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miércoles, 6 de agosto de 2014

GUIDO, LA SANGRE




















En un instante, las cosas más triviales pueden cobrar una maravillosa trascendencia... y milagrosamente suena la dulce melodía de la felicidad.


114 es un número cualquiera.


Nieto es el hijo (o hija) del hijo (o de la hija) de una persona.


Abuela es la esposa del abuelo y la mamá de nuestro padre o madre.


Laura es un nombre de mujer, Oscar es uno para varones.


Sustantivos comunes. Hija. Panza. Embarazo. Nacimiento. Y así seguir al infinito.


La costumbre tribializa todo lo que toca y lo hace casi invisible. Pero un día la magia de la vida transforma todas las palabras y las preña de emociones. Entonces se confirma la certeza de que el amor vence al odio, y la justicia llega algunas veces, y la esperanza no es una tontería.


Y el primer encuentro entre un nieto y su abuela después de 36 años, trae a la otra abuela que tampoco lo conoce, desatan una volcán de sorpresas y salen a borbotones tesoros perdidos. Emergen la madre, el padre, la ausencia, la memoria, la lágrima, la risa... la sangre, la sangre, la sangre.


Se arma el rompecabezas que estaba ahí, al alcance de todos, aunque escondido en medio de la mentira añeja que adormece.


Todos corrimos a mirar por la tele a la vieja sonriente, la voz mansa, los ojos frescos. No era el mundial ni los goles de Messi, estábamos convocados a la centésimo décimo cuarta parición de un hermano muy esperado.


Todos lloramos con un nudo en la garganta.


Fuimos felices en esa tarde agitada. La buena nueva conmovió los corazones, el mundo. 


La voz famosa sonaba socarrona: No es todo malo mi país, pasan cosas buenas en mi país.


Vuelven a resuscitar los muertos queridos que vuelven muy vivos con el hijo combatiente a la vanguardia, música en mano, en nombre del padre y la madre, buscando la identidad secuestrada, desafiando los miedos presentes, las dudas constantes, la sangre, la sangre, la sangre que clama, que canta.


El pibe crece, siente, no sabe, busca, intuye, insiste, imagina, trasciende el destino falaz, y en cada paso hacia la solución de la duda reivindica la sangre, la sangre, la sangre. Están adentro. Bum bum, bum bum, bum bum. Late la memoria. Golpea la vida. Lo llaman desde la historia, su historia desaparecida. Él siempre fue Guido pero con otro nombre, fue el hijo de Laura parido en la mazmorra aunque Ignacio no lo recordara. Sus manos tocaban la música de Walmir desde el fondo de su conciencia.


Laura Estela Carlotto nació el 21 de febrero de 1955 en la ciudad de La Plata. Militaba en la organización Montoneros. Sus compañeros la llamaban "Rita". Fue secuestrada el 26 de noviembre de 1977 en su domicilio de la Ciudad de Buenos Aires. Estaba en ese momento embarazada de dos meses y medio.


Walmir Oscar Montoya nació el 14 de febrero de 1952 en Comodoro Rivadavia, provincia de Chubut. Su familia y amigos lo llamaban "Puño" o "Puñalito". Era integrante de la organización Montoneros y sus compañeros le decían "Petiso", "Chiquito" o "Capitán Jorge". Walmir Oscar fue secuestrado a fines de noviembre de 1977 y posiblemente haya permanecido detenido en el CCD "La Cacha".


Alguna vez, en medio de la tormenta, pudieron encontrar el beso, la caricia, el hijo por venir. Sólo un rato, después, la vorágine. El hoy era muy pesado; la muerte a la vuelta de la esquina, en la vereda, adentro, ahogaba el aliento. Intentaban salir del laberinto, saltar, correr, no había tiempo para otra cosa. 


La tragedia los separó, como estaba planificado, y todo indicaba que con ello se borraba el futuro, se escribía una ficción duradera. Sin embargo, los retoños, uno a uno, fueron desarticulando la trampa. Rita y el petiso pudieron vencer al horror en un Guido valiente, memorioso. La sangre que fluye no perdona, no olvida, no se detiene.



Videla, Massera, Agosti, Viola, Lambruschini, Galtieri... prefiguraron “El fin de la historía y el ultimo hombre”, resueltos a secar el mar, apagar el sol y voltear cada árbol torcido en su desenfrenado proceso de reorganización nacional. Pero eran tan brutos, que a pesar de ser descendientes de italianos ignoraron el mensaje sagrado de sus ancestros: il sangüe fà brutti scherzi.


114 es un número cualquiera, después viene el 115, y así sigue...











Daniel
Mancuso




viernes, 7 de febrero de 2014

BIENVENIDA LA NIETA 110










No tuvo miedo, tomó la decisión y fue a buscar su presente. Llegó con muchas dudas, dudas sobre su historia, su identidad, su futuro. Con enorme coraje se preguntarba quién era (a los 37 años), ya que quien figuraba como su madre en la partida de nacimiento le habí­a contado que, el 31 de diciembre de 1976, habí­a sido entregada por personal de la Policí­a Bonaerense a quien figuraba como su padre, también miembro de esa fuerza.

La piba se presentó el 31 de octubre del año pasado en Abuelas con dudas sobre su identidad, e inmediatamente fue recibida por el Equipo de Presentación Espontánea del organismo, que derivó el caso a la Comisión Nacional por el Derecho a la Identidad (Conadi) donde le realizaron la extracción de sangre.

Los resultados que confirmaron su identidad fueron efectuados por el Banco Nacional de Datos Genéticos, que indicaron finalmente que se trata de la hija de Liliana y Oscar (Oscar Rómulo Gutiérrez y Liliana Isabel Acuña, secuestrados el 26 de agosto de 1976 por la última dictadura cívico militar, cuando Liliana estaba embarazada de 5 meses.).

Ricardo Gutiérrez, tío de la nieta restituída, manifestó sus ganas de conocer a su sobrina, y aseguró que el descubrimiento de Abuelas de Plaza de Mayo "no es un hecho individual; es un hecho social, porque nos hace mejorar como sociedad"... Hizo un reconocimiento especial para su sobrina, que "se animó a acercarse para buscar la verdad"... "Esto fue un embarazo de 37 años que hoy dio a luz".

La conferencia de prensa fue realizada en una sala de la sede de Abuelas, en el barrio de Balvanera, y durante la misma estuvieron las fotos de Oscar Rómulo Gutiérrez y Liliana Isabel Acuña, padres de la joven, y la de su abuela paterna, Vilma Delinda Sesarego de Gutiérrez, una de las fundadoras de Abuelas, fallecida hace dos años y recordada por sus compañeras y su hijo y tío de la joven, Ricardo, quien al nombrarla provocó uno de los aplausos más calurosos de la jornada.







Liliana, que estudió la carrera de Veterinaria y luego pasó a Agronomía, tenía 24 años cuando fue secuestrada el 26 de agosto de 1976 en el partido de San Justo, junto a su compañero Oscar, que era sociólogo y trabajaba como empleado administrativo de una empresa metalúrgica.

En ese entonces el embarazo de Liliana llegaba al quinto mes y la pareja fue trasladada al sótano de la Comisaría 4° del partido de San Isidro, en un sector que dependía directamente del Área 420 del Ejército Argentino, bajo jurisdicción de la Escuela de Comunicaciones de Campo de Mayo.

A través de un agente de esa comisaría, los familiares de Liliana y Oscar pudieron saber que los jóvenes estaban con vida y que el embarazo seguía adelante, según informaron hoy las Abuelas mediante un comunicado de prensa.









Daniel
Mancuso




viernes, 20 de septiembre de 2013

¿LOS DESAPARECIDOS CUÁNTOS SON? O CÓMO HACER GUITA VENDIENDO LIBROS




Hay diversas formas de ser canalla. Una muy cool es editorializar en un diario oligárquico (que siempre traicionó los intereses populares y ocultó los crímenes de lesa humanidad) sobre el número de desaparecidos durante la última dictadura genocida (de la que ese diario fue parte activa por pensamiento, acción u omisión). Otra muy lucrativa es vender libros a la gilada tilinga sobre supuestas investigaciones a través de documentos oficiales como el "Nunca Más" (sin explicar una verdad de perogrullo: la historia no está en los papeles y hay muchas verdades que no están escritas) y poner en duda la cantidad de víctimas del Terrorismo de Estado...



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Dice Ceferino Reato en Hablan de 30.000 desaparecidos y saben que es falso...

«7158 víctimas es una cifra que indica una matanza atroz, con el agravante de que fue realizada desde el aparato estatal. Llegué a este número luego de contar los apellidos y nombres que aparecen como víctimas de la dictadura en el Anexo II del Nunca Más , el informe de la Comisión Nacional sobre la Desaparición de Personas (Conadep). Primero, conté las víctimas en Córdoba, que es donde se desarrolla la trama de mi último libro, ¡Viva la sangre! , y comprobé que el número era inferior al que manejaba el Archivo Provincial de la Memoria; luego, extendí el recuento a nivel nacional...»

El polémico escriba trata de ser políticamente correcto con sus apreciaciones sobre las víctimas mientras manda un chivo de su último libro sanguinolento.



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En agosto de 2009, Eduardo Luís Duhalde (entonces secretario de Derechos Humanos) le contestó a Graciela Fernández Meijide (ex ministra del gobierno de Fernando De la Rúa) sobre la puesta en duda del número 30.000 desaparecidos...


SRA. GRACIELA FERNÁNDEZ MEIJIDE:

Le escribo esta carta pública a la madre de un detenido–desaparecido y a la integrante por muchos años del Movimiento de Derechos Humanos. Lo hago no como Secretario de Derechos Humanos de la Nación, sino como compañero de las luchas antidictatoriales. Por esta razón rompo mi norma de conducta de no polemizar entorno a un tema tan grave e inconmensurable como son las consecuencias del genocidio sufrido.

La opinión pública está acostumbrada a esfuerzos por disminuir la dimensión de la tragedia argentina, normalmente en boca de epígonos del terrorismo de Estado como Mariano Grondona o Cecilia Pando. De igual modo escuchamos cada tanto voces negacionistas del Holocausto que sostienen que no fueron seis millones los judíos inmolados por el nazismo, sino un número inferior como si la aberración criminal fuera una cuestión aritmética.

Distinto es su caso porque por historia usted no integra los cuadros de la barbarie.

Bastaría ver el regocijo que sus declaraciones han producido en quienes justifican el obrar del terrorismo de Estado para advertir las consecuencias enormemente graves de sus dichos que parten de un error esencial: el creer que existe algún registro fehaciente de la dimensión del crimen masivo de lesa humanidad perpetrado por las Fuerzas Armadas argentinas y sus socios civiles.

El único registro fehaciente de la cantidad de víctimas asesinadas, su identidad y destino final solo está en poder de los asesinos. De aquellos que mientras pregonan que su accionar fue “justo y en defensa de la patria” ocultan todo dato, sabiendo que su proceder fue abiertamente criminal.

Bien sabe usted que no hay un censo nacional completo sobre el número de víctimas y que éste es irremisiblemente aproximativo.

Usted como integrante de la CONADEP conoce el enorme esfuerzo que durante el lapso de los sólo ocho meses de vida de la Comisión se realizó para receptar testimonios de familiares de víctimas que accedieron a convertir en denuncia su dolor. Era el comienzo de la recuperación de la democracia, con los asesinos caminando por las calles y en libertad.

Concluido el trabajo de la CONADEP y finalmente depositado el fondo documental en la entonces Subsecretaría de Derechos Humanos, algunos familiares continuaron haciendo sus denuncias aunque ya no estaba la motivación de expresarse ante la Comisión. La euforia que precedió al juicio de los ex Comandantes dio paso a la decepción más absoluta con el dictado de las leyes de Obediencia Debida y Punto Final y los posteriores indultos que aseguraron la impunidad de los criminales por más de 20 años.

¿Tenía acaso sentido que los familiares de los detenidos –desaparecidos que no habían hecho su denuncia ante la CONADEP concurrieran a seguir haciéndolo ante un Estado que protegía a los criminales? Cuando 20 años después las leyes de la impunidad fueron derogadas y declaradas inconstitucionales, ya era tarde. Muchos de los padres de las víctimas habían fallecido o la resignación ante lo inevitable había mermado sus fuerzas para hacer su denuncia.

A ello se suma que en alguna zona del país, aún en democracia, parte de los peores represores continuaron teniendo poder: como Bussi institucionalmente en Tucumán o Benjamín Menéndez fácticamente en Córdoba, prolongando la cadena de temor. En otras provincias como Chaco, Misiones o Salta donde poblaciones campesinas fueron víctimas del terrorismo de Estado, su condición de marginados sociales no favoreció su acceso a la Justicia.

Recién a partir del año 2004 con el fin de la impunidad, al amparo de las políticas públicas de Memoria, Verdad y Justicia, se incrementó el cotidiano goteo de nuevas denuncias que sigue hasta el presente.

En consecuencia tomar los registros parciales de la CONADEP y los posteriores a la Secretaría de Derechos Humanos como registros totales, es tan falaz y mentiroso como reducir el número de desaparecidos a la cantidad de restos óseos localizados, que apenas superan el número de 1000.

Lo dicho vale para explicar la parcialidad de la identificación lograda hasta el presente a través de las denuncias de los familiares. Tampoco ha servido la cuantificación de los familiares presentados, reclamando el beneficio de las leyes reparatorias, puesto que no todos los desaparecidos dejaron herederos forzosos y que parte de aquellos familiares rechazaron reclamar la indemnización hasta que no se supieran quienes fueron los autores del crímen y fueran condenados y los restos de su familiar fuera hallado.

Lo dicho explica porque las cifras que usted utiliza son parciales y que por otra parte jamás fueron ocultados, puesto que usted las halló en la información on line del Estado argentino y obran también en la última edición del Nunca Más.

Concluido este aspecto cabe adentrarse en el número de 30.000 detenidos–desaparecidos convertido en consigna permanente no sólo del Movimiento de Derechos Humanos sino de vastos sectores sociales. La cifra no es arbitraria y es el producto de diversas variables:

a) La cantidad de sitios clandestinos de detención y exterminio, en todo el país, que superan el número de 500.

b) Las estimaciones sobre el número de prisioneros que hubo en los grandes centros de detención y exterminios como la ESMA, Campo de Mayo, La Perla, el Batallón de Tucumán, el Circuito Camps, El Olimpo, El Atlético, etc., ya que ellos solos superan con creces el número actual registrado en la CONADEP y la Secretaría de Derechos Humanos.

c) La estimación en torno al número proporcional de Habeas Corpus presentados en el país.

d) El número de integrantes de las estructuras militares afectadas a la represión ilegal durante todo el periodo dictatorial que superan los 150 mil hombres, activos a la caza de sus víctimas.

e) Los propios dichos de los militares previo al golpe de Estado, de que sus relevamientos efectuados con anterioridad, desde las escuelas hasta las fábricas, que indicaban en más de 30.000 las personas a eliminar (ver por ejemplo los dichos de un militar en la carta del escritor Haroldo Conti desaparecido el 5 de mayo de 1976, escrita previa al golpe y dirigida a Roberto Fernández Retamar de fecha 02 de enero de 1976).

f) Los informes de la Embajada Norteamericana al Departamento de Estado, haciendo constar que en el año 1978 los jefes de la dictadura argentina informaron a la DINA chilena que las víctimas alcanzaban ya el número de 22.000. Debe recordarse que la dictadura continuó en su labor represiva ilegal de secuestros y asesinatos por cinco años más con posterioridad a ese informe y que aquella cifra de 22.000 correspondía a solo los dos primeros años de la dictadura.

Todo ello hace que la cifra de 30.000 no sea ni arbitraria

ni caprichosa. Aunque es lamentable reducir la dimensión de la tragedia argentina a un problema contable.

El carácter masivo, criminal y abyecto no se mide por un resultado aritmético, al menos para los que creemos que cuando se asesina un hombre se está asesinando a la humanidad.

No puedo dejar de referirme a sus expresiones de que contrariar la teoría de los dos demonios es un problema de “chiquitaje”. Aquella perversa teoría no iguala como pareciera la responsabilidad de la violencia popular al terrorismo estatal, sino que en la medida en que sostiene que la violencia popular fue anterior a los crímenes de Estado, en definitiva se convierte en la teoría de un solo demonio, el de los sectores populares. Así se tergiversa, se miente y se oculta la verdad histórica de que a partir del Bombardeo de la Plaza de Mayo el 16 de junio de 1955 con sus 300 muertos, con los sucesivos asaltos al Estado y la proscripción política, con los fusilamientos de junio de 1956 y la Masacre de José León Suarez, con las cárceles llenas de presos políticos, con la aplicación del Plan CONINTES, con los asesinatos de militantes populares desde Felipe Vallese en adelante hasta llegar a la Masacre de Trelew, se generó una masiva, sistemática y criminal represión al pueblo argentino que se prolongó hasta la propia génesis del asalto al poder el 24 de marzo de 1976.

Por último, dice usted que los juicios a los militares no van a ninguna parte. Ello es un verdadero despropósito: la condena de las Juntas, de Camps, Menéndez, Bussi, Etchecolatz y tantos otros, no solo sirven para recuperar a la Justicia como una actividad fundante del Estado: ha servido para que la condena social al terrorismo de Estado sea irreversible y de encarnadura al “Nunca Más”. Felizmente todos los días se avanza en los centenares de causas judiciales en trámite, con aporte de nuevas pruebas.

Es triste comprobar que usted pretenda ignorar todas estas circunstancias, aunque seguramente sus afirmaciones le asegurarán un buen éxito editorial para el libro que ha escrito.




EDUARDO LUIS DUHALDE




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CLARÍN, otro diario cómplice de la dictadura genocida (que junto a LA NACIÓN se apropió de la empresa Papel Prensa a punta de picana y silencio) comenta el último libro sanguinolento de la exsenadora, exdiputada y exministra de Desarrollo Social de la Alianza (Argentina, país generoso) Castagnola de Fernández Meijide titulado “Eran humanos, no héroes”, donde la señorita Graciela nos explica cómo fue la violencia de los 70 y nos interpela a no repetir los errores del pasado. ¿Qué sería de nosotros sin los consejos de la cuñada de Angel Tonieto?


«Con acierto, Fernández Meijide remite en el inicio a la Guerra Fría y al triunfo, en 1959, de la Revolución Cubana de Fidel Castro y el Che Guevara. El enfrentamiento entre Estados Unidos y la Unión Soviética sumergió al continente americano en un baño de sangre, un hecho excepcional que no se dio en otra parte del mundo»

(...)

«El último tramo del libro, el más descarnado, humaniza a las víctimas del terrorismo de Estado, altera, si eso es posible, su estatus casi permanente de víctimas o de héroes, extiende la responsabilidad a las organizaciones armadas, llama a los padres de desaparecidos “ a no sostener conceptos que ignoramos si serían los de nuestros hijos hoy”...»




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La historia sigue su camino a fuerza de coraje y dignidad para construir un presente con memoria, verdad y justicia. Aunque a la señorita Graciela no le guste que bajen el cuadro de Videla, aunque a Ceferino Reato diga que las ABUELAS estáN desprestigiadas entre los organismos de Derechos Humanos, la búsqueda sigue... hay 400 niños secuestrados hace más de 30 años que ya son adultos secuestrados... ¿o hay 395? ¿o 389? ¿o 403? ¿Cuántos son, Ceferino, Graciela, ayúdennos?  


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Daniel
Mancuso







miércoles, 7 de agosto de 2013

109 pequeñas ALEGRÍAS






Ahora, en este mismo momento en que estás chupando un mate, la dictadura genocida (esa que contó con el apoyo, la complicidad y la participación de militares, policias, civiles, abogados, jueces, curas y obispos) se ríe de nosotros.

Ahora, en este mismo momento en que estás viajando en colectivo, hay muchos represores y torturadores que burlaron a la justicia cagándose de risa.

Ahora, en este mismo momento en que estás jugando con tu hijo, hay muchos tecnócratas que viven la vida loca, son quienes se robaron todo y deberían estar en cana.

Ahora, en este mismo momento en que estás mirando una peli, hay 400 hombres o mujeres, hijos de desaparecidos, que no saben que no son quienes creen que son, que no conocen su verdadera identidad, que viven una vida falsa. Son NIETOS por recuperar.

Ahora, sí, ahora, en este mismo momento en que estás escuchando a Jorge Lanata y los periodistas de TN hablando de corrupción, libertad de expresión, de miedo e inseguridad, de LA GRIETA que divide a los argentinos, y los políticos opositores se preocupan por ARGEN y TINA, 400 argentinos, más o menos, están perdidos en la mentira genocida que vive, que continúa a pesar de los 30 años de democracia.

Todavía no sabemos quiénes son los padres de Marcela y Felipe Noble Herrera, apropiados irregularmente por Ernestina Herrera viuda de Noble, la dueña de Clarín, el gran lavador argentino.

Hoy, recuperamos un nuevo hijo de desaparecidos, debido a la política de apropiación de bebés que implementó la última dictadura entre 1976 y 1983.

Hoy, somos un poco más felices.

Todavía falta mucho.


Daniel
Mancuso




sábado, 18 de mayo de 2013

LOS SOBREVIVIENTES






El otro

Nosotros, los sobrevivientes,
¿A quiénes debemos la sobrevida?
¿Quién se murió por mí en la ergástula,
Quién recibió la bala mía,
La para mí, en su corazón?
¿Sobre qué muerto estoy yo vivo,
Sus huesos quedando en los míos,
Los ojos que le arrancaron, viendo
Por la mirada de mi cara,
Y la mano que no es su mano,
Que no es ya tampoco la mía,
Escribiendo palabras rotas
Donde él no está, en la sobrevida?


Roberto Fernández Retamar
1 de Enero de 1959









Y la muerte de ese viejito cruel nos conmueve, no por su persona despreciable sino por las imágenes de horror y de espanto que vuelven a nuestros días, vómitos regurgitados, asqueadas incognitas irresueltas, sangrantes dolores, 30.000 ausencias no cicatrizadas, secretos ardientes que perseguimos y que el muy hijo de mierda se llevó a su tumba podrida de soberbia...






Daniel
Mancuso

miércoles, 27 de marzo de 2013

¡¡¡TURROS, CON ESTELA, NO!!!
































Dos hipócritas mercenarios en charla distendida...


LANATA ─ (...) y el más débil ahora es el que parecía más fuerte.

TN  BAUM ─ Que es Clarín...

LANATA ─ Síiii... un diario que a mí ni me menciona cuando saco un programa...



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Meterse con Estela de Carlotto y tratar de enchastrarla es una hijoputez abundante, polimorfa y polisémica, grande como un monopolio impune. Por eso, el mentiroso TN baum es un hijo de Ricardo III. Si se meten con Estela se meten conmigo, con vos, con nosotros. Con la democracia.

Leemos: Carlotto reivindicó la lucha armada de los 70, en el diario Clarín sobre una entrevista con mala leche realizada por el inefable  Ernesto Tenenbaum, alias TN baum el gracioso, a la presidenta de Abuelas de Plaza de Mayo Estela de Carlotto.


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La bella y la bestia...






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La artera acción multimediática es vieja y repetida: atacar a los líderes populares, denostarlos, ensuciarlos para quitarles credibilidad. Estela es sinónimo de amor, democracia y lucha por los derechos humanos, pero el domingo 24 de marzo de 2013 dijo...




Y eso no se lo pueden permitir. Una cosa es poner en cana a los militares, otra muy distinta (e intolerable) es que se vengan los juicios para los empresarios cómplices del genocidio.



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Dos hipócritas mercenarios en la puesta en escena de una charla distendida...









Daniel
Mancuso








Hace 37 años...




sábado, 23 de marzo de 2013

LA MALA MEMORIA



































La memoria limpia el camino. Saca las piedras de ayer que quedaron después del derrumbe. Como agua de lluvia diluye el barro de la historia sucia para despejar la mirada y liberar el presente.


¿De qué hablamos cuando hablamos del Nunca Más?

En el Día Nacional de la Memoria por la Verdad y la Justicia, cada 24 de marzo se conmemoran   las muertes, secuestros, torturas y desapariciones  de civiles producidas por la última dictadura cívico-eclesiático-militar que gobernó la Argentina desde 1976 a 1983. El triunvirato de Videla, Agosti y Massera se autoproclamó Proceso de Reorganización Nacional, y fue el monstruo final de todos los monstruos golpistas que nacieron a partir de 1930 con los generales José Felix Uriburu y Agustín Pedro Justo, a la sombra de los cipayos y oligarcas que chuparon la sangre de nuestra patria.

La memoria se expande como el universo hacia todos los rincones de la historia. Y qué mejor que ejercitarla para que no se atrofie como un músculo quieto. Todavía hay heridas por reparar, rémoras de la iniquidad dictatorial...

Dos ejemplos de la mala memoria...



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El héroe que resultó represor





La historiografía oficial trata como a un héroe al capitán de fragata Pedro Edgardo Giachino desde que cayó en combate en Puerto Argentino el 2 de abril de 1982. Esa aureola de protagonista insoslayable en la Guerra de Malvinas hace cortocircuito con su pasado como represor de la dictadura. Un pasado elusivo, no demasiado difundido, a no ser porque el Concejo Deliberante de Mar del Plata decidió retirar en junio 2011 su imagen del recinto de sesiones por pedido de los organismos de derechos humanos que conforman la Comisión Permanente por la Memoria, la Verdad y la Justicia. Los motivos esgrimidos para solicitar que su fotografía no compartiera el mismo espacio con otros ex combatientes y los rostros de 436 desaparecidos marplatenses, se robustecen con la denuncia judicial de un ex subordinado suyo, Alfredo Molinari. Ante un juez federal de Santiago del Estero, declaró que Giachino le ordenó matar en 1977 a un detenido encapuchado, esposado y de rodillas, acto al cual se negó. “Basura, usted no se merece ser un infante de Marina, mándese a mudar de aquí”, dijo que lo reprendió su superior...

Todavía, una gran parte de la sociedad recuerda a Giachino como un héroe. Todavía hay lugares públicos con su nombre.




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La estación del Tirabombas antidemocrático



Ayer venía en el subte, volviendo del centro, y justo se detuvo con las puertas abiertas varios minutos esperando la señal para seguir viaje en estación Carranza. ¿Quién era Roque Carranza?

Roque Carranza fue un destacado dirigente radical que en su juventud se enfrentó a los gobiernos democráticos de Juan Domigo Perón, y que en 1953 puso bombas contra una movilización en Plaza de Mayo. Fue ministro de Obras y Servicios Públicos durante la presidencia del doctor Arturo Illia, y ministro de Defensa en la administración de Raúl Alfonsín. La estación de subte de la línea D entre "Palermo" y "Olleros" todavía lleva su nombre en homenaje a los servicios prestados a la antipatria.

¿Una estación de subte que se llama Carranza? ¡Al autor del más trágico atentado en la historia de los subterráneos porteños se lo homenajeó con una estación en ese mismo medio de transporte contra el que atentó! ¿No le parece vergonzoso?








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La Plata, 21 de marzo de 2013

Al Papa Francisco:

Permítame que me dirija a usted como Don Francisco, ese Francisco que descubrí ahora. Mi padre también se llamaba Francisco y era un santo trabajador de manos muy encallecidas de tanto trabajar para mantenernos. Don Francisco, no sabía de su trabajo pastoral, sólo sabía que el máximo dirigente de la iglesia argentina habitaba en la catedral; esa catedral que cuando marchábamos y pasábamos por delante, le cantábamos: "Ustedes se callaron cuando se los llevaron". Hoy, ante mi sorpresa, escucho a muchos compañeros explicar de su entrega y trabajo en las villas. Me alegro infinitamente al saber de su trabajo y siento esperanzas de un cambio en el Vaticano. Hemos sufrido mucho en esta Latinoamérica que hoy se levanta erguida gracias a sus dirigentes. Me enteré que es posible que beatifique al Padre Murias. Por este motivo me atrevo a enviarle la lista de sacerdotes y obispos del Tercer Mundo desaparecidos y asesinados para solicitarle que, como la Asociación Madres de Plaza de Mayo pedimos por todos, usted, como un acto de solidaridad los recuerde a todos por su entrega en la lucha por la patria.

Ahora le solicito, desde lo más profundo de mi corazón, no luchar por una iglesia para los pobres: únase a todos los que en este mundo injusto luchamos para que se termine la pobreza y alguna vez la igualdad sea una realidad y entonces lograremos un mundo de niños felices y sonrientes. Basta de niños descalzos y con grandes pancitas. En nuestra Patria Grande Latinoamericana de San Martín y Bolívar miles dieron la vida para lograr la erradicación de la pobreza que, junto con la educación y el trabajo, eran los grandes sueños de nuestros hijos desaparecidos. Gracias Don Francisco y cuando se encuentre con el Papa en el Vaticano cuéntele de mi pedido, que es el de millones de Madres. Gracias por leer la carta de una Madre a la que le arrancaron toda la familia y que, junto a mi hija y a muchas Madres de la Asociación Madres de Plaza de Mayo, sigo luchando desde hace 36 años por una Patria libre, justa y soberana. Un abrazo respetuoso.


Presidenta Asociación
Madres de Plaza de Mayo



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La memoria no descansa nunca, sueña futuros en colores mientras navega por las grietas del olvido y la negación.

Todavía esperamos recuperar a los 400 hijos de desaparecidos que no conocen su identidad, que viven en sombras del pasado genocida. Tenemos 107 alegrías, pero falta mucho.

Todavía esperamos los juicios a los civiles cómplices de la dictadura que se ufanan de su impunidad y desestabilizan a la democracia.

Todavía esperamos una autocrítica de la Iglesia que fue cómplice de la masacre y atendía los dolores del alma de los torturadores para aliviar sus penas mientras violaban a las detenidas y secuestraban sus bebes.

Quizás el nuevo papa Francisco nos dé un milagro y conozcamos la verdad...








Daniel
Mancuso




martes, 7 de agosto de 2012

LA CONQUISTA DEL NÚMERO








Un número. Una alegría. La posibilidad de contar, aunque no connote valor económico, ni especulativo. Sin cualidad pecuniaria, ni un orden devenido inequidad. Un número esperanzador, que se proyecta al siguiente que está por venir, que ya llegará para dicha de muchos.

A Pablo Javier Gaona Miranda le tocó el 106. Es el nieto recuperado 106. Otro más. Otro menos. Faltan 400 todavía. Vamos a seguir contando. Otro de nuestros nietos robados por el terrorismo de Estado, secuestrado junto con sus padres el 14 de mayo de 1978, cuando tenía solamente un mes de vida. Otro triunfo de la memoria. Su mamá era tucumana: María Rosa Miranda. Su papá era paraguayo: Ricardo Gaona Paiva. Están aún desaparecidos.

Aunque Clarín no lo publique en tapa, aunque lo ignore, es una gran noticia. La batalla silenciosa al interior de la conciencia. Fueron 34 años de penurias, bregando contracorriente cada día, barloventeando la vida que le habían inventado. ¿Me ayudan a encontrarme?, pensó. No sé quién soy, se dijo, les dijo, nos dijo, lagrimeando corajes.

Pablo Javier Gaona Miranda fue entregado a un matrimonio que lo anotó como hijo propio. El entregador fue un coronel retirado, primo del apropiador, quien además fue designado como padrino. El niño Pablo Javier siempre supo que no era hijo biológico, aunque la historia que le contaban era que lo habían traído de la provincia de Misiones. En 2001, empezó a preguntarse si podría ser hijo de desaparecidos. Recién en 2008 manifestó estas dudas a su apropiadora y le dijo que iba a acercarse a Abuelas. Luego de unos rodeos, la mujer le confirmó su sospecha: era hijo de desaparecidos y lo había entregado su padrino.

Un número revelador. Hace poco más de un mes, Pablo Javier se animó a dar el paso hacia la verdad. Un número peleado, tenso, doloroso. Hoy tenemos la alegría de anunciar que un nuevo nieto pudo liberarse de la tortura que significa vivir bajo el yugo de la apropiación y reencontrarse con sus tíos, primos y una Abuela que siempre lo esperó. Hoy el 106 le devolvió a su mamá y su papá, su familia, su verdadera historia.

Su imagen en el espejo ya no cuenta patrañas. Se disuelve el nombre falso en el vidrio empañado. Las gotitas derraman futuro sobre las baldozas, un camino nuevo. La conquista del número, un difícil salto al vació, que pese a la angustia, será el mayor tesoro para el resto de su vida...




Daniel
Mancuso


sábado, 7 de julio de 2012

HIJO DESAPARECIDO DE DESAPARECIDOS










«Para mí, todo era mentira...»

La humillación comenzó cuando la casa fue demolida por 300 uniformados disparando sus fusiles durante horas. Era una pugna despareja, adentro, había un matrimonio con sus hijitos en la bañera, cubiertos con frazadas.

El horror de los vecinos espiaba detrás de las celosías. Un bebe robado, indefenso, en medio de la noche, en medio de la sangre, es sustraído entre los escombros, arrancado del amor del cadáver de su madre. Los ruidos, los balazos, los ayes, la tensa tragedia de la muerte en medio de las explosiones se funden en alguna neurona de esta nueva vida que se pierde en la huída del falcon verde. Silencio. Gritos. Órdenes. Silencio.

La madrugada humeaba mientras el sol no se decidía a salir, temeroso por lo que había pasado. En el barrio, nadie habló con el vecino de al lado sobre los sucesos de anoche. El miedo impuso un silencio fatal sobre los testigos de la masacre durante mucho tiempo...

«No soy subversiva, no soy subversiva...»

Ese bebe creció, aprendió a hablar, dijo "mamá", dijo "papá", en el lugar equivocado. Se educó mal, con valores cambiados. Fue reprimido y violentado en otra familia, familia ajena, una antifamilia del escarnio. Núcleo primario apropiador, mentiroso. Él era extranjero en la casa que no era suya. Esclavo subrepticio de los deseos perversos de una pareja verde oliva. No sabía que no era quien creía que era. Fue pensado, manipulado, moldeado como trofeo y revancha hacia sus progenitores. Fue niño, adolescente, hombre, sin saber que sus padres estaban muertos, sus memorias asesinadas; ignoraba que quienes ocupaban sus lugares eran cómplices del genocidio brutal de los 70. Esa que lo peinaba para ir al colegio no era su mamá. ¿Qué ternura era esa cruel figura masculina con ojos envenenados? ¿Qué ternura era esa que lo privó de su identidad? ¿Qué yo construyó ese YO, ese comodín inerme en el castillo de naipes del desarraigo?

¿Hay reparación a tanto daño?

La humillación tuvo mil caras, tiene argumentos diversos, historias complejas, diferentemente iguales, todas con el mismo triste final: la mentira, el dolor.

Y a pesar de todo, cada hijo, hija, frankenstein afectivo, monstruo involuntario, se recompone; la vida triunfa una vez más sobre la muerte, y el amor revierte las heridas. Paradojas de la historia, los uniformados disparando en la madrugada no pudieron matar a esa semilla del mal que moraba en esas casas diabólicas. Los muertos resucitan en sus hijos.

No quisiera imaginarme en esa situación, en ese cuerpo maltratado, en ese corazón mutilado.

Si esto no es Terrorismo, terrorismo de Estado, ¿el Terrorismo dónde está?








POST SCRIPTUM:

LEA TAMBIÉN LA FAMILIA


Daniel
Mancuso




viernes, 6 de julio de 2012

DEVUELVAN A LOS CHICOS










Faltan 400, más o menos. Esa ausencia es la amarga prueba de que la dictadura sigue entre nosotros, que no se fue del todo.

Por eso, claman en silencio los ojos del amor recobrado, esperan, llaman a la puerta de la memoria para despertar conciencias enmohecidas. Los ojos piden justicia, acosan a la impunidad que se adueñó de la vida de miles de compatriotas. Buscan a otros ojos ocultos en la ignorancia o la mentira. Los ojos no sonríen, sólo respiran aliviados cuando unas gotas de justicia mojan la tierra yerma de violencia irredenta.

Los otros ojos, los 400, deambulan por ahí, quizás sin saber que los andan buscando, y en ese desconocimiento se prolonga una agonía que lastima a cada rato, salando las heridas.

No hacía falta, pero la confirmación de la Justicia es un hecho trascendental en la sociedad: el fallo que condenó ayer a Jorge Rafael Videla y a otros VIEJITOS ASESINOS, por el plan sistemático de robo de menores perpetrado durante la última dictadura cívico militar, parió una nueva historia en el Estado, en los tribunales, en nuestra sociedad.

Ellos guardan dolorosos secretos que se llevarán a la tumba. No han querido hablar en todos estos años. No han asumido sus responsabilidades, sus culpas. Son cobardes enfrascados en la ideología del miedo que infundían en sus prisioneros, y ahora los atormenta a ellos. No se arrepienten, simulan soberbia, pero en soledad, frente al espejo, son pusilánimes derrotados por la historia.

    Después de 30 años de cometidos los delitos, y al cabo de 16 años de la denuncia original realizada por Abuelas de Plaza de Mayo, el Tribunal Oral Federal 6 encontró al dictador Jorge Rafael Videla penalmente responsable por la sustracción, la retención y el ocultamiento de menores, y la supresión de su identidad, en 20 oportunidades, la cantidad de casos ventilados en el juicio durante los últimos 15 meses, y lo condenó a 50 años de prisión.

    Es decir, la Justicia dio por probada la existencia de una “práctica sistemática y generalizada de sustracción, retención y ocultamiento de menores de edad en el marco de un plan general de aniquilación que desplegó sobre parte de la población civil, con el argumento de combatir la subversión implementando métodos del terrorismo de Estado durante los años 1976 a 1983, de la última dictadura cívico militar”.


Emoción, lágrimas, alivio. Nuevo desafío por encontrar a los 400 que faltan. Lo demás es anécdota, un escalón más en la marcha dura y lenta de las Madres y las Abuelas, y ahora también los nietos.

Videla y sus amigos, ora crueles torturadores, ora tiernos abuelitos, tienen suerte, ni siquiera van a cumplir las penas que pesan sobre sus decrépitas humanidades. Van a morir antes de cocluir las condenas. Pero no importa, El repudio popular los seguirá a cualquier rincón de la galaxia donde sus pútridas almas intenten esconderse.







Daniel
Mancuso









jueves, 26 de enero de 2012

CLARÍN, ERNESTINA Y CINISMO AL PALO





Es como si Jorge Rafael Videla hablara sobre los derechos humanos, como si Adolf Hitler opinara sobre el antisemitismo, como si Barack Obama diera cátedra de tolerancia y rechazara la lucha armada predicando la no violencia...



«El Gobierno de Estados Unidos conoció en su momento que la última dictadura argentina estaba perpetrando "un plan" de sustracción de hijos a detenidos desaparecidos y que había "muchos niños" apropiados ilegalmente por "familias leales" al régimen, y sugirió a los militares que "la Iglesia podía ayudar" a resolver ese "problema terrible". Así lo reveló hoy Elliott Abrams, subsecretario de Derechos Humanos del Departamento de Estado, de 1982 a 1985 (en la administración republicana de Ronald Reagan, 1980-1988), al declarar como testigo en el juicio que se realiza a militares por el plan sistemático de robo de bebés, a través de videoconferencia desde el consulado argentino en Washington...»


Leer en la tapa de Clarín que EE.UU. sabía del robo de bebés durante la dictadura militar, es una burla siniestra, si tenemos en cuenta que su dueña, Ernestina Herrera viuda de Noble, se apropió de dos niños en tiempos de la dictadura genocida, que hoy son los adultos Felipe y Marcela Noble Herrera, y sigue su vida impune, colmada de gozos y prebendas...


    I
    En diciembre de 2002, el juez federal Roberto Marquevich ordenó la detención de la señora Ernestina Herrera de Noble, basado en las irregularidades comprobadas en los dos expedientes de adopción.

    El que corresponde a Felipe, sostiene que la madre, Carmen Luisa Delta, lo puso a disposición del tribunal de menores Número 1 de San Isidro, el 7 de julio de 1976. Ese mismo día, su titular,
    Ofelia E. Hejt, ordenó su entrega a la editora periodística Ernestina, sin disponer ningún estudio ambiental ni determinar el lugar y las circunstancias del nacimiento de la criatura. La misma conducta siguió en el caso de Andrés La Blunda, de dos meses, que el Ejército dejó en casa de un vecino el 20 de abril de 1977, luego de secuestrar a sus padres, que nunca reaparecieron.
    La señora Ernestina declaró que la bebita había aparecido en el jardín de su casa, en las Lomas de San Isidro, el 2 de mayo de 1976. Ofreció como testigos a la vecina de al lado y al cuidador de la casa de la vecina. En el expediente de adopción de 1976, vecina y cuidador confirmaron esa versión. Pero el 6 de mayo de 2001, Roberto Antonio García, entonces de 85 años, declaró ante Marquevich que nunca fue cuidador de esa casa ni vivió en Lomas de San Isidro. En cambio durante casi 40 años condujo el auto de Roberto Noble primero y de su viuda después. Tampoco la presunta vecina vivía allí, según declaró su nieta y confirmó la Policía Federal.
    El juez Roberto Marquevich también corroboró otra afirmación del chofer, con informes del Registro de las Personas y de la Cámara Electoral: que tampoco la señora Ernestina vivió nunca en la dirección de Lomas de San Isidro que figura en el expediente de adopción. Ese domicilio sirvió para elegir el dadivoso juzgado de Ofelia Hejt, quien murió antes de declarar en esta causa.

    En la adopción los niños recibieron los apellidos Noble y Herrera, pese a que Roberto J. Noble había fallecido una década antes
    ...


II
Por semejante actitud desafiante contra el poder fáctico del grupo Clarín, el juez federal Roberto Marquevich fue destituido...



III
"Estábamos al tanto de que niños habían sido sustraídos a sus familias y se entregaban a otras familias cuando sus padres estaban prisioneros o muertos", aseveró Elliott Abrams, ex funcionario del expresidente estadounidense Reagan.

Confió que para el Departamento de Estado constituía "un problema muy serio de violación a los derechos humanos, el más importante, porque se trataba de niños vivos y eran muchos los que estaban en esa situación".


IV
Hoy, sabemos que todavía hay 400 argentinos que no conocen su verdadera identidad, y esto significa que una trágica rémora de la dictadura sigue vigente. Clarín y Ernestina y los canallas son responsables, en gran parte, de tamaña injusticia.


V





Daniel
Mancuso



miércoles, 14 de septiembre de 2011

ABUELAS SON LAS NUESTRAS





Muchas secuelas dejó el virus en nuestras vidas. Casi siempre se apela a las consecuencias económicas, sociales, laborales para describir el desastre y poder imaginar ─si es que la imaginación alcanza para tan enorme iniquidad institucionalizada─ el enorme conjunto de daños que se produjeron y sigue causándole al conjunto de la población.

De las pérdidas producidas en la interrelación social, ciudadana y familiar, la solidaridad ha sido una de las más sentidas. El individualismo erosionó la trama social del reino del sálvese quien pueda al punto de transformarnos en seres desgarrados, insensibles, egoistas, abúlicos, despreciables.

Muy pocas cosas se salvaron. Valores como el respeto, la amistad, la palabra empeñada, el compromiso, la confianza, perdieron sentido y se diluyeron en las alcantarillas de la avenida del éxito fácil, la especulación y la juventud eterna. Los viejos, que alguna vez habían sido sabios porque traían la experiencia de vida para transmitir sus vivencias a las generaciones siguientes, fueron marginados, postergados, abandonados en el tacho de la basura.

Cuentan en el barrio, que a más de un abuelo, abuela, que habían abierto las puertas de sus casas a sus hijos y nietos, les pasó el vendaval del desamor, y fueron desalojados de sus sitios amados y relegados a la pieza del fondo, al sótano, o al geriátrico, previa censura de la palabra u opinión escrita. Los casos más lúgubres registran malversación de patrimonio y encierro en manicomios privados para adelantar la posesión de las herencias.

Hubo un ministro que lagrimeó para la foto, abrazado a una vieja jubilada que reclamaba aumentos, pero no los concedió, estaba ocupado pergeñando corralitos y megacanjes.

Todo fue posible (es) en las mentes escaldadas en el Consenso de Washington.

Pero siempre hay una excepción a la regla. Del fondo de la ciénaga abyecta salieron unas viejas a parir milagros. No hay manera de imaginar que unas desposeídas amas de casa, sin formación política o académica, transformaran el dolor insondable de la pérdida de sus hijos secuestrados y desaparecidos en medio de la noche ruidosa (frenadas, golpes, ayes, súplicas, puteadas) de la dictadura sangradora de tragedias anónimas, en lucha fértil, queja circular, caminata constante, indefectible resistencia a la desidia. Las viejas dejaron el delantal, las pantuflas, los ruleros, y salieron a la calle, a los ministerios, las iglesias, la Plaza de Mayo. Demoledoras de olvidos, escupieron verdades a los 4 vientos, y fueron huracán que no se calla, pertubando la paz de los cementerios, los cuarteles, las embajadas, los tribunales. El pañuelo blanco reivindicó el trapo de bolsillo que había sido desalojado por los Kleenex o los Carilina, reivindicó los años y la angustia de las madres y abuelas que nos parieron la democracia, develó impunidades, devino en símbolo de justicia, verdad y memoria.

Ésta que hoy brilla esperanzada y feliz, a pesar de los idiotas, es la democracia que gestaron las viejas, vanguardiando la gesta popular libertaria.

Ni la enorme deuda externa, ni la desocupación, el dolar, la guerra de Malvinas, las bombas de los Sea Harrier, tuvieron la potencia erosionadora que cargaban las viejas para con la dictadura genocida. Fueron son sol desarmando vampiros monstruos sanguijuelas bestias gusanos sombras presencias ominosas.

Hoy, a pesar de la insidiosa campaña sucia de los medios hegemónicos, la mediocre oposición política y los nostálgicos del horror, las viejas siguen siendo nuestro faro, nuestras Madres, nuestras Abuelas, nuestro ejemplo a seguir le pese a quien le pese.

¿Hay algo más parecido a Cristo predicando amor, paciencia, ternura en el desierto que una madre, una abuela de Plaza de Mayo?

¿Hay algo más parecido a un milagro como el de Lázaro volviendo de la muerte, que estas viejas resucitando de la calumnia, el desprecio, el dolor infinito, las heridas en salmuera constante, la mierda periodística?

Cuando veo, toco, hablo, huelo una madre, una abuela, estoy con mi vieja que no está hace mucho, estoy con Dios, que no sé si existe. Ellas sí, son la divinidad en la tierra.

En Francia, un poco de Memoria verdad y justicia, una caricia para seguir...



Daniel Mancuso

lunes, 8 de agosto de 2011

LAURA, LA NIETA 105




Cuando decimos que las Abuelas van por la vida es una hermosa tautología.

Recuperar a los hijos e hijas de los compañeros desaparecidos desde la sombras de la impunidad y el engaño, es un milagro.

La metáfora de Lázaro y Cristo se repitió 105 veces en manos de estas viejas heroínas.

Ellas le ganan a la muerte y el miedo, cada vez. Vencen el silencio atroz de la patraña instalada durante años, por civiles y militares. Ponen el cuerpo y atajan los penales envenenados que patean los medios concentrados. Ágiles, contradicen al tiempo, no respetan la lógica del descanso merecido por los años. No se detienen. Engañan a la mentira, con sus figuras tiernas, frágiles, y avanzan en zig zag, esquivando trampas, para parir amor en cada nuevo encuentro.

¡Van por la vida! ¿Se entiende?

Laura Reinhold Siver es la nieta 105. Su mamá fue Susana Leonor Siver, su papá era Marcelo Carlos Reinhold.

El matrimonio fue secuestrado el 14 de agosto de 1977, en Haedo, en la zona oeste del Gran Buenos Aires, y llevado a la Escuela de Mecánica de la Armada (ESMA). En ese momento, Susana estaba embarazada de alrededor de cuatro meses.

Laura nació en febrero de 1978, por cesárea, en el Hospital Naval.

Varias denuncias empezaron a llegar, desde 1985, a las Abuelas. Fue importante en particular una ante la Conadep que mencionaba el caso e involucraba a los represores Gallo, Vildoza, Bianco y Miara, partícipes directos –entre otros– de la apropiación de nietos que luego fueron restituidos.

"Desde hace mucho tiempo teníamos la sospecha de que Laura podía ser una de las nietas que buscábamos. En marzo de 1982, Luisa Bermúdez de Reinhold, madre de Marcelo y suegra de Susana, se había acercado a Abuelas para denunciar la desaparición de su hijo y su nuera y así iniciar la búsqueda de su nieta".


1

Susana y Marcelo se conocieron mientras estudiaban Derecho en la Universidad de Buenos Aires. Allí comenzaron su relación y tiempo después se casaron en la localidad de General Madariaga. Marcelo se recibió de abogado, Susana no alcanzó a terminar la carrera. Ella trabajaba en un estudio jurídico y él en una fábrica.

Ambos comenzaron a militar en la Juventud Universitaria Peronista, y continuaron en la organización Montoneros. Al joven sus compañeros y amigos lo llamaban “Chelo”. Durante una razzia en la Facultad de Derecho, en 1975, fue detenido y permaneció como preso político durante dos o tres meses, recorriendo los penales de Devoto, Rawson y Resistencia, hasta ser liberado.

Susana Leonor Siver nació el 14 de mayo de 1955, en la ciudad de Buenos Aires. Era la del medio de tres hermanos. Su padre era maestro mayor de obras y su madre, ama de casa. La familia vivía en el barrio porteño de Parque Chas. Allí, Susana cursó la escuela secundaria en el Colegio Normal Nº 1.

Marcelo Carlos Reinhold nació el 2 de abril de 1955 en la ciudad de Buenos Aires. Era el menor de tres hermanos. Su papá era abogado y su mamá, profesora de portugués. Vivieron siempre en Haedo.


2



El 14 de agosto de 1977, unas quince personas armadas, de civil, ingresaron en el domicilio de Luisa Reinhold, en Haedo. Buscaban a Marcelo. No lo encontraron. En ese operativo, a cargo del Servicio de Inteligencia Naval –bajo el mando del capitán de corbeta Luis D’Imperio–, secuestraron a Susana, que estaba embarazada de unos cuatro meses, y a Alejandro Odell, un amigo de la familia que se encontraba de casualidad en la casa. Marcelo fue detenido horas más tarde en otro lugar. Los tres fueron llevados a la Escuela de Mecánica de la Armada.

Sobrevivientes de ese centro clandestino de detención contribuyeron a reconstruir el relato de lo sucedido a la joven pareja. Susana fue interrogada frente a su marido, mientras éste era torturado ferozmente. Luego, fue llevada al sector “Capuchita”, donde estuvo alrededor de dos meses, encapuchada y con grilletes en los pies. Su marido también permanecía en la “Capuchita” pero sólo podían comunicarse entre sí unos minutos cuando, esporádicamente, un guardia más “permisivo” los llevaba al baño al mismo tiempo.

En octubre, Susana fue llevada a la sala destinada a las embarazadas, donde permaneció junto a la detenida María José Rapella de Mangone. En noviembre de 1977 fue llevada de nuevo a la “Capuchita”, donde pudo compartir cerca de una hora con su marido y despedirse. Al día siguiente, Marcelo fue “trasladado” y hasta hoy continúa desaparecido. Susana volvió a la sala de embarazadas con otras parturientas.

A fines de enero de 1978, comenzaron los dolores de parto. Según los testimonios, el médico Jorge Luis Magnacco, quien habitualmente atendía a las embarazadas de la ESMA, estaba de vacaciones, por lo que el jefe del servicio de ginecología del Hospital Naval determinó su traslado precisamente al Hospital Naval para realizarle una cesárea porque no podía efectuarla en la ESMA.

En febrero de 1978, dio a luz a una “nena rubia”, según consignó un testigo. Susana alcanzó a amamantar a Laura y a estar con ella unos 15 días. Las compañeras de cautiverio de Susana recuerdan que Laura era muy pequeña y por eso la llamaban “Lauchita”. También cuentan que los marinos le tenían preparado un moisés grande lleno de ropa blanca para cuando naciera y que a Susana le habían hecho escribir una carta luego de hacerle creer que le entregarían la niña a sus abuelos.


3
Felizmente, Laura, que siempre tuvo dudas sobre su identidad, en junio de este año accedió a realizarse voluntariamente los análisis de ADN, en el Banco Nacional de Datos Genéticos, a través de la Comisión Nacional por el Derecho a la Identidad (CONADI). El 2 de agosto, el Banco informó a la CONADI que la joven incluye en un 99,9 por ciento en la familia Reinhold-Siver.


4
Los que tenemos la dicha de ser padres, madres, sabemos que nos prolongamos en ellos, que la muerte es un acontecimiento banal, porque nuestros hijos siguen un camino que iniciamos, a veces lo hacen mejor que el original, lo van perfeccionando, como nosotros hicimos con nuestros viejos , y ellos con los suyos, y así...

Hoy, Laura tiene dos hijos, un nene y una nena. Ella entendió qué se siente parir, parirse de nuevo.

Por eso, Susana y Marcelo están en Laura, siguen en ella alumbrando utopías...


Daniel Mancuso

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