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domingo, 21 de julio de 2019

DOMINGO CAVALLO






Sin duda, es uno de los hijos de mierda más grandes de la historía política y económica de la Argentina. Pero no el único, lamentablemente. Lo más grave es su impunidad. A través de los años se ha burlado de la "justicia", es decir, de todos nosotres.

Ideólogo de la destrucción de la industria nacional, socializador de la deuda externa privada, inventor de la convertibilidad y el corralito. Empleado y socio de los genocidas, los vendepatria, cipayos y plutócratas...
 

jueves, 25 de agosto de 2016

La MANZANA




Hace rato que no escribo, no tengo tiempo. Tiempo. Krishnamurti dice que el tiempo es parte de la trampa del pensamiento programado que no nos hace libres... Pero observo la vida, me siento parte del universo, de la conciencia colectiva que sufre, que avanza y retrocede, a veces ríe, y muere, tarde o temprano. Y hay una grieta, que no es de ahora, ni de hace 200 años, ni desde 1492, ni desde Cristo. Es desde las cavernas... me siento parte de los que se quedaron afuera, porque el dueño del fuego no nos dejó entrar. Y resistimos cagados de frío.

Sin embargo, escribo con mi voz, todos los días, desde 2014, de lunes a viernes venimos pariendo una radio, Radio La Voz, www.rlvradio.com.ar. Ahora, vamos de 15 a 16, el programa se llama A Pesar de Todo.

Hoy te comparto una poesía radial que cuenta lo que nos pasó y nos pasa...







Daniel
Mancuso



lunes, 7 de julio de 2014

PAÑUELOS BLANCOS Y ANTIPOLÍTICA









Un símbolo está vivo si está cargado de significación. Los pañuelos blancos gestaron la democracia más pura, la que nació en la fuerza centrífuga de unas viejas girando la Pirámide de Mayo, a pesar de las botas y los fusilamientos. Y se expandió, se expandió entre los secuestros, y los gases lacrimógenos, entre la burla y los tribunales inertes, las negativas cínicas y las caras de circunstancia en los escritorios de la mentira. Y giraron, marcharon, y el tiempo se dio vuelta, y las viejas rejuvenecieron, los muertos resucitaron, los desaparecidos poblaron las conciencias. Y todos lloramos de alegría por las pequeñas libertades recuperadas gracias a los pañuelos valientes vestidos de mamás pacientemente desesperadas.

Los "políticos" antipolíticos, cipayos de vuelo corto, de derecha y  de izquierda, perdidos ante las luces y las cámaras de los estudios desestabilizadores o en las asambleas de las luchas imaginarias, ahogados en su propia necedad no entienden de qué se trata. Son brutos. Irrespetuosos, deberían lavarse la boca con lavandina, y el culo con kerosén, antes de hablar de las Madres o las Abuelas.

Los pañuelos blancos son nuestros, de todos, pero son de acá y de allá y de todas partes, paridos con dolor y sangre en el tiempo del desasosiego fatal. Cuando nadie asomaba la cabeza, los pañuelos blancos arrastraban por el mundo el orgullo de haber sido y el dolor de ya no ser, y con una lágrima asomada gritaron libertades en la cara de los verdugos. Cuesta abajo en la rodada sacaron pecho y sostuvieron el aliento para gritar: ¡asesinos! ¡asesinos! ¡asesinos! y dejaron sin palabras a los ¡asesinos!

Ningún argentino honesto debería ignorar un pañuelo blanco, trenzados con fibras de amor, lucha, valentía, resistencia y tenacidad frente a las poderosas garras de la muerte cívico eclesiático militar.

Ahora es fácil justificar votaciones absurdas, negativas y abstenciones estúpidas, con el poder mediático que los apaña para que sean mansos y obedientes alfiles, disfrazados de opositores a la dictadura populista.

 Ahora es fácil olvidar la tragedia y las gloriosas combatientes de pañuelo blanco. Pero la historia no empieza cuando uno llega a la fiesta. El símbolo es una máquina transformadora de energía. Los pañuelos blancos iluminaron la epopeya antidictatorial desde 1976 para que el sucio genocidio no espantara a la conciencia colectiva y construyera, sin prisa y sin pausa, la memoria, la verdad y la justicia que ahora avanzan sin tregua.








En la cámara de Diputados, con 176 votos de distintas bancadas, se dio media sanción al proyecto que declara Emblema Nacional al pañuelo blanco de las Madres de Plaza de Mayo: “en tributo a los valores que el mismo universalmente representa en la lucha por Memoria, Verdad y Justicia y el respeto a los derechos humanos”.


También hubo una mancha antipolítica: 7 integrantes de los bloques del PRO y el Frente Renovador (FR) rechazaron la propuesta y el Frente de Izquierda y los Trabajadores (FIT) se inclinó por la abstención.


Cómo siempre, con sus ridículos razonamientos adolescentes, el trotkismo, pese a sus concepciones revolucionarias de café, logró consensuar con la golpista blanda Patricia Bullrich y la derecha massista en aras de oponerse al amanecer y la luna en cuarto creciente.


“La utilización y manipulación política de las Madres por parte del kirchnerismo, cambió todo. Con Sueños Compartidos y Schoklender, las Madres son un eslabón más del kirchnerismo”



 “Quienes se opusieron al proyecto, en realidad están en contra de la política de derechos humanos de este gobierno, pero como eso no cae bien en la sociedad buscan distintos argumentos para obstruirla”, replicó el autor del proyecto, Leonardo Grosso.


“Por inexperiencia no insertamos nuestra opinión en la sesión. Pero estamos en contra de la política de estatización de las Madres de Plaza de Mayo por un gobierno que crea el Proyecto X y avala a las patotas sindicales”. Desde el FIT preferimos dejar el ejemplo de las Madres en el campo de la historia de las grandes luchas”. “Ni con los K ni con otros peores, que cínicamente votaron el proyecto y fueron los que les tiraron la caballería y la infantería encima de las Madres el 20 de diciembre de 2001.”

 Néstor Pitrola dixit.


La votación sumó 176 adhesiones a favor. El voto en contra de las macristas Bullrich y Silvia Majdalani, y las massistas Lagoria, María Ehcosor, Laura Esper María Schwindt y Mirta Tundis.

Los 3 diputados del FIT, Néstor Pitrola, Nicolás del Caño y Pablo López, se abstuvieron.









“Las madres K destruyeron hasta la historia de las Madres de Plaza de Mayo. Hoy las Madres representan la manipulación y el odio en la política. Son un vagón más del oficialismo.



Hubo matices: el proyecto aprobado en la Comisión de Derechos Humanos elevaba al pañuelo blanco a símbolo nacional, una definición que fue cuestionada por diputados del PRO, la CC y el FA-Unen. El miércoles pasado, en el recinto de la Cámara baja, el oficialismo concedió el cambio del término “símbolo” por el de “emblema” para sumar más voluntades a la propuesta, pero la maratónica sesión no dio tiempo para el debate, donde sólo el kirchnerista Alejandro Abraham solicitó abstenerse porque no acordaba con el cambio en el texto original.

De convertirse en ley, el pañuelo blanco sería un emblema nacional que se sumaría a los símbolos nacionales –como la bandera, el escudo, la escarapela y el Himno– creados en la lucha por la Independencia y aprobados por la Asamblea de 1813 para representar al entonces nuevo Estado.













Daniel
Mancuso




lunes, 24 de marzo de 2014

24 de MARZO







 El otro día, en el consultorio del médico, un paciente le preguntaba a la secretaría por qué era feriado el 24, ella dijo que no sabía, un tercero dijo que tampoco, me metí en la conversa y explqué: la memoria, es el día de la memoria... vaya paradoja de algunos distraídos.


Pensaba escribir algo para este 24, pero antes fui a leer al archivo del blog lo que había escrito hace un tiempo; vi que los sentimientos son los mismos cada marzo, cada día, cada recuerdo, asi que, decidí compartir de nuevo estas palabras...



En algún momento, se nos cruzó la imagen por delante de la zozobra: ¿De cuántas maneras se presentará la muerte? ¿Cuál será la que nos toque?

La dictadura cívico militar congeló esa angustia colectiva en un sinnúmero de colores gastados: el verde oscuro de los falcon tenebrosos que chupaban compañeros, el gris de los camastros metálicos improvizados como mesa de torturas, el amarillo de los ladrillos de vidrio para confundir a los prisioneros con la luz de una lamparita, el marrón de las aguas del río que tragaba los cuerpos arrojados desde las nubes, el rojo de la sangre parturienta de las mazmorras, el miedo blanco, adentro y afuera, las lágrimas plateadas de impotencia.

La violencia genocida condensó todas las muertes en una figura insustancial, los desaparecidos. Y el terror enfermó la patria. La garra autoritaria le escupió la cara y la violó a piacere y le dijo: callate puta, no te das cuenta que te estoy defendiendo, carajo.

Algunos días caminamos las calles resignados, esperando la frenada artera. Mirando para atrás, para el costado. Simulando coqueterías, buscábamos el reflejo en las vidrieras para descartar sospechosos seguimientos. Algunas noches pintamos libertades a pesar del temor al patrullero sorpresivo. A veces, creímos morir en esa pesadilla interminable. Se llevaron a fulano y a mengano, una y otra vez. El cerco nos robaba el sueño, el aire.

Ese 24 de marzo comenzó una vergüenza que se hizo grande como una bola de mierda cada marzo posterior, hasta que ya no hubo más lugar para el espanto, y las conciencias se mancharon de oprobio. No pagaron su culpa los traidores. Los asesinos tomaron sol en las playas de la impunidad. Los políticos mediocres perdonaron, indultaron y olvidaron la decencia.

Pasaron los años. Pasaron curas, obispos, jueces, delatores, camaristas, infiltrados, cómplices, panqueques, ideólogos, gerentes, empresarios, amanuenses, ortibas y canallas varios. Se reciclaron, se mezclaron, reiniciaron una nueva vida escondiendo las manos manchadas. Tiran piedras desde el balcón de la tilinguería, baten cacerolas y hacen el lock out de la abundancia. Evaden. Evaden culpas, evaden impuestos, evaden responsabilidades, evaden la cárcel.

Nosotros resistimos. Reivindicamos, recordamos a nuestros compañeros. Recuperamos la alegría. Y seguimos peleando, imaginando futuros felices, justos, dignos, a pesar de las zancadillas cotidianas.

Lo peor del caso es que sigue habiendo resabios dictatoriales atravesando el eter, sobreactúan desparramando pamplinas y lisonjas para formatear cerebros distraídos, pusilánimes, tontos.

Las madres parieron batallas silenciosas, devinieron en abuelas que parieron nietos recuperados. La democracia chueca tiene carroña todavía. Tienen poder, dinero, influencias, jueces, escribas, adulones y cipayos. Nunca estuvo más claro que ahora la oportunidad de elegir de qué lado estar. La libertad, dicen, es poder elegir. O te quedás con los demagogos de lagente, chantas, vendidos, caretas, sanateros, blabletas y mangiapapeles o te venís con nosotros.

Somos de abajo. Somos memoria y lucha. Somos trabajadores de una patria en ciernes. Aprendamos a compartir, empecemos a condolernos del dolor ajeno y dejar el ombligo para el nunca más, que no se puede pensar en todos desde un espejo.

Y después, un abrazo y caminemos hacia adelante. Bienvenido hermano, compañero, próximo, desconocido, autoconvocado que alguna vez pensaste que la política era cosa fea y hoy fuiste a la plaza, bienvenidos todos los que queremos una patria libre, justa, soberana.



Daniel 
Mancuso

viernes, 7 de febrero de 2014

BIENVENIDA LA NIETA 110










No tuvo miedo, tomó la decisión y fue a buscar su presente. Llegó con muchas dudas, dudas sobre su historia, su identidad, su futuro. Con enorme coraje se preguntarba quién era (a los 37 años), ya que quien figuraba como su madre en la partida de nacimiento le habí­a contado que, el 31 de diciembre de 1976, habí­a sido entregada por personal de la Policí­a Bonaerense a quien figuraba como su padre, también miembro de esa fuerza.

La piba se presentó el 31 de octubre del año pasado en Abuelas con dudas sobre su identidad, e inmediatamente fue recibida por el Equipo de Presentación Espontánea del organismo, que derivó el caso a la Comisión Nacional por el Derecho a la Identidad (Conadi) donde le realizaron la extracción de sangre.

Los resultados que confirmaron su identidad fueron efectuados por el Banco Nacional de Datos Genéticos, que indicaron finalmente que se trata de la hija de Liliana y Oscar (Oscar Rómulo Gutiérrez y Liliana Isabel Acuña, secuestrados el 26 de agosto de 1976 por la última dictadura cívico militar, cuando Liliana estaba embarazada de 5 meses.).

Ricardo Gutiérrez, tío de la nieta restituída, manifestó sus ganas de conocer a su sobrina, y aseguró que el descubrimiento de Abuelas de Plaza de Mayo "no es un hecho individual; es un hecho social, porque nos hace mejorar como sociedad"... Hizo un reconocimiento especial para su sobrina, que "se animó a acercarse para buscar la verdad"... "Esto fue un embarazo de 37 años que hoy dio a luz".

La conferencia de prensa fue realizada en una sala de la sede de Abuelas, en el barrio de Balvanera, y durante la misma estuvieron las fotos de Oscar Rómulo Gutiérrez y Liliana Isabel Acuña, padres de la joven, y la de su abuela paterna, Vilma Delinda Sesarego de Gutiérrez, una de las fundadoras de Abuelas, fallecida hace dos años y recordada por sus compañeras y su hijo y tío de la joven, Ricardo, quien al nombrarla provocó uno de los aplausos más calurosos de la jornada.







Liliana, que estudió la carrera de Veterinaria y luego pasó a Agronomía, tenía 24 años cuando fue secuestrada el 26 de agosto de 1976 en el partido de San Justo, junto a su compañero Oscar, que era sociólogo y trabajaba como empleado administrativo de una empresa metalúrgica.

En ese entonces el embarazo de Liliana llegaba al quinto mes y la pareja fue trasladada al sótano de la Comisaría 4° del partido de San Isidro, en un sector que dependía directamente del Área 420 del Ejército Argentino, bajo jurisdicción de la Escuela de Comunicaciones de Campo de Mayo.

A través de un agente de esa comisaría, los familiares de Liliana y Oscar pudieron saber que los jóvenes estaban con vida y que el embarazo seguía adelante, según informaron hoy las Abuelas mediante un comunicado de prensa.









Daniel
Mancuso




viernes, 20 de septiembre de 2013

¿LOS DESAPARECIDOS CUÁNTOS SON? O CÓMO HACER GUITA VENDIENDO LIBROS




Hay diversas formas de ser canalla. Una muy cool es editorializar en un diario oligárquico (que siempre traicionó los intereses populares y ocultó los crímenes de lesa humanidad) sobre el número de desaparecidos durante la última dictadura genocida (de la que ese diario fue parte activa por pensamiento, acción u omisión). Otra muy lucrativa es vender libros a la gilada tilinga sobre supuestas investigaciones a través de documentos oficiales como el "Nunca Más" (sin explicar una verdad de perogrullo: la historia no está en los papeles y hay muchas verdades que no están escritas) y poner en duda la cantidad de víctimas del Terrorismo de Estado...



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Dice Ceferino Reato en Hablan de 30.000 desaparecidos y saben que es falso...

«7158 víctimas es una cifra que indica una matanza atroz, con el agravante de que fue realizada desde el aparato estatal. Llegué a este número luego de contar los apellidos y nombres que aparecen como víctimas de la dictadura en el Anexo II del Nunca Más , el informe de la Comisión Nacional sobre la Desaparición de Personas (Conadep). Primero, conté las víctimas en Córdoba, que es donde se desarrolla la trama de mi último libro, ¡Viva la sangre! , y comprobé que el número era inferior al que manejaba el Archivo Provincial de la Memoria; luego, extendí el recuento a nivel nacional...»

El polémico escriba trata de ser políticamente correcto con sus apreciaciones sobre las víctimas mientras manda un chivo de su último libro sanguinolento.



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En agosto de 2009, Eduardo Luís Duhalde (entonces secretario de Derechos Humanos) le contestó a Graciela Fernández Meijide (ex ministra del gobierno de Fernando De la Rúa) sobre la puesta en duda del número 30.000 desaparecidos...


SRA. GRACIELA FERNÁNDEZ MEIJIDE:

Le escribo esta carta pública a la madre de un detenido–desaparecido y a la integrante por muchos años del Movimiento de Derechos Humanos. Lo hago no como Secretario de Derechos Humanos de la Nación, sino como compañero de las luchas antidictatoriales. Por esta razón rompo mi norma de conducta de no polemizar entorno a un tema tan grave e inconmensurable como son las consecuencias del genocidio sufrido.

La opinión pública está acostumbrada a esfuerzos por disminuir la dimensión de la tragedia argentina, normalmente en boca de epígonos del terrorismo de Estado como Mariano Grondona o Cecilia Pando. De igual modo escuchamos cada tanto voces negacionistas del Holocausto que sostienen que no fueron seis millones los judíos inmolados por el nazismo, sino un número inferior como si la aberración criminal fuera una cuestión aritmética.

Distinto es su caso porque por historia usted no integra los cuadros de la barbarie.

Bastaría ver el regocijo que sus declaraciones han producido en quienes justifican el obrar del terrorismo de Estado para advertir las consecuencias enormemente graves de sus dichos que parten de un error esencial: el creer que existe algún registro fehaciente de la dimensión del crimen masivo de lesa humanidad perpetrado por las Fuerzas Armadas argentinas y sus socios civiles.

El único registro fehaciente de la cantidad de víctimas asesinadas, su identidad y destino final solo está en poder de los asesinos. De aquellos que mientras pregonan que su accionar fue “justo y en defensa de la patria” ocultan todo dato, sabiendo que su proceder fue abiertamente criminal.

Bien sabe usted que no hay un censo nacional completo sobre el número de víctimas y que éste es irremisiblemente aproximativo.

Usted como integrante de la CONADEP conoce el enorme esfuerzo que durante el lapso de los sólo ocho meses de vida de la Comisión se realizó para receptar testimonios de familiares de víctimas que accedieron a convertir en denuncia su dolor. Era el comienzo de la recuperación de la democracia, con los asesinos caminando por las calles y en libertad.

Concluido el trabajo de la CONADEP y finalmente depositado el fondo documental en la entonces Subsecretaría de Derechos Humanos, algunos familiares continuaron haciendo sus denuncias aunque ya no estaba la motivación de expresarse ante la Comisión. La euforia que precedió al juicio de los ex Comandantes dio paso a la decepción más absoluta con el dictado de las leyes de Obediencia Debida y Punto Final y los posteriores indultos que aseguraron la impunidad de los criminales por más de 20 años.

¿Tenía acaso sentido que los familiares de los detenidos –desaparecidos que no habían hecho su denuncia ante la CONADEP concurrieran a seguir haciéndolo ante un Estado que protegía a los criminales? Cuando 20 años después las leyes de la impunidad fueron derogadas y declaradas inconstitucionales, ya era tarde. Muchos de los padres de las víctimas habían fallecido o la resignación ante lo inevitable había mermado sus fuerzas para hacer su denuncia.

A ello se suma que en alguna zona del país, aún en democracia, parte de los peores represores continuaron teniendo poder: como Bussi institucionalmente en Tucumán o Benjamín Menéndez fácticamente en Córdoba, prolongando la cadena de temor. En otras provincias como Chaco, Misiones o Salta donde poblaciones campesinas fueron víctimas del terrorismo de Estado, su condición de marginados sociales no favoreció su acceso a la Justicia.

Recién a partir del año 2004 con el fin de la impunidad, al amparo de las políticas públicas de Memoria, Verdad y Justicia, se incrementó el cotidiano goteo de nuevas denuncias que sigue hasta el presente.

En consecuencia tomar los registros parciales de la CONADEP y los posteriores a la Secretaría de Derechos Humanos como registros totales, es tan falaz y mentiroso como reducir el número de desaparecidos a la cantidad de restos óseos localizados, que apenas superan el número de 1000.

Lo dicho vale para explicar la parcialidad de la identificación lograda hasta el presente a través de las denuncias de los familiares. Tampoco ha servido la cuantificación de los familiares presentados, reclamando el beneficio de las leyes reparatorias, puesto que no todos los desaparecidos dejaron herederos forzosos y que parte de aquellos familiares rechazaron reclamar la indemnización hasta que no se supieran quienes fueron los autores del crímen y fueran condenados y los restos de su familiar fuera hallado.

Lo dicho explica porque las cifras que usted utiliza son parciales y que por otra parte jamás fueron ocultados, puesto que usted las halló en la información on line del Estado argentino y obran también en la última edición del Nunca Más.

Concluido este aspecto cabe adentrarse en el número de 30.000 detenidos–desaparecidos convertido en consigna permanente no sólo del Movimiento de Derechos Humanos sino de vastos sectores sociales. La cifra no es arbitraria y es el producto de diversas variables:

a) La cantidad de sitios clandestinos de detención y exterminio, en todo el país, que superan el número de 500.

b) Las estimaciones sobre el número de prisioneros que hubo en los grandes centros de detención y exterminios como la ESMA, Campo de Mayo, La Perla, el Batallón de Tucumán, el Circuito Camps, El Olimpo, El Atlético, etc., ya que ellos solos superan con creces el número actual registrado en la CONADEP y la Secretaría de Derechos Humanos.

c) La estimación en torno al número proporcional de Habeas Corpus presentados en el país.

d) El número de integrantes de las estructuras militares afectadas a la represión ilegal durante todo el periodo dictatorial que superan los 150 mil hombres, activos a la caza de sus víctimas.

e) Los propios dichos de los militares previo al golpe de Estado, de que sus relevamientos efectuados con anterioridad, desde las escuelas hasta las fábricas, que indicaban en más de 30.000 las personas a eliminar (ver por ejemplo los dichos de un militar en la carta del escritor Haroldo Conti desaparecido el 5 de mayo de 1976, escrita previa al golpe y dirigida a Roberto Fernández Retamar de fecha 02 de enero de 1976).

f) Los informes de la Embajada Norteamericana al Departamento de Estado, haciendo constar que en el año 1978 los jefes de la dictadura argentina informaron a la DINA chilena que las víctimas alcanzaban ya el número de 22.000. Debe recordarse que la dictadura continuó en su labor represiva ilegal de secuestros y asesinatos por cinco años más con posterioridad a ese informe y que aquella cifra de 22.000 correspondía a solo los dos primeros años de la dictadura.

Todo ello hace que la cifra de 30.000 no sea ni arbitraria

ni caprichosa. Aunque es lamentable reducir la dimensión de la tragedia argentina a un problema contable.

El carácter masivo, criminal y abyecto no se mide por un resultado aritmético, al menos para los que creemos que cuando se asesina un hombre se está asesinando a la humanidad.

No puedo dejar de referirme a sus expresiones de que contrariar la teoría de los dos demonios es un problema de “chiquitaje”. Aquella perversa teoría no iguala como pareciera la responsabilidad de la violencia popular al terrorismo estatal, sino que en la medida en que sostiene que la violencia popular fue anterior a los crímenes de Estado, en definitiva se convierte en la teoría de un solo demonio, el de los sectores populares. Así se tergiversa, se miente y se oculta la verdad histórica de que a partir del Bombardeo de la Plaza de Mayo el 16 de junio de 1955 con sus 300 muertos, con los sucesivos asaltos al Estado y la proscripción política, con los fusilamientos de junio de 1956 y la Masacre de José León Suarez, con las cárceles llenas de presos políticos, con la aplicación del Plan CONINTES, con los asesinatos de militantes populares desde Felipe Vallese en adelante hasta llegar a la Masacre de Trelew, se generó una masiva, sistemática y criminal represión al pueblo argentino que se prolongó hasta la propia génesis del asalto al poder el 24 de marzo de 1976.

Por último, dice usted que los juicios a los militares no van a ninguna parte. Ello es un verdadero despropósito: la condena de las Juntas, de Camps, Menéndez, Bussi, Etchecolatz y tantos otros, no solo sirven para recuperar a la Justicia como una actividad fundante del Estado: ha servido para que la condena social al terrorismo de Estado sea irreversible y de encarnadura al “Nunca Más”. Felizmente todos los días se avanza en los centenares de causas judiciales en trámite, con aporte de nuevas pruebas.

Es triste comprobar que usted pretenda ignorar todas estas circunstancias, aunque seguramente sus afirmaciones le asegurarán un buen éxito editorial para el libro que ha escrito.




EDUARDO LUIS DUHALDE




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CLARÍN, otro diario cómplice de la dictadura genocida (que junto a LA NACIÓN se apropió de la empresa Papel Prensa a punta de picana y silencio) comenta el último libro sanguinolento de la exsenadora, exdiputada y exministra de Desarrollo Social de la Alianza (Argentina, país generoso) Castagnola de Fernández Meijide titulado “Eran humanos, no héroes”, donde la señorita Graciela nos explica cómo fue la violencia de los 70 y nos interpela a no repetir los errores del pasado. ¿Qué sería de nosotros sin los consejos de la cuñada de Angel Tonieto?


«Con acierto, Fernández Meijide remite en el inicio a la Guerra Fría y al triunfo, en 1959, de la Revolución Cubana de Fidel Castro y el Che Guevara. El enfrentamiento entre Estados Unidos y la Unión Soviética sumergió al continente americano en un baño de sangre, un hecho excepcional que no se dio en otra parte del mundo»

(...)

«El último tramo del libro, el más descarnado, humaniza a las víctimas del terrorismo de Estado, altera, si eso es posible, su estatus casi permanente de víctimas o de héroes, extiende la responsabilidad a las organizaciones armadas, llama a los padres de desaparecidos “ a no sostener conceptos que ignoramos si serían los de nuestros hijos hoy”...»




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La historia sigue su camino a fuerza de coraje y dignidad para construir un presente con memoria, verdad y justicia. Aunque a la señorita Graciela no le guste que bajen el cuadro de Videla, aunque a Ceferino Reato diga que las ABUELAS estáN desprestigiadas entre los organismos de Derechos Humanos, la búsqueda sigue... hay 400 niños secuestrados hace más de 30 años que ya son adultos secuestrados... ¿o hay 395? ¿o 389? ¿o 403? ¿Cuántos son, Ceferino, Graciela, ayúdennos?  


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Daniel
Mancuso







martes, 23 de julio de 2013

OESTERHELD CUMPLE 94










Querido compañero y maestro Héctor Germán Oesterheld. Hoy cumplís años. Desde donde estés, recibirás nuestro homenaje, sabrás que te queremos, y vivís en nuestra memoria. A través de tu nombre recordamos a tus hijas, a tus yernos, y a los 30 mil...

Con vos, viajamos al país de los héroes colectivos que peleaban en medio de "la nevada" contra los Cascarudos, los Manos, los Ellos, los Gurbos y todo tipo de enemigos. Con vos, fuimos valientes...

Tus creaciones eran retazos de tu vida. No sólo escribías historias de ciencia ficción, fuiste parte de un movimiento popular que se enfrentó a las feroces dictaduras de los 7o. La última, la más asesina, quizo borrarte del planeta a vos y a los tuyos, pero no lo logró.

Los más viejos te recuerdan como el padre de Bull Rocket y el Sargento Kirk, de Ernie Pike, de Mort Cinder, pero muchos más te conocimos a través de El Eternauta.

La dictadura te secuestró en La Plata y te desaparecieron el 27 de abril de 1977. Dicen que te vieron en el centro clandestino de detención de Campo de Mayo, en "El Vesubio" y en un sector de la subcomisaría de Villa lnsuperable conocido como "Sheraton". Según Eduardo Arias, quien te vio hasta enero de 1978, estabas en un estado lamentable. Tal vez, te asesinaron en Mercedes.

Toda tu familia fue aniquilada. Tus cuatro hijas: Estela, Marina, Diana y Beatriz fueron desaparecidas entre 1976 y 1977, cuando contaban entre 18 y 24 años. Elsa, tu esposa, tras un tortuoso peregrinaje, sólo pudo recuperar el cuerpo de Beatriz.

1
Beatriz Marta fue la primera víctima en su familia. El 19 de junio de 1976 llamó por teléfono a su madre, Elsa, y la citó en la confitería Jockey Club de Martínez. Hacía mucho que no se veían y estuvieron hablando casi dos horas. Al despedirse, la joven fue hacia Villa la Cava, en San Isidro, donde militaba. Nunca llegó. Dos días más tarde, un desconocido se acercó a Elsa, la madre, cuando estaba por subir al tren y le dijo que Beatriz había sido secuestrada por el ejército. Su madre fue a la policía y a Campo de Mayo, vio a jueces y sacerdotes, y presentó un hábeas corpus El 7 de julio fue citada en la comisaría de Virreyes y le dijeron que su hija había muerto junto con otros cinco chicos. Le dieron el cuerpo y la sepultó.


2 y 3
Estela Inés estaba casada con Raúl Mortola y tenía un hijo de 3 años, Martín. Militaban en Montoneros. Fueron asesinados el 14/7/77 por una patota de civil que había allanado su vivienda. Raúl fue herido de disparo al llegar a su casa, y murió a las pocas cuadras. Estela llegó una hora después, y fue fusilada frente a un negocio cercano. Un vecino la llevó al hospital Lucio Menéndez de la localidad de Adrogué, donde murió. Los responsables se llevaron al hijo de la pareja y se lo presentaron a su abuelo Héctor, quien para entonces estaba detenido-desaparecido. El chico fue devuelto a su abuela Elsa.


4 y 5



Diana Irene tenía 23 años. Tenía un hijo de un año, Fernando, y estaba embarazada de cuatro meses cuando desapareció (7/8/76). Militaban en Montoneros junto a su compañero Raúl Araldi. Diana fue secuestrada en San Miguel de Tucumán por la policía de Tucumán, junto con su hijo Fernando. El nene fue abandonado como "NN" por la patota policial en la Casa Cuna de la capital tucumana. Después de varios intentos, Fernando fue recuperado por sus abuelos paternos. La casa donde vivían fue ocupada por Albornoz, el jefe de la policía tucumana, y su mujer. Raúl fue asesinado en 1977, un compañero vio su cadaver en la Jefatura de Policía. Diana fue vista en la Jefatura de la Policía de Tucumán. Fue llevada a "Campo de Mayo" donde dio a luz.
















6 y 7
Marina tenía 20 años. Junto a su compañero Alberto Oscar Seindus militaban en Montoneros. Ambos fueron secuestrados el 27/11/76 en San Isidro. Se cree que Marina dio a luz en Campo de Mayo.









daniel
mancuso

lunes, 17 de junio de 2013

PACO URONDO Y LA PASTILLA






Paco era un militante, pero era un poeta. Era revolucionario, pero era un artista. Las contradicciones que encierran los dos mundos, la lucha guerrillera y la batalla cultural, lo muestran enorme, sensible, comprometido, irracional. Esa pelea interna lo completa como un hombre polifacético, multicolor, insustituible. 

Querido Paco, qué pena que ya no estés entre nosotros...




Leímos en 2011...

A 35 años de la muerte de Francisco Paco Urondo, el juicio que se realiza en Mendoza demostró que su muerte se debió al culatazo en la nuca del policía Celustiano Lucero, que le hizo estallar el cráneo. La autopsia de sus restos desmiente la versión creída hasta ahora de que el poeta y guerrillero se tomó una pastilla de cianuro para suicidarse.

El 17 de junio de 1976, Urondo fue emboscado por la policía mendocina, subordinada al Ejército, en una cita cantada. Conducía un pequeño automóvil Renault 6 en el que lo acompañaban su mujer, Alicia Raboy, su hija Angelita, y su compañera de militancia René Ahualli, La Turca.

Angelita tenía once meses y Alicia nunca fue liberada con vida, por lo que el único testimonio sobre lo ocurrido dentro del auto fue el de La Turca. Al declarar ante los jueces mendocinos, Ahualli contó que luego de una persecución en la que ella y Urondo agotaron las municiones de la pistola y el revólver que llevaban como únicas armas, Urondo detuvo el vehículo que conducía, les dijo a sus acompañantes que acababa de tomar la pastilla y las instó a huir. “Por qué hiciste eso, papi”, dijo Alicia, quien tomó a la beba en brazos y escapó, junto con La Turca, quien estaba herida en una pierna.

Los policías se dividieron en tres grupos, detrás de cada una de ellas y en torno de Urondo, a quien golpearon en la nuca con la culata de un fusil. Ahualli ingresó en una vivienda, escapó por los fondos y subió a un trolebús que pasó por la esquina en la que seguía detenido el auto de Urondo y pudo alejarse sin que la detectaran.

Alicia intentó hacer lo mismo luego de entregar la bebita a un vecino, pero no encontró una salida y fue detenida por los policías que la perseguían. La bebita fue derivada por la justicia federal como NN a la Casa Cuna intervenida por un coronel. De allí la recuperó su abuela materna, Teresa Raboy, antes de que la entregaran a una familia militar.

Beatriz Urondo consiguió que los militares le entregaran el cadáver de su hermano. En las audiencias de esta semana, el médico forense Roberto Edmundo Bringuer, declaró ante el tribunal que, de acuerdo con la autopsia que hizo el 17 de junio de 1976, Paco murió por un traumatismo encéfalo-craneano, con hundimiento de cráneo, que no había ninguna herida de arma de fuego ni esquirlas de proyectil ni presencia de ningún veneno. Bringuer, quien se jubiló como profesor titular de medicina legal en la Universidad de Cuyo y como director del Cuerpo Médico Forense, explicó que el hundimiento del cráneo, de 3 centímetros de longitud pudo haber sido con la culata de un arma de fuego.

En las personas muertas por ingesta de cianuro el cadáver se ve muy rosado, como si hubiera tomado sol, y el jugo gástrico presenta un fuerte olor a almendras. Nada de eso ocurrió en este caso, dijo. Tampoco se observó la rigidez característica en muertes por estricnina. Un médico policial le pidió que dijera que había heridas de bala, pero el forense se negó: “¿Qué querés, que yo mienta? Si no hay proyectiles”. La conclusión es que Paco eligió ofrecerse como blanco para sus perseguidores y mintió que había tomado la pastilla porque de otro modo La Turca y Alicia no hubieran tratado de escapar con la nena. Los juicios se constituyen de este modo en un valioso medio de reconstrucción histórica, que derriba mitos y precisa los hechos.





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Palabras


Dicen que un escritor atraviesa al morir un purgatorio de veinte años en la memoria pública. El plazo está más que cumplido para ese gran poeta que fue –que es– Francisco Urondo, caído en combate contra la dictadura militar un día de junio de 1976, a los 46 de edad. Dejaba un libro inédito, Cuentos de batalla, que se perdió en la noche genocida.

Como Rodolfo Walsh, como Haroldo Conti, Paco escribió hasta el final, en medio de tareas, urgencias y peligros de la vida clandestina. Para estos pilares de la literatura nacional nunca hubo contradicciones entre la militancia por una patria justa, libre y soberana, y la condición de la escritura. Cuando en este tiempo de la despasión se recuerdan las polémicas de los años 60 –unos pretendían hacer la Revolución en su escritura; otros, abandonar su escritura en aras de la Revolución–, se percibe en toda su magnitud lo que Paco, Rodolfo, Haroldo nos mostraron: la profunda unidad de vida y obra que un escritor v sus textos pueden alcanzar.

No hubo abismos entre experiencia y poesía para Urondo. "Empuñé un arma porque busco la palabra justa", dijo alguna vez. Corregía mucho sus poemas, pero supo que el único modo verdadero que un poeta tiene de corregir su obra es corregirse a sí mismo, buscar los caminos que van del misterio de la lengua al misterio de la gente. Paco fue entendido en eso y sus poemas quedarán para siempre en el espacio enigmático del encuentro del lector con su palabra.

Buitres de la derrota –que siempre se han cuidado mucho cada centímetro de piel– le han reprochado a Paco su capacidad de arriesgar la vida por un ideal. Paco no quería morir, pero no podía vivir sin oponer su belleza a la injusticia, es decir, sin respetar el oficio que más amaba. El había escuchado el reclamo de Rimbaud: "¡Cambiad la vida!". Estaba convencido de que sólo de una vida nueva puede nacer la nueva poesía.

Mi confianza se apoya en el profundo desprecio / por este mundo desgraciado. Le daré / la vida para que nada siga como está, escribió.

Fue –es– uno de los poetas en lengua castellana que con más valor y lucidez, y menos autocomplacencia, luchó con y contra la imposibilidad de la escritura. También luchó con y contra un sistema social encarnizado en crear sufrimiento, para que el mundo entero entrara en la historia de la alegria. Las dos luchas fueron una sola para él. Ambas lo escribieron y en ambas quedó escrito.




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Paco nació en Santa Fe, en 1930, un 10 de enero...

Poesía: Historia antigua (1956), Breves (1959), Lugares (1961), Nombres (1963), Del otro lado (1967), Adolecer (1968) y Larga distancia (antología publicada en Madrid en 1971).

Cuentos: Todo eso (1966), Al tacto (1967).

Teatro: Veraneando y Sainete con variaciones (1966)

Veinte años de poesía argentina (ensayo, 1968); Los pasos previos (novela, 1972).

En 1973, La patria fusilada, un libro de entrevistas sobre la masacre de Trelew del '72.

Guiones cinematográficos (en colaboración) de las películas Pajarito Gómez y Noche terrible.

Adaptó para la televisión Madame Bovary de Flaubert, Rojo y Negro de Stendhal y Los Maïas de Eça de Queiroz.

Fue Director General de Cultura de la Provincia de Santa Fe, en 1968.

Fue Director del Departamento de Letras de la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Buenos Aires, en 1973.

Colaboró en diversos medios del país y del extranjero: Primera Plana, Panorama, Crisis, La Opinión y Noticias, entre otros, trabajando como periodista.

Murió el 17 de junio de 1976, en Mendoza, a los 46 años.



Daniel Mancuso

sábado, 18 de mayo de 2013

LOS SOBREVIVIENTES






El otro

Nosotros, los sobrevivientes,
¿A quiénes debemos la sobrevida?
¿Quién se murió por mí en la ergástula,
Quién recibió la bala mía,
La para mí, en su corazón?
¿Sobre qué muerto estoy yo vivo,
Sus huesos quedando en los míos,
Los ojos que le arrancaron, viendo
Por la mirada de mi cara,
Y la mano que no es su mano,
Que no es ya tampoco la mía,
Escribiendo palabras rotas
Donde él no está, en la sobrevida?


Roberto Fernández Retamar
1 de Enero de 1959









Y la muerte de ese viejito cruel nos conmueve, no por su persona despreciable sino por las imágenes de horror y de espanto que vuelven a nuestros días, vómitos regurgitados, asqueadas incognitas irresueltas, sangrantes dolores, 30.000 ausencias no cicatrizadas, secretos ardientes que perseguimos y que el muy hijo de mierda se llevó a su tumba podrida de soberbia...






Daniel
Mancuso

viernes, 17 de mayo de 2013

ESE VIEJITO LLAMADO VIDELA









"Nuestro peor momento llegó con los Kirchner"


Ese viejito que acaba de morirse tuvo en un puño la vida de todos los argentinos cuando su sonrisa cínica llenaba de miedo a sus víctimas, tranquilazaba a los pusilánimes y dejaba al rebaño a merced de los predadores corporativos.

Armó un triunvirato mal bicho y se autoproclamó presidente de facto derecho y humano.

Dejó los números y los negocios a cargo de José Alfredo Martinez de Hoz que sabía lo que hacía, y se dedicó al trabajo sucio para el que se había capacitado: ser un terrorista hecho y derecho, santificado por los obispos, con todo el poder del Estado para su cruzada devastadora: limpiar de subversivos la patria colonizada.

Ese viejito  podría ser mi viejo, tu abuelo, un simple jubilado... pero fue un feroz dictador como nunca antes pisó nuestra patria... que murió en la cárcel gracias a este Proyecto nacional iniciado en 2003.

Amo y señor de la muerte en las oscuras jornadas que enchastraron de espanto el tiempo y el espacio argentinos entre 1976 y 1983, se murió llevándose miles de secretos y ningún arrepentimiento.

Pudo mandar mentir robar secuestrar torturar desaparecer violar asesinar y festejar el Mundial 78. Pudo tomar la hostia y rezar católicamente, pudo viajar a Washington o Nueva York y ser recibido por el presidente Jimmy Carter.

Muchas veces nos preguntamos por qué se mueren tan pronto los buenos, mientras vemos envejecer a terribles hijos de puta. No sabemos si dios existe, pero de ser cierto, quizás, sea un tormento para ciertos personajes nefastos el dejarlos vivir, para que sufran el desprecio popular. Una reafirmación de que "el inferno está aquí", y después no hay realmente nada. O la paz póstuma sea esa nada. Y que el diablo, como el Papa, es argentino.

Jorge Rafael Videla, exgeneral argentino devenido en asesino dictador cuando comandó el golpe de estado y la posterior dictadura denominada Proceso de Reorganización Nacional, aseguró en una entrevista que altos cargos de la Iglesia católica estaban al tanto de las desapariciones durante el violento régimen genocida (1976-1983) y hasta se ofrecieron a informar a los familiares de las víctimas sobre los asesinatos...




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«Es como dijo Ortega y Gasset. Mis circunstancias me llevaron a esto... Jamás me imaginé conduciendo una guerra de este tipo. Nosotros como militares estamos preparados para matar y para morir en la guerra, pero no en una guerra así...», confiesa un tierno Videla

    - No deja de llamar la atención la forma en que se refiere a la situación de los desaparecidos. Francamente hace sentir que para usted es un tema pendiente.
    - La desaparición de personas fue una cosa lamentable en esta guerra. Hasta el día de hoy la seguimos discutiendo. En mi vida lo he hablado con muchas personas. Con Primatesta muchas veces. Con la Conferencia Episcopal Argentina, no a pleno, sino con algunos obispos. Con ellos hemos tenido muchas charlas. Con el nuncio apostólico Pío Langhi. Se lo planteó como una situación muy dolorosa y nos asesoraron sobre la forma de manejarla. En algunos casos, la Iglesia ofreció sus buenos oficios, y frente a familiares que se tenía la certeza de que no harían un uso político de la información, se les dijo que no busquen más a su hijo porque estaba muerto. 
    - No parece suficiente...
    - Es que la repregunta es un derecho que todas las familias tienen. Eso lo comprendió bien la Iglesia, y también asumió los riesgos. Créame, sigue siendo algo doloroso para mí. Y lo seguirá siendo. Creo que solamente el tiempo podrá hacer comprender esa situación, que no la quiero justificar. Esto era una guerra, y era una de las derivaciones probables.




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La entrevista fue realizada por la revista El Sur, de la ciudad de Río Cuarto, en el invierno de 2010, cuando estaba alojado en la prisión de Bouwer para asistir a las audiencias del histórico juicio por las 31 víctimas de la UP1, por el que fue condenado a cadena perpetua. Videla había pedido que todo lo que había afirmado, dicho o considerado, sólo podría ser publicado después de su muerte.

Pero como luego, el propio Videla dio una entrevista al español Ricardo Angoso, para la revista Cambio 16 en febrero de 2012; y luego concedió largas charlas a Ceferino Reato, quien condensó esos registros en su libro "Disposición Final"; entonces, se decidió publicar la entrevista.




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El exdictador Videla afirmó que la "desaparición de personas fue una cosa lamentable" y citó aquella reunión secreta con Luder y su gabinete, los cuatro planes de acción represiva, de menor a mayor, y los mentados "decretos de aniquilación", los cuales no eran otra cosa que "una licencia para matar, concedida por un gobierno democrático" que de las cuatro alternativas "eligió la más categórica".

    - Entonces el plan no era propio...
     - Nosotros fuimos el último país en entrar en combate con las Fuerzas Armadas contra el terrorismo, y tuvimos la suerte de que fue un gobierno constitucional el que tomó la decisión, cosa que no pasó en otros países del continente. 
    - Esa "licencia para matar" que dice que les concedió Luder, ¿también incluía las torturas, robos de bebés, saqueos, entre otras cosas? 
    - Cuando se da tanto poder y libertad de acción a una fuerza como el Ejército, es inevitable que muchos utilicen estas libertades en beneficio propio. Tipos que podrían aprovechar para cobrarse cuentas pendientes. Da lugar para múltiples bajezas humanas. Además la lucha se organizó imitando la organización celular del enemigo, con lo cual no era fácil controlar todas las acciones, ya que se armó una estructura difícil de penetrar. 
    - ¿Qué pasó después de que se firmara la decisión de aniquilar a la subversión con los mentados "decretos de aniquilamiento" del 5 de octubre de 1975? 
    - Directamente al día siguiente de la firma del decreto se convocó a los gobernadores de provincias para que empezáramos a operar. Se pusieron a disposición del Ejército todas las fuerzas de seguridad provinciales, como la Policía y los servicios penitenciarios, además de la Gendarmería.



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Es raro que no se escuchen voces de la Iglesia argentina explicando todo este entuerto. Durante años supimos de la complicidad institucional de la cúpula eclesiástica argentina con la dictadura genocida, pero la confesión del principal protagonista de la masacre más reciente de nuestra historia deja al descubierto la trama de horror con olor a incienzo que estaba escondida bajo las sotanas.

Videla dijo que era un asunto del que había hablado "con muchas personas", entre ellas, el entonces nuncio apostólico en Argentina, Pío Laghi ─fallecido en 2009─, quien fuera cardenal primado del país, Raúl Primatesta ─fallecido en 2006─, y otros obispos de la Conferencia Episcopal local.

La muerte los salvó de tener que dar explicaciones, ahí Dios, si existe, tuvo un comportamiento corporativo muy deplorable.



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Carta a la familia Videla:
(extraído de Taringa)

Ahí está el cuerpo. Sin habeas corpus, ahí tienen el cuerpo. Unos papeles y es suyo, llévense el envase de su pariente. Cuentan ustedes con un cuerpo. Que les conste que lo reciben sin quemaduras ni moretones. Podríamos haberlo golpeado al menos, que ya hubiera estado pago. Pero nosotros preferimos no hacerlo, eso que sí hizo este cuerpo que ustedes van a enterrar. No lo tiramos desde un avión, no lo animamos a cantar con descargas de picana. Que cante, por ejemplo, adónde están nuestros cuerpos, los de nuestros compañeros. No fue violado. No tuvo un hijo acostado en el pecho mientras le daban máquina. No lo fusilamos para decir que murió en un enfrentamiento. No lo mezclamos con cemento. No lo enterramos en cualquier parte como NN. No le robamos a sus nietos. Acá tienen el cuerpo.





LEA  TAMBIÉN...


LA OTRA HISTORIA (parte 1)


LA OTRA HISTORIA (parte 2)


CARROÑA CÍVICO MILITAR


LOS HERMANOS IACCARINO



Daniel
Mancuso


martes, 30 de abril de 2013

REGINE DI FERRO E FAZZOLETTO BIANCO





























Una vez más, lo superficial oculta lo importante. Lo banal encandila lo esencial, y en la vidriera irrespetuosa, el rating eructa globos de colores para la fiesta de los idiotas frente al televisor.

Memoriosos, abrazados a Discepolo vemos llorar la Biblia contra un calefón...

Hoy, la hija del Secretario de Agricultura y Ganadería de la dictadura genocida devino en reina de cartón.

(Patéticos aplausos patrioteros)

Esposa de un príncipe pequeño de los países bajos (ahora rey parásito gracias al voto democrático de la claudicante Beatriz cansada de no hacer nada) parió 3 princesitas. Ni lerda ni perezosa, renunció a la ciudadanía argentina para rescatar a su marido de la cerveza y las putas. Hizo buena letra y se ganó el corazón de los holandeses.

(Viveza criolla)

Sin embargo, al viejo abuelo agrogarca no lo invitaron al ágape de Abdicación por impresentable, y se quedó acá con el control remoto y la ñata contra el vidrio. No importa, son una familia occidental y cristiana feliz: todos rubios, todos blanquitos, para beneplácito de la gran comunidad cacerolera argentina que agotará la revista Caras. 

Tanto lujo grosero pareciera ensombrecer la memoria de las 14 viejas que iluminaron la noche interminablemente muerta a puro coraje y amor desmedido, allá en 1977. Resucitaron en sus vientres las batallas de la independencia, las montoneras federales, los obreros de la patagonia, los bombardeados del 55, los fusilados del 56, y cada compañero extraviado en la masacre continua de los vendepatria.

Cuando los gritos de gol festejaban el mundial 78, y a pocas cuadras, en la ESMA, torturaban y asesinaban prisioneros indefensos adentro de una capucha, robaban bebes de madres desaparecidas, volaban hacia la muerte sobre el mar dulce de Juan Díaz de Solís, ellas salieron a caminar entre los escombros con las piernas cortadas, el corazón partido, el alma en carne muerta, a desafiar falcon verdes.

Cuando nadie asomaba la cabeza detrás del silencio aterrorizado, escondidos en las trincheras del algo habrán hecho, unas mujeres  desesperadas parieron fervorosa lucha resistiendo la ignominia a punta de pañuelo blanco y llanto dolorido.

No nos alcanzará la vida para agradecerles este tiempo que nos engendraron, esta democracia que le arrancaron a las patotas y el miedo, para cantarnos verdades y amamantarnos en heroica libertad. 








Daniel
Mancuso



miércoles, 27 de marzo de 2013

¡¡¡TURROS, CON ESTELA, NO!!!
































Dos hipócritas mercenarios en charla distendida...


LANATA ─ (...) y el más débil ahora es el que parecía más fuerte.

TN  BAUM ─ Que es Clarín...

LANATA ─ Síiii... un diario que a mí ni me menciona cuando saco un programa...



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Meterse con Estela de Carlotto y tratar de enchastrarla es una hijoputez abundante, polimorfa y polisémica, grande como un monopolio impune. Por eso, el mentiroso TN baum es un hijo de Ricardo III. Si se meten con Estela se meten conmigo, con vos, con nosotros. Con la democracia.

Leemos: Carlotto reivindicó la lucha armada de los 70, en el diario Clarín sobre una entrevista con mala leche realizada por el inefable  Ernesto Tenenbaum, alias TN baum el gracioso, a la presidenta de Abuelas de Plaza de Mayo Estela de Carlotto.


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La bella y la bestia...






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La artera acción multimediática es vieja y repetida: atacar a los líderes populares, denostarlos, ensuciarlos para quitarles credibilidad. Estela es sinónimo de amor, democracia y lucha por los derechos humanos, pero el domingo 24 de marzo de 2013 dijo...




Y eso no se lo pueden permitir. Una cosa es poner en cana a los militares, otra muy distinta (e intolerable) es que se vengan los juicios para los empresarios cómplices del genocidio.



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Dos hipócritas mercenarios en la puesta en escena de una charla distendida...









Daniel
Mancuso








Hace 37 años...




sábado, 23 de marzo de 2013

LA MALA MEMORIA



































La memoria limpia el camino. Saca las piedras de ayer que quedaron después del derrumbe. Como agua de lluvia diluye el barro de la historia sucia para despejar la mirada y liberar el presente.


¿De qué hablamos cuando hablamos del Nunca Más?

En el Día Nacional de la Memoria por la Verdad y la Justicia, cada 24 de marzo se conmemoran   las muertes, secuestros, torturas y desapariciones  de civiles producidas por la última dictadura cívico-eclesiático-militar que gobernó la Argentina desde 1976 a 1983. El triunvirato de Videla, Agosti y Massera se autoproclamó Proceso de Reorganización Nacional, y fue el monstruo final de todos los monstruos golpistas que nacieron a partir de 1930 con los generales José Felix Uriburu y Agustín Pedro Justo, a la sombra de los cipayos y oligarcas que chuparon la sangre de nuestra patria.

La memoria se expande como el universo hacia todos los rincones de la historia. Y qué mejor que ejercitarla para que no se atrofie como un músculo quieto. Todavía hay heridas por reparar, rémoras de la iniquidad dictatorial...

Dos ejemplos de la mala memoria...



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El héroe que resultó represor





La historiografía oficial trata como a un héroe al capitán de fragata Pedro Edgardo Giachino desde que cayó en combate en Puerto Argentino el 2 de abril de 1982. Esa aureola de protagonista insoslayable en la Guerra de Malvinas hace cortocircuito con su pasado como represor de la dictadura. Un pasado elusivo, no demasiado difundido, a no ser porque el Concejo Deliberante de Mar del Plata decidió retirar en junio 2011 su imagen del recinto de sesiones por pedido de los organismos de derechos humanos que conforman la Comisión Permanente por la Memoria, la Verdad y la Justicia. Los motivos esgrimidos para solicitar que su fotografía no compartiera el mismo espacio con otros ex combatientes y los rostros de 436 desaparecidos marplatenses, se robustecen con la denuncia judicial de un ex subordinado suyo, Alfredo Molinari. Ante un juez federal de Santiago del Estero, declaró que Giachino le ordenó matar en 1977 a un detenido encapuchado, esposado y de rodillas, acto al cual se negó. “Basura, usted no se merece ser un infante de Marina, mándese a mudar de aquí”, dijo que lo reprendió su superior...

Todavía, una gran parte de la sociedad recuerda a Giachino como un héroe. Todavía hay lugares públicos con su nombre.




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La estación del Tirabombas antidemocrático



Ayer venía en el subte, volviendo del centro, y justo se detuvo con las puertas abiertas varios minutos esperando la señal para seguir viaje en estación Carranza. ¿Quién era Roque Carranza?

Roque Carranza fue un destacado dirigente radical que en su juventud se enfrentó a los gobiernos democráticos de Juan Domigo Perón, y que en 1953 puso bombas contra una movilización en Plaza de Mayo. Fue ministro de Obras y Servicios Públicos durante la presidencia del doctor Arturo Illia, y ministro de Defensa en la administración de Raúl Alfonsín. La estación de subte de la línea D entre "Palermo" y "Olleros" todavía lleva su nombre en homenaje a los servicios prestados a la antipatria.

¿Una estación de subte que se llama Carranza? ¡Al autor del más trágico atentado en la historia de los subterráneos porteños se lo homenajeó con una estación en ese mismo medio de transporte contra el que atentó! ¿No le parece vergonzoso?








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La Plata, 21 de marzo de 2013

Al Papa Francisco:

Permítame que me dirija a usted como Don Francisco, ese Francisco que descubrí ahora. Mi padre también se llamaba Francisco y era un santo trabajador de manos muy encallecidas de tanto trabajar para mantenernos. Don Francisco, no sabía de su trabajo pastoral, sólo sabía que el máximo dirigente de la iglesia argentina habitaba en la catedral; esa catedral que cuando marchábamos y pasábamos por delante, le cantábamos: "Ustedes se callaron cuando se los llevaron". Hoy, ante mi sorpresa, escucho a muchos compañeros explicar de su entrega y trabajo en las villas. Me alegro infinitamente al saber de su trabajo y siento esperanzas de un cambio en el Vaticano. Hemos sufrido mucho en esta Latinoamérica que hoy se levanta erguida gracias a sus dirigentes. Me enteré que es posible que beatifique al Padre Murias. Por este motivo me atrevo a enviarle la lista de sacerdotes y obispos del Tercer Mundo desaparecidos y asesinados para solicitarle que, como la Asociación Madres de Plaza de Mayo pedimos por todos, usted, como un acto de solidaridad los recuerde a todos por su entrega en la lucha por la patria.

Ahora le solicito, desde lo más profundo de mi corazón, no luchar por una iglesia para los pobres: únase a todos los que en este mundo injusto luchamos para que se termine la pobreza y alguna vez la igualdad sea una realidad y entonces lograremos un mundo de niños felices y sonrientes. Basta de niños descalzos y con grandes pancitas. En nuestra Patria Grande Latinoamericana de San Martín y Bolívar miles dieron la vida para lograr la erradicación de la pobreza que, junto con la educación y el trabajo, eran los grandes sueños de nuestros hijos desaparecidos. Gracias Don Francisco y cuando se encuentre con el Papa en el Vaticano cuéntele de mi pedido, que es el de millones de Madres. Gracias por leer la carta de una Madre a la que le arrancaron toda la familia y que, junto a mi hija y a muchas Madres de la Asociación Madres de Plaza de Mayo, sigo luchando desde hace 36 años por una Patria libre, justa y soberana. Un abrazo respetuoso.


Presidenta Asociación
Madres de Plaza de Mayo



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La memoria no descansa nunca, sueña futuros en colores mientras navega por las grietas del olvido y la negación.

Todavía esperamos recuperar a los 400 hijos de desaparecidos que no conocen su identidad, que viven en sombras del pasado genocida. Tenemos 107 alegrías, pero falta mucho.

Todavía esperamos los juicios a los civiles cómplices de la dictadura que se ufanan de su impunidad y desestabilizan a la democracia.

Todavía esperamos una autocrítica de la Iglesia que fue cómplice de la masacre y atendía los dolores del alma de los torturadores para aliviar sus penas mientras violaban a las detenidas y secuestraban sus bebes.

Quizás el nuevo papa Francisco nos dé un milagro y conozcamos la verdad...








Daniel
Mancuso




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