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viernes, 11 de abril de 2014

ALFREDO ALCÓN, COMPAÑERO






Eran los años del menemismo y la desilusión. Estábamos haciendo Tito Andrónico en el sótano abandonado, refaccionado y recuperado por nosotros mismos. Habíamos escarbado escombros y basura a pura prepotencia juvenil y amor al teatro. Volteamos paredes. Inventamos una sala teatral. Era la Escuela Municipal de Arte Dramático (EMAD) que tenía a profesores y alumnos movilizados ante la inacción municipal de entonces. El grupo conducido por Roberto Castro parecía un tractor imparable. Abordar esta difícil tragedia de Shakespeare era un desafío tormentoso a partir de todos los muertos que quedaban en el camino a lo largo de la obra, la intensidad de los personajes, sus vínculos sangrientos.

Una noche vino Alfredo Alcón a ver una función. Antes de salir a escena se armó el alboroto, sabíamos de su presencia y sentimos un miedito extraordinario. Emoción. Un referente indiscutible estaría dos horas destripando nuestro trabajo. ¿Qué pensaría, que sentiría, cuál sería su opinión?  Hicimos una función muy buena. Se apagaron las luces. Aplausos. No había telón, ni escenario, solo cemento frío y cuerpos desnudos en éxtasis.

Epílogo. Cuando nos fuimos a cambiar, en el improvisado camarín repleto de trastos y maderas, apareció él. Enormemente humilde nos dio la mano, un beso, un abrazo a cada uno. Nos dio una devolución personal, uno por uno, a solas con cada cual, sobre el desarrollo de cada personaje, y un gracias por nuestra ofrenda hacia el público, hacia él. Jamás lo olvidaré. Apenas unos minutos para conocer una vida. Ese aliento nos empujó hacia el futuro.

Con el tiempo, la profesión me demostró que se puede ser talentoso y buena persona, y tener registro del otro, y no creérsela, sin vanidades, con el ego manso, disfrutar del arte y las emociones de una ceremonia fascinante, a pesar de que, a veces, nos cruzamos con seres pequeños pequeños que se imaginan importantes.

Hasta siempre, Alfredo.


Daniel
Mancuso





jueves, 16 de mayo de 2013

MAGNETTO SHAKESPEAREANO







«Yo, que estoy toscamente acuñado, y carezco de la majestad del amor para pavonearme ante una lasciva ninfa contoneante; yo, que estoy privado de la hermosa proporción, despojado con trampas de la buena presencia por la Naturaleza alevosa; deforme inacabado, enviado antes de tiempo a este mundo que alienta; escasamente hecho a medias, y aun eso, tan tullido y desfigurado que los perros me ladran cuando me paro ante ellos; yo, entonces, en este tiempo de paz, débil y aflautado, no tengo placer con que matar el tiempo, si no es observar mi sombra al sol y entonar variaciones sobre mi propia deformidad. Y por tanto, puesto que no puedo mostrarme amador, para entretenerme en estos días bien hablados, estoy decidido a mostrarme un canalla, y a odiar los ociosos placeres de estos días. He tendido conspiraciones, insinuaciones peligrosas, con ebrias profecías, libelos y sueños...»




.Prólogo...

William Shakespeare lo anticipó maravillosamente hace mucho tiempo: la ambición o tiene límites.

En Ricardo III (The Life and Death of King Richard III), WS nos muestra el alma podrida de un hombre vil en el poder y su desprecio por la vida. La historia parece hecha a la medida del CEO del Grupo Clarín...

    Ricardo alaba a su hermano, el rey Eduardo IV. Ricardo está lleno de envidia y ambición hacia Eduardo, quien gobierna el país con prudencia y sabiduría. Ricardo es un feo jorobado, que se describe como «deformado, mutilado». Ricardo conspira para que su hermano Jorge de Clarence, que le precede como heredero al trono, sea recluido en la Torre de Londres como sospechoso de asesinato. Seguidamente, para cumplir sus ambiciones, pretende los favores de Lady Ana, la viuda de Eduardo de Lancaster, tras haber asesinado a su marido y a su padre. Ana se compromete a casarse con Ricardo. Éste, en colaboración con su amigo Henry Stafford, segundo duque de Buckingham, conspira para acceder a la sucesión al trono, presentándose a los otros señores como un hombre piadoso, modesto, sin ninguna pretensión de grandeza. Así, es elegido sucesor del rey Eduardo IV, en cuya muerte, irónicamente, Ricardo no está en ninguna manera involucrado. Ricardo se garantiza de manera activa la posesión de la corona. Asesina a cualquiera que se interponga en su camino, incluido el joven príncipe, Lord Hastings, su antiguo aliado Buckingham, e incluso su esposa. Estos crímenes no pasan desapercibidos, y cuando Ricardo ha perdido todo el apoyo y se enfrenta con el conde de Richmond, futuro Enrique VII de Inglaterra, en la batalla de Bosworth Field los fantasmas de la gente que mató le visitan y le auguran: «¡Desespera y muere!».

Cualquier semejanza con Héctor Horacio Magnetto es pura sabiduría del genial dramaturgo de Stratford-upon-Avon, que supo retratar las miserias humanas con prosa magistral.






.ACTO I

Toda gran obra necesita un marco grandioso para exponer su mensaje... El Grupo Clarín insufló un enorme globo en su casa, y como los carapintadas de Aldo Rico se ha camuflado: vallaron el edificio, sacaron los logos y pusieron guardia periodística de sus medios. Así armó la escenografía el Grupo de Magnetto para hacer creible "una posible intervención del Gobierno" y generar miedo en la tropa.




Desde el domingo a la noche, Clarín luce una fachada sin logo y con un vallado de seguridad, preparados para la guerra. Como si con estas ridículas medidas pudieran evitar la aplicación de la justicia sobre el grupo empresario más corrupto de la historia argentina.




A las 5 de la madrugada del lunes, el canal dispuso dos móviles que montaron guardia "por tiempo indeterminado" para hacer creer que en algún momento podría pasar algo.





El número de dirección del edificio del Grupo Clarín de la calle Piedras también fue descolgado. Quizás así, podrían evitar que la Ley de Medios encontra la corporación mediática que está fuera de la ley desde 2009.




El tradicional logo del Grupo Clarín fue descolgado por "prevención", dijeron desde Clarín.




En la puerta del diario Clarín, sobre la calle Tacuarí, también hubo guardia periodística por parte de Canal 13 ante la posible intervención.



.ACTO 2

El domingo 12.05.13, el terrorista mediático Joaquín Morales Solá escribió: Ante un terrorismo simbólico de Estado...

«Fuentes oficiales confirmaron que veedores e interventores están siendo preparados para desembarcar en Clarín. ¿Para qué lo harían? ¿Acaso sólo para meter la mano en la caja de la empresa? Improbable. Las primeras decisiones de esas eventuales intervenciones serían el desplazamiento de Jorge Lanata, cuyas investigaciones desquiciaron a la Presidenta, y el control kirchnerista de las redacciones del diario Clarín, de Canal 13, de TN y de Radio Mitre...»



.ACTO 3

A la noche, el sinuoso Jorge Lanata hizo su papel de víctima, llenando toda la pantalla con sus cachetes regordetes en un dramático PPP. Aunque todos sabemos que cumple órdenes del envidioso mutilado...





.ACTO 4

El bufon del rey Magnetto, mentiroso contumaz, haciendo el ridículo como más le gusta, frente a las cámaras...





.ACTO 5

Confesiones urinarias de un Magnetto auténtico...





EPILOGO...

Ya con el micrófono en la garganta sin pilas, sus últimas palabras serán...

Un caballo, un caballo! ¡Mi reino por un caballo!













Daniel
Mancuso







jueves, 14 de junio de 2012

EN BUSCA DE LOS PARA QUÉ




Hay unos pocos temas, constantes, difíciles, que cruzan nuestros corazones y nos dejan llenos de angustia. No hay un solo ser humano que no los padezca. ¿Cuál es el sentido de la vida? ¿Para qué vivimos? ¿Para qué hacemos lo que hacemos? Y en última instancia, ¿elegimos la forma de morir o esperamos el final cagados de miedo?

Solo 2 palabras: ¿Para Qué?

Los para qué han navegado las aguas de la historia universal, entre plumas lúcidas y guerras continuas. A caballo o en barco, vidas y muertes absurdas trajinaron incansablemente las sociedades en ebullición que les tocó en suerte, buscando respuestas.

La vida, la muerte, el amor, la locura, la verdad, la justicia, la libertad, la traición... Shakespeare, Chomsky y Cristina, nuestra Presidenta, entre otros, están atravesados por los mismos interrogantes, los mismos Para Qué...

Y si encontramos alguna respuesta, ella misma nos condiciona, nos interpela, nos seduce, nos ilumina, nos confronta. Los Para Qué no nos dejan quietos ni abúlicos, nos empujan al futuro...



1
William Shakespeare, gran dramaturgo y poeta inglés, escribió la tragedia «Hamlet» (The Tragedy of Hamlet, Prince of Denmark) entre 1599 y 1601. Hamlet puede ser analizada, interpretada y discutida desde una amplia pluralidad de perspectivas. Nosotros creemos que hay una compleja gama de problemas éticos y filosóficos alrededor del ejercicio del Poder. Hamlet busca la verdad, duda, teme, acciona, sufre, cuestiona, critica, avanza. Muere en busca de la verdad...


¡Ser, o no ser, es la cuestión!
¿Qué debe más dignamente optar el alma noble,
entre sufrir de la fortuna impía
el porfiador rigor, o rebelarse
contra un mar de desdichas, y afrontándolo
desaparecer con ellas?
Morir, dormir, no despertar más nunca,
poder decir todo acabó; en un sueño
sepultar para siempre los dolores
del corazón, los mil y mil quebrantos
que heredó nuestra carne, ¡quién no ansiara
concluir así!

Morir... quedar dormidos...
Dormir... tal vez soñar!—¡Ay! allí hay algo
que detiene al mejor. Cuando del mundo
no percibamos ni un rumor, ¡qué sueños
vendrán en ese sueño de la muerte!
Eso es, eso es lo que hace el infortunio
planta de larga vida.

¿Quién querría sufrir del tiempo el implacable azote,
del fuerte la injusticia,
del soberbio el áspero desdén,
las amarguras del amor despreciado,
las demoras de la ley,
del empleado la insolencia,
la hostilidad que los mezquinos juran al mérito pacífico,
pudiendo de tanto mal librarse él mismo,
alzando una punta de acero?
¿quién querría seguir cargando en la cansada vida
su fardo abrumador?

Pero hay espanto
¡allá del otro lado de la tumba!
La muerte, aquel país que todavía
está por descubrirse,
país de cuya lóbrega frontera
ningún viajero regresó,
perturba la voluntad,
y a todos nos decide a soportar los males que sabemos
más bien que ir a buscar lo que ignoramos.

Así, ¡oh conciencia!, de nosotros todos
haces unos cobardes, y la ardiente
resolución original decae
al pálido mirar del pensamiento.

Así también enérgicas empresas,
de trascendencia inmensa, a esa mirada
torcieron rumbo, y sin acción murieron...


Shakespeare desnudaba las miserias humanas ─las únicas en el universo─ que paradógicamente atentan contra nuestra supervivencia, para intentar entender los para qué de su tiempo, que resultó ser el de todos. Por eso es un clásico, o mejor dicho, inmortal.

Isabel I, hija de Henry VIII y de Ana Bolena, subió al trono en el año 1558, seis años antes del nacimiento de Shakespeare en Stratford-upon- Avon.

El teatro Isabelino resumía las vivencias históricas del pueblo. Los temas de la tragedia solían ser históricos más que míticos, y la historia era utilizada para comentar cuestiones del momento. Pero la mirada profunda y humanista atravesó las coyunturas, y la historia misma.

Durante el reinado de Isabel I, Inglaterra pasó de ser una nación de escasa, pobre y oscurecida población a convertirse en una gran potencia, con una moneda fuerte y confiable. Y comenzaba la amenaza del imperio que crecería de la mano de la revolución industrial...



2


En 1978, el presidente del sindicato más poderoso de Estados Unidos, Douglas Fraser, de la federación de los trabajadores de la industria del automóvil United Auto Workers (UAW), condenó a los “dirigentes de la comunidad empresarial” por haber “escogido seguir en tal país la vía de la guerra de clases (class war) unilateral, una guerra de clases en contra de la clase trabajadora, de los desempleados, de los pobres, de las minorías, de los jóvenes y de los ancianos, e incluso de los sectores de las clases medias de nuestra sociedad”.

Fraser también los condenó por haber “roto y descartado el frágil pacto no escrito entre el mundo empresarial y el mundo del trabajo, que había existido previamente durante el período de crecimiento y progreso” en el período posterior a la Segunda Guerra Mundial, conocido como la “edad dorada” del capitalismo de Estado.

El reconocimiento de la realidad por parte de Fraser fue acertado aunque tardío. Lo cierto es que los dirigentes empresariales y sus asociados en otros sectores de las elites dominantes estaban constantemente dedicados a una siempre presente guerra de clases, que se convirtió en unilateral, sólo en una dirección, cuando sus víctimas abandonaron tal lucha.

Mientras Fraser se lamentaba, el conflicto de clases se iba recrudeciendo y, desde entonces, ha ido alcanzando unos enormes niveles de crueldad y salvajismo en Estados Unidos que, al ser el país más rico y poderoso del mundo y con mayor poder hegemónico desde la Segunda Guerra Mundial, se ha convertido en una ilustración significativa de una tendencia global.

Durante los últimos 30 años, el crecimiento económico ha continuado –aunque no al nivel de la “edad dorada”–, pero para la gran mayoría de la población la renta disponible ha permanecido estancada mientras que la riqueza se ha ido concentrando, a un nivel abrumador, en una facción del uno por ciento de la población, la mayoría de los ejecutivos de las grandes corporaciones, de empresas financieras y de alto riesgo, y sus asociados.

Este fenómeno se ha ido repitiendo de una manera u otra a nivel mundial. China, por ejemplo, tiene una de las desigualdades más acentuadas del mundo. Se habla mucho, hoy en día, de que por el hecho de que “Estados Unidos esté en declive” hay un cambio en las relaciones de poder a nivel global. Esto es parcialmente cierto, aunque no significa que otros poderes no puedan asumir el rol y la supremacía que ahora tiene Estados Unidos.

El mundo se está convirtiendo así en un lugar más diverso en algunos aspectos, pero más uniforme en otros. Pero en todos ellos existe un cambio real de poder: hay un desplazamiento del poder del pueblo trabajador de las distintas partes del mundo hacia una enorme concentración de poder y riqueza. La literatura económica del mundo empresarial y las consultorías a los inversores súper ricos señalan que el sistema mundial se está dividiendo en dos bloques: la plutocracia, un grupo muy importante, con enormes riquezas, y el resto, en una sociedad global en la cual el crecimiento –que en una gran parte es destructivo y está muy desperdiciado– beneficia a una minoría de personas extraordinariamente ricas, que dirigen el consumo de tales recursos. Y por otra parte existen los “no ricos”, la enorme mayoría, referida en ocasiones como el “precariado” global, la fuerza laboral que vive de manera precaria, en la que se incluyen mil millones de personas que casi no alcanzan a sobrevivir.

Estos desarrollos no se deben a leyes de la naturaleza o a leyes económicas o a otras fuerzas impersonales, sino al resultado de decisiones específicas dentro de estructuras institucionales que los favorecen. Esto continuará, a no ser que estas decisiones y planes se reviertan mediante acción y movilizaciones populares con compromisos dedicados a programas que abarquen desde remedios factibles a corto plazo hasta otras propuestas a más largo plazo que cuestionen la autoridad ilegítima y las instituciones opresivas entre las que reside el poder.

Es importante, por lo tanto, acentuar que hay alternativas. Las movilizaciones del 15M (los “indignados” españoles) son una ilustración inspiradora que muestra qué es lo que puede y debe hacerse para no continuar la marcha que nos está llevando a un abismo, a un mundo que debería horrorizar a todas las personas decentes, que será incluso más opresivo que la realidad existente hoy en día.





3
Hoy Cristina habló en Naciones Unidas. Y fue todos nosotros hablándole al mundo.

¿Y fue la determinación de Hamlet? o ¿Fue la lucidez de Shakespeare?

¿Fue las certezas de los análisis de Chomsky?

Cristina planteó al mundo los Para Qué de este tiempo global que padecemos. Para qué gobiernan los que gobiernan. Para qué existen las Naciones Unidas. Para qué se hacen las leyes, los tratados, las resoluciones, si no se respetan...

Como en tiempos de Hamlet, también, hay otra Isabel en Inglaterra, ésta es Isabel II, que navegó por el Támesis festejando los 60 años de su reinado. Y navega por la ignominia en nuestras coloniales islas .

Cristina apeló a la sensibilidad y razonabilidad del mundo desde la ONU: “Malvinas no es una cuestión bilateral, es una cuestión global”. Habló de Paz y derechos humanos, de libertad y de soberanía, de respeto y de dignidad.

«Cuando yo veía en el 10 de Downing Street, la bandera de las Falklands como las denominan, sentí vergüenza ajena, porque las guerras no se festejan. ¿qué pensaría el pueblo alemán, o la señora Merkel, si el 8 de mayo, fecha de la rendición de Alemania, en el 10 de Downing Street ondeara la bandera alemana? ¿Qué pensaría el pueblo japonés si el 15 de agosto ondeara la bandera japonesa al lado de la estadounidense en la Casa Blanca?».

La guerra de 1982 la encabezó la dictadura militar argentina: «Nosotros no tuvimos nada que ver con esa dictadura, fuimos férreos opositores. Todavía buscamos chicos apropiados por esa dictadura... cómo nos pueden plantear a nosotros eso, que solamente participamos en misiones de paz, como en Haití o Chipre, no estamos ni en Irak ni en Afganistán...»


Do you understand, Mr. Cameron?



4



Daniel
Mancuso





miércoles, 4 de abril de 2012

DE DÓNDE VENGO Y HACIA DÓNDE VOY








La vida de los hombre y mujeres de cualquier lugar o condición no es una línea recta. Las acciones que uno elige son las que guían la dirección y el sentido que imprimimos a nuestro devenir por el tiempo que nos toca, hacia las metas que alcanzamos. Eso que llaman coherencia es una utopía por la que casi todos bregamos y muy pocos logran concretar fehacientemente.

Visto a la distancia, con perspectiva histórica, podemos tomar un segmento de esa línea chueca llamada vida, entre curvas y contracurvas, calzadas resbaladizas, y nieblas arteras, y quizás no estemos de acuerdo con eso que hicimos, pero ya está hecho. Lo que importa es tomar el conjunto, la ruta entera, de inicio a fin, y sacar las conclusiones sobre la totalidad. Los méritos del pasado no siempre aseguran un presente digno, y al contrario, las viejas falencias no nos condenan para toda la vida, no son una mancha eterna en nuestro carné vital. Tenemos la posibilidad de reparar los errores de juventud con un presente digno, solidario, proyectivo, humanista.



░
En el arte escénico, nos preguntamos "de dónde vengo y hacia dónde voy". Es un instrumento para internalizar que los actores tenemos muy en cuenta. Nos ayuda a no equivocar el camino para la construcción de nuestro personaje, para que nuestra historia adquiera coherencia y credibilidad.


░ ░
En política sucede más o menos lo mismo. ¿De dónde viene Clarín y hacia dónde va? Allí está muy clara la trama y desarrollo de este drama en ejecución. Veamos: Dictadura, represión secuestros, desaparecidos, Papel Prensa, Malvinas, joven democracia, carapintadas, impunidad, neoliberalismo, hiperinflaciones, deuda externa, privatizaciones, establishment, 125, Ley de Medios, cautelares, tapas, titulares, mentiras, trampas... de ahí viene Clarín.



░ ░ ░
Que hoy Clarín publique El día que Cristina reclamó votar a favor de la privatización de YPF es parte del libreto que viene usando desde siempre, y su modo de encarar la obra. Nada nuevo. Debe denostar a sus adversarios para empoderarse y ganar protagonismo. Revolver en los viejos papeles, las fotos gastadas, para encontrar alguna mancha. No importan los logros actuales, la constante muestra de compromiso con la causa popular, la dignificación e inclusión social que lleva adelante Crisitina, en los más altos niveles de la política nacional, desde 2003.



░ ░ ░ ░
Clarín siempre eligió jugar el rol del malo de esta historia nacional que estamos actuando: a veces es Calibán, o aun peor, es Sicorax, en medio de las Tempestades nacionales. Si la tragedia lo necesita, es el pérfido Ricardo III...

    En el centro del drama argentino se halla el personaje del usurpador Ricardo Héctor Horacio III, duque de los Multimedios. Ricardo, escondiendo bajo benignas apariencias sus diabólicos planes, hace que su hermano el Noble Roberto IV sospeche del otro hermano, Julio Ramos, duque de los Ambitos Financieros, y lo ponga en prisión; luego hace que sus sicarios lo maten y arrojen a una cuba de malvasía. Ricardo corteja a Ernestina, viuda de Roberto, príncipe de Gales, en tanto ella sigue al féretro de su difunto marido, episodio que hace pensar en la famosa situación de la matrona de Éfeso en el Satiricón de Petronio, porque Ernestina, después de haber insultado a Ricardo, cede a sus pretensiones de amor.

    Muerto el Noble Roberto IV, Ricardo, convertido en protector del reino multimediático durante la minoría de edad de Felipe y Marcela, conspira para usurpar el trono. Recluye a los jóvenes en una Torre de Marfil, y con la ayuda del duque Bartolomé se hace proclamar rey... ¿a cuántos hizo asesinar?, nadie lo sabe.





Daniel
Mancuso

miércoles, 2 de noviembre de 2011

MAURICIO HAMLET







Increíble.

William Shakespeare prefiguró esta escena mucho antes de que la CABA macrista existiera. Hubo un tiempo en que fueron felices, y bailaron entre globos de colores, pero... todo concluye al fin, nada puede escapar...

La tragedia de Hamlet, Príncipe de Dinamarca (en inglés: The Tragedy of Hamlet, Prince of Denmark), o simplemente Hamlet, es quizás la pieza teatral más famosa del arte occidental. Fue probablemente creada entre 1599 y 1601.

Hoy, vemos con asombro que los personajes tienen los mismos nombres que los protagonistas de la política PRO en la ciudad más importante de la Argentina, el confundido Mauricio Hamlet sigue compulsivamente al fantasma inasible de su padre (mentor, asesor, tutor o encargado), el ESPECTRO Jaime, que le dice desde las sombras lo que tiene que hacer, y olemos que, como en la tragedia inglesa, "Something is rotten in the state of Macriland"...




Acto I (Escena IV)


(...)

El ESPECTRO Jaime le hace señas.

HORACIO RL
─Os llama para que le sigáis, como si quisiera haceros una confidencia.

MARCELO
─Mirad, con un gesto cortés os llama a un lugar más apartado. ¡No vayáis!

HORACIO RL
─No, de ningún modo.

Mauricio HAMLET
─Se niega a hablar. Tengo que seguirle.

HORACIO RL
─¡Señor, no!

Mauricio HAMLET
─Pero, ¿a qué viene el miedo? Mi vida no vale para mí ni un alfiler y, en cuanto a mi alma, ¿qué puede él hacerle si es tan inmortal como él mismo? Me vuelve a llamar. Voy a seguirle.

HORACIO RL
─Señor, ¿y si os condujese hacia las aguas o a la espantosa cima de la roca que se descuelga amenazante sobre el mar y adoptase alguna forma aterradora que os privara del poder de la razón y os llevase a la locura? Pensadlo bien.

Mauricio HAMLET
─Me sigue llamando... Ya voy, te sigo.

MARCELO
─No debéis ir, señor.

Mauricio HAMLET
─¡Quítame las manos!

HORACIO RL
─Hacednos caso, no vayáis.

Mauricio HAMLET
─Me llama el destino, y la más fina arteria de este cuerpo es tan potente cual las fibras del león de Nemea. Aún me hace señas. ¡Soltadme, señores! Por Dios, que a quien me pare volveré un espectro. ¡Fuera ya! Vamos, te sigo.


Salen el ESPECTRO Jaime y Mauricio HAMLET.


HORACIO RL
─Sus fantasías le trastornan.

MARCELO ─Sigámosle. No conviene obedecerle.

HORACIO RL
─Vamos tras él. ¿Adónde puede llevar esto?

MARCELO ─Algo podrido hay en la CABA.

HORACIO RL
─El cielo dispondrá.

MARCELO ─Nosotros sigámosle.


Salen...



Daniel Mancuso

miércoles, 6 de abril de 2011

NO TE MUERAS POBRE




Al fin, llegamos a la entrada 2.000 de este humilde blog, así que, para festejar tan excepcional ocasión, querida lectora, estimado lector, deberíamos hablar de un tema importante.

Debería escribir a tono con tan magno acontecimiento, referirme a un tema trascendente, sobrevolar la morada de las verdades últimas.

Reflexionar sobre la muerte, por ejemplo, ese odiado viaje a un extraño lugar que nadie conoce y al que nadie quiere ir, aunque alguna vez visitaremos, invitados compulsivamente (y contra nuestra voluntad) por un señor muy mentado que nadie vio jamás...

Ya se refirió William Shakespeare al respecto, y lo hizo bastante bien. Allí, su alter ego Hamlet, dice cosas maravillosas y simples, y cada día como Gardel, suena mejor...



1
ser o no ser
ese es el dilema
qué es más noble a la luz de la razón:
padecer las pedradas y flechazos de la afrentosa suerte
o empuñar las armas contra un mar de aflicciones
y terminar con ellas, combatiéndolas

2
Morir... es dormir, no más.
Y pensar que al dormir le damos fin
a las congojas y a las mil desdichas,
naturales herencias de la carne.
Final es ese: digno de anhelarse con devoción.

3
Morir es dormir... ¿dormir?
quizá soñar
más ay, he allí el obstáculo
porque en el sueño de la muerte:
¿cuáles visiones pueden asaltarnos, luego
de habernos despojado de este mortal ropaje?
es algo que nos hace vacilar,
y ésta es la reflexión que a la desgracia da tan larga vida.

¡¡¡ porque es forzoso que nos detenga el considerar
que sueños pueden sobrevenir en aquel sueño de la muerte
cuando nos hallamos librado del torbellino de la vida !!!
¡¡¡ he aquí la reflexión que da existencia tan larga al infortunio !!!

4
porque ¿quién aguantaría los ultrajes y desdenes del mundo,

los latigazos y burlas del tiempo, la opresión del tirano,
la afrenta del soberbio, las congojas del amor desairado,
las tardanzas de la justicia, las insolencias del alto funcionario,
y los vejámenes que el virtuoso recibe paciente del hombre indigno?
cuando él mismo podría darse el descanso con un simple puñal.

5
¿Quién querría soportar esas cargas

y reñir y sudar bajo el peso
de una vida tediosa
si no fuera por el miedo a lo que existe más allá de la muerte,
esa ignorada y oscura región
cuyos confines no vuelve a traspasar viajero alguno.
Temor que confunde nuestra voluntad
y nos impulsa a soportar aquellos males que nos afligen
antes que lanzarnos a otros que desconocemos?
Así, la conciencia hace de todos nosotros unos cobardes
y así, los primitivos matices de la resolución
desmayan bajo los pálidos velos del pensamiento
y las empresas de mayores alientos e importancia
con estas meditaciones extravían su curso
y sin acción mueren.


Hoy, como sucede cada tanto, una persona se muere muchas veces, tantas como repiten su muerte por la televisión, los diarios, los portales...

Los famosos recuerdan a Patricia Miccio, y la pobre mujer podría ser propuesta como candidata a santa por su lucha contra el cáncer de mama y la difusión que hizo de ello. Linda, famosa, joven, ¿por qué tenía que morirse? Correcta elección hizo la ex modelo al enfrentarse a una enfermedad crónica incurable, hasta ahora, y tratar de aportar a la prevención del mal.

Lo espantoso es la utilización que hacen de su figura. O mejor dicho, el doble rasero que utilizan los medios de desinformación hegemónicos para determinar que en el mundo hay muertes destacables y muertes para el olvido.

Ella se ha transformado en una muerta importante, desplazando (sin saberlo) a los muertos de la villas que son ninguneados porque son pobres, por eso titula Clarín: Tras siete horas de caos, los vecinos de la villa 31 levantan el corte en la Illia , minimizando el hecho más importante: las ambulancias del SAME no entran al asentamiento cuando se las necesita, para atender a enfermos. Hoy un hombre murió, esperando en vano el auxilio médico. Humberto Ruiz, de 45 años, finalmente falleció tras un ataque de epilepsia, y nadie, salvo su familia y amigos, se acordará de él.

Santo Biasatti no pondrá cara de circunstancia por Humberto; Catalina Dlugui no hará un recorrido por su vida gris; Jorge Rial no tendrá ningun chisme para contar...

¿No será un ataque a la libertad de expresión de Humberto el hecho que no difundan apropiadamente su deceso?

Daniel Mancuso

domingo, 29 de junio de 2008

WILLIAM SHAKESPEARE



EL SOLILOQUIO DE HAMLET

¡Ser, o no ser, es la cuestión! -¿Qué debe
más dignamente optar el alma noble
entre sufrir de la fortuna impía
el porfiador rigor, o rebelarse
contra un mar de desdichas, y afrontándolo
desaparecer con ellas?

Morir, dormir, no despertar más nunca,
poder decir todo acabó; en un sueño
sepultar para siempre los dolores
del corazón, los mil y mil quebrantos
que heredó nuestra carne, ¡quién no ansiara
concluir así!

¡Morir... quedar dormidos...
Dormir... tal vez soñar! -¡Ay! allí hay algo
que detiene al mejor. Cuando del mundo
no percibamos ni un rumor, ¡qué sueños
vendrán en ese sueño de la muerte!
Eso es, eso es lo que hace el infortunio
planta de larga vida. ¿Quién querría
sufrir del tiempo el implacable azote,
del fuerte la injusticia, del soberbio
el áspero desdén, las amarguras
del amor despreciado, las demoras
de la ley, del empleado la insolencia,
la hostilidad que los mezquinos juran
al mérito pacífico, pudiendo
de tanto mal librarse él mismo, alzando
una punta de acero? ¿quién querría
seguir cargando en la cansada vida
su fardo abrumador?...

Pero hay espanto
¡allá del otro lado de la tumba!
La muerte, aquel país que todavía
está por descubrirse,
país de cuya lóbrega frontera
ningún viajero regresó, perturba
la voluntad, y a todos nos decide
a soportar los males que sabemos
más bien que ir a buscar lo que ignoramos.
Así, ¡oh conciencia!, de nosotros todos
haces unos cobardes, y la ardiente
resolución original decae
al pálido mirar del pensamiento.
Así también enérgicas empresas,
de trascendencia inmensa, a esa mirada
torcieron rumbo, y sin acción murieron.



¿A UN DÍA DE VERANO COMPARARTE? *

¿A un día de verano compararte?
Más hermosura y suavidad posees.
Tiembla el brote de mayo bajo el viento
y el estío no dura casi nada.

A veces demasiado brilla el ojo
solar y otras su tez de oro se apaga;
toda belleza alguna vez declina,
ajada por la suerte o por el tiempo.

Pero eterno será el verano tuyo.
No perderás la gracia, ni la Muerte
se jactará de ensombrecer tus pasos
cuando crezcas en versos inmortales.

Vivirás mientras alguien vea y sienta
y esto pueda vivir y te dé vida.



COMO ACTOR VACILANTE EN EL PROSCENIO... *

Como actor vacilante en el proscenio
que temeroso su papel confunde,
o como el poseído por la ira
que desfallece por su propio exceso,

así yo, desconfiando de mí mismo,
callo en la ceremonia enamorada,
y se diría que mi amor decae
cuando lo agobia la amorosa fuerza.

Deja que la elocuencia de mis libros,
sin voz, transmita el habla de mi pecho
que pide amor y busca recompensa,
más que otra lengua de expresivo alcance.

Del mudo amor aprende a leer lo escrito,
que oír con ojos es amante astucia.

* Versiónes de
Manuel Mujica Láinez


POESÍA
"Venus y Adonis" 1593

"La violación de Lucrecia" 1594

"Sonetos" 1600-1609

COMEDIAS
"La comedia de las equivocaciones" 1592-1593
"La fierecilla domada" 1593
"Trabajos de amor perdidos" 1594
"Los dos hidalgos de Verona" 1594
"Sueño de una noche de verano" 1595-1596
"El mercader de Venecia" 1596-1597
"Mucho ruido y pocas nueces" 1598-1599

"Como gustéis" 1599-1600

"Medida por medida" 1604-1605
"La Tempestad" 1611

TRAGEDIAS
"Romeo y Julieta" 1595
"Julio César"1600
"Hamlet" 1600-1601

"Otelo" 1602
"Macbeth" 1605-1606

"El rey Lear" 1605


En 1564 nace este poeta y dramaturgo inglés, en Stratford-upon-Avon, un pueblecito del condado de Warwick que no sobrepasaba los dos mil habitantes. Alternó la afición por la lectura con su trabajo como maestro de escuela, dedicándose desde entonces a la producción literaria.

Hay una laguna en la vida de Shakespeare, un período al que los biógrafos llaman "los años oscuros". No reaparece ante nuestros ojos hasta 1593, cuando es ya un famoso dramaturgo y uno de los personajes más populares de Londres. Entretanto se le atribuyen los siguientes empleos: pasante de abogado, maestro de escuela, soldado de fortuna, tutor de noble familia e incluso guardián de caballos a la puerta de los teatros. Pasarían varios meses hasta que pudiera ingresar en ellos y meterse entre bastidores, primero como traspunte o criado del apuntador, luego como comparsa, más tarde como actor reconocido y, por fin, como autor de gran y merecido prestigio.

Prohibidos por un ayuntamiento puritano que los consideraba semillero de vicios, los teatros se habían instalado al otro lado del Támesis, fuera de la jurisdicción de la ciudad y de la molestia de sus alguaciles. La Cortina, El Globo, El Cisne o Blackfriars no eran muy distintos de los corrales hispanos donde se representaba a Lope de Vega. La escenografía resultaba en extremo sencilla: dos espadas cruzadas al fondo del proscenio significaban una batalla; un actor inmóvil empolvado con yeso era un muro, y, si separaba los dedos, el muro tenía grietas; un hombre cargado de leña, llevando una linterna y seguido por un perro, era la luna.

El vestuario se improvisaba en un rincón de la escena semioculto por cortinas hechas jirones, a través de las que el público veía a los actores pintándose las mejillas con ladrillo en polvo o tiznándose el bigote con corcho carbonizado. Mientras los actores gesticulaban y declamaban, los hidalgos y los oficiales, acomodados a su mismo nivel sobre la plataforma, les desconcertaban con sus risas, sus gritos y sus juegos de cartas, prestos a lucir su ingenio improvisando réplicas y a echar a perder la representación si la obra no les complacía. En torno al patio, las galerías acogían a las damas de alcurnia y los caballeros. Y en el fondo de "la cazuela", envueltos en sombras, sentados en el suelo entre jarras de cerveza y humo de pipas, se veía a "los hediondos", el maloliente pueblo.

En todo caso, se trataba de un público con más imaginación que el actual o, al menos, buen conocedor de las convenciones teatrales impuestas por la penuria o por la ley. Inspirándose en el severo primitivismo del Deuteronomio, los legisladores puritanos prohibían la presencia de mujeres en la escena. Las Julietas, Desdémonas y Ofelias de Shakespeare fueron encarnadas por jovencitos bien parecidos de voz atiplada, ascendidos a Hamlets, Macbeths y Otelos en cuanto les despuntaba la barba y les cambiaba la voz. Tal era el teatro en que Shakespeare empezó su carrera dramática.

Hacia 1589, Shakespeare comenzó a escribir. Lo hacía en hojas sueltas, como la mayoría de los poetas de entonces. Los actores aprendían y ensayaban sus papeles a toda prisa y leyendo en el original, del que no se sacaban copias por falta de tiempo; de ahí que ya no existan los manuscritos. Como cada tarde se ofrecía una obra diferente, el repertorio había de ser muy variado. Si la obra fracasaba ya no se volvía a escenificar. Si gustaba era repuesta a intervalos de dos o tres días. Una obra de mucho éxito, como todas las de Shakespeare, podía representarse unas diez o doce veces en un mes. Algunos actores eran capaces de improvisar a partir de un somero argumento los diálogos de la obra conforme se iba desarrollando la acción. Shakespeare nunca los necesitó.

Algunas de sus obras: "Hamlet", "Otelo", "Macbeth", "Romeo y Julieta", "El Rey Lear" y "La tempestad", han sido consideradas a través del tiempo como verdaderas joyas de la literatura universal. Después de su muerte, fue publicado el First Folio, volumen recopilatorio de su producción, el cual serviría de base para todas las ediciones posteriores. Murió el 23 de abril de 1616.


martes, 13 de noviembre de 2007

TITO ANDRÓNICO






Era 1993. Ya veníamos de la experiencia de "La hija del Capitán" de Ramón del Valle Inclán y el grupo había demostrado que tenía mucha polenta y talento. Roberto Castro, el director, era uno más, compinche y divertido. Él sabía conducir a esa banda de delincuentes, y nos propusimos hacer esta obra hiper difícil de Shakespeare. Salió bien.





Con Tamora, nuestra madre la enorme Norma Gagliardi, teníamos un edipo no resuelto, y eso era un condimento indispensable para componer ese trío patético.




Cón Diego Serra, mi hermanito en la obra, hicimos una dupla incríble, había escenas de mucha violencia pero nos entendíamos sin hablarnos. Nos hicimos buenos amigos.






daniel
mancuso






















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