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lunes, 4 de junio de 2012

MUCHOS 4 DE JUNIO




«Hoy, 4 de junio, cuando se cumplen 142 años de la muerte de Felipe Varela, esta fecha trae muchos recuerdos. El 4 de junio, también falleció el General Mosconi, otro patriota. Otro 4 de junio, asumía el General Perón la presidencia, con el voto femenino y con Eva al lado. Y este 4 de junio, se acaba de constituir el nuevo directorio de la YPF, recuperada para todos los argentinos. De los 17 directores, 16 pertencen al Estado nacional, a los Estados provinciales y a los trabajadores...»


«Yo hoy quiero hablar de la memoria, de la verdad histórica y de la dignidad de los pueblos. Por eso vine a entregar este decreto que ordena General de la Nación a Felipe Varela, que como tantos otros patriotas fue desaparecido y calumniado por la historiografía oficial, que escondió la masacre de los caudillos federales al interior del país. También intentaron sepultar la memoria de los desaparecidos durante la última dictadura militar, pero no pudieron porque mujeres de pañuelos blancos salvaron la memoria...»







Daniel
Mancuso











domingo, 9 de octubre de 2011

CHE, EL APARECIDO






¿Y si el hijo de María y José nunca existió? Quién sabe, a lo mejor, fue uno más, entre tantos personajes fascinantes, mesías, predicadores, profetas, adivinos, salvadores, elegidos, como Casandra, Nostradamus, Horangel, o Elisa Carrió. Que el libro donde lo mentan haya cruzado los tiempos, entre tantas traducciones y manos, santos y eremitas, obispos e inquisidores, reyes y papas, escribas y monjes, que nos hayan hablado de él desde pequeños, generación tras generación, no significa que no fuera más que una bella metáfora, el maravilloso producto simbólico que más siglos recorrió en la historia escrita sobre la tierra.

Pero hace 44 años, sí, un Cristo verdadero murió en La Higuera, uno con barba y asma pertinaz, fue crucificado, no cerró los ojos, fue fotografiado para su escarnio y el deleite de los sumos sacerdotes, resucitó de entre los muertos, se hizo eterno a balazos el rosarino que murió cubano, enorme americano, y ahora es mundial, celestial, sagrado, camina entre hombres y mujeres de humilde condición, está sentado a la diestra del todopoderoso, guiando los corazones de humana solidaridad en busca de justicia en la tierra, porque el cielo queda lejos y es mejor empezar por los sitios conocidos.

Gloria al Che Guevara, nuestro señor, que vela por los sueños revolucionarios del mundo. Amén.







EL APARECIDO
Víctor Jara

Abre sendas por los cerros,
deja su huella en el viento,
el águila le da el vuelo
lo cobija el silencio.

Nunca se quejó del frío,
nunca se quejó del sueño,
el pobre siente su paso
y lo sigue como ciego.

Correlé, correlè, correlá,
por aquí, por aquí, por allá.
Correlé, correlé, correlá,
correlé que te van a matar...
correlé, correlé, correlá.

Su cabeza es rematada
por cuervos con garra de oro.
Cómo lo ha crucificado
la furia del poderoso.

Hijo de la rebeldía,
lo siguen veinte mas veinte,
porque regala su vida
ellos le quieren dar muerte.

Correlé, correlè, correlá,
por aquí, por aquí, por allá.
Correlé, correlé, correlá,
correlé que te van a matar...
correlé, correlé, correlá.





Daniel Mancuso

viernes, 1 de julio de 2011

UN VIEJO, EL VIEJO, NUESTRO VIEJO






Ese lunes estaba nublado. Esperábamos, en el aula del segundo piso de la escuela nacional de educación técnica nº1 de Lanús, que llegara el profesor de no me acuerdo qué materia. Volaban algunas tizas de adelante hacia el fondo y viceversa, era una batalla muda desatada por los resultados del futbol del fin de semana: a cada burla de un lado, un misil desde el otro, para dirimir rivalidades irreconciliables. Marcelo, el preceptor, llegó y nos dijo que nos fuéramos a casa, que no habría más clases porque había muerto Perón. No hubo festejos por rajar antes, nadie dijo nada, agarramos las cosas y salimos. Era 1 de julio de 1974.

Con mis coloridos 14 años ─mi saco blanco tiza con cuadritos negros, corbata de distintos tonos de verde con arabescos, un pantalón oxford piel de durazno, rosa pálido, y zapatos con plataforma marrones con puntera negra─, mis carpetas y mi regla T, como el resto de mis compañeros del industrial, fuimos bajando las escaleras en silencio, respetuosamente, porque intuíamos que ese nombre que no se podía mencionar delante de algunos profesores, esa palabra prohibida (que despertaba tanto odio en unos, y tanta admiración, amor, respeto, en otros) era algo importante.

El Presidente fallecido no era cualquier presidente. Fue 3 veces elegido por su pueblo. El muerto no era cualquier muerto. Era la mitad de "Perón y Evita", las patas en la fuente, cabecitas negras y descamisados emergiendo del subsuelo de la patria sublevado, dignidad y trabajo para los olvidados, bombardeados en la plaza de Mayo, fusilados en un basural, perseguidos y proscriptos, 18 años de exilio y un retorno anhelado.

Dicen los humildes: "el hacedor de los mejores años de nuestra vida de laburantes".

Maldicen los privilegiados: "es el culpable de todos los males argentinos".

¿Se puede ser tan malo y tan bueno a la vez? ¿Por qué millones lloraron con su regreso? ¿Por qué millones lloraron por su viaje sin regreso?

Todo era silencio. Las calles enmudecieron, los pájaros dejaron de cantar, los colectivos nos dejaron a pata. Fui con algunos compañeros hasta la estación, crucé las vías y llegué a casa treinta y cinco cuadras después.

En el trayecto, pensaba en mi tristeza nueva, en los pobres que lo tenían colgado en un cuadrito, arriba de la cama, en mi profesora de inglés que amenazó con un 1 a quien osara pronunciar la palabra maldita en su clase. Era mi primer muerto fundamental, la primera gran pelea con el destino, el disparador de preguntas sin respuestas definitivas. El peleador de todas las batallas. El Eternauta, de carne y hueso. Un héroe.

Pensé en mi viejo inmigrante pobre devenido en ferroviario honorable en tiempos de Juan Domingo. Silvé la marcha peronista que me ponía la piel de gallina cuando Hugo del carril aparecía en el aire del barrio. Palpé los paredones pintados con su nombre que siempre "vuelve". Vibré en la magia poderosa de 5 letras que millones de compatriotas gritaron con el acento cambiado. Me mezclé con hombres y mujeres simples, que lo quisieron como a un padre, vivieron y laburaron con su voz brújula señalando el porvenir deseado, que murieron con su fidelidad sin fisuras en manos de los "deslibertadores" asesinos y sus intolerantes discípulos posteriores...

Mamá se extrañó al verme. Su mirada preguntó qué hacía yo tan temprano. La italiana de cara buena me escuchó con atención: le conté la noticia, le expliqué la tragedia, le dije que se había apagado una esperanza, un símbolo, una bandera, que muchos argentinos hicieron volar con orgullo y por defenderla de la traición regaron antes y después con su sangre sufrida nuestra querida tierra maltratada.

Me dijo, dulcemente: nene, yo viví esa Argentina, yo sé de qué se trata.

El "viejo" era contradictorio. ¿Quién no? Lo admiramos, lo criticamos, lo amamos, lo queríamos matar, a veces. Como Gardel, como San Martín o Belgrano, fue más que un tipo destacado que hizo cosas para nosotros. Él era todo lo grande: "El general", "El macho", "El lider", "El primer trabajador"... era luz, y sombra. Gobernante, estadista, procer, faro, síntesis de la historia y la política de nuestro pueblo, en el siglo xx. Durante décadas nos atravesó por el medio del alma y nos dejó una huella indeleble, un resumen de la patria hecho mito, o como diría mi amigo Gustavo, "la argentinidad al palo".

Murió el viejo, y dicen que cuando muere el viejo de uno, el querido referente, la estantería se tambalea, se nos mueve el piso, y tenemos que reencontrar el camino.

Hace tiempo que andamos detrás de su huella...




Daniel Mancuso

lunes, 13 de junio de 2011

EL TATA y EL PAMPA SAPAG






Cada vez que lo veo en la tele, o en fotos, no lo puedo creer. Anoche, luego de las elecciones que ganó, me volví a sorprender. Es igual. El gobernador reelecto de Neuquén es un clon de su primo Ricardo, el Tata.

Mi vieja siempre decía: «il sangue fà brutti scherzi». La ley de la sangre es indefectible, el primo se parece mucho a su primo hermano, muchísimo. Jorge es hijo de Elías, Elías era hermano de Felipe, el papá de Ricardo y Enrique.

Si el Tata viviera, seguramente sería confundido con su primo el gobernador. Tenía apenas 2 años menos que Jorge. Ricardo aparece en mi memoria con el mismo rostro, pero con el pelo negro y un poco ensortijado. ¿Ahora tendría las canas al viento como Jorge? Quién sabe.






La vida nos cruzó al Tata primero y al Pampa después, cuando yo militaba en la UES, en Lanús, y había que "guardar" a un compañero herido. Era el Tata que no podía caminar bien porque se había lastimado el talón del pie derecho. Y se quedó casi un mes en casa. Un día, nos sentamos frente a frente en la cocina, me preguntó tímidamente si podía ver a su compañera en casa, quedarse a dormir. Sí, le dije, y se vino la compañera también. Y después, una vez, y otra, apareció el Pampa a tomar mate. Entraban y salía "tabicados" cada mañana, cada noche. Eran super respetuosos, afectivos, cordiales, humildes.

Se fueron. Vino la dictadura. Me secuestraron, me largaron. Una tarde, me encontré 15 minutos con el Tata, en la placita de la calle Rauch, en Remedios de Escalada, me felicitó por mi comportamiento en cautiverio...

Yo no los ví más, hasta muchos años después. Un día, en la peluquería, mirando una revista GENTE, pasaba las hojas aburrido, esperando mi turno, hasta que leí un título que me sacudió el alma: "Los hijos montoneros del gobernador Sapag". Cuando vi las fotos no podía respirar, me agarró taquicardia y mucha tristeza. Eran el Tata y el Pampa, hermanos, compañeros del alma.

Hasta la victoria siempre pensé, sentí, lloré.


1
Ricardo Omar (el Tata) y Enrique Horacio (el Pampa) eran los hijos más chicos de Felipe Sapag. Ambos se incorporaron a la Juventud Peronista antes del golpe militar de 1976. Y ambos, murieron a manos de la dictadura cívico militar que se instaló en el país después del 24 de marzo de ese año. Ricardo murió en junio de 1977, a los 24 años. Enrique en octubre de ese año, con 19 años. Ambos fueron asesinados en Buenos Aires.


2
Luego de la muerte de su hermano, Enrique le escribió una carta a su familia que tuvo una carga emotiva y de inyección de fuerza que fue la bisagra en la vida de Felipe Sapag para continuar en la política. A continuación, se reproduce la carta que publica Luis Sapag en su libro.



    Papá, Mamá, Silvia, Luis, Mi querida familia Domingo 3 de julio de 1977 Posiblemente ya sabía que alguna vez tendría que escribir esta carta, y ustedes que la recibirían. Bueno, Caíto está muerto, no ha podido sustraerse a un destino que no le correspondía pero que sabía que le podía tocar. No ha podido vivir más, pero nos ha dejado acá, una lección de vida. No va a ver el triunfo del pueblo, pero con su entrega ha forjado a construirlo ¡Y cómo! No ha vivido mucho más de 24 años, pero ha vivido tan plenamente, tan intensamente y con tal felicidad, que en su vida se resumen 1.000 años de historia, que en su lucha se resume la explicación final de para qué el hombre está sobre la tierra y en su muerte se resume que cuando estamos a la búsqueda de objetivos totales, superiores, comporta sobre todo, la simplicidad y la entrega, la humildad y el despojo personal, el amor por los demás.  
    Caíto no era otra cosa que un pibe, pero las dimensiones de su acción nos obligan a respetarlo e incluirlo dentro de la "raza", y la estirpe de los grandes. Desde chico mamó el amor de su familia, fue rebelde en su adolescencia. En la escuela sacaba justo para el 6 (¿Eh, mamá?). Estaba buscando algún sentido a este mundo y se hizo medio yuppie. "Sonríe sólo cuando viene a pedirme plata" (dicho con la dulzura de Papá, no con las connotaciones hijas de puta de la revista Gente). Escuchaba a los Beatles, pero ni ahí, ni en sus estudios de contador, ni de arquitectura, estaba su destino. Simplemente todas esas pruebas le sirvieron para descubrir cuáles eran los mecanismos de esta sociedad, cuáles eran las sucias motivaciones de un poder injusto. Y sobre todo, para descubrir que ese poder injusto, entre todos, podía ser destruido.
     Hasta el 30 de junio de 1977, día final, devino en Montonero, devino en luchador incansable, batallador, gladiador de la justicia. Como les digo, en Montonero. Ah, familia mía, qué placer era estar con él. Siempre irradiaba un no sé qué. Que nos quede la satisfacción de saber que él estuvo siempre feliz de su vida. Hasta en su momento último lo imagino avasallante, despierto. Yo había perdido contacto con él luego de la muerte de Norma (7 de febrero) y lo recuperé hace 2 meses. El me dijo que estaba "medio tristón", que "es un golpe muy fuerte perder a la compañera", pero ustedes vieran, su imagen y su entereza eran la imagen distinta a eso, claramente sabía que la mejor forma de recordar y llevarla en el corazón a la Flaca no era precisamente dejarse abandonar. Sus compañeros le tenían devoción. Es que el Tata (su nombre de guerra por varios años) tenía mística, y era fácilmente amable (no de amabilidad, sino de amor). Como les decía, yo hace dos meses recuperé contacto con él, nos veíamos cada 3 o 4 días, y en los últimos días, más asiduamente. 
    La última vez fue el 29. Fuimos juntos a hacer las compras para su casa (vivía momentáneamente con un matrimonio de compañeros). Y me enternecí un poco, porque en ese nivel, el doméstico, él que siempre fue un fiaca, se estaba superando siempre. En una bolsa grandota de papel iba poniendo la carne, la manteca..., la polenta. Como les digo, me enternecí. Y nos reímos. Acá quisiera contar todo. Pero hasta eso es insuficiente, lo importante es que charlemos lo importante. Caíto se llamaba Tata también. Tata quiere decir Papá. Yo, les cuento, siento que el Tata ha sido un poco un Padre para todos nosotros. Porque nos ha enseñado muchas cosas. Estemos siempre a la altura de lo que él quiso para nosotros, no traicionemos su recuerdo, y sigámoslo hasta allá donde podamos. Yo, ahora, voy a hablar por boca de él, de lo que él hubiera dicho en sus últimas palabras, si hubiera podido, si lo hubiesen dejado. A mí me hubiera dicho: "No me le afloje macho" o "No me le afloje machito". Con ustedes, con ustedes, con cada uno de ustedes, no sé exactamente qué palabras habría usado, pero les digo que los hubiera mirado tan profundamente como diciendo "Compréndanme, compréndanme. Y no me lloren". 
     El los quería a ustedes entrañablemente, no era un insensible, pero sabía que tenía que sacrificar un montón de cosas. Como me pasa a mí. Les ruego que no me insistan que abandone esto. Muéstrenle al mundo, que los despojados 24 años de Caíto, van a servir de ahora en más para superamos y ser mejores, día a día. Muéstrenle al mundo que Ricardo Omar Sapag era un gran tipo. Muéstrenle esta carta a la familia, yo no sé, pero quizás todavía supongan que somos dos descarriados a los que les han llenado la cabeza. Arranquen, aférrense a las enseñanzas de Caíto, no vivan de su recuerdo y no vivan de la esperanza de reencontrarse en algún lugar del mundo conmigo. Yo me quedo acá. Y ustedes también, porque deben mostrarle al mundo sus cabezas altivas, porque deben decirle que su hijo Ricardo Omar era un gran tipo, y deben demostrar que no son la familia donde hizo nido la desgracia, sino donde por fruto del amor, floreció y creció ese gran tipo que se llamó Ricardo Omar Sapag. Yo, mis chicos, no quiero hacer comparaciones odiosas, pero Caíto como Jesucristo, murió para que vivamos. Nos corresponde no endiosarlo, pero es una obligación también estar contentos y felices de que una luz nos ilumina. No pido que mi familia sea dueña del estoicismo espartano, como el de aquella mujer que pregunta primero por la Patria y no por sus hijos que han muerto en la batalla. Yo no lo pido, yo ¡lo exijo!, por el recuerdo de mi hermano. Acá llegamos a un punto clave: Sobre si es justo o no en nuestro caso el uso de la violencia ¡Sí, es justo! Porque el nuestro es el legítimo derecho a la defensa propia. Porque ellos son los avasalladores, ellos son los prepotentes que quieren acallar la voz de la justicia. Porque ellos, defensores del Poder de unos pocos, son, no digamos ya los que torturan y asesinan con los rudimentos más salvajes a varios miles, sino digamos mejor que son los que torturan día tras día a las madres que no pueden dar de comer bien a sus hijos, a los hijos que no pueden vivir dignamente, a millones y millones de trabajadores que se desloman de sol a sol, para traer a la mesa un mísero mango. Para cambiar esto, murió Caito. Murió para que vivamos.  
    Muchos dirán, "el mundo es así, qué se le va a hacer". ¡No!. El mundo no es así, el mundo puede ser cambiado. Debe serlo. Los católicos hablan de la superación del hombre y de la sociedad. Nosotros, a través de nuestra convicción política vamos a conducir al pueblo argentino a ese cambio. ¡Por eso murió Caíto, murió para que vivamos! No admitan eso de "Pobre Chela" ó "Felipe está deshecho". No lo acepten, rechácenlo vigorosamente; no cualquier hogar genera un hijo digno hasta el final como Caíto! ¡Pobres los otros, que no han tenido hijos como la gente! Llorémoslo a Caíto, pero hasta un punto. 
    Recordemos o sepamos que llorar cuando alguien muere, es llorar no por el muerto, sino por nosotros mismos, porque nos va a costar acomodamos a la nueva situación. Es decir, el llanto es una expresión de dolor y compasión hacia nosotros, que nos quedamos solos. No hacia el muerto. Yo estos días estoy llorando mucho pero, pensando por supuesto en Caito, lloro por mí, porque me quedé sin él. O a lo sumo lloro pensando en todo lo que sufre mi familia, Caíto no quiere que lo lloren! ¡Sí él fue feliz! ¡Muy feliz! Lo que quiero decir es que llorar es un sentimiento de compasión hacia uno mismo, que naturalmente no vamos a impedirle cauce, pero que, de perpetuarse, significará que somos incapaces de resolver por nosotros mismos los problemas, que dependemos absolutamente de los demás y que no somos valientes. Me refiero tanto a llorar, como a otras formas de expresar dolor: llámesele negativa de los intestinos a funcionar (esto me pasa a mí), llámesele profundos estados de depresión, llámesele ataques al hígado (Mamá, te permito unos pocos, esta vez). Tampoco se permite pasar mucho tiempo en la cama o dormirá mucho (como yo hoy: 12 horas) porque esto significa que estamos evadiendo la realidad. Y a la realidad no hay que evadirla, hay que transformarla. Yo tampoco admito eso de "Pobre Enrique, ahora está solo". No, Enrique no está solo, está bien acompañado. Claro que necesitaría unos mimitos de mi familia, pero no se preocupen: Enrique está de novio y goza de unos mimos "cualitativamente superiores", me va a costar mucho vivir sin Caíto. Tanto o más que a ustedes. Pero hacer, construir mi vida, es una obligación que no debo eludir y que no voy a eludir. Me ha hecho muy bien escribirles. Espero que estén serenos y juntos, alrededor de la mesa. Caíto vencerá.

Enrique



3
Tuve el honor de conocerlos, de cuidarlos, de cebarles un mate, de aprender de su enorme amor por los otros, los desposeídos, los descamisados, los humildes, los pobres, los negros, los villeros, los olvidados de la patria. Tuve el placer de hablar y escuchar, de mirarlos a los ojos y entender que vale la pena luchar por un mundo mejor, aunque se nos vaya la vida en ello...



Daniel Mancuso

viernes, 15 de abril de 2011

PATTI Y UNA MUERTE ANUNCIADA




Diego Muniz Barreto tenía 43 años cuando murió. Estaba casado y tenía 3 hijos. Venía de una familia de la "alta sociedad" argentina, y era heredero de una gran fortuna. En 1955, a los 21 años, era un furioso antiperonista. Fue asesor de pesca del general Juan Carlos Onganía (en la Junta Militar que quiso quedarse 100 años en el poder); en el vértigo de los 70 se sumó a la Juventud Peronista. Le pusieron una bomba que no estalló, en febrero del 73. Ese mismo año, el 11 de marzo, entró como diputado al Congreso Nacional.

La Triple A lo tuvo en la mira por mucho tiempo, y Diego sabía que lo iban a matar.







1
Juana, la hija de Diego Muniz Barreto, asesinado en 1977, recuerda: “El 6 de marzo de 1977, cuando mataron a mi papá, yo tenía 15 años, Diego 13 y Antonio 11”.

Su padre pudo enviar mensajes desde la cárcel de Escobar y entonces, reveló que quien lo había secuestrado era Luís Abelardo Patti.

Diego denunciaba a los grupos económicos con su nombre y su dirección (el departamento de la calle Posadas al 1200). Esto lo convertía en un blanco muy identificable. A fines de 1972 cayó preso y lo mandaron a Devoto. “Eduardo Luis Duhalde y Rodolfo Ortega Peña lo sacaron, pero él, lejos de quedarse callado, denunció el maltrato a los presos políticos.”.



2
Diego fue detenido junto a su amigo Juan José Fernández, el 16 de febrero de 1977, en una carnicería de Escobar, por un oficial de calle de la policía bonaerense que después sería identificado como Luis Abelardo Patti. Desde allí fueron llevados a la comisaría de Tigre y más tarde, en una serie de idas y venidas, al centro de tortura y exterminio de Campo de Mayo, a cargo del general Santiago Omar Riveros. Allí Diego fue brutalmente torturado con picana eléctrica.


El 6 de marzo de 1977, fue llevado en el baúl de un auto a algún campo en la provincia de Entre Ríos. Su amigo Juan José Fernández también fue llevado allí y presenció el asesinato de Diego. Este fue drogado con una inyección y puesto en su auto, previamente robado, que luego hundieron en el agua. Diego murió ahogado. Juan José también fue drogado, pero no totalmente, por lo que pudo escaparse y contar la historia.


En 2007, Patti quiso ser gobernador de la provincia de Buenos aires. Armó un acto en el Club Unión de Mercedes. Estuvieron presentes él (candidato a Gobernador); quien encabezaba la lista de diputados provinciales: Pablo Bonapelch; y Daniel Ríssola como intendente de Merecedes, para el periodo 2007-2011, en la lista del Partido Unidad Federalista (PAUFE).

Por fin, Luis Abelardo Patti fue procesado por haber participado en el secuestro de Diego Muniz Barreto, y ahora finalmente, recibió prisión perpetua.



3
Los represores les dijeron que los iban a entregar a la Penitenciaría y lo metieron en el baúl del auto en el que pasarían 8 horas...

«Entonces todo lo que sucedió fue muy rápido. Los dos que iban en el Falcon bajaron, dejaron el auto parado en la banquina; el que conducía mi auto (el Fiat 128, patente C 675676) puso la trompa apuntando hacia la banquina pero uno de los otros le dijo ‘no, ponelo así’ y le habrá hecho una seña (yo seguía simulando estar dormido pero con los ojos entreabiertos), entonces dio marcha atrás y lo puso con la trompa apuntando a la banquina pero en dirección opuesta a la que veníamos, detuvo el auto, se bajó y cerró la puerta, mientras uno de los otros se acercó por delante y en el momento que escuché una voz que decía ‘empujalo’ éste arrojó una gran piedra sobre el parabrisas rompiéndolo y el auto se desbarrancó. Presumo que dio un tumbo hacia adelante y cuando quedó detenido, en posición invertida, ya estaba entrando agua rápidamente y en gran cantidad, y antes que ésta me cubra alcancé a tomar una gran cantidad de aire y comencé a buscar por donde salir, y como no podía abrir la puerta de mi lado, pensé en que el parabrisas estaba roto y mientras el agua me tapaba, me sumergí buscando el lugar para salir y con las manos logré ubicar el agujero y entonces comencé a salir por él, pero me atranqué a la mitad del cuerpo y haciendo un esfuerzo muy grande finalmente logré mi propósito; entonces nadé por debajo del agua hasta un lugar donde ésta era menos profunda y por otra parte se me acababa el aire. En ese lugar el fondo era de material ya que estaba debajo del puente. Me quedé acostado en el agua sacando apenas la cabeza para respirar y entonces escuché las voces de dos de ellos que decían ‘¿están los dos adentro?’ ‘sí, ¿adonde querés que se vayan?’ ‘¿y aquello qué es?’, ‘nada, debe ser una piedra’», cuenta Juan José Fernández.

Cuando escuchó que los autos arrancaban, se zambulló nuevamente para intentar auxiliar a Muniz Barreto. Pero su amigo ya estaba muerto...


Daniel Mancuso






viernes, 25 de febrero de 2011

NÉSTOR Y JOSÉ




Hoy es el cumpleaños de Nestor Kirchner, tendría 61. También es el cumpleaños de José de San Martín, tendría 233.

Uno dio su vida por la libertad, la soberanía y la unidad de América Latina, el otro también.

Uno puso su vida al servicio de la patria, el otro también. Uno se fue de la vida pública antes de tiempo, el otro también. Uno usó los fierros, el otro la política.

Ambos pertenecen a la misma línea histórica que representa las fuerzas populares, la sangre criolla que pelea por su definitiva independencia. El pueblo y sus dirigentes que trabajan y construyen justicia social, cada día.



Decía el correntino...

Seamos libres y lo demás no importa nada. Yo y vuestros oficiales os daremos el ejemplo en las privaciones y trabajos. La muerte es mejor que ser esclavos de los maturrangos. Compañeros, juremos no dejar las armas de la mano hasta ver el país enteramente libre ó morir con ellas como hombres de coraje...




Decía el santacruceño...

Venimos con toda nuestra voz y nuestra fuerza para construir la Argentina de la justicia y de la dignidad. Ustedes y yo debemos hacer lo mismo: oídos sordos a tantos agravios, ésta es la Plaza del amor y de la reconstrucción argentina. Queremos una Patria para todos, queremos una Patria para todos los argentinos y argentinas...



Nacieron el mismo día. Uno vino al mundo 100 años después de que se fuera el otro, para hacer idéntica tarea: liberar la patria del yugo imperial de su época.

Dicen que las casualidades no existen, pero que las hay, las hay...






Daniel Mancuso

lunes, 13 de diciembre de 2010

FUSILAMIENTO DE DORREGO




Mi querida Angelita:

En este momento me intiman que dentro de una hora debo morir; ignoro por qué; mas la Providencia Divina, en la cual confío en este momento crítico, así lo ha querido. Perdono a todos mis enemigos y suplico a mis amigos que no den paso alguno en desagravio de lo recibido por mí. Mi vida, educa a esas amables criaturas, sé feliz, ya que no lo has podido ser en compañía de este desgraciado.
M. Dorrego

(Carta de Manuel Dorrego a su esposa, 13-12-1828)



1
... posiblemente lo que más moleste de Dorrego a sus detractores es su plan de gobierno: reducción de deuda pública enfrentando al capital financiero inglés, desmonopolización de los productos de necesidad básica y control de precios de productos como el pan, extender la frontera para aumentar la producción agrícola - ganadera, intento de confeccionar una Constitución federal con el apoyo de las provincias frente al centralismo porteño, defensa de la integridad del territorio nacional. Al borde del Bicentenario, seguir falseando de esa manera la historia implica que no bastó sólo con la balacera que le dispararon los soldados de Juan Galo de Lavalle, sino que todavía es necesario “fusilar mediáticamente” a Dorrego y a su proyecto político.




2
Carta confidencial de Salvador María del Carril al general Lavalle, sugiriendo la necesidad de tomar medidas drásticas contra Manuel Dorrego, 12 de diciembre de 1828.

    Señor general don Juan Lavalle Querido general: … La prisión del señor Dorrego es una circunstancia desagradable, lo conozco; ella lo pone a usted en un conflicto difícil… La disimulación en este caso después de ser injuriosa será perfectamente inútil al objeto que me propongo. Hablo de la fusilación de Dorrego. Hemos estado de acuerdo en ella antes de ahora. Ha llegado el momento de ejecutarla… (...) Ahora bien, general, prescindamos del corazón en este caso (...) Así, considere usted la suerte de Dorrego. Mire usted que este país se fatiga 18 años hace, en revoluciones, sin que una sola haya producido un escarmiento (...). En tal caso, la ley es que una revolución es un juego de azar en el que gana hasta la vida de los vencidos cuando se cree necesario disponer de ella. Haciendo la aplicación de este principio de una evidencia práctica, la cuestión me parece de fácil resolución. Si usted, general, la aborda así, a sangre fría, la decide; si no, yo habré importunado a usted; habré escrito inútilmente, y lo que es más sensible, habrá usted perdido la ocasión de cortar la primera cabeza a la hidra, y no cortará usted las restantes; ¿ entonces, qué gloria puede recogerse en este campo desolado por estas fieras ?. Nada queda en la República para un hombre de corazón".
Salvador María del Carril


3



4
Fragmento de las memorias del general Gregorio Aráoz de Lamadrid, escritas 20 años después de los hechos de que fuera testigo presencial...

    "Fui a ver al general Juan Lavalle a solicitar su permiso para hablar con el señor Dorrego así que llegara. Dicho general (...) me permitió verle así que llegara y lo hice en efecto, al momento mismo de haber parado el birlocho en medio del campamento y puéstosele una guardia. Subido yo al birlocho y habiéndome abrazado, díjome: "¡ Compadre, quiero que usted me sirva de empeño en esta vez para con el general Lavalle, a fin de que me permita un momento de entrevista con él!" (...).

    "Compadre -le dije-, con el mayor gusto voy a servir a usted en este momento". Corrí a ver al general, hícele presente el empeño justo de Dorrego...; mas viendo yo que se negó abiertamente a ello, le dije: "¿ qué pierde el señor general con oírle un momento...?". "¡No quiero verle, ni oírlo un momento¡"...


    Salí desagradado, y volví sin demora con esta funesta noticia a mi sobresaltado compadre. Al dársela se sobresaltó aún más, pero lleno de entereza mi dijo: "¡Compadre, no sabe Lavalle a lo que se expone con no oírme! Asegúrele usted que estoy pronto a salir del país; a escribir a mis amigos de las provincias que no tomen parte alguna por mi... Bajéme conmovido y pasé con repugnancia a ver al general. Apenas me vio entrar, díjome: "Ya se le ha pasado la orden para que se disponga a morir, pues dentro de dos horas será fusilado; no me venga con muchas peticiones de su parte". ¡Me quedé frío! "General, le dije, ¿por qué no le oye un momento, aunque lo fusile después?". "¡No lo quiero!", díjome, y me salí en extremo desagradado y, sin ánimo de volver a verme con mi buen compadre...; pero en el momento se me presenta un soldado a llamarme de parte de Dorrego, pidiéndome que fuera en el momento.

    Al momento de subir al birlocho se paró con entereza y me dijo: "Compadre, se me acaba de dar la orden de prepararme a morir dentro de dos horas. A un desertor al frente del enemigo, a un bandido, se le da más termino y no se le condena sin oírle y sin permitirle su defensa. ¿Dónde estamos? ¿Quien ha dado esta facultad a un general sublevado? Proporcióneme usted, compadre, papel y tintero, y hágase de mi lo que se quiera. ¡Pero cuidado con las consecuencias!".


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6

Mientras Lavalle escribía el parte al Almirante Brown, a 300 metros suyos el cuerpo de Manuel Dorrego yacía tirado en el campo. Hay indicios ciertos que luego de la ejecución, hubo ensañamiento con el cadáver. Así lo indica el testimonio de la Comisión Oficial, que por orden de Rosas, ni bien asumió el Gobierno se trasladó de Buenos Aires a Navarro con el fin de exhumar los restos de Dorrego, tarea que se llevó a cabo el 13 de diciembre de 1829, es decir al año justo de su muerte.

El informe firmado por el camarista don Miguel de Villegas dice en parte:

"Que encontraron el cadáver entero, a excepción de la cabeza que estaba separada del cuerpo en parte, y dividida en varios pedazos, con un golpe de fusil al parecer, en el costado izquierdo del pecho..."


7





Daniel Mancuso

viernes, 3 de diciembre de 2010

LA BOCA ESQUINA NÉSTOR K




Este sábado 4/12
nos juntamos
a las 18.30 horas
en
Pedro de Mendoza y Martín Rodríguez a homenajear al flaco,
¡te esperamos!









Acto Homenaje

Inauguración de la


ESQUINA
NÉSTOR KIRCHNER



Sábado 4 de diciembre – 18.30 horas

Martín Rodríguez y Pedro de Mendoza
Ciudad de Buenos Aires

(a una cuadra del puente anaranjado grandote)

  • Con la presencia de:
Juan Carlos Dante Gullo - Diputado Nacional
Martín García - Presidente de Télam / Agrupación La Oesterheld
Francisco Tito Nenna - Legislador Ciudad Buenos Aires
Alejandro Sandoval - Nieto recuperado 84


  • Organizan:
ADN Nacional y Popular
Agrupación Peronista Descamisados
Peronismo 26 de Julio
Colectivo de Fotógrafos La Rebelada
Movimiento Peronista Bloguero



Daniel Mancuso

domingo, 21 de noviembre de 2010

ZITARROSA ESQUINA MANSILLA




¿Cuántas calles tienen nombres que uno ni se imagina de quién se trata o jamás se lo cuestionó?

Algunas calles y avenidas tienen sus nombres merecidos; homenaje perpetuo a quienes hicieron algo importante para la sociedad de su tiempo.

Otras esperan los nombres resistidos y negados por la tilinguería y los cipayos de siempre. ¿Se imaginan la Avenida Ernesto CHE Guevara? ¿La peatonal de los cines Rodolfo Walsh? ¿La entrada del zoologico en la esquina de Las Heras y Brigadier General Juan Manuel José Domingo Ortiz de Rozas y López de Osornio?

Otras padecen en silencio los nombres de los canallas más encumbrados de nuestra historia: (Bernardino Rivadavia, Domingo F. Sarmiento, Leopoldo Lugones, Salvador María del Carril, Ramón L. Falcón...); sin embargo los susodichos, por generaciones, gozaron el bronce y el homenaje injustificados.

¿Cuándo haremos Justicia en las calles de la Ciudad Autónoma?

El "Héroe de la Vuelta de Obligado" corre desde Raúl Scalabrini Ortiz hasta Larrea, en sentido noroeste sureste, entre Charcas, M. T. de Alvear y Paraguay.

Lucio Norberto Mansilla fue un valiente militar y político argentino que luchó en las guerras de la independencia. Participó en la organización del Ejército de los Andes, a las órdenes del general José de San Martín. Luchó en las campañas de la Guerra del Brasil a las órdenes de Carlos María de Alvear.

Enviudó, y se casó de nuevo con Agustina Ortiz de Rozas, la hermanita del Restaurador (quien era considerada la mujer más hermosa de su época). No apoyó la revolución de diciembre de 1828, dirigida por Juan Lavalle, sino que se unió a las fuerzas de su cuñado, Juan Manuel de Rosas, en la guerra civil. Éste lo mantuvo al frente del mando militar de la ciudad después de la rendición de Lavalle.

Mansilla fue Jefe del Departamento del Norte de las tropas argentinas que enfrentaron a la flota anglo-francesa, en la batalla de la Vuelta de Obligado, la Batalla de la Soberanía. Cruzó una línea de grandes botes unidos por gruesas cadenas a través del río, y la defendió durante muchas horas con una gran batería, causándole severas bajas a la flota francesa. Empero, recibió una herida de mucha gravedad en el pecho, que le obligó a dejar el mando al artillero Juan Bautista Thorne. Sus cañones fueron destruidos y perdió 650 hombres...

Nació en Buenos Aires el 1 de marzo de 1792; murió el 10 de abril de 1871, a los 79 años. Ahora, todos los días acaricia el paredón al costado del Hospital de Niños, y conversa en las mañanas con Güemes en la Plaza...







Noventa buques mercantes,
veinte de guerra,

vienen pechando arriba
las aguas nuestras.

Veinte de guerra vienen
con sus banderas.

Angosturas del Quebracho,
de aquí no pasan.

¡Qué los parió a los gringos
una gran siete,
navegar tantos mares,
venirse al cuete,
qué digo venirse al cuete!


¡Ahijuna con los franceses,
quién los pudiera!

A ver vos Pascual Echagüe,
gobernadores.

Que no pasen los franceses
Paraná al norte.

Pascual Echagüe los mide,
Mansilla los mata.

¡Qué los parió a los gringos
una gran siete,
navegar tantos mares,
venirse al cuete,
qué digo venirse al cuete!


La vuelta de Obligado
(Triunfo de Miguel Brascó)



Daniel Mancuso

sábado, 13 de noviembre de 2010

DÍA DEL PENSAMIENTO NACIONAL






En Lincoln, provincia de Buenos Aires, el 13 de noviembre de 1901, don Pedro Jauretche y Angélica Vidaguren tuvieron a su primer hijo: Arturo Martín. Después, vinieron otros 9 hijos más.


... Entonces funcionaban en el pueblo los valores de las nacionalidades establecidos por Sarmiento y Alberdi y los liberales en conjunto; todos esos racistas muy admirados por nuestros antirracistas.

Habían fabricado una escala humana en cuya cúspide estaba siempre un personaje rubio, de ojos azules, haciendo la grandeza del país por su condición superior de nórdico. Así los nórdicos masculinos eran siempre Don o Míster, tratamiento que marcaba diferencias sociales y culturales con los extranjeros provenientes de la Europa Meridional. En lo más alto de la escala estaban los ingleses pero en el pueblo conocí solamente uno: el ingeniero del ferrocarril.

Este prestigio lo lograron al final también los irlandeses, un poco de refilón pues los irlandeses de aquí se anglicanizaron. Supongo que como la colectividad británica era pequeña, sus miembros prefirieron incorporar a los irlandeses y no correr el riesgo de una mezcla excesiva con los aborígenes o con los italianos, rusos, españoles, que era casi peor3. De tal forma los irlandeses, especialmente los urbanos, entraron a formar parte de "la colonia". Lo que había motivado la emigración de su tierra, que en Estados Unidos, por ejemplo, los hizo mantenerse en situación beligerante, desapareció en los directorios y clubs compartidos en las pampas. Así fue cómo muchos irlandeses gozaron de status de ingleses y eran Don o Míster, como eran don el alemán, como era don, a veces, no siempre, el francés.

El
español no; era gallego de... -salvo que tuviera Ramos Generales-; también lo eran algunos criollos viejos, si además eran hacendados y excepcionalmente los paisanos reputados por sus hazañas de cuchillo o por sus habilidades de troperos. También los de mucha edad. Mucho más difícil era que el Don le cupiera al italiano y desde luego ni remotamente al modesto turco o ruso ya mencionados...

... Como se ha visto, las nacionalidades determinaban status y me he referido incidentalmente a éstos hablando de las misias y los dones.

Le oí a César Bresa algo ilustrativo sobre los status determinados por las nacionalidades, a pesar de que en el caso no se trata de anglosajones o noruegos de acuerdo a la escala que nos dejó el sarmientismo. En este caso se trata de los vascos que como se sabe son inferiores a ingleses, escandinavos o germanos, y también a los franceses, pero muy superiores a los españoles y mucho más a italianos, y mucho más aún a judíos, turcos o rusos. En este caso la presunta superioridad no es intelectual, sino moral.
Una noche en Avellaneda la policía allanó una timba; todos huyeron menos tres que fueron llevados a la comisaría. Hacía frío y por eso el oficial de guardia los dejó en su oficina esperando la llegada del comisario que andaba de recorrida. Cuando el comisario llegó, ahí mismo, en la oficina, empezó el interrogatorio.
-Vos, - le preguntó al que tenía más cerca- ¿cómo te llamas?

-"Martín Echanagucía" -contestó el interpelado.


-¿Vasco español? Buena gente -agregó el comisario-.
¡Ándate nomás! -Y tocó la salida.
Llamó al próximo y le preguntó el nombre.
-"Juan Caracotche" -contestó. Y el comisario comentó-: Vasco francés, buena gente. -Y ordenó la libertad.
Se adelantó el tercero y no esperó la pregunta. Dijo presentándose: -José Travallini, vasco italiano...
Vaciló el comisario, enseguida sonrió y lo puso en libertad. Pero por gracioso, no por racismo...



El fragmento precedente pertenece al libro: De memoria, PANTALONES CORTOS, publicado por Editorial Peña Lillo, en diciembre de 1972.

Antes, Don Arturo había escrito: 1934: El Paso de los Libres (edición prologada por Jorge Luis Borges*). Una segunda edición en 1960 llevará el prólogo de Jorge Abelardo Ramos. 1956: El Plan Prebisch: retorno al coloniaje. 1957: Los profetas del Odio y la Yapa. 1958: Ejército y Política. 1959: Política Nacional y Revisionismo Histórico. 1960: Prosas de Hacha y Tiza. 1962: Forja y la Década Infame. 1964: Filo, Contrafilo y Punta. 1966: El Medio Pelo en la Sociedad Argentina. 1968: Manual de Zonceras Argentinas. 1969: Mano a Mano entre Nosotros.


    * (En 1933 participa en Corrientes en el levantamiento radical de los coroneles Bosch y Pomar contra el gobierno de Agustín P. Justo. Vencido el alzamiento, Jauretche es detenido. En prisión escribe sobre estos episodios. Lo hace en forma de poema gauchesco. Titulado “El Paso de los Libres” será prologado por Jorge Luis Borges, algo que se torna cuasi increíble en retrospectiva, dado los caminos divergentes que siguieron ambos personajes).




ARTURO JAURETCHE fue afiliado al Partido Conservador en su juventud, militando luego en las filas del radicalismo Yrigoyenista. Allí se convirtió, a partir del derrocamiento del Presidente Hipólito Yrigoyen, en uno de los protagonistas de la lucha callejera contra los presidentes de facto, los generales José Félix Uriburu y Agustín P. Justo, y en combatiente revolucionario al participar en los combates de San Joaquín y Paso de los Libres, en la provincia de Corrientes, en 1933, siendo tomado prisionero en este último levantamiento radical.

Jauretche participó en 1935, de la fundación de FORJA ("Fuerza de Orientación Radical de la Joven Argentina"), constituida bajo el lema "Somos una Argentina colonial, queremos ser una Argentina libre". Desde allí denunció junto a sus amigos el Estatuto Legal del Coloniaje, levantándose su voz en las improvisadas tribunas esquineras, erguido sobre cajoncitos de cerveza, apostrofando las entregas y los latrocinios de la llamada Década Infame.

La Fuerza de Orientación Radical de la Joven Argentina, FORJA, fue una agrupación política argentina, fundada el 29 de junio de 1935, por Homero Manzi, Luis Dellepiane, Gabriel del Mazo, Atilio García Mellid, Jorge del Río y Darío Alessandro (padre) y Arturo Jauretche.

Raúl Scalabrini Ortiz, afín e inspirador del ideario del grupo, no formaba orgánica parte del mismo, pues se requería la membresía de la UCR para participar.


FORJA desarrolló una propuesta fuertemente nacionalista, de denuncia y oposición al neocolonialismo. Difundiendo el lema de "Somos una Argentina colonial, queremos ser una Argentina libre", analizó y expuso los mecanismos económicos del neocolonialismo, y el comportamiento ilegítimo de las empresas y capitales extranjeros en la monopolización de sectores claves de la economía.

En sus investigaciones, FORJA analizaba en detalle las medidas económicas de los gobiernos de la Concordancia, como el pacto Roca-Runciman; la creación del Banco Central con el fin de que hombres ligados a los intereses financieros británicos controlaran el sistema monetario y financiero argentino; la organización de la Corporación del Transporte para garantizar a las empresas ferroviarias británicas y un sistema sin competencia; la oposición a la ruptura de relaciones con la Unión Soviética, pues esta podía significar un importante comprador de los productos agropecuarios argentinos.

Uno de sus principios incondicionales fue el apoyo a la neutralidad argentina ante la Segunda Guerra Mundial. FORJA actuó dentro de la esfera de influencia de la Unión Cívica Radical. Se disolvió en 1945.

  • El día 13 de noviembre se institúyó como el “Día del Pensamiento Nacional”, en homenaje al nacimiento del escritor y pensador Arturo Martín Jauretche. (Ley 25844, Sancionada: Noviembre 26 de 2003).

El fundador de FORJA será el “enlace obligado y dialéctico entre los dos grandes movimientos nacionales del siglo pasado: el yrigoyenismo, ya declinante, y el peronismo, surgente y caudaloso”. El se constituirá en la conciencia activa de la vieja Argentina y de la que nacía en las jornadas del 17 de octubre de 1945, de un nuevo eje político-social bastante parecido al que había postulado en su insobornable lucha.

El peronismo de la primera etapa “sería inconcebible sin el pensamiento y la acción de Jauretche, que le trasmitirá, la tradición del nacionalismo democrático procedente de las más antiguas raíces".

Al caer el peronismo en 1955, Jauretche formará parte “del puñado de argentinos quienes salieron en defensa de la historia, las conquistas y logros alcanzados por la Revolución Nacional acaudillada por el General Juan Domingo Perón”.

Arturo Martín Jauretche murió en Buenos Aires el 25 de mayo de 1974, cuando tenía 73 años. Hoy tendría 109 años.


... Ahora me acuerdo de Chalar, un chico petiso y cabezón, algo menor que yo, que fue en su época el niño precoz de General Pinto, como yo el de Lincoln, y me acuerdo porque tiene un cuento al caso que se conecta con lo que sigue.

Ya he dicho que en Pinto como en todos los pueblos de los alrededores -Lincoln era la excepción- no había aguas corrientes y bebíamos la de pozo, por cierto muy fresca y dulce. También era linda para el baño pero no lo digo por dármelas de higiénico, pues en Pinto sólo estábamos en verano, época en que conocí la media tina, y después la banadera de hojalata. No sé cómo se arreglaban en invierno y supongo que sería calentando agua en ollas. Lo que cuento tiene que ver con las obras sanitarias pero es de fecha bastante posterior a lo que estoy recordando.

Chalar vive y supongo que no me va a desmentir. Recién nombrado como auxiliar de Banco lo mandaron a un pueblo que como Pinto no tenía aguas corrientes y por consecuencia cuartos de baño instalados, con las comodidades que ya gozábamos en mi pueblo.

Se alojó en la fonda más aceptable. Chalar tenía sus convicciones entre las que figuraba aquello de "cacatio matutina est tamquam medicina". Todas las mañanas al despertarse iba a la garita situada al fondo a la derecha, pero al ponerse en cuclillas mientras sujetaba el pantalón con la mano izquierda tenía que castigarse con la derecha la pelada -además de intelectualmente precoz, Chalar era precozmente calvo- para espantar la enorme cantidad de moscas que pululaban como en cancha propia. En una ocasión, ya cansado, le dijo al fondero:

—"¡Eh! Don Giusseppe. ¿Por qué no echa un poco de fluido en la letrina que está llena de moscas?"

Don Giusseppe le contestó:

—"¿A qué hora va osté a la letrina?"

—A las ocho -contestó Chalar.

Y el fondero le dijo:

—"¡Ma no! Ándate a la hora de comer que entonces las moscas están a la cocina y el comedor"...










Daniel
Mancuso



sábado, 11 de septiembre de 2010

¡¡¡ VIVEN !!!





Eso no esta muerto
no me lo mataron
ni con la distancia
ni con el vil soldado.
Eso no esta muerto
no me lo mataron
ni con la distancia
ni con el vil soldado.






Allí ame a una mujer terrible
llorando por el humo siempre eterno
de aquella ciudad acorralada
por símbolos de invierno.

Allí aprendí a quitar con piel el frío
y echar luego mi cuerpo a la llovizna
en manos de la niebla pura y blanca
en calles del enigma.

Eso no esta muerto
no me lo mataron
ni con la distancia
ni con el vil soldado.
Eso no esta muerto
no me lo mataron
ni con la distancia
ni con el vil soldado.

Allí entre los cerros tuve amigos
que entre bombas de humo eran hermanos
allí yo tuve mas de cuatro cosas
que siempre he deseado.

Allí nuestra canción se hizo pequeña
entre la multitud desesperada
un poderoso canto de la tierra
era quien más cantaba.

Eso no esta muerto
no me lo mataron
ni con la distancia
ni con el vil soldado.
Eso no esta muerto
no me lo mataron
ni con la distancia
ni con el vil soldado.

Hasta allí me siguió como una sombra
el rostro del que ya no se veía
y en el odio me susurro la muerte
que ya aparecería.

Allí yo tuve un odio, una vergüenza
niños mendigos de la madrugada
y el deseo de cambiar cada puerta
por un saco de balas.

Eso no esta muerto
no me lo mataron
ni con la distancia
ni con el vil soldado.
Eso no esta muerto
no me lo mataron
ni con la distancia
ni con el vil soldado.




Daniel Mancuso

viernes, 10 de septiembre de 2010

EL ÚLTIMO DISCURSO



« Esta será seguramente la última oportunidad en que me pueda dirigir a ustedes. La Fuerza Aérea ha bombardeado las torres de radio Portales y radio Corporación. Mis palabras no tienen amargura, sino decepción, y serán ellas el castigo moral para los que han traicionado el juramento que hicieron. Soldados de Chile, comandantes en jefe titulares; el almirante Merino, que se ha autodesignado, más el señor Mendoza, general rastrero, que sólo ayer manifestara su fidelidad y lealtad al gobierno, también se ha denominado director general de Carabineros...


» Ante estos hechos, sólo me cabe decirles a los trabajadores: ¡Yo no voy a renunciar! Colocado en un tránsito histórico pagaré con mi vida la lealtad del pueblo. Y les digo que tengo la certeza de que la semilla que entregáramos a la conciencia digna de miles y miles de chilenos, no podrá ser segada definitivamente...







» Tienen la fuerza, podrán avasallarnos, pero no se detienen los procesos sociales ni con el crimen ni con la fuerza. La historia es nuestra y la hacen los pueblos.

» Trabajadores de mi patria: quiero agradecerles la lealtad que siempre tuvieron, la confianza que depositaron en un hombre que sólo fue intérprete de grandes anhelos de justicia, que empeñó su palabra de que respetaría la Constitución y la Ley, y así lo hizo. En este momento, definitivo, el último en que yo pueda dirigirme a ustedes, quiero que aprovechen de la lección: el capital foráneo, el imperialismo, unido a la reacción, creó el clima para que las Fuerzas Armadas rompieran su tradición, la que les señalara el general Schneider y que reafirmara el comandante Araya, víctimas del mismo sector social que hoy estará en sus casas, esperando por mano ajena reconquistar el poder, para seguir defendiendo sus granjerías y sus privilegios.

» Me dirijo sobre todo a la modesta mujer de nuestra tierra, a la campesina que creyó en nosotros, a la obrera que trabajó, a la madre que supo de nuestra preocupación por los niños. Me dirijo a los profesionales de la Patria, a los profesionales patriotas, a los que desde hace días estuvieron trabajando contra la sedición auspiciada por los colegios profesionales, colegios de clase para defender también las ventajas que una sociedad capitalista les da a unos pocos.

» Me dirijo a la juventud, a aquellos que cantaron, que entregaron su alegría y su espíritu de lucha. Me dirijo al hombre de Chile, al obrero, al campesino, al intelectual, aquellos que serán perseguidos. Porque en nuestro país el fascismo ya estuvo hace muchas horas presente, en los atentados terroristas, volando los puentes, cortando la línea férrea, destruyendo los oleoductos y los gasoductos, frente al silencio de los que tenían la obligación de custodiar los bienes del Estado... La historia los juzgará.

» Seguramente radio Magallanes será acallada y el metal tranquilo de mi voz no llegará a ustedes. No importa; me seguirán oyendo. Siempre estaré junto a ustedes. Por lo menos, mi recuerdo será el de un hombre digno, que fue leal a la lealtad del pueblo. El pueblo debe defenderse pero no sacrificarse; el pueblo no debe dejarse arrasar ni acribillar, pero tampoco puede entregarse.

» Trabajadores de mi patria: tengo fe en Chile y su destino. Superarán otros hombres este momento gris y amargo donde la traición pretende imponerse. Sigan ustedes sabiendo que mucho más temprano que tarde, de nuevo abrirán las grandes alamedas por donde pase el hombre libre para construir una sociedad mejor.

» ¡Viva Chile!

» ¡Viva el pueblo!

» ¡Vivan los trabajadores!

» Estas son mis últimas palabras. Tengo la certeza de que mi sacrificio no será en vano; tengo la certeza de que, por lo menos, habrá una lección moral, que castigará la felonía, la cobardía y la traición ».

SALVADOR ALLENDE






martes, 17 de agosto de 2010

SECUESTRARÍAN A SAN MARTÍN



Si sucede lo que muchos suponen, sería un escándalo. San Martín tendría sangre indígena. Para confirmarlo, un juez valiente debería propiciar el análisis de ADN de los restos del Padre de la PATRIA que se encuentran en la Catedral.

Si San Martín fue mestizo y plebeyo, como afirma el historiador Hugo Chumbita, luego de una profunda investigación, se caería todo el imaginario construído durante décadas por la historia oficial liberal.

Ya no servirían las estampitas que lo muestran al prócer blanquito europeo casi español. ¿Te imaginas tener como padre de la Patria a un indio, o casi? ¿Qué dirán Grondona y Biolcati? ¿Ya no usarán la escarapela?

Los restos de San Martín no deberían estar descansando eternamente en la Catedral Metropolitana. Su testamento no habla de descansar en una iglesia. Prohibió la realización de funerales y de acompañamientos hasta el cementerio, «pero sí desearía que mi corazón fuese sepultado en Buenos Aires».

Su espada pasó a mejor vida a más de un gallego y él no se confesó nunca, ni se arrepintió de tales hechos de guerra, por lo que San Martín murió en pecado mortal e irá al infierno (según me enseñaron en el catecismo). Por lo tanto, no merece permanecer su cuerpo en "la casa de Dios". Herejía, herejía...


    En 1861, sus restos fueron trasladados a la bóveda de la familia González Balcarce, ubicada en el cementerio de Brunoy, Francia. Luego hubo varios intentos de repatriarlos. Durante la presidencia de Nicolás Avellaneda se creó la «Comisión encargada de la repatriación de los restos del Libertador», hecho que finalmente se produjo el 28 de mayo de 1880.

    Una teoría sostiene que la Iglesia Católica se habría opuesto a que se depositaran sus restos en la Catedral de la ciudad de Buenos Aires, frente a la Plaza de Mayo, que es donde descansan actualmente. Según la versión, la Iglesia Católica, apoyándose en los cánones apostólicos romanos y en virtud de la supuesta filiación masónica del general San Martín no podría consentir la petición, pues la Iglesia sancionaba la pertenencia a la masonería con la excomunión. Por este motivo no podría ser alojado en un templo consagrado. Tras largas negociaciones se habría alcanzado un acuerdo, en virtud del cual el féretro descansa actualmente en un mausoleo fuera de la planta principal de la catedral, e inclinado con su cabeza hacia abajo.

    Se cree que esta posición es un símbolo de la supuesta condena infernal a la que —según la Iglesia— estarían expuestos los masones. Esta teoría ha sido negada por importantes autoridades sobre el tema, tal es el caso de Jorge Estol, presidente del Instituto Sanmartiniano, que al respecto de la inclinación que presenta el cajón ha dicho que: «El espacio fue construido con menor espacio al que correspondía y cuando llegó el ataúd desde Francia, que tenía doble cobertura, no pudo ser acostado totalmente por un simple error de cálculo». Esto explica la posición inclinada, pero no explica por qué se colocaron los pies de San Martín hacia arriba, y la cabeza hacia abajo...



El Instituto Nacional Sanmartiniano fijó en un comunicado su posición sobre el destino de los restos del general José de San Martín. Lo que no dice el INS es que San Martín pertenecía a la Logia Lautaro y que no quería saber nada de Iglesias, curas y obispos. Pobre José Francisco, se revuelve en su tumba, teniéndolo tan cerca a monseñor Bergoglio.


Para evitar que se consume el escándalo, figuras de la alta sociedad se reunieron con Héctor Magnetto, presidente en las sombras de la Argentina reaccionaria, para discutir el asunto. El CEO del Grupo Clarín fue terminante: Lo secuestramos y escondemos el cadáver, ya lo hicimos con Evita, ¿no lo vamos a hacer con este negrito? Jueces a mí, vamos... ¿sabés cuántos giles hicimos desaparecer?


Daniel Mancuso

miércoles, 4 de agosto de 2010

DICOTOMÍAS CATÓLICAS



¿Qué une dentro de la misma Iglesia de Cristo a Monseñor Enrique Angelelli con el sacerdote torturador Christian von Wernich?

¿Qué tiene que ver la opción por los pobres con la pederastía que entristecia a los pibes de la fundación IN felices los niños?

¿Qué pasó en los carazones cristianos que marcharon naranjas con Cecilia Pando contra el matrimonio igualitario?

¿Por qué la Iglesia tiene representantes de Dios en la tierra como BENDICTO XVI y los obispos que encubren y protegen a miles de sodomitas?

¿Que grave pecado mortal cometimos los argentinos para que Dios nos castigue con el obispo Bergoglio y el delirio?

NO Jesus, no. Vos no tenés la culpa. Acá en Argentina, como en todas partes, te usan, te juran en vano, te blasfeman, te crucifican en cada componenda espuria entre poderosos hijos del pecado y la codicia diabólica. Y no se les mueve un pelo. Son 10 veces peores que los fariseos que cagaste a latigazos. Los oligarcas que tenés adentro de tu Iglesia han podrido todas las manzanas del cajón, y a la que no se pudre, la sacan a patadas, o a tiros como al padre Carlos Mugica, o le inventan un accidente como a Monseños Angelelli...




El 4 de agosto de 1976, el Obispo Enrique Angelelli aparecía muerto sobre la ruta que llevaba a la ciudad de La Rioja. A fines de julio, se había formado el "grupo de tareas" encargado de eliminarlo. El 4 de agosto, después del mediodía, Angelelli salió del Chamical hacia la ciudad de La Rioja, conduciendo la camioneta del obispado. Iba acompañado por el padre Arturo Pinto, llevando consigo una carpeta con pruebas y testimonios del secuestro, tortura y asesinato de los curas Gabriel Longeville y Carlos de Dios Murías. Fueron perseguidos por un coche de color claro, quizás blanco, que los alcanzó en Punta de los Llanos, donde se les fue encima a gran velocidad y los encerró, provocando el vuelco de la camioneta. Angelelli fue sacado del vehículo, la nuca molida a golpes, lo dejaron tirado sobre el asfalto. Su reloj, roto, marcaba las 3 de la tarde.



Daniel Mancuso

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