

¿Massa o Macri? Uno de los dos será la gran sombra del 2015, el cuco que amenace las próximas elecciones y con ello nuestro futuro. Ambos son jóvenes, simpáticos, gozan el favor de la prensa opositora, y son muy parecidos en varios aspectos. Sostienen una mirada neoliberal del mundo y sus acciones de gobierno siempre se ejecutan en favor del establishment.
¿Y Scioli? ¿Te diste cuenta que nadie lo critica desde los medios hegemónicos? El camaleón mamá, el camaleón, cambia de colores según la ocasión...
A través de la televisión han engendrado una imagen demagógico reaccionaria de político fresco, descontracturado, sincero, que no anda con vueltas, y paradógicamente muestran a sus respectivas gestiones como ejemplos a multiplicar. ¡Mamma mía! ¿se imaginan? ¡cámaras y globos por todo el país! ¿volverán las privatizaciones? ¿los megacanjes?
Transitan negocios millonarios con la obra pública, mucha mercadotecnia electoralista, construyen su fuerza desde los estudios de los medios masivos de confusión, y bajo el paraguas mediático que invisibiliza todos los problemas que pueden manchar su imagen. Pareciera que todo lo que hacen en sus respectivas gestiones está bien, y todo lo que está mal en Argentina es culpa de Cristina.
Lo cierto es que la discusión acerca de quién es más peligroso si alcanzara la Presidencia de la nación está que arde. Pero todo se hace en voz baja. No hay debate en serio dentro del FpV, la militancia debate y debate en encuentros multitudinarios que luego se archivarán en fotos para el recuerdo; las decisiones se toman en otro lado, la línea se baja de arriba y se obedece sin chistar.
El kirchnerismo repite hacia adentro el mandato: "no hay que dejar que crezca el intendente de Tigre y lo mejor es que gane Macri para que la jefa vuelva triunfante en 2019". "Si gana Massa retrocedemos al 2001". Cristina se sacó varias fotos con el alcalde porteño, y hasta le regaló algunos piropos. Muy pocos se atreven a pensar otra cosa. Nadie quiere sacar los pies del plato. El kirchnerismo porteño se rehusó rotundamente a apoyar la Revocatoria de Mandato a Macri. Pero el mal humor social aumenta, y los monstruitos siguen su carrera ascendente. Inexplicable suicidio político. O mejor dicho, antipolítica del lado de acá.
¿Y si Scioli gana las PASO, lo votás? ¿vos votaste a Menem la segunda vez? ¿tendremos Casal y Granados a rolete? ¿y en Nación, a Berni quién lo habilita con su discurso y sus actos derechos y humanos?
¿Tan grave peligro se debe a los méritos de dichos candidatos de la derecha vernácula o son el corolario de los errores K? ¿Quién alimentó a los monstruos que nos amenzan? Dejémonos de joder con la excusa del cerco mediático. No es sólo eso. En el ajedrez de la política también se mueven las fichas de ambos lados. Y acá parece que algunos juegan para el enemigo, regalan alfiles, peones, ponen en peligro la dama.
Y no nos referimos exclusivamente a las dificultades de la economía debido a la crisis que comenzó en 2008 y la baja de las exportaciones y la falta de dólares y los silos bolsa de los sojeros, y la puja destributiva, y Magnetto, Moyano, Barrionuevo, Carrió, Lanata, la inflación y la mar en coche... estamos pensando en lo que no se hizo porque no se pudo y porque no se quiso, por desidia, por inacción, por microclima triunfalista, por ignorancia, por no pisar la calle donde existen los verdaderos problemas que no se ven desde adentro de los despachos y los actos. El capitalismo prolijo tiene un techo demasiado bajo que ya no nos deja ver el sol, este proyecto tiene que saltar a la terraza para ver el horizonte.
Y todos estos años, cuando los protagonistas golpeaban las manos, cuando tocaban a la puerta pidiendo soluciones, acercando propuestas, reclamando participación, proponiendo proyectos, el ninguneo campeaba la parada en más de una oportunidad. Toda la rémora neoliberal que todavía subsiste en las filas del kirchnerismo, el pragmatismo pejotista que circula en los despachos de funcionarios y legisladores, punteros y dirigentes que ponen huevos en todas las canastas porque ahora se vienen las PASO, y algo hay que mojar, o morder, o aunque sea no quedarse afuera de la repartija, los inhabilita para pensar en otras custiones simples como poner en práctica lo que verbalizan cuando hablan de "política", o sea, resolver la vida de millones de compatriotas a los que todavía no les llegó la década ganada.
Tomemos un ejemplo cercano, acá nomás, no hace falta irse al Chaco, a Formosa, o Jujuy. A minutos de Casa Rosada, los millones de sufrientes ciudadanos y ciudadanas de la cuenca del Riachuelo-Matanzas hubieran podido tener una vida mejor si hubiese habido decisión política en vez de Estado ausente y promesas vacuas. Porque los millones estuvieron, se gastaron, se esfumaron, se fueron por la canaleta de la burocracia, los organismos inoperantes y la mierda flotando hacia el estuario sucio, más allá de Puerto Madero. Ejemplos abundan.
Si se puede denunciar a un médico por mala praxis, por qué no podemos denunciar a un funcionario o legislador, o quién sea por mala praxis política, por rosca inoportuna, negociación inconveniente, acuerdos extemporáneos, defraudación a la voluntad soberana de los votantes. Y que la vergüenza lo inhabilite a salir a la calle, y que lo puteen como a Domingo Cavallo.
¿Cuántos pueden publicar un informe de gestión, en un libro, en internet, para que todos nos enteremos qué hicieron, qué votaron, qué propusieron, qué decidieron, mientras entuvieron en sus cargos?
No se trata de denuncias judiciales, sino de algo más alto, más sagrado, la voluntad popular violada por compañeros, quienes defeccionaron a la hora de resolver nuestras cuitas a través de sus acciones políticas, y en cambio, nos encajaron una frustración, un acuerdo espurio, un hecho consumado que empeoran las cosas y nos condenan al sufrimiento, al fracaso, al retroceso fatal.
Si Macri o Massa o Scioli llegaran a ser Presidente de la Nación, no será por mérito propio, ni por la ayudita de los amiguitos multimediáticos, sino por la insensata irresponsabilidad de todos y cada uno de los "actores políticos" que pudiendo haber hecho algo por el prójimo, no lo hizo y privilegió su quintita personal o grupal, su ombligo individual o colectivo, pero siempre pequeño y mezquino frente a las necesidades insatisfechas de todos y todas, miles, millones, quienes sostenemos, en serio, desde el llano y la militancia, un proyecto nacional que nunca traicionamos por pensamiento, palabra, acción u omisión.
¿Y Scioli? ¿Te diste cuenta que nadie lo critica desde los medios hegemónicos? El camaleón mamá, el camaleón, cambia de colores según la ocasión...
A través de la televisión han engendrado una imagen demagógico reaccionaria de político fresco, descontracturado, sincero, que no anda con vueltas, y paradógicamente muestran a sus respectivas gestiones como ejemplos a multiplicar. ¡Mamma mía! ¿se imaginan? ¡cámaras y globos por todo el país! ¿volverán las privatizaciones? ¿los megacanjes?
Transitan negocios millonarios con la obra pública, mucha mercadotecnia electoralista, construyen su fuerza desde los estudios de los medios masivos de confusión, y bajo el paraguas mediático que invisibiliza todos los problemas que pueden manchar su imagen. Pareciera que todo lo que hacen en sus respectivas gestiones está bien, y todo lo que está mal en Argentina es culpa de Cristina.
Lo cierto es que la discusión acerca de quién es más peligroso si alcanzara la Presidencia de la nación está que arde. Pero todo se hace en voz baja. No hay debate en serio dentro del FpV, la militancia debate y debate en encuentros multitudinarios que luego se archivarán en fotos para el recuerdo; las decisiones se toman en otro lado, la línea se baja de arriba y se obedece sin chistar.
El kirchnerismo repite hacia adentro el mandato: "no hay que dejar que crezca el intendente de Tigre y lo mejor es que gane Macri para que la jefa vuelva triunfante en 2019". "Si gana Massa retrocedemos al 2001". Cristina se sacó varias fotos con el alcalde porteño, y hasta le regaló algunos piropos. Muy pocos se atreven a pensar otra cosa. Nadie quiere sacar los pies del plato. El kirchnerismo porteño se rehusó rotundamente a apoyar la Revocatoria de Mandato a Macri. Pero el mal humor social aumenta, y los monstruitos siguen su carrera ascendente. Inexplicable suicidio político. O mejor dicho, antipolítica del lado de acá.
¿Y si Scioli gana las PASO, lo votás? ¿vos votaste a Menem la segunda vez? ¿tendremos Casal y Granados a rolete? ¿y en Nación, a Berni quién lo habilita con su discurso y sus actos derechos y humanos?
¿Tan grave peligro se debe a los méritos de dichos candidatos de la derecha vernácula o son el corolario de los errores K? ¿Quién alimentó a los monstruos que nos amenzan? Dejémonos de joder con la excusa del cerco mediático. No es sólo eso. En el ajedrez de la política también se mueven las fichas de ambos lados. Y acá parece que algunos juegan para el enemigo, regalan alfiles, peones, ponen en peligro la dama.
Y no nos referimos exclusivamente a las dificultades de la economía debido a la crisis que comenzó en 2008 y la baja de las exportaciones y la falta de dólares y los silos bolsa de los sojeros, y la puja destributiva, y Magnetto, Moyano, Barrionuevo, Carrió, Lanata, la inflación y la mar en coche... estamos pensando en lo que no se hizo porque no se pudo y porque no se quiso, por desidia, por inacción, por microclima triunfalista, por ignorancia, por no pisar la calle donde existen los verdaderos problemas que no se ven desde adentro de los despachos y los actos. El capitalismo prolijo tiene un techo demasiado bajo que ya no nos deja ver el sol, este proyecto tiene que saltar a la terraza para ver el horizonte.
Y todos estos años, cuando los protagonistas golpeaban las manos, cuando tocaban a la puerta pidiendo soluciones, acercando propuestas, reclamando participación, proponiendo proyectos, el ninguneo campeaba la parada en más de una oportunidad. Toda la rémora neoliberal que todavía subsiste en las filas del kirchnerismo, el pragmatismo pejotista que circula en los despachos de funcionarios y legisladores, punteros y dirigentes que ponen huevos en todas las canastas porque ahora se vienen las PASO, y algo hay que mojar, o morder, o aunque sea no quedarse afuera de la repartija, los inhabilita para pensar en otras custiones simples como poner en práctica lo que verbalizan cuando hablan de "política", o sea, resolver la vida de millones de compatriotas a los que todavía no les llegó la década ganada.
Tomemos un ejemplo cercano, acá nomás, no hace falta irse al Chaco, a Formosa, o Jujuy. A minutos de Casa Rosada, los millones de sufrientes ciudadanos y ciudadanas de la cuenca del Riachuelo-Matanzas hubieran podido tener una vida mejor si hubiese habido decisión política en vez de Estado ausente y promesas vacuas. Porque los millones estuvieron, se gastaron, se esfumaron, se fueron por la canaleta de la burocracia, los organismos inoperantes y la mierda flotando hacia el estuario sucio, más allá de Puerto Madero. Ejemplos abundan.
Si se puede denunciar a un médico por mala praxis, por qué no podemos denunciar a un funcionario o legislador, o quién sea por mala praxis política, por rosca inoportuna, negociación inconveniente, acuerdos extemporáneos, defraudación a la voluntad soberana de los votantes. Y que la vergüenza lo inhabilite a salir a la calle, y que lo puteen como a Domingo Cavallo.
¿Cuántos pueden publicar un informe de gestión, en un libro, en internet, para que todos nos enteremos qué hicieron, qué votaron, qué propusieron, qué decidieron, mientras entuvieron en sus cargos?
No se trata de denuncias judiciales, sino de algo más alto, más sagrado, la voluntad popular violada por compañeros, quienes defeccionaron a la hora de resolver nuestras cuitas a través de sus acciones políticas, y en cambio, nos encajaron una frustración, un acuerdo espurio, un hecho consumado que empeoran las cosas y nos condenan al sufrimiento, al fracaso, al retroceso fatal.
Si Macri o Massa o Scioli llegaran a ser Presidente de la Nación, no será por mérito propio, ni por la ayudita de los amiguitos multimediáticos, sino por la insensata irresponsabilidad de todos y cada uno de los "actores políticos" que pudiendo haber hecho algo por el prójimo, no lo hizo y privilegió su quintita personal o grupal, su ombligo individual o colectivo, pero siempre pequeño y mezquino frente a las necesidades insatisfechas de todos y todas, miles, millones, quienes sostenemos, en serio, desde el llano y la militancia, un proyecto nacional que nunca traicionamos por pensamiento, palabra, acción u omisión.