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martes, 1 de agosto de 2017

VENEZUELA RESISTE EL GOLPE GLOBAL





El bombardeo mediático incesante intenta confundirnos y persuadirnos de que en Venezuela no hay democracia. Ayer, mientras esperaba en la sala de un dentista, la tele sin sonido estaba puesta en TN, las imágenes y títulos hablaban de Venezuela violentada por una dictadura. Todo está armado para la mentira global en consonancia a las órdenes del imperio...







El gobierno y el pueblo de Venezuela son, en este duro tiempo de avance imperial en Nuestra América, la muralla que se levanta en medio de una guerra contrainsurgente de baja intensidad y de cuarta generación, de extrema violencia. Es precisamente de cuarta generación la más brutal guerra mediática que estamos viviendo en nuestra región, en el golpismo del Siglo XXI y en el diseño de la potencia imperial Estados Unidos, de llevar adelante su plan geoestratégico de recolonización de nuestra América. Se equivocan los que piensan que este es sólo un retorno conservador o neoliberal. Es un avance colonizador, porque la decisión de Estados Unidos es tomar el control total de su llamado “patio trasero”, a partir de la aparición de nuevas potencias que han cortado de un solo tajo el unilateralismo con que avanzaba sobre el mundo.

Paul Wolfowit, el gran consejero de los presidentes norteamericanos, había establecido ya en 1992, después de la caída del Muro de Berlín y la Unión Soviética, que era el momento de avanzar en una expansión global, sin límites y sin fronteras. Para eso sirvió el nunca aclarado “atentado” contra las Torres Gemelas y su extraña implosión en septiembre de 2001. Acto seguido, EE.UU. declaró la guerra infinita y anuló las soberanías nacionales en todo el mundo. En Yugoslavia ya habían probado cómo usando el arma de la desinformación, que consiste en convertir la mentira en un arma de guerra a nivel global, podían tener una impunidad absoluta. A eso, le sumaron la enorme capacidad de realizar falsos atentados, para avanzar en nombre de la lucha antiterrorista o antinarcotráfico donde quisieran.

Entonces se volcaron a Afganistán, Irak, Libia y Siria, pero en este último la resistencia heroica del gobierno de Bashar Al Asad, el pueblo y el ejército se transformaron en una pesadilla para EE.UU., Israel y los países europeos que convirtieron sus gobiernos en peones del gran proyecto de la gobernanza global. Siria pidió ayuda a la Federación Rusa y la aparición de Rusia y de China en escena cambió el eje de la noche a la mañana. Entonces, la mirada regresó hacia Nuestra América, que a pesar de estar invadida por las fundaciones de diversos nombres de la CIA y el Pentágono de EE.UU., había logrado mediante elecciones imponer una serie de gobiernos progresistas, que además rompieron el aislamiento de Cuba.

En el siglo XXI comenzó la guerra contrainsurgente que se visualizó con los golpes de Estados. Los fracasados: Venezuela 2002, Bolivia 2008, Ecuador 2010. Y los concretados: Haití 2004, Honduras 2009, Paraguay 2012. En los últimos tiempos, Estados Unidos avanzó sobre el triángulo de los tres países clave en la integración: Argentina, Brasil y Venezuela. Lograron, utilizando sectores de la Justicia que han “comprado”, controlando varios medios masivos de comunicación y mediante la corrupción, dar el golpe contra Dilma Rousseff en Brasil, en agosto de 2016. Unos meses antes, consiguieron lo que bien podría llamarse la infiltración electoral en Argentina. La injerencia brutal con la distribución de millones de dólares, por la que unificaron algunos partidos políticos en decadencia; el uso de jueces cooptados y también la alineación de los medios masivos locales, decantaron el triunfo de un gobierno en el que el presidente y sus ministros pertenecen a fundaciones norteamericanas. Es decir, un gobierno de Washington en un poder local.

Logrado esto, recrudecieron al máximo el golpismo contra Venezuela, que nunca dejó de intentarse desde 2002. Los gobiernos de Estados Unidos creyeron que con la muerte del comandante Hugo Chávez Frías, en marzo de 2013, darían fácilmente el zarpazo sobre Venezuela, que se ha transformado en una gran muralla de Nuestra América. Sin embargo, se encontraron con que el presidente Nicolás Maduro y los equipos formados por Chávez, más un pueblo concientizado y la existencia de algunos medios como Telesur y Venezolana de Televisión, lograron detener los más fuertes embates golpistas, con participación de paramilitares colombianos y tropas especiales de EE.UU. acantonadas en Colombia.

A principios de 2017, iniciaron un intento de Golpe con otras modalidades, pero que esencialmente se mantiene en los últimos meses por los falsos informes de la prensa en el exterior, que en un 95 por ciento controla Washington. La guerra económica y el desabastecimiento son brutales. Millones de dólares en alimentos, medicamentos y gasolina se escurren por la amplia frontera con Colombia. Sabotajes y asesinatos en diversos lugares del país, especialmente fronterizos. En lo que va de este año se han destruido y quemado unos 300 edificios por parte de los grupos de choque, supuestos pacíficos manifestantes que llevan cascos de un material especial, máscaras antigases y actúan con cierto orden militar, arrojando bombas incendiarias que brindan espectacularidad para la transmisión mediática. Su criminalidad quedó evidenciada en el asesinato de posibles “chavistas”, siete de los cuales fueron rociados con gasolina y quemados. La imagen de las víctimas corriendo desesperados, es mostrada, por supuesto, como si fueran crímenes de los organismos de policía y seguridad. Sin embargo, de las 109 víctimas, la mayoría era chavista y no participaba en estas acciones, y una minoría era opositora. Pero esto no es lo que se informa.

Mientras el secretario general de la OEA, el uruguayo Luis Almagro, es casi el comando político y diplomático del golpe, Maduro logró sostener el llamado al diálogo en forma permanente y por eso su convocatoria a una Asamblea Constituyente para profundizar los avances sociales, que la oposición rechazó, fue apoyada por gran parte de la población. Sin embargo, eso no lo muestran los periódicos extranjeros, como ocurre en Argentina. Lo que pasa en Venezuela esencialmente es una guerra mediática que, como se dice, “le da letra” a la derecha mundial, que especialmente cuenta con el apoyo del ilegítimo presidente de Brasil, Michel Temer; de Mauricio Macri, quien intenta imponerse ante Washington como el líder del sur sin lograrlo; y por supuesto de los mandatarios de México, Colombia, Honduras, Guatemala y Paraguay, cuyos pueblos están viviendo en el terror.

La Constituyente de hoy, donde se eligieron a 545 constituyentes, se instituyó en una acción en favor de la paz. La convocatoria de Maduro a la oposición podría haber dado lugar a una salida pacífica inmediata, pero a esto se opone Washington, a quien le “conviene” la violencia y las muertes. Necesitan apoderarse de Venezuela, donde existen las mayores reservas de petróleo del mundo y otros recursos. La cercanía con ese país es vital, más aún cuando es complicada la situación en Medio Oriente. Debería anotarse como un “triunfo” de nuestra América el hecho de que los “amigos”, “asociados” o “títeres” de EE.UU. no lograron expulsar a Venezuela del Mercosur. El futuro de América Latina se juega en Venezuela, un país que fue y sigue siendo solidario con los pueblos de América, de África, con los invadidos y ocupados, con los pobres del mundo y al que debemos agradecer su dignidad y heroísmo en estas circunstancias.


para La Garganta Poderosa






Fracasó la estrategia de la derecha

Pocas veces se celebraron elecciones en un contexto tan signado por la violencia como las de este domingo en Venezuela. Hay pocas experiencias similares en el Líbano, Siria e Irak. Tal vez en los Balcanes durante la desintegración de la ex Yugoslavia. Por eso que algo más de ocho millones de personas hayan desafiado a la derecha terrorista con sus sicarios, pirómanos, saqueadores y francotiradores demuestra el arraigo del chavismo en las clases populares y un valor a toda prueba. 

Y cuando el CNE dice 8.089.320 es así nomás, doblemente certificado por la cédula de votación y el control de las huellas dactilares de cada uno de los votantes. Ese material está allí, sujeto a verificación por parte de la oposición o de observadores independientes, contrariamente a lo ocurrido con la pantomima electoral de la MUD el 16 de Julio que en una hilarante innovación en el arte y la ciencia de la política procedió a quemar todos los registros una vez terminado el relampagueante recuento de los 7 millones y medio de votos que mienten haber recibido. El resultado de la elección a la Asamblea Nacional Constituyente fue tildado como fraudulento tanto por la derecha internacional, gubernamental o no, como por algunas sectas delirantes de la izquierda eternamente funcionales al imperialismo.

Seguramente ignoran que el ex presidente de EE.UU. James Carter aseguró que el sistema electoral de Venezuela era más confiable y transparente que el de Estados Unidos. Los críticos señalan que el grado de participación, 42% del padrón electoral, es muy bajo y mal puede avalar las pretensiones del oficialismo. La prensa canalla, cuya misión excluyente es mentir y manipular la conciencia pública, nada dice de las condiciones bajo las cuales la gente salió de sus casas a votar. Peor aún, en su absoluta descomposición moral al diario El País, nave insignia del terrorismo mediático, se le olvidó que el 21 de Febrero del 2005 tituló “Sí rotundo a la Constitución Europea con una participación del 42 % “de los españoles, en medio de un clima de total tranquilidad, sin guarimbas ni incendiarios. Pero doce años más tarde lo que en España permitía hablar de un “sí rotundo” se transmutaba en una crítica por la “violencia y la abstención en la Constituyente de Maduro”. Nada dijo ese “house organ” del capital que su tan admirada Michelle Bachelet obtuvo la presidencia en 2013 en elecciones que contaron con la participación del 41,9% de los empadronados, y que en las municipales de Chile del año pasado la participación fue del 34,9%. O que en Colombia Juan Manuel Santos fue elegido en un ballottage con 47% de concurrencia de votantes y que en el Referendo por la Paz, de comienzos del 2016 la participación fue de sólo el 38%, o que Bill Clinton fue reelecto en 1996 en comicios en los cuales tomó parte sólo el 49% de los votantes y su sucesor, George. W. Bush, en otros en los cuales participó el 50.3 %. ¡Y eso que lo que estaba en juego era nada menos que la presidencia de Estados Unidos!

En conclusión: excelente nivel de participación dadas las circunstancias y fracaso total de la estrategia de la derecha para sabotear la ANC. Esto seguramente redoblará el accionar de la fracción terrorista de la oposición cuyo desprecio por las reglas democráticas es incurable. Y eso que hay elecciones de gobernadores pautadas para diciembre de este año, y que en el mismo mes del año próximo tendrán lugar las presidenciales.










Daniel
Mancuso




miércoles, 19 de febrero de 2014

VIOLENCIA SE VISTE DE BLANCO








La situación política y social en Venezuela es muy compleja. Hay varios miles de personas en las calles protestando contra el gobierno de Maduro, es cierto, pero es innegable el accionar conspirativo de la embajada estadounidense junto a los opositores de la derecha venezolana. Y ese accionar desestabilizante es antidemocrático y violento por donde se lo mire.

Algunos sincerebro piensan lo contrario. Silvia Fernández Barrio dijo como panelista de "Intratables" que hay que dejar de echarle la culpa a los demás y hacerse cargo de los errores propios, que por algo "lagente" protesta.

El alcalde opositor de Caracas, Antonio Ledezma, habló con Radio Vorterix y aseguró que: “lo mejor para Venezuela es que se vaya Maduro”, y luego dijo: “Nuestra determinación es que esto se mantenga dentro de la Constitución”.

A ver, a ver, a ver... ¿cómo piensan la democracia estos señores? ¿si Maduro ganó las elecciones, por qué pretenden que se vaya? ¿unos cuantos miles de manifestantes valen más que el pueblo que eligió en sufragios dempocráticos?

No hace falta mucha lucidez para encontrar argumentos parecidos a estos en los plateos de los caceroleros argentinos...

Seguramente muchos errores se han cometido aquí y allí desde la gestión gubernamental, pero del otro lado, en las protestas callejeras, en los dirigentes opositores, en los medios masivos de confusión, está el pasado neoliberal que quiere volver, la sujeción a los designios imperiales, la pérdida de la soberanía nacional, los negocios de las multinacionales y las oligarquías locales. Y después de todo, si quieren gobernar porque no les gusta lo que hay, que ganen las elecciones...

Algo estuvimos analizando sobre las similitudes entre los golpstas de acá y los de allá, los protagonistas del golpe blando en...







¿Quién copia a quién? Cerremos los ojos, y tal vez, podríamos imaginar que estamos escuchando a Mauricio Macri, o a otros conocidos demócratas vernáculos...









Daniel
Mancuso
 

martes, 18 de febrero de 2014

LA DERECHA GOLPISTA DE ACÁ Y DE ALLÁ










Nada de lo que suceda en Venezuela puede pasarnos inadvertido. La derecha continental, en alianza con los organismos yanquis para la desestabilización están trabajando duramente, como siempre. Nunca descansan.

Las sumisas conciencias latinoamericanas repiten, con la cabeza formateada, las consignas y latiguillos diseñados en las usinas desestabilizadoras. 

De noche y de día, los dirigentes antipolíticos que aparecen todo el tiempo en los medios masivos de confusión oradan permanentemente, junto a los antiperiodistas estrella, la mente y la sensibilidad de los pasivos consumidores de mentiras...



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Hace tiempo publicamos una nota sobre PATRICIA BULLRICH Y SU MARIDO. Allí, explicábamos la relación de los políticos cipayos argentinos conorganizaciones de la derecha estadounidense...

Guillermo Yanco, el marido de Patricia Bullrich, es presidente del Instituto de Estudios Argentinos (Idear) y miembro de la Red de Partidos Políticos (www.ndipartidos.org).

La Red es una organización impulsada por el Instituto Nacional Demócrata para Asuntos Internacionales ─National Democratic Institute (NDI) en inglés─ que en su presentación dice: The National Democratic Institute is a nonprofit, nonpartisan organization working to support and strengthen democratic institutions worldwide through citizen participation, openness and accountability in government...

Este instituto fue creado en 1983 por el ala derecha del Partido Demócrata norteamericano y a través de otras fundaciones tiene presencia en 50 países. Recibe financiamiento, entre otras fuentes, de la Fundación Nacional para la Democracia (NED en inglés), creada por Ronald Reagan para intervenir en la política interna de decenas de naciones en todo el mundo.




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Así como se sucedieron en Argentina una serie de cacerolazos que comenzaron con el 13S y le siguieron el 8-N, el 18-A  y otros, que fueron aprovechados por los opositores reaccionarios para intentar capitalizar esa movida, aunque poco a poco se fueron desinflando... ahora aparece en Venezuela la misma intencionalidad golpista por parte de los dirigentes opositores al gobierno bolivariano.

Veamos las conexiones entre LÓPEZ, LA CIA Y LA DERECHA VENEZOLANA.

En 1989, el joven venezolano Leopoldo López Mendoza desembarca en el muy exclusivo Kenyon College, en el estado de Ohio desde el cual descubrirá a su nueva patria. Casi 5 años se pasó en esta famosa institución reservada a los ricos: el costo anual del prestigio académico para chiquitos con plata se eleva hoy día a 60.000 (sesenta mil) dólares, una verdadera fortuna.

 La CIA no recluta a su gente entre los pobres. Del Kenyon College, se sabe desde siempre que la CIA controla elementos entre sus profesores cuya tarea es identificar a los alumnos que pudieran ser útiles, tarde o temprano, a la “compañía”.



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Así, podemos inferir que las similitudes entre las críticas opositoras en Venezuela y Argentina son evidentes, la injerencia estadounidense a través de sus cipayos del establishment se parecen, y el desprecio por la voluntad popular de la élites reaccionarias es el mismo... pero no lo decimos nosotros, quizás sea más creible que lo diga un estadounidense irrefutable: NOAM CHOMSKY








Daniel
Mancuso





miércoles, 17 de abril de 2013

ARGENTINA SE PARECE A VENEZUELA


Es verdad, los procesos se parecen. Hay una conspiración de la derecha continental que sabe que no puede ganar por la vía democrática y se dedica a la desestabilización de los distintos gobiernos de la región. Lo confesó el dueño de La Nación en Brasil: Bartolomé Mitre repudió a la dictadura de votos.

Los grandes medios de comunicación conducen la tarea y escriben los guiones, con altas dosis de terrorismo mediático.

Es verdad, la coyuntura de nuestro país se acerca peligrosamente a lo que está sucediendo en la tierra de Hugo Chávez. Los dirigentes de la oposición política, funcionales a la derecha, azuzados por los medios corporativos de confusión, agreden al proceso democrático en marcha. Acá y allá. Se escuchan las mismas palabras atacando a los gobiernos populares: dictadura, autoritarismo, peligra la república, no respetan las instituciones...

Allá no reconocen los resultados de una votación que confirmó la ruta iniciada por el comandante Chávez.

Aquí, no quieren la democratización de la justicia y vociferan excusas banales y poco serias, además de convocar a una marcha cacerolera (# 18 A - LA FARSA) de todos laos partidarios de la tilinguería antidemocrática.

Ellos tienen a Henrique Capriles, que aglutina a los sectores reaccionarios, disconformes y golpistas. Nosotros todavía no. Los dirigentes argentinos son más pequeños, más incultos, más ignorantes, más idiotas, que ese gorila golpista venezolano.

Pero en ambs casos, el golpe blando está en marcha y atenta contra nuestro futuro.






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Son etapas de un GOLPE BLANDO (Gene Sharp):


►1º ETAPA: Ablandamiento (empleando la guerra de IV generación).

*Desarrollo de matrices de opinión centradas en déficit reales o potenciales.

*Cabalgamiento de los conflictos y promoción del descontento.

*Promoción de factores de malestar, entre los que destacan: desabastecimiento, criminalidad, inseguridad, manipulación del dólar, paro patronal (lockout) y otros.

*Denuncias de corrupción, promoción de intrigas sectarias y fractura de la unidad.


►2º ETAPA: Deslegitimación.

*Manipulación de los prejuicios anti-comunistas o anti-populistas.

*Impulso de campañas publicitarias en defensa de la libertad de prensa, derechos humanos y libertades públicas.

*Acusaciones de totalitarismo y pensamiento único.

*Fractura ético-política.


►3º ETAPA: Calentamiento de calle.

*Fomento de la movilización de calle.

*Elaboración de una plataforma de lucha que globalice las demandas políticas y sociales.

*Generalización de todo tipo de protestas, exponenciando fallas y errores gubernamentales.

*Organización de manifestaciones, trancas y tomas de instituciones públicas (no respeto a las instituciones) que radicalicen la confrontación.


►4º ETAPA: Combinación de diversas formas de lucha.

*Organización de marchas y tomas de instituciones emblemáticas, con el objeto de coparlas y convertirlas en plataforma publicitaria.

*Desarrollo de operaciones de guerra psicológica y acciones armadas para justificar medidas represivas y crear un clima de ingobernabilidad.

*Impulso de campaña de rumores entre fuerzas militares y tratar de desmoralizar los organismos de seguridad.


►5º ETAPA: Fractura institucional.

*Sobre la base de las acciones callejeras, tomas de instituciones y pronunciamiento militares, se obliga la renuncia del presidente.

*En casos de fracasos, se mantiene la presión de calle y se migra hacia la resistencia armada.

*Preparación del terreno para una intervención militar o el desarrollo de una guerra civil prolongada.

*Promoción del aislamiento internacional y el cerco económico.




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Productores rurales golpistas (agrogarcas) en asamblea destituyente junto a sus dirigentes...





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Hermes Binner (dirigente socialista de derecha, remedo berreta de Capriles) dixit...





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El general Héctor Magnetto se explaya sobre la justicia...





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Los principios básicos caceroleros...





Daniel
Mancuso

viernes, 8 de marzo de 2013

GUSANOS







































































«No ha habido líder en la historia de nuestra patria más vilipendiado, más injuriado, y más atacado vilmente que nuestro comandante Presidente. Jamás en 200 años, se mintió tanto sobre un hombre...» 

 NICOLÁS  MADURO








Desde Miami auguran encrucijadas y peligros catastróficos. Desde aquí muestran la incomprensión de los procesos populares suramericanos. Políticos mediocres y periodistas cipayos desconocen la democracia, le faltan el respeto al Presidente más votado de la historia, ningunean la movilización popular más multitudinaria de los últimos tiempos. Los multimedios desestabilizantes corroen los aires de la patria grande. La sociedad venezolana está dividida, dicen. La culpa es del muerto, connotan. Muerto el perro se acabó la rabia, pronostican.


Según la gusanera colonialista, el periodista Luis Alfonso Fernández y el camarógrafo Alberto Porras, que cubrían el funeral de Chávez para el canal América Noticias de Miami, "fueron agredidos por turbas chavistas" en los alrededores de la Capilla Ardiente donde se despedían los restos del presidente venezolano.

El farsante Luis Alfonso Fernández es un periodista venezolano al servicio de la reacción antichavista y la CIA, que fue premiado por haber participado en un informe apócrifo sobre la Masacre de Puente LLAGUNO.


Con el fenomenal documental “La revolución no será transmitida”, de las irlandesas Kim Bartley y Donnacha O’Brien, los venezolanos y el mundo entero pudieron saber cómo se desarrolló en realidad el golpe de Estado perpetrado contra Hugo Chávez y contra el pueblo de Venezuela el 11 de abril del 2002, por parte de la oligarquía venezolana, gracias al soporte y al asesoramiento norteamericano y de otras naciones, todas ellas conocedoras a priori del golpe de estado, entre ellas, la España de José María Aznar. Detrás de toda esta maquinación golpista internacional, estaba el intento de recuperación del control del petroleo venezolano, que gracias a Chávez pasó a manos del pueblo venezolano...

(ver Puente LLAGUNO: Claves de una masacre)












Daniel
Mancuso



EL ENIGMA CHÁVEZ








Era el nuevo milenio que asomaba con sus sorpresas suramericanas. El querido Gabriel García Márquez tenía una curiosidad llena de asombro sobre el emergente coronel insurrecto que batallaba contra el neoliberalismo imperante y ganaba y ganaba elecciones...



¿Quién es realmente este hombre que acaba de ganar su sexta elección consecutiva desde que obtuvo la presidencia de Venezuela, el 6 de diciembre de 1998, y despierta tantas esperanzas como temores? Con el estilo que lo caracteriza, el autor de Cien años de soledad narra una suerte de biografía política de Hugo Chávez y culmina con una duda que ahora, con el poder consolidado en manos de un nuevo régimen, deberá necesariamente develarse...



Carlos Andrés Pérez descendió al atardecer del avión que lo llevó de Davos, Suiza, y se sorprendió de ver en la plataforma al general Fernando Ochoa Antich, su ministro de Defensa. "¿Qué pasa?", le preguntó intrigado. El ministro lo tranquilizó con razones tan confiables, que el Presidente no fue al palacio de Miraflores sino a la residencia presidencial de La Casona. Empezaba a dormirse cuando el mismo ministro de Defensa lo despertó por teléfono para informarle de un levantamiento militar en Maracay. Había entrado apenas en Miraflores cuando estallaron las primeras cargas de artillería.

Era el 4 de febrero de 1992. El coronel Hugo Chávez Frías, con su culto sacramental de las fechas históricas, comandaba el asalto desde su puesto de mando improvisado en el Museo Histórico de La Planicie. El Presidente comprendió entonces que su único recurso estaba en el apoyo popular y se fue a los estudios de Venevisión para hablarle al país. Doce horas después el golpe militar estaba fracasado. Chávez se rindió, con la condición de que también a él le permitieran dirigirse al pueblo por la televisión. El joven coronel criollo, con la boina de paracaidista y su admirable facilidad de palabra, asumió la responsabilidad del movimiento. Pero su alocución fue un triunfo político. Cumplió dos años de cárcel, hasta que fue amnistiado por el presidente Rafael Caldera. Sin embargo, muchos partidarios, como no pocos enemigos, han creído que el discurso de la derrota fue el primero de la campaña electoral que lo llevó a la presidencia de la República menos de 9 años después.

El presidente Hugo Chávez Frías me contaba esta historia en el avión de la Fuerza Aérea Venezolana que nos llevaba de La Habana a Caracas, a menos de quince días de su posesión como presidente constitucional de Venezuela por elección popular. Nos habíamos conocido tres días antes en La Habana, durante su reunión con los presidentes Castro y Pastrana, y lo primero que me impresionó fue el poder de su cuerpo de cemento armado. Tenía la cordialidad inmediata y la gracia criolla de un venezolano puro. Ambos tratamos de vernos otra vez, pero no nos fue posible por culpa de ambos, así que nos fuimos juntos a Caracas para conversar de su vida y milagros en el avión.

Fue una buena experiencia de reportero en reposo. A medida que me contaba su vida iba yo descubriendo una personalidad que no correspondía para nada con la idea de déspota que teníamos formada a través de los medios. Era otro Chávez. ¿Cuál de los dos era el real?

El argumento duro en su contra durante la campaña había sido su pasado reciente de conspirador y golpista. Pero la historia de Venezuela ha digerido a más de cuatro. Empezando por Rómulo Betancourt, recordado con razón o sin ella como el padre de la democracia venezolana, que derribó a Isaías Medina Angarita, un antiguo militar demócrata que trataba de purgar a su país de los 36 años de Juan Vicente Gómez. A su sucesor, el novelista Rómulo Gallegos, lo derribó el general Marcos Pérez Jimenez, que se quedaría casi 11 años con todo el poder. Éste, a su vez, fue derribado por toda una generación de jóvenes demócratas que inauguró el período más largo de presidentes elegidos.

El golpe de febrero parece ser lo único que le ha salido mal al coronel Hugo Chávez Frías. Sin embargo, él lo ha visto por el lado positivo, como un revés providencial. Es su manera de entender la buena suerte, o la inteligencia, o la intuición, o la astucia, o cualquier cosa que sea el soplo mágico que ha regido sus actos desde que vino al mundo en Sabaneta, estado Barinas, el 28 de julio de 1954, bajo el signo del poder: Leo. Chávez, católico convencido, atribuye sus hados benéficos al escapulario de más de cien años que lleva desde niño, heredado de un bisabuelo materno, el coronel Pedro Pérez Delgado, que es uno de sus héroes tutelares.

Sus padres sobrevivían a duras penas con sueldos de maestros primarios y él tuvo que ayudarlos desde los nueve años vendiendo dulces y frutas en una carretilla. A veces iba en burro a visitar a su abuela materna en Los Rastrojos, un pueblo vecino que les parecía una ciudad porque tenía una plantilla eléctrica con dos horas de luz a prima noche, y una partera que lo recibió a él y a sus cuatro hermanos. Su madre quería que fuera cura, pero sólo llegó a monaguillo y tocaba las campanas con tanta gracia que todo el mundo le reconocía por su repique. "Ese que toca es Hugo", decían. Entre los libros de su madre encontró una enciclopedia providencial, cuyo primer capítulo lo sedujo de inmediato: cómo triunfar en la vida.

Era en realidad un recetario de opciones, y él las intentó casi todas. Como pintor asombrado ante las láminas de Miguel Angel y David, se ganó el primer premio a los doce años en una exposición regional. Como músico se hizo indispensable en cumpleaños y serenatas con su maestría del cuatro y su buena voz. Como beisbolista llegó a ser un catcher de primera. La opción militar no estaba en la lista, ni a él se le habría ocurrido por su cuenta, hasta que le contaron que el mejor modo de llegar a las grandes ligas era ingresar en la academia militar de Barinas. Debió ser otro milagro del escapulario, porque aquel día empezaba el plan Andrés Bello, que permitía a los bachilleres de las escuelas militares ascender hasta el más alto nivel académico.

Estudiaba ciencias políticas, historia y marxismo-leninismo. Se apasionó por el estudio de la vida y la obra de Bolívar, su Leo mayor, cuyas proclamas aprendió de memoria. Pero su primer conflicto consciente con la política real fue la muerte de Allende en septiembre de 1973. Chávez no entendía. "¿Y por qué si los chilenos eligieron a Allende, ahora los militares chilenos van a darle un golpe?" Poco después, el capitán de su compañía le asignó la tarea de vigilar a un hijo de José Vicente Rangel, a quien se creía comunista. "Fijate las vueltas que da la vida", me dice Chávez con una explosión de risa. "Ahora su papá es canciller". Más irónico aún es que cuando se graduó recibió el sable del presidente que veinte años después trataría de tumbar: Carlos Andrés Pérez.

"Además", le dije "usted estuvo a punto de matarlo". "De ninguna manera", protestó Chávez. "La idea era instalar una asamblea constituyente y volver a los cuarteles".

Desde el primer momento me había dado cuenta de que era un narrador natural. Un producto íntegro de la cultura popular venezolana, que es creativa y alborozada. Tiene un gran sentido del manejo del tiempo y una memoria con algo de sobrenatural, que le permite recitar de memoria poemas de Neruda o Whitman, y páginas enteras de Rómulo Gallegos.

Desde muy joven, por casualidad, descubrió que su bisabuelo no era un asesino de siete leguas, como le decía su madre, sino un guerrero legendario de los tiempos de Juan Vicente Gómez. Fue tal el entusiasmo de Chávez, que decidió escribir un libro para purificar su memoria. Escudriñó archivos históricos y bibliotecas militares, y recorrió la región de pueblo en pueblo con un morral de historiador para reconstruir los itinerarios del bisabuelo por los testimonios de sus sobrevivientes. Desde entonces, lo incorporó al altar de sus héroes y empezó a llevar el escapulario protector que había sido suyo.


¿Para qué estoy yo aquí?

Uno de aquellos días atravesó la frontera sin darse cuenta por el puente de Arauca, y un capitán colombiano que le registró el morral encontró motivos materiales para acusarlo de espía: llevaba una cámara fotográfica, una grabadora, papeles secretos, fotos de la región, un mapa militar con gráficos y dos pistolas de reglamento. Los documentos de identidad, como corresponde a un espía, podían ser falsos. La discusión se prolongó por varias horas en una oficina donde el único cuadro era un retrato de Bolívar a caballo. "Yo estaba casi ya rendido -me dijo Chávez- pues mientras más le explicaba menos me entendía". Hasta que se le ocurrió la frase salvadora: "Mire mi capitán lo que es la vida: hace apenas un siglo éramos un mismo ejército y éste que nos está mirando desde el cuadro era el jefe de nosotros dos. ¿Cómo puedo ser un espía?" El capitán, conmovido, empezó a hablar maravillas de la Gran Colombia, y los dos terminaron esa noche bebiendo cerveza de ambos países en una cantina de Arauca. A la mañana siguiente, con un dolor de cabeza compartido, el capitán le devolvió a Chávez sus enseres de historiador y lo despidió con un abrazo en la mitad del puente internacional.

"De esa época me vino la idea concreta de que algo andaba mal en Venezuela" dice Chávez. Lo habían designado en Oriente como comandante de un pelotón de trece soldados y un equipo de comunicaciones para liquidar los últimos reductos guerrilleros. Una noche de grandes lluvias le pidió refugio en el campamento un coronel de inteligencia con una patrulla de soldados y unos supuestos guerrilleros acabados de capturar, verdosos y en los puros huesos. Como a las diez de la noche, cuando Chávez empezaba a dormirse, oyó en el cuarto contiguo unos gritos desgarradores. "Era que los soldados estaban golpeando a los presos con bates de béisbol envueltos en trapos para que no les quedaran marcas", contó Chávez. Indignado, le exigió al coronel que le entregara los presos o se fuera de allí, pues no podía aceptar que se torturara a nadie en su comando. "Al día siguiente me amenazaron con un juicio militar por desobediencia, -contó Chávez- pero sólo me mantuvieron un tiempo en observación".

Pocos días después tuvo otra experiencia que rebasó las anteriores. Estaba comprando carne para su tropa cuando un helicóptero militar aterrizó en el patio del cuartel con un cargamento de soldados mal heridos en una emboscada guerrillera. Chávez cargó en sus brazos a un soldado que tenía varios balazos en el cuerpo. "No me deje morir, mi teniente"... le dijo aterrorizado. Apenas alcanzó a meterlo dentro de un carro. Otros siete murieron. Esa noche, desvelado en la hamaca, Chávez se preguntaba: "¿Para qué estoy yo aquí? Por un lado campesinos vestidos de militares torturaban a campesinos guerrilleros, y por el otro lado campesinos guerrilleros mataban a campesinos vestidos de verde. A esta alturas, cuando la guerra había terminado, ya no tenía sentido disparar un tiro contra nadie". Y concluyó en el avión que nos llevaba a Caracas: "Ahí caí en mi primer conflicto existencial".

Al día siguiente despertó convencido de que su destino era fundar un movimiento. Y lo hizo a los 23 años, con un nombre evidente: Ejército Bolivariano del Pueblo de Venezuela. Sus miembros fundadores: cinco soldados y él, con su grado de subteniente. "¿Con qué finalidad?" le pregunté. Muy sencillo, dijo él: "con la finalidad de prepararnos por si pasa algo". Un año después, ya como oficial paracaidista en un batallón blindado de Maracay, empezó a conspirar en grande. Pero me aclaró que usaba la palabra conspiración sólo en su sentido figurado de convocar voluntades para una tarea común.

Esa era la situación el 17 de diciembre de 1982, cuando ocurrió un episodio inesperado que Chávez considera decisivo en su vida. Era ya capitán en el segundo regimiento de paracaidistas y ayudante de oficial de inteligencia. Cuando menos lo esperaba, el comandante del regimiento, Angel Manrique, lo comisionó para pronunciar un discurso ante mil doscientos hombres entre oficiales y tropa.

A la una de la tarde, reunido ya el batallón en el patio de futból, el maestro de ceremonias lo anunció. "¿Y el discurso?", le preguntó el comandante del regimiento al verlo subir a la tribuna sin papel. "Yo no tengo discurso escrito", le dijo Chávez. Y empezó a improvisar. Fue un discurso breve, inspirado en Bolívar y Martí, pero con una cosecha personal sobre la situación de presión e injusticia de América Latina transcurridos doscientos años de su independencia. Los oficiales, los suyos y los que no lo eran, lo oyeron impasibles. Entre ellos los capitanes Felipe Acosta Carle y Jesús Urdaneta Hernández, simpatizantes de su movimiento. El comandante de la guarnición, muy disgustado, lo recibió con un reproche para ser oído por todos: "Chávez, usted parece un político". "Entendido", le replicó Chávez.

Felipe Acosta, que medía dos metros y no habían logrado someterlo diez contendores, se paró de frente al comandante, y le dijo: "Usted está equivocado, mi comandante, Chávez no es ningún político. Es un capitán de los de ahora, y cuando ustedes oyen lo que él dijo en su discurso se mean en los pantalones".

Entonces el coronel Manrique puso firme a la tropa, y dijo: "Quiero que sepan que lo dicho por el capitán Chávez estaba autorizado por mí. Yo le di la orden de que diera ese discurso, y todo lo que dijo, aunque no lo trajo escrito, me lo había contado ayer". Hizo una pausa efectista, y concluyó con una orden terminante: "¡Que eso no salga de aquí!".

Al final del acto, Chávez se fue a trotar con los capitanes Felipe Acosta y Jesús Urdaneta hacia el Samán del Guere, a diez kilómetros de distancia, y allí repitieron el juramento solemne de Simón Bolívar en el monte Aventino. "Al final, claro, le hice un cambio", me dijo Chávez. En lugar de "cuando hayamos roto las cadenas que nos oprimen por voluntad del poder español", dijeron: "Hasta que no rompamos las cadenas que nos oprimen y oprimen al pueblo por voluntad de los poderosos".

Desde entonces, todos los oficiales que se incorporaban al movimiento secreto tenían que hacer ese juramento. La última vez fue durante la campaña electoral ante cien mil personas. Durante años hicieron congresos clandestinos cada vez más numerosos, con representantes militares de todo el país. "Durante dos días hacíamos reuniones en lugares escondidos, estudiando la situación del país, haciendo análisis, contactos con grupos civiles, amigos. "En diez años -me dijo Chávez- llegamos a hacer cinco congresos sin ser descubiertos".

A estas alturas del diálogo, el Presidente rió con malicia, y reveló con una sonrisa: "Bueno, siempre hemos dicho que los primeros eramos tres. Pero ya podemos decir que en realidad había un cuarto hombre, cuya identidad ocultamos siempre para protegerlo, pues no fue descubierto el 4 de febrero y quedó activo en el Ejército y alcanzó el grado de coronel. Pero estamos en 1999 y ya podemos revelar que ese cuarto hombre está aquí con nosotros en este avión". Señaló con el índice al cuarto hombre en un sillón apartado, y dijo: "¡El coronel Badull!".


El Caracazo



De acuerdo con la idea que el comandante Chávez tiene de su vida, el acontecimiento culminante fue El Caracazo, la sublevación popular que devastó a Caracas. Solía repetir: "Napoleón dijo que una batalla se decide en un segundo de inspiración del estratega". A partir de ese pensamiento, Chávez desarrollo tres conceptos: uno, la hora histórica. El otro, el minuto estratégico. Y por fin, el segundo táctico. "Estábamos inquietos porque no queríamos irnos del Ejército", decía Chávez. "Habíamos formado un movimiento, pero no teníamos claro para qué". Sin embargo, el drama tremendo fue que lo que iba a ocurrir ocurrió y no estaban preparados. "Es decir -concluyó Chávez- que nos sorprendió el minuto estratégico".

Se refería desde luego, a la asonada popular del 27 de febrero de 1989: El Caracazo. Uno de los más sorprendidos fue él mismo. Carlos Andrés Pérez acababa de asumir la presidencia con una votación caudalosa y era inconcebible que en veinte días sucediera algo tan grave. "Yo iba a la universidad a un posgrado, la noche del 27, y entro en el fuerte Tiuna en busca de un amigo que me echara un poco de gasolina para llegar a casa", me contó Chávez minutos antes de aterrizar en Caracas. "Entonces veo que están sacando las tropas, y le pregunto a un coronel: ¿Para dónde van todos esos soldados? Porque sacaban los de logística que no están entrenados para el combate, ni menos para el combate en localidades. Eran reclutas asustados por el mismo fusil que llevaban. Así que le preguntó al coronel: ¿Para dónde va ese pocotón de gente? Y el coronel me dice: A la calle, a la calle. La orden que dieron fue esa: hay que parar la vaina como sea, y aquí vamos. Dios mio, ¿pero qué orden les dieron? Bueno Chávez, me contesta el coronel: la orden es que hay que parar esta vaina como sea. Y yo le digo: Pero mi coronel usted se imagina lo que puede pasar. Y él me dice: Bueno Chávez, es una orden y no hay nada que hacer. Que sea lo que Dios quiera".

Chávez dice que también él iba con mucha fiebre por un ataque de rubéola, y cuando encendió su carro vio un soldadito que venía corriendo con el casco caído, el fusil guindando y la munición desparramada. "Y entonces me paro y lo llamo", dijo Chávez. "Y él se monta, todo nervioso, sudado, un muchachito de 18 años. Y yo le pregunto: Ajá, ¿y para dónde vas tú corriendo así? No, dijo él, es que me dejó el pelotón, y allí va mi teniente en el camión. Lléveme, mi mayor, lléveme. Y yo alcanzo el camión y le pregunto al que los lleva: ¿Para dónde van? Y él me dice: Yo no sé nada. Quién va a saber, imagínese". Chávez toma aire y casi grita ahogándose en la angustia de aquella noche terrible: "Tú sabes, a los soldados tú los mandas para la calle, asustados, con un fusil y quinientos cartuchos, y se los gastan todos. Barrían las calles a bala, barrían los cerros, los barrios populares. ¡Fue un desastre! Así fue: miles, y entre ellos Felipe Acosta". "Y el instinto me dice que lo mandaron a matar", dice Chávez. "Fue el minuto que esperabamos para actuar". Dicho y hecho: desde aquel momento empezó a fraguarse el golpe que fracasó tres años después.

El avión aterrizó en Caracas a las tres de la mañana. Vi por la ventanilla la ciénaga de luces de aquella ciudad inolvidable donde viví tres años cruciales de Venezuela que lo fueron también para mi vida. El Presidente se despidió con su abrazo caribe y una invitación implícita: "Nos vemos aquí el 2 de febrero". Mientras se alejaba entre sus escoltas de militares condecorados y amigos de la primera hora, me estremeció la inspiración de que había viajado y conversado a gusto con dos hombres opuestos. Uno a quien la suerte empedernida le ofrecía la oportunidad de salvar a su país. Y el otro, un ilusionista, que podía pasar a la historia como un déspota más.


Agosto de 2000



1992






1994




miércoles, 6 de marzo de 2013

TODOS LOS CHÁVEZ, EL PUEBLO
























Aquí hay dolor y alegría, tristeza y esperanza, bronca y memoria. Se murió uno de los nuestros, uno de los mejores. Un irremplazable. Afuera la carroña internacional rechina los colmillos y se babea ante el cadáver caliente. Es la hora del chaparrón agorero. El eterno retorno de lo abyecto. La mentira mediatizada se revuelca en el lodo de la desgracia para gozar el orgasmo reaccionario más esperado: la derrota final de un líder popular inexpugnable.

La gota china que taladra conciencias no para de matar. Manoseó a más no poder al enfermo y ahora va por su memoria. La prensa canalla del mundo desparrama todo el veneno mediático para atacar al mito Hugo Chávez, para intentar destruírlo, anunciando la muerte de su obra y su ejemplo. Biografías cargadas de frases repetidas hasta el hartazgo, denostando sus logros a través de una construcción de sentido funcional a la injusticia y la exclusión. La derecha planetaria está satisfecha y eructa sus efluvios podridos...




1

La muerte de Hugo Chávez tras una intensa batalla de dos años contra su enfermedad pone un punto y aparte en la historia reciente de Venezuela, más allá de su condición de jefe del Estado hasta el momento de su fallecimiento. Su desaparición había sido asumida por sus compatriotas tras el espeso y torpe silencio gubernamental que envolvió su reciente regreso de La Habana. Pero esa circunstancia difícilmente rebajará el impacto dejado por un presidente sui generis que consiguió permanecer en el cargo casi catorce años y ganar sucesivas elecciones con una mezcla de carisma personal, largueza en el uso del dinero del petróleo, retórica populista y habilidad para convencer a muchos de que sus vidas serían mejores gracias a la revolución bolivariana... ("Una huella desmedida", EL PAÍS, España)



2

Lo que sí sabemos ahora, en el momento de su muerte en Caracas, tras un año y medio de batalla contra el cáncer, es que este comandante golpista soñó con convertirse en Hugo "Che" Chávez, el gran líder antiimperialista del siglo XXI. Añoró ser tan idolatrado por el mundo como el revolucionario ícono de remeras y causas perdidas. También luchó por ser el sucesor de Fidel Castro, su padre político, el hombre que desde la sombra movió los hilos del socialismo del siglo XXI.

Pero en sus sueños de gloria, el más delirante de todos lo convertía en el nuevo Simón Bolívar, el libertador latinoamericano del siglo XXI. En un planeta sediento de petróleo, el presidente venezolano usó y abusó de los inmensos recursos energéticos de su país para convertirse en el impulsor de una América latina integrada sin Estados Unidos y bajo su yugo, impuesto en algunos países a golpe de petrodólares o copiado a conveniencia por sus mandatarios...
("Hugo Chávez: el líder mesiánico, el revolucionario, el mito que rompió todos los límites",  LA NACIÓN, Argentina)



3

Hugo Chávez, uno de los mandatarios más controvertidos de Sudamérica y cabeza de un presidencialismo casi monárquico, murió ayer a las 16,25. El anuncio lo hizo entre sollozos en el hall del hospital militar el vicepresidente Nicolás Maduro, el hombre a quien Chávez había designado para sucederlo. Es el funcionario, que, se descuenta, se impondrá fácilmente en las elecciones que se deberá convocar los próximos 30 días y que deberían realizarse a partir del 6 de abril entrante.

La muerte del líder bolivariano, puso término a 14 años de un turbulento régimen con reelección permanente que logró control total del Congreso unicameral y del Tribunal Supremo, máxima instancia judicial. Chávez tenía 58 años... ("Murió Hugo Chávez: El líder populista que marcó a la región, falleció a los 58 años", CLARÍN, Argentina)



4

En estos 14 años, usando ampliamente sus habilidades mediáticas, polarizó a los venezolanos en dos mundos aparentemente inconciliables, pues siempre dejó en claro que él no gobernaba para la oposición, sino solo para sus partidarios. En este contexto, atacó a los medios de comunicación neutrales y opositores, persiguiéndolos judicialmente. Su blanco especial fueron los canales de TV de alcance nacional y de noticias: algunos perdieron las concesiones, otros cedieron y cambiaron su programación, eliminando la actualidad política y económica... ("La importancia de Hugo Chávez", EL MERCURIO, Chile)



5

Chávez ha dejado tras de sí una crisis general en todos los ámbitos de la vida de los venezolanos, divididos y en lucha fratricida por el poder. Para comenzar, la economía precisa ajustes ineludibles, debido a su elevado déficit fiscal, inflación y deuda pública.

En lo político, la turbulencia ha impactado tanto en el chavismo como en la oposición. Mientras agonizaba, Chávez sirvió de amalgama a sus dirigentes y los cinco millones de militantes del Partido Socialista Unido de Venezuela (Psuv). Sin embargo, su ausencia deja aflorar las profundas divisiones y enfrentamientos contenidos en la base del partido por la figura carismática del fundador... ("La lucha por el poder abre la olla a presión en el chavismo", ABC, España)



6

A pesar de los ríos de infundios, la batalla continúa. Todavía, hay mucho por hacer en el continente injusto que amanece certidumbres, que ha sufrido dictaduras y muertes de la mano de Washington, la CIA, la Escuela de las Américas, y la complicidad de quienes hoy festejan la muerte. Las oligarquias nativas, los cipayos corporativos, los diarios hegemónicos jamás se molestaron por los crímenes de Pinochet, Videla, Stroessner, Batista, Somoza, Duvalier... Hoy fomentan el odio de las clases acomodadas y los confundidos contra las democracias inclusivas y populares que se enfrentan a los poderes establecidos.

Hay un pueblo al lado de otro pueblo hermano de otro pueblo vecino de otro pueblo, que han reencontrando el mismo horizonte, que tienen el mismo destino. Hugo Chávez señala el camino...





Daniel
Mancuso













martes, 5 de marzo de 2013

HASTA LA VICTORIA SIEMPRE, COMANDANTE CHÁVEZ







Muchos malnacidos están gozando el cáncer ajeno y aplauden la muerte. A Chávez lo mató el amor que rebasaba, ellos se morirán de resentimiento. Brindan y festejan el dolor multiplicado de millones de corazones que sufren la muerte de un patriota mundial. Su odio les engorda la efímera alegría que siempre se diluye rápido en la letrina de la frustración. No conocen sentimientos colectivos, no saben de qué se trata el gozo de ser parte de un todo más grande que sus ombligos sucios. Nunca sentirán la enorme emoción de la felicidad de los otros, de los hermanos que ni se conocen pero se sienten bien adentro del alma. Pobres individuos encerrados en egos manipulados por la estupidez y el horror. No resisten la felicidad de un pueblo que camina.

El comandante venció a la historia. Dejó de ser un nombre y apellido, y se construyó en nosotros multitudinario, en poesía y revolución en marcha. Invencible democrata, no pudieron con él ni la maledicencia opositora ni los bombardeos multimediáticos. No pudieron con él porque no se puede vencer al pueblo, no se detiene el amanecer ni el huracán.

Lloramos de alegría. Hugo Chávez no murió, se fue de viaje al cielo a armar quilombo en los dominios de un dios reaccionario que detesta a los pobres y oprimidos. El infierno está acá abajo, donde el barba patea en contra. Dejó un camino abierto directo al arcoiris de la justicia social. Una construcción indestructible que avanza en el continente nuestro, que pinta deseos libertarios, que ilumina soluciones y desafíos.

Nos sorprendió a todos. Nadie hubiera imaginado que este milico venezolano le pintara la cara al diablo Bush en su propia casa. Les arrebató la renta petrolera a las clases dominantes venezolanas y se las devolvió a su pueblo, el verdadero propietario. Ganó elección tras elección, desbaratando las campañas desestabilizadoras de la derecha de adentro y de afuera. Asomó la cabeza desde el pozo neoliberal que nos chupaba la sangre y nos develó el sol de la patria grande.




VIVIRÁS Y VENCERÁS...





HUELE A AZUFRE...






Daniel
Mancuso




lunes, 18 de febrero de 2013

FOTOGRAMAS DEL SUR











Alegría suramericana. Un joven Presidente de un país gana la reeleción y seguirá 4 años más en el poder. Su discurso luego del triunfo suena conocido, los mismos desafíos, los mismos problemas, los mismos enemigos que acá. Un convaleciente Presidente regresa a su patria desde otro país suramericano, luego de pasar por operaciones, infecciones, convalecencia, mentiras, odios. El desprecio que sufre suena conocido, la misma maledicencia, los mismos ataque, la misma derecha que acá. Como si las fronteras no existieran. Como que somos del mismo barrio.

Flashback. Varios años atrás. Nadie está pendiente de los comicios, las declaraciones, la salud, la evolución de otro país sudamericano. Desesperanza. Fiesta neoliberal. Sálvese quien pueda.

Presente. La fiesta cruzó el charco. Suicidios en Madrid. Rematan el Partenón. Renuncia el Papa. Una enorme cola de hambrientos da la vuelta al coliseo. Alemania se apodera de Europa sin Hitler, sin guerra.

Amanece de este lado del mundo. El pulso de suramérica no se detiene. Va a 24 cuadros por segundo. Aire fresco y cadencias variopintas. Una gran nación da patadas en la panza. Las ratas reaccionarias del continente salen de las cloacas a la luz del día. Preparan zancadillas con tachos de basura. Los diarios imprimen mentiras en la portada y adentro. Tiran clavos miguelitos cargados de miedo y frustraciones.
 La tele repite. Los políticos pusilánimes estudian el libreto, estudian encuestas.

Final abierto. Qué cosa fuera la masa sin cantera. Millones de votos sacuden las oficinas corporativas. Una utopía grande se acerca con música populista...



De la muy buena película «Los Miserables» 2012





Do you hear the people sing?
Singing the song of angry men?
It is the music of the people
Who will not be slaves again!
When the beating of your heart
Echoes the beating of the drums
There is a life about to start
When tomorrow comes!


¿Oyes al pueblo cantar?
¿Cantar la canción de los hombres enojados?
Es la música del pueblo
¡Que no va a ser esclavo otra vez!
Cuando el latido de tu corazón
Se hace eco de los golpes de los tambores
Hay una vida a punto de comenzar
Cuando llega el mañana...





Daniel
Mancuso



jueves, 3 de enero de 2013

ODA A LA VIDA


































COMANDANTE,
HOY MÁS QUE NUNCA ESTAMOS CONTIGO
CON DIOS POR DELANTE
QUE SIEMPRE TE HA BENDECIDO Y TE GUÍA
PARA QUE GUÍES A UN PUEBLO ENTERO
PORQUE SABE QUE TU COMPROMISO
ES PURO Y SINCERO... 
CONOCEMOS EL CAMINO
TAMBIÉN POR LO QUE LUCHAMOS
LO QUE SE PUEDE PERDER
SI EN EQUIPO NO TRABAJAMOS
PERO AHORA ES QUE COMIENZA ESTA REVOLUCIÓN
HAY QUE TENER FUERTES PILARES
IDEAS CON CONVICCIÓN
PORQUE HAY QUE COMBATIR
POR LOS QUE ESTÁN POR VENIR
SI MANDAS, OBEDECIENDO 
LA ORDEN AHORA ES VIVIR
TIEMPOS DE PRUEBA Y ADVERSIDAD
DE LUCHA Y DE LEALTAD
MILES DE BENDICIONES
QUE COMBATEN LA MALDAD
UN PUEBLO QUE TE DEFIENDE
SOLIDARIO, CON AGALLAS,
QUE DECLARA QUE SALDRÁS CON BIEN 
DE ESTA NUEVA BATALLA 
AUNQUE ALGUNOS NO LO ENTIENDAN 
Y A OTROS NO LES CONVENGA
LA GENTE DESPERTÓ
Y DECIDIÓ TOMAR LAS RIENDAS
POR TANTO QUE HEMOS LOGRADO
Y POR TODOS NUESTROS SUEÑOS
ES QUE SEGUIMOS TRABAJANDO
Y PONIENDO TODO EL EMPEÑO
PORQUE ÉRAMOS INVISIBLES
PORQUE EL PUEBLO NO EXISTÍA
Y AHORA SE DIGNIFICA LA GENTE DÍA TRAS DÍA
AMOR CON AMOR SE PAGA
ES ALGO QUE SALE DEL ALMA
DESPUÉS DE LA TEMPESTAD
SIEMPRE LLEGA LA CALMA
VIVIREMOS, VENCEREMOS
SERÁ NUESTRA LA VICTORIA
EL PUEBLO NO OLVIDA
TIENE MEMORIA... 

 
VIVIRÁS Y VENCERÁS...
 

 








Daniel
Mancuso




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