
A un turista le robaron mientras andaba en bicicleta. El ladrón se convirtió en famoso motochorro, con reportajes en televisión y debates interminables durante las 24 horas del día...
Yo ando en bici por toda la ciudad, desde hace años. Sufro la violencia cotidiana de automovilistas prepotentes. Un par de veces, en distinas èpocas de mi vida, casi me matan. Ni los colectiveros ni los camioneros son tan turros como los automovilistas con vidrios polarizados.
La violencia es parte de nosotros. La estupidez también. Pero hay violencia de primera y violencia de segunda. Si la ejerzo yo es de primera y es impune por definición. Si te mato con mi auto mientras vos andás en bici es un accidente. Si la ejerce sobre mí un tipo pobre, de clase social baja, marginal, etcétera, o sea un negro de mierda, que me quiere sacar el celular, esa violencia es de segunda y debe ser castigada con cadena perpetua y si se repite con pena de muerte.
A nadie le gusta que le roben, o le apunten con un arma. No justificamos el robo, ni el hurto, ni el afano, ni la especulación, ni el golpe blando (CARRIO, LANATA, y LAGENTE), ni las corridas cambiarias golpistas (15). Todo eso es violencia social. Todo eso es choreo en distintas escalas. Algunos choreos tienen muchísima prensa y otros son invisibilizados.
"¡Sacate la mochila!", le dijo el motochorro al turista de la bici verde.Y todos decimos ¡Oh! ¡Ah! ¡Qué espantoso! ¡NO puede ser! ¡Así no se puede seguir!
¡Paremos acá! Imaginemos una escena.
En la Moto va Domingo Felipe Cavallo, exministro de Economía de Menem y de De la Rúa (podría ser José Alfredo Martínez de Hoz, pero pongamos al Mingo que está vivo y da consejos por la tele, todavía). El Mingo viene con su moto blanca y te dice:
─"¡Sacate la mochila!"
─Pero no, son mis ahorros. Es mi guita. Es mía.
─"¡Sacate la mochila!"
─Pero son los dólares que ahorré toda mi vida, iba a poner un quiosco, es mi indemnización, es mi herencia, iba a comprarme un autito, era la plata para el techo propio, con esa guita me iba a operar del corazón, chau taxi para laburar porque me habían despedido del banco, con ese dinero tiraba 6 meses porque me echaron, cerró la fábrica...
─"¡Sacate la mochila!", insiste el Mingo.
Leemos en La Nación: «La justificación del motochorro: "Yo pensaba conseguir plata para comprarle un regalo a mi hijo". Gastón Aguirre afirmó que salió a robar por primera vez después de 14 años»
¡Paremos acá! Vos no tenés tanta imaginación. No podés ver que te afanan todos los días: Macri en el subte, con las inundaciones, los hospitales sin insumos ni frazadas... Carrefour o Coto remarcando todo... las farmacéuticas te roban a mano armada con los medicamentos que te enferman más todavía... los buitres de afuera y de adentro...
"¡Sacate la mochila!" te dicen, todos los días, todas las horas, todos los minutos de tu vida, y vos ni te diste cuenta...
Yo ando en bici por toda la ciudad, desde hace años. Sufro la violencia cotidiana de automovilistas prepotentes. Un par de veces, en distinas èpocas de mi vida, casi me matan. Ni los colectiveros ni los camioneros son tan turros como los automovilistas con vidrios polarizados.
La violencia es parte de nosotros. La estupidez también. Pero hay violencia de primera y violencia de segunda. Si la ejerzo yo es de primera y es impune por definición. Si te mato con mi auto mientras vos andás en bici es un accidente. Si la ejerce sobre mí un tipo pobre, de clase social baja, marginal, etcétera, o sea un negro de mierda, que me quiere sacar el celular, esa violencia es de segunda y debe ser castigada con cadena perpetua y si se repite con pena de muerte.
A nadie le gusta que le roben, o le apunten con un arma. No justificamos el robo, ni el hurto, ni el afano, ni la especulación, ni el golpe blando (CARRIO, LANATA, y LAGENTE), ni las corridas cambiarias golpistas (15). Todo eso es violencia social. Todo eso es choreo en distintas escalas. Algunos choreos tienen muchísima prensa y otros son invisibilizados.
"¡Sacate la mochila!", le dijo el motochorro al turista de la bici verde.Y todos decimos ¡Oh! ¡Ah! ¡Qué espantoso! ¡NO puede ser! ¡Así no se puede seguir!
¡Paremos acá! Imaginemos una escena.
En la Moto va Domingo Felipe Cavallo, exministro de Economía de Menem y de De la Rúa (podría ser José Alfredo Martínez de Hoz, pero pongamos al Mingo que está vivo y da consejos por la tele, todavía). El Mingo viene con su moto blanca y te dice:
─"¡Sacate la mochila!"
─Pero no, son mis ahorros. Es mi guita. Es mía.
─"¡Sacate la mochila!"
─Pero son los dólares que ahorré toda mi vida, iba a poner un quiosco, es mi indemnización, es mi herencia, iba a comprarme un autito, era la plata para el techo propio, con esa guita me iba a operar del corazón, chau taxi para laburar porque me habían despedido del banco, con ese dinero tiraba 6 meses porque me echaron, cerró la fábrica...
─"¡Sacate la mochila!", insiste el Mingo.
Leemos en La Nación: «La justificación del motochorro: "Yo pensaba conseguir plata para comprarle un regalo a mi hijo". Gastón Aguirre afirmó que salió a robar por primera vez después de 14 años»
¡Paremos acá! Vos no tenés tanta imaginación. No podés ver que te afanan todos los días: Macri en el subte, con las inundaciones, los hospitales sin insumos ni frazadas... Carrefour o Coto remarcando todo... las farmacéuticas te roban a mano armada con los medicamentos que te enferman más todavía... los buitres de afuera y de adentro...
"¡Sacate la mochila!" te dicen, todos los días, todas las horas, todos los minutos de tu vida, y vos ni te diste cuenta...
Post scriptum...
«Mientras las ganancias de unos pocos crecen exponencialmente, las de la mayoría se quedan cada vez más lejos del bienestar de esa minoría feliz. Este desequilibrio proviene de ideologías que defienden la autonomía absoluta de los mercados y la especulación financiera. De ahí que nieguen el derecho de control de los Estados, encargados de velar por el bien común. Se instaura una nueva tiranía invisible, a veces virtual, que impone, de forma unilateral e implacable, sus leyes y sus reglas. Además, la deuda y sus intereses alejan a los países de las posibilidades viables de su economía y a los ciudadanos de su poder adquisitivo real. A todo ello se añade una corrupción ramificada y una evasión fiscal egoísta, que han asumido dimensiones mundiales. El afán de poder y de tener no conoce límites. En este sistema, que tiende a fagocitarlo todo en orden a acrecentar beneficios, cualquier cosa que sea frágil, como el medio ambiente, queda indefensa ante los intereses del mercado divinizado, convertidos en regla absoluta...»
PAPA FRANCISCO
encíclica Evangelii Gaudium
Miércoles, 24 de Septiembre de 2014. La Presidenta Cristina Fernández expuso ante el Consejo de Seguridad de la ONU, durante la reunión convocada por Estados Unidos para tratar el caso de los ataques terroristas del grupo ISIS.
Miércoles 24 de Septiembre de 2014. Cristina en la 69ª Asamblea de la ONU.
"Trabajemos por la paz; no se combate el terrorismo haciendo sonar los tambores de la guerra."
«¿Quiénes son estos fondos buitres? El 1 por ciento de los que no entraron a la reestructuración que hicimos en el 2005. No podían entrar porque recién habían comprado bonos, en el año 2008. Ustedes saben son fondos que se especializan - su nombre así lo indica- en comprar fondos o títulos de países que han defaulteado su deuda o están próximos a hacerlo para, luego, no ir a reclamárselo al país, sino entablar juicios en distintas jurisdicciones y obtener ganancias exorbitantes.
»Yo no hablaría de ganancias, porque lo que se le ha reconocido a ese 1 por ciento en un juicio aquí, en la jurisdicción de Nueva York, ha sido un tasa de 1.608 por ciento, en cinco años, en dólares. Díganme ustedes, si hay alguna empresa, si hay algún emprendimiento, algún inversionista que logra una rentabilidad en dólares, de más de 1.600 por ciento, apenas en 5 años. Por eso, el nombre de fondos buitres y hoy están obstruyendo el cobro de quienes confiaron en la Argentina, de ese 92,4 por ciento y por eso yo celebro que esta Asamblea haya tomado el toro por las astas y espero que, entre este año y el próximo, antes que se celebre nuevamente la Asamblea General del 2015, hayamos podido construir, porque de eso se trata: de un ejercicio de multilateralismo activo y constructivo, hayamos podido arribar a ese marco regulatorio de reestructuración de deuda soberanas para que ningún otro país, le pase lo que hoy le está pasando a la Argentina, un país que tiene capacidad de pago, voluntad de pago y que va a pagar su deuda, pese al acoso de estos fondos buitres. (APLAUSOS). Fondos buitres que además amenazan y hostigan con acciones sobre la economía de nuestro país, provocando rumores, infamias y calumnias desde lo personal hasta lo económico y financieros, de modo tal de actuar como verdaderos desestabilizadores de la economía, casi una suerte de terrorismo económico y financiero...»