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viernes, 21 de octubre de 2011

JULIO ARGENTINO OBAMA






Luego de mucho investigar, llegamos a nuestro objetivo, obtuvimos la única fotografía de Julio Argentino Roca que se conservaba oculta, en manos de unos masones de la sinarquía internacional...

El "zorro" tuvo mucho predicamento en su época, ya que durante 30 años manejó la política argentina con su partido político liberal conservador, denominado "Partido Autonomista Nacional" (PAN).

Roca fue el precursor del término «Conquista del desierto», con el cual el etnocentrismo de las clases dominantes porteñas consideraba que la región patagónica estaba completamente deshabitada (de gente de raza blanca y civilización europea), pues sólo estaba poblada por tribus indígenas nómadas, cuyos integrantes eran considerados como animales, por lo tanto, era un «desierto».

Casi 100 años después, su figura obnubiló a un joven nacido en Honolulu, Hawái, en 1961, el simpático Barack Hussein Obama II, Premio Nóbel de la Paz y actual jefe en ejercicio de la comandancia del mundo capitalista.

Cuando llegaba el carnaval, el joven Obama jugaba a los soldaditos y se disfrazaba de general del siglo XIX. Juraba a su madre que si llegaba a ser Presidente de la usa, haría las mismas hazañas que ese barbado militar sudamericano. Sus almas estaban unidas por «el deseo de justicia y libertad (para pocos)».

Uno justificó la «Conquista del desierto» por el temor del presidente Nicolás Avellaneda a una posible invasión y conquista por el ejército chileno, que ya había conquistado numerosos territorios durante la Guerra del Pacífico. El otro justifica la «Conquista del desierto (de Libia)» por el temor de que los terroristas árabes se apoderaran del Magreb y el petróleo.

Uno, al mando de un ejército poderoso y bien equipado, conquistó la Patagonia oriental venciendo la resistencia de los pueblos de etnia mapuche, donde murieron 1.323 ¿personas?, se tomaron como prisioneros a 10.539 ¿mujeres y niños?, y a 2.320 guerreros.

El otro, al mando de un conjunto de ejércitos poderosos y bien equipados (OTAN), conquistó la Cirenaica, Tripolitania, Fessan y desiertos adyacentes, venciendo la resistencia de los pueblos de diversas etnias (árabes, bereberes, tuareg, etc.) donde murieron miles de ¿personas?, se tomaron como prisioneros a miles de ¿mujeres y niños?, y a miles de guerreros.

Uno, según cuenta Osvaldo Bayer «Fue implementando la esclavitud en el frente. En todos los diarios de Buenos Aires, en 1879, se pueden ver los avisos donde dice 'reparto de indios'. La Nación del 21 de enero publicó esta crónica: "Llegan los indios prisioneros con sus familias a los cuales los trajeron caminando en su mayor parte o en carros, la desesperación, el llanto no cesa, se les quita a las madres sus hijos para en su presencia regalarlos a pesar de los gritos, los alaridos y las súplicas que con los brazos al cielo dirigen las mujeres indias. En aquel marco humano los hombres indios se tapan la cara, otros miran resignadamente al suelo, la madre aprieta contra el seno al hijo de sus entrañas, el padre indio se cruza por delante para defender a su familia de los avances de la civilización"».

El otro fue implementando la esclavitud de 6.530.000 pobladores de Libia. Bombardeó y destruyó todo a su paso, desde la Resolución 1973 del Consejo de Seguridad de la ONU que autorizó "todas las medidas necesarias" para proteger a civiles de ataques de las fuerzas de Khadafi (o Gaddafi), quien enfrentaba una rebelión iniciada el 15 de febrero pasado.

La farsa se llamó ODISEA AL AMANECER.

Hoy, los medios hegemónicos del mundo festejan el asesinato sin juicio ni defensa de un ser humano que se llevó todos los negociados secretos de todos los líderes del mundo capitalista a la tumba. Podeis iros en paz.

Demos gracias al SEÑOR.







Daniel Mancuso

lunes, 3 de octubre de 2011

GRONDONA ACROBATEANDO LA HISTORIA






Cual acróbata del Cirque du Soleil, Mariano Grondona hace una terrible contorsión ideológico-político-historica en su nota La demonización de Roca y el olvido de Sarmiento, para justificar el genocidio de miles de integrantes de los pueblos originarios en manos de Julio Argentino Roca, en el diario La Nación...




    «La calificación de "genocida" mediante la cual se lo pretende demonizar incurre en un pecado que el propio Max Weber denunció cuando sostuvo que el verdadero historiador no es quien retroproyecta sus propios valores al pasado, sino quien describe a los protagonistas del pasado desde los valores que ellos mismos poseían. En la Argentina de 1877, había un consenso prácticamente unánime por librar a los colonos del flagelo del malón, y Roca lo instrumentó no sólo con solvencia militar, sino también con mesura política, reduciendo su acción militar a batir en combate a los pocos miles de lanzas que, pese a sus ofertas de paz, lo desafiaban».


1
Es un texto brillante, lúcido, apto para cada momento histórico. Cien años después, cambiando solo algunas palabras, Grondona podría indicar la continuidad histórica del pensamiento dominante:

    «En la Argentina de 1977, había un consenso prácticamente unánime por librar a los colonos del flagelo de la subversión, y Videla lo instrumentó no sólo con solvencia militar, sino también con mesura política, reduciendo su acción militar a batir en combate a los pocos miles de militantes que, pese a sus ofertas de paz, lo desafiaban».



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Mariano Grondona es una pluma ilustrada, fértil, señera en la batalla de la civilización contra la barbarie. Desde joven se dedicó a justificar la violencia de arriba. Pero, Max Weber nació en 1864, y murió en 1920, no conoció el nazismo, la Masacre HIROSHIMA Genocidio NAGASAKI, los bombardeos a Plaza de Mayo en el 55, los desaparecidos del 76, la masacre de Gaza, o las BOMBAS del PREMIO NOBEL de la PAZ sobre Libia. Aunque sea una afirmación contrafáctica, Weber no estaría de acuerdo con Grondona.

Sin darse cuenta, o adrede (a esta altura no importa), como buen intelectual reaccionario, «retroproyecta sus propios valores al pasado», porque hoy en día, aquí, o en Europa, o en la Antártida, un genocidio es un genocidio, un delito de lesa humanidad es imprescriptible, y por lo tanto, repudiable por toda la sociedad, y las nuevas generaciones no merecen seguir viendo una estatua de Julio Argentino Roca en su pueblo, una calle, o ESAS CARAS EN LOS BILLETES.


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Hace exactamente 2 años, publicamos una nota sobre las matanzas de Roca: CAMPAÑA DEL DESIERTO ¿QUÉ GENOCIDIO?, donde decíamos...

    Osvaldo Bayer nos cuenta que: «Roca fue implementando la esclavitud en el frente: lo que aquella brillante Asamblea del año XIII había eliminado cuando declaró la libertad de vientres, en todos los diarios de Buenos Aires, en 1879, se pueden ver los avisos donde dice reparto de indios, recorran los diarios».

    La Nación publicó esta crónica: "Llegan los indios prisioneros con sus familias a los cuales los trajeron caminando en su mayor parte o en carros, la desesperación, el llanto no cesa, se les quita a las madres sus hijos para en su presencia regalarlos a pesar de los gritos, los alaridos y las súplicas que con los brazos al cielo dirigen las mujeres indias. En aquel marco humano los hombres indios se tapan la cara, otros miran resignadamente al suelo, la madre aprieta contra el seno al hijo de sus entrañas, el padre indio se cruza por delante para defender a su familia de los avances de la civilización".


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Tal vez la cosa sea más sencilla. No es como dice Grondona...

... La llamada batalla cultural en que la que están empeñados los ultrakirchneristas consiste en sustituir la visión hasta ahora predominante de nuestro pasado, lo que ellos llaman "el relato liberal", por "otro relato", en el cual los próceres de antaño pasan a ser los villanos y las figuras emblemáticas del proceso nacido en 2003, particularmente Néstor Kirchner, pasan a ser los nuevos próceres...

sino que los argentinos hemos descubierto que el Ratón Pérez, Papá Noel y los Reyes Magos son los padres.


Daniel Mancuso

martes, 20 de septiembre de 2011

ESAS CARAS EN LOS BILLETES





Podríamos afirmar que un billete es además de muchas cosas, un símbolo. El símbolo arranca un pedazo de naturaleza en el hombre y se lo pone en frente como representación.

¿Qué representa Roca en el billete de 100 pesos?

“Como la psique y la materia están contenidas en uno y el mismo mundo y además están en contacto permanente y descansan en última instancia sobre factores trascendentales, no sólo existe la posibilidad sino también cierta probabilidad de que materia y psique sean dos aspectos distintos de una y la misma cosa” (Carl Gustav Jung 1970, pág. 159)

Así, el símbolo se comporta en parte como representación y en parte no. Por un lado es representación porque puede entrar en una dialéctica de sentido, o sea, gracias a su mecanismo de mediación nos permite una interrelación mediata con el mundo que se instaura en una operación de significación, ofreciendo un contenido a interpretar y haciéndose por esto mismo comunicable, insertándose a su vez en todo sistema cultural. Por otro lado no es representación, ya que no funciona como la presencia de una ausencia, sino como la presencia de una presencia.

¿Qué presencia evocan algunos de los personajes que habitan nuestras billeteras, o monederos?

Según Mario Trevi, el símbolo remite a su otro “pedazo” como condición de su totalidad.

“Símbolo, originariamente, es lo que se remite a una parte, de la que ha sido separado, para aparecer como un todo” (Trevi 1996, pág. 40).

Esto significa que ese otro que está conectado con él forma parte asimismo de un orden de lo completo, de lo unificado, de lo total. El símbolo nos habla de esta unión.

“Evoca el todo del que ha sido substraído y de cuya reunificación él adquiere sentido. Un número finito (o incluso transfinito) no evoca la totalidad de los números, como tampoco una perla evoca la totalidad de las perlas. Para que eso ocurra es necesario que se cumpla el proceso de la formación del concepto capaz de inferir lo universal de lo particular. Por el contrario, el proceso que evoca el símbolo es el de una inserción dentro del orden que lo completa, al incluirlo en la totalidad originaria”. (Trevi 1996, pág. 41).

Surge la pregunta: ¿A qué parte del país evocan Bartolomé Mitre o Julio Argentino Roca o Domingo Faustino Sarmiento, en sus respectivos billetes, que día tras día están en nuestras manos?

Surge otra pregunta: ¿subsisten todavía esas totalidades que son remitidas por los billetes?, en otras palabras, esa Argentina granero del mundo, oligárquica, mirando a Europa, culturalmente colonizada, de Mitre Roca Sarmiento, ¿dónde esta, HOY?

Ese país que ya no existe, que reclaman Mariano Grondona en la tele, o Hugo Biolcati en LA RURAL, ¿Merecen reprentarnos a todos a través de un billete de cien mangos?


1
Leemos en La Nación que varios diputados del Frente Para la Victoria (FPV) impulsan la emisión de un billete de cien pesos con la imagen del expresidente Hipólito Yrigoyen, que reemplace la actual de Julio Argentino Roca. Es una buena noticia: ¿billetes de 100 con la imagen de Yrigoyen? ¿Por qué no?

Proponen la emisión de un billete de 100 pesos conmemorativo del Bicentenario que llevará la imagen del ex presidente Hipólito Yrigoyen en el anverso, y otra representativa del Grito de Alcorta, que recuerde la rebelión agraria en Santa Fe, ocurrida a principios del siglo pasado.

Los diputados Héctor Recalde, Diana Conti, Carlos Kunkel, Adriana Puiggrós, Remo Carlotto, Octavio Argüello, Carlos Moreno, Adela Segarra, Gustavo Dutto, Luis Cigogna, Juliana Di Tullio, Juan Carlos Lorges, María Teresa García y Graciela Giannettasio fueron quienes firmaron el proyecto de ley, que contempla la regulación del billete por parte del Banco Central.


2
El símbolo es una máquina transformadora de energía. El símbolo nos ayuda a elevar nuestra vida a un plano superior, nos puede sanar de la enfermedad moderna que podríamos llamar “literalidad”. El tiempo nuevo que estamos construyendo, la historia que germina luego de la derrota y la sangre, florecen en nuevas conquistas y significados, nuevos símbolos como partes de un todo nuevo en formación.

¿Qué necesita el hombre y la mujer modernos para entrar de nuevo a un nivel psíquico y a un plano mitológico general que sane nuestras angustias? El camino que se vislumbra, sin lugar a dudas, es el del símbolo, afirma el colombiano Leonardo Alejandro Hincapié.

Llego la hora de revisar los nombres de las calles, los bronces oxidados, los símbolos.

¿Usted qué opina?


Daniel Mancuso

jueves, 22 de octubre de 2009

CAMPAÑA DEL DESIERTO ¿QUÉ GENOCIDIO?





Uno de los tantos defectos que tenemos los seres humanos, de los más patéticos, de los más sorprendentes, es la capacidad de justificar lo injustificable. La vuelta discursiva que cambia el sentido, la serie de intrincados razonamientos que pueden llevar a concluir y convencer que es posible respirar en el espacio, que los chanchos vuelan en la estratósfera, que las bombas de Hiroshima y Nagasaki se arrojaron para obtener la paz, que Clarín defiende la libertad de prensa, que a los pobres no les gusta trabajar, etc...

El autor de la siguiente nota: Juan José Cresto, es director del Museo Histórico Nacional y presidente de la Academia Argentina de la Historia. Publicó en La Nación una mentira de esas que parecen una verdad argumentada e inapelable. Cresto, otro fabricante de mentiras se despacha así...


« Hace poco más de un siglo, el 12 de octubre de 1904, el general Roca entregó al doctor Manuel Quintana los atributos de la presidencia de la República. Había cumplido su segundo mandato, pero su influencia política desde 1880 había transformado el país. La Argentina era una potencia respetada. El general Mitre, ya anciano y verdadero patriarca de la argentinidad, fue a su casa ese mismo día para felicitarlo por su gestión: "Ha cumplido", le dijo parcamente, porque el juramento de su asunción, en 1898 lo había hecho ante el patricio.

» Diez años después, el 19 de octubre de 1914, Roca moría en Buenos Aires. Los últimos años los dedicó a organizar su estancia La Larga, levantando casas para su personal, cultivando arboledas y caminos y mejorando su hacienda. Se cumple este año el centenario de su alejamiento del poder y noventa años de su fallecimiento. El país no lo ha recordado suficientemente.

» En los últimos tiempos una historiografía carente de toda documentación sostiene que la expedición de Roca de 1879 contra los indios, fue un genocidio. Ello revela supina ignorancia u oculta intereses de reivindicaciones territoriales. El tema indígena es complejo, porque abarca regiones muy diferentes, desde los paisajes andinos atípicos hasta la cuña boscosa del Chaco, con razas que no eran ni son comparables, como los diaguitas, los abipones o los mapuches. En el Sur, los pueblos araucanos procedían de Chile e ingresaron al hoy territorio nacional hacia principios del siglo XVIII, según lo refieren numerosos historiadores de ese país, algunos con carácter reivindicatorio.

» La pampa agreste estaba totalmente desierta, con algunos bolsones de pobladores aislados. En la provincia de Buenos Aires se denominaba "poblador del Salado" a quien se instalaba más allá de ese importante río. Sin alambrados, sin títulos de propiedad, salvo antiguas mercedes realengas, o con títulos imprecisos basados en la simple ocupación, el llamado "estanciero" era el ganadero que cuidaba vacas criollas, que no tenían parecido con las de nuestra época, vivía con el cuchillo en la faja y dormía en un rancho que él mismo construía. Su beneficio empresario consistía solamente en la explotación del cuero del vacuno, que canjeaba en la pulpería o en "las casas", o poblado más próximo. Compartía, sí el temor al malón indígena.

» Al caer la tarde, hacía recostar a su caballo en el suelo para ver la reacción del animal, cuya sensibilidad le permitía saber si la tierra se movía. En ese caso, sabía que, a lo lejos, los indios galopaban y él debía huir, abandonando todo.

» El horror del malón se ha descripto repetidas veces, pero hay que recordar que el indio fue temible cuando aprendió a montar el caballo que trajo el europeo, para robar las vacas que también vinieron con los españoles y venderlas en Chile. También cuando aprendió a usar la cuchilla de hierro, que también obtuvo de la industria del hombre blanco. Los aduares indígenas estaban llenos de cautivas, mujeres blancas a las que se les hacía un tajo profundo en la planta de los pies para impedirles la fuga. Ellas tenían que soportar la indignación y el odio de las mujeres indias de la tribu.

» La historia argentina está llena de historias de pequeños y de muy grandes malones a lo largo de los siglos XVIII y XIX, hasta la decisiva ocupación de desierto por Roca. La política de ocupación no se inicia con este exitoso militar, sino que continúa desde los primeros gobiernos patrios. Rosas hizo una expedición contundente, pero después de Caseros las tribus se alinearon, unas con el gobierno de la provincia de Buenos Aires y otras con el de la Confederación, participando en la política partidista.

» Mitre quiso erradicar el delito en las pampas y no lo pudo lograr por tener que dedicar sus esfuerzos a la guerra del Paraguay. Sarmiento sufrió grandes malones y la batalla de San Carlos es un verdadero hito de la historia. Avellaneda, que soportó una grave crisis financiera internacional, tuvo una política de ocupación a través de su ministro Adolfo Alsina, quien hizo construir una larga zanja de más de cuatrocientos kilómetros para evitar los malones, en una guerra defensiva sin mayores resultados. Finalmente, Roca, que conocía el desierto, organizó una expedición ocupacional decisiva. Este joven general había ganado todos sus ascensos, uno tras otro, en los campos de batalla.

» ¿Estaba Roca ocupando tierras de indios? La respuesta es categóricamente negativa. Esas tierras desiertas comienzan a ser ocupadas con las expediciones pobladoras de la España colonizadora del siglo XVI que, repetimos, trajeron el caballo y la vaca. Los indios iniciaron su ocupación 180 años después.

» Los indígenas americanos precolombinos estaban radicados en mínimas parcelas de territorio y aprovecharon los descubrimientos, invenciones, ingreso de animales antes desconocidos y la tecnología del blanco para su expansión territorial. De suponer válida la peregrina teoría del primer poblador, tal vez debiéramos remontarnos al homínido y considerar al propio hombre de Neanderthal como un usurpador.

» Pero existen algunas consideraciones que hay que sopesar: la expedición debe adjudicarse al gobierno del presidente Avellaneda, quien designó para comandarla a su ministro de guerra, el general Julio Argentino Roca, en estricto cumplimiento de la ley del 25 de agosto de 1867, demorada doce años por las dificultades políticas y económicas del país. "La presencia del indio -decía la ley- impide el acceso al inmigrante que quiere trabajar".

» Para financiar la expedición se cuadriculó la pampa en parcelas de 10.000 hectáreas y se emitieron títulos por la suma de 400 pesos fuertes cada uno, que se vendieron en la Bolsa de Comercio. Aunque prohibieron la adquisición de dos o más parcelas contiguas, esta venta fue la base de muchas de las fortunas argentinas.

» La ley, la expedición y la organización fueron discutidas en el Congreso y votadas democráticamente. Todo el país, toda la población de la Nación, quería terminar con este oprobio, desde el Congreso y los gobiernos provinciales hasta los periódicos, sin excepción.

» Roca organizó la expedición y a ella se incorporaron no solamente cuerpos militares, sino también periodistas, hombres de ciencia y funcionarios. El periodista Remigio Lupo la integró como corresponsal del diario La Prensa y remitió sus crónicas. Monseñor Antonio Espinosa publicó su diario, con noticias muy valiosas de todo lo mucho que vio, pero también escribieron hombres de ciencia, como los doctores Adolfo Doering y Pablo Lorenz, y naturalistas, como Niederlein y Schultz, que estudiaron la flora, la fauna y las condiciones del suelo.

» Acompañaron también enfermeros y auxiliares. Los indios prisioneros y los niños, mujeres y ancianos fueron examinados por sus dolencias, vacunados y muchos de ellos remitidos a diversos hospitales de la muy precaria Buenos Aires de esos días.

» Ahora bien: ¿puede creerse que toda estas personas y otras que siguieron paso a paso la expedición pueden ser cómplices de silencio en caso de genocidio? ¿Se concibe un secreto de cinco mil personas? ¿Lo hubiera permitido un humanista como el presidente Avellaneda? La única realidad es que la llanura pampeana quedó libre de malones y que a los indígenas se les asignaron grandes reservas, si bien es cierto que individuos inescrupulosos les cercenaron posteriormente muchas de sus parcelas con supuestos derechos, actitud reprobable, sin duda, que forma parte de litigios del derecho civil.

» Por otra parte, mencionar al indio como tal es un insulto. ¿Por qué indio? El es, simplemente, un argentino entre treinta y siete millones de habitantes, con los mismos derechos y obligaciones que todos. No merece ningún tratamiento especial ni más derechos que otros, pero tampoco ninguna tacha que lo invalide, que lo relegue o que lo menoscabe, porque tiene también todas las prerrogativas constitucionales. Es nuestro conciudadano y, por lo tanto, nuestro hermano. Merece y tiene todo nuestro fraterno afecto. No más, no menos. Lo contrario es indigno y discriminatorio.

» Lo que se quiso hacer y efectivamente se hizo fue concluir con los asaltos a pueblos indefensos y poner la tierra fértil a disposición de la población para ser trabajada. En efecto, en menos de 25 años a la Argentina se la llamaba "la canasta de pan del mundo".

» El 12 de octubre de 1880, Roca juró como presidente de la República, por haber vencido a Tejedor en las elecciones. Hizo un gobierno histórico: concluyó el tratado de límites con Chile, en 1881; desarrolló la instrucción pública; construyó escuelas; extendió los ferrocarriles. Los inmigrantes agricultores comenzaron a agruparse en colonias. Se estibaron miles de bolsas de trigo en las estaciones.

» El pedestal de la gloria de Roca está en sus dos gobiernos y en su orientación política, mucho más que en la ocupación del desierto, pero ésta es un timbre de honor de su biografía. Con el tiempo, a través de personas que no han leído específicamente sobre el tema o que tienen otros intereses, se ha creado una fábula que gente de buena fe la ha creído, porque así se elaboran los mitos que después parecen "verdades reveladas" de valor teológico. Felizmente, cualquier serio investigador de historia, cualquier estudioso del pasado que se documente, se preguntará azorado: ¿qué genocidio?» .




¿Qué me cuenta? Con dos párrafos más, quizás nos convenciera y hasta haríamos un altar en casa con la foto de San Julio Argentino...

Hoy sabemos que fue uno de los padres de la Argentina agroexportadora, promotor de los grandes latifundios, extendió los ferrocarriles que llevaban todo los productos al puerto para ser despachados a Europa. Un epítome sangriento de la Generación del 80.

Julio Argentino Roca es sinónimo de Conquista del desierto. ¿Por qué desierto? la denominación proviene del etnocentrismo del gobierno argentino: la región estaba completamente deshabitada de gente de raza blanca y civilización europea. Sólo estaba poblada por indígenas nómadas, que eran considerados como animales, por lo tanto, era un "desierto."

El general Roca, al mando de un ejército moderno y bien pertrechado, conquistó la Patagonia venciendo la resistencia de los pueblos originarios de etnia mapuche, causando una gran cantidad de víctimas y desplazando a las poblaciones restantes a regiones periféricas. Según el informe del propio Roca al Parlamento, se mataron 1.323 personas. También explicó Roca, ante el Congreso de la Nación, que se habían tomado como prisioneros a 10.539 mujeres y niños y 2.320 guerreros.

Las tribus que sobrevivieron fueron desplazadas a las zonas más periféricas y estériles de la Patagonia. Unos 3.000 prisioneros fueron enviados a Buenos Aires, donde eran separados por sexo, a fin de evitar que procrearan hijos. Las mujeres fueron dispersas por los diferentes barrios de la ciudad como sirvientas, mientras una parte de los hombres fueron enviados a la isla Martín García, donde murieron, en su gran mayoría, a los pocos años de reclusión.

Osvaldo Bayer no cuenta que: “Roca fue implementando la esclavitud en el frente, lo que aquella brillante Asamblea del año XIII había eliminado cuando declaró la libertad de vientres, en todos los diarios de Buenos Aires, en 1879, se pueden ver los avisos donde dice reparto de indios, recorran los diarios.

La Nación publicó esta crónica: "Llegan los indios prisioneros con sus familias a los cuales los trajeron caminando en su mayor parte o en carros, la desesperación, el llanto no cesa, se les quita a las madres sus hijos para en su presencia regalarlos a pesar de los gritos, los alaridos y las súplicas que con los brazos al cielo dirigen las mujeres indias. En aquel marco humano los hombres indios se tapan la cara, otros miran resignadamente al suelo, la madre aprieta contra el seno al hijo de sus entrañas, el padre indio se cruza por delante para defender a su familia de los avances de la civilización".

Millones de hectáreas se sumaron así a la República Argentina. Estas enormes extensiones fueron adjudicadas a bajo precio, o directamente regaladas, a terratenientes y políticos influyentes. Se suele justificar esta operación militar argumentando que esos territorios iban a ser conquistados por Chile, ya que el área al sur del río Colorado estuvo parcialmente en disputa entre las dos naciones hasta la firma del Tratado Argentina-Chile de 1881.

Julio Argentino Roca fue la principal figura del Partido Autonomista Nacional (PAN), partido político argentino que tuvo preeminencia durante el período 1880-1916. El PAN fue creado el 15 de marzo de 1874 por la unión de los partidos Autonomista, de Adolfo Alsina, y Nacional, de Nicolás Avellaneda.

Roca fue Presidente en dos oportunidades, la primera vez, desde el 12 de octubre de 1880 al 12 de octubre de 1886. A la presidencia del General Roca la siguió la de su cuñado, Miguel Juárez Celman, cuyo gobierno se caracterizó por las denuncias de corrupción y autoritarismo. Sus opositores llamaban a esa gestión el Unicato.

Luego de Miguel Ángel Juárez Celman vinieron: Carlos Pellegrini, Luis Sáenz Peña, José Evaristo de Uriburu, y nuevamente Roca, desde el 12 de octubre de 1898 al 12 de octubre de 1904.

El general Roca manejó los hilos de la política argentina durante más de 30 años mediante el PAN, tejiendo complejos sistemas de alianzas con distintas fuerzas, lo que le valió el mote de "el Zorro".

Representando la clase alta porteña, el PAN ejerció un liderazgo paternalista y se mantuvo en el poder por medio de la denominada máquina electoral, metáfora de fraude electoral, implementado mediante la manipulación del voto cantado. En lo económico impulsó el modelo agroexportador, que privilegiaba la producción ganadera y cerealera de la pampa húmeda y fue clave en la expansión de la red ferroviaria argentina.

Durante la segunda presidencia de Julio A. Roca se sancionó la Ley 4.144 de Residencia, que permitía la expulsión inmediata de los activistas contrarios al régimen. Su concuñado, Miguel Juárez Celman, se había enfrentado en 1890 a la Revolución del Parque, y en 1905 el radicalismo volvería a las armas en un alzamiento coordinado en varias provincias. En 1910 y ante la proximidad de los festejos del Centenario de la Revolución de Mayo, se sancionó la ley de Defensa Social, instaurando así el arresto preventivo de sospechosos de anarquismo.

Como vemos, Julio Argentino Roca, además de defensor de las ideas conservadoras de una Argentina en manos de la élite gobernante, cuyos integrantes provenían de las familias ricas de la metrópoli; además de torturarnos con su foto en el anverso de los billetes de $ 100 y mortificarnos con el recuerdo de la Campaña del desierto, en el reverso; además de sodomizarnos el alma con su nombre en cada escuela, en las calles, en los trenes a Constitución, además de todo lo dicho, era sin lugar a dudas, un reverendo hijo de mil putas.





LEA...
AWKA LIWEN / REBELDE AMANECER


VEA...
Awka Liwen / Rebelde Amanecer / Osvaldo Bayer / 2010




«En la primaria, a los chicos nunca les cuentan porqué murieron los aborígenes, sólo hablan de los presidentes de esa época, tirándoles adornos, si supieran los niños la verdad del exterminio, los libros dicen lo que al pais le conviene, siempre quedan como buenos, bien parados con ideas europeas, que han traido lo mejor al pais, pero no cuenta la mente genocida y narcisista de esa epoca que tenían los presidentes; en fin la campaña del desierto fue organizada y financiada por gente de los mismos pensamientos...» 






Daniel
Mancuso


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