
Una idea extraña opuesta a lo que se considera verdadero o a la opinión general se huele a cada minuto. Humo hediondo de falacias en la pantalla de teve. En el siglo de la información sin límites que propone internet, la corporación golpista quiere tapar el sol recortándonos el cielo. Las portadas chorrean miedos, las radios emiten ruidos angustiantes. La tragedia se metastasea, pegajosa, multimediática...
Buenos días, buenas tardes, buenas noches, dicen desde la botonera que infla el globo de Truman Show. Todo está bien, dicen. Y en los barrios el agua nos llega al cuello. Todo está tranquilo, dicen. Y en el Borda machacan cabezas sin ton ni son. Todo está mal, dicen, el nazismo amenaza nuestras libertades. Y en el barrio preparamos las viandas para ir a la Plaza a cagarnos de risa.
La impotencia reaccionaria es directamente proporcional a la formulación de paradojas. Una nueva reemplaza a la anterior que ya se desinfló. Nadie inventó nada nuevo. Todos se copian. Los mediocres opositores siguen la receta del multimedios. El multimedios sigue la receta de Gene Sharp.
Poca imaginación. Mucha mala leche. Las paradojas empañan el horizonte un rato, luego se van con la bruma. El pueblo no come vidrio. Tenemos un presente movido y crispado, pero efervescente, nos invita a la aventura de la felicidad. Un futuro maravilloso nos espera.
Buenos días, buenas tardes, buenas noches, dicen desde la botonera que infla el globo de Truman Show. Todo está bien, dicen. Y en los barrios el agua nos llega al cuello. Todo está tranquilo, dicen. Y en el Borda machacan cabezas sin ton ni son. Todo está mal, dicen, el nazismo amenaza nuestras libertades. Y en el barrio preparamos las viandas para ir a la Plaza a cagarnos de risa.
La impotencia reaccionaria es directamente proporcional a la formulación de paradojas. Una nueva reemplaza a la anterior que ya se desinfló. Nadie inventó nada nuevo. Todos se copian. Los mediocres opositores siguen la receta del multimedios. El multimedios sigue la receta de Gene Sharp.
Poca imaginación. Mucha mala leche. Las paradojas empañan el horizonte un rato, luego se van con la bruma. El pueblo no come vidrio. Tenemos un presente movido y crispado, pero efervescente, nos invita a la aventura de la felicidad. Un futuro maravilloso nos espera.
Manual del golpista ilustrado...