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martes, 24 de marzo de 2009

24 de MARZO


La memoria ayuda a entender el presente. Atar cabos, reconocer figuritas repetidas, desterrar malas costumbres, construír camino nuevo...

Hubo una vez, un estado terrorista que manchó de muerte y sinrazón nuestra tierra.

1976
está lleno de recuerdos fatídicos, imborrables. El miedo mojaba los barrios y las calles, recorridos por los falcon verdes y los camiones del ejército que salían de cacería.

Trabajadores, maestros, médicos, obreros, estudiantes, actores, niños, bebes... eran blancos móviles en la furia desaparecedora. Complicidades notables patrocinaron el exterminio. Todavía, silencios cómplices, de traje y corbata o vestido, de sotana, de uniforme, persisten hoy en su mutismo cruel.

¿Dónde estabas Elisa Carrió en esos días? ¿Eras tan verborrágica y ominosa como ahora? ¿Y vos, Alfredo De Angeli, salías a la calle así tan guapo y decidido? ¿Y los federales autoconvocados? ¿Y la mesa de enlace? ¿Cortaban rutas por la vida del prójimo, por la democracia y la libertad? No recuerdo cacerolas atronando la noche dictatorial con Hugo Biolcatti y Eduardo Buzzi a la cabeza. Tenés razón Ignacio, las voces estentóreas de hoy, no se oyeron entonces.

Silencio.

La película de terror fue verdadera, los personajes siniestros decidían vida y muerte a piacere, 30 mil hermanos y todo un pueblo perdieron el futuro en sus manos asesinas.

Un año después del golpe, Rodolfo Walsh presentó su carta abierta a la junta militar, prefigurando todos los males por llegar. Era asesinado, el 24 de marzo. Su obra y su valor inmensos son inmortales, en los corazones militantes.

Allá van unas locas dando vueltas, pese a todo. Las únicas valientes que pusieron la piel y el corazón a cielo abierto, sin escudo. Unas viejas de pañuelo blanco. Tercas como amor de madre, como sangre que fluye a pesar del miedo y la metralla. Marcharon y marcharon bajo la lluvia, sin tractores, ni cosechadoras. Solas. Después, de a poco, tuvieron compañia, hasta ser un pueblo todo, pisoteando capuchas y mordazas.

¿Clarín en sus portadas atacaba a la dictadura genocida y batallaba por la libertad? No. No, eso fue un sueño que no sucedió. Entre el miedo y la desesperación, quizás ingenuamente, esperábamos que el gran diario argentino nos protegiera con su verba. No criticaron, no se opusieron, desinformaron, condescendieron. Canallas.

El diario de Bartolomé Mitre soplaba y soplaba su aliento oligarca sobre la fogata asesina que incendiaba la patria. A la hora del té, las personas educadas desplegaban esas enormes hojas al viento, y las noticias inventadas volaban por el aire ciudadano. Canallas.

Llegó la democracia, sinuosa y desconcertante, después de mucha sangre. Inventaron los 2 demonios, La obediencia debida y el punto final. Las viejas reclamaban "Con vida los Queremos": Si están muertos los desaparecidos: ¿Quién los mató? ¿Cómo? ¿Cuándo? ¿Dónde están sepultados? ¿los Cómplices? Aún hoy, faltan respuestas.

Hace 33 años hubo mano dura, durísima, y el país era una ratonera insegura. Ya NO queremos eso, no queremos muerte. Todavía la democracia está en construcción, esta sín terminar, con cascotes desparramados por aquí y por allá. Aún estamos en deuda con "La JUSTICIA", o la justicia está en deuda con nosotros. El orden de los factores no altera la injusticia: miles de criminales, ladrones, secuaces, copartícipes, sicarios, partícipes, coautores y adherentes siguen sin castigo. José Alfredo Martínez de Hoz sigue siendo socio de la Sociedad Rural, y vive tranquilo una vejez sin sobresaltos.

Las deudas son grandes, hay muchos temas pendientes: por saber y por hacer, pero las víctimas de siempre ya no quieren pagar más la fiesta del privilegio. Los verdaderos deudores viene zafando hace rato, mienten y dibujan una verdad falseada, le echan la culpa de sus males a los propios damnificados. Empero, de a poco, a esos crápulas se les viene la noche justiciera.

Algunos parecidos: los dictadores y sus verdugos tenían el beneplácito de la gran potencia del norte y de los civiles bienpensantes; los autoritarios de ahora, desestabilizan, vociferan, insultan, amenazan, erosionan, cortan rutas, te revisan y te piden documentos. Pasaron de los cascos y el fal al pañuelito en cuello y el micrófono colaborador. Sus jefes hablan por televisión contra las instituciones, la Presidenta y los políticos que no hagan su deseos. Tal vez, añorando los años sucios, escarban y escarban para horadar y voltear lo construído hasta aquí. Como las ratas, viven de lo ajeno. Ayer y hoy, violan la ley, desconocen la voluntad popular, corroen la democracia, alteran la paz y la vida social. No les importa lo que quiere la mayoría. Son los mismos de siempre: la SRA, las corporaciones, los grupos monopólicos, los partidos cooptados por el neoliberalismo de los 90, los grandes multimedios, la iglesia. Cada día, los comunicados Nº... machucan la paz por cadena nacional desinformativa. Extrañan las políticas diseñadas en Washington, detestan las de la Casa Rosada democrática. Mejor que piensen allá, dicen, nosotros exportemos soja.

Ese 24 de marzo no es tema de museo o libro viejo. Es pasado recurrente, que siempre vuelve en la herida abierta por la antipatria. El siglo xx tuvo otros momentos similares en horror, pero cada vez, el horror fue mayor: Patagonia Rebelde, Década infame, Bombardeos a Plaza de Mayo, fusilamientos en José León Suarez, Plan Conintes, Trelew, Triple A ...

Un cuarto de siglo asqueroso para terminar la centuria pasada: 24 de marzo: del Estado represor cívico militar y 7 años de mala suerte, pasamos a la tibieza alfonsinista, el Estado ausente menemista, la inoperancia aliancista...

Nuevo siglo: mediocridad, corralito, debacle y helicóptero... Paulatinamente, la vuelta al trabajo, el camino desde la ausencia a la resucitación del Estado, la política que interviene para todos, volver a creer, aire fresco que da ganas de pelear, desarmar los balurdos que el neoliberalismo nos dejó.

Ojo al piojo, eso es inadmisible para los intimidadores agrogarcas. El modelo por venir es resistido a como dé lugar por la minoria excluyente. Como garrapatas todos los inútiles reaccionarios se suben al tren opositor. Como Rambo, los multimedios se arman hasta los dientes. La intolerancia es su bandera, la nuestra es la justicia social.

Muchos congéneres no saben, no sabían, no quieren saber. A ellos nuestra comprensión y dedicación para que aprendan y practiquen democracia y altos valores solidarios y sociales. Piano piano si va lontano. ¿Quién dijo que es fácil dejar los malos hábitos? Les vamos a enseñar.

Este 24 de marzo no es una fecha más, no es memoria fofa ni feriado ni festejo. Es presente incompleto que merece ser cambiado, superado, transformado. Para exorcizar los demonios del 24 de marzo hacen falta lucidez, compromiso, militancia, amor, perseverancia. Falta mucho, pero sabemos qué queremos y cómo se hace...


Daniel Mancuso

¿Te acordás qué hacías en esos días?






2 comentarios:

Surito dijo...

Escucho el video y se me hace un nudo en la garganta. Nunca más.

guille dijo...

No olvidamos ,no perdonamos ,memoria ,verdad y justicia.

aguantan

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