    - La movilidad y la justicia social fueron banderas del peronismo. ¿La dirigencia se olvidó de ésto?

    - El primer gobierno de Perón se dio en otras condiciones nacionales e internacionales. Los primeros años de ese gobierno en términos económicos fue muy favorable para la Argentina. Era un país más sencillo porque no había problemas de empleo. La sustitución de las importaciones, las condiciones en que quedó Europa después de la guerra hicieron que florecieran una serie de industrias que después no pudieron mantenerse. Lo inaudito en la Argentina es la caída del empleo a partir de mediados de la década del ´70. Perón no enfrentó esa realidad. El mundo del desempleo vino después.

    - ¿Cómo llegamos a los 200 años?

    Llegamos retrocediendo. La Argentina era un tipo de Nación caracterizada por una alfabetización muy eficaz. Hoy no podemos garantizar una alfabetización universal que sirva para el mundo del trabajo.

    - ¿La dirigencia actual está capacitada para sacar el país adelante?

    - Pienso que la política se hace con partidos. Lo que se necesitan son partidos innovadores. Los políticos deben serlo culturalmente.

    - ¿Son innovadores los políticos?

    - Han surgido nuevos líderes. Kirchner en su momento fue sumamente innovador. Que después haya tomado un camino que a mí personalmente me disgusta de manera profunda es otra cosa. Pero en el momento en que llega a la presidencia con la conciencia de que debe legitimarse frente al pueblo es innovador. Es valiente en dos o tres cosas que realiza. En otras continúa la presidencia de [Eduardo] Duhalde, que es el que nos sacó de la crisis. Además pienso que han surgido políticos como [Elisa] Carrió, [Claudio] Lozano y [Fernando "Pino"] Solanas que interpelan a gente joven. El justicialismo y radicalismo están tratando de entender cómo rearmar esa extensión en términos de una política innovadora y con sentido de futuro.

    - La sociedad argentina es presidencialista, paternalista. ¿Hay líderes que le puedan disputar el poder a Kirchner?

    - El poder es como la plata. El poder llama al poder. Kirchner podría haber pasado toda su vida en Santa Cruz. Construyó poder desde un lugar muy privilegiado: la Presidencia de la República. Hay que ver qué pasa con los políticos que deben construir desde lugares menos privilegiados. Se está produciendo por primera vez un corte en la política: los que hacen política porque tienen dinero. Es el peor corte que se puede producir. Si hay un candidato como [Francisco] de Narváez que va a usar su potencia económica en una interna afecta a otros sectores de gran experiencia como puede ser Felipe Sola.

    - ¿Se perdió la militancia en ese sentido? Pienso en candidatos como [Mauricio] Macri y De Narváez que salieron del empresariado.

    - El sentido de la militancia y la crisis de la política van juntas. En 2001, el reclamo "que se vayan todos" era una impugnación a viejos estilos políticos. Los partidos grandes conservan algo de sus estilos. Tienen aire de familia. Contra eso la gente reaccionó. Con una baja lectura de los diarios, con una lectura distraída de la política, a la gente le faltan elementos para juzgar a la política. Si dijera que la sociedad siempre es maravillosa, sería populista y no lo soy. Soy de izquierda, pero no populista. Si las encuestas dicen que sólo el 5% de las personas leen la sección política tengo que tomar con pinzas ciertas críticas.

    (...)

    - Da la sensación que de haber acuerdo entre las distintas fuerzas será en la etapa post Kirchner...

    - Bueno, con Kirchner no se puede acordar ni un picnic. Mal se puede acordar una política de Estado. No sé si hoy tienen noción los Kirchner de lo que es una política de Estado.

    - ¿La decepcionaron los Kirchner?

    - Apoyé la nueva conformación de la Corte y la anulación de las leyes de punto final y obediencia debida, que en realidad proviene de proyectos anteriores en el Parlamento. Me parece que ellos hicieron de eso un uso indebido ya que el momento verdaderamente peligroso en el juicio a los militares fue cuando Alfonsín decidió el proceso. Se pusieron de héroes de una epopeya que ya no lo era. Pero entiendo que las organizaciones de derechos humanos se hayan sentido interpeladas por este Gobierno y la recuperación de chicos apropiados. Hubo ciertas intervenciones en cuestiones que afectan la vida de la gente que me parecieron muy importantes.

    Ahora, el estilo Kirchner durante el conflicto con el campo ya venía anunciado de antes. Los Kirchner no dialogan. No sé si alguien que leyó a Carl Schmitt los convenció de que eso era muy propio de políticos decisionistas. Lo cierto es que ellos no lo leyeron. Tomar decisiones en Olivos todas las mañanas no es lo que Carl Schmitt llama decisionismo político. Espero que nadie los haya convencido de eso. La idea de conversión de todo acto político en un acto bélico se veía de antes de diciembre de 2007...


2
Después se murió Néstor Kirchner, y Beatriz escribió La vida a cara o ceca, mientras miles de jóvenes lloraban junto a otros miles, millones de argentinos al tipo con el cual no se podía acordar ni un picnic...

    Concebía la política como concentración potencialmente ilimitada de poder y de recursos y no estuvo dispuesto a modificar las prácticas que lo constituían como dirigente. Kirchner no podía ser cuidadoso en ningún aspecto. No se aplacaba. Gobernó sin contemplaciones para los que consideró sus opositores, sus enemigos, sus contradictores. Tampoco se ocupó de contemplar su debilidad física cuando se lo advirtieron. Como político no conoció el intervalo de la tregua; sin tregua manejó el conflicto con el campo y con los medios; la tregua es el momento en que se negocia y Kirchner no negociaba, no administraba sus objetivos, los imponía o era derrotado. No delegaba funciones. Fue, paradójicamente, un calculador que confiaba en sus impulsos, un vitalista y un voluntarista que se pasaba horas haciendo cuentas.

    En su primer discurso, cuando juró frente al Congreso, dijo: "Atrás quedó el tiempo de los líderes predestinados, los fundamentalistas, los mesiánicos. La Argentina contemporánea se deberá reconocer y refundar en la integración de equipos y grupos orgánicos, con capacidad para la convocatoria transversal, el respeto por la diversidad y el cumplimiento de objetivos comunes". Sin embargo, esas palabras, que no hay elementos para juzgar insinceras en ese entonces, no le dieron forma a su gobierno

    Kirchner definió un estilo que, como sucede con el liderazgo carismático, es muy difícil de transmitir a otros. El líder piensa que es él el único que puede bancar los actos necesarios: él garantiza el reparto de los bienes sociales, él garantiza la asistencia a los sumergidos, él sostiene el mercado de trabajo y forcejea con los precios, él enfrenta a las corporaciones, él evita, en solitario, las conspiraciones y los torbellinos. El liderazgo es personalista
    ...


3
Acá te dejo algo para que reflexiones acerca del verdadero significado de la prosa "Sarliana", algo para pensar y pensar, y si querés podés putear porque estamos en democracia...

  • Las falacias se usan frecuentemente en artículos de opinión en los medios de comunicación y en política. Cuando un político le dice a otro «No tienes la autoridad moral para decir X», puede estar queriendo decir dos cosas:

  • Usar un ejemplo de la falacia del ataque personal o falacia ad hominem, esto es, afirmar que X es falsa atacando a la persona que la afirmó, en lugar de preocuparse de la veracidad de X.

  • No ocuparse de la validez de X, sino hacer un crítica moral al interlocutor (y de hecho es posible que el político esté de acuerdo con la afirmación). En este último caso, la falacia consiste en evadir el tema, dando sólo una opinión personal, no relevante, sobre la moralidad del otro...


4
¡Te olvidaste de Cristina!

¡Te olvidaste de Cristina!, Beatriz, Te olvidaste de lo más importante que tuvo Néstor durante 35 años de su vida personal y política. Néstor no era Kirchner sin Cristina. No te podés olvidar de Cristina. Ellos eran, son indivisibles.

No la nombraste en toda tu nota. Como ciertas mujeres teñidas de rubio, no te bancás que haya una mujer más inteligente, más lúcida, más linda, más reconocida, más querida, más criticada, más amada y odiada que vos. Así son las cosas, mal que te pese, Beatriz.

¿¡Qué mejor elogio al género femenino que el que le regalaron los/las gorilas y oligarcas que caceroleaban en 2008!?

¡¡¡Andate Konchuda!!!

El ataque feroz a la vagina generadora de vida, la vulva peronista más grande pariendo una nueva argentina con sus humores populistas, mojando las conciencias reaccionarias con palabras de dignidad y justicia, por cadena nacional. Insoportable afrenta a las instituciones y el consenso canallas.

¡Te olvidaste de los compañeros! que gestionan en las diversa áreas del Estado recuperado de terapia intensiva neoliberal, para todos, y ¡Te olvidaste de los miles de militantes y dirigentes que florecen en la política nacional!



Daniel Mancuso

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