Las Guerras yugoslavas fueron una serie de conflictos en el territorio de la antigua Yugoslavia, que se sucedieron entre 1991 y 2001.
Comprendieron dos grupos de guerras sucesivas que afectaron a las 6 ex repúblicas yugoslavas. Términos alternativos en uso incluyen la Guerra de los Balcanes, la Guerra en la ex Yugoslavia, guerras yugoslavas de secesión o raramente la Tercera guerra balcánica (un término acuñado por el periodista británico Misha Glenny, aludiendo a las Guerras de los Balcanes entre 1912 y 1913).
esta nota originalmente escrita el 02/07/08 esta siendo aggiornada en forma permanente, sepan disculpar algún error.

Las guerras se caracterizaron por los conflictos étnicos entre los pueblos de la ex Yugoslavia, principalmente entre los serbios por un lado y los croatas, bosnios y albaneses por el otro; aunque también en un principio entre bosnios y croatas en Bosnia-Herzegovina.
El conflicto obedeció a causas políticas, económicas y culturales, así como a la tensión religiosa y étnica.
Las Guerras Yugoslavas terminaron con gran parte de la ex Yugoslavia reducida a la pobreza, con desorganización económica masiva e inestabilidad persistente en los territorios donde ocurrían las peores luchas. Las guerras fueron los conflictos más sangrientos en suelo europeo desde el fin de la Segunda Guerra Mundial, resultando en unas 300.000 muertes y millones más sacados de sus hogares.
Las guerras yugoslavas pueden dividirse en dos grupos de conflictos diferentes:
- Guerras durante el desmembramiento de la República Federal Socialista de Yugoslavia
- Guerra de los Diez Días (o Guerra de Independencia eslovena) (1991)
- Guerra Croata de Independencia (1991-1995)
- Guerra de Bosnia (1992-1995)
- Guerras en áreas pobladas por albaneses
- Guerra de Kosovo (1999)
- Conflicto del Sur de Serbia (2001)
- Guerra de Macedonia (2001)
Yugoslavia:
Con la paz de Versalles, tras la Primera Guerra Mundial, se creó un nuevo Estado, resultado de la unión de serbios, croatas y eslovenos, que en 1929 se denominaría Yugoslavia. Tras la Segunda Guerra Mundial se proclamó la República Federal, y el Estado yugoslavo estuvo dirigido por Tito y el Partido Comunista hasta 1980. En ese año Tito murió y la presidencia se encomendó a un colegio de presidentes de cada una de las repúblicas federadas, que se turnaban en la titularidad de la presidencia del Estado. Pero las tendencias nacionalistas desencadenaron una guerra civil en 1991.
A raíz de estos enfrentamientos se fueron independizando cada uno de los Estados: Croacia, Eslovenia y Macedonia en 1991, y Bosnia-Herzegovina en 1992, quedando reducida Yugoslavia a las repúblicas de Serbia y Montenegro.
En el año 2002, los líderes yugoslavos acordaron la formación del nuevo Estado Federal de Serbia y Montenegro.

Kosovo, durante la existencia de la República Federal Socialista de Yugoslavia conformó la Provincia autónoma socialista de Kosovo, perteneciente a la república de Serbia. Tras la disolución de Yugoslavia pasó a formar parte de la República Federal de Yugoslavia, que sería conocida como unión de Serbia y Montenegro desde 2003 hasta la independencia de Montenegro en 2006.
El Parlamento de Kosovo, reunido en sesión especial, el 17 de febrero de 2008, en Pristina, proclamó la independencia de Serbia, de forma unilateral, tomando el nombre de República de Kosovo.

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Slobodan Milošević (1941-2006)
A la muerte de Tito (1980) comenzó a abrirse paso en el mundo de la política. Slobodan Milošević en mayo de 1989 era elegido Presidente de la República Yugoslava de Serbia. Este rápido recorrido, que en pocos años lo elevó, desde los puestos meramente técnicos fuera del mundo político, a la presidencia de Serbia fue sorprendente para todos. Milošević reunía un perfil de técnico burócrata.
Su rápido ascenso político coincidió con una radicalización del nacionalismo que se operaba en la sociedad serbia, en los momentos en que el comunismo perdía fuerza: en ese mismo año de 1989 decide transformar el Partido Comunista en Partido Socialista de Yugoslavia.
En la oposición, algunas voces empiezan a elevarse contra la amenaza nacionalista (Círculo de Belgrado), pero el 20 de diciembre de 1992 Milošević es de nuevo reelegido como presidente - esta vez en elecciones con sufragio universal directo.
Con la desintegración de la República Socialista de Yugoslavia y las tres guerras que allí se produjeron, se dieron episodios de ataques deliberados contra la población civil, que fueron calificados como crímenes contra la humanidad, de genocidio y limpieza étnica, y la responsabilidad que Milošević tenía por ser Presidente de Serbia, fue llamado, por algunos medios de comunicación, por buena parte de la opinión pública occidental, así como por sus adversarios políticos serbios, El Carnicero de los Balcanes.En 2001, el Tribunal Penal Internacional para la antigua Yugoslavia solicitó la detención de Milošević al Gobierno de Vojislav Koštunica tras ganar las elecciones, aunque Yugoslavia no había reconocido en ese momento la jurisdicción de dicho tribunal. El 28 de junio de 2001, Milošević fue detenido en su país y trasladado a La Haya, sin que se llevase a cabo en Yugoslavia un juicio sobre dicha extradición, tal y como señalaba la legislación penal yugoslava. En La Haya se inició un proceso legal en el que se le acusaba de crímenes de guerra, contra la humanidad y genocidio, acaecidos durante la guerra de Yugoslavia.
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LOS 8.000 EJECUTADOS
EN LA MATANZA DE SREBRENICA,
EN 1995

Encajonada entre las montañas del este de Bosnia, este pintoresco pueblo minero toma su nombre de la palabra serbocroata srebro (plata). Srebrenica o "Ciudad de plata" ya fue conocida por sus yacimientos de plata por los romanos veinte siglos atrás. El poblado romano fue llamado "Argentaria", una variación de la palabra latina para la plata.
Todo sucedió en cinco días de julio de 1995. El 11 de ese mes, las tropas serbobosnias tomaron la ciudad bosnia de Srebrenica y en los días posteriores acabaron con la vida de unas 8.000 personas, prácticamente todos varones musulmanes, en la mayor matanza ocurrida en Europa desde el fin de la Segunda Guerra.
Srebrenica, un enclave musulmán habitado entonces por unas 40.000 personas y situado en el este de Bosnia, se convirtió en objetivo de los serbobosnios desde el comienzo de la guerra civil en Bosnia-Herzegovina, que estalló poco después de que la república aprobara su independencia del resto de Yugoslavia en abril de 1992.
El 6 de mayo de 1993 el Consejo de Seguridad de la ONU aprobó una resolución que declaró a Srebrenica -junto a las ciudades bosnias de Sarajevo, Tuzla, Zepa, Gorazde y Bihac- "zonas seguras" bajo protección de la Fuerza de Paz de la ONU. Sin embargo, la presencia de varios centenares de "cascos azules" holandeses no impidió que los serbobosnios entraran en Srebrenica y que separaran de la población a los hombres de edad militar. Días después la Cruz Roja denunciaba la desaparición de al menos 8.000 personas.
Miles de hombres fueron ejecutados y sepultados en fosas colectivas, otros tantos fueron enterrados vivos, hombres y mujeres mutilados y luego acribillados, niños asesinados frente a sus madres. E incluso un anciano fue obligado a comer el hígado de su propio nieto.

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El ataque había sido ordenado por el entonces jefe de Estado Mayor serbo-bosnio, general RATKO MLADIC, detenido recientemente.
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Kosovo y la voladura controlada de Yugoslavia
por EE.UU. y los principales países europeos.
La proclamación de la independencia de Kosovo, aritméticamente impecable porque la inmensa mayoría de su población la deseaba como a un oscuro objeto, puede marcar, sin embargo, el comienzo de un largo y hasta sangriento epitafio a la muerte de la federación yugoslava, cuya creación, en 1945, fue el primer ensayo serio de estabilización del mapa balcánico.
Pero Yugoslavia emergía de la destrucción del bloque comunista con el pecado original de haber sido concebida por vía antidemocrática y, en especial, su desmantelamiento era un tributo a los vencedores de la guerra fría ─en el planeta, Estados Unidos; y en la zona, Alemania─, precio que había de pagar la potencia derrotada, la Rusia ex soviética.
¿Existe una idea con arreglo a la cual pensar de nuevo los Balcanes?; Europa no sabe, no contesta, pero poner en práctica, como hace, soluciones contradictorias, no parece la madre de todas las ideas.
En el ensañamiento con la Yugoslavia de Tito se barajaron sólo artefactos desintegradores y, así, para mantener las fronteras administrativas interiores de la antigua Yugoslavia, Estados Unidos y Europa, con Alemania de líder del pelotón, reconocieron las independencias de Eslovenia y Croacia, pasablemente nacionales; de Macedonia, potaje inextricable con inquieta minoría albanesa; y Bosnia-Herzegovina, cuyos croatas y serbios aspiraban a anexionarse al país de origen, y los musulmanes, a mandar en el Estado imposible de unificar; Montenegro, finalmente, obtenía la independencia en 2006.
Y así llegamos a Kosovo, donde las fronteras eran dos veces interiores; del Estado yugoslavo entre sí y de una provincia de Serbia, y ya no de un Estado constituyente de la federación.
Por ello, el único principio que explica la independencia de Pristina es la autodeterminación nacional, muy respetable, sin duda, pero que no sirvió en el caso de Bosnia. Y si las sub-sub-fronteras kosovares valen para crear futuro, también debería tenerse en cuenta alguna divisoria comarcal, que seguro que la hay, que delimite el norte de Kosovo por Mitrovica, donde se concentra la población serbia, a la que jamás se reconocerá el derecho de secesión.
- Antoni Rovira Virgili, de los tiempos del lerrouxismo de entreguerras, que era especialmente fuerte en la capital catalana, alertaba sobre el peligro de un Ulster barcelonés; de un enclave españolista en el mar del catalanismo similar al del Ulster, que desde su creación, en 1922, ha sido una isla protestante en el mar católico de Irlanda.
Y Kosovo es hoy un Ulster en combustión nuclear para toda la zona y más allá (o acá). En los Estados ex yugoslavos se dan significativas concentraciones nacionales del vecindario, pero la partenogénesis en busca de Estado puede extenderse a Albania, hogar de la gran mayoría de los albaneses, que no permanecerá callada eternamente; Hungría, cuyos nacionales lingüísticos forman el 50% del otro Kosovo de Serbia: Voivodina; Grecia, con minorías albanesas en sus fronteras; Bulgaria, casa de turcos mal bulgarizados, y cuyo ethos se parece mucho al del grupo dominante en Macedonia; el Chipre griego, que teme el refuerzo del proto-Estado turco-chipriota; Rusia, donde un sarpullido de pueblos aspira a la mayoría de edad; y hasta Gibraltar, otro nacionalismo peninsular no estatal, puede hallar confort en la suerte kosovar. Por eso, José Luis Rodríguez Zapatero repite tanto que España y Kosovo no tienen nada en común, lo que es muy cierto, pero no importa gran cosa a nacionalistas catalanes y vascos, que saben que lo que cuenta es el precedente, y no su naturaleza. A Madrid, por todo ello, no le quedaba más remedio que negarse a reconocer al nuevo Estado, y más aún estando en capilla electoral, pero hace mucho frío lejos de Alemania y Francia, que sí van a tener embajada en Pristina.
El fracaso de Yugoslavia es el de un impulso civilizador que trató de desposar dos ideas, ciudadanía política y pertenencia emocional a una comunidad imaginada, como diría Benedict Anderson. Y lo más socorrido en estos casos es proponer una conferencia, como se hizo para la paz de San Stefano en 1878 y su rectificación en el cónclave de Berlín de ese mismo año; los acuerdos tras las guerras balcánicas de 1912-13; la creación del Reino de Serbios, Eslovenos y Croatas en 1918; la de Yugoslavia en 1929, federalizada en 1945: y Dayton en los años 90, tras la guerra por la Gran Serbia. Es probablemente justo que los albano-kosovares tengan hoy la independencia. Pero eso no significa que sea una gran idea.
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El País, 20 febrero de 2008
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El ex jefe militar Radovan Karadzic, capturado en Serbia tras escapar de la Justicia durante 12 años, fue el responsable a nivel personal y de comando de numerosos crímenes de guerra contra personas no serbias.
En el juicio ante el Tribunal Penal Internacional para la ex Yugoslavia (TPIY), los testigos declararon que los serbios masacraban a los musulmanes "como animales". Niños de 12 años y ancianos de 77 fueron ejecutados con los ojos vendados y las manos atadas. Los bombardeos de la ONU contra el asedio serbio llegaron tarde, y sólo lograron postergar por un día una masacre basada en odios étnicos y una crueldad inimaginable.
En nombre de una Serbia "étnicamente pura" se desató una limpieza étnica, que hoy se recuerda como la peor matanza en suelo europeo después de la 2da. guerra mundial. Más de 2.000 cuerpos fueron exhumados de las fosas comunes hasta dos años después de cometidas las matanzas.
En uno de los testimonios más recordados ante el Tribunal para la ex Yugoslavia, un soldado serbio declaró: "Disparábamos contra nuestras víctimas hasta que los dedos nos dolían."
Gral. Ratko Mladic (izq)
y Radovan Karadzic (der)
juntos, en 1993.


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Radovan Karadžić nació el 19 de junio de 1945 en Petnjica, Yugoslavia (actualmente Montenegro), es un ex político serbobosnio, que ostentó el cargo de presidente de la República Srpska entre 1992 y 1996. Licenciado en Psiquiatría, está acusado de genocidio, crímenes de guerra y otros cargos por el Tribunal Penal Internacional para la ex Yugoslavia (TPIY) de La Haya, delitos cometidos durante la guerra de Bosnia. La directiva 61 del TPIY formuló una petición de arresto internacional contra Karadžic el 11 de julio de 1996, argumentando razonables motivos para su procesamiento, lo que motivó su huida y desaparición.
El gobierno de Estados Unidos hipócritamente, llegó a ofrecer una recompensa de $ 5 millones para el arresto de Karadžic y de Ratko Mladić.

Fue detenido en Belgrado por agentes del BIA (Servicio secreto de Serbia) la noche del 21 de julio de 2008. Se hacía pasar por médico alternativo, luciendo una crecida barba que lo hacía casi irreconocible.
Karadžić fue acusado de ser responsable a nivel personal y de comando de numerosos crímenes de guerra contra personas no serbias, en sus roles de Comandante Supremo del Ejército de la República Srpska y de Presidente del Consejo de Seguridad Nacional de la República Srpska.
Bajo su dirección y comando, las fuerzas serbobosnias iniciaron el sitio de Sarajevo y llevaron a cabo numerosas masacres a lo largo de Bosnia. Miles de personas fueron asesinadas, expulsadas de sus hogares o hechas prisioneras en campos de concentración.
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La guerra de Bosnia
¿Qué ocurrió en 1993? Los antecedentes
Comencemos por el principio: ¿Qué ocurrió en torno a Srebrenica entre el otoño de 1992 y enero de 1993? Se ofrece a continuación la explicación que dió Francisco Veiga en su libro: Slobo. Una biografía no autorizada de Slobodan Milošević (Debate - Random House Mondadori, 2004, en pags. 305-308)

A comienzos de 1993, la guerra de Bosnia estaba fuera de control. El mito de Slobo como un moderno Maquiavelo balcánico estaba seriamente erosionado. Todavía vivía de rentas: parecía que siempre dispondría de un as en su manga, una combinación retorcida que pronto saldría a la luz. Pero el desgraciado asunto de Panić había supuesto un enorme rodeo para volver al mismo sitio. En las cancillerías occidentales todavía seguía interesando ofrecer una versión maquiavélica de Milošević: tapaba las políticas de doble rasero, la falta de objetivos claros y de planes de acción, los errores en general. De hecho, la situación política en y en torno a Bosnia estaba cada vez más deteriorada. Apenas lograban taparse los zancadilleos y trampas que se tendían entre sí los políticos, diplomáticos y estadistas, ONG´s, intelectuales o periodistas. Decidirse por algo era malo; hacer todo lo contrario, era peor.

Eran los tiempos de la postguerra fría. Las grandes potencias occidentales no sabían cómo reconducir el enorme peso contundente de su política exterior sin el obsesivo peligro de la confrontación bipolar. Ya no se podían llevar a vía muerta los asuntos embarazosos bajo las exigencias del “equilibrio del terror”. Pero, sobre todo, resultaba muy frustrante comprobar que el Nuevo Orden proclamado triunfalmente bajo la presidencia de George Bush padre, no terminaba de imperar. Se suponía que con el final de la Guerra Fría había triunfado el Bien sobre el Mal, una idea que hizo prosélitos incluso entre muchos intelectuales europeos de la izquierda progresista. Pero no se notaba. Es más: las cosas parecían ir a peor. Estados Unidos era la superpotencia rectora que sólo daba puñetazos en el aire, sin objetivos de envergadura; nadie imaginaba por entonces el 11-S. Y toda esa situación desembocaba obsesivamente ante la República Srpska , una diminuta república montañesa, que abarcaba una minúscula extensión de terreno: el 70% de 51.100 km² (Bosnia y Hercegovina) es decir, 35.770 km².
A poco de que se cumpliera un años de guerra, los serbios de Bosnia ya tenían lo que querían, o casi todo: les faltaba controlar una porción mayor de Sarajevo y en especial, eliminar los tres enclaves de población musulmana que sobrevivían cercados en el territorio de la Bosnia oriental que ya controlaban: Srebrenica, Žepa y Goražde, tres pequeñas Numancias que devendrían legendarias.
En abril, Srebrenica estaba a punto de caer en manos serbias. Éstos le tenían ganas. Hasta diciembre de 1992, las fuerzas musulmanas habían lanzado unos 70 asaltos contra aldeas serbias colindantes, provocando un millar de bajas mortales entre civiles y militares. Los primeros ataques comenzaron el 6 de mayo de ese año, pero el más duro se efectuó el 7 de enero de 1993 (Navidad ortodoxa) cuando las fuerzas musulmanas del enclave organizaron una expedición de castigo, tomaron varias aldeas hacia el norte, las quemaron y asesinaron a población civil. La peor parte se la llevó la población de Glogova, asaltada por unos 3.000 combatientes musulmanes. Nueve días más tarde, se efectuaron nuevos ataques contra cinco aldeas más. Algunas agencias de noticias occidentales transmitieron las imágenes de los entierros como si fueran víctimas musulmanas. Los serbios estaban rabiosos. A mediados de marzo ya habían desplazado fuerzas suficientes como para tomar Srebrenica. Miles de campesinos de los alrededores buscaron refugio en el interior del ya atestado enclave, que apenas podía valerse por si mismo. Las noticias de estas tragedias no llegaban al exterior; Sarajevo acaparaba toda la atención internacional.
El 11 de marzo, el general francés Phillipe Morillon, jefe por entonces de las tropas UNPROFOR, intentó llegar hasta el enclave de Srebrenica. Asumiendo un notable riesgo personal, Morillon consiguió entrar en la zona asediada. Allí, la población no le dejó abandonar el pueblo hasta declarar que el enclave estaba bajo la protección de las Naciones Unidas y era una “Safe Area”. Según se supo poco después, la retención de Morillon había sido una acción coreografiada desde Sarajevo de acuerdo con Naser Orić, el comandante local quien, por cierto era un ex policía y antiguo guardaespaldas de Milošević.
Los comandantes de los “cascos azules” eran sufridas víctimas propiciatorias para toda clase de críticas. Morillon también lo fue por declarar que el enclave de Srebrenica era una zona protegida a cargo de las Naciones Unidas sin consultar con sus superiores. Pero al fin y al cabo, los serbios de Croacia estaban integradas en UNPA´s, es decir, "Áreas Protegidas de las Naciones Unidas". Tampoco nadie criticó al gobierno bosnio por dar cobertura a la operación de bloqueo de Morillon con civiles. Y si éste hubiera abandonado Srebrenica a su suerte, sin más, también habría sido censurado, por haberse lavado las manos.
A comienzos de abril, las tropas serbobosnias dieron un término de 48 horas para evacuar el enclave antes del asalto final. El Alto Comisionado de las naciones unidas para los Refugiados organizó la evacuación de unas 60.000 personas. Muchos criticaron la operación porque, según decían, era una forma de ayudar a los serbios en la limpieza étnica. Los occidentales estaban presos de las palabras y los prejuicios: al parecer, evacuar a civiles de una zona de combate se había convertido en “limpieza étnica”. En ese caso también lo habría sido la desocupación de los detenidos en los centros de internamiento del norte de Bosnia, pocos meses antes. (3)
FUENTES:
(1) http://es.wikipedia.org/wiki/Slobodan_Milosevic
(2) http://www.profesionalespcm.org/_php/MuestraArticulo2.php?id=10241
(3) http://www.freesrebrenica.blogspot.com/



3 comentarios:
Hola,
Sólo un detalle, creo que te has liado con los nombres en uno de los párrafos. El jefe militar de las tropas serbo-bosnias, brazo ejecutor de los sucesos de Srebrenica, era Mladic. El jefe político de la Republica Sprska era Karadzic, actualmente detenido. Lo has puesto al revés :).
Corregido y aggiornado, gracias
Muy bueno el articulo.Muy completo
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