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martes, 23 de septiembre de 2014

¡SACATE LA MOCHILA!






A un turista le robaron mientras andaba en bicicleta. El ladrón se convirtió en famoso motochorro, con reportajes en televisión y debates interminables durante las 24 horas del día...

Yo ando en bici por toda la ciudad, desde hace años. Sufro la violencia cotidiana de automovilistas prepotentes. Un par de veces, en distinas èpocas de mi vida, casi me matan. Ni los colectiveros ni los camioneros son tan turros como los automovilistas con vidrios polarizados.

La violencia es parte de nosotros. La estupidez también. Pero hay violencia de primera y violencia de segunda. Si la ejerzo yo es de primera y es impune por definición. Si te mato con mi auto mientras vos andás en bici es un accidente. Si la ejerce sobre mí un tipo pobre, de clase social baja, marginal, etcétera, o sea un negro de mierda, que me quiere sacar el celular, esa violencia es de segunda y debe ser castigada con cadena perpetua y si se repite con pena de muerte.

A nadie le gusta que le roben, o le apunten con un arma. No justificamos el robo, ni el hurto, ni el afano, ni la especulación, ni el golpe blando (CARRIO, LANATA, y LAGENTE), ni las corridas cambiarias golpistas (15). Todo eso es violencia social. Todo eso es choreo en distintas escalas. Algunos choreos tienen muchísima prensa y otros son invisibilizados.

"¡Sacate la mochila!", le dijo el motochorro al turista de la bici verde.Y todos decimos ¡Oh! ¡Ah! ¡Qué espantoso! ¡NO puede ser! ¡Así no se puede seguir!

¡Paremos acá! Imaginemos una escena. 

En la Moto va  Domingo Felipe Cavallo, exministro de Economía de Menem y de De la Rúa (podría ser José Alfredo Martínez de Hoz, pero pongamos al Mingo que está vivo y da consejos por la tele, todavía). El Mingo viene con su moto blanca y te dice:



─"¡Sacate la mochila!"

─Pero no, son mis ahorros. Es mi guita. Es mía.

─"¡Sacate la mochila!"

─Pero son los dólares que ahorré toda mi vida, iba a poner un quiosco, es mi indemnización, es mi herencia, iba a comprarme un autito, era la plata para el techo propio, con esa guita me iba a operar del corazón, chau taxi  para laburar porque me habían despedido del banco, con ese dinero tiraba 6 meses porque me echaron, cerró la fábrica...

─"¡Sacate la mochila!", insiste el Mingo.







Leemos en La Nación: «La justificación del motochorro: "Yo pensaba conseguir plata para comprarle un regalo a mi hijo". Gastón Aguirre afirmó que salió a robar por primera vez después de 14 años»

¡Paremos acá! Vos no tenés tanta imaginación. No podés ver que te afanan todos los días: Macri en el subte, con las inundaciones, los hospitales sin insumos ni frazadas... Carrefour o Coto remarcando todo... las farmacéuticas te roban a mano armada con los medicamentos que te enferman más todavía... los buitres de afuera y de adentro...

"¡Sacate la mochila!" te dicen, todos los días, todas las horas, todos los minutos de tu vida, y vos ni te diste cuenta...




Daniel
Mancuso







Post scriptum...

«Mientras las ganancias de unos pocos crecen exponencialmente, las de la mayoría se quedan cada vez más lejos del bienestar de esa minoría feliz. Este desequilibrio proviene de ideologías que defienden la autonomía absoluta de los mercados y la especulación financiera. De ahí que nieguen el derecho de control de los Estados, encargados de velar por el bien común. Se instaura una nueva tiranía invisible, a veces virtual, que impone, de forma unilateral e implacable, sus leyes y sus reglas. Además, la deuda y sus intereses alejan a los países de las posibilidades viables de su economía y a los ciudadanos de su poder adquisitivo real. A todo ello se añade una corrupción ramificada y una evasión fiscal egoísta, que han asumido dimensiones mundiales. El afán de poder y de tener no conoce límites. En este sistema, que tiende a fagocitarlo todo en orden a acrecentar beneficios, cualquier cosa que sea frágil, como el medio ambiente, queda indefensa ante los intereses del mercado divinizado, convertidos en regla absoluta...»

PAPA FRANCISCO
encíclica Evangelii Gaudium



Miércoles, 24 de Septiembre de 2014. La Presidenta Cristina Fernández expuso ante el Consejo de Seguridad de la ONU, durante la reunión convocada por Estados Unidos para tratar el caso de los ataques terroristas del grupo ISIS.







Miércoles 24 de Septiembre de 2014. Cristina en la 69ª Asamblea de la ONU.

"Trabajemos por la paz; no se combate el terrorismo haciendo sonar los tambores de la guerra."




«¿Quiénes son estos fondos buitres? El 1 por ciento de los que no entraron a la reestructuración que hicimos en el 2005. No podían entrar porque recién habían comprado bonos, en el año 2008. Ustedes saben son fondos que se especializan - su nombre así lo indica- en comprar fondos o títulos de países que han defaulteado su deuda o están próximos a hacerlo para, luego, no ir a reclamárselo al país, sino entablar juicios en distintas jurisdicciones y obtener ganancias exorbitantes.

»Yo no hablaría de ganancias, porque lo que se le ha reconocido a ese 1 por ciento en un juicio aquí, en la jurisdicción de Nueva York, ha sido un tasa de 1.608 por ciento, en cinco años, en dólares. Díganme ustedes, si hay alguna empresa, si hay algún emprendimiento, algún inversionista que logra una rentabilidad en dólares, de más de 1.600 por ciento, apenas en 5 años. Por eso, el nombre de fondos buitres y hoy están obstruyendo el cobro de quienes confiaron en la Argentina, de ese 92,4 por ciento y por eso yo celebro que esta Asamblea haya tomado el toro por las astas y espero que, entre este año y el próximo, antes que se celebre nuevamente la Asamblea General del 2015, hayamos podido construir, porque de eso se trata: de un ejercicio de multilateralismo activo y constructivo, hayamos podido arribar a ese marco regulatorio de reestructuración de deuda soberanas para que ningún otro país, le pase lo que hoy le está pasando a la Argentina, un país que tiene capacidad de pago, voluntad de pago y que va a pagar su deuda, pese al acoso de estos fondos buitres. (APLAUSOS). Fondos buitres que además amenazan y hostigan con acciones sobre la economía de nuestro país, provocando rumores, infamias y calumnias desde lo personal hasta lo económico y financieros, de modo tal de actuar como verdaderos desestabilizadores de la economía, casi una suerte de terrorismo económico y financiero...»




sábado, 16 de marzo de 2013

MURIÓ MARTÍNEZ DE HOZ, EL GENOCIDA






¿Qué le pasó al editor de la nota del diario La Nación? Puso una oración que podría costarle el empleo en la Tribuna de Doctrina fundada por Bartolomé Mitre para proteger los intereses de la oligarquia terrateniente y las dictaduras militares del siglo XX.

Dice: «El ex ministro de Economía de la última dictadura cívico-militar José Alfredo Martínez de Hoz murió hoy, en la ciudad de Buenos Aires, a los 87 años».

Quizás, la asunción de Francisco les haya tocado la sensibilidad, les haya generado cierto grado de autocrítica sobre su participación como medio de comunicación en la dictadura genocida tanto desinformando como asociándose en negocios manchados de sangre como Papel Prensa. O sólo fue un error. Seguramente.

Peo estábamos hablando de José Alfredo Martínez de Hoz.  (ver nota para conocer todo el daño que hizo)

Martínez de Hoz. Doscientos años de la historia argentina están atravezados por ese apellido, siempre asociado a los negocios sucios, las intrigas de poder, el colonialismo, la oligarquía, el cipayismo porteño, el campo expoliado, la riqueza en pocas manos, los latifundios, las masacres, los golpes de Estado. No caben dudas de que Jose alfredo es el representante de la familia más famoso y el que más daño le hizo a la tierra que acogió a sus ancestros. Impunemente ensució sus manos con sangre y dinero de todos nosotros y nos condenó a la tristeza y el silencio...














Daniel
Mancuso


miércoles, 28 de abril de 2010

MARTÍNEZ DE HOZ


La Corte Suprema de Justicia declaró inconstitucionales los indultos concedidos, en 1990, por el ex presidente Carlos Menem al ex dictador Videla, y a su ministro de Economía, Martínez de Hoz.

Un claro ejemplo de lo que siempre decimos: más temprano que tarde, pagarán su culpa los traidores... (¡Atención Cobos!)

Ayer, martes 27 de abril, La Corte Suprema convalidó así la inconstitucionalidad del indulto que favoreció a Jorge Rafael Videla, en la causa por el secuestro extorsivo de un empresario y su hijo, los Gutheim, durante la última dictadura militar.

Al igual que el ex ministro de Economía José Alfredo Martínez de Hoz, el alto tribunal dejó sin efecto los decretos firmados en el auge de la década infame menemista que favorecieron a los genocidas.

El fallo de la Corte fue dictado en la causa que investiga el secuestro de los empresarios Federico y Miguel Ernesto Gutheim, propietarios de una empresa algodonera que estuvieron presos 5 meses (entre 1976 y 1977) como medida de presión para que aceptaran un contrato de exportación con Hong Kong, beneficioso para la dictadura militar.

Durante su cautiverio, padre e hijo pasaron por dos cárceles de Buenos Aires y mantuvieron reuniones con funcionarios que los apremiaron para que concretaran el negocio que pretendía la dictadura. Tras su liberación, los Gutheim demandaron al Estado, y en septiembre de 1990 fueron indemnizados con unos 16.000 dólares.




El dictamen de la Corte no modifica la situación de Videla, condenado a cadena perpetua en 1985 por crímenes de lesa humanidad, después indultado por Menem y ahora detenido por el “Plan sistemático de robos de bebés” junto con el dictador Reynaldo Bignone.

A José Alfredo sí podría complicársele la siuación, ya que éste se encuentra en libertad (por ahora).






“...Nuestras clases dominantes han procurado siempre que los trabajadores no tengan historia, no tengan doctrina, no tengan héroes ni mártires. Cada lucha debe así comenzar de nuevo, separada de las luchas anteriores: la experiencia colectiva se pierde, las lecciones se olvidan. La historia aparece así como propiedad privada, cuyos dueños son los dueños de todas las otras cosas.”

Rodolfo Walsh


1

José Alfredo Martínez de Hoz, nació el 13 de agosto de 1925, en Argentina. Es economista, abogado y profesor universitario, y tristemente conocido por su nefasta participación como ministro de Economía (entre los años 76 al 81) de la Dictadua militar de 1976 a 1983, que se autodenominó: Proceso de Reorganización Nacional.

Los Martinez de Hoz son una familia de ricos estancieros, presidentes de la Sociedad Rural y propietarios de 2.500.000 hectáreas de campos en la Patagonia, regaladas por Julio Argentino Roca tras la conquista del Desierto...


UN POCO DE HISTORIA

Hacia fines del Siglo XVIII, llega a Buenos Aires, oriundo de Castilla La Vieja, José Martínez de Hoz, casado con María Josefa de Castro Almandoz, con la que no tuvo descendencia. Fue comerciante, con negocios de importaciones, ganando un gran prestigio en la colonia. Fue también Regidor y Alcalde del primer voto del Cabildo, síndico del Consulado, y asistió al Cabildo Abierto del 22 de Mayo de 1810. Formó parte de la tercera orden de San Francisco y actúo intensamente en la hermandad de la Caridad, siendo Hermano Mayor y Administrador del Colegio de Huérfanos San Miguel.

Pese a sus intensas actividades Don José, sentía la ausencia de descendientes, necesitaba a un familiar de corta edad a su lado, mandó a llamar entonces a un sobrino suyo, Narciso de Alonso Martínez, hijo de su hermana Doña María Antonia Martínez de Hoz, casada con Don Narciso Alonso de Arminio, quien era oriundo de Madrid de las Canderechas, Provincia de Burgos, Castilla La Vieja. Este llega a Buenos Aires el 5 de Febrero de 1792, a los 12 años de edad, quien realiza el viaje en 44 días, según consta en su diario.

José Martínez de Hoz fallece el 4 de Junio de 1819. Fue precisamente Narciso de Alonso Martínez, aquel "hijo en el afecto" de Don José, quien en reconocimiento de la protección y amparo recibido por su tío, adopta su apellido y comienza a construir la leyenda de esta familia.

Al fallecer su tío, en 1819, Narciso se hace cargo de sus negocios, dedicando su vida a las actividades del comercio y la banca, iniciando una explotación agropecuaria en sus campos "San Martín", en Cañuelas y "El Araza", en Castelli, además de haber sido el mentor de la primer Sociedad Rural Argentina, y administrador de la "Cuna" de Buenos Aires, conocida entidad con fines sociales. Se había casado con Josefa Saturnina Fernández de Agüero, con la que tuvo 11 hijos.

Narciso Martínez de Hoz fallece en 1848, sucediéndole en la delicada tarea de liquidar la Sociedad Rural Argentina, el mayor de sus once hijos, José Toribio Martínez de Hoz, quien el 10 de Julio de 1866 funda la Nueva Sociedad Rural Argentina, y la preside hasta el año 1870.

Esta nueva Sociedad Rural surge de una inquietud de José Toribio Martínez de Hoz, quien moviliza junto a su amigo Eduardo Olivera a muchos otros amigos. José Toribio Martínez de Hoz fue además Senador Nacional por Buenos Aires, Miembro de la Convención Nacional de 1860, Presidente del Banco de la Provincia de Buenos Aires y Presidente de la Comisión de Reconstrucción de la Aduana.

Al hacerse la adjudicación de bienes de la casa Narciso Martínez e Hijos, le corresponde a Don José Toribio Martínez de Hoz, la estancia Chapadmalal, que había fundado en 1860, en las aproximadamente 20.000 hectáreas que se habían sido adquiridas en 1854. Muy joven le sorprende la muerte, a los 48 años, en 1871. El 4 de Setiembre de 1872, su esposa, Doña Josefa Fernández de Martínez de Hoz, adquiere 4.000 hectáreas mas a Doña Manuela Sosa de Alzaga, dando forma definitiva a la Estancia Chapadmalal, con sus 24.617 Hectáreas.

Al morir José Toribio, en 1871, deja hijos pequeños. Su viuda vuelve a casarse con Fonseca Vaz, Conde de Sena, destinado por Portugal como Cónsul en Londres, educa a sus hijos en Inglaterra, marcando así para siempre el destino de esta familia que desde entonces se inclina por esa cultura, notoriamente deportiva y eficaz en la cría de animales finos y todo lo relacionado con ella.

La prematura muerte de su padre hizo que debieran pasar 20 años para que los dos jóvenes hijos llegasen a la mayoría de edad y le sucedieran en las actividades agropecuarias, quienes a su regreso de Europa encuentran la empresa de su padre virtualmente disuelta, los ganados dispersos, los campos abandonados.

Hacia el año 1888, la heredad se divide en dos grandes estancias: Una al Sud, de 13.000 hectáreas, le fue adjudicada a Antonio Juan Martínez de Hoz, que pasa a llamarse La Nueva, y posteriormente Santa Isabel, y la otra de 12.500 hectáreas, le corresponde a Miguel Alfredo Martínez de Hoz, que sigue manteniendo el nombre de Chapadmalal.

Esta subdivisión surge del plano de mensura realizado con fecha 15 de Marzo de 1887, por el agrimensor Federico Gómez Molina.



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Jose Alfredo Martínez de Hoz se había desempeñado en el sector bancario y financiero antes de ser convocado por Jorge Rafael Videla para ocupar el ministerio. A comienzos de los '70 se relacionó con los Rockefeller, y fue presidente de la acería Acindar durante los años anteriores al golpe de Estado.


DEL BISABUELO AL BISNIETO

Se exterminó a los pueblos auténticos de las pampas –perdón, el genocida Julio Argentino Roca (1843 - 1914) los llamaba los "bárbaros", los "salvajes"—, y nosotros a los exterminadores los llamamos nuestros héroes. Por supuesto, ninguno de nuestros gobiernos ha intentado ni siquiera pedir perdón a los habitantes originales por la matanza y la quita de sus tierras llevadas a cabo por los blancos cristianos. No, nada de eso. El centenario de la Campaña del Desierto fue recordado con unción por la dictadura de Videla, a lo que se adhirió la Iglesia Argentina. En los actos estuvo presente el ministro Martínez de Hoz, bisnieto de aquel estanciero Martínez de Hoz que en una carta al general Roca urgía la eliminación del indio. Quería más, más tierras. El bisabuelo: promotor del genocidio indígena, el bisnieto, ministro de Economía de la dictadura desaparecedora.

Todo en su lugar y a su debido tiempo. La familia Martínez de Hoz representa nuestro modo de ver progresista de la historia. De paso el general Roca se quedó con 30.000 hectáreas de campo. Los argentinos sabemos premiar a nuestros prohombres. Y justo allí, en pleno centro está Roca en su brioso caballo. Está cuidando como un santo que el sistema no se mueva ni un ápice.

Basta ver nuestra realidad del sur: cómo hoy todavía se va quitando la poca tierra de los mapuches. Viene el empresario de Buenos Aires representante de una firma europea, habla con el político, el político con el juez, el juez con la policía y ya está: se desaloja a las familias originarias. En nombre de la democracia y del general Roca. Si quieren protestar, que protesten, la tierra es para el "capital extranjero y los inmigrantes" como dijo el general Roca en su famosa intervención en el Congreso nacional cuando anunció con clarines y banderas el fin de la campaña contra el indio. Hoy, hoy mismo, en villa La Angostura acaba de ocurrir eso. En la comunidad Paichil Antriao. Una tierra que desde siempre pertenece a la comunidad mapuche. Y en incontables lugares de la Patagonia neuquina, rionegrina y chubutense.

Con todos estos usurpadores del derecho estamos llegando a ser la república cartonera. Con ese Martínez de Hoz que continúa sonriente con la tradición de su bisabuelo, aquel José Martínez de Hoz que urgía en misivas urgentes a nuestro general Roca a terminar con "el indio salvaje". Tradición y Propiedad. Cartoneros, sí, ¿por qué no? ¿Pero piqueteros? No. Ojo. En su formación tienen algo de parecido con aquellos ranqueles que cantaban en el casco de sus caballos el himno de la libertad al atravesar las pampas de sus antepasados. Los alemanes pidieron perdón por la masacre a los hereros. Nosotros vemos con placer que el corcel del general Roca está cada vez más brioso en su bronce y que Martínez de Hoz sigue administrando los campos ranqueles obtenidos en el pillaje de su bisabuelo. Sí, el ex ministro de los desaparecedores tendrá un buen pasar bendecido por el Dios que acompañó a las huestes de Roca, el triunfador por excelencia. Hemos llegado así a ser la República cartonera. 1


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ACINDAR Y EL GOLPE DEL 76


Algunos analistas piensan que el golpe de estado no empezó en marzo de 1976, sino un año antes, el 20 de marzo de 1975 cuando el Estado reprimió violentamente la huelga de los metalúrgicos, los trabajadores y el pueblo de Villa Constitución.

Ya a principios de siglo, el Ejército acudía en ayuda de los estancieros ingleses de la Patagonia; la Policía brava santafesina, los “cardenales”, corriendo en ayuda de La Forestal en el Chaco Santafesino. Estos son hechos semejantes al del ´75 y muestran de que manera el Estado colabora y reprime “protegiendo a una empresa privada capitalista.

Toda la historia de Acindar tiene un punto de apoyo esencial en la intervención estatal. Con el Operativo del 20 de marzo de 1975 se llegaría al acto culminante pero no final.

Poco antes de que caiga Isabel Martínez de Perón, Acindar vuelve a lograr un compromiso gubernamental de apoyo irrestricto a la construcción de la Planta Integrada (su viejo sueño independestista): el decreto 218 de enero de 1976 que autoriza su construcción y compromete avales para los créditos externos. El 18 de agosto de 1978 la Planta Integrada fue inaugurada. En el paroxismo del intervencionismo estatal de la dictadura militar se ponía fin al sueño de Savio del desarrollo independiente. “La industria del acero es la primera de las industrias y constituye el puntal de nuestra industrialización. Sin ella siempre seremos vasallos. La Argentina debe producir acero para poder gravitar en el concierto de las naciones concordantemente con su presente y con su futuro”, decia el general Savio.



Acindar y Martínez de Hoz no solo tenían estrechos intereses económicos propios. Tenían clara visión de los intereses de su clase a cuyo sector más poderoso estaban profundamente integrados. Los Acevedo tenían por esos años fuerte participación en el Banco Francés y en la cementera Loma Negra (hoy de Amelita viuda de Fortabat), ampliamente beneficiada en los años por venir con las “obras públicas” del Mundial 78 autopistas y planes de vivienda de la dictadura. Martínez de Hoz, por su parte, articulaba los intereses de Acindar con otros grupos económicos de la envergadura de Brown - Boveri, Bract y Roberts.

Martinez de hoz defendía no solo su participación directa en los beneficios. Su compromiso y participación con la Dictadura y con la represión legal e ilegal, solo se explica por una profunda consustantación con el proyecto esencial del golpe del 76’, el cual se proponía matar dos pájaros de un tiro:

1) cortar de cuajo el proceso de crecimiento de la movilización, la organización y la conciencia política que desde el 69’ en adelante venía condicionando la cuota de ganancia (en el 74’ se llegó a una participación de los salarios globales de los trabajadores del orden del 45% del total de la riqueza distribuida, cifra que en el 94’ no llegaba al 20%) y ponía en riesgo el mantenimiento del sistema capitalista en la Argentina.

2) resolver, también por la fuerza política/militar, el viejo conflicto económico entre las distintas facciones de la burguesía que venían pugnando entre sí por imponer uno u otro modelo de “desarrollo” capitalista, uno u otro eje de acumulación de ganancias para la burguesía.

No solo estaba en discusión el régimen de acumulación, también lo estaba el modo de regulación. Por ello, no es por casualidad que Martínez de Hoz sería reemplazado en la dirección de la empresa por el General Alcídez López Aufranc, al asumir M. de Hoz el ministerio de Economía de la Junta Militar encabezada por Videla.

Y acaso habría que transportarse en el tiempo hasta 1991 para entender cabalmente el concepto. Si en 1978 inauguró la PLANTA INTEGRADA, si luego en 1981 absorbe a Gurmendi (que por ese entonces controlaba a su vez a Santa Rosa y a Genaro Grasso) desprendiéndose de 4640 trabajadores (bajó de 12.795 que tenían las cuatro empresas en 1979 a los 4.300 que reconoce Acindar en el 1992), si se va a beneficiar de todo tipo de exenciones impositivas, avales para créditos, "estatización de deuda privada externa", tarifas subvencionadas de gas y de energía eléctrica; sería con la flexibilización laboral impuesta en 1991 que cerraría de algún modo el ciclo iniciado un 20 de marzo de 1975.

El balance empresarial de 1992 informa a los accionistas la reducción de 2.000 operarios en Villa Constitución con mantenimiento de los niveles de producción anteriores al conflicto del 91’ y una reducción general de gastos del orden del 10%. Y aún más, la flexibiización impuesta terminó con el convenio colectivo e impuso la polifuncionalidad de los trabajadores quedando estos a disposición discrecional de la empresa para la tarea, el modo y tiempo de efectuarla que ésta desee, abriendo paso a nuevos niveles de superexplotación generando reubicaciones y despidos masivos. Lo que en su momento se disciplinó a fuerza de tanquetas, falcón verde y la gendarmería, ahora se impondría por medio del chantaje más brutal: “aceptacion o despido”. Una vez más se adelantaba a su tiempo.

Recién en 1995, Menem conseguiría aprobar por el Parlamento la ley de flexibilización laboral para hacer en todos lados lo que Acindar hacía desde el 1991 en sus plantas industriales. Todos estos años, y aún ahora, Acindar ha clamado contra el “costo argentino” al que identifican con el alto costo de su mano de obra. En un trabajo elaborado en 1985 habíamos logrado establecer que en una hora de trabajo, el “obrero promedio” de Acindar producía un valor equivalente a su salario mensual.


MARTÍNEZ DE HOZ Y VIDELA

Martínez de Hoz tenía estrechos lazos con la cúpula militar, que emplearía Acindar como campo de pruebas para las prácticas represivas ejercidas luego durante el Proceso. Según declaraciones del propio Martínez de Hoz —en la investigación abierta, tras el regreso de la democracia, por la nacionalización dolosa de la Compañia Italo Argentina de Electricidad (CIADE), de cuyo directorio era miembro cuando se pagó 300 millones de dólares por una compañía descapitalizada—, en 1975 habría visitado a Videla, a la sazón jefe del Estado Mayor, junto con otros miembros del Consejo Argentino Empresario, para solicitarle que contribuyera a preservar el orden en las circunstancias que impedían "la libertad de trabajo, la producción y la productividad".

En el curso de sucesivas entrevistas con los líderes del Ejército se diseñó un sistema de espionaje y vigilancia, coordinado con las fuerzas de seguridad y la inteligencia militar, orientado a identificar a los principales activistas sindicales.

En la planta de Acindar, en Villa Constitución, Alberto Piccinini era el secretario local de la Unión Obrera Metalúrgica (UOM), opuesto a la línea blanda y colaboracionista de Lorenzo Miguel (el loro). Ante la huelga, que duró 59 días, Martínez de Hoz obtuvo del ministro de Interior, Alberto Rocamora, la declaración de la ilegalidad de la huelga y el envío de las fuerzas de seguridad.

Numerosos huelguistas fueron secuestrados, sometidos a simulacros de fusilamiento, y otros asesinados. Dentro de las instalaciones de la fábrica se montó el primer "centro clandestino de detención", una antesala de los que se aplicarían luego durante la dictadura.

Rodolfo Peregrino Fernández, entonces inspector de la Policía Federal Argentina, declararía ante la Comisión Argentina de Derechos Humanos que Acindar: "...pagaba a todo el personal policial —jefes, suboficiales y tropa— un plus extra en dinero (...) [para convertirla en] una especie de fortaleza militar con cercos de alambre de púas". 2


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EL ESCÁNDALO DE LA ITALO

El tema de la Compañía Italo-Argentina de Electricidad (CIADE) y su venta al Estado argentino, se instaló poco después del golpe de Estado. En julio de 1976, el ministro de Economía José Alfredo Martínez de Hoz realizó un viaje a Suiza para entrevistarse con los directores de la CIADE, con accionistas de la compañía y con funcionarios del gobierno.

Cuando Martínez de Hoz fue interrogado, años más tarde, por una comisión parlamentaria que investigó el traspaso de la empresa eléctrica suiza al Estado, él negó que aquella visita a Suiza y otras posteriores fuera para ajustar el precio y la forma de pago, de nuestro país a la nación europea, por una empresa deficitaria.

Martínez de Hoz había sido director de la CIADE hasta los días previos al golpe de Estado y, a pesar de sus ideas contra la intervención estatal en la actividad económica, justo en este caso, se mostró partidario de “estatizar una empresa de capital privado”. El caso Italo se convirtió en escándalo, aun entre los militares que lo designaron ministro. En la correspondencia diplomática de Luis María de Pablo Pardo, entonces embajador argentino en Berna, se encontró que existía una febril negociación secreta para que el gobierno argentino pagara un buen precio por la compañía eléctrica.

El dictador Jorge Videla, admitió que: “pagarles a los accionistas suizos el precio excesivo que ellos pedían por la empresa eléctrica era el costo por ser un gobierno de facto mal visto por las democracias europeas. Además, el país tenía cerrado el crédito suizo y la situación podía destrabarse en función de lo que ocurriera con la CIADE”.

Hubo cambios en la misión diplomática suiza de Buenos Aires hasta que llegó el “hombre”: William Frei, nuevo embajador, quien conocía muy bien el problema de la CIADE. Él ambién era socio de la compañía, con acciones por más de 100.000 dólares. 3



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HAMBRE + REPRESIÓN

El país que dejó la dictadura militar en 1983 era económicamente muy distinto al que encontraron las Fuerzas Armadas cuando, a través de un golpe de Estado, tomaron el control de la Nación el 24 de marzo de 1976. la deuda externa argentina aumentó de 7.875 millones de dólares en 1975 a 45.087 millones en 1983.

El mayor problema financiero que enfrenta el país en la actualidad nació, creció y se desarrolló durante la dictadura, y se triplicó entre 1976 y 1981, años en que el ministerio de Economía fue dirigido por José Alfredo Martínez de Hoz.

En materia económica, la contrapartida del establecimiento de una dictadura política que las Fuerzas Armadas bautizaron “Proceso de Reorganización Nacional”, fue una apertura comercial y una reforma financiera.

Martínez de Hoz, el primer titular de Economía de la dictadura, hijo pródigo de una antigua familia de terratenientes, integrante de la Sociedad Rural y formado en la monetarista escuela de Chicago, fue el encargado de llevar adelante el plan gestado para lograr una “nueva Argentina”, de acuerdo al slogan de la época. Ese nuevo país comenzaba con la puesta en práctica de una idea que la sociedad argentina incorporó a su bagaje cotidiano de palabras: ajuste.

Plata dulce y tablitas amargas Martínez de Hoz comenzó comenzó con el congelamiento de los salarios de los trabajadores, que quedaron bajo su control pues fijó aumentos en forma periódica. “El salario real ha llegado a un nivel excesivamente alto con en relación con la productividad de la economía”, afirmó el ministro en 1976.

La decisión de Martínez de Hoz contra el salario real determinó que el ingreso de los trabajadores nunca vuelviera a recuperarse: entre 1976 y 1980 cayó un 40 por ciento. Los obreros industriales fueron los más afectados por esta caída, ya que sufrieron en sus bolsillos el derrumbe de la industria nacional.

También se instauró el reiterado pedido de créditos a organismos internacionales: la Argentina recibió 400 millones de dólares de crédito por parte del FMI. Pero la administración de Martínez de Hoz tenía un enemigo aún peor para derrotar que el déficit fiscal: la inflación.




La pequeña y mediana empresa fueron destruídas, comenzó un proceso de acelerada desindustralizacion, ante la imposibilidad de competir con productos provenientes del exterior. La aplicación de las recetas neoliberales profundizaron los problemas económicos.

El país estaba acosado por una creciente inflación que amenazaba con devorar la capacidad de consumo. En 1975, la inflación llega a subir mas del 300 por ciento al año, el PBI descendió un 1,4 por ciento y el PBI per cápita descendió un 3 por ciento. Mientras, los precios al consumidor subieron, entre marzo del '75 y enero del '76, un 566,3 por ciento.

La solución de Martínez de Hoz para una inflación creciente que, entre otras cosas, derrumbó la producción industrial y la hizo caer más de un 25 por ciento, fue “la tablita”, un experimento monetario que empeoró la crisis.



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LA TABLITA

¿Qué era “la tablita”? Era un sistema de devaluaciones preanunciadas para que todos los argentinos, y especialmente los empresarios, supieran cómo y cuándo se iba a devaluar. El plan de la tablita, especie de calendario de la devaluación, iba acompañado de una ley que traería como consecuencia: la época de la “plata dulce”.

El 1 de junio de 1977 la “ley de entidades financieras” liberó el mercado de dinero y le dio garantía estatal a todos los depósitos a plazo fijo. Con esta ley, si un banco quebraba, el Estado devolvía el dinero. Comenzó así la especulación y la conocida “bicicleta financiera”.

Hasta la sanción de la ley de entidades financieras, la tasa de interés estuvo controlada por el Banco Central y siempre por debajo de la tasa de inflación, lo que le produjo un perjuicio a los ahorristas y un beneficio a los deudores (y a las empresas), ya que la deuda se licuó a través de la alta inflación.


INTERESES POR LAS NUBES


Martínez de Hoz intentó corregir este proceso con un gesto totalmente liberal: mediante la ley de entidades financieras liberó las tasas de interés, por lo que cada banco ofreció a los ahorristas las tasas que creyó convenientes. Este mecanismo hizo que los bancos ofrecieran tasas de interés muy altas para captar más depósitos.

En octubre del '77, las tasas de interés alcanzaron un nivel del 135 por ciento anual. La distorsión de este mecanismo hizo que las empresas tuvieran que endeudarse en el extranjero, ya que debieron pagar altas tasas para lograr financiación en el mercado local.

Así, mientras los plazos fijos y las financieras se reprodujeron ferozmente, los que tomaron créditos hipotecarios durante esa época terminaron pagando tasas usurarias: el ejemplo fue la de la recordada circular 1.050 del Banco Central, que liberó las tasas de los créditos hipotecarios a la fluctuación del mercado, permitiendo a las entidades bancarias otorgar créditos a particulares sin fijar de antemano los intereses.

La circular 1050 determinó que miles de ahorristas terminaran pagando tasas siderales o que debieran entregarle sus viviendas al banco, ya que los intereses, fijados por un mercado de tasas que llegaron a mas del 100 por ciento al año, tornaba impagables los préstamos.


8

MUNDIAL 78 = 500 MILLONES DE DÓLARES

En 1978, el plan de Martínez de Hoz dio indicios de ser un fracaso total: la inflación anual llegó al 160 por ciento, y el PBI descendió durante ese año cerca de un 3,2%. Al crecimiento nulo del país se le sumaron los fuertes gastos del Estado: el 25 de junio del 1978 la Argentina ganó el Campeonato Mundial de Fútbol. Ese mundial, organizado en el país, costó cerca de US$ 500 millones, gasto que fue completamente cubierto por el Estado.


INFLACION + DEVALUACION + QUIEBRAS

La perversión del sistema financiero se tornó difícil de dominar para el Gobierno: en 1979, los precios minoristas crecieron en un 139,7 por ciento, y la capacidad de consumo se redujo vertiginosamente. La situación de las empresas privadas empeoró, ya que, al abrirse la importación y disminuir el consumo, muchas de ellas debieron endeudarse en el exterior (debido a las altas tasa locales) para sobrevivir.

Al final, la distorsión en la banca terminó por perforar a muchas entidades financieras, que no pudieron hacer frente a sus obligaciones: el 28 de marzo de 1980 el Banco Central ordenó la liquidación del Banco de Intercambio Regional (BIR). A fines de ese año, cerca de 25 entidades financieras habían quebrado, casi todos bancos cooperativos o provinciales.

El fracaso de la gestión de Martínez de Hoz terminó por hacerse evidente cuando tuvo que tomar una resolución drástica: el 3 de febrero de 1981 el peso fue devaluado un 10 por ciento con relación al dólar.


APOSTANDO AL DÓLAR

Los ruidos políticos que acompañaron a la salida de la primera junta militar determinaron que el 29 de marzo de 1981 asuma un nuevo ministro, Lorenzo Sigaut. El nuevo ministro pasó a la historia por la frase “esta vez, el que apuesta al dólar pierde”.

Un mes después, Sigaut asistió a una nueva devaluación del peso: la moneda local perdió más de un 35 por ciento de su valor frente al dólar y se pagaron 8.800 pesos nuevos por unidad, el salario real cayó y se indexaron los créditos hipotecarios hasta mas de un 11 por ciento.
En tanto, la desocupación llegó al 5 por ciento y afectó a un millón de trabajadores. El PBI cayó ese año cerca de un 6 por ciento.

Durante 1982, Estados Unidos subió las tasas de interés, lo que empeoró aún más la situación de las empresas argentinas que buscaban financiamiento externo. Con el aumento de tasas, los capitales golondrina, que habían llegado a la Argentina por las altas tasas existentes, regresaron a Estados Unidos. El resultado del PBI cayó ese año un 5,7 por ciento.

Ese mismo año la guerra de Malvinas y la estatización de la deuda privada instrumentada por el presidente del Banco Central, Domingo Felipe Cavallo, no dejaron mucho margen para el crecimiento económico. A pesar que el nuevo ministro de Economía, Roberto Alemann, redujo el gasto al máximo, pero el país solo creció un 3,1 por ciento.

En 1983, con la llegada de la democracia, la dictadura militar abandonó el control del país. Sus últimos dos ministros de Economía fueron casi decorativos: José María Dagnino Pastore y luego Jorge Wehbe dirigieron la última etapa financiera de la Nación, pero sólo realizaron algunos actos administrativos sin lograr ordenar las cuentas fiscales. En breve, el próximo gobierno civil se haría cargo del desastre fiscal que dejaba el desGobierno militar.


9

DEUDA EXTERNA X 4


La dictadura militar dejó una economía sin rumbo y un Estado quebrado: la deuda externa se cuadriplicó en los 7 años de gobierno del Proceso; también aumentó la transferencia de capitales hacia el exterior y se redujo la producción y empleo industrial.

Como corolario del proceso económico, también se lesionó la distribución del ingreso: la dictadura aumento la concentración de la riqueza, y entre 1976 y 1983 la brecha entre ricos y pobres creció un 50 por ciento.

La pesada herencia de la dictadura, expresada en la desmesurada deuda externa, debió ser afrontada por los posteriores gobiernos democráticos. Las promesas del equipo económico de la dictadura de desarrollar un capitalismo competitivo no sólo no se cumplieron, sino que comprometieron al país a un endeudamiento estructural que constituye, años después, el punto mas vulnerable de la economía argentina. 4




Los Martínez de Hoz han surcado 2 siglos de la historia argentina ligados al campo, la riqueza, los latifundios y el poder. Pero no caben dudas, que Jose alfredo es el representante de la familia más famoso y el que más daño le hizo a la tierra que acogió a sus ancestros. Impunemente ensució sus manos con sangre y dinero de todos nosotros y quizo condenarnos a la tristeza y el silencio...







Daniel
Mancuso







Post scriptum: 

MURIÓ MARTÍNEZ DE HOZ, EL GENOCIDA



no te pierdas la nota publicada en el blog No creas mentiras

Los amigos de Martinez de Hoz

 

NOTAS

1 La república cartonera (Osvaldo Bayer)

2 Martínez de Hoz, ministro de economía del genocidio (José Ernesto Schulman)  

3 El oscuro caso Italo (Rogelio García Lupo)

4 Una pesada herencia ( Ernesto Hadida)

jueves, 22 de octubre de 2009

CAMPAÑA DEL DESIERTO ¿QUÉ GENOCIDIO?





Uno de los tantos defectos que tenemos los seres humanos, de los más patéticos, de los más sorprendentes, es la capacidad de justificar lo injustificable. La vuelta discursiva que cambia el sentido, la serie de intrincados razonamientos que pueden llevar a concluir y convencer que es posible respirar en el espacio, que los chanchos vuelan en la estratósfera, que las bombas de Hiroshima y Nagasaki se arrojaron para obtener la paz, que Clarín defiende la libertad de prensa, que a los pobres no les gusta trabajar, etc...

El autor de la siguiente nota: Juan José Cresto, es director del Museo Histórico Nacional y presidente de la Academia Argentina de la Historia. Publicó en La Nación una mentira de esas que parecen una verdad argumentada e inapelable. Cresto, otro fabricante de mentiras se despacha así...


« Hace poco más de un siglo, el 12 de octubre de 1904, el general Roca entregó al doctor Manuel Quintana los atributos de la presidencia de la República. Había cumplido su segundo mandato, pero su influencia política desde 1880 había transformado el país. La Argentina era una potencia respetada. El general Mitre, ya anciano y verdadero patriarca de la argentinidad, fue a su casa ese mismo día para felicitarlo por su gestión: "Ha cumplido", le dijo parcamente, porque el juramento de su asunción, en 1898 lo había hecho ante el patricio.

» Diez años después, el 19 de octubre de 1914, Roca moría en Buenos Aires. Los últimos años los dedicó a organizar su estancia La Larga, levantando casas para su personal, cultivando arboledas y caminos y mejorando su hacienda. Se cumple este año el centenario de su alejamiento del poder y noventa años de su fallecimiento. El país no lo ha recordado suficientemente.

» En los últimos tiempos una historiografía carente de toda documentación sostiene que la expedición de Roca de 1879 contra los indios, fue un genocidio. Ello revela supina ignorancia u oculta intereses de reivindicaciones territoriales. El tema indígena es complejo, porque abarca regiones muy diferentes, desde los paisajes andinos atípicos hasta la cuña boscosa del Chaco, con razas que no eran ni son comparables, como los diaguitas, los abipones o los mapuches. En el Sur, los pueblos araucanos procedían de Chile e ingresaron al hoy territorio nacional hacia principios del siglo XVIII, según lo refieren numerosos historiadores de ese país, algunos con carácter reivindicatorio.

» La pampa agreste estaba totalmente desierta, con algunos bolsones de pobladores aislados. En la provincia de Buenos Aires se denominaba "poblador del Salado" a quien se instalaba más allá de ese importante río. Sin alambrados, sin títulos de propiedad, salvo antiguas mercedes realengas, o con títulos imprecisos basados en la simple ocupación, el llamado "estanciero" era el ganadero que cuidaba vacas criollas, que no tenían parecido con las de nuestra época, vivía con el cuchillo en la faja y dormía en un rancho que él mismo construía. Su beneficio empresario consistía solamente en la explotación del cuero del vacuno, que canjeaba en la pulpería o en "las casas", o poblado más próximo. Compartía, sí el temor al malón indígena.

» Al caer la tarde, hacía recostar a su caballo en el suelo para ver la reacción del animal, cuya sensibilidad le permitía saber si la tierra se movía. En ese caso, sabía que, a lo lejos, los indios galopaban y él debía huir, abandonando todo.

» El horror del malón se ha descripto repetidas veces, pero hay que recordar que el indio fue temible cuando aprendió a montar el caballo que trajo el europeo, para robar las vacas que también vinieron con los españoles y venderlas en Chile. También cuando aprendió a usar la cuchilla de hierro, que también obtuvo de la industria del hombre blanco. Los aduares indígenas estaban llenos de cautivas, mujeres blancas a las que se les hacía un tajo profundo en la planta de los pies para impedirles la fuga. Ellas tenían que soportar la indignación y el odio de las mujeres indias de la tribu.

» La historia argentina está llena de historias de pequeños y de muy grandes malones a lo largo de los siglos XVIII y XIX, hasta la decisiva ocupación de desierto por Roca. La política de ocupación no se inicia con este exitoso militar, sino que continúa desde los primeros gobiernos patrios. Rosas hizo una expedición contundente, pero después de Caseros las tribus se alinearon, unas con el gobierno de la provincia de Buenos Aires y otras con el de la Confederación, participando en la política partidista.

» Mitre quiso erradicar el delito en las pampas y no lo pudo lograr por tener que dedicar sus esfuerzos a la guerra del Paraguay. Sarmiento sufrió grandes malones y la batalla de San Carlos es un verdadero hito de la historia. Avellaneda, que soportó una grave crisis financiera internacional, tuvo una política de ocupación a través de su ministro Adolfo Alsina, quien hizo construir una larga zanja de más de cuatrocientos kilómetros para evitar los malones, en una guerra defensiva sin mayores resultados. Finalmente, Roca, que conocía el desierto, organizó una expedición ocupacional decisiva. Este joven general había ganado todos sus ascensos, uno tras otro, en los campos de batalla.

» ¿Estaba Roca ocupando tierras de indios? La respuesta es categóricamente negativa. Esas tierras desiertas comienzan a ser ocupadas con las expediciones pobladoras de la España colonizadora del siglo XVI que, repetimos, trajeron el caballo y la vaca. Los indios iniciaron su ocupación 180 años después.

» Los indígenas americanos precolombinos estaban radicados en mínimas parcelas de territorio y aprovecharon los descubrimientos, invenciones, ingreso de animales antes desconocidos y la tecnología del blanco para su expansión territorial. De suponer válida la peregrina teoría del primer poblador, tal vez debiéramos remontarnos al homínido y considerar al propio hombre de Neanderthal como un usurpador.

» Pero existen algunas consideraciones que hay que sopesar: la expedición debe adjudicarse al gobierno del presidente Avellaneda, quien designó para comandarla a su ministro de guerra, el general Julio Argentino Roca, en estricto cumplimiento de la ley del 25 de agosto de 1867, demorada doce años por las dificultades políticas y económicas del país. "La presencia del indio -decía la ley- impide el acceso al inmigrante que quiere trabajar".

» Para financiar la expedición se cuadriculó la pampa en parcelas de 10.000 hectáreas y se emitieron títulos por la suma de 400 pesos fuertes cada uno, que se vendieron en la Bolsa de Comercio. Aunque prohibieron la adquisición de dos o más parcelas contiguas, esta venta fue la base de muchas de las fortunas argentinas.

» La ley, la expedición y la organización fueron discutidas en el Congreso y votadas democráticamente. Todo el país, toda la población de la Nación, quería terminar con este oprobio, desde el Congreso y los gobiernos provinciales hasta los periódicos, sin excepción.

» Roca organizó la expedición y a ella se incorporaron no solamente cuerpos militares, sino también periodistas, hombres de ciencia y funcionarios. El periodista Remigio Lupo la integró como corresponsal del diario La Prensa y remitió sus crónicas. Monseñor Antonio Espinosa publicó su diario, con noticias muy valiosas de todo lo mucho que vio, pero también escribieron hombres de ciencia, como los doctores Adolfo Doering y Pablo Lorenz, y naturalistas, como Niederlein y Schultz, que estudiaron la flora, la fauna y las condiciones del suelo.

» Acompañaron también enfermeros y auxiliares. Los indios prisioneros y los niños, mujeres y ancianos fueron examinados por sus dolencias, vacunados y muchos de ellos remitidos a diversos hospitales de la muy precaria Buenos Aires de esos días.

» Ahora bien: ¿puede creerse que toda estas personas y otras que siguieron paso a paso la expedición pueden ser cómplices de silencio en caso de genocidio? ¿Se concibe un secreto de cinco mil personas? ¿Lo hubiera permitido un humanista como el presidente Avellaneda? La única realidad es que la llanura pampeana quedó libre de malones y que a los indígenas se les asignaron grandes reservas, si bien es cierto que individuos inescrupulosos les cercenaron posteriormente muchas de sus parcelas con supuestos derechos, actitud reprobable, sin duda, que forma parte de litigios del derecho civil.

» Por otra parte, mencionar al indio como tal es un insulto. ¿Por qué indio? El es, simplemente, un argentino entre treinta y siete millones de habitantes, con los mismos derechos y obligaciones que todos. No merece ningún tratamiento especial ni más derechos que otros, pero tampoco ninguna tacha que lo invalide, que lo relegue o que lo menoscabe, porque tiene también todas las prerrogativas constitucionales. Es nuestro conciudadano y, por lo tanto, nuestro hermano. Merece y tiene todo nuestro fraterno afecto. No más, no menos. Lo contrario es indigno y discriminatorio.

» Lo que se quiso hacer y efectivamente se hizo fue concluir con los asaltos a pueblos indefensos y poner la tierra fértil a disposición de la población para ser trabajada. En efecto, en menos de 25 años a la Argentina se la llamaba "la canasta de pan del mundo".

» El 12 de octubre de 1880, Roca juró como presidente de la República, por haber vencido a Tejedor en las elecciones. Hizo un gobierno histórico: concluyó el tratado de límites con Chile, en 1881; desarrolló la instrucción pública; construyó escuelas; extendió los ferrocarriles. Los inmigrantes agricultores comenzaron a agruparse en colonias. Se estibaron miles de bolsas de trigo en las estaciones.

» El pedestal de la gloria de Roca está en sus dos gobiernos y en su orientación política, mucho más que en la ocupación del desierto, pero ésta es un timbre de honor de su biografía. Con el tiempo, a través de personas que no han leído específicamente sobre el tema o que tienen otros intereses, se ha creado una fábula que gente de buena fe la ha creído, porque así se elaboran los mitos que después parecen "verdades reveladas" de valor teológico. Felizmente, cualquier serio investigador de historia, cualquier estudioso del pasado que se documente, se preguntará azorado: ¿qué genocidio?» .




¿Qué me cuenta? Con dos párrafos más, quizás nos convenciera y hasta haríamos un altar en casa con la foto de San Julio Argentino...

Hoy sabemos que fue uno de los padres de la Argentina agroexportadora, promotor de los grandes latifundios, extendió los ferrocarriles que llevaban todo los productos al puerto para ser despachados a Europa. Un epítome sangriento de la Generación del 80.

Julio Argentino Roca es sinónimo de Conquista del desierto. ¿Por qué desierto? la denominación proviene del etnocentrismo del gobierno argentino: la región estaba completamente deshabitada de gente de raza blanca y civilización europea. Sólo estaba poblada por indígenas nómadas, que eran considerados como animales, por lo tanto, era un "desierto."

El general Roca, al mando de un ejército moderno y bien pertrechado, conquistó la Patagonia venciendo la resistencia de los pueblos originarios de etnia mapuche, causando una gran cantidad de víctimas y desplazando a las poblaciones restantes a regiones periféricas. Según el informe del propio Roca al Parlamento, se mataron 1.323 personas. También explicó Roca, ante el Congreso de la Nación, que se habían tomado como prisioneros a 10.539 mujeres y niños y 2.320 guerreros.

Las tribus que sobrevivieron fueron desplazadas a las zonas más periféricas y estériles de la Patagonia. Unos 3.000 prisioneros fueron enviados a Buenos Aires, donde eran separados por sexo, a fin de evitar que procrearan hijos. Las mujeres fueron dispersas por los diferentes barrios de la ciudad como sirvientas, mientras una parte de los hombres fueron enviados a la isla Martín García, donde murieron, en su gran mayoría, a los pocos años de reclusión.

Osvaldo Bayer no cuenta que: “Roca fue implementando la esclavitud en el frente, lo que aquella brillante Asamblea del año XIII había eliminado cuando declaró la libertad de vientres, en todos los diarios de Buenos Aires, en 1879, se pueden ver los avisos donde dice reparto de indios, recorran los diarios.

La Nación publicó esta crónica: "Llegan los indios prisioneros con sus familias a los cuales los trajeron caminando en su mayor parte o en carros, la desesperación, el llanto no cesa, se les quita a las madres sus hijos para en su presencia regalarlos a pesar de los gritos, los alaridos y las súplicas que con los brazos al cielo dirigen las mujeres indias. En aquel marco humano los hombres indios se tapan la cara, otros miran resignadamente al suelo, la madre aprieta contra el seno al hijo de sus entrañas, el padre indio se cruza por delante para defender a su familia de los avances de la civilización".

Millones de hectáreas se sumaron así a la República Argentina. Estas enormes extensiones fueron adjudicadas a bajo precio, o directamente regaladas, a terratenientes y políticos influyentes. Se suele justificar esta operación militar argumentando que esos territorios iban a ser conquistados por Chile, ya que el área al sur del río Colorado estuvo parcialmente en disputa entre las dos naciones hasta la firma del Tratado Argentina-Chile de 1881.

Julio Argentino Roca fue la principal figura del Partido Autonomista Nacional (PAN), partido político argentino que tuvo preeminencia durante el período 1880-1916. El PAN fue creado el 15 de marzo de 1874 por la unión de los partidos Autonomista, de Adolfo Alsina, y Nacional, de Nicolás Avellaneda.

Roca fue Presidente en dos oportunidades, la primera vez, desde el 12 de octubre de 1880 al 12 de octubre de 1886. A la presidencia del General Roca la siguió la de su cuñado, Miguel Juárez Celman, cuyo gobierno se caracterizó por las denuncias de corrupción y autoritarismo. Sus opositores llamaban a esa gestión el Unicato.

Luego de Miguel Ángel Juárez Celman vinieron: Carlos Pellegrini, Luis Sáenz Peña, José Evaristo de Uriburu, y nuevamente Roca, desde el 12 de octubre de 1898 al 12 de octubre de 1904.

El general Roca manejó los hilos de la política argentina durante más de 30 años mediante el PAN, tejiendo complejos sistemas de alianzas con distintas fuerzas, lo que le valió el mote de "el Zorro".

Representando la clase alta porteña, el PAN ejerció un liderazgo paternalista y se mantuvo en el poder por medio de la denominada máquina electoral, metáfora de fraude electoral, implementado mediante la manipulación del voto cantado. En lo económico impulsó el modelo agroexportador, que privilegiaba la producción ganadera y cerealera de la pampa húmeda y fue clave en la expansión de la red ferroviaria argentina.

Durante la segunda presidencia de Julio A. Roca se sancionó la Ley 4.144 de Residencia, que permitía la expulsión inmediata de los activistas contrarios al régimen. Su concuñado, Miguel Juárez Celman, se había enfrentado en 1890 a la Revolución del Parque, y en 1905 el radicalismo volvería a las armas en un alzamiento coordinado en varias provincias. En 1910 y ante la proximidad de los festejos del Centenario de la Revolución de Mayo, se sancionó la ley de Defensa Social, instaurando así el arresto preventivo de sospechosos de anarquismo.

Como vemos, Julio Argentino Roca, además de defensor de las ideas conservadoras de una Argentina en manos de la élite gobernante, cuyos integrantes provenían de las familias ricas de la metrópoli; además de torturarnos con su foto en el anverso de los billetes de $ 100 y mortificarnos con el recuerdo de la Campaña del desierto, en el reverso; además de sodomizarnos el alma con su nombre en cada escuela, en las calles, en los trenes a Constitución, además de todo lo dicho, era sin lugar a dudas, un reverendo hijo de mil putas.





LEA...
AWKA LIWEN / REBELDE AMANECER


VEA...
Awka Liwen / Rebelde Amanecer / Osvaldo Bayer / 2010




«En la primaria, a los chicos nunca les cuentan porqué murieron los aborígenes, sólo hablan de los presidentes de esa época, tirándoles adornos, si supieran los niños la verdad del exterminio, los libros dicen lo que al pais le conviene, siempre quedan como buenos, bien parados con ideas europeas, que han traido lo mejor al pais, pero no cuenta la mente genocida y narcisista de esa epoca que tenían los presidentes; en fin la campaña del desierto fue organizada y financiada por gente de los mismos pensamientos...» 






Daniel
Mancuso


martes, 28 de julio de 2009

PATRONES



Los patrones del campo vienen por todo, quieren la cabeza de Nestor y Cristina. Son los dueños de las estancias y la renta sojera, no ocultan su animadversión hacia el Ejecutivo y sus aspiraciones político-económicas. La Mesa de Enlace es la cabeza del enjendro opositor que quiere volver a los 90.

Los 4 fantásticos agrogarcas no paran de criticar, denostar el llamado al diálogo y ofrecer puñales a la convivencia democrática. Quieren obtener sus objetivos con presión y duras declaraciones mediáticas. Compiten entre ellos, a ver quién es más gorila, más autoritario y la tiene más grande...

Regalan excepticismo y arrogancia supinas. Tienen la soberbia de los que mandan y no quieren que se les discutan las órdenes.

Sociedad Rural de Palermo: Una reunión en el salón de actos del Pabellón Rojo. Los dirigentes agropecuarios de la cúpula de la Mesa de Enlace y unos 1000 productores, más una decena de agrodiputados electos.

Habla Hugo Biolcati en la apertura del encuentro: “Éste es el primer acto de la era poskirchnerista”.

A la pelotita, ¿¡Qué análisis! o ¡Qué deseo!?

¿Por qué los agroexportadores quieren destruír a Nestor Kichner y la Presidenta? Tal vez, porque desde 2003, las políticas gubernamentales ya no tienen el tinte neoliberal que tuvieron desde los 90 hasta entonces. Y sus ganancias indiscriminadas se verían disminuidas por las medidas estatales dirigidas a la redistribución de la riqueza.

  • Según el senador nacional Eric Calcagno: "Las categorías de propietarios, productores y rentistas se han alterado. En la actualidad, entre el 40 y el 80 % de los campos – según la zona- es trabajado por arrendatarios; ese porcentaje es insólito en la Argentina y en cualquier parte del mundo. En consecuencia, esos propietarios han dejado de ser productores y ahora son rentistas; es decir, no trabajan el campo, sino que lo arriendan, en especial a pooles de siembra".

El presidente de la Rural anunció que van a ir a la Casa Rosada pero que no van a permitir una demora en las soluciones. “Estamos curtidos para ver las mentiras”, dijo en referencia a la reciente llamada del jefe de Gabinete, Aníbal Fernández, para sentarse a dialogar el próximo viernes. "O conseguimos lo que queremos o hay guerra", sería el subtexto.

Los ruralistas fustigaron a los Kirchner y, muy especialmente, a Daniel Scioli, quien el último viernes visitó la exposición ganadera y se propuso como mediador en el largo tironeo con el Poder Ejecutivo.

  • Dice Alfredo Zaiat: "El apoyo de fundamentalistas de la restauración conservadora y la condescendencia de muchos pudieron parir el espectáculo de la asamblea de la Mesa de Enlace realizada ayer en la Rural de Palermo. Los exabruptos expresados por los dirigentes del sector del campo privilegiado, despreciando al oficialismo y menoscabando a la oposición, revelan el actual estado de situación. Una sociedad inmersa en un contradictorio y complejo proceso de recuperación luego de décadas de decadencia quedó sometida a la coacción de un grupo patronal agropecuario articulado por la trama multinacional sojera. El poder emergente de estos años, fruto de un importante cambio del paradigma tecnoproductivo agrario, se hace presente en forma brutal ante la cándida mirada de los guardianes de los buenos modales. Estos se habrían escandalizado sólo con un par de las agresiones verbales lanzadas por los líderes del Partido del Campo si esos excesos hubiesen estado en boca de dirigentes “populistas” o militantes sociales. El silencio ante esos discursos sería una irresponsable complicidad de protagonistas políticos que aspiran a un país democrático y de desarrollo con inclusión social...".


“¿Qué expectativa tenemos para el viernes? Contesten ustedes”, pidió el chicanero Eduardo Buzzi, de Federación Agraria, a la audiencia gorila. Y la gente reunida, mostrando su genuina postura antidemocrática hizo el coro previsible: “Nada”, “Verso”... “No podemos ser ilusos. Es difícil creer que vaya a haber cambios. Pero no vamos a explicarles que el fuego quema y el agua moja. No hay más margen para reconciliarse con cosmética y maquillaje”, agregó el dirigente desabastecedor y cortador de rutas.

Los agrogarcas redoblaron la apuesta, aprietan, amenazan. Expresan su escepticismo a la convocatoria de Cristina Fernández porque quieren ganar más, no quieren controles de la ONCCA y pretenden eliminación de retenciones a la soja. Y cuando, llegó el llamado del oficialismo, mostraron los dientes, no quieren diálogo. Ahora después del 28 J, quieren sangre K.

No fueron las únicas críticas. Hubo un desparramo. Los presidentes de las entidades lucieron envalentonados. Carlos Garetto, de Coninagro, como otros, advirtió que tampoco la oposición está a la altura de las circunstancias. “El Gobierno no se da cuenta de que perdió las elecciones. Pero la oposición tampoco se da cuenta de que las ganó”, sostuvo. Están marcando agenda y llamando a la oposición como perritos falderos. Son los dueños de la pelota y quieren elegir el juego.

Ni el reciente gesto del gobernador de la provincia de Buenos Aires, Daniel Scioli, de dialogar con los dirigentes agrarios les alcanzó. Cada vez que lo nombraron, a lo largo de 3 horas, fue abucheado y silbado. Biolcati afirmó: “Más que gestos va a tener que hacer durante mucho tiempo buena letra”.

Ulises Forte
, diputado electo por La Pampa, fue más duro: “Que se deje de joder con los discursos. Scioli: en La Matanza se mueren de hambre, la riqueza de la Argentina se la llevan cinco atorrantes amigos del Gobierno”. Habla como el Che guevara pero defiende a los patrones, vaya, vaya...

  • Sin embargo, continúa Eric Calcagno: "Se ha generado así una clase media alta o una clase alta (según la cantidad de hectáreas), que ha dejado de ser productora para transformarse en rentista. Tal vez, una de las consecuencias de este cambio sea la nueva posición de la Federación Agraria Argentina (FAA), que representa a los terratenientes pequeños o medianos. Gran parte de sus representados ya no son más productores y arriendan sus campos; entonces, la FAA ahora pelea por su renta, con una visión más feudal que moderna".

La reunión había sido anunciada con antelación al llamado oficial. Hubo muchos productores, especialmente bonaerenses, en su gran mayoría pertenecientes a Confederaciones Rurales Argentinas y Sociedad Rural. Pero también estuvieron los llamados autoconvocados (un perfil de productor, en síntesis, surgido de las mejores tierras de la pampa húmeda). Hubo Himno cantado con los puños levantados, plasmas gigantes, la constante remembranza de la pelea contra la resolución número 125, la conducción de Oscar Gómez Castañón y un largo cierre a cargo del señor Santiago Kovadloff, filósofo, quien aseguró que “el oficialismo no aspira a cambiar sino a camuflar su resistencia al cambio”.

“Hay que sacarlos”... “que se vayan”, “ladrones”... “tienen que ir presos”... “el viernes hay que ir con el cuchillo bajo el poncho”.

La Mesa de Enlace señaló que no hay negociación posible si la Oficina Nacional de Control Comercial Agropecuario (ONCCA) no retoma sus funciones originales y no deja de controlar, y retardar, las exportaciones de carne, leche y cereales. También se volvieron a mostrar reacios a participar del promovido Consejo Económico y Social si éste no tiene atribuciones. No ocultan el desprecio por las instituciones y su impúdico ánimo destituyente.

“No nos gusta que nos lleven a los empujones”
, advirtió el patotero Eduardo Buzzi.


También, en la reunión de los productores en el predio de la Rural se presentaron en sociedad los electos agrodiputados. Hugo Biolcati los elogió: “van a formar una comisión de Agricultura de lujo”...

>> Gumersindo Alonso, del juecismo cordobés y ex secretario de Agricultura de Carlos Menem.

>> Alfredo “cepillo” Olmedo, hijo del productor de soja que siembra más hectáreas propias, en la Argentina: el salteño Alfredo Olmedo, padre. Consiguió una banca sobre la base de proponer el regreso del servicio militar obligatorio y con actos multitudinarios donde sorteaba autos, motos y viajes. “Tenemos que terminar con los Planes No Trabajar” ... “Hemos perdido la vergüenza, hay que volver a ponerse colorado” ... “Acá hacen falta más aradores y menos oradores”.

>> Los 3 vicepresidentes de entidades agrogarcas que estarán haciendo presión desde adentro del Congreso de la Nación: Ricardo Buryaile (CRA), Pablo Orsolini y Ulises Forte (Federación Agraria) ...


El colmo de la impunidad: No ocultan sus elogios a personajes nefastos de la dictadura genocida. Son directos y desafiantes. El caracúlico jefe de CRA, Mario Llambías, contestándole a Néstor Kirchner, quien antes de las elecciones dijo que él no tenía nada que hablar con “los hijos de Martínez de Hoz”, afirmó: "Yo le quiero decir al ex presidente que tengo respeto por el Martínez de Hoz que fundó la Sociedad Rural Argentina, allá en 1866”.

No hablaba de José Alfredo Martinez de Hoz alias Joe, Josecito, el hombre que fue ministro de Economía de la dictadura, quien inventó “la tablita” y tiene cuatro procesamientos: por presuntas irregularidades en la compra de Austral Líneas Aéreas, por infracción al artículo 265 del Código Penal, por administración fraudulenta y por instigación a la privación ilegítima de la libertad. Mario Llambías hablaba del abuelo de Joe, un estanciero ricachón fundador del Jockey Club, la SRA y el Club del Progreso. Para el caso es lo mismo, Toda la familia Martinez de Hoz está relacionada con enriquecimiento ilícito, dictaduras, genocidios, latifundios, dólares... una verdadera familia oligarca y cipaya.



Daniel Mancuso



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