

María Laura Avignolo no sabe qué es una emboscada. Es raro que una periodista use palabras sin saber cómo usarlas. Cuando se la llevaron a Azucena Villaflor, el angel rubio Astiz le había tendido una emboscada. También así atrapó a la chiquilina Dagmar Hagelin, en otra valiente emboscada. Del mismo modo, Rodolfo Walsh murió resistiéndose a que lo secuestraran en una emboscada.
El diccionario dice que es una «Ocultación de una o varias personas para atacar por sorpresa a otra u otras».
Por ejemplo: «A las monjas francesas y los familiares de la Santa Cruz, Alfredo Astiz les tendió una emboscada».
El diccionario insiste: «Maquinación o intriga para perjudicar a alguien».
Avignolo, corresponsal de Clarín ─el diario que fue cómplice junto a La Nación de todos los secuestros, desapariciones y asesinatos acaecidos durante la dictadura cívico militar genocida─, publica una nota crítica sobre una pregunta que hizo nuestra embajadora al canciller británico...
¿No sería hora de que quienes escriben irresponsablemente para ambos medios desinformadores ─que trabajan cotidianamente contra la soberanía nacional, en favor de los intereses extranjeros─; que quienes construyen ficciones sobre hechos reales y relatan mentiras; que quienes nunca se disculpan, ni realizan autocríticas por los errores cometidos en sus notas; vuelvan a la escuela nocturna para recursar la primaria, y por lo menos tengan un diccionario a mano?

¿No serán demasiados adjetivos descalificativos para con una compatriota embajadora?
¿Qué te pasa, Avignolo, estás nerviosa? ¿Magnetto te pide tanto cipayismo?