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lunes, 29 de agosto de 2011

DÍA DEL ABOGADO






Los abogados que fueron leales a su juramento en defensa de los más débiles, en procura de Justicia, en contra de los atropellos del poder, han sido encarcelados y asesinados a lo largo de la historia.

Un abogado (del latín advocatus, "llamado en auxilio") es quien ejerce profesionalmente la defensa jurídica de una de las partes en juicio, y los procesos judiciales y administrativos ocasionados por ella. Asesora y da consejo en materias jurídicas, y además, cuando mete las narices donde no debe, es perseguido y denostado.

Fueron abogados Manuel Belgrano, Mariano Moreno, John William Cooke, Rodolfo Ortega Peña, Roberto Quieto, Envar El Kadri...

Son abogados Fidel Castro, Eduardo Duhalde (el bueno), Néstor y Cristina.

En Argentina, el 29 de agosto se celebra el Día del Abogado, en homenaje a Juan Bautista Alberdi, quien nacío el 29 de agosto de 1810. Sin embargo, Alberdi nunca ejerció la profesión de abogado en nuestro país.


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Escuchemos qué opina José Pablo Feinmann sobre Juan Bautista Alberdi...

    Como gran texto de la Filosofía Latinoamericana, en la Argentina hemos hecho un aporte invalorable. Se hizo en el siglo XIX. Y lo hizo, (Yo creo que es el más grande pensador que dio este país, y es una de sus figuras más puras, más conmovedoras, más fascinantes), Juan Bautista Alberdi.

    Alberdi, en 1837, publica su "Fragmento Preliminar al Estudio del Derecho". El "Fragmento Preliminar al Estudio del Derecho" es un intento de Alberdi por acercarse a Rosas.



    ¿Qué tenemos aquí? Tenemos, otra vez, un intelectual que quiere acercarse a un gran caudillo político. Esto, nosotros lo hemos estudiado en los intentos de Martin Heidegger por aproximarse a Adolf Hitler, el führer de Alemania, y Heidegger intentando ser el führer filosófico de Alemania.

    Digamos que, Juan Bautista Alberdi quería darle a Rosas una ideología, un pensamiento. Él lo va a decir: La Argentina hasta ahora ha tenido tres etapas: La etapa de la espada. La etapa, que es Mayo... San Martín, la Revolución. La etapa del orden, que es Don Juan Manuel de Rosas.

    Y ahora viene la etapa de la inteligencia, que era la etapa de Alberdi.

    ¿Como llega Rosas al poder? Vamos a analizar ésto.

    En 1828, el 13 de Diciembre, Juan Lavalle fusila a Manuel Dorrego, en la localidad de Navarro. Lavalle había derrocado al legítimo gobernador Manuel Dorrego por sus tendencias Federalistas. Y entonces, lo derrota en una batalla. Y los sicarios Acha y Escribano, entregan a Dorrego a Lavalle. Y Lavalle lo fusila, como dije, en la localidad de Navarro.

    Si ustedes me preguntan ¿Qué fue eso? Yo diría francamente, fue un asesinato.

    Porque Lavalle mató al gobernador legítimo, legítimo de Buenos Aires, al Federalista Dorrego. "Lo mató en el silencio de las leyes", como va a decir Rosas. De modo que fue uno de los crímenes más atroces de nuestra historia. Este crimen va a tener tal poder, digamos, disolutorio en nuestra historia, tal poder disolvente, que va a llevar, por fin, a la necesidad del orden.

    Tengamos en cuenta entonces, siempre que las sociedades entran en una gran convulsión anárquica, se exige el orden.

    Entonces, asume en 1830 Don Juan Manuel de Rosas como gobernador de la Provincia de Buenos Aires y Representante de las Relaciones Exteriores de la Confederación Nacional.

    Entre tanto una serie de jóvenes intelectuales comienzan a reunirse -sabemos esto- en el salón del librero Marcos Sastre. Y forman lo que se llama "El Salón Literario" que comienza a funcionar en 1837. Ahí, cada uno dice sus distintos discursos. Y ahí, Alberdi hace saber que ha publicado su "Fragmento Preliminar al Estudio del Derecho".

    ¿En qué consiste, para qué escribe Alberdi este "Fragmento Preliminar al Estudio del Derecho"?

    Alberdi tenía 26 años -¡escuchen muchos, eh!- 26 años tenía. Y escribe este fragmento. En realidad el fragmento está escrito dirigido a Rosas. Y Alberdi le entrega a Rosas algunos elogios muy grandes como "El grande hombre que dirige nuestros destinos". Luego esto le va a costar caro, porque los Unitarios en Montevideo se la van hacer pagar caro.

    La primera pregunta que se hace Alberdi en el "Fragmento Preliminar al Estudio del Derecho" es: ¿Cuál es la relación entre las leyes universales y las leyes individulaes de nuestra condición nacional?

    Alberdi dice que hay una Ley Universal que está expresada por todos los códigos del mundo. Todos los códigos del mundo expresan una Ley Universal. Pero cada país, tiene que expresar su Ley individual, su Ley Particular. Y con ella incluirse en la Ley Universal. En el código Universal.

    (...)


    ¿Por qué fracasa este proyecto? Por qué Alberdi escribe un texto tan brillante, que ni llega a manos de Rosas, ¿lo habrá bloqueado Pedro de Angelis, que era el escribiente de Rosas, o a Rosas no le habrá interesado?

    Pero, hay un drama para el jóven Alberdi. Hay un drama para el jóven Alberdi, que estaba tramado él, intelectualmente, por lecturas europeas.

    En 1938, un almirante francés bloquéa a Rosas. O sea, la Particularidad y la Universalidad entran en conflicto. ¡Alberdi no sabe qué hacer! Qué es lo que va a elegir... Si para él, lo Particular, que debía unirse al Universal, ¡Era Rosas! Y lo Universal, que debía recoger lo Particular y llevarlo hacia el progreso, eran "Las luces de la Francia".

    Y aquí tenemos, que viene una escuadra de barcos franceses con el almirante Le Blanc y bloquéa el estuario del Río de la Plata. Y Rosas, como era realmente un cabeza dura, por supuesto no transa, no arregla nada.

    Entonces, Alberdi dice: "Pero, ¡Caramba! ¡Qué complicada es esta situación! Yo siempre creí que la Francia iba a hacer bien las cosas. Y que Don Juan Manuel, que era nuestra Particularidad... -porque Don Juan Manuel es nuestra Particularidad-.

    Pero, aquí está la cuestión. Don Juan Manuel no quería ser una Particularidad. Don Juan Manuel de Rosas quería ser un Universal. Un Universal no puede someterse a ninguna otra universalidad. Es decir, si una Nación se considera a sí misma un Universal, una totalidad autónoma, no puede ser la parte subalterna de otra. Esto era en realidad, lo que Alberdi pretendía. Digamos, integrar nuestra particularidad Nacional al desarrollo universal de la racionalidad europea. Rosas, no. Rosas no lo acepta al almirante Le Blanc. Porque lo que dice Rosas es: Nosotros somos una Nación y tenemos una identidad nacional. Y esa identidad nacional nos hace Universales. Es decir, somos tan Universales como los europeos porque tenemos una identidad propia.

    (...)

    Es decir, entonces, que el jóven intelectual Alberdi, que había escrito el "Fragmento Preliminar del Estudio del Derecho" para Rosas... Termina conspirando contra Rosas, de manos de los Unitarios que están en Uruguay, y a favor de los intereses de los Unitarios y de Francia -que coincidían-.

    Esto era inevitable. Porque para Alberdi, como dijimos, ser culto era ser culto a la europea.
    Y, si bien Alberdi valoraba la figura de Rosas, más valoraba la cultura de Francia.

    Por eso, este proyecto lamentablemente fracasa. Era imposible.

    Hubiera sido deseable: Un gran caudillo político y un gran intelectual unidos en conquistar, conquistar la modernización de la Argentina, sin perder su soberanía.

    Eso, no fue.




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Además, el 7 de julio se conmemora el Día Nacional del Abogado Víctima del Terrorismo de Estado.


Vea en el blog la ortega peña

En homenaje a nuestros compañeros abogados desaparecidos







Daniel Mancuso

domingo, 28 de agosto de 2011

COLONIZANDO SUJETOS




José Pablo Feinman desmitifica la existencia del periodismo independiente, desde su programa en la madrugada de los sábados por Radio Continental, y más aún, analiza cómo las propias empresas de medios son muchas veces presa de los grupos hegemónicos. Deconstruye el poder de los monopolios, y como con el caso reciente del juez Zaffaroni, plantea su teoría sobre los objetivos reales de los emporios desinformativos...




El tema elegido es un tema central en el mundo en que vivimos: los medios de comunicación. En el siglo XIX, Marx profetizó una revolución que puso en manos de una clase social: el proletariado. Esa clase social iba a funcionar como una clase redentora de la historia. El proletariado industrial que Marx creía que iba a ser el proletariado industrial británico, iba también, junto a la unión de otros proletariados de otros países, a llevar a la humanidad a una sociedad sin clases, sin explotadores ni explotados, en la cual el cordero dormiría junto al león.

Esa revolución, el proletariado la iba a hacer contra la burguesía. Así como la burguesía había hundido al feudalismo, el proletariado habría de hundir a la burguesía. Sin embargo, no pasó así. Más bien, quien hundió al proletariado –aun no del todo, pero en eso todavía está muy empeñada– fue la burguesía capitalista. La misma que a partir del 1989, cuando cae el Muro de Berlín y se establecen los 10 puntos del Consenso de Washington y se lanza la etapa neoliberal, hace finalmente la revolución. Pero la revolución no consiste tanto en haber derrotado al comunismo sino en alzar triunfalista el poder de los medios de comunicación.

Primera conclusión: no es que no haya habido una revolución en el siglo XX. Hubo una, y triunfante. La hubo y la hizo la burguesía. Hablamos de la revolución comunicacional, la de la técnica, la de glorificación de la tecnificación del mundo y de la comunicación entre los hombres, y que tiene por finalidad colonizar la subjetividad de los sujetos.

La idea de en su trabajo Sujeto y verdad, es la de jugar con las dos palabras: sujeto-sujetado. La palabra sujeto que hace referencia a la subjetividad y a la dignidad del sujeto libre, esbozado en la filosofía sartreana en El ser y la nada y en Críticas de la razón dialéctica, dos grandes obras filosóficas del siglo XX. Ese sujeto libre es hoy el objeto de la revolución comunicacional. Se trata entonces de sofocarlo, de poner en él las ideas del poder.

El poder comunicacional tiene como finalidad la colonización de los sujetos
: ¿Hay una verdad en este mundo? ¿Existe la verdad? ¿Hay una verdad única? ¿Hay una verdad para todos?

Durante la Edad Media eso estaba claro: el revelador de la verdad era Dios, y la encargada de diseminar la verdad del dios cristiano era la Iglesia católica. La verdad era la que revelaba Dios. Hoy, ante la persistente ausencia de ese dios medieval ¿dónde está la verdad? ¿quién la tiene?

Es complejo, pero no tanto. La verdad es una creación del poder, de quienes tienen más medios para imponer su verdad como una verdad absoluta. Si yo en un país cualquiera soy propietario o tengo intereses en diez diarios, veinte radios y cinco canales de televisión, con esas armas, tengo muchas bocas de salida para emitir y amplificar mi verdad a través de esos medios de comunicación.

A la mañana usted lee mi verdad porque yo soy el dueño de los diarios de la mañana. A la tarde, escucha también mi verdad en las radios de mi propiedad. Yo tengo un mediático, muchas bocas que emiten y repiten lo que a mí me interesa que sea emitido y repetido. Es decir: los medios son la mediación -valga el juego de palabras- por la cual el monopolio mediático impone la verdad. Y esa verdad favorece a sus intereses. Siempre. No hay verdad que no esté al servicio de los intereses de aquel que quiere imponerla.



La existencia es una lucha de verdades. Hay una frase de Nietzsche, del cual soy adherente, que dice: “No hay hechos, hay interpretaciones”. O sea: de cada hecho habrá tantas interpretaciones como grupos interesados en interpretarlo que existan en la realidad. Si yo consigo dominar o tener la mayoría de los medios de comunicación, de cada hecho, de cada suceso, voy a imponer mi opinión por sobre todos los demás, hasta llegar al triunfo total del poder mediático: la creación del sentido común.

El sentido común es la gran conquista del poder. Es cuando todos repiten, muchas veces sin pensar lo que repiten, lo que al poder le interesa que digan.

Estamos muy acostumbrados a que existan muchísimas concepciones ya formadas, frases hechas, interpretaciones incorporadas, que son las del sentido común. La lucha por la verdad es la lucha por el dominio de imponer mi interpretación de la realidad por sobre la del otro.

Entonces, cuanto más bocas de salida informativa, de entretenimiento, de todo lo que sea masivo yo tenga, más fácil me resultará imponerme sobre el otro. El poder es conquistar, es conseguir que mi verdad sea la verdad de la mayoría, y si es posible, de todos. Esta es una lucha que todos los medios de comunicación están empeñados en ganar, y es el gran triunfo de la burguesía mediática del fin del milenio y sobre todo de esta primera década del siglo XXI.

Cuando por ejemplo, Jean Baudrillard –filósofo francés- escribe “la Guerra del Golfo no ha tenido lugar” es porque nosotros de la Guerra del Golfo sólo hemos visto fuegos artificiales. ¿Por qué? Porque el poder mediático nos mostró eso. Nos diagramaron, nos dibujaron, nos penetraron, nos conquistar la conciencia. La estrategia consiste en que el otro no piense sino que todo lo que reciba de información sea pensada e interpretada por el poder. Este poder mediático reside en el Imperio. Y ahí están Murdoch, la Disney, la News Corporation, Silvio Berlusconi...

Ahora entramos en un tema complicado, que se resolvería con un poco de sentido común. ¿Existe el periodismo independiente? Partamos de la base obvia de que no hay empresa periodística que no sea una empresa. En consecuencia, el periodista que entra a trabajar en ella, entra sabiendo de antemano para qué intereses va a trabajar. Cada empresa se constituye con determinados capitales y con determinada ideología. Porque el dinero tiene ideología. El dinero no es a-ideológico. Todos los que ponen dinero tienen una manera de pensar. Ahora, salvo que alguien entre a trabajar en un medio lateral, clandestino, hecho en el sótano de alguna abuela, cuando un periodista trabaja en una empresa de medios que tengan influencia decisiva sobre la opinión pública, para poder formarla, deformarla, transformarla o aniquilarla, está destinado a “obedecer” a los intereses que conforman esos medios. Ejemplo: cualquier periodista que entre en un medio, habla primero con el director periodístico, que no es el dueño de la empresa sino simplemente un tipo que hace una tarea burocrática muy bien hecha, que tiene autoridad, gran experiencia profesional y demás virtudes. Pero habitualmente el periodista empleado desconoce quiénes son los dueños de los medios y no tiene relación con ellos.



Este periodista entra, y el director le dice: “Acá se labura mucho, vas a estar bien, vos trabajá”. Entra en la sección Espectáculos, para seguir con el ejemplo. El jefe de Espectáculos le dice a su vez: “Andá a ver Acariciame el traserito, Raúl, una obra culta que acaba de estrenarse en teatro”. El periodista pregunta: “¿Puedo ir a ver también Hamlet?”. El Jefe insiste: “No, andá a ver esta y danos tu valiosa opinión”. El periodista va a verla, y observa que es una basura. No hubiera querido ver lo que vio. Vuelve a la redacción, se sienta frente a su computadora y escribe lo que le pareció la obra. “Una vez más la banalidad y la grosería se han adueñado de una de las salas porteñas, y cunde el mal gusto, sin talento, el autor no sabe escribir…” Cuando el jefe de Redacción la lee, va empalideciendo y le dice: “¿Estás loco? Vos no sabés que Acariciame el traserito, Raúl, lo produce este diario? Si lo produce el diario, no podés describirla así, por lo tanto si querés seguir laburando en este diario hacés otra crítica o rajate, no podés decir esto de una obra que produce este diario, porque este diario quiere que a la obra le vaya bien, asi los dueños ganan más guita, y a lo mejor nos suben los sueldos a todos. Me pones nervioso con tu pretendida libertad individual. Venís a tirar abajo una obra, sí, será una basura, pero la produce esta empresa”.

“Ok. Escribo otra cosa”, dice el muchacho. Escribe algo. Los lectores avispados, se dan cuenta del negocio encubierto que esconde el diario y que trasciende sus páginas, pero la mayoría, los que están “boludizados” por los medios, el 90 % más o menos de la sociedad, se lo cree. Entonces un marido cualquiera le dice a su mujer: “Querida, mirá, acá hay una crítica bárbara en este diario sobre la obra Acariciame el traserito, Raúl. ¿Vamos a verla?”

En El ciudadano, la película de Orson Welles, hay una escena extraordinaria: el personaje Charles Foster Kane, que hace Welles, basado en el magnate de la prensa Williams Randolph Hearst, que dirige el diario Inquirer, un medio con gran poder sobre la sociedad neoyorquina sobre todo, quiere imponer a toda costa a su mujer como cantante de ópera. La mujer se llama Susan Alexander. El tipo le pone grandes maestros de ópera a su disposición, y todos se rinden ante la falta de aptitudes de ella. Cuando están por rendirse, entra Foster y les dice que sigan, que insistan, que le enseñen. Como les paga muy bien, los tipos siguen. Se estrena la ópera. Susan Alexander canta, y el periodista crítico de música del diario de Kane, mientras la escucha, se da cuenta que es pésima, que es una imposición, una arrogancia del poder megalómano de Kane, del tipo que dice, “hago lo quiero, les haré comer que mi mujer es una gran cantante de ópera, porque yo dirijo este diario y porque hago lo que quiero con la realidad: mi mujer será una gran cantante de ópera”. El periodista, vuelve a la redacción del Inquirer, borracho, angustiado, porque tiene que hacer su trabajo sucio. Susan Alexander le pareció una calamidad: no puede cantar ni el arroz con leche, y él sabe que su jefe quiere que salga publicado que es eximia de la lírica. Pero no lo puede decir, su honestidad no se lo permite, y sabe que entonces perderá su puesto de trabajo del que vive. Se sienta a su máquina y empieza a escribir: “Hemos visto un espectáculo deprimente en el Teatro de la Ópera, donde una cantante mínimamente dotada intenta arias destinadas a grandes cantantes que ella no puede abordar de ningún modo…”. Vencido por el alcohol, se cae sobre el teclado de su computadora. Entonces entra a la redacción Charles Foster Kane, y lo ve a su amigo borracho sobre la máquina, lo aparta afectuosamente porque son amigos –con él fundaron el diario- y comienza a leer lo escrito. Se sienta, y sigue escribiendo la nota él. Llega el jefe de redacción del diario, y le dice: “Charles: ¿qué estás escribiendo? Estás escribiendo lo que él no habría escrito, que Susan Alexander es una gran cantante, y vas a poner la firma de él y lo vas a traicionar porque jamás habría escrito esto. Kane no le dice nada, sólo sigue escribiendo. El otro se asoma y lee. Kane escribió exactamente la nota que habría escrito su amigo. Escribió: “Susan Alexander es una cantante escasa, mínimamente dotada, ha destrozado la obra, y no tiene futuro porque carece por completo de talento”.

Este gesto de grandeza no es habitual en los medios de comunicación poderosos e influyentes. No lo esperen. Pasa sólo en las películas. En general, a este periodista que escribía esto, lo echan del diario como a un perro y llaman a otro que escribe algo exasperadamente meritorio. Entonces: ¿existe el periodismo independiente? No. Las que son independientes en este mundo, son las empresas, pero no crean que cada empresa a su vez es independiente en sí misma. Las empresas ya no existen. Existen los monopolios. El capitalismo del siglo XXI es un capitalismo monopólico. El mercado libre tampoco existe porque es devorado por las grandes empresas. No existe la libre competencia, porque ésta es eliminada en beneficio de la concentración empresarial y la creación de oligopolios, hasta que el mercado queda reducido a un grupo de cuatro o cinco grandes grupos que lo dominan por completo, que fijan precios, que se ponen de acuerdo con la política que hay que adoptar, comparten hasta los títulos, y hasta pueden llegar a aburrir a sus lectores sin que les importe demasiado.

Es horrible leer dos o tres diarios y ver en todos lo mismo. Cuando esto ocurre, puede ser contraproducente, porque se genera un efecto paradojal: empieza a erosionarse la credibilidad de esos grandes medios monopólicos de comunicación.

Entonces: no existe el periodismo independiente ni tampoco las empresas independientes. Lo que existen son los grandes grupos mediáticos. El señor Murdoch tiene el Canal Fox, el Times, el New York Times y montones de negocios que todos desconocemos: no sabemos cuántas acciones tiene en grupos mediáticos de la Argentina, pero no sería raro que tuviera el 51 %, con lo cual conseguiría dominar también a esa empresa. Se dice además que Murdoch es quien dirige a la Sociedad Interamericana de Prensa, lo que indicaría que habría que hacer algo con la SIP, porque si realmente la dirige Murdoch, nadie debería creer que favorezca a los países de América del Sur.

Volviendo al periodismo independiente puede existir sólo cuando se producen algunas filtraciones, algunos descuidos, o cuando es bien aceptado por la sociedad. Por ejemplo: puede ocurrir que haya momentos de mayor tranquilidad política que los actuales, quizá porque se están tocando algunos intereses, pero en determinados momentos puede ser que un diario muy importante de derecha diga: “necesitamos incrementar nuestras ganancias”, y entonces algún brillante ejecutivo, -como Michael Douglas en el filme Wall Street- le conteste: “Mire, hay un mercado para ganar, casi 600 mil personas, todas de izquierda. Es una lástima despreciarlos como lectores”. El director del diario, atado a viejas concepciones, le dice: “ ¡Pero son zurdos!”. “Sí, zurdos, pero no pasa nada, podemos ganar guita con éstos. Le hacemos un diario, les financiamos un diario y que digan lo que quieran. No va a pasar nada, porque no serán nunca influyentes, y nosotros vamos a captar un mercado sin dejarlo librado a nadie. Hay algunas cositas estudiantiles, pequeñas cooperativas, hagámosle un buen diario, que digan lo que se les cante, que debatan los intelectuales con buenas plumas sobre Marx”.

Así, un diario de derecha financia a un diario de izquierda porque capta un mercado que no lo tenía cautivo. Sale el diario, obviamente no se dice qué intereses lo financian y cuáles son sus objetivos reales.

Si yo fuera el director de un diario de izquierda y viene un empresario o un sector política de la derecha a decirme le pongo dos palos verdes para que usted haga un diario de izquierda, porque yo necesito las ganancias de ese mercado, yo acepto porque sino no podría sacar el diario. Y apelaría a que me financie mucho tiempo, y mientras tanto podré seguramente encontrar alguna hendija a través de la cual decir algunas verdades. Y uno nunca sabe cuándo una verdad prende o no prende, cuándo escapa a los controles del radio intelectual del poder, de modo que acepto y saco el diario. Pero ese diario no es periodismo independiente.

Te dejan, por momentos, ser independiente. Cuando se dan cuenta que los empezás a joder, se acabó la independencia. Ahí encontrarán algo para ensuciarte, porque una de las grandes maniobras que ejerce el poder mediático y la concentración de ese poder en pocas manos, es la de aniquilar a otro medio o a una persona determinada. Y para ejemplo tenemos el caso del doctor Raúl Zaffaroni, juez de la Corte Suprema de Justicia de la Nación, contra el cual se han lanzado los medios hegemónicos a aniquilar esa figura eminentemente moral, nombrada es cierto por un determinado gobierno, pero una figura autónoma, digna, coherente, defensor de los Derechos Humanos. Pero el objetivo de los monopolios nacionales fue aniquilar a un tipo que está siempre tocando intereses. Porque mientras uno no toque intereses lo van a dejar hablar y hasta le pueden financiar un diario, pero cuando lo que uno hace fructifica, aviva a demasiadas personas, ahí la cosa se va poniendo más compleja. No digo violenta, pero la financiación ya no va a venir: la empresa líder que financiaba va a echar al sujeto que dice inconveniencias a través de su pluma ágil o su micrófono y lo mandará a su casa. Aquí su libertad se terminó.

El periodismo libre que tenga alguna influencia importante en la sociedad, es parte siempre de grandes empresas, donde no hay libertad del individuo. Lo que existe es la libertad de los intereses de esas empresas. En consecuencia, los periodistas que no estén dispuestos a expresar o al menos no atacar los intereses de quienes los contrata, van a permanecer. Aquellos que se salgan de una línea divisoria claramente establecida desde el principio, se van a tener que ir.
En cuanto a las empresas, tampoco siquiera sabemos cuáles son las independientes. Si bien en algunos casos podemos saber quiénes son los dueños, desconocemos quiénes son los dueños de los dueños de los dueños. Y esa es una cadena, en un mundo globalizado como este. No sabemos dónde está el dueño de un diario, quizá en Japón, en Islandia, en China. Charlaba hace poco con un alto funcionario de la empresa XEROX y me dijo algo que me quedó grabado y que dejo como conclusión a este análisis: “Cualquier cosa que yo decida esta noche, tendré que consultarla con un hombre que está en un país remoto, y que probablemente ni siquiera sepa dónde queda la Argentina”.








Daniel Mancuso

lunes, 18 de julio de 2011

«UNA VOZ EN MI CABEZA»




Hace muchos años que no veo a Alejandra. Se fue a vivir a Junín. No sé que habrá sido de ella, pero el Facebook la trajo al presente... lamentablemente.

Ella aparece escribiendo en su Facebook como si se sintiera poeta, opinando sobre la Argentina. No se dio cuenta que su voz pronuncia palabras ajenas, impuestas por la repetición y la hipnosis monopólica. No hay una sola idea propia. Se nota. Todo lo que dice es igual a lo que dice una señora del barrio en la feria. Las mismas palabras. Las mismas oraciones. Mucha casualidad, ¿no?

Yo no siento asco.

No siento pena.

Siento bronca. Los dueños del poder y el dinero han comprado voluntades y conciencias para estupidizar a la gente a través de sus diarios, sus radios, sus canales de televisión, sus periodistas lacayos, sus políticos genuflexados, sus artistas podridos... Alejandra dice lo que ellos quieren que piense, que sienta, que crea que opina, y está convencida que es libre...


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Alejandra no votó en la ciudad de Buenos Aires, el domingo 10 de julio, pero quizás se parezca bastante al votante promedio que puso su sobre con la boleta del PRO...


    No nos subestimen mas

    Anfusso Alejanda, el miércoles, 13 de julio de 2011, a las 12:45


    «Hubo gente q tildo de "perejiles" a los ciudadanos que votaron a Macri yo los tildo de valientes al animarse al cambio,soy de la provincia y a Macri lo prefiero en Boca pero al menos estoy de acuerdo en generar una voz opositora a tantos años de dictadura K,acaso no esta bueno debatir ,confrontar,proponer otras opciones siempre dentro de el marco de la democracia? El abrir la cabeza genera crecimiento y es eso lo que quiero para mi pais.Estoy harta de vivir de subsidio en subsio,de planes de todo y para todos , no seria no seria mejor lograr tener un pais productivo con sueldos dignos que nos permitan elegir como vivir,como comprar,coo estudiar,como sanar que comer etc,etc etc?Cuantas generaciones de gente sin cultara del trabajo llevamos?Cuantas fabricas de piqueteros creamos?Cuanto chorro ,asesino seguimos amparando bajo el nombre de derechos humanos? Para "blanquitos y laburantes los agravios y si sos judio ni hablar!Me cance de "sensaciones"de inseguridad e inflacion ! por favor por quienes nos tomaron? el nuevo DNI viene con chapa de imbesiles ? A quien se esta cuestionando? A la gente que tiene dinero?...perdon los K con que patrimonio empesaron? Donde hacian horas extras? Dejemosno de joder!Ojala todos los politicos sean de fortuna creo que asi no tendrian la ambicion desmedida de prenderce en cuanto negociado les pasa cerca.Nos quieren hacer creer que no queda otra posibilidad que seguir en la misma o de lo contrario el gran Sunami nos undira en el mar de los infiernos y como si fueramos enfermos terminales debemos tomar la unica medicina que nos mantiene con vida. Tengamos memoria ,recordemos con cuanta soberbia y ese dedito tipo directora de escuela con el que mas de una vez se dirigio a su pueblo,recordemos a Los Delia,a Los Moreno,a Los Shocklender etc ,etc. 8 años y basta para mi !! y si decide perpetuarce a modo de enroque con su nene y los secuaces de La Campora? esos retro-zurdosque hablan como socialistas y viven cual capitalistas Dios nos salve de tantos años de grandes plagas! Bueno , es mi manera de ver la realidad perdon si alguien se siente ofendido y VIVA LA PATRIA !!!»


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Ya lo decíamos en la nota ¡¡¡ Apagá el televisor !!!

"...Yo no quiero que mi conciencia sea ese vertigo que me están vendiendo, quiero que mi conciencia sea libre y piense mis problemas, entonces comienzo a dudar y cuando comienzo a dudar, comienzo a ser libre, Sólo una conciencia crítica es libre, No hay libertad si no está alimentada por la crítica, y la crítica sólo puede ser ejercida a partir de la autenticidad del sujeto crítico..."



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Daniel Mancuso

sábado, 15 de enero de 2011

¡¡¡ Apagá el televisor !!!



"...Yo no quiero que mi conciencia sea ese vertigo que me están vendiendo, quiero que mi conciencia sea libre y piense mis problemas, entonces comienzo a dudar y cuando comienzo a dudar, comienzo a ser libre, Sólo una conciencia crítica es libre, No hay libertad si no está alimentada por la crítica, y la crítica sólo puede ser ejercida a partir de la autenticidad del sujeto crítico..."










jueves, 30 de diciembre de 2010

PERONÓMETROS





No creo que el bueno necesite de mi defensa. Ni siquiera lo conozco. Pero tengo mis partes pudendas infladas de indignación. Cada dos por tres, algunos pensadores populares salen a matarlo. En privado o en público, en un blog o en faisbuc, se ponen a hacer análisis de peronismo 100% puro, y entonces como el señor de pelos filosóficos no alcanza la nota deseada, lo bochan.

Qué atrevidos. "Cómo peronista puro digo que JPF es un gorila", dice un intolerante compañero; "Es un intelectual de cotillón", dice otro esclarecido.

¿Qué es lo que dice JPF que molesta tanto a algunos cultores del purismo justicialista? ¿Por qué no pueden haber matices dentro del movimiento? ¿Si tuvieran un poco de poder harían una gran purga con compañeros díscolos para preservar la doctrina? Vienen a mi memoria aquellos idiotas que decían que lo de Piazzolla no era tango.

Muchachos: ni ustedes, ni Feinmann, ni siquiera Cristina podrá determinar si el Kirchnerismo es la etapa superior del Peronismo, o no lo es. Eso lo decidirá la historia. No se calienten, no sufran, no gasten sus preciosos minutos en escribir contra JP, como si fuera Aramburu firmando el decreto 4161.

Déjense de joder. No sean "tan peronistas", porque el "tan" disminuye al peronista. Y en esta batalla cultural en marcha, todos los compañeros que se arrimen son necesarios. Todos.

Perón decía: “Los muchachos se ponen distintos nombres: los hay ortodoxos, los hay heterodoxos, los hay retardatarios, los hay apresurados, los hay contemplativos. Pero son todos buenos muchachos, son todos peronistas”.


Y afirmaba:

“El Movimiento tiene enemigos de afuera y enemigos de adentro: quien no lucha contra el enemigo ni por la causa del pueblo, es un traidor. Quien lucha contra el enemigo y por la causa del pueblo, es un compañero. Y quien lucha contra un compañero es un enemigo o un traidor”.

Dice Mao Tsé Tung que el que lucha contra un compańero es que se ha pasado al bando contrario.

...Ahora hay que tener en cuenta que cuando aparece un hombre de nuestro Movimiento que lucha contra otro hombre de nuestro Movimiento, puede ser lo que dice Mao, -que se haya pasado al bando contrario. Pero generalmente defiende un interés no un ideal, porque el que defiende un ideal no puede tener controversias con otro que defiende el mismo ideal.


Mirá vos, el viejo.

Felicidades a todos y a todas.



Daniel Mancuso

domingo, 26 de diciembre de 2010

COMPAÑERO JP





Encontré un reportaje que le hicieron a uno de los intelectuales más lúcidos de la Argentina y por el que tengo un respeto y agradecimiento enormes por su aporte a la causa nacional, por su manera de socializar conocimientos, por sus ganas de develar patrañas, pese a que muchos lo critican por sus polémicas afirmaciones sobre temas de la historia, el peronismo, los 70, y esas cosas.

Un intelectual está para eso, para joder, para escarbar, y mostrar contradicciones que no se quieren ver; y a veces, la verdad oculta devenida en certeza molesta... pero como diría Discepolín: Qué vachaché... Piantá de aquí, no vuelvas en tu vida, o proponé alguna idea, escribí vos tus razones, a ver así, quién tiene razon...

Mientras, escuchemos al COMPAÑERO FEINMANN en el diario Tiempo Argentino con un título que no deja lugar a dudas...

“Hay que dejarse de joder y apoyar el proyecto”







─ Pasaron casi dos meses desde la muerte de Néstor Kirchner. ¿Cuál es tu opinión sobre el escenario político actual?

–En principio me gustaría decir que siento dolor. Me da mucha bronca que alguien se muera a los 60 años. Está bien, hay gente que se muere antes, porque este mundo y la vida misma es muy injusta. Si vos pensás que (Amadeus) Mozart se murió a los 36, (George) Gershwin a los 38, y al mismo tiempo (Jorge) Videla está por los 80 y pico, te horrorizás. Y este tipo brillante, que lo tenía todo para ser un gran político, y lo era, ¡que se muera a los 60! Kirchner era un tipo lleno de vida, jodón, un chico grande que no sabía qué hacer con ese cuerpazo, le gustaba el rock y era divertido, sabía un vagón de política y era una fiera para la pelea, para la pelea más sucia.

–Su último papel.

–Claro, porque de eso tenemos que hablar, de quién va a remplazarlo en ese lugar. Porque Néstor iba a las piñas, digamos, y pegaba muy bien. Mirá, al principio del gobierno de Kirchner me llevé algunas sorpresas con varios muchachos, que incluso habían leído mis libros. Una vez se me acerca (Héctor) “El Chango” Icazuriaga, y me invita a que lo visitara a su oficina en la SIDE. Cuando le reconocí que no podía creer esa invitación, me contestó “tranquilo José, con nosotros las cosas cambiaron, ahora entrás a este edificio y al rato salís sano y salvo” (se ríe). ¿Sabés lo que me dijo el Chango? “No te creas lo que se habla por ahí, Néstor va por Duhalde.” En ese momento pensé: “La puta madre, este tipo es distinto”, porque prácticamente todos eran del aparato duhaldista.

–Y los medios insistían con lo de Chirolita.

–Sí, ¡mirá qué Chirolita de Duhalde resultó ser con el tiempo! (se ríe). Pero volviendo a su muerte, y al mapa político que veo, la pérdida para el país es terrible. La gran sorpresa, que ya estaba un poco preanunciada por los festejos del Bicentenario, fue lo espontáneo del apoyo de la gente cuando se supo la noticia, algo que tapó la prensa opositora. Fue hasta divertido, porque los reporteros de los canales iban a las agrupaciones kirchneristas y preguntaban si habían venido por el choripán, mientras que a los garcas que concentraron en la Plaza San Martín, los noteros los entrevistaban por los “motivos” de su presencia ahí. Y acá se reveló otra cosa, que fue la actitud de Cristina, poderosa y sensible a la vez, completa. Ella dijo algo muy inteligente: no hay que confundir dolor con debilidad. “Si tengo que gobernar sin presupuesto, gobernaré sin presupuesto.” El panorama lo veo muy bien porque la presidenta está fuerte y segura. A Cristina no le van a torcer el brazo estos idiotas.

–¿Qué recordás de Kirchner cuando lo conociste?


–Lo conocí bastante y compartí muchas cosas con él entre 2003 y 2006. Hablábamos sobre el proyecto de partido de centro izquierda, de la trasversalidad. Yo le rompía mucho las pelotas con la militancia territorial, con la necesidad de formar cuadros, y le decía que nadie se sostiene sin eso, y que la política no es mediática, o mejor dicho, que eso no es lo único. El se resistía bastante. Claro, era una personalidad tan segura de sí que no pensaba mucho en esto de los cuadros, pero a la vez se asumía como un político moderno, y veía en lo mediático la nueva manera de hacer política. Para mí, esta movilización que hubo fue el golpe político más espectacular de la pareja Kirchner y de este proyecto, tan espectacular que a ese proyecto habría que darle un nuevo nombre, para que deje de llamarse K. “Neokeynesianismo nacional y popular” me parecería fantástico. Esos días en la Plaza de Mayo se vieron cosas increíbles, pero que ya se vislumbraban antes. Últimamente estuve dando muchas conferencias en el interior del país, y por ejemplo de las 1000 personas que me escucharon en el Chaco, la gran mayoría eran pibes jóvenes; era impresionante.

–Te iba a preguntar, justamente, tu opinión sobre la juventud y una especie de “vuelta a la militancia” que se ve en muchos lugares.

–Por eso digo que con la muerte de Néstor la juventud explotó, pero en realidad ya había arrancado antes. Lo veo con mis hijas: la mayor trabaja en el Centro Cultural de la Memoria Haroldo Conti, que dirige Eduardo Jozami, y la menor me vive preguntando dónde militar, porque tiene muchas ganas de hacer cosas. Me parece que los jóvenes recibieron el “calor” que les daban Néstor y Cristina, esa suerte de conjunción donde ella era lo racional, con una inteligencia superlativa, y él lo visceral, lo peleador. Los jóvenes fueron algo impresionante, porque entre otras cosas, y volviendo a los Kirchner, reconocieron la fuerza de un tipo joven que había muerto, y la ternura de alguien a la que justamente se le reprochaba no demostrar sus sentimientos, reconociéndole que “sólo” era inteligente. Bueno, esos días Cristina los mató a todos, porque más sensible, imposible. Lloró, acariciaba el cajón, le decía “cabezadura”. Impactó. Pero además, no olvidemos en este contexto de las ganas de la juventud lo que significa el mapa latinoamericano. Hace un montón de tiempo que América Latina no presenta una serie de gobiernos populares como estos, porque no hay mucho más que se pueda hacer. Cuando recibo los folletos de los llamados partidos de izquierda, ruidosos pero compuestos por muy poca gente, me doy cuenta que no entienden nada de política. Son maximalistas, piden siempre reforma agraria, toma del poder, expropiación de la fortuna. El Plan de Operaciones de Mariano Moreno, más o menos. Es lo mismo que Moreno, que en esa época no tenía nada, a nadie más que a (Juan José) Castelli. Pero no vamos a discutir eso ahora, saco el tema porque yo creo que Moreno hizo un plan y no se preguntó nunca con qué poder político imponerlo, lo mismo que los partidos de izquierda.

–Tampoco pudo. ¿Y lo del veneno en el barco?

–¿Qué veneno? No creo que haya sido veneno, eso es un invento de (Felipe) Pigna. No… ¿quién querría matar a Moreno? (Cornelio) Saavedra era un tarado. ¿Los ingleses lo iban a matar? ¡Si Moreno les iba a dar la isla Martín Garcia! Dejá, estoy podrido de discutir de esas cosas. Además, no discuto, y menos con los pibes de los partidos de izquierda. Para ellos todo es reaccionario, nada alcanza, siempre falta algo, y eso no es hacer política. Si supieran lo que es llegar al poder y tener que ver lo que aparece, las cosas que hay que hacer para poder gobernar, incluso en lo que hay que convertirse para poder gobernar. En este país la izquierda nunca entendió que la realidad ofrece resistencias, y que se pueden hacer ciertas cosas y otras no. Más o menos eso están entendiendo los gobiernos populitas y populares de América Latina. El de (Rafael) Correa es interesante por lo que pasó, por el coraje que tuvo el tipo. Lo de Evo (Morales), bueno, ¿quién no lo puede querer a Evo? Además, no olvidemos que Bolivia es un país que mata a todos sus presidentes progresistas, lo arregla así, simplemente. (José) Mujica también despierta esperanzas. Te cuento una anécdota de Mujica: estábamos en una cena hablando de varias cosas, con Hernán Patiño Meyer. En un momento, Mujica se me acerca al oído y me dice: “¿Sabés qué pasa José?, antes queríamos cambiar el mundo; ahora, si asfaltamos algunas calles estamos conformes” (se ríe).

–Claro, ya no estaban más los tupamaros.

–Bueno, ¡pero ese es un tipo que se da cuenta de la coyuntura y de cómo viene la mano, viejo! Tenemos un imperio arriba que está distraído, pero puede volver, y volver de mal humor. La mina esta que ganó el Oscar por la película de Irak, Kathryn Bigelow, si filma en la Triple Frontera es porque los yanquis algo están pensando…

–Volviendo a los partidos de izquierda y al llamado progresismo, como por ejemplo “Pino” Solanas. ¿Qué opinás del desconocimiento de los avances que pudo hacer el país desde 2001?

–En realidad preferiría no hablar de Pino, porque me iría de boca. Tengo mucha bronca con él, mucha bronca. Pino no para de subirse a estatuas. Desde La hora de los Hornos estaba bien, pero ya cuando después hace una película con todas las respuestas del viejo, va al exilio… Se puede hacer una política independiente apoyando a un gobierno que es sin duda lo mejor que podemos tener. Y si es lo mejor que podemos tener, y las elecciones están a seis meses, hay que dejarse de joder y apoyar este proyecto. Lo que pasa es que Pino quiere estar a la cabeza de algo importante, y eso “importante” es Proyecto Sur, eso es Pino en su personalidad, yo lo conozco bien. Además le debo muchos insultos, porque cuando se estrenó Eva Perón, con un guión que era totalmente mío, empezó a putear contra la película diciendo que agredía al general Perón, que parece propiedad suya. Otra cosa, recuerdo aquel proyecto del Imaginario Latinoamericano que quiso hacer en el ’89.

–Cuando tuvo aquella famosa pelea con Julio Bárbaro, el secretario de Cultura de Menem.

–Sí. Julio me llamó muy dolorido. “Pino anda diciendo que soy un corrupto”, me contaba. Bueno, al final se pelearon y vino “El Turco” y les dijo “no muchachos, esto es para mí” (ndr.: el lugar elegido para el proyecto era Galerías Pacífico, donde finalmente Carlos Menem instaló un shopping beneficiando a su empresario amigo Mario Falak).

–Hablemos de toda la oposición, porque también están la UCR, el PRO, la Coalición Cívica de Elisa Carrió. ¿Los ves desesperados por ocupar un nicho, nerviosos porque se dan cuenta que quedaron descolocados políticamente?

–El tema es que nacieron descolocados. Porque escuchame, “Ricardito” Alfonsín es un personaje patético, lo único que tiene es ser hijo de Raúl, y encima le dijeron “el bigote no te lo saques”. Para mí, ser hijo de alguien no es ningún rédito, y eso tiene la UCR; es decir, no tiene nada. Con respecto a esta mujer que yo no nombro, la señora con sobrepeso y de relación directa con Dios, no tiene idea de lo que es la política, ni de lo que significan las declaraciones públicas, ni de lo que es manejarse dentro de la sociedad civil. Te pongo un ejemplo definitivo: una persona que dice que Kirchner es Hitler sin los campos de concentración, y la cabeza no le da para darse cuenta que Hitler sin los campos de concentración no es Hitler, directamente no sabe pensar, querido…

–Vayamos a cuestiones semánticas: ¿hay una “derecha” hoy en la Argentina? Y si es así, ¿cómo está representada, y en qué se diferencian los que nombramos recién de esa derecha?

–Sí, por supuesto que hay una derecha. Cuando yo hablaba con Néstor en los primeros tiempos, le decía que la derecha necesita uno solo, y no apareció. Me refiero a que no apareció ese tipo que pudiera plantarse frente a Néstor y Cristina. Fijate cuando surgió (Juan Carlos) Blumberg, y recordá la fragilidad de Néstor, que creo que lo llevan a Río Gallegos con un problema intestinal. Ahí está la verdadera derecha, porque esa movilización la hizo Radio 10. La verdadera derecha está en los medios de comunicación. La revolución comunicacional son los medios, que atrapan tu subjetividad. Michel Foucault, cuando habla de sujetar al sujeto, no analiza los medios de comunicación, pero dice que el poder tiene la función de sujetar al sujeto, es decir hacer del sujeto un vasallo del poder a través del manejo de la información. Yo a eso lo llamo “el sujeto otro”, el sujeto que es otro de sí mismo, porque no es el auténtico sujeto, es el sujeto constituido desde afuera por los medios. Por eso la lucha contra Clarín tiene un gran sentido, un sentido te diría ontológico, para que no exista un medio tan enorme que pueda hacer que toda la población piense lo que ese medio quiere que piense. Porque la función de los medios es lograr que la verdad sea la que ese medio marca. Es una lucha por la verdad, y el que impone la verdad tiene el poder.

–Convertir aquello subjetivo en algo “objetivo”.

–Claro, por eso decía lo de la verdad del poder, lo que ellos tratan de imponer a través de los grandes diarios y hasta de los noteritos que mandan por ahí, bien adoctrinados con la idea del ALCA, de reducir el Estado, de dejar totalmente libre al mercado, de usar los salarios como reguladores de la economía, de no distribuir la riqueza. Bueno, ese es el plan de la derecha: rechazar los populismos latinoamericanos, abrirse a relaciones por ejemplo con Chile y alejar el “fantasma” de (Hugo) Chávez, o las “relaciones carnales” con los Estados Unidos, como muy bien dijo Menem. Con respecto a la pregunta de en qué se diferencia esa oposición de la derecha, te diría que en nada. Directamente “son” la derecha. ¿Cuántas veces la señora con sobrepeso estuvo de acuerdo con La Nación, y Pino con Clarín? ¿Dónde fueron cuando se hizo la concentración de la 125? Pino estuvo con la Sociedad Rural. Un tipo de izquierda nunca puede estar con la Sociedad Rural.

–Recuerdo una respuesta que Jorge Lanata le dio a Ernesto Tenenbaum, cuando le aclaró que él siempre estuvo a favor de los más débiles, y como en la puja Gobierno-Clarín el grupo era el débil, apoyaba a Clarín sin dudar.

–Mi respuesta es que Lanata está loco. Miente. Es muy sencillo, se miente. ¿Cómo va a considerar a Clarín algo débil? Me da pena que haya salido al escenario del Maipo con un plumero. Pero es muy piola, en vez de salir con plumas, como las vedettes, salió con un plumero. Qué piolada se mandó; ese muchacho cruzó la vereda del peor modo en la historia. Y en cuanto a Página/12, lo fundó, pero lo dirigió nada más que dos años… y al lado lo tenía a Ernesto Tiffenberg, así que ojo con atribuirle todo a ese tipo.

–¿Le tenés miedo a la palabra populismo, un término que muchos tienden a demonizar?


–No, para nada. Lo que pasa es que para la derecha es sinónimo de manipulación de masas, de agresión a las instituciones, de desprecio al parlamentarismo, de masas vacías. Ojo, porque también hay un toquecito de izquierda, que consiste en decir que el populismo tapa la lucha de clases. Y que no distingue dentro del concepto de pueblo los conflictos internos, los conflictos sociales, lo cual es falso. Comprendo que ellos sacan el tema del populismo para no nombrar tanto al peronismo. En el fondo son gorilas, porque como dice Horacio González, ser gorila es pensar a partir de un prejuicio. Vos tenés un prejuicio, un prejuicio casi visceral: sos antiperonista, y si sos antiperonista no podés pensar la Historia argentina, te la perdés. Fijate en mi libro: tiene todas las posiciones posibles, se enojaron todos, pero a su vez todos quedaron conformes. Dijeron: “Bueno, qué abierto”. Porque como el peronismo es tan basto, yo no tomé ninguna postura. Por ejemplo: el primer gobierno de Perón estuvo bien, pero de 1953 a 1955, una cagada atrás de otra. Se fue sin pelear, no como Salvador Allende, que murió en su puesto. Después, la resistencia peronista es gloriosa. En cuanto a los montoneros, bajo una dictadura como la de (Juan Carlos) Onganía es comprensible, pero la violencia desde el ’73 no tiene sentido, porque ya está el gobierno democrático de (Héctor) Cámpora. Y menos tiene sentido el asesinato de (José) Rucci, a partir de lo cual Montoneros se ilegaliza, y yo me voy con la JP Lealtad.

–¿Y Perón?

–A su vez Perón esta ilegalizado desde Ezeiza. Es un Perón siniestro, no tonto, pero siniestro, que viene a hacer la tarea sucia de los militares, incomprensible. El viejo le dijo a Jorge Antonio: “Yo llego, tomo un vaso de agua, un micrófono, pego dos gritos y todos los pibes se van a sus casas”. Era un megalómano infernal, ese sí que se creía Dios. Y en lugar de hacer política, de integrar, como lo había hecho siempre, no, le da el avance a (José) López Rega, admite la Triple A. Nadie puede decir que Perón no sabía lo de la Triple A. Yo esto te lo digo con mucha pena, con mucho dolor: ojalá se hubiera muerto en Madrid, es una tragedia que Perón haya vuelto.

–¿Por qué decís que últimamente resurgió el gorilismo? Convengamos que la palabra gorila estaba un poco olvidada.

–Por los Kirchner, porque acá hay una cosa importante que está en juego. Cuando Néstor dice “pertenezco a una generación diezmada”, ay mamita, ¿vos te imaginás todos los Grondonas, los Morales Solá? “Este es un montonero”, gritaron. Y vieron que efectivamente el gobierno se llenaba de setentistas, lo que para mí es formidable. Por eso le va tan bien, es un gobierno muy inteligente, y ahí está la explicación de por qué mataron a tantos compañeros. Fue una generación como hubo pocas. Con el tema del gorila, hay algo que Eduardo Aliverti dijo perfecto: con Menem estábamos todos bien, estábamos todos de acuerdo, porque el monstruo estaba ahí. Pero resulta que acá viene un tipo que dice que es peronista, y que pertenece a los 70, y entonces los medios empiezan a tirarle de todos lados. Por ejemplo las radios, ¡y los taxistas! Porque te digo una cosa: en este país, los taxistas son un instrumento ideológico. ¿Qué es el tacho ideológico? El tipo que mientras maneja te habla, te habla, te habla de cualquier cosa. Los tacheros se meten en política, y de repente te sacan un tema. “Voy a Talcahuano y Corrientes”, le decís al tachero, y lo primero que te contesta es “Y… si llegamos, fíjese que están los piqueteros”. Y uno no tiene ganas de hablar de eso, te tenés que hacer el burro. Con tacheros tengo varias. Una vez me subí a un auto y el tipo me habló de “esa negra infame”, por Cristina. Otro día lo putearon a “ese tira bombas de Kunkel”. Mirá, yo creo que hay una central que los adoctrina, una especie de Escuela de las Américas de tacheros (se ríe). El tacherismo, además, estuvo adoctrinado durante muchos años por Radio 10. Pero no sólo los taxistas son el problema, no nos olvidemos que durante la dictadura, los autos tenían pegada la calcomanía de que éramos derechos y humanos. Hay que preguntarse un poco por las convicciones de nuestro pueblo.

–En la época de la comunicación y las distancias que se acortan, sin embargo le das importancia a la militancia territorial, al trabajo de base. ¿Por qué?

–Porque creo que los medios no están en manos nuestras; los medios están en manos de todo el poder mediático. Y porque no le tengo mucho aprecio a Internet, me parece que es como una cloaquita. Te cuento mi caso: hay un tipo que se hace llamar José Pablo Feinmann, tiene como 10 mil abonados, e incluso me manda cosas a mí. En la red por ahí creés una cosa, y andá a saber qué es. ¡Y los foros, escribe cada tipo, son impunes! Una vez un tarado hizo un foro porque yo escribí una nota cuando se murieron (Ingmar) Bergman y (Michelángelo) Antonioni, diciendo cosas horribles de ellos. Resulta que abrieron un foro, y algunos estaban a favor de la nota. Lo increíble es que los que estaban en contra no argumentaban absolutamente nada, lo único que hacían era putear. Eso te demuestra el nivel de intolerancia y desconocimiento.

–¿Quién es para vos la “buena gente”, como dijiste en el programa TVR?

–La gente buena es la gente que respeta los Derechos Humanos, la que quiere reducir la pobreza, los que escriben buenos libros, los profesores, los buenos periodistas, los que no se dejan comprar.

–¿Que opinás del cachetazo de Graciela Camaño a Carlos Kunkel?

–Eso es impotencia, un verdadero acto de impotencia. Cuando vos no tolerás lo que está diciendo el otro, y no se lo podés refutar hablando, reaccionás de esa manera. Una piña nunca es un acto de justicia, es un acto de desesperación. Un acto violento por el cual vos tratás de intimidar al otro para que no hable más. “Le cierro la boca de una trompada”. No, lo que tenés que hacer es cerrarle la boca con argumentos. El Congreso es un recinto de la democracia, pero si vos vas y le das una piña a otro, ese lugar se convierte en el basural del barrio. No sé, esa mujer debe hacer artes marciales, porque mirá que hay que darle una piña a Kunkel (se ríe).

–¿Qué realidad imaginás en lo inmediato, teniendo en cuenta 2011 como año electoral y de reacomodamiento de piezas después de lo que pasó con Kirchner?

–Veo y deseo la reelección de Cristina, y la formación de un gabinete donde no falte Juan Manuel Abal Medina hijo, y al que Martín (Sabbatella) esté invitado, porque realmente es un tipo que demostró mucha inteligencia . Como decíamos antes: un tipo que conserva su identidad y a la vez no va a joder el proyecto. Quiero que siga ese proyecto, nacional, popular, autónomo, de soberanía, de intervención del Estado para que no haya injusticia social. Un proyecto donde el Estado no sea devorado por los poderosos, donde entregue créditos para que los pequeños puedan crecer, donde se impulse el desmantelamiento de todos los monopolios, donde se implemente la Ley de Medios, donde sigan desarrollándose los Derechos Humanos, y los juicios a los responsables de la dictadura. Te digo algo: la gente está enamorada de Cristina, por su entereza y por la manera en que siguió adelante.





Daniel Mancuso

domingo, 14 de noviembre de 2010

LO ABIERTO: UNA POÉTICA




EN LA REALIDAD HAY MUCHAS COSAS, PERO SI NO ESTÁS VOS, NO HAY HISTORIA
REP


¿Qué sería de la vida sin poesía?

LA POESÍA. Ese agujero negro donde caen las lágrimas, las sonrisas, el día y los sueños, el agua y la sangre, la libertad y la muerte...

Una poderosa fuerza de gravedad atrae las penurias y bellezas, la vida misma, al centro de la creación, y nos la devuelve en pocas palabras, una imagen, un hecho revulsivo que nos arroja hacia adelante. LA POESÍA es una promesa a lo porvenir cargada de memoria. Sentimientos, ideas, vivencias inefables que habitan nuestros corazones procrean futuros en una poesía...



    Todo está abierto en Argentina a partir de la muerte de Néstor Kirchner, pero hay diferentes modos en los que un “todo” puede quedar abierto. No es a la gozosamente preocupada manera en que lo anuncian los consabidos editorialistas y opineitors del sentido común interesado, que asistimos a la inesperada apertura de un nuevo horizonte argentino: está abierto a la manera de Néstor Kirchner.

    Hay un enigma bullente, palpitante, ruidoso, una emergencia imposible de encuadrar, y ese enigma convoca, aunque no se sepa bien qué es, y entre otras cosas convoca porque no se sabe, porque lo que se puede saber tiene el resplandor del preanuncio de un “mucho más” por lograr, y porque también entre lo que se sabe está la evidencia, poderosa, de una pasión que empuja hacia la acción que haga de su propio despliegue la respuesta, inédita seguramente. Si es cierto que, como se ha dicho, a la muerte del hombre sucedió el nacimiento del mito, la figura que sostiene ese mito habla ante todo de desafío, es un llamado a pensar lo impensado, o ir haciéndolo. Lo impensable, incluso, según los modos asentados del pensar.

    Aunque “futuro” era una palabra que no estuvo mucho en su vocabulario, Kirchner fue un provocador de futuro, o de la pregunta por el futuro. Provocaba futuro sin presagiar mucho (“tenemos que salir del infierno”, apenas, o “un país normal”) porque lo que solía hacer no entraba en las previsiones ni se amoldaba a lo que había existido hasta ahí.

    Produjo realidades, situaciones, que no en todos los casos tienen plenamente nombre y siguen abiertas. La última la produjo con su última gran jugada política, imprevista hasta para él mismo: su muerte. Hablo de lo que hemos vivido, de lo que se lanzó a vivir y se mostró viviente, entre el 27 y el 29 de octubre.

    De los poetas, o de algunos de los mejores poetas, suele decirse que “no saben lo que dicen”, o que “no tienen nada que decir”. Lo ya dicho, lo que ya tiene significado y entra completo en la comprensión, para quienes ingresan a ciertas zonas del trabajo poético, no alcanza, es un estorbo, una estridente mudez obnubiladora y paralizadora: tarea de poeta es ver cómo dar palabra a aquello que no la tiene, ver modos de decir lo que no tiene cómo ser dicho y lo reclama, encontrar las palabras o los silencios o los reveses de las palabras o sus fisuras que rompan la insignificancia del “todo está claro: hasta acá llegamos, para qué más”.

    Se parecía un poco a esos poetas Néstor Kirchner cuando se lanzaba, con insuficientes palabras, a hurgar posibilidades donde no estaban claras las cosas o no parecían estarlo, a avanzar en la tiniebla de lo imprevisible o inadmisible, sin cinturones protectores ni barandas ni garantía de triunfo, no sin torpezas o riesgo de caer en el ridículo, pero de algún modo sabiendo –como suelen intuirlo los mejores poetas– que eso, al parecer insensato, es lo que corresponde hacer, que no hacerlo es seguir girando en torno de “lo que ya se sabe” y que cuando el sentido de una política, como el de las palabras, está completo, esa política ya tiene poco que decir.

    Como el 17 de octubre del ’45, cuya dimensión pudo admitirse bastante después, y más a través de lo que suscitó que de las explicaciones, o como diciembre de 2001, cuyo sentido no alcanzamos todavía a asir, no era previsible ni entraba en los cálculos de nadie la realidad que fundaron, en Plaza de Mayo, en las calles o en el Salón de los Patriotas, las multitudes arrojadas, a la manera de Néstor Kirchner, a proponer con la puesta del cuerpo un destino. Fuera de cualquier plan, hay en esa irrupción un plan tácito, necesario, colectivo, cuya lectura nadie tiene derecho a agotar. Sea lo que fuere, es en gran medida algo que no existía, o existía como potencia oscuramente a la espera de concreción, y es una novedad jubilosa.

    Estamos viviendo una Argentina muy distinta de la de unas horas antes del atardecer del 27 de octubre, así como el 25 de mayo de 2003 la Argentina empezó, inusitadamente, a ser muy otra.

    No es pura teoría ni es pintar la realidad con los colores del deseo propio: la hemos visto, la vemos, pero nadie podría decir cómo es. No es con las palabras que sirvieron en otras ocasiones que lo podremos decir (al menos no con todas ni preservando intacto su aquerenciado sentido), ni lo podremos decir solamente con palabras. Un poco a tientas y buscando modos de hacer pie firme en el barro, como siempre ha ocurrido con los grandes movimientos populares, se irá diciendo a sí misma, para abrir entonces otros, inconcebibles, rumbos de avance: el enigma, ante nuestros ojos, convoca, concreto, vivo y material, y a lo que ante todo convoca es a ningún desentendimiento, ninguna facilidad intelectual o ética, ninguna quietud.






Escuchalo a José Pablo Feinmann... es un poeta de la filosofía, y parece que está hablando de Néstor sin haberse dado cuenta, aunque sabe de que habla y para qué lo hace...








NO, Feimann no sólo esta hablando de Néstor, está hablando de todos nosotros. Está hablando de la libertad, del coraje, de nuestras posibilidades...

Poesía perfumando los aires patrios.



Daniel Mancuso

lunes, 30 de agosto de 2010

CRISTINA Y ANÁLISIS DEL PODER



Dice el tango...

Qué me importa tu pasado,
no llorés, mi buena amiga.
No es un crimen ser golpeado
ni es delito haber rodado
en las vueltas de la vida.
Qué me importa tu pasado,
si yo que nunca guapeé,
si te ofende algún cobarde,
te lo juro por mi madre,
me juego donde me ve.
..

Será que estoy podrido de encontrar gente con un pasado glorioso o memorable como el PELADO BOTÓN (quien hoy ensucia la gesta y la memoria gloriosas de esa juventud heroica resistiendo a la dictadura)... aparece el tango melodiándome los silencios, y me pregunto: ¿No será hora de aflojar un poco con el peronómetro y aceptar que en esta instancia épica que venimos construyendo desde 2003, todos los que colaboren con el campo popular son nuestros compañeros, más allá de cualquier etiqueta?

Los compañeros son los que están hoy acá, enfrentando al monopolio, resistiendo en la batalla comunicacional, cultural y política, aportando y construyendo una democracia con justicia social y soberania política que deje atrás el que tanto daño le hizo, le hace, a nuestro pueblo.



El discurso que la presidenta CFK ofreció el 24 de agosto fue más allá de lo que han ido todos los discursos de los presidentes argentinos hasta la fecha.

Nadie –ni siquiera el primer Perón o Evita– procedieron a una destotalización de la estructura del poder en la Argentina. Analíticamente, destotalizó, en primer término, la totalidad y luego la armó otra vez para exhibir su funcionamiento.

¿De qué estaba hablando la Presidenta? Del poder en las sombras, del poder detrás del trono, del verdadero poder. ¿Cuál es? Es el poder mediático.

La filosofía occidental de los últimos 45 años se ha equivocado gravemente. Para salir de Marx y entrar en Heidegger (como crítico exquisito de la modernidad pero desde otro lado al de Marx) se vio obligada a eliminar al sujeto, tal como Heidegger lo había hecho con innegable brillo desde su texto La época de la imagen del mundo. También Michel Foucault dio por muerto al hombre. Barthes, al autor. Al estilo. Deleuze, desde Nietzsche, a la negatividad, o sea: al conflicto en la historia. Y la academia norteamericana sistematizó todo esto incorporando con fervor a los héroes de la French Theory. El fracaso es terrible y hasta patético. En tanto los posmodernos postulan la muerte de la totalidad, el Departamento de Estado postula la globalización. En tanto proponen la muerte del sujeto, el Imperio monta brillantemente al más poderoso sujeto de la filosofía y de la historia humana: el sujeto comunicacional.

Y ésta –hace años que sostengo esta tesis que en Europa causa inesperado asombro cuando la desarrollo– es la revolución de nuestro tiempo. El sujeto comunicacional es un sujeto centrado y no descentrado, logocéntrico, fonocéntrico, ajeno a toda posible diseminación, informático, bélico, enmascarador, sometedor de conciencias, sujetador de sujetos, creador de realidades virtuales, creador de versiones interesadas de la realidad, de la agenda que determina lo que se habla en los países, capaz de voltear gobiernos, de encubrir guerras, de crear la realidad, esa realidad que ese sujeto quiere que sea, quiere que todos crean que es, que se sometan a ella, y, sometiéndose, se sometan a él, porque lo que crea el sujeto absoluto comunicacional es la verdad, una verdad en la que todos acabarán creyendo y que no es la verdad, sino la verdad que el poder absoluto comunicacional quiere que todos acepten.

En suma, su verdad. Imponer su verdad como verdad para todos es el triunfo del sujeto comunicacional. Para eso debe formar los grupos, los monopolios. Debe apoderarse del mercado de la información para que sólo su voz sea la que se escuche. Para que sean sólo sus fieles periodistas los que hablen. Una vez que esto se logra el triunfo es seguro. El arma más poderosa de la supraposmodernidad del siglo XXI radica en el mayor posible dominio de los medios de información. Que ya no informan. Que transmiten a la población los intereses de las empresas que forman el monopolio. Intereses en los que todas coinciden. Asombrosamente ningún filósofo importante ha advertido esta revolución. Foucault se pasó la vida analizando el poder. Pero no el comunicacional. ¡Por supuesto! ¿Si había negado al sujeto cómo iba a analizar los esfuerzos del poder por constituirlo de acuerdo a sus intereses?

Nadie vio –además, y se me antoja imperdonable– al nuevo y monstruoso sujeto que se había consolidado. Superior al sujeto absoluto de Hegel. Algo atisbó Cornelius Castoriadis. Pero poco. Relacionó las campañas electorales con las empresas que las financian. Pero –insisto–, aquí lo esencial es que el tema del sujeto ha vuelto a primer plano. Colonicemos al sujeto, hagámosle creer lo que nosotros creemos, y el poder será nuestro. El poder empieza por la conquista de la subjetividad. Empieza por la construcción de algo a lo que daré el nombre del sujeto-Otro.

Formulemos –como punto de partida de esta temática esencial– la obligada pregunta: ¿qué es el sujeto-Otro? Es lo Otro del sujeto. Escribo Otro con esa enorme O mayúscula para marcar la ajenidad que el Poder consigue instaurar entre el sujeto y lo Otro de sí.

Heidegger
transitó bien está temática. Lo que yo llamo sujeto-Otro es ese sujeto que –según Heidegger– ha caído “bajo el señorío de los otros” (Ser y Tiempo, parágrafo 27). He aquí un señalamiento brillante y preciso: el señorío de los otros. Heidegger amplía el concepto: quien cae bajo ese señorío (el de los Otros) “no es él mismo, los otros le han arrebatado el ser”.

“El Poder, al someter mi subjetividad, elimina mis proyectos, mi futuro más propio, lo que hubiera querido hacer con mi vida. Mis posibilidades (...) son las del Otro, son las del Poder, las que me vienen de afuera. Ya no soy yo quien decide, soy decidido” (JPF, La historia desbocada, Capital Intelectual, Buenos Aires, 2009, p. 128).

Heidegger, sin embargo, se remite a la esfera ontológica: lo que se pierde es el ser. No creo que debamos poner el acento ahí: lo que se pierde es la subjetividad, la conciencia, la autonomía de pensar por nosotros mismos, pues pensamos lo que nos hacen pensar, decimos lo que nos hacen decir y nos convertimos en patéticos, bobos, manipulados defensores de causas ajenas.

CFK manejó la temática con precisión y con una audacia que –yo, al menos, y ya tengo mis años viviendo siempre en este país– no le vi a ningún presidente. Cuando retoma la frase de tapa de Clarín y la da vuelta es donde revela qué es el Poder. Clarín titula: “El Gobierno avanza en Papel Prensa para controlar la palabra impresa”. Detrás de esta frase está toda la campaña “erosionante” (por utilizar un concepto del revolucionario popular agrario Buzzi, fiel a sus bases hasta la muerte, hasta matar a la FA sometiéndola a los intereses de la Sociedad Rural, manejada hoy por el “Tano” Biolcati, descendiente de la “chusma ultramarina” que Cané desdeñaba, y no por Martínez de Hoz o por el elegante señor Miguens) de la oposición. Es decir, el Gobierno es autoritario, enfermo de poder y siempre empeñado en silenciar a todos.

CFK le da la razón a Clarín: “Clarín piensa que quien controla Papel Prensa controla la palabra impresa. Quiero en esto coincidir con Clarín. Claro, quien controla Papel Prensa controla la palabra impresa. ¿Por qué? Porque Papel Prensa Sociedad Anónima es la única empresa que produce en el país pasta celulosa para fabricar papel de diario, fabrica el papel de diario, lo distribuye y lo comercializa en lo que se conoce en términos económicos y jurídicos como una empresa monopólica integrada verticalmente. ¿Por qué? Porque va desde la materia prima hasta el insumo básico, pero no solamente produce ese insumo básico sino que además determina a quién le vende, cuánto le vende y a qué precio le vende. Por eso coincido con Clarín en que quien controla Papel Prensa controla la palabra impresa en la República Argentina”.

El Poder –en cada país– tiene que formar monopolios para tener unidad de acción. No se tiene todo el poder si se tiene sólo Papel Prensa, que implica, es verdad, el control de la palabra impresa. Pero hay que tener otros controles. Sobre todo –hoy, en el siglo XXI, en esta supraposmodernidad manejada por la imagen– el poder de la imagen. Y el de la voz radial, siempre penetrante, omnipresente a lo largo de todo el día. Se trata de la metralla mediática.

No debe cesar. ¿Por qué este Gobierno se complica en esta lucha con gigantes sagrados, intocables? O lo hace o perece en cualquier momento. Desde la campaña del señor Blumberg se advirtió que los medios podían armar una manifestación popular en pocas horas. Toda la gilastrada de Buenos Aires salió con su velita detrás del ingeniero que no era e impulsada por Hadad y la ideología-tacho que –en ese entonces– era una creación de Radio 10.

La ideología-tacho es un invento puramente argentino. Como el colectivo, el dulce de leche y Maradona. Uno toma un taxi en cualquier parte del mundo y el taxista no lo agrede con sus opiniones políticas. Lo deja viajar tranquilo. Sigamos: la segunda, terrible señal de alarma fue durante las jornadas “destituyentes” y “erosionantes” del “campo”. Sin el apoyo inmoderado de “los medios” habría sido un problema menor. Pero la furia mediática llegó a sus puntos más estridentes. La “oposición” no es esa galería patética de ambiciosos, torpes e impresentables políticos que pelean mejor entre ellos que con sus adversarios. Son los medios. La derecha no tiene pensadores, tiene periodistas audaces, agresivos. Y la mentira o la deformación lisa y llana de toda noticia es su metodología.

El análisis de CFK fue excesivamente rico para una sola nota. Hasta aquí tenemos: Videla convocó a La Nación, Clarín y La Razón y les entregó Papel Prensa. Al ser el Estado desaparecedor socio de la sociedad que se formó, esos diarios no sólo apoyaron o colaboraron con un régimen abominable, fueron sus socios.

¿Para qué? CFK lo dice así: “Durante esos años se escuchaba mucho el tema defender nuestro estilo de vida. Nunca pude entender exactamente a qué se referían cuando se hablaba de defender nuestro estilo de vida. Yo no creo que la desaparición, la tortura, la censura, la falta de libertad, la supresión de la división de los poderes puedan haber formado en algún momento parte del estilo de vida de los argentinos”.

Sí, en el momento en que se constituye Papel Prensa y Videla les pide a los grandes diarios que –ahora sí: a muerte– defiendan la lucha en que están empeñados, el estilo de vida argentino, para ser defendido, requería los horrores de la ESMA. Hay un libro de Miguel Angel Cárcano: El estilo de vida argentino. En sus páginas se traza una imagen idílica, campestre, cotidiana y señorial del general Roca. Ese es –para Cárcano– un héroe de nuestro estilo de vida. El de ellos, el de la oligarquía que hizo este país a sangre fuego, y a sangre y fuego lo defendió siempre que se sintió atacada. Los herederos de Cárcano y Roca todavía lo defienden.

Si se les deja el poder de “formar la opinión pública” como siempre lo hicieron volveremos al país que desean: el del neoliberalismo, el de los gloriosos 90. Conservarán el poder. Al que CFK dibujó así: “Si hay un poder en la República Argentina, es un poder que está por sobre quien ejerce la Primera Magistratura, en este caso la Presidenta, también por sobre el Poder Legislativo y, mal que pese, también por sobre el Poder Judicial (...) es invisible a los ojos”. Es el poder que tan impecablemente definió un otrora misterioso personaje: “¿Presidente? Ese es un puesto menor”.




  • Aquí podremos escuchar y solazarnos con el discurso completo que la presidenta Cristina Fernández ofreció el martes 24 de agosto de 2010, cuando presentó el informe Papel Prensa la verdad que ya fue enviado a la Justicia para que se investigue (y luego mandó un Proyecto al Congreso para proteger la producción de Papel). Documento Histórico...






Daniel Mancuso

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