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viernes, 9 de agosto de 2013

ENVIDIA DE VÍCTOR HUGO







Ayer, una emoción parecida a la alegría se concentró en Carlos Pellegrini 1175, CABA. Cientos de personas pudieron verle la cara la hombre más poderoso de la Argentina, y gritarle: "Magnetto basura vos sos la dictadura".

Ayer, Víctor Hugo Morales sacó el premio más grande al que puede aspirar un periodista, un comunicador, un hombre público y reconocido: el aplauso, el abrazo, el amor popular. La gente lo quiere, lo defiende, lo banca, a pesar de una enorme campaña difamatoria y mendaz encabezada por el multimedios Clarín y reproducida insistentemente por los medios hegemónicos, como La Nación y otros. 

El hombre que se ocultaba de la luz del sol tuvo que salir a la calle. El que sacó Presidentes, los presionó y extorsionó, le hace querella a un simple periodista para asustar al resto. Pero es al revés: Magnetto está asustado.

Él, que logró frenar casi 4 años la Ley de Medios con jueces subordinados, chicanas y cautelares ad hoc, tuvo que transpirar desde el auto al edificio y del edificio hasta el auto, junto a sus guardaspaldas transpirados, sus abogados transpirados, apretados por el fervor populista, para intentar demostrar que es quien manda en este país. Pobre puesta en escena, como los caceroleros del 8A. Pobres. Fríos. Estúpidos.

Víctor Hugo ya no es él, es cada uno de nosotros, cada comunicador que pone en crisis el capitalismo, la democracia, la libertad de expresión, los monopolios, las corporaciones, la verdad y la mentira. Es un militante de este tiempo contra los generales mediáticos, la avanzada del capitalismo rapaz contra los pueblos del mundo.


ENVIDIA: Deseo honesto de emular alguna cualidad o algún bien que otro posee: tengo envidia de tu valentía.


Cada uno desde su puesto de lucha, cada uno haciendo patria,  todos somos necesarios para confrontar al gran enemigo de la democracia. Aunque suene ingenuo, todos somos Víctor Hugo.









Daniel
Mancuso




miércoles, 28 de marzo de 2012

CÁNCER MORAL Y PERIODISMO METASTÁSICO







En este mundo democrático traidor... muy pocas personas tienen la capacidad de sostener con la palabra y con la acción una coherencia ideológica y política a prueba de archivos, y sin son figuras públicas, periodistas, o comunicadores, ni hablar.

Muy pocas personas tienen la humildad y la honestidad intelectual de retractarse cuando se equivocan, de aclararlo al aire, y de hacerse una autocrítica, y sin son figuras públicas, periodistas, o comunicadores, ni hablar.


Víctor Hugo Morales es uno de ellos. Un ejemplo a seguir. Un profesional de la información y el análisis para copiar. Un hombre para respetar y sacarse el sombrero.

Por eso lo atacan, lo denostan con notas canallas como la que acaba de publicar el repudiable Jorge Fontevecchia, socio de la dictadura cívico militar y actual subordinado del Grupo Clarín, en su revista cloaca NOTICIAS con un título catástrofe para un libelo berreta: "El relator del relato"





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Elogio de Víctor Hugo


Por Roberto Caballero...

El miércoles 21, la revista Noticias, a través del periodista Diego Leuco, me convocó para escribir una columna de opinión que acompañara una nota de tapa sobre Víctor Hugo Morales.

En mi caso, si aceptaba, debía escribir la columna a favor, con lo cual deduje que había otra en contra. Me equivoqué, fueron dos: la de Pablo Sirvén, periodista de Espectáculos de La Nación; y la de Carlos Campolongo, docente universitario y peronista disidente. Respondí que no, la misma noche del 21, porque desde 2003, cuando partí de Editorial Perfil, intenté no asociarme al estilo que Jorge Fontevecchia le impone a sus productos. Ni siquiera me unen ahora a mi viejo editor sus añejas críticas al oligopolio Clarín –hoy sepultadas por él mismo–, que tanto perjudicó a su editorial de revistas cuando intentó dedicarse a los diarios, porque ahora él defiende a Héctor Magnetto y su oligopolio. Cambió Fontevecchia en este tiempo y cambié yo, cambió el país y cambió Víctor Hugo Morales.
Por eso, quizá, no me gusta la doble vara como método inquisitorial.
Fontevecchia puede defender a Héctor Magnetto por misteriosas razones que sólo encuadrarían en el Síndrome de Estocolmo o el prejuicio antipopular y resulta que Víctor Hugo Morales no puede, está invalidado, o moralmente censurado, de hacer un periodismo serio, profesional que no sea de demolición salvaje contra un gobierno democrático. Estaría impedido de cambiar, según parece, porque a Fontevecchia se le ocurrió –este es mi prejuicio– en el desayuno de la mañana, mientras le untaba margarina a la tostada, que así debía ser. Y quizá se le ocurrió porque su manera de mirar el mundo responde al siglo XX.

Fontevecchia es un posmo-editor, lo suficientemente cínico como para confundir el supuesto fin de la Historia con el fin de las pasiones humanas. Incluso, y sobre todo, en el terreno de la política y el periodismo. Según él, para hacer periodismo habría que ser un frío y meduloso “antikirchnerista”, aunque si no es frío y no es meduloso sirve igual. Una tontería grave, doblemente torpe, proviniendo de alguien que presume, domingo tras domingo, desde la contratapa de su diario –que no es un diario, es un bisemanario, suerte de revista en papel–, de lo inteligente que es gracias a Wikipedia...



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Víctor Hugo x Víctor Hugo

«Le quiero decir a esa gente de Clarín, trabaje donde trabaje, porque trabajan en varios lados -en algunos casos-, que ellos trabajan dentro de una empresa. No hay ningún problema en que trabajen en Clarín, sean dibujantes, sean periodistas, sean la cara de TN, sean lo que sean, pero tienen que saber -porque lo saben-, que trabajan para una mafia, trabajan para un grupo absolutamente ladrón, trabajan para un cáncer moral del país.

»No se hagan los distraídos. Si ustedes son personas que trabajan para Magnetto, si cobran el sueldo que paga Magnetto, están trabajando para ladrones que paso a describir: hoy se supo que se levantó el secreto fiscal del vice de Clarín, la justicia levantó el secreto fiscal, así que los propios periodistas de Clarín, TN, Radio Mitre, los que quieran, pueden ir y buscarlo. Y cuéntenlo en sus programas, anímense.

»En su momento Clarín necesitó dinero líquido ¿adónde lo fue a buscar? El dinero de las AFJP, que no es exactamente así, pero se llama ‘el dinero de los jubilados’. Y le juntaron la cabeza a los jubilados por casi 500 millones de pesos, son el cáncer moral de la nación. Acá tienen una linda oportunidad de mostrarse más o menos independientes, como tantas veces lo pregonan».




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Muy pocos tipos, tienen una oreja tan paciente como Víctor Hugo. Sabe dialogar, interactuar con la palabra, las ideas. Da gusto escucharlo haciendo un reportaje. No es el único, pero es de los mejores.

Sólo conocí a alguien con una actitud similar, con una mirada bondadosa y un respeto sin límites por la palabra del otro. Participar en una charla, o discusión política con JACINTO era un lujo que hoy siento inolvidable. Estábamos reunidos 20 o más compañeros, todos con ganas de hablar y exponer sus opiniones, entre mates y cigarrillos, con un temario cargado y difícil. ÉL era el último en opinar, jamás interrumpía sus interlocutores, y escuchaba sin descanso, con mucha atención todos y cada uno de los argumentos. Nosotros nos peleábamos por hablar, uno sobre el otro, pisoteándonos las palabras. Él te dejaba hablar sin interrupciones por largos minutos y cuando terminabas, aunque hubieras dicho una estupidez, te respondía con enorme sabiduría y respeto...

JACINTO CARLOS OVIEDO, un viejo compañero, sabio y necesario. Víctor Hugo se le parece mucho. Ambos, son de esas personas que hace bien tenerlas cerca...




Daniel
Mancuso





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