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lunes, 5 de noviembre de 2012

USA: ¿QUÉ DEMOCRACIA?









Hace semanas que los medios hegemónicos planetarios viene bombardeándonos con las noticias sobre las elecciones en la USA . Ya sabemos que son la primera potencia mundial (en declive) y que su poder económico y militar es enorme, pero que sigan engañándonos con el verso de que es la primera democracia del mundo, no, eso no se soporta más.

El Presidente de los Estados Unidos es electo indirectamente por el pueblo, a través de electores de un Colegio Electoral. Primer escollo entre el pueblo y su Presidente. Las elecciones presidenciales entre republicanos y demócratas, entre Mitt Romney y Barack Obama de este año 2012, podrían llegan a definirse antidemocráticamente, cuando quien surja elegido no sea quien haya obtenido la mayor cantidad de votos. Sí, como lo oye, aunque un candidato tenga más votos individuales, o votos populares, puede perder. Así es la democracia "made in USA", my friend.


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El sistema electoral estadounidense ha sido diseñado para darle un rol fundamental a los distintos estados en los comicios presidenciales, y burlar la voluntad popular. Este martes 7 de noviembre 2012, los estadounidenses no votarán directamente a los candidatos a la presidencia sino que votan electores. Además, no es obligatorio votar, otra distancia entre el pueblo y la democracia. Si bien el sistema de colegio electoral no es algo inusual en el mundo, en los EEUU se combina con otra característica que lo hace particular: el partido que obtiene la mayor cantidad de votos se queda con todos los electores asignados a ese estado.


La cantidad de electores que corresponde a cada estado surge de la suma de legisladores que ese estado tiene en el Capitolio, es decir, en la Cámara de Representantes, donde la cantidad es proporcional a la población que hay en cada estado, y en el Senado, donde hay dos senadores por cada uno de los 50 estados, más allá de su población.

Una vez realizados los comicios, los 538 electores del colegio electoral son quienes eligen al presidente.

El colegio electoral es antipopular por varias razones. Es antidemocrático por definición, ya que el Presidente es electo indirectamente en lugar de serlo por un sistema electoral directo. Además, crea desigualdad entre los votantes en diferentes estados durante la elección Presidencial. Sólo los votantes en estados decisivos determinan el resultado de las elecciones, y por ello se reclama que la gran mayoría de los estadounidenses, que no viven en estados competitivos, son ignorados por las campañas electorales. Si el sistema de Colegio Electoral fuera eliminado y todo el país fuera un sólo distrito para las elecciones presidenciales, entonces los resultados no dependerían de los estados cruciales.



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La democracia estadounidence es en realidad una Plutocracia democrática...

    «Una y otra vez, críticos desde el economista Joseph Stiglitz, Premio Nobel, el legendario y veterano reportero Bill Moyers, el analista Noam Chomsky, y hasta Bruce Springsteen, entre otros, han expresado que la extrema concentración de riqueza y su daño colateral, la dramática desigualdad económica, están amenazando a la democracia más poderosa del mundo. La desigualdad ha llegado a un punto sin precedente desde 1928, con el 1% de la población controlando 40% de la riqueza nacional, mientras los indicadores de pobreza, hambre, ingreso medio y más de todos los demás sigue empeorado. Moyers reporta que el 1% acaparó el 93% del ingreso generado en el primer año de la llamada “recuperación”. No sólo eso, sino que afirma que “en ningún momento en la historia moderna el 0,001% más rico ha sido dueño de tanta riqueza o ha pagado tan poco en impuestos”.
    »Todo esto se ha logrado bajo presidentes tanto demócratas como republicanos a lo largo de las últimas tres décadas...»


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¿Por qué les molesta tanto nuestras democracias en SurAmérica, nuestro 54%? Evidentemente nos acusan de populistas, estatistas, y otras alusiones peyorativas porque la democracia real no es un buen negocio para las corporaciones y el anarco capitalismo global. Los medios hegemónicos son destituyentes en todo el continente porque no quieren que gobiernen las mayorías sino sus socios y subordinados.

Esa es la democracia del siglo XXI que quieren los amigos de lo ajeno que integran la SIP. Por eso, atacan permanentemente a los gobiernos populares, por eso demonizan a Hugo Chávez, a Evo Morales, o a Cristina.



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El populismo reflexionado por nuestro excelente pensador Ernesto Laclau ...






Si querés seguir todas las alternativas de lo que pasa allá arriba, viajá hasta el blog de nuestro compatriota EDDIE... (en castellano)



Daniel
Mancuso

lunes, 31 de octubre de 2011

DEBATES Y COMBATES (EL RETORNO DE LO POLÍTICO)




Ayer, estuvieron en 678 (30-10-11) los enormes pensadores argentinos Ernesto Laclau y Jorge Alemán, y entre tantas cosas hablaron sobre el proyecto «Debates y combates».

La Secretaría de Cultura de la Nación, junto con la Sindicatura General de la Nación, la Universidad Nacional de San Martín y el Centro de Estudios del Discurso y las Identidades Sociopolíticas, organiza la segunda edición del ciclo de filosofía y política «Debates y combates».

El encuentro se llevará a cabo el 2 y 4 de noviembre en la sede de la SIGEN (Av. Corrientes 389, Ciudad de Buenos Aires), con entrada libre y gratuita.

Contará con las exposiciones de Ernesto Laclau (Argentina), comentado por Jorge Alemán (Argentina); Judith Revel (Francia), comentada por Cristina López (Argentina); Tony NEgri (Italia), comentado por Federico Schuster (Argentina); David Tarizzo (Italia), comentado por Horacio González (Argentina); Jelica Šumič (Eslovenia), comentada por Gloria Perelló (Argentina); y Giacomo Marramao (Italia), comentado por Eduardo Rojas (Argentina).


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En junio, habíamos publicamos la noticia sobre el ciclo «Debates y combates» que se realizó en la Casa Nacional del Bicentenario.


Fue organizado por la Secretaría de Cultura de la Nación, con el acompañamiento de la Universidad Nacional de San Martín, el Centro de Estudios del Discurso y las Identidades Sociopolíticas (CEDIS), el Voluntariado Universitario y el Fondo Económico de Cultura.

El ciclo contó entre los expositores a Ernesto Laclau, Gianni Vattimo, Carlos Zannini, Jorge Coscia, Jorge Alemán, Marcela Cardillo y Juan Manuel Abal Medina, entre otros...


Debates y Combates es un esfuerzo colectivo de reflexión destinado a producir teoría política en el contexto de las actuales transformaciones que recorren América Latina, para contribuir a la consolidación y la profundización del nuevo protagonismo social, político y cultural.

Así, asumiendo el desafío ineludible de lo político, este ciclo intenta producir una crítica, un lenguaje alterno y también una superación del discurso liberal individualista, dominante en los medios de comunicación de masas y en el debate contemporáneo sobre la naturaleza de la democracia.


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Debates y combates - Jorge Alemán




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Debates y combates - Ernesto Laclau




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Debates y Combates - Gianni Vattimo




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Debates y combates - Jorge Coscia







Daniel Mancuso

sábado, 25 de junio de 2011

DEBATES Y COMBATES






El ciclo Debates y combates se realizó en la Casa Nacional del Bicentenario.

Fue organizado por la Secretaría de Cultura de la Nación, con el acompañamiento de la Universidad Nacional de San Martín, el Centro de Estudios del Discurso y las Identidades Sociopolíticas (CEDIS), el Voluntariado Universitario y el Fondo Económico de Cultura.


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El ciclo contó entre los expositores a Ernesto Laclau, Gianni Vattimo, Carlos Zannini, Jorge Coscia, Jorge Alemán, Marcela Cardillo y Juan Manuel Abal Medina, entre otros...


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Debates y Combates es un esfuerzo colectivo de reflexión destinado a producir teoría política en el contexto de las actuales transformaciones que recorren América Latina, para contribuir a la consolidación y la profundización del nuevo protagonismo social, político y cultural.

Así, asumiendo el desafío ineludible de lo político, este ciclo intenta producir una crítica, un lenguaje alterno y también una superación del discurso liberal individualista, dominante en los medios de comunicación de masas y en el debate contemporáneo sobre la naturaleza de la democracia.


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Debates y Combates 4 - Gianni Vattimo




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Debates y combates 3 - Jorge Coscia





VEA TAMBIEN

EL RETORNO DE LO POLÍTICO



Daniel Mancuso

EL RETORNO DE LO POLÍTICO







El ciclo Debates y combates se realizó en la Casa Nacional del Bicentenario.

Fue organizado por la Secretaría de Cultura de la Nación, con el acompañamiento de la Universidad Nacional de San Martín, el Centro de Estudios del Discurso y las Identidades Sociopolíticas (CEDIS), el Voluntariado Universitario y el Fondo Económico de Cultura.


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El ciclo contó entre los expositores a Ernesto Laclau, Gianni Vattimo, Carlos Zannini, Jorge Coscia, Jorge Alemán, Marcela Cardillo y Juan Manuel Abal Medina, entre otros...


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Debates y Combates es un esfuerzo colectivo de reflexión destinado a producir teoría política en el contexto de las actuales transformaciones que recorren América Latina, para contribuir a la consolidación y la profundización del nuevo protagonismo social, político y cultural.

Así, asumiendo el desafío ineludible de lo político, este ciclo intenta producir una crítica, un lenguaje alterno y también una superación del discurso liberal individualista, dominante en los medios de comunicación de masas y en el debate contemporáneo sobre la naturaleza de la democracia.


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Debates y combates 3 - Jorge Alemán




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Debates y combates 3 - Ernesto Laclau





VEA TAMBIEN...

DEBATES Y COMBATES





Daniel Mancuso

domingo, 3 de abril de 2011

LACLAU Y LA LIBERTAD DE PRENSA









Haciendo un alto en sus ciclos de conferencias, que por estos días lo encuentran en Chicago, Ernesto Laclau concedió una entrevista a Tiempo Argentino para analizar la actualidad política de este año electoral y la reacción que provocó el conflicto gremial en el Grupo Clarín...


    –¿Qué opinión tiene sobre lo sucedido en la planta del medio monopólico Clarín? ¿Es como lo quieren presentar ellos, un atentado a la libertad de prensa?

    –Yo creo que las declaraciones realizadas por el ministro Carlos Tomada han estado muy adecuadas. Este es un problema de carácter sindical, de un conjunto de empresas que no están respetando una serie de principios legales establecidos (vea los DESPEDIDOS de CLARÍN).

    A este proceso de protesta se le está tratando de dar un tinte político e ideológico con toda esta historia de que la libertad de prensa está puesta en cuestión, lo cual es absurdo. La libertad de prensa en la Argentina es total.

    Pero además, la libertad de prensa en otros países donde la gente dice que está cuestionada, también es muy grande. En Venezuela, que generalmente es el blanco de los ataques, hay que ver que lo que ocurrió fue que no renovaron la licencia de un canal de televisión para salir al aire, aunque ese canal puede seguir difundiendo en cable y en otras formas, y lo sigue haciendo.

    Ahora, lo que no se dice es que ese canal de televisión había apoyado abiertamente el golpe de 2002. Ahora se imaginan si en los Estados Unidos el Washington Post apoyara un golpe de Estado, hubiera sido cerrado inmediatamente y nadie hubiera argüido nada sobre la libertad de prensa.

    –¿Qué análisis le merece el actual discurso de la derecha?

    –El discurso de la derecha es tratar de oponer la movilización popular a las instituciones y presentar toda movilización popular como potencialmente autoritaria y opuesta al orden institucional dado. Lo que nunca aparece es una reflexión acerca de por qué el orden institucional es como es, por qué este orden no es neutral y sólo refleja el equilibrio de fuerzas sociales en un país determinado. La cuestión es que si uno quiere un proceso de cambio, necesariamente va a tener que alterar la formas institucionales vigentes. No alterarlas de una manera autoritaria ni antidemocrática, pero sí ponerlas en cuestión tal como existen.

    En la Argentina ha existido por muchos años un régimen clientelista de tipo conservador en el que los caudillos locales manejaban a las masas sin darles ninguna participación. Entonces, cuando se produce ese levantamiento de masas empiezan también a alterarse las formas institucionales que habían existido hasta ese momento. Ahora, todo el juego del discurso de la derecha es plantear que las instituciones tal como existen son el orden institucional sagrado de la sociedad, y que entonces todo proceso de cambio puede ser dejado de lado con una tendencia populista de carácter autoritario. Pero a ese juego ya estamos acostumbrados.

    –El dirigente ruralista Mario Llambías dijo que se quiere cambiar la bandera por « un sucio TRAPO ROJO ». ¿Cómo se puede interpretar esta afirmación?

    –Este señor, al que conozco, es un reaccionario extremo. Aunque no debemos olvidar que hay otros que tienen un discurso un poco más sofisticado, más complejo, que sin embargo llegan a lo mismo.

    –¿Cuál es su opinión sobre las elecciones en Chubut, con las irregularidades que se descubrieron en el escrutinio?

    –Yo creo que es importante lo que ha sucedido en Chubut porque refleja una orientación nacional del electorado. La gente votó en Chubut no sólo pensando en problemas de la provincia, sino también en opciones nacionales. Antes de Chubut fue Catamarca. En un momento dado estaba la línea de MARIO DAS NEVES 30 puntos adelante del candidato kirchnerista y se llegó a la elección con este resultado que aún no se sabe que va a pasar. Si llegara a imponerse la línea de Das Neves por unos pocos votos será una derrota mayúscula de la oposición.

    –¿Vislumbra alguna tendencia electoral de cara a octubre?

    –Las próximas elecciones provinciales se realizarán en Salta, donde creo que va a haber un triunfo del kirchnerismo. Creo que hay una buena opción de que se pueda ganar también con Agustín Rossi en Santa Fe. La cuestión en la Capital va a estar reñida, pero creo que la línea general es que el espectro electoral está perfectamente claro hacia el Frente para la Victoria.

    –¿Cómo ve posicionado al país?

    –Creo que la situación del país es muy buena, en lo económico estamos frente a una etapa floreciente. Los efectos de la crisis, como decíamos antes, no se han sentido. Hay una voluntad colectiva de defender los Derechos Humanos, de oponerse a todo el pasado de la dictadura, y al mismo tiempo hay un fervor popular acerca de posibilidades de cambio, que son reales y que no se habían planteado en los mismos términos desde hacía tiempo.

    –Otra vez la sociedad se moviliza y expresa. Los jóvenes tienen otra presencia en la esfera política. ¿Estas ganas de participar se la debemos al kirchenerismo?

    –En efecto, esta es una de las grandes victorias del kirchnerismo. Frente a los que dicen que se ha tratado de un autoritarismo que manipula a la voluntad popular, se produjo la incorporación de varios sectores al quehacer colectivo. Hay un populismo en el buen sentido del término, es decir, la creación de una identidad popular global, pero al mismo tiempo esto se hace a partir de una pluralidad de procesos de participación que son profundamente autónomos.

    –A veces se suele malinterpretar el concepto “populismo”.

    –Si uno busca ejemplos en otros países existen populismos autoritarios, pero son cada vez menos populistas. Por ejemplo Zimbawe, con Mugabe, es un régimen que usa lemas populistas, pero lo único que movilizan son grupos armados de pandillas ligadas al Estado. La participación popular es mínima. Por otro lado, en África hubo otros procesos de un populismo más auténtico, donde la voluntad popular se ha multiplicado y se ha expresado, por ejemplo el régimen de Nyerere en Tanzania. Y cuando uno ve este tipo de alternativas, decir que en la Argentina hay un populismo autoritario es tan absurdo como sostener que los marcianos gobiernan Washington.




2
En agosto del año pasado, estuvo en el Congreso Internacional de Ciencia Política, en la provincia de San Juan, donde compartió una charla con Néstor Kirchner y partició de conferencias, reconocimientos y cenas.

Escucharlo o leerlo es fácil y gratificante, ACLARA ERNESTO LACLAU...


    –¿A qué se refiere al plantear que el kirchnerismo es un significante abierto?

    –Es un significante abierto en el sentido de que todo lo que empezó a surgir en el 2003 recién comienza a tomar una cierta imagen. En el 2003 era poca cosa: Kirchner salió elegido candidato por uno de esos movimientos internos casi incomprensibles del peronismo y empezó a fijarse en el imaginario colectivo con una cierta idea de unidad o de acuerdo, dado que tiene que representar un arco bastante amplio de fuerzas. Afortunadamente, su núcleo político es lo suficientemente razonado como para no hacer la ingenuidad de lanzarse a conducir un partido exclusivamente ideológico. La incorporación de las distintas fuerzas que se unieron bajo la denominación de “kirchnerismo” es la misma política que ha hecho Lula en Brasil. El Partido de los Trabajadores es ideológicamente muy limitado, pero cuando llegó al Gobierno tuvo que generar una política basada en la transversalidad con grupos de centroizquierda. Las alianzas son otras, y no necesariamente tienen que competir entre ellas. Además, tienen una excelente presidenta del Banco Central, que esperemos que pueda seguir, y un papel político perfectamente claro.

    –¿Por qué dice que la división entre Estado y sociedad civil se está borrando?

    –Porque hubo una politización de una cantidad de sectores de la sociedad civil. Hace 40 años, si uno pensaba cuáles sectores de la sociedad estaban politizados, tenía que decir: los sindicatos. Pero hoy, junto con los sindicatos hay otro tipo de organizaciones. Después de 2001, empezaron las fábricas recuperadas, los piqueteros, movilizaciones en la sociedad que necesariamente conducen a la ampliación del espectro democrático. Estas organizaciones son cuasiestatales: participan activamente de la esfera política, varían en el tiempo y empujan cada vez más límites. El kirchnerismo se ha favorecido por el desarrollo de esos movimientos...



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En su libro La razón populista (Fondo de Cultura Económica), Laclau rompe con el análisis micropolítico al que últimamente se han limitado muchas investigaciones de ciencias sociales (ceñidas al pequeño fenómeno, al tema puntual, al matiz imperceptible) y se plantea un objetivo ambicioso: redefinir el populismo como parte de un enfoque, más global, sobre la discusión teórica de la izquierda. El libro concluye con una demoledora crítica a Michael Hardt y Toni Negri.

Pero Laclau no se limita a polemizar con los autores de Imperio: va más allá, y arremete contra el esloveno Slavoj Zizek –a su vez uno de los críticos más despiadados de Hardt y Negri–, a quien acusa de encarar todo tipo de “contorsiones inverosímiles” para compaginar diferentes teorías en un todo más o menos coherente. “Tiene una posición ambigua”, explica Laclau.



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Ernesto Laclau es uno de los más reconocidos filósofos políticos argentinos. Es investigador, docente y escritor, una de las grandes voces de la teoría política.

Se graduó en Historia en la UBA, trabajó junto a Gino Germani y José Luis Romero, y militó en la izquierda nacional de Jorge Abelardo Ramos hasta que en 1969 fue convocado por el historiador británico Eric Hobsbawm, quien apadrinó su ingreso a Oxford.

Laclau se quedó a vivir en Inglaterra, donde escribió libros como Emancipación y diferencia y Nuevas reflexiones sobre la revolución de nuestro tiempo. Con su teoría de la hegemonía, Laclau fue creando una originalísima reflexión política, muy difícil de encuadrar, que abreva en el marxismo de Gramsci y Derrida y en el psicoanálisis de Lacan, y que subraya el aspecto discursivo de los fenómenos sociales.

Recorrer su obra es internarse en un universo de agudas interpretaciones de los procesos políticos contemporáneos: Política e ideología en la teoría marxista: Capitalismo, Fascismo, Populismo (1977); Nuevas reflexiones sobre la revolución de nuestro tiempo (1990); La razón populista (2005); Hegemonía y estrategia socialista: hacia una radicalización de la democracia, escrita junto a Chantal Mouffe (1985); y Hegemonía, contingencia y universalidad (2000), junto a Judith Butler y Slavoj Žižek.



Daniel Mancuso

domingo, 29 de agosto de 2010

ACLARA ERNESTO LACLAU



Ernesto Laclau está cansado. Su última semana en San Juan, en el Congreso Internacional de Ciencia Política estuvo repartida entre conferencias, reconocimientos y cenas en su honor bien lejos de Londres, donde vive. Por eso, antes de comenzar la entrevista, el autor de La razón populista se desploma en uno de los sillones del lobby del Hotel Provincial. Luego, sí, elogia el rumbo del gobierno de Cristina Fernández, compara el armado del kirchnerismo con el PT de Lula y dice que el modelo argentino es superior al de las “socialdemocracias” de Uruguay y Chile. Se anima, incluso, a hablar de .


“Si prevalecen situaciones monopólicas o conservadoras, la guerra está perdida”.


–Usted sostuvo que el modelo económico argentino “rompía con el neoliberalismo de los noventa”. ¿Dónde observa estas rupturas?

–En primer lugar, si no hubiese estado este gobierno, con su capacidad de resistencia a los dictados del FMI, estaríamos en pleno ajuste. Gracias a que no lo hubo, el país se ha recuperado rápidamente y la crisis internacional no ha llegado a golpear demasiado. La semana pasada apareció en The Economist un artículo sobre la estrategia económica de Cristina. Ellos reconocen que los índices económicos van muy bien, pero dicen que no es debido a la política económica del Gobierno, sino que sostienen que lo que han tenido los Kirchner es mucha suerte. Esto me hizo acordar a una historia de Napoleón contra los generales austríacos. Los austríacos llevaban a cabo una guerra con ejércitos aristocráticos, con todas las reglas científicas de la forma de combate del siglo XVIII. Luego llegaba Napoleón con sus ejércitos populares, destrozaba las líneas austríacas y ganaba la batalla. Y los generales austríacos decían: “Gana, pero no es científico” (risas).

–¿Cómo describiría el escenario político para las próximas elecciones?

–Hace un año había predicho que si la oposición tuviera un mínimo de sentido común, iría por una fórmula Alfonsín-Binner. Ahora parece que están avanzando en esa dirección. El problema de la oposición es no poder presentar un frente unificado en primera vuelta. Los radicales van a seguir con su alianza con el socialismo, pero el Peronismo Federal no se va a quedar atrás. Va a tener que elegir un candidato y ahí es una bolsa de gatos total. Además, Pino Solanas se va a presentar sí o sí. Entonces con por lo menos tres fuerzas opositoras, la posibilidad de que Kirchner obtenga el 40,1 por ciento de los votos en la primera vuelta y que tenga una distancia de más de diez puntos del candidato que lo siga son bastantes altas. En resumen, tal como va la cosa hasta ahora creo que las chances del kirchnerismo son considerablemente mejores que hace un año.

–Hay quienes sostienen que la postulación presidencial de Solanas podría restarle votos a Néstor Kirchner. ¿Esto es así?

–No, definitivamente no es el mismo electorado. Además, la suya es una política tan zigzagueante y tan oportunista, que la misma gente que lo votó ha tenido un gran desencanto con Pino Solanas.

–¿Hay lugar para algo que esté a la izquierda del kirchnerismo?

–Sí: Martín Sabbatella. Hoy puede ser un polo de construcción para fuerzas de centroizquierda que entren en una alianza para la presidencia, y ser una transversalidad más real que la del pasado.

–¿A qué se refiere al plantear que el kirchnerismo es un significante abierto?

–Es un significante abierto en el sentido de que todo lo que empezó a surgir en el 2003 recién comienza a tomar una cierta imagen. En el 2003 era poca cosa: Kirchner salió elegido candidato por uno de esos movimientos internos casi incomprensibles del peronismo y empezó a fijarse en el imaginario colectivo con una cierta idea de unidad o de acuerdo, dado que tiene que representar un arco bastante amplio de fuerzas. Afortunadamente, su núcleo político es lo suficientemente razonado como para no hacer la ingenuidad de lanzarse a conducir un partido exclusivamente ideológico. La incorporación de las distintas fuerzas que se unieron bajo la denominación de “kirchnerismo” es la misma política que ha hecho Lula en Brasil. El Partido de los Trabajadores es ideológicamente muy limitado, pero cuando llegó al Gobierno tuvo que generar una política basada en la transversalidad con grupos de centroizquierda. Las alianzas son otras, y no necesariamente tienen que competir entre ellas. Además, tienen una excelente presidenta del Banco Central, que esperemos que pueda seguir, y un papel político perfectamente claro.

–¿Por qué dice que la división entre Estado y sociedad civil se está borrando?

–Porque hubo una politización de una cantidad de sectores de la sociedad civil. Hace 40 años, si uno pensaba cuáles sectores de la sociedad estaban politizados, tenía que decir: los sindicatos. Pero hoy, junto con los sindicatos hay otro tipo de organizaciones. Después de 2001, empezaron las fábricas recuperadas, los piqueteros, movilizaciones en la sociedad que necesariamente conducen a la ampliación del espectro democrático. Estas organizaciones son cuasiestatales: participan activamente de la esfera política, varían en el tiempo y empujan cada vez más límites. El kirchnerismo se ha favorecido por el desarrollo de esos movimientos.

Chantal Mouffe sostiene que todo Gobierno construye un “nosotros” y un “ellos”. Usted sostuvo que, en un principio, el kirchnerismo construyó el “ellos” en el menemismo. ¿Cuál sería el actual?

–El poder financiero de las corporaciones, claramente.

–¿Y el caso de los medios de comunicación?

–Los medios están organizados monopólicamente, de forma muy poco democrática. El asunto de Papel Prensa es claro en ese sentido, es un monopolio que a partir de ahora no va a existir. El Congreso podrá imponer algunos obstáculos pero el tema ya quedó planteado. Es un momento de apertura. Me parece que la batalla política tiene que darse en base a una relación distinta respecto de los medios, y si prevalecen situaciones monopólicas o conservadoras, la guerra está perdida. Necesitamos que haya más Canal 7 y más Página/12.

–Hace un tiempo planteó que el kirchnerismo había encarado una reforma del Estado a partir del avance sobre ciertos aspectos de poder, como el reemplazo de la cúpula militar y la reforma de la Corte Suprema. ¿Cuáles serían los próximos pasos?

–Los pasos ya están dados. El Gobierno ha sancionado la ley de medios y avanzado con la reforma del sistema jubilatorio, eliminando una de las peores formas que prevalecían de los ’90. También ha implementado la asignación universal por hijo, que todavía es poco pero que es un paso importante. El nivel de pobreza del país claramente está bajando.





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