
Un perro andaluz ─escrito, producido, dirigido e interpretado por Luis Buñuel en 1929, con la colaboración en el guion de Salvador Dalí─ nació de la confluencia de dos sueños. Dalí contó que soñó con hormigas que pululaban en sus manos y Buñuel a su vez cómo una navaja seccionaba el ojo de alguien.
A mí me seccionó la cabeza ver ese ojo partido en un recital del Flaco Luís Alberto Spinetta, allá lejos y hace mucho tiempo, en un cine que no me acuerdo, cuando mi hermano Antonio era un adolescente y yo un niño que venía de Palito Ortega, en tele y en long play.
Me seccionó la cabeza el recital, las imágenes, los colores, el sonido y el muñeco de Elmo Lesto cruzando el escenario.
El flaco abrió cabezas y corazones a la sensibilidad y la poesía. Un hermano querido que partió quién sabe dónde, pero se queda a cantar, a pesar del maltrato de unos canallas...A mí me seccionó la cabeza ver ese ojo partido en un recital del Flaco Luís Alberto Spinetta, allá lejos y hace mucho tiempo, en un cine que no me acuerdo, cuando mi hermano Antonio era un adolescente y yo un niño que venía de Palito Ortega, en tele y en long play.
Me seccionó la cabeza el recital, las imágenes, los colores, el sonido y el muñeco de Elmo Lesto cruzando el escenario.