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martes, 23 de julio de 2013

OESTERHELD CUMPLE 94










Querido compañero y maestro Héctor Germán Oesterheld. Hoy cumplís años. Desde donde estés, recibirás nuestro homenaje, sabrás que te queremos, y vivís en nuestra memoria. A través de tu nombre recordamos a tus hijas, a tus yernos, y a los 30 mil...

Con vos, viajamos al país de los héroes colectivos que peleaban en medio de "la nevada" contra los Cascarudos, los Manos, los Ellos, los Gurbos y todo tipo de enemigos. Con vos, fuimos valientes...

Tus creaciones eran retazos de tu vida. No sólo escribías historias de ciencia ficción, fuiste parte de un movimiento popular que se enfrentó a las feroces dictaduras de los 7o. La última, la más asesina, quizo borrarte del planeta a vos y a los tuyos, pero no lo logró.

Los más viejos te recuerdan como el padre de Bull Rocket y el Sargento Kirk, de Ernie Pike, de Mort Cinder, pero muchos más te conocimos a través de El Eternauta.

La dictadura te secuestró en La Plata y te desaparecieron el 27 de abril de 1977. Dicen que te vieron en el centro clandestino de detención de Campo de Mayo, en "El Vesubio" y en un sector de la subcomisaría de Villa lnsuperable conocido como "Sheraton". Según Eduardo Arias, quien te vio hasta enero de 1978, estabas en un estado lamentable. Tal vez, te asesinaron en Mercedes.

Toda tu familia fue aniquilada. Tus cuatro hijas: Estela, Marina, Diana y Beatriz fueron desaparecidas entre 1976 y 1977, cuando contaban entre 18 y 24 años. Elsa, tu esposa, tras un tortuoso peregrinaje, sólo pudo recuperar el cuerpo de Beatriz.

1
Beatriz Marta fue la primera víctima en su familia. El 19 de junio de 1976 llamó por teléfono a su madre, Elsa, y la citó en la confitería Jockey Club de Martínez. Hacía mucho que no se veían y estuvieron hablando casi dos horas. Al despedirse, la joven fue hacia Villa la Cava, en San Isidro, donde militaba. Nunca llegó. Dos días más tarde, un desconocido se acercó a Elsa, la madre, cuando estaba por subir al tren y le dijo que Beatriz había sido secuestrada por el ejército. Su madre fue a la policía y a Campo de Mayo, vio a jueces y sacerdotes, y presentó un hábeas corpus El 7 de julio fue citada en la comisaría de Virreyes y le dijeron que su hija había muerto junto con otros cinco chicos. Le dieron el cuerpo y la sepultó.


2 y 3
Estela Inés estaba casada con Raúl Mortola y tenía un hijo de 3 años, Martín. Militaban en Montoneros. Fueron asesinados el 14/7/77 por una patota de civil que había allanado su vivienda. Raúl fue herido de disparo al llegar a su casa, y murió a las pocas cuadras. Estela llegó una hora después, y fue fusilada frente a un negocio cercano. Un vecino la llevó al hospital Lucio Menéndez de la localidad de Adrogué, donde murió. Los responsables se llevaron al hijo de la pareja y se lo presentaron a su abuelo Héctor, quien para entonces estaba detenido-desaparecido. El chico fue devuelto a su abuela Elsa.


4 y 5



Diana Irene tenía 23 años. Tenía un hijo de un año, Fernando, y estaba embarazada de cuatro meses cuando desapareció (7/8/76). Militaban en Montoneros junto a su compañero Raúl Araldi. Diana fue secuestrada en San Miguel de Tucumán por la policía de Tucumán, junto con su hijo Fernando. El nene fue abandonado como "NN" por la patota policial en la Casa Cuna de la capital tucumana. Después de varios intentos, Fernando fue recuperado por sus abuelos paternos. La casa donde vivían fue ocupada por Albornoz, el jefe de la policía tucumana, y su mujer. Raúl fue asesinado en 1977, un compañero vio su cadaver en la Jefatura de Policía. Diana fue vista en la Jefatura de la Policía de Tucumán. Fue llevada a "Campo de Mayo" donde dio a luz.
















6 y 7
Marina tenía 20 años. Junto a su compañero Alberto Oscar Seindus militaban en Montoneros. Ambos fueron secuestrados el 27/11/76 en San Isidro. Se cree que Marina dio a luz en Campo de Mayo.









daniel
mancuso

lunes, 17 de junio de 2013

PACO URONDO Y LA PASTILLA






Paco era un militante, pero era un poeta. Era revolucionario, pero era un artista. Las contradicciones que encierran los dos mundos, la lucha guerrillera y la batalla cultural, lo muestran enorme, sensible, comprometido, irracional. Esa pelea interna lo completa como un hombre polifacético, multicolor, insustituible. 

Querido Paco, qué pena que ya no estés entre nosotros...




Leímos en 2011...

A 35 años de la muerte de Francisco Paco Urondo, el juicio que se realiza en Mendoza demostró que su muerte se debió al culatazo en la nuca del policía Celustiano Lucero, que le hizo estallar el cráneo. La autopsia de sus restos desmiente la versión creída hasta ahora de que el poeta y guerrillero se tomó una pastilla de cianuro para suicidarse.

El 17 de junio de 1976, Urondo fue emboscado por la policía mendocina, subordinada al Ejército, en una cita cantada. Conducía un pequeño automóvil Renault 6 en el que lo acompañaban su mujer, Alicia Raboy, su hija Angelita, y su compañera de militancia René Ahualli, La Turca.

Angelita tenía once meses y Alicia nunca fue liberada con vida, por lo que el único testimonio sobre lo ocurrido dentro del auto fue el de La Turca. Al declarar ante los jueces mendocinos, Ahualli contó que luego de una persecución en la que ella y Urondo agotaron las municiones de la pistola y el revólver que llevaban como únicas armas, Urondo detuvo el vehículo que conducía, les dijo a sus acompañantes que acababa de tomar la pastilla y las instó a huir. “Por qué hiciste eso, papi”, dijo Alicia, quien tomó a la beba en brazos y escapó, junto con La Turca, quien estaba herida en una pierna.

Los policías se dividieron en tres grupos, detrás de cada una de ellas y en torno de Urondo, a quien golpearon en la nuca con la culata de un fusil. Ahualli ingresó en una vivienda, escapó por los fondos y subió a un trolebús que pasó por la esquina en la que seguía detenido el auto de Urondo y pudo alejarse sin que la detectaran.

Alicia intentó hacer lo mismo luego de entregar la bebita a un vecino, pero no encontró una salida y fue detenida por los policías que la perseguían. La bebita fue derivada por la justicia federal como NN a la Casa Cuna intervenida por un coronel. De allí la recuperó su abuela materna, Teresa Raboy, antes de que la entregaran a una familia militar.

Beatriz Urondo consiguió que los militares le entregaran el cadáver de su hermano. En las audiencias de esta semana, el médico forense Roberto Edmundo Bringuer, declaró ante el tribunal que, de acuerdo con la autopsia que hizo el 17 de junio de 1976, Paco murió por un traumatismo encéfalo-craneano, con hundimiento de cráneo, que no había ninguna herida de arma de fuego ni esquirlas de proyectil ni presencia de ningún veneno. Bringuer, quien se jubiló como profesor titular de medicina legal en la Universidad de Cuyo y como director del Cuerpo Médico Forense, explicó que el hundimiento del cráneo, de 3 centímetros de longitud pudo haber sido con la culata de un arma de fuego.

En las personas muertas por ingesta de cianuro el cadáver se ve muy rosado, como si hubiera tomado sol, y el jugo gástrico presenta un fuerte olor a almendras. Nada de eso ocurrió en este caso, dijo. Tampoco se observó la rigidez característica en muertes por estricnina. Un médico policial le pidió que dijera que había heridas de bala, pero el forense se negó: “¿Qué querés, que yo mienta? Si no hay proyectiles”. La conclusión es que Paco eligió ofrecerse como blanco para sus perseguidores y mintió que había tomado la pastilla porque de otro modo La Turca y Alicia no hubieran tratado de escapar con la nena. Los juicios se constituyen de este modo en un valioso medio de reconstrucción histórica, que derriba mitos y precisa los hechos.





1
Palabras


Dicen que un escritor atraviesa al morir un purgatorio de veinte años en la memoria pública. El plazo está más que cumplido para ese gran poeta que fue –que es– Francisco Urondo, caído en combate contra la dictadura militar un día de junio de 1976, a los 46 de edad. Dejaba un libro inédito, Cuentos de batalla, que se perdió en la noche genocida.

Como Rodolfo Walsh, como Haroldo Conti, Paco escribió hasta el final, en medio de tareas, urgencias y peligros de la vida clandestina. Para estos pilares de la literatura nacional nunca hubo contradicciones entre la militancia por una patria justa, libre y soberana, y la condición de la escritura. Cuando en este tiempo de la despasión se recuerdan las polémicas de los años 60 –unos pretendían hacer la Revolución en su escritura; otros, abandonar su escritura en aras de la Revolución–, se percibe en toda su magnitud lo que Paco, Rodolfo, Haroldo nos mostraron: la profunda unidad de vida y obra que un escritor v sus textos pueden alcanzar.

No hubo abismos entre experiencia y poesía para Urondo. "Empuñé un arma porque busco la palabra justa", dijo alguna vez. Corregía mucho sus poemas, pero supo que el único modo verdadero que un poeta tiene de corregir su obra es corregirse a sí mismo, buscar los caminos que van del misterio de la lengua al misterio de la gente. Paco fue entendido en eso y sus poemas quedarán para siempre en el espacio enigmático del encuentro del lector con su palabra.

Buitres de la derrota –que siempre se han cuidado mucho cada centímetro de piel– le han reprochado a Paco su capacidad de arriesgar la vida por un ideal. Paco no quería morir, pero no podía vivir sin oponer su belleza a la injusticia, es decir, sin respetar el oficio que más amaba. El había escuchado el reclamo de Rimbaud: "¡Cambiad la vida!". Estaba convencido de que sólo de una vida nueva puede nacer la nueva poesía.

Mi confianza se apoya en el profundo desprecio / por este mundo desgraciado. Le daré / la vida para que nada siga como está, escribió.

Fue –es– uno de los poetas en lengua castellana que con más valor y lucidez, y menos autocomplacencia, luchó con y contra la imposibilidad de la escritura. También luchó con y contra un sistema social encarnizado en crear sufrimiento, para que el mundo entero entrara en la historia de la alegria. Las dos luchas fueron una sola para él. Ambas lo escribieron y en ambas quedó escrito.




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Paco nació en Santa Fe, en 1930, un 10 de enero...

Poesía: Historia antigua (1956), Breves (1959), Lugares (1961), Nombres (1963), Del otro lado (1967), Adolecer (1968) y Larga distancia (antología publicada en Madrid en 1971).

Cuentos: Todo eso (1966), Al tacto (1967).

Teatro: Veraneando y Sainete con variaciones (1966)

Veinte años de poesía argentina (ensayo, 1968); Los pasos previos (novela, 1972).

En 1973, La patria fusilada, un libro de entrevistas sobre la masacre de Trelew del '72.

Guiones cinematográficos (en colaboración) de las películas Pajarito Gómez y Noche terrible.

Adaptó para la televisión Madame Bovary de Flaubert, Rojo y Negro de Stendhal y Los Maïas de Eça de Queiroz.

Fue Director General de Cultura de la Provincia de Santa Fe, en 1968.

Fue Director del Departamento de Letras de la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Buenos Aires, en 1973.

Colaboró en diversos medios del país y del extranjero: Primera Plana, Panorama, Crisis, La Opinión y Noticias, entre otros, trabajando como periodista.

Murió el 17 de junio de 1976, en Mendoza, a los 46 años.



Daniel Mancuso

jueves, 7 de marzo de 2013

RAMON CARRILLO 107








"Los problemas de la Medicina como rama del Estado, no pueden resolverse si la política sanitaria no está respaldada por una política social. Del mismo modo que no puede haber una política social sin una economía organizada en beneficio de la mayoría..."







Hoy cumple 107 años uno de los mejores cuadros que dio el primer peronismo: el doctor Ramón Carrillo.

Se lo extraña, se lo necesita. Tipos así son imprescindibles para la profundización de Proyecto nacional en marcha. Habiendo tenido tal antecedente, el actual Ministerio de Salud debería salir del bajo perfil y empezar a actuar con más energía, contundencia, efectividad. Las ideas de Carrillo estaban en sintonía con la cabeza de Perón, con el corazón de Evita y con el dolor de todo un pueblo postergado. Fue un revolucionario, un patriota. Hoy, con los recursos y la tecnología con que contamos deberíamos retomar la senda del negro santiagueño, con férrea decisión política, y llegar al nucleo duro de la pobreza que todavía azota nuestro país, para que ningún pibe muera por causas evitables. Aún hay mucho por hacer, y Carrillo es nuestro guía.



"Frente a las enfermedades que genera la miseria, frente a la tristeza, la angustia y el infortunio social de los pueblos, los microbios, como causas de enfermedad, son unas pobres causas..."



Había nacido en 1906, en Santiago del Estero. Fue secretario y ministro de Salud del presidente Perón, el primer ministro de Salud de la historia argentina. Aumentó el número de camas existentes en el país, de 66.300 en 1946 a 132.000 en 1954. Erradicó, en sólo dos años, enfermedades endémicas como el paludismo, con campañas sumamente agresivas. Hizo desaparecer prácticamente la sífilis y las enfermedades venéreas. Creó 234 hospitales o policlínicas gratuitos. Disminuyó el índice de mortalidad por tuberculosis de 130 por 100.000 a 36 por 100.000. Terminó con epidemias como el tifus y la brucelosis. Redujo drásticamente el índice de mortalidad infantil del 90 por mil a 56 por mil... Hizo una revolución en la medicina, en la política social y sanitaria, en la mente de los médicos, los funcionarios y el pueblo. Perón tuvo que hacer mucha fuerza para sostenerlo en el cargo, porque Carrillo  molestaba a los factores de poder y querían su renuncia. Al final tuvo que irse del cargo, en julio de 1954. Después, la Fusiladora lo persiguió y quemó sus libros.



A los 50 años, murió exiliado en Belem do Pará, al norte del Brasil. Estaba pobre y muy enfermo ese 20 de diciembre de 1956.




"Solo sirven las conquistas científicas sobre la salud si éstas son accesibles al pueblo..."






VEA TAMBIÉN

RAMÓN CARRILLO: MEDICINA Y POLÍTICA









Daniel
Mancuso





martes, 5 de marzo de 2013

HASTA LA VICTORIA SIEMPRE, COMANDANTE CHÁVEZ







Muchos malnacidos están gozando el cáncer ajeno y aplauden la muerte. A Chávez lo mató el amor que rebasaba, ellos se morirán de resentimiento. Brindan y festejan el dolor multiplicado de millones de corazones que sufren la muerte de un patriota mundial. Su odio les engorda la efímera alegría que siempre se diluye rápido en la letrina de la frustración. No conocen sentimientos colectivos, no saben de qué se trata el gozo de ser parte de un todo más grande que sus ombligos sucios. Nunca sentirán la enorme emoción de la felicidad de los otros, de los hermanos que ni se conocen pero se sienten bien adentro del alma. Pobres individuos encerrados en egos manipulados por la estupidez y el horror. No resisten la felicidad de un pueblo que camina.

El comandante venció a la historia. Dejó de ser un nombre y apellido, y se construyó en nosotros multitudinario, en poesía y revolución en marcha. Invencible democrata, no pudieron con él ni la maledicencia opositora ni los bombardeos multimediáticos. No pudieron con él porque no se puede vencer al pueblo, no se detiene el amanecer ni el huracán.

Lloramos de alegría. Hugo Chávez no murió, se fue de viaje al cielo a armar quilombo en los dominios de un dios reaccionario que detesta a los pobres y oprimidos. El infierno está acá abajo, donde el barba patea en contra. Dejó un camino abierto directo al arcoiris de la justicia social. Una construcción indestructible que avanza en el continente nuestro, que pinta deseos libertarios, que ilumina soluciones y desafíos.

Nos sorprendió a todos. Nadie hubiera imaginado que este milico venezolano le pintara la cara al diablo Bush en su propia casa. Les arrebató la renta petrolera a las clases dominantes venezolanas y se las devolvió a su pueblo, el verdadero propietario. Ganó elección tras elección, desbaratando las campañas desestabilizadoras de la derecha de adentro y de afuera. Asomó la cabeza desde el pozo neoliberal que nos chupaba la sangre y nos develó el sol de la patria grande.




VIVIRÁS Y VENCERÁS...





HUELE A AZUFRE...






Daniel
Mancuso




miércoles, 20 de febrero de 2013

LA IMPORTANCIA DE UN FERIADO






Unos cuantos estarán disfrutando el feriado sin saber de qué se trata. No sé, son tantos los feriados que ya ni me acuerdo... Era por una batalla, qué sé yo... A mí que me importa, con tal de no ir a laburar... Esto es un quilombo, así el país no avanza, nadie quiere trabajar... A mí me caga esto de los feriados, pierdo guita...

Lo cierto es que los motivos del feriado son tan importantes que sin ellos no seríamos Argentina, ni estaríamos aquí en este momento. Otra hubiera sido la historia sin el 20 de febrero de 1813.

Lo cierto es que hace 200 años, un señor que había estudiado Derecho que tuvo que agarrar las armas, subirse a un caballo y salir a pelear contra los Realistas que no querían que fuésemos independientes, desobedeció las órdenes de Buenos Aires (el Triunvirato con Bernardino Rivadavia  en las sombras) ─donde se tomaban todas las decisiones ejecutivas─  y no retrocedió hasta Córdoba como clamaban los porteños. Creían que su tropa era incapaz de vencer a los realistas, sin embargo, Manuel José Joaquín del Corazón de Jesús Belgrano desobedeció y combatió en Tucumán, el 24 de septiembre de 1812...

    «Es importante señalar que Belgrano desobedeció la orden del Triunvirato que le ordenaba trasplantar a Córdoba la fábrica de fusiles que funcionaba en Tucumán, y desmantelar, desguarnecer y abandonar enteramente Tucumán, para establecerse en Córdoba, frente a la avanzada realista. La desobediencia de Belgrano selló la suerte de nuestras provincias del Norte, dado que obedecer las órdenes del Triunvirato, que sólo atinaba a salvar la Capital y su gobierno, hubieran significado la pérdida del norte argentino. Belgrano se debió enfrentar a los enemigos realistas y a las órdenes del gobierno, que actuaba de una manera egoísta. Con su actitud, Belgrano salvó la causa de la Revolución. Y éste es el enorme mérito de esta batalla».

El 8 de octubre de 1812, cayó el Primer Triunvirato (Feliciano Chiclana, Manuel de Sarratea y Juan José Paso; a la salida de Paso vino Juan Martín de Pueyrredón).

El Segundo Triunvirato fue integrado por Juan José Paso, Nicolás Rodríguez Peña y Antonio Alvarez Jonte. Presurosos panqueques, tras el triunfo, se decretaron honores, el 20 de octubre de 1812, a los vencedores de Tucumán, confiriéndole a Belgrano el título de capitán general, que declinó, aunque aceptó ejercer las facultades que de él emanaban. Luego, se le otorgó a Belgrano la suma de 40.000 pesos como premio, que él destinó a la construcción de 4 escuelas.


Escribió Belgano luego de la Batalla de Salta...


    Excelentísimo señor:
    El Todopoderoso ha coronado con una completa victoria nuestros trabajos: arrollado con las bayonetas y los sables el ejército al mando de don Pío Tristán se ha rendido del modo que aparece de la adjunta capitulación: no puedo dar a V.E. una noticia exacta de los muertos y heridos ni tampoco de los nuestros, lo cual haré más despacio, diciendo únicamente por lo pronto que mi segundo el mayor general Díaz Vélez ha sido atravesado en un muslo de bala de fusil cuando ejercía sus funciones con el mayor denuedo conduciendo la ala derecha del ejército a la victoria en su desempeño; el del coronel Rodríguez, jefe de la ala izquierda, y el de todos los demás comandantes de división, así de infantería como de caballería, e igualmente el de los oficiales de artillería y demás cuerpos del ejército, ha sido el más digno y propio de americanos libres que han jurado sostener la soberanía de las Provincias Unidas del Río de la Plata, debiendo repetir a V.E. lo que le dije en mi parte de 24 de septiembre pasado, "que desde el último soldado hasta el jefe de mayor graduación e igualmente el paisanaje se han hecho acreedores a la atención de sus conciudadanos, y a las distinciones con que no dudo que V.E. sabrá premiarles.
    Dios guarde a V.E. muchos años, 20 de febrero (a la noche) de 1813.





Sería bueno que pudiéramos sentir y pensar que una conmemoración, una fiesta, nos trasciende como individuos y nos constituye como integrantes de la sociedad, del conjunto, del colectivo necesario para construir una patria para todos. Si no lo entendemos, habremos caído en la cloaca del individualismo que todo lo enchastra y que se roba nuestras emociones más genuinas.

¿Qué hubiera pasado si Belgrano obedecía las órdenes de los porteños Bernardino Rivadavia y sus amigos? Seguramente no estaríamos discutiendo el feriado y cada cual estaría haciendo su negocio o esperando el desahucio...



Daniel
Mancuso






jueves, 17 de noviembre de 2011

LULA CORAÇÃO





Todos nos vamos a morir. Es la única certeza indefectible que llevamos a cuestas. Todo lo demás es incertidumbre, sorpresa, posibilidad.

Si todo concluye al fin, nada puede escapar, si todo tiene un final, todo termina, entonces: ¿por qué resulta extraordinario que alguien enferme de cáncer, del corazón, de diabetes, de Alzheimer, si millones de personas padecen dichos males todos los años?

Los presidentes, los expresidentes, los actores, los peluqueros, los médicos, también son mortales. ¿Cuál es la noticia de que fulano o mengano tiene cáncer?, o por la inversa, ¿por qué no publican enfáticamente y nos inundan las portadas con que Sarkosy tiene alitosis, Merkel es obesa, Berlusconi tiene pie plano, Obama genera caries recurrentes, Carrió soporta un largo síndrome anancástico con una bulimia latente?

La elección de la noticia del cáncer denota una preocupación tilinga sobre el sentido de la vida y su fase final, el fallecimiento. Deberían publicar el recorrido, la construcción que los individuos concretan a partir de sus elecciones, potenciando sus posibilidades, haciendo historia.

La importancia de Luiz Inácio Lula Da Silva, o de cualquiera, no radica en que «En medio de sus sesiones de quimioterapia para luchar contra un cáncer de laringe, el ex presidente de Brasil, decidió adelantarse a los efectos colaterales del tratamiento y cortó por lo sano: apenas se dejó un tímido bigote...», sino que un limpiabotas, vendedor ambulante, obrero, tornero mecánico, delegado sindical, presidente del sindicato metalúrgico, y luchador incansable contra la dictadura, pudo ser candidato a presidente, y luego Presidente de Brasil.

La importancia de Lula radica en los logros que ofrendó a su pueblo, su ejemplo de lucha, sus convicciones, la dialéctica coherencia entre sus dichos y sus acciones.

El modo como muera Lula poco importa. Se va a morir cuando le toque, como todos nosotros, y su muerte sera tan digna como todo el trayecto que recorrió desde el 27 de octubre de 1945.

Salud compañero Lula, hasta la victoria siempre.





Daniel Mancuso

miércoles, 17 de agosto de 2011

JOSÉ de SAN MARTÍN VIVE





(…) “Ya no queda duda de que una fuerte expedición española viene á atacarnos: sin duda alguna los gallegos creen que estamos cansados de pelear y que nuestros sables y bayonetas ya no cortan ni ensartan; vamos á desengañarlos. La guerra se la tenemos de hacer del modo que podamos. Si no tenemos dinero, carne y un pedazo de tabaco no nos ha de faltar; cuando se acaben los vestuarios nos vestiremos con las bayetitas que nos trabajan nuestras mujeres, y sino andaremos en pelota como nuestros paisanos los indios. Seamos libres y lo demás no importa nada. Yo y vuestros oficiales os daremos el ejemplo en las privaciones y trabajos. La muerte es mejor que ser esclavos de los maturrangos. Compañeros, juremos no dejar las armas de la mano hasta ver el país enteramente libre ó morir con ellas como hombres de coraje”.


Proclama de José de San Martín al Ejército de los Andes
Mendoza 1819



Hace 163 años, moría Jose Francisco de San Martín. Este patriota que peleó por la libertad de la América del Sur contra la colonia española, terminó sus días en el autoexilio, en 1850.

¿Por qué no se quedó aquí, en su tierra? Tal vez, porque hubiera tenido que hacer cosas que no quería hacer, como pasar por las armas a una pléyade de traidores, politiqueros y cipayos que tenía muy cerca...

¿Qué hubiera hecho San Martín frente a las movidas golpistas de Biolcati y la Mesa de Enlace, la UIA y AEA, las presiones de Magneto y el Grupo Clarín, los mentiras de La Nación y Papel Prensa, los escándalos de Macri y la perfidia de Carrió?

Hoy, somos un poco más libres que en su época. Tenemos muchos problemas por resolver, todavía, pero estamos descubriendo muchos pozos negros donde los poderosos de ahora han escondido negocios sucios, políticas antipopulares, largas mentiras.

Si San Martín estuviera vivo, no caben dudas que estaría de nuestro lado, enfrentando a los mismos poderes que enfrentó en su momento. Hoy en día, no hay balas ni cañoñes en disputa, sino una gran construcción mediática, política y corporativa que se resiste a que el Estado nacional se ponga de pie y ejerza su Soberanía, y que el pueblo recorra un camino de justicia y libertad...


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El historiador y ensayista Norberto Galasso, en su libro: San Martín padre de la patria o Mitre de la historia, expresa:

...Más que el San Martín de bronce, buscamos un San Martín concreto, el político, que sólo es explicable a través de una reinterpretación de la Revolución de Mayo, lo cual implica cuestionar en profundidad los dos libros centrales de Mitre, es decir, cuestionar el meollo de la historia oficial que ha venido sobreviviendo desde la época de Mitre, después Levene, Altolfi, Ibáñez... entre otros historiadores que han tomado un sesgo particular de la historia social, pero en definitiva manteniendo los mismos próceres, de una argentina que miraba a Europa, pero que no tiene nada que ver con la argentina actual, cuyo destino únicamente es la unión latinoamericana.

2
Los interrogantes y versiones sobre la filiación de José de San Martín datan de mucho tiempo atrás, pero se hicieron públicos el año del Sesquicentenario (150) de su muerte (año 2000), al trascender un antiguo manuscrito que guardaba el genealogista Diego Herrera Vegas, en el cual Joaquina de Alvear afirma que San Martín era hijo natural de Diego de Alvear y una joven indígena.


« Muchos aspectos del origen de José de San Martín han sido un enigma. Su fe de bautismo nunca fue encontrada; la fecha de nacimiento, los estudios en España también estuvieron rodeados de ambigüedad. Un libro de memorias escrito en el siglo XIX por María Joaquina de Alvear y Sáenz de Quintanilla confirma rumores que recorren dos siglos de historia argentina: San Martín fue hijo del español Diego de Alvear y de una india guaraní, de quien la tradición afirma que se llamaba Rosa Guarú.

» Doña María Joaquina de Alvear y Sáenz de Quintanilla (1823-1889), hija de Carlos de Alvear, escribió sus memorias en Rosario de Santa Fe. Es una colección de anotaciones, cartas y recortes periodísticos pegados cuidadosamente en las páginas encuadernadas de un libro de comercio. El propósito de la mujer era transmitir a sus descendientes las semblanzas de los integrantes de la familia.

» Así, en una "cronología de mis antepasados", consigna la filiación de José de San Martín como hijo de don Diego de Alvear, "habido de una indígena correntina". Más adelante Joaquina reitera el parentesco, al evocar la única oportunidad en que visitó a su tío, en Europa: "Y examinándolo bien encontré todo todo grande en él grande su cabeza grande su nariz grande su figura y todo me parecía tan grande en él cual hera grande el nombre que dejava escrito en una página de oro en el libro de nuestra historia y ya no vi más en él que una gloria que se desvanecía para no morir jamás. Este fue el general José de San Martín natural de Corrientes, su cuna fue el pueblo de Misiones e hijo natural del capitán de Fragata y General español Señor Don Diego de Alvear Ponce de León (mi abuelo)". Los recuerdos son del 23 de enero de 1877.




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Mestizo y plebeyo

» En 1812, San Martín fue recibido con desconfianza por la sociedad porteña. A diferencia del galante y mundano Carlos de Alvear, no tenía fortuna ni alcurnia. Era moreno, el pelo lacio y renegrido. Corrían rumores sobre su condición de mestizo y la madre de Remedios de Escalada se opuso a que casaran a su hija con ese oscuro plebeyo. Recién llegado, San Martín pidió que le mandaran a Buenos Aires 300 mozos guaraníes de las Misiones para formar su plantel de Granaderos. La Logia Lautaro, que fundó junto a Carlos de Alvear, se movió en las sombras, enfrentando al grupo rivadaviano. Pero luego Alvear se entendió con Rivadavia y, en pugna con el artiguismo, llegó a solicitar la protección británica. La Logia entró en crisis: San Martín insistía en liberar el continente, más allá de los intereses del círculo de hacendados y comerciantes.

» En 1816, en un famoso parlamento con los caciques pehuenches, San Martín expuso el plan de cruzar la cordillera para terminar con los godos "que les han robado a ustedes la tierra de sus antepasados", les solicitó ayuda y permiso para pasar por sus dominios y declaró: "Yo también soy indio". Luego rehusó defender al gobierno porteño de la insurrección federal y marchó al frente de su Ejército rebelde hacia el Perú, con el respaldo chileno. En las vísperas, envió a los indígenas peruanos un manifiesto en quichua. Fue recibido en Lima como si fuera el hijo del Sol, anunciado por las antiguas profecías de redención. Soñó con coronarse como un nuevo inca, pero se quedó sin fuerzas y dejó su lugar a Bolívar. No quiso intervenir en la guerra de unitarios y federales y se radicó en Europa. En 1828 intentó volver al Río de la Plata, pero lo disuadieron las renovadas furias partidistas.

» Juan Bautista Alberdi, que lo entrevistó en París en 1843, trazó de él un retrato notable: "Yo lo creía un indio, como tantas veces me lo habían pintado; y no es más que un hombre de color moreno...". Además, "no obstante su larga residencia en España, su acento es el mismo de nuestros hombres de América". Después, San Martín legó su sable a Juan manuel de Rosas como gesto de apoyo a la resistencia al bloqueo anglofrancés, algo que no le perdonaría el partido de los liberales emigrados.

» Durante el siglo XX una caudalosa bibliografía enfocó las vinculaciones de San Martín con la política británica y francesa y con la masonería, planteando la cuestión de sus motivaciones. Si fue tan corta su vivencia de América, si tenía de ella una borrosa imagen, si había servido dos décadas al rey, es difícil creer en su patriotismo como pasión determinante. Resulta verosímil la hipótesis de que inicialmente fuera un mercenario o un agente masón de los proyectos británicos o franceses.

» Hoy es posible otra explicación: que era un mestizo y sufría en carne propia la injusticia del sistema colonial. Partiendo de esa versión y de los indicios expuestos en mi libro Jinetes rebeldes, obtuve la confirmación a través de testimonios concordantes de tres ramas de descendientes de Carlos de Alvear: los Christophersen, los Santamarina y los Verger. Los mismos datos son corroborados por las memorias manuscritas de Joaquina, que obran en poder de Diego Herrera Vegas.

» "Esto no se puede decir", le advirtió Pedro Christophersen III a su hija Magdalena cuando le contó el secreto preservado durante generaciones. La abuela de Pedro III era doña Carmen de Alvear, nieta de Carlos y prima hermana del presidente de la república Marcelo Torcuato de Alvear. Magdalena conserva un añoso ejemplar de un libro de Sabina de Alvear y Ward, que le sirvió para completar aquel relato.


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Los hijos de don Diego de Alvear

» El futuro brigadier de la armada española don Diego de Alvear y Ponce de León (1749-1830), nacido en Montilla (Córdoba), con ascendientes nobles en Burgos, arribó al Río de la Plata en 1774. Tomó parte en acciones contra los portugueses y luego contra los ingleses. En 1778 dirigió una división encargada de ejecutar el tratado de límites sobre los ríos Paraná y Uruguay. Entonces, en algún lugar de las misiones jesuíticas, el marino se relacionó con una joven guaraní, que engendró un niño. Alvear lo encomendó al teniente gobernador de la reducción de Yapeyú, el capitán Juan de San Martín, y a su esposa Gregoria Matorras, de 40 años, que ya tenía cuatro hijos. Ellos se avinieron a criarlo como propio y el niño fue José Francisco de San Martín.

» En 1780, Juan de San Martín tuvo que irse de Yapeyú tras un conflicto con los guaraníes. Tres años después todos viajaron a España y la familia Alvear cuenta que Diego de Alvear se mantuvo en contacto con ellos y costeó los gastos para que Francisco José siguiera la carrera militar.

» En 1781, Diego de Alvear se casó con María Josefa Balbastro. Se radicaron en las Misiones y tuvieron nueve hijos, uno de ellos Carlos, nacido en 1789. En 1804, la familia embarcó hacia España. Pero antes de llegar, en un combate con navíos ingleses murieron la esposa, siete hijos, un sobrino y cinco esclavos. Don Diego perdió la mayoría de sus bienes. Prisioneros, Alvear y su hijo Carlos fueron llevados a Londres. Allí, Carlos pudo estudiar y a Diego lo indemnizaron. Además, se casó con una joven inglesa, Luisa Ward, con quien tuvo más hijos.

» En 1806 regresaron a España, don Diego ocupó nuevos destinos militares y, según los Alvear, ayudó y mantuvo un trato afectuoso con su hijo José Francisco. Carlos supo que aquél era su medio hermano y fueron grandes camaradas. Al producirse la Revolución de Mayo, concibieron juntos el regreso, aprovechando las importantes relaciones de su padre en Londres y en Buenos Aires.

» San Martín y quienes conocían su filiación guardaron siempre reserva. Para ingresar a la milicia en España fue necesario acreditar que era hijo legítimo y todos quedaron obligados a mantener esa ficción. En cierto sentido, él vino a América a buscar a su madre. Habló muy poco de sí mismo, y cuando lo hizo omitió referirse a su origen.

» Hoy tenemos derecho a saber quién era José de San Martín. La privacidad de los hombres públicos no puede ser una valla cuando se trata de esclarecer hechos históricos. Reconstruir la verdad y reinterpretar el pasado no es curiosidad: la condición de mestizo, la impostura en la que se vio obligado a vivir, la relación con su padre biológico fueron componentes decisivos de la personalidad y el rol que desempeñó.

» Esta historia tiene un profundo significado. Don Diego de Alvear tomó a una mujer guaraní, tal vez por amor, en una relación típica de la conquista: los cruces interétnicos estaban prohibidos por la legalidad colonial. En el marco de esa dualidad, don Diego violó la ley y ocultó su falta. Se hizo cargo del niño y le buscó un hogar, lo cual, en aquel injusto dilema, era una salida. Implicaba una falsedad que privó al hijo de su madre y su identidad: acaso uno de los males más extendidos de la historia americana.

» José de San Martín padeció su "destino americano": no saber quién era, el extrañamiento, la ausencia materna, la conciencia de ser hijo de la violencia de los dominadores sobre los pueblos nativos. Se alzó desafiando al mundo de su padre. Transformó su humillación en rebeldía política. La persona, la memoria y la significación de San Martín no son patrimonio de una familia, ni siquiera de un país. Es una figura americana y universal. Es hora de saber quién fue. » (1)


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Cronología

Viajó a España, en 1786 donde ingresó al Seminario de Nobles de Madrid. En 1789 comienza su carrera militar en el regimiento de Murcia. Luchó en la campaña de África combatiendo en Melilla y Orán. En 1797 es ascendido a subteniente por sus acciones frente a los franceses en los Pirineos. Lucha en diferentes acciones en el sur de España, en Gibraltar y Cádiz, con el grado de capitán 2° de infantería ligera.
En 1808 las tropas de Napoleón invaden la Península y el rey Fernando VII es hecho prisionero. Estalla la rebelión contra el Emperador y su Hermano José Bonaparte, que había sido proclamado Rey de España. Se establece una Junta de Gobierno que actúa primero en Sevilla y luego en Cádiz. San Martín es ascendido por la Junta al cargo de ayudante 1° del regimiento de Voluntarios de Campo Mayor.

Distinguido por sus acciones contra los franceses, llega a ser capitán del regimiento de Borbón. El ejercito ataca a los franceses y los vence en la batalla de Baylén, el 19 de julio de 1808; allí se destaca San Martín. Esta victoria permite al ejército de Andalucía recuperar Madrid y es la primera derrota importante de las tropas de Napoleón.

San Martín recibe el grado de teniente coronel y es condecorado con una medalla de oro. Continua luchando contra los franceses en el ejército de los aliados: España, Portugal e Inglaterra. Combate a las órdenes del general Beresford en la batalla de Albuera. Conoce a Lord Macduff, noble escocés, que lo introduce a las logias secretas que complotaban por la independencia de América del Sur. Por su intermedio obtuvo un pasaporte para viajar a Inglaterra, donde se encontró en 1811 con compatriotas de América española: Alvear, Zapiola, Andrés Bello, Tomás Guido, entre otros. Todos formaban parte de una logia que había fundado el "Precursor", Miranda, quien, junto con Bolivar, ya luchaba en América por la independencia de Venezuela.

En enero de 1812, San Martín se embarca hacia Buenos Aires en la fragata inglesa George Canning.




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¿Qué sentimiento profundo hizo que un exitoso oficial del ejército español, vuelva a una tierra casi desconocida para él y luche por liberarla enfrentándose al ejército al que perteneció?

¿Por qué abandonó Europa a los 33 años y volvió?


« Sin duda, la conciencia de su identidad americana, fue la pasión eficiente que lo llevó a cruzar el océano y empeñar su vida en luchar por la independencia de los pueblos mestizos de américa del sur.»




América del Sur en 1812

En la ciudad de Buenos Aires, el 25 de mayo de 1810 se había constituido la llamada Junta Grande, en forma similar a las juntas de España, que se oponían a la ocupación francesa de la Península, y gobernaban en nombre del rey Fernando VII mientras se encontrara prisionero. Se habían mandado emisarios a los cabildos de las distintas ciudades del Virreinato del Río de la Plata para que constituyan juntas de gobierno y reconozcan a la de Buenos Aires. Las poblaciones se dividen en dos sectores: las que adoptan juntas independientes de España y las que pretenden conservar el poder de los virreyes.

La Junta de Buenos Aires nombra un cuerpo ejecutivo que se llamó el Primer Triunvirato. Sus miembros eran: Juan José Paso, Feliciano Chiclana y Manuel de Sarratea. La ciudad de Montevideo no reconoce a la junta de Buenos Aires y emprende hostilidades contra la Capital. En Chile el cabildo se pronuncia contra la autoridad del Virrey. Desde el Alto Perú —hoy Bolivia— los realistas ocupan la provincia de Salta y avanzan sobre Tucumán, defendida por el Ejército del Norte comandado por Manuel Belgrano. El Paraguay se había independizado, adoptando una postura neutral a cargo de José Gaspar Rodríguez de Francia.


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Los Granaderos y la Logia Lautaro

A los pocos días de su arribo, le fue reconocido el grado de teniente coronel y el Triunvirato le encomendó la creación de un escuadrón, que luego fue el célebre Regimiento de Granaderos a Caballo. Durante el año 1812 se ocupó de instruir a la tropa en las modernas técnicas de combate que conocía por su extensa actuación europea contra los ejércitos de Napoleón.

Además, se ocupó de organizar una sociedad secreta que se denominó la Logia de Lautaro —este era el nombre de un caudillo araucano que defendió la libertad de su pueblo a los comienzos de la conquista española—. La sociedad estaba formada como las logias masónicas de Cádiz y de Londres, similar a la que en Venezuela tenía como miembros a Miranda, Bolívar y Andrés Bello. Su objetivo era: "trabajar con sistema y plan en la independencia de la América y su felicidad". Sus miembros principales, además de San Martín eran: Alvear, Zapiola, Bernardo Monteagudo, Juan Martín de Pueyrredón.

En octubre de 1812, cuando llega la noticia de la victoria del ejército de Belgrano en Tucumán, se produce en Buenos Aires un movimiento preparado por la Logia con el objeto de imponer a sus candidatos en el Triunvirato. Con la presión de los cuerpos armados y del pueblo, se nombra el Segundo Triunvirato constituido por: Juan José Paso, Nicolás Rodríguez Peña y Antonio Álvarez Jonte. Se exige además llamar a una Asamblea suprema con delegados de todas las provincias con el fin de dictar una constitución.


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La asamblea del año XIII

Los primeros actos del Triunvirato consisten en reforzar el ejército y mandar una expedición para que ponga sitio a Montevideo, ocupada por los realistas. En enero de 1813 se consolidan las posiciones militares: el general José Rondeau estrecha el sitio de Montevideo mientras en Buenos Aires, el domingo 31 de enero se reúne la Asamblea General Constituyente, conocida en la historia con el nombre de Asamblea del año 13, aunque se reunió durante varios años más. Casi todos los miembros de la Asamblea eran de la Logia de Lautaro. Se aprueban importantes reformas legales: El nombre del rey de España desaparece de los documentos públicos; la Asamblea se declara soberana; se eliminan los escudos de armas y los títulos de nobleza; Se aprueban los colores de la bandera de Belgrano, el escudo nacional, el himno; se elimina la Inquisición y se queman los instrumentos de tortura; se defiende la libertad de imprenta; se pone límite a la esclavitud decretando la "libertad de vientres".


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Combate de San Lorenzo

Los realistas de Montevideo dominaban los ríos interiores con su flota, asolaban las poblaciones costeras y hacían frecuentes desembarcos para obtener ganados y otros alimentos. El 28 de enero, el Triunvirato ordena al coronel San Martín que protegiese las costas del Paraná del desembarco realista. Los granaderos siguieron el avance de la flota enemiga que constaba de 11 naves y unos trescientos soldados. Las naves pasaron Rosario y fondearon frente al Monasterio de San Carlos, en San Lorenzo, aguas arriba. El dos de febrero por la noche, llegan los granaderos de San Martín al convento y se ocultan en el patio, en silencio, sin encender fuegos. Desde la torre del convento, el Coronel vigilaba las señales de luces de las naves enemigas. Cuando despuntaba el sol del día 3 de febrero, los realistas subían el barranco en dos columnas dispuestos al combate. San Martín dividió a los granaderos también en dos columnas que, cuando sonó el clarín, cargaron desde cada lado del convento.

La victoria había sido obtenida en pocos minutos. Los realistas escaparon por la barranca abandonando sus armas, cañones y estandartes. La flota enemiga retornó derrotada a Montevideo y nunca más volvió a incursionar por el Paraná.

Poco tiempo después se conocía el triunfo del General Manuel Belgrano frente a los realistas en la batalla de Salta, donde se rindió el ejército al mando de Pio Tristán. El año 1813 comenzaba favorable a los patriotas.


10
El Ejército del Norte

Manuel Belgrano, luego de la batalla de Salta, se internó en las tierras del Alto Perú en persecución de los realistas pero debió retroceder hasta sus posiciones anteriores, en el valle de Lerma, luego de las derrotas de Vilcapugio ( 1° de octubre 1813) y Ayohuma ( 14 de noviembre). Entonces el Triunvirato envía al norte a San Martín con un pequeño ejército de infantería y el cuerpo de Granaderos a Caballo. El ejército derrotado se reúne con las tropas de refuerzo en la posta de Yatasto, en el camino entre Salta y Tucumán, donde ambos patriotas se conocen y sellan una amistad que duraría toda sus vidas.

El 31 de enero de 1814, en Buenos Aires, la Asamblea nombra Director Supremo de las Provincias Unidas del Río de la Plata a Don Gervasio Antonio Posadas por un período de dos años, sustituyendo el Triunvirato anterior. También en enero, San Martín toma el mando de un ejército derrotado, quedando Belgrano como su subordinado. El ejército realista, a cuyo frente estaba el general Pezuela, amenazaba las provincias de Salta y Jujuy. El ejercito patriota se concentra en la ciudad de Tucumán y el General comienza a instruirlo formando una nueva escuela militar y hace incorporar nuevos reclutas.

La frontera norte queda defendida por partidas de gauchos montados, al mando del valeroso teniente coronel Martín Güemes, natural de Salta y gran conocedor del terreno, que detienen, causan estragos en el avance realista, levantando a la población en contra del enemigo.

Mientras tanto en el Río de la Plata, la flota al mando del comandante Guillermo Brown vencía a la armada realista frente a Montevideo y lograba establecer el cerco marítimo que obligaría luego a rendir la plaza al ejército comandado por el general Alvear (junio de 1814). Al conocer esta derrota, los realistas, que intentaban conquistar las Provincias Unidas por la frontera norte, iniciaron la retirada concentrando sus fuerzas en el Alto Perú.


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Plan Continental

Al poco tiempo de encontrarse San Martín en Tucumán, se dio cuenta que era imposible llegar a Lima, que en ese momento era el centro del poder realista, por el camino del Alto Perú. Cada vez que un ejército realista descendía del altiplano hacia los valles de Salta, era derrotado y , cada vez que un ejercito patriota ingresaba en el Alto Perú, era también aniquilado. Fue entonces que el General concibió la idea, que luego realizaría con éxito, de cruzar la cordillera y atacar la ciudad de Lima por el mar. Para mantener segura la frontera del norte bastaban las tropas salteñas al mando del general Güemes. El plan de conquistar el Perú por el Pacífico era lo que él llamaba "su secreto", que era compartido por unos pocos amigos de la Logia Lautaro.

En el mes de abril de ese año, una enfermedad le obliga a pedir licencia y pasa a restablecerse a una estancia cerca de la ciudad de Córdoba dejando al general Cruz al mando de las tropas del Ejército del Norte. En agosto de ese año, por solicitud del general, el director Posadas lo nombra Gobernador Intendente de Cuyo, pues su estado de salud era delicado. En realidad, San Martín se situaba en una posición muy conveniente para iniciar los planes que luego liberarían medio continente. Tardaría siete años para entrar en Lima.

Cuando el futuro Libertador se instalaba en Cuyo, del otro lado de la Cordillera de los Andes, la revolución del que se llamaba en aquel entonces "Reino de Chile", estaba en peligro: había sido invadido por las fuerzas realistas del Virreinato del Perú y luego de varias batallas, las fuerzas patriotas al mando de O´Higgins y José Miguel Carreras son derrotadas en la batalla de Rancagua (1° de octubre de 1814), donde los ejércitos chilenos son aniquilados dejando abierto el camino a la capital, Santiago. El general Carrera con el resto del ejército cruzó la cordillera refugiándose en el territorio de Cuyo, gobernado por San Martín.

A Buenos Aires llegaban las noticias de que Napoleón había sido vencido y confinado a la isla de Elba. El rey Fernando VII había entrado en Madrid luego de seis años de cautiverio. El primer acto de gobierno fue abolir la constitución de Cádiz y condenar a muerte a todo aquel que se opusiera a su soberanía. Al poco tiempo restableció el Tribunal de la Inquisición.

Es en este momento que la Revolución Sud Americana parece derrotada en todos sus frentes. Perdido Chile y el Alto Perú, con los realistas fuertemente establecidos en Lima; la revolución venezolana era vencida y sus líderes, Bolívar y Mariño, se refugian en Cartagena; los liberales españoles perseguidos. Sólo en el Río de la Plata ondean los estandartes de la Libertad y la Independencia. (2)


(1) http://hugochumbita.com.ar/
(2) http://www.pachami.com/


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Hay que estar fuerte de la cabeza

Miércoles 17 de agosto. Se cumplen 161 años de la muerte de José de San Martín, el héroe que los argentinos tenemos que redescubrir para entender de dónde venimos y hacia dónde podemos ir.

Días pasados me tocó compartir una interesante mesa en La cátedra de los Libertadores junto al maestro Norberto Galasso, la historiadora venezolana Carmen Bohorquez y el secretario de Cultura Jorge Coscia. El eje de la charla era la emancipación, hilvanando aquellas luchas por la independencia de los españoles y las de esta época, la más parecida en dos siglos a una oportunidad seria para romper vínculos con los grandes capitales financieros internacionales y de afirmar lazos de integración regional.

Y tan importante como los blindajes financieros y comerciales que coordinan los ministros de Economía de este lugar del planeta (Ver Informe Especial) es romper los blindajes de la dependencia cultural y de las falsificaciones de la historia. Galasso es imprescindible para entender los hilos de la historia y también para gambetear las mentiras de las versiones llamadas oficiales. A la idea mitrista de que San Martín estaba peleado con Simón Bolívar porque quería “un país independiente”, Galasso se pregunta si creemos que San Martín era masoquista, dado que tenía retratos de Bolívar en su casa del exilio francés. Uno de ellos, incluso, había sido dibujado por su hija Mercedes. El mismísimo Domingo Faustino Sarmiento consigna en sus escritos la existencia de un retrato de Bolívar en la casa del Libertador en Boulogne Sur Mer.

Lo cierto es que Bolívar murió ocho años después del encuentro de Guayaquil, el único que mantuvieron los dos hombres más importantes de la emancipación sudamericana, mientras que San Martín vivió 20 años más. Eso sí, siempre en un exilio sólo explicable por el destino trágico de aquellas gestas libertarias. Sin dudas, el encuentro con Bolívar había dejado en claro que San Martín no contaba con el respaldo de la burguesía del puerto de Buenos Aires y que Bernardino Rivadavia, superministro de Buenos Aires, ya era un agente de los intereses británicos.





Mientras los ejércitos de San Martín y Bolívar libraban todavía arduas batallas contra las tropas de la monarquía española, Rivadavia urgía la sanción de una ley que permitiera a Buenos Aires endeudarse para construir su puerto. Antes de que terminara el dominio español, los ingleses avanzaban por todos los frentes sudamericanos. Su estrategia era clara: fomentar naciones separadas artificialmente y que cada una tomara deuda con la banca británica.

La idea de los libertadores, difícil de concretar, era desafiar el colonialismo financiero y propiciar la unidad de los pueblos liberados. La idea emancipatoria tenía demasiadas quintacolumnistas. Lo sufrió San Martín tempranamente. Basta con preguntarse por qué el Ejército de los Andes tuvo su propia bandera y no la celeste y blanca. Bolívar también sufrió los mismos embates de los intereses británicos. Quizá Francisco de Paula Santander haya sido uno de los referentes de los intereses financieros ingleses. La historia de las revoluciones no se limita desde ya a las conspiraciones de los intereses foráneos. Fundar una nación o más aún buscar unir experiencias diferentes en una misma región puede resultar una utopía más compleja y árida que armar a los pueblos y batir a ejércitos profesionales.

Lo cierto es que a casi dos siglos de Guayaquil, las figuras de Bolívar y San Martín parecen estar presentes en los esfuerzos por esta lucha emancipatoria que se libra en Sudamérica.

En aquellos años, la Europa restauradora exportaba dependencia a través del llamado libre comercio, el mismo que los comerciantes americanos reclamaban a la corona española. En verdad, los pueblos que regaron con su sangre toda la región querían mucho más. Los ejércitos sudamericanos contaban con esclavos libertos, indios hartos del dominio colonial, intelectuales criollos, españoles liberales, ganaderos, artesanos y promotores de la industria.

Todos ellos, más allá de las batallas ganadas, vieron cómo el poderío financiero y comercial británico convertía a la región en una cantidad de semicolonias que se endeudaban a la medida del capitalismo de los países europeos
. La doctrina de las historias oficiales se basa en una idea canalla para explicarlo: era el progreso el que avanzaba sobre estas tierras bárbaras y atrasadas. No hay peor vaciamiento que el cultural. No hay peor claudicación que la de olvidar la propia identidad. Los procesos históricos son lentos y, además, no tienen destinos victoriosos asegurados al final del camino. Plantean, sí, desafíos. Y Sudamérica da muestras de haber retomado un camino al compás. Ya no se trata de países aislados o de meras formulaciones superestructurales. Los países de la región crecen y ponen en práctica medidas inclusivas; sus gobernantes hacen crecer el comercio intrarregional, hay un pujante proceso integrador...



martes, 19 de julio de 2011

TRES ARGENTINOS





19 de julio. Perdimos 3 compañeros valiosos. Son patriotas para recordar. Argentinos que viven en nuestra memoria a pesar del tiempo y los olvidos adrede. Hombres que dejaron una huella grande y profunda en nuestras vidas, en nuestra historia nacional.

¿Alguna vez te preguntaste por qué los turros, los dictadores y asesinos son longevos y la gente buena se muere pronto?

No tengo respuesta, salvo que dios no existe.

Por eso, Salud compañeros, ¡Presentes!


1
Envar "Cacho" El Kadri: Militante popular, guerrillero, abogado. Nació en Río Cuarto, el 1° de mayo de 1941, murió en Tilcara, el 19 de julio de 1998.

    "Perdimos, no pudimos hacer la Revolución. Pero tuvimos/tenemos/tendremos razón en intentarlo. Y ganaremos ganaremos cada vez que algún joven lea estas líneas y sepa que no todo se compra ni se vende, y sienta ganas de cambiar el mundo".


2
Mario Roberto Santucho: Revolucionario, guerrillero e intelectual argentino, nacido en la ciudad de Santiago del Estero, el 12 de agosto de 1936. Murió en Villa Martelli, el 19 de julio de 1976, cuando las fuerzas genocidas lo fueron a buscar para detenerlo. Era un combatiente por la Revolución Socialista que cayó a los 39 años, enfrentando al terrorismo de la última dictadura.

    "Un Partido revolucionario, para ser tal, debe conocer la realidad en la que se mueve. La fuente de ese conocimiento, como lo han enseñado reiteradamente Marx, Lenin y todos los revolucionarios, es la propia práctica, la actividad transformadora del mundo. O sea, en el caso de los revolucionarios, la actividad destinada a transformar las estructuras de la sociedad..."

    "Para nosotros, como para todo marxista serio, la teoría, en cualquier terreno, sólo puede surgir de la práctica. Ya Marx señalaba, en sus "Tesis sobre Feuerbach": "Los filósofos no han hecho más que interpretar de diversos modos el mundo, pero de lo que se trata es de transformarlo..."




3
Roberto Fontanarrosa: Humorista, escritor, dibujante, pensador... nació en Rosario, el 26 de noviembre de 1944 , murió el 19 de julio de 2007.

    “Puto el que lee esto.”

    Nunca encontré una frase mejor para comenzar un relato. Nunca, lo juro por mi madre que se caiga muerta. Y no la escribió Joyce, ni Faulkner, ni Jean-Paul Sartre, ni Tennessee Williams, ni el pelotudo de Góngora.

    Lo leí en un baño público en una estación de servicio de la ruta. Eso es literatura. Eso es desafiar al lector y comprometerlo. Si el tipo que escribió eso, seguramente mientras cagaba, con un cortaplumas sobre la puerta del baño, hubiera decidido continuar con su relato, ahí me hubiese tenido a mí como lector consecuente. Eso es un escritor. Pum y a la cabeza. Palo y a la bolsa. El tipo no era, por cierto, un genuflexo dulzón ni un demagogo. “Puto el que lee esto”, y a otra cosa. Si te gusta bien y si no también, a otra cosa, mariposa. Hacete cargo y si no, jodete. Hablan de aquel famoso comienzo de Cien años de soledad, la novelita rococó del gran Gabo. “Muchos años después, frente al pelotón de fusilamiento...” Mierda. Mierda pura. Esto que yo cuento, que encontré en un baño público, es muy superior y no pertenece seguramente a nadie salido de un taller literario o de un cenáculo de escritores pajeros que se la pasan hablando de Ross Macdonald.

    Ojalá se me hubiese ocurrido a mí un comienzo semejante. Ese es el golpe que necesita un lector para quedar inmovilizado. Un buen patadón en los huevos que le quite el aliento y lo paralice. Ahí tenés, escapate ahora, dejá el libro y abandoname si podés...



Daniel Mancuso

lunes, 20 de junio de 2011

BELGRANO Y LA BANDERA






Manuel Belgrano no sólo luchó contra los ejércitos realistas españoles sino contra la prepotencia de sus propios compatriotas de aquel entonces...

Entre el 23 de septiembre de 1811 y el 8 de octubre de 1812, el Primer Triunvirato gobernó las Provincias Unidas del Río de la Plata, reemplazando como órgano ejecutivo a la Junta Grande. Sus miembros fueron: Feliciano Chiclana, Manuel de Sarratea y Juan José Paso (luego Paso fue reemplazado por Juan Martín de Pueyrredón).

El gobierno centralista dirigido desde Buenos Aires, tuvo a Bernardino de la Trinidad González Rivadavia y Rivadavia como Secretario de Guerra.

El Triunvirato mantuvo la política de aparente fidelidad a Fernando VII, postergando toda definición sobre el tema de la independencia y la constitución, aunque la guerra continuaba. El Reino Unido, aliado de España en la guerra contra Napoleón, aconsejaba mantener el reconocimiento del rey cautivo. Por esta razón, Rivadavia ordenó a Manuel Belgrano que guardara la bandera celeste y blanca que había presentado a las tropas en las barrancas del Paraná el 27 de febrero de 1812.

Manuel Belgrano desobedeció las órdenes, y en un acto de rebeldía siguió adelante.

En octubre, llegó la noticia a Buenos Aires de que el Ejército del Norte, contradiciendo las órdenes del Triunvirato de abandonar la lucha, había vencido a las tropas realistas en la Batalla de Tucumán y los habían expulsado hacia el norte.

El 24 y 25 de septiembre de 1812, cerca de San Miguel de Tucumán, el Ejército del Norte, al mando del general Manuel Belgrano ─secundado por el coronel Eustoquio Díaz Vélez como mayor general─ derrotó a las tropas realistas del general Pío Tristán, que lo doblaban en número, deteniendo el avance realista sobre el noroeste argentino.

El 8 de octubre de 1812, estalló la revolución dirigida por José de San Martín, Carlos María de Alvear, Manuel Guillermo Pinto y Francisco Ortiz de Ocampo. Exigieron la renuncia del Triunvirato y su reemplazo por un Segundo Triunvirato, que tomó la decisión de arrestar a Rivadavia y obligarle a alejarse de la capital por un tiempo...







Daniel
Mancuso


martes, 14 de junio de 2011

FELIZ 83 CUMPLE CHE





Los muertos que vos matais gozan de buena salud, Mr Gringo. Cada año que pasa el muerto entre el combate de la Quebrada del Yuro y La Higuera se torna más luminoso, y su ejemplo más encomiable, contagioso.

El infatigable Che, el inmortal Comandante Ernesto Guevara, fue el mayor de los 5 hijos de Ernesto Guevara Lynch y de Celia de la Serna. Fue médico y revolucionario, luchador incansable, faro y mito que no se apaga. Cada cumpleaños lo festajamos y cantamos al son de aprendimos a quererte...

El Che nació el 14 de junio de 1928, hoy tendría 83 años. Un pibe que juega en nuestras conciencias con su rebeldía perenne. En su cumpleaños, queremos recordarlo con alegría, y transformar su recuerdo en ejemplo de tenacidad y compromiso con los hermanos olvidados y sufrientes del continente y del mundo. Por eso está su imagen en la Casa Rosada junto a los Patriotas Latinoamericanos.

Repasemos los últimos años con el auspicio de su sonrisa.

Ya, el 2009 nos había dejado la mochila muy cargada: Obama obtuvo el premio Nobel de la Paz, no firmó nada en Copenhague, sigue la guerra en Afganistan, nos mandó la IV flota, banca a los gorilas golpistas de Honduras...

El 2010 muy latinoamericano, Nestor en la UNASUR, los paises del continente hermanados en políticas de desarrollo conjunto, con música, bailando y cantando. El comandante Fidel está más vivo que nunca, baila reggaeton en LA ISLA mas amada por todos los latinoamericanos. A fines de octubre, Néstor se va de viaje...

El 2011 tiene la tragedia de la guerra imperial desparramada en el norte africano, en medio oriente, en el mundo árabe, la crisis neoliberal en Europea, el renacer de América del Sur, Cristina reelecta hasta 2015...

Y recordamos las palabras de Camilo Cienfuegos: "Porque para detener esta revolución cubanísima tiene que morir un pueblo entero..."











NOTA RECICLADA
(sepan disculpar, el público se renueva, dice Mirta, la gorila de los almuerzos)


Daniel Mancuso


miércoles, 16 de febrero de 2011

EL AMOR Y LA POLÍTICA



Creo como Norberto Galasso que la historia de los pueblos, la lucha política y la militancia están atravesadas por el amor, esa calidad de relacionarnos con el otro, con el mundo...

Noberto Levy dice que: "El amor no es una emoción conflictiva sino una calidad de energía. Una calidad de interacción. Esa interracción que se manifiesta en todos los planos y en última instancia es la que posibilita la vida. Es posible reconocer esa esencia amorosa aun en las emociones más conflictivas y percibir además, las vicisitudes que dicha energía recorrió hasta convertirse en la respuesta destructiva actual"...




Dice Norberto Galasso...


En la historia de nuestro pueblo latinoamericano, se reiteran los casos de importantes figuras políticas unidas por una fuerte relación sentimental y al mismo tiempo, por un mismo ideal de redención social o nacional.

Pero, como la Historia no sólo la escriben los que ganan sino especialmente “los hombres que ganan” y no las mujeres, resulta que muchas admirables luchadores han quedado en el olvido o son apenas reconocidas sin otorgársele la debida importancia.

Una de estas mujeres fue Manuela Sáenz, quien luchó junto a Simón Bolívar. Como se sabe, Bolívar fue traicionado por su vicepresidente, Francisco de Paula Santander ─ indignidad que suele ocurrir en nuestra América Morena─ y precisamente a Santander se lo acusó por el golpe comando del 25 de septiembre de 1828, en el cual intentaron asesinar a Bolívar, ocasión en la cual Manuela impidió el crimen, enfrentando a los conjurados y dando así tiempo a la fuga del Libertador.

Manuela salvó así a su hombre y al mismo tiempo a su líder político, a quien acompañó en una lucha que le había valido, años atrás, una condecoración del General .

Otro caso semejante es el de Elisa Lynch, en la cual encontró su gran compañera el mariscal Francisco Solano López, en su trágica epopeya de la Triple Alianza.

Aunque escocesa de nacimiento, Elisa unió su destino al de la Patria Grande Latinoamericana martirizada por aquel infame genocidio y cuando 15 años después de la tragedia ─luego de sufrir toda clase de humillaciones por parte de las damas aristocráticas─ arribó al puerto de Buenos Aires, la abucheó un grupo de mitristas hasta que le abrió paso a bastonazos el poeta Carlos Guido Spano para rescatarla y protegerla.

En estas historias se puede ir más lejos, como cuando las guerrillas altoperuanas impidieron una y otra vez el avance de las fuerzas realistas. Allí combatió también una pareja, consolidando su amor en la lucha por la libertad: Juana Azurduy y Manuel Ascencio Padilla.

Una y otra vez enfrentaron a la reacción, pero en 1816, en la acción de Villar, Padilla fue muerto y degollado, siendo clavada su cabeza en lo alto de una pica en el pueblo de la Laguna. La Juana no pudo soportar semejante ignominia y tiempo después, al frente de sus amazonas, ocupó la Laguna y recuperó la cabeza de su esposo. Luego, acompañó la lucha de las guerrillas de Güemes en el Norte, ya con el título de Teniente Coronel que le otorgó el General Belgrano.

También se puede ir más cerca y recordar la entrega total de junto a Juan Domingo Perón, donde la pasión por el compañero de lucha, se consolidaba en el común proyecto político de emancipación social.

Y por supuesto, se reitera en el matrimonio Kirchner, en estos días: más allá de la maledicencia de los diversos opositores, algunos para quienes no gobernaba él entre 2003 y 2007, sino que era ella la que dirigía; otros, para los cuales no era ella la verdadera presidenta entre 2007 y 2010, sino él quien gobernaba desde las sombras, míseras chicanas de quienes personificaban en el matrimonio su rechazo al avance popular, cuando resultaba evidente la complementariedad de ambos en la acción política.

También en este caso, las circunstancias produjeron la muerte de uno de ellos y la soledad del otro, soledad que sólo puede superarse con la presencia popular en las calles.

Néstor , a pesar del alerta de los médicos, no puso límite alguno a su militancia llevado hacia la muerte por su consecuencia porque, como él decía, no había llegado a la presidencia para abandonar sus convicciones sino para empujar en el camino de los cambios necesarios.

Esta vez no fue, como en el 52, que el hombre quedó solo prosiguiendo la lucha sino que, en cambio, vive su lucha por superar su dolor mientras redobla esfuerzos para continuar el camino que había comenzado con Néstor en las luchas estudiantiles del pasado.

En sus palabras de estos días, Cristina ratificó la clave de esa identidad en la lucha: “El nos diría seguramente: seguir adelante, para eso vinimos, a cambiar la Argentina”.

En todos estos casos, se ensamblan los afectos personales profundos con la identidad en el proyecto político de liberación.

Quizás todavía haya muchos que no lo entiendan porque se lo impide su cerrado sentido de clase que abomina de todo progreso popular y de los líderes que lo representan, y que, además, en su formación enciclopedista, conocen seguramente los entretelones de alcoba de las corruptas dinastías europeas, pero no comprenden estas historias de la propia patria, donde el amor no se expresa en predominio alguno entre dos seres que se complementan en la lucha política, sino que se sublima en una sola palabra: Compañeros.



"La calidad en la interrelación entre las personas es mayor cuanto mayor el amor que cada uno pone para transitar la aventura de compartir con el otro"...

Nada cobra sentido profundo si no está mojado por los jugos del amor que ablandan las insolidaridades, el individualismo y la indiferencia.


Daniel Mancuso

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