jueves, 31 de julio de 2008

Jean-Paul Sartre

« La Angustia es un sentimiento que acompaña invariablemente al hombre pues es expresión de la conciencia de su inevitable libertad. »


Sartre piensa que la libertad es la categoría antropológica fundamental: el hombre no es consecuencia de determinismo alguno, ni biológico, ni histórico, ni social, ni teológico; es una consecuencia de lo que él mismo ha decidido ser. Y este ser autor o responsable radical de uno mismo tiene varias efectos en el ámbito de los sentimientos; en “El existencialismo es un humanismo” describe tres afectos que acompañan a la libertad: la angustia, el desamparo y la desesperación.


La angustia:

es el sentimiento más importante, hasta el punto de que Sartre dice que el hombre es angustia. Distingue la angustia del mero miedo: el miedo aparece ante un peligro concreto y se relaciona con el daño o supuesto daño que la realidad nos puede infligir; la angustia no es por ningún motivo concreto, ni de ningún objeto externo, es miedo de uno mismo, de nuestras decisiones, de las consecuencias de nuestras decisiones. La angustia es la emoción o sentimiento que sobreviene con la conciencia de la libertad: al darnos cuenta de nuestra libertad nos damos cuenta de que lo que somos y lo que vamos a ser depende de nosotros mismos, de que somos responsables de nosotros mismos y no tenemos excusas; la angustia aparece al sentir­nos responsables radicales de nuestra propia existencia. Es muy importante también recordar que para Sartre esta conciencia de la responsabilidad se incrementa al darnos cuenta de que nuestra elección no se refiere solo a la esfera puramente individual: todo lo que hacemos tiene una dimensión social; cuando elegimos un proyecto vital estamos eligiendo un modelo de humanidad, no se puede elegir una forma de vida y creer que ésta vale sólo y exclusivamente para nosotros, no se puede desatender a la pregunta ¿y si todo el mundo hiciera lo mismo?

Al elegir, afirma Sartre, nos convertimos en legisladores, por ello siempre nos deberíamos decir: “dado que con mi acción supongo que todo hombre debe actuar así, ¿tengo derecho a que todo hombre actúe así?”. Sartre nos recuerda que el sentimiento de angustia lo conocen todas las personas que tienen responsabilidades, y cita el caso del jefe militar que decide enviar a sus hombres al combate, sabiendo que tal vez los envía a la muerte; él es responsable del ataque, elige esta acción y la decide en soledad.

Podría parecer que la angustia, como miedo ante la elección de una posibilidad, lleva al quietismo o la inacción, pero, dice Sartre, esto no es así, al contrario: la angustia es expresión o condición de la acción misma pues si no tuviésemos que elegir no nos sentiríamos responsables ni tendríamos angustia. La angustia acompaña siempre al hombre, no sólo en los casos de decisiones extremas; sin embargo, cuando examinamos nuestra conciencia observamos que muy pocas veces sentimos angustia. Sartre explica esta circunstancia indicando que en estos casos lo que hacemos es huir de ella adoptando conductas de mala fe, no creyéndonos responsables de nuestras acciones.


El desamparo:

este sentimiento es una consecuencia de la conciencia de la radical soledad en la que nos encontramos cuando decidimos: el elegir es inevitable, personal e intransferible. No podemos dejar de elegir (incluso cuando optamos por no elegir, elegimos no elegir, elegimos dejarnos llevar por la circunstancia, la pasión o la legalidad); somos nosotros los que elegimos: no vale excusarse indicando que estamos cumpliendo una orden de un superior o un mandato del Estado, siempre podríamos no hacerlo; sólo si no aceptamos nuestra libertad, sólo si nos consideramos como un eslabón más en la cadena causal de las cosas podemos creer que la elección viene de fuera, pero esto es una trampa, es una conducta de mala fe. No cabe refugiarse en la excusa de la fuerza de una pasión, o de la presión de una circunstancia o de la autoridad: somos libres, estamos condenados a ser libres, a elegir, y lo que hacemos depende de nosotros y sólo de nosotros.

Nuestra decisión es intransferible y se hace en soledad también en otro sentido: los valores que dirigen nuestra elección los elegimos nosotros, o mejor, los inventamos: no existe una tabla de valores absoluta en la que podamos consultar lo correcto o incorrecto de nuestra decisión, en la que podamos apoyar nuestro juicio moral. Dios no existe, y por no existir Dios no existen valores morales absolutos, independientes de nuestra subjetividad, a priori: “en ningún sitio está escrito lo que debemos hacer; estamos en el plano de lo humano”; Sartre recuerda la frase de Dostoievsky “si Dios no existiera, todo estaría permitido” y declara que éste es el punto de partida del existencialismo. Todo está permitido si Dios no existe, y no hay excusas de ningún tipo para nuestras acciones. Ninguna moral puede presentar con detalle la conducta que debemos realizar, solo nos cabe inventarnos nuestra moral “el hombre, sin ningún apoyo ni socorro, está condenado a cada instante a inventar al hombre”.


La desesperación:

debemos comprometernos con un proyecto, debemos elegir nuestro ser, y esta elección no debe descansar en la esperanza de su realización inevitable pues sólo podemos contar con lo que depende de nuestra voluntad: el mundo no se acomoda necesariamente a nuestra voluntad, siempre hay factores imprevistos, siempre es posible que se trueque nuestra intención en algo totalmente distinto a lo previsto.


En “El existencialismo es un humanismo” Sartre nos dice que la idea del hombre como un ser libre es una consecuencia inevitable del ateísmo. Compara la concepción creacionista, la concepción según la cual Dios ha creado al mundo y al hombre, con la visión técnica del mundo. En el caso de los objetos artificiales la esencia precede a la existencia; la esencia es el conjunto de rasgos que invariablemente deben estar presentes en un objeto para que este objeto sea lo que es.

Cuando queremos fabricar un objeto primero nos hacemos una idea de él, nos formamos un concepto en el que se incluyen las cualidades que le van a definir y su utilidad, su finalidad; el concepto expresa en el nivel del pensamiento la esencia del objeto que vamos a fabricar. Así actuamos, por ejemplo, en el caso de un libro o un cortapapel: el artesano se ha inspirado en el concepto de libro o de cortapapel; intenta que en todo aquello a lo que llamamos libro o cortapapel estén presentes los rasgos que piensa mediante el concepto o idea correspondiente. En este sentido se puede decir que la esencia es anterior a la existencia, puesto que primero es el concepto del objeto y luego su existencia concreta; la existencia concreta se intenta acomodar a la esencia que se expresa en la definición del objeto. Según Sartre, los que conciben a Dios como creador lo identifican con un artesano superior, el artesano del mundo: cuando Dios crea las cosas del mundo las crea a partir de la idea que se ha hecho de ellas, del mismo modo que el artesano crea un libro a partir de la idea que de él se ha formado, y por ello el hombre individual es una realización del concepto de hombre que Dios tiene en su mente.

En la Edad Moderna la noción de Dios entra en crisis, pero no ocurre lo mismo con la idea de que la esencia precede a la existencia; y, en el caso concreto del hombre, se sigue pensando que existe la naturaleza humana, y a cada hombre como un ejemplo del concepto hombre, exactamente igual que cada libro concreto es un ejemplo del concepto libro. El existencialismo, añade Sartre, es un ateísmo coherente, pues afirma que “si Dios no existe, hay por lo menos un ser en el que la existencia precede a la esencia, un ser que existe antes de poder ser definido por ningún concepto, y que este ser es el hombre... ¿Qué significa aquí que la existencia precede a la esencia? Significa que el hombre empieza por existir, se encuentra, surge en el mundo y que después se define. El hombre, tal como lo concibe el existencialista, si no es definible, es porque empieza por no ser nada. Sólo será después y será tal como se haya hecho. Así pues no hay naturaleza, porque no hay Dios para concebirla. El hombre es el único que no sólo es tal como él se concibe, sino tal como él se quiere y como se concibe después de la existencia; el hombre no es otra cosa que lo que él se hace. Éste es el primer principio del existencialismo.”

Así, Sartre afirma la peculiar posición del hombre respecto del resto de los seres: empieza existiendo, no teniendo un ser propio, empieza siendo una nada, y se construye a sí mismo a partir de sus proyectos; el hombre es lo que ha proyectado ser. De este modo, Sartre relaciona la libertad con la falta de naturaleza: tener una naturaleza o esencia implica que el ámbito de conductas posibles están ya determinadas; que algo tenga una naturaleza quiere decir que el tipo de conductas posibles que le pueden acaecer está restringida o limitada por su propio ser; pero el hombre no tiene naturaleza, no tiene una esencia, por lo que es libre y es lo que él mismo ha decidido ser.

La reivindicación sartriana de la libertad es tan radical que le lleva a negar cualquier género de determinismo. No cree en el determinismo teológico, ni biológico ni social: ni Dios nos ha dado un destino irremediable, ni la Naturaleza ni la sociedad determinan absolutamente nuestras posibilidades, nuestra conducta.

Somos lo que hemos querido ser y siempre podremos dejar de ser lo que somos. Los fines que perseguimos no nos vienen dados ni del exterior ni del interior, de una supuesta naturaleza, es nuestra libertad la que los elige. Como dice en “El existencialismo es un humanismo”, no se nace héroe o cobarde, al héroe siempre le es posible dejar de serlo, como al cobarde superar su condición. Estamos condenados a ser libres: condenados porque no nos hemos dado a nosotros mismos la libertad, no nos hemos creado, no somos libres de dejar de ser libres.

Aunque todo hombre está en una situación, nunca ella le determina, antes bien, la libertad se presenta como el modo de enfrentarse a la situación (al entorno, el prójimo, el pasado). Ni siquiera los valores, la ética, se presentan como un límite de la libertad, pues en realidad, dice Sartre: los valores no existen antes de que nosotros los queramos, no existen los valores como realidades independientes de nuestra voluntad, los valores morales los crea nuestra determinación de hacer real tal o cual estado de cosas. Al escoger unos valores en vez de otros, la voluntad les da realidad. La libertad se refiere a los actos y voliciones particulares, pero más aún a la elección del perfil básico de mí mismo, del proyecto fundamental de mi existencia, proyecto que se realiza con las voliciones particulares.

Esta idea sartriana tiene dos importantes consecuencias:

  • hace al hombre radicalmente responsable: no tenemos excusas, lo que somos es una consecuencia de nuestra propia libertad de elección; somos responsables de nosotros mismos, pero también del resto de la humanidad; lo que trae consigo el sentimiento de angustia y, en los casos de huida de la responsabilidad, la conducta de mala fe;
  • hace del existencialismo una filosofía de la acción: de forma un tanto paradójica el existencialismo se presenta como una filosofía optimista; paradójica puesto que parecería que al declarar el carácter absurdo de la vida, el ser el hombre “una pasión inútil”, podría fomentar la pasividad, la quietud, pero dado que el hombre es lo que él mismo se ha hecho, dado que se declara que cada hombre es la suma de sus actos y nada más, nos incita a la acción, a ser más de lo que somos: no existe ningún ser que nos haya creado y que dirija nuestra conducta de uno u otro modo.




Jean-Paul Sartre fue escritor, filósofo, dramaturgo. Nació y murió en París (1905-1980). En 1944, publica "El ser y la nada", su principal trabajo filosófico. En 1946, publica "El existencialismo es un humanismo", donde expone su particular visión filosófica sobre el existencialismo.
En 1964, rechazó el Premio Nobel de Literatura... porque los lazos entre el hombre y la cultura deben desarrollarse directamente, sin pasar por las instituciones. Asume hasta el final la muerte de Dios anunciada por Nietzsche. Dios no existe, pero sin embargo no todo está permitido. Vivimos en la contingencia absoluta, la gratuidad irremediable del existir. Pero este desamparo metafísico abre también la puerta a una nueva dimensión del vivir humano que de otro modo quedaría oculto: nuestra libertad.




El Existencialismo:
(movimiento filosófico del siglo XX que pone en la existencia el centro de toda la reflexión filosófica.)

Cuando los filósofos que se incluyen en este movimiento reivindican la reflexión sobre la existencia como el tema filosófico fundamental no se refieren a la existencia como categoría abstracta, ni a la existencia de las cosas o realidades no humanas, se refieren a la existencia humana concreta. Y en su tratamiento de esta existencia emplean dos estrategias:

  1. como método filosófico, rehuyen el pensamiento especulativo, la construcción de teorías filosóficas a partir de puros conceptos, y prefieren el método fenomenológico, entendido básicamente como fidelidad absoluta a lo dado, a lo realmente experimentado, como descripción de lo que se ofrece inmediatamente en la esfera de la vida; su actitud contraria a los enfoques abstractos de lo humano les lleva también a criticar el uso de la razón matematizante para la comprensión de la realidad humana, y por lo tanto a recelar de la ciencia y de la técnica;

  2. en cuanto a las facetas fundamentales de la existencia objeto de su interés, atienden básicamente a la dimensión de la finitud en el mundo humano: la temporalidad, la muerte, la culpa, la fragilidad de la existencia, la responsabilidad, el compromiso, la autenticidad, la subjetividad, la libertad...
El existencialismo comienza en el período de entre guerras y tiene su máximo momento de esplendor tras la segunda guerra mundial, particularmente en Francia. Es habitual señalar a Søren Kierkegaard (1813-1855) como un precursor de esta corriente; el propio Jean-Paul Sartre (1905-1980), en su obra “El existencialismo es un humanismo”, destaca dos versiones en este movimiento:

  • el existencialismo católico: Karl Jaspers (1883-1969) y Gabriel Marcel (1889-1973);
  • el existencialismo ateo: en donde sitúa a Martin Heidegger (1889-1976) y a su propia filosofía.
En la citada obra, Sartre atribuye a su versión del existencialismo los siguientes rasgos:

1.Tesis fundamental: es un ateísmo consecuente; puesto que Dios no existe, no existe la naturaleza humana; el hombre no tiene esencia o naturaleza, es lo que él mismo se ha hecho; en el la existencia precede a la esencia.

2. El hombre es un proyecto que se vive subjetivamente: lo que mueve a las personas son sus proyectos, su preocupación por la realización de su ser; pero estos proyectos y los ideales involucrados en ellos, no existen previamente a su decisión de realizarlos, no están trazados previamente por un destino, una naturaleza o una tabla de valores objetivos.

3. El hombre es responsable de sí mismo y de todos los hombres: somos responsables de nosotros mismos porque lo que somos depende de lo que hemos querido ser, no de un destino divino, ni de una circunstancia social, ni de una predisposición biológica o natural; pero somos también responsables de los demás porque al elegir unos valores, elegimos una imagen del hombre tal y como debe ser; “nuestra acción compromete a la humanidad entera”.

4. La libertad humana trae consigo los sentimientos de angustia, desamparo y desesperación. Angustia ante el hecho de que es uno mismo el responsable de sí mismo y de los demás; desamparo porque la elección se hace en soledad, no existe una tabla de valores en la que apoyarse, ni ningún signo que nos indique la conducta a seguir, es preciso inventarse la moral; y desesperación porque no es posible un control completo de la realidad en la realización del proyecto, porque siempre hay que contar con factores imprevistos, con la posibilidad de que se truequen nuestras buenas intenciones en malos efectos.

5. Es una doctrina de la acción, contraria al quietismo: para el existencialismo sólo hay realidad en la acción, el hombre existe en la medida en que se realiza, es el conjunto de sus actos y nada más. Este pensamiento tiene dos caras: por un lado es duro para aquellas personas descontentas con lo que son, para los que no han triunfado en la vida; estas personas pueden engañarse diciendo que en realidad el conjunto de sus actos no muestra su auténtica valía, diciendo que hay en ellos capacidades, talentos o disposiciones desaprovechadas, que el mundo les ha impedido dar de sí todo lo que realmente son. Pero, por otro lado, esta doctrina es optimista pues declara que el destino de cada uno de nosotros está en nuestra mano y nos predispone a la acción, a no vivir de sueños, de esperanzas, a dejar de lado nuestra miseria y realizar nuestro proyecto: el héroe no nace héroe, se hace héroe; si se es cobarde es como consecuencia de una decisión, no porque fisiológicamente o socialmente se esté predispuesto para ello; el cobarde se hace cobarde, pero hay siempre para el cobarde una posibilidad de no ser por más tiempo cobarde, como para el héroe la de dejar de ser héroe.

6. Es una doctrina que reivindica la intersubjetividad: aunque parte del cogito como la verdad indudable, no defiende el aislamiento de la subjetividad, pues considera que sólo en el trato con el otro, en el reconocimiento que el otro hace de nuestro ser, en la presencia de su mirada, sólo así nos hacemos conscientes de nuestro propio ser, de nuestra propia realidad.

7. Frente a la noción de “naturaleza humana” defiende la existencia de la “condición humana”: aunque no existe una esencia común a todos los hombres, Sartre cree que sí se puede hablar de ciertos rasgos formales y universales que permiten la identificación de la humanidad como un todo y el reconocimiento y comprensión del proyecto de cada individuo y de cada cultura; la libertad, la indigencia de la existencia, la sociabilidad, son estructuras antropológicas que desvelan la condición humana.

8. Es una doctrina que permite el compromiso moral y la crítica de la conducta inauténtica: aunque los valores se inventan, no todos tienen el mismo valor, pues algunas elecciones están fundadas en el error y otras en la verdad; la conducta de mala fe, por ejemplo, se basa en el error, en el error de excusarse en las pasiones, en el determinismo, en el destino, o el error de declarar ciertos valores como existentes de modo objetivo e independiente de mi voluntad. La actitud auténtica es la de buena fe, la de aquél que asume la responsabilidad completa de su acción y situación, la de aquél que tiene como lema moral la realización de la libertad propia y ajena.

9. Para el existencialismo el mundo, la vida, no tiene un sentido a priori: declara que Dios no existe, por lo que la vida misma carece de sentido; sólo se puede hablar del sentido que cada uno le da, de los valores que cada uno inventa.

10. El existencialismo es un humanismo: pero no un humanismo que valore a la humanidad por la excelencia de alguno de sus miembros, ni por la supuesta bondad de la humanidad en su conjunto; es un humanismo por declarar que no hay otro legislador que el hombre mismo, por afirmar la libertad y la necesidad de trascender la situación, de superarse a sí mismo, por reivindicar el ámbito de lo humano como el único ámbito al que el hombre pertenece.


Cogito:
(la subjetividad en tanto que se capta a sí misma, en tanto que realidad de la que es posible el conocimiento más firme de todos.)

El sujeto sartreano no es el como el cogito de Descartes: ciertamente el cogito de Descartes es imprescindible para el logro del conocimiento, pero olvida que es en la mirada del otro (que me puede acoger desde la hostilidad o desde la aceptación) como podemos reconocernos y aprehendernos. Estos son los temas fundamentales de Jean-Paul Sartre, uno de los representantes más importantes del pensamiento existencialista (y, según él mismo lo definió, humanista) europeo.

El existencialismo, siguiendo las huellas de la filosofía cartesiana y de la fenomenología, tiene como punto de partida la subjetividad del individuo. La subjetividad se expresa en esta verdad: “pienso luego soy”; ésta es la verdad absoluta de la conciencia captándose a sí misma, y a partir de ella se ha de construir la filosofía. En “El existencialismo es un humanismo” considera Sartre que este punto de partida es, además, indispensable si queremos darle dignidad al hombre y no convertirlo en objeto. El problema del materialismo es que trata al hombre como un objeto, como una cosa más del mundo; pero el existencialismo quiere reivindicar para el hombre un conjunto de valores distintos a los del reino material. Y esto es posible si nos captamos a nosotros mismos como sujetos, y nos captamos como sujetos en el ámbito de la verdad, del conocimiento.

Pero hay una novedad fundamental en la idea sartriana del cogito respecto de la cartesiana: la subjetividad que se alcanza no es la subjetividad individual, es la intersubjetividad; en el cogito uno no se descubre solamente a sí mismo sino también a los otros. En el cogito nos captamos a nosotros mismos, pero nos captamos a nosotros mismos frente al otro; dicho de otro modo: para la filosofía cartesiana lo indudable era la propia subjetividad, lo dudable lo exterior a ella, incluidas las otras subjetividades; para Sartre lo indudable es tanto la propia subjetividad como la ajena: el otro es tan cierto para nosotros como nosotros mismos:

“Por el yo pienso, contrariamente a la filosofía de Descartes, contrariamente a la filosofía de Kant, nos captamos a nosotros mismos frente al otro, y el otro es tan cierto para nosotros como nosotros mismos. Así, el hombre que se capta directamente por el cogito, descubre también a todos los otros y los descubre como la condición de su existencia. Se da cuenta de que no puede ser nada (en el sentido en que se dice que se es espiritual, o que se es malo, o que se es celoso), salvo que los otros lo reconozcan por tal. Para obtener una verdad cualquiera sobre mí, es necesario que pase por otro. El otro es indispensable a mi existencia tanto como el conocimiento que tengo de mí mismo. En estas condiciones, el descubrimiento de mi intimidad me descubre al mismo tiempo el otro, como una libertad colocada frente a mí, que no piensa y que no quiere sino por o contra mí. Así descubrimos en seguida un mundo que llamaremos la intersubjetividad, y en este mundo el hombre decide lo que es y lo que son los otros”
(“El existencialismo es un humanismo”, 1946).

Sartre llama “mirada” a la experiencia que nos presenta al otro como una subjetividad, como un ser libre.


Ser-Para-Sí:
(El hombre en lo que tiene de ser humano y no de realidad cosificada: el ser sujeto o subjetividad.)

En el hombre podemos distinguir dos niveles de ser distintos, el propiamente humano y libre, y la parte común con los seres no humanos, la dimensión de cosa u objeto, la existencia ya hecha; a esta última la llama Sartre “la facticidad del para-sí” y tiene cuatro aspectos principales:

1. el hombre es cosa, en primer lugar, por su cuerpo; es un cuerpo entre los demás cuerpos;

2. el hombre es facticidad por su pasado: el pasado es la parte de nosotros que ya está hecha, terminada, y, como tal, que no podemos modificar; en tanto que busco realizar una meta hago mi propio ser, soy sujeto, pero en la medida en que tengo una historia, una biografía, ya soy, tengo rasgos con los que debo contar, que me pueden definir, soy un objeto;

3. el hombre es cosa también por su situación la circunstancia concreta que nos toca vivir puede limitar nuestras posibilidades de escoger; precisamente la libertad apa­rece como un enfrentamiento con la situación, como el afán de dejarla de lado, de superarla;

4. finalmente, y en el límite, la muerte nos convierte definitivamente en una cosa, en algo ya fijo, establecido; y la muerte es algo gratuito pero inevitable, está fuera de mis posibilidades, está más allá de mi subjetividad. Con ella culmina el absurdo de la existencia: “Es absurdo que hayamos nacido, es absurdo que muramos”.


La parte de nosotros que va más allá de las cosas es la subjetividad, la conciencia. Que seamos cogito implica en la filosofía de Sartre al menos lo siguiente:

  • que nos relacionamos intencionalmente con las cosas: las queremos, detestamos, conocemos, recordamos, deseamos, imaginamos...
  • que somos conscientes de nosotros mismos: este ser conscientes al que se refiere Sartre no es el conocimiento que de modo temático, explícito, podemos alcanzar de nosotros mismos; en realidad, piensa Sartre, en esta forma de captarnos a nosotros mismos nos captamos como objetos, no como sujetos; sin embargo existe un conocimiento más básico de nuestra subjetividad: antes de cualquier acto de reflexión o de conciencia temática de sí mismo, la conciencia tiene cierta noticia de sí mismo (a esta consciencia la denomina “cogito prerreflexivo” o “conciencia no-tética de sí”): miramos un paisaje, pasa un tiempo y recordamos haberlo mirado; cuando vivimos en este recuerdo somos conscientes de nosotros mismos de forma temática, nuestro tema, el objeto de nuestro conocimiento, es nuestro haber contemplado el paisaje, como en la vivencia primera nuestro tema era el paisaje mismo; pero cuando en esta vivencia primera nuestra atención estaba dirigida al paisaje, también, aunque de un modo indirecto, éramos conscientes de estar mirando el paisaje; éste ser conscientes de nosotros mismos cuando mirábamos el paisaje es una forma de autoconciencia y es una dimensión fundamental del “cogito prerreflexivo”. Ya desde sus primeros escritos, desde la época de “La trascendencia del ego”, Sartre considera que esta presencia de la conciencia a sí misma es un rasgo básico del para-sí: “el modo de existencia de la con­ciencia es ser consciente de sí misma”.

El hecho del estar presente la conciencia ante sí misma es un signo de la existencia de una cierta dualidad o separación en el interior de la conciencia, pues no parece posible el conocimiento de uno mismo sin una cierta distancia. Sartre se pregunta por lo que en el interior de la conciencia separa a ésta de sí misma y permite su presencia ante sí misma, su ser consciente de sí. Eso que separa no puede ser ninguna cosa, es más bien un no-ser, es la nada. Mientras que el ser-en-sí es lo lleno, lo macizo, el ser pleno, el ser-para-sí, la conciencia, está hueca, en ella hay un vacío, una escisión, una cierta nada. El hombre se convierte así en el ente por el que la nada adviene al mundo. Esta nada presente en el interior del hombre es lo que le hace ser libre, le permite estar abierto siempre al futuro y nunca identificarse completamente con su ser actual: “El para sí no es lo que es, y es lo que no es”.

A partir de las reflexiones anteriores, Sartre concluye que otra dimensión fundamental del para sí es la libertad: dado que el para-sí no es tiene que hacerse; así, por su libertad, el hombre es su propio fundamento. De aquí se deriva el principio característico del existencialismo: “la existencia precede a la esencia”, “no hay una naturaleza humana”: el hombre no tiene ser, por lo que sólo le cabe hacerse y ser aquello que ha querido ser. La libertad absoluta del hombre da lugar a los sentimientos de angustia, desamparo y desesperación, sentimientos que abren la puerta a la conducta de mala fe, u ocultación de la propia responsabilidad y muestra de la tentación de ser una mera cosa.

Como para todos los filósofos existencialistas, la temporalidad es también para Sartre una categoría fundamental en la comprensión de la realidad humana; la vida humana se desenvuelve en las tres dimensiones de la temporalidad, pasado, presente y futuro. Como doctrina de la acción, el existencialismo señala la importancia del presente, pues sólo en el acto encontramos realidad, pero como doctrina de la libertad acaba otorgando al futuro la primacía en el mundo humano: es el futuro lo que nos mueve, e incluso lo que hace inteligible mi presente, pues éste sólo es real y tiene un sentido para mí en tanto que es un medio para alcanzar mis fines, en tanto que es una fase para la realización de mi proyecto.

Finalmente, en el interior del para-sí se encuentra la tensión o disposición hacia el otro, se encuentra el para-otro. O, en términos más sencillos: la sociabilidad humana, el necesitar de los otros hombres, es también uno de los rasgos fundamentales del para-sí.


Mirada:
(Título con el que Sartre designa la presencia de la otra subjetividad ante mi conciencia.)

Sartre considera que es un dato de experiencia la presencia del otro como sujeto: el otro nos es presente de un modo manifiesto en la experiencia de la mirada, que es la experiencia fundamental en la comunicación. Cuando sentimos que alguien nos mira, sentimos que estamos ante otra subjetividad, ante otra conciencia, no ante un mero objeto; del otro que se nos hace presente de este modo podemos temer que se enfrente a nuestros proyectos, a nuestra libertad; sentimos que estamos delante de un ser con el que podemos contar, o al que nos hemos de oponer, delante de un ser que nos valora y pone en cuestión lo que somos, lo que queremos, nuestro ser. Es el ámbito primero que abre la puerta a la comunicación.

Fijémonos en el ejemplo que el propio Sartre presenta en “El ser y la nada”: estamos en un hotel, vamos por el pasillo, oímos unos ruidos extraños en una de las habitaciones, nos acercamos despacio, sin hacer ruido, nos detenemos ante la puerta para oír mejor, miramos por el ojo de la cerradura, espiamos; nuestra conciencia atiende a lo que ocurre en el habitación, está dirigida a las cosas, no atendemos a nosotros mismos; pero, de repente, sentimos que alguien nos mira, que un camarero u otro huésped se acerca, se para a nuestra espalda y nos ve espiando. Al darnos cuenta de que nos ven, de que nos miran, sentimos vergüenza sentimiento que tiene dos direcciones: por un lado la conciencia del otro, de su presencia, y no del otro como una mera cosa más sino como un sujeto, como alguien del que se puede esperar una conducta que nos puede comprometer; pero, a la vez, somos conscientes de nosotros mismos, de nosotros en la situación concreta en la que vivimos. Con este ejemplo Sartre quiere mostrar dos cosas: que nuestro conocimiento del otro (y del otro como sujeto), no es mera conjetura, no es algo probable, sino un dato que vivimos con evidencia; y en segundo lugar que la presencia del otro es necesaria para nuestro propia autoconciencia, somos conscientes de nosotros mismos en la medida en que el otro nos valora, cuenta con nosotros, nos estima, odia, quiere, detesta... La presencia del otro como sujeto, su mirada, tiene un valor tan importante que sólo mediante ella se puede decir que somos conscientes de nosotros mismos.

«Transformo para mí la frase imbécil y criminal del profeta de ustedes, ese “pienso, luego existo” que tanto me hizo sufrir, pues “mientras más pensaba menos me parecía ser”, y digo: “me ven, luego soy”. Ya no tengo que soportar la responsabilidad de mi transcurrir pastoso: “el que me ve me hace ser, soy como él me ve. Vuelvo hacia la noche mi faz nocturna y eterna, me erijo como un desafío y digo a Dios: aquí estoy. Aquí estoy tal y como tú me ves, tal como soy. ¿Qué puedo hacer yo? Tú me conoces y yo no me conozco.” ¿Qué puedo hacer sino soportarme? Y tú, “cuya mirada me crea eternamente”, sopórtame. ¡Mateo, qué dicha y qué suplicio! Por fin me he transformado en mí mismo. Me odian, me desprecian, me soportan, “una presencia me sostiene en el ser para siempre”. Soy infinito e infinitamente culpable. Pero “yo soy”. Mateo “soy”. Ante Dios y ante los hombres, soy.» (“Los caminos de la libertad”, II)

Sartre tiene una visión pesimista de la comunicación, para él la presencia de otra subjetividad en mi vida es, en realidad, una intromisión; más aún, trae consigo mi cosificación, mi dejar de ser sujeto para pasar a ser un objeto, un instrumento del otro que me mira. Ni que decir tiene que lo mismo ocurre en el caso inverso: mi aproximación al otro, mi mirar al otro, nunca puede acabar en otra cosa que en el fracaso, bien por ceder ante su subjetividad y perder la mía, bien por tratarla como cosa, esclavizarla. Como señala Sartre “la esencia de la relación entre las conciencias es el conflicto”.


fuentes:

http://www.e-torredebabel.com/
http://es.wikipedia.org/
http://filosofia.idoneos.com/
"El existencialismo es un humanismo" (J.P. Sartre)
"El ser y la nada" (J.P. Sartre)




domingo, 27 de julio de 2008

La Teología de la Liberación

Les LUTHIERS







Les Luthiers en una muestra simple de ingenio y creatividad nos ayudan a entender el sentido de algunas palabras...



INESTABLE: Mesa norteamericana de Inés.

ENVERGADURA: Lugar de la anatomía humana en dónde se colocan los condones.

ONDEANDO: Onde estoy.

DECIMAL: Pronunciar equivocadamente.

BECERRO: Que ve u observa una loma o colina.

BERMUDAS: Observar a las que no hablan.

ANÓMALO: Hemorroides.

BERRO: Bastor Alebán.

BARBARISMO: Colección exagerada de muñecas barbie.

POLINESIA: Mujer Policía que no se entera de nada.

CHINCHILLA: Auchenchia de un lugar para chentarche.

DIADEMAS: Veintinueve de febrero.

DILEMAS: Háblele más.

MANIFIESTA: Juerga de cacahuetes.

MEOLLO: Me escucho.

TOTOPO: Mamamífero ciciciego dede pepelo nenegro que cocome frifrijoles.

ATIBORRARTE: Desaparecerte.

CACAREO: Excremento del preso.

CACHIVACHE: Pequeño hoyo en el pavimento que está a punto de convertirse en bache.

ELECCIÓN: Lo que expelimenta un oliental al vel una película polno.

ENDOSCOPIO: Me preparo para todos los exámenes excepto para dos.

NITRATO: Ni lo intento.

NUEVAMENTE: Cerebro sin usar.

TALENTO: No ta rápido.

ESGUINCE: Uno más gatorce.

ESMALTE: Ni lune ni miélcole.



La Mujer en el Arte

Modelos


Por Horacio Verbitsky


Mientras el gobierno nacional intenta definir un modelo de acuerdo para el desarrollo, la administración porteña emprende una vía de confrontación. CFK, Moyano, la CTA, las cámaras patronales y las posibilidades del acuerdo social. La legitimidad electoral de Macri y los preceptos constitucionales que desde hace medio siglo protegen al empleo público del despido arbitrario. Fallos judiciales que protegen la dignidad del trabajo y la libertad sindical.



El modelo de acuerdo que la presidente propuso al asumir se contrapone con el de confrontación que desde el gobierno de la Ciudad autónoma de Buenos Aires propone el hombre de negocios con el Estado, Maurizio Macri, quien ya ha comenzado a chocar con la realidad social y con las instituciones, que ponen límite a sus deseos imperativos.



Letra para la melodía

En diciembre de 2007, Hugo Moyano mantuvo una discreta reunión con el sector patronal de los camioneros, nucleado en la Federación de Entidades Empresarias del Autotransporte de Cargas, Fadeeac, en busca de dotar de letra a la melodía del acuerdo social. El gobierno sólo ha adelantado sus grandes líneas generales. En condiciones internacionales que recuerdan a las que permitieron medio siglo de crecimiento espectacular entre 1880 y 1930 pero que son incluso más favorables, la concertación propuesta girará sobre acuerdos sectoriales. La novedosa estabilidad previsible debería permitir un trabajo fino sobre las cadenas productivas, capitalizando las ventajas ostensibles del país, cuya relación con las grandes potencias asiáticas es mucho más horizontal y promisoria de lo que fuera el trato con Gran Bretaña hace un siglo.


Metas bi o trianuales

En aquel encuentro empresarios y sindicalistas analizaron posibles metas a 2 o 3 años, que incluirían la sanción de un Estatuto que reglamente la actividad de los camioneros. De mayor jerarquía que el Convenio Colectivo de Trabajo, el Estatuto podría comprender cláusulas de estabilidad en el empleo e indemnizaciones especiales por despido, como las que protegen el trabajo de los periodistas. Lo que se estipule en esa mesa podría extenderse luego a los demás gremios y cámaras patronales del transporte, incluyendo el de pasajeros. Las conversaciones también exploraron la posibilidad de incluir a las fábricas de vehículos, con la hipótesis de producir camiones Mercedes Benz a bajo costo, dada la necesidad de renovación que se estima en unas 80.000 unidades. En cambio no resulta viable una negociación salarial a ese mismo plazo, consecuencia de la incertidumbre que sembró la política de tierra arrasada en el INDEC, donde el cambio de gobierno no ha traído alivio. La rotura deliberada del instrumento de medición no sólo degrada la calidad institucional, también tiene consecuencias económicas, sociales y políticas de largo plazo. La manipulación que comenzó por un indicador se fue extendiendo luego a otros. Esta devaluación de la palabra oficial también deteriora el rol de arbitraje estatal, situación que sólo puede beneficiar a los más fuertes.


En torno del 20

Según el consultor Ernesto Kritz, de la Sociedad de Estudios Laborales, que encuestó a 128 compañías líderes que emplean 184.000 personas dentro de convenio, ni patrones ni trabajadores “reconocen el IPC como base de cálculo para el ajuste salarial”. Por esa razón, en un mercado de trabajo formal cercano al pleno empleo, las empresas han ido corrigiendo al alza sus previsiones salariales y estiman un promedio de aumento en torno del 20 por ciento. Ante “otro año de alto crecimiento de los ingresos nominales de los asalariados de convenio resta ver como evolucionarán los ingresos reales”. Con tan cauta frase, Kritz alude a la capacidad de las grandes empresas en mercados oligopolizados para defender por medio de la inflación su sabrosa parte del ingreso.

A mediados de año Moyano debe revalidar su cargo en la CGT. Una lectura generalizada señala que el gobierno apoya su continuidad porque le garantiza que no habrá una puja salarial salvaje. A cambio recibiría prebendas y la permisividad oficial para el despliegue de su sindicato sobre otros trabajadores que realizan su actividad sobre ruedas. El conflicto más evidente, pero no el único, es el que enfrenta a los camioneros con la Federación de Empleados de Comercio y Servicios, de Armando Cavalieri, por el encuadramiento de los trabajadores de logística en supermercados. En los últimos años Moyano logró el trasvasamiento de unos 5000 trabajadores a sus filas. Pero esto incrementó en forma significativa los ingresos de esos trabajadores, moderó su jornada laboral, les aseguró la elección de delegados y un cambio favorable en las demás condiciones de trabajo.


El sindicalismo empresario

Cavalieri integra con el gastronómico Luis Barrionuevo, el paramédico Carlos West, el ferroviario José Pedraza y el electricista Oscar Lescano el núcleo del sindicalismo empresario conocido como "Los Gordos".

Ellos fueron el ariete que Menem utilizó en 1989 para vencer las resistencias sindicales a las políticas privatistas y desreguladoras. La creación de un sindicalismo empresario había sido recomendada por la central estadounidense AFL-CIO como medio de atenuar la reacción de los trabajadores contra “los ajustes necesarios” y desarmar “prevenciones nacionalistas”. Las autoridades del Banco Interamericano de Desarrollo, del Fondo Monetario Internacional y del Banco Mundial analizaron en Washington con sindicalistas “La dimensión social de la reestructuración económica”. Allí, el subgerente del BID Richard Fletcher rindió homenaje a Lescano y encomió el ajuste latinoamericano a la globalización mundial del capital, que definió como un “proceso inigualable”. La Federación de Trabajadores de Luz y Fuerza y los petroleros fueron los primeros en adoptar esa política, con la que sus dirigentes hicieron grandes negocios mientras se empobrecían sus afiliados. La idea de que este sector podría ser más combativo que la actual conducción cegetista, sólo puede repetirse contando con la ignorancia o el desinterés del receptor.


Néctar para la libertad sindical

En desacuerdo con aquellas decisiones, el Sindicato de Luz y Fuerza de Mar del Plata decidió desvincularse de la Federación nacional (Fatlyf) y se afilió a la CTA, donde formó la Federación de Trabajadores de la Energía (FeTERA). En represalia, la Federación de Lescano dejó de transferirle las contribuciones patronales destinadas a Turismo, Cultura, Vivienda y Educación establecidas en el Convenio Colectivo de Trabajo. Hace dos meses el juez Alberto Vidal ordenó la entrega al sindicato marplatense de 7,7 millones de pesos por el periodo 1995-2001, aduciendo que la Federación es la recaudadora pero no la propietaria de las contribuciones patronales. El fallo en favor de la libertad sindical reconoce que un sindicato de primer grado readquiere su autonomía plena si en forma orgánica decide no pertenecer más a una entidad de segundo grado o Federación. Los aportes son un salario indirecto y sus beneficiarios directos todos los trabajadores, ya sean afiliados o no.

Otros fallos en la misma dirección firmó, en diciembre 2007, la Cámara Nacional de Apelaciones del Trabajo. Néctar Quispe Quispe fue despedida cuando inició los trámites para obtener la representación propia y de sus compañeros en el taller de Bajo Flores de la Compañía Argentina de la Indumentaria. Los jueces Oscar Zas y Julio César Simón, con la disidencia de María Cristina García Margalejo aplicaron a este caso laboral la ley anti-discriminatoria, que invierte la carga de la prueba, y declararon nulo el despido porque la empresa no probó en forma convincente que tuviera otro motivo que la discriminación contra la actividad sindical. De este modo la justicia extendió el concepto de “actividad sindical”, protegida por ley, a cualquier ejercicio relacionado con la defensa de derechos laborales, aunque no se desarrolle en un sindicato establecido, del cual el activista sea afiliado o representante. Esto abre la puerta a la creación de nuevas listas opositoras e inclusive de nuevos sindicatos sin riesgo de represalias.

El mismo tribunal, esta vez por unanimidad, aceptó que la Asociación de Trabajadores del Estado (ATE), perteneciente a la Central de Trabajadores Argentinos (CTA), eligiera delegados en el municipio mendocino de Godoy Cruz. La Municipalidad se negaba porque desde 1971 la representación de los intereses colectivos de los trabajadores sólo correspondía al Sindicato de Obreros y Empleados Municipales de Godoy Cruz, afiliado a la CGT, con exclusión de ATE y de UPCN. La Cámara resolvió aplicar una resolución posterior que admitió el otorgamiento de personería gremial a asociaciones del sector público sin desplazar a las preexistentes. El Ministerio de Trabajo consideraba que esa Resolución 255/03 no tenía efecto retroactivo. El voto de Zas cita diversos tratados internacionales, el Convenio 87 de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) y una decisión de la Corte Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) que reconoció “el derecho a utilizar cualquier medio apropiado” para ejercer la libertad de asociación en materia laboral.


Paradojas

En la década pasada Moyano formó junto con el colectivero Juan Manuel Palacios, el Movimiento de los Trabajadores Argentinos, MTA, que participó junto con la CTA en la mayoría de las movilizaciones en contra del proyecto neoliberal. Pero desde su elección como secretario general de la CGT, el 5 de julio de 2005, Moyano se opuso a que Néstor Kirchner cumpliera su promesa de reconocimiento de la CTA, con la que había tenido estrechas relaciones en el pasado.

Durante la gestión del dirigente histórico de la CTA, Víctor De Gennaro, el reclamo de la personería fue un eje central en la relación con el gobierno. Ante el incumplimiento de la palabra del ex presidente, el nuevo secretario general, el maestro Hugo Yasky, exige que el gobierno garantice que no habrá persecuciones por el ejercicio de la actividad sindical. La CTA, con un modelo organizativo distinto al de la CGT, de afiliación directa y democracia interna, también reclama ser oída por la presidente. Un documento que elaboró en conjunto con otras entidades de pequeñas y medianas empresas agropecuarias, industriales y financieras que a fines del siglo pasado formaron parte del Frente Nacional contra la Pobreza, postula una denominada “paritaria social”. Aunque el documento no lo diga, mientras Moyano representa al sector formal privado, cuyos ingresos obtuvieron una significativa recomposición en los últimos años, la CTA representa al sector público e intenta expresar los intereses de los asalariados no formales (que todavía son cuatro de cada diez) y de los desocupados, cuya situación no mejoró en la misma forma. Y ni la CGT ni la CTA organizan a los trabajadores del 88 por ciento de las empresas del país en las que no hay ni siquiera un delegado gremial.

La CTA encomia “valiosas decisiones” oficiales como la política de derechos humanos, el rechazo al ALCA y a los condicionantes del FMI, pero sostiene que el modelo de acumulación con inclusión social definido por la presidente sólo es posible mediante una equitativa distribución de la riqueza, con crecimiento de los salarios reales de los trabajadores y de la cantidad y calidad del empleo (la participación de los asalariados en el ingreso aun es menor que en 2001). Con esa finalidad sugiere diversas medidas de fomento al mercado interno, las pequeñas y medianas empresas y la actividad regional, mediante regulaciones que reviertan los procesos de concentración y extranjerización; aranceles a las importaciones, retenciones segmentadas a las exportaciones y reintegros; programas de vivienda y democratización del crédito; desarrollo de las cadenas productivas y reforma integral del sistema tributario como principal eje redistribuidor de ingresos. Esas propuestas tienen cierta afinidad con algunas definiciones que el ministro de Economía Martín Lousteau le transmitió el jueves al gobernador santafecino Hermes Binner, quien participó en el espacio político que integra la CTA.


Estabilidad absoluta

El jefe de gobierno de la Ciudad autónoma de Buenos Aires, Maurizio Macri, chocó en cambio con la justicia, que dispuso el reintegro de sus primeros 2400 despedidos. Al anunciar que esos trabajadores cesarían en sus funciones, Macri sostuvo que eran ñoquis o que habían sido contratados con fines electorales por su predecesor Jorge Telerman.

Pero numerosos casos de personas con años de antigüedad en la tarea y que cumplían con su trabajo en forma normal refutan esa afirmación. El gremio Sutecba acordó con Macri la realización de un censo que determinara la situación laboral de cada trabajador y dejó en la nebulosa los casos de los ya despedidos. Ante el amparo presentado por ATE, la jueza Elena Liberatori ordenó la reposición de los 2.400. Entonces Macri y la vicejefa Gabriela Michetti cambiaron de discurso y dijeron que no estaban en condiciones de identificarlos porque ni ellos los conocían. Esto no les impidió cuestionar el fallo porque ordena el reintegro en forma genérica sin nombrar a las personas que beneficia.

Lo que le toca aprender ahora a Macri es que la legitimidad electoral no tiene primacía sobre los derechos y garantías constitucionales. En mayo pasado la Corte Suprema de Justicia ratificó en el fallo “Madorrán, Marta Cristina c/ Administración Nacional de Aduanas s/ reincorporación”, la vigencia de la estabilidad absoluta de los empleados públicos, garantizada desde hace medio siglo por el artículo 14 bis de la Constitución Nacional.

La Aduana había despedido a Madorrán sin invocar la causa y pagándole la indemnización prevista en la Ley de Contratos de Trabajo. Según la Corte el “derecho a la carrera” también está protegido por los instrumentos internacionales constitucionalizados en 1994 como el Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales y la Convención sobre la Eliminación de todas las Formas de Discriminación contra la Mujer. La estabilidad absoluta implica que es nula cualquier violación y forzoso reincorporar al empleado dado que esta garantía es operativa aun cuando ninguna norma la reglamente. El voto de los jueces Elena Highton y Juan Carlos Maqueda sostuvo que las leyes reglamentarias no pueden ir en contra del precepto constitucional, sobre todo cuando “está en discusión un derecho humano”.

La Corte citó al convencional Carlos A. Bravo, quien denunció “las cesantías en masa en ocasión de los cambios de gobierno” y planteó que ningún empleado público podría “ser dejado cesante sin causa justificada y sin previo sumario administrativo”. El fallo reivindicó el principio de que en caso de duda debe privilegiarse la justicia social y las condiciones de vida que favorezcan la dignidad humana.


Coherencia

Si algo no puede reprochársele a Maurizio Macri es falta de coherencia. Nombró como personal de planta de su gabinete a Nicolás Caputo, uno de los mayores contratistas de obras públicas que es además su amigo íntimo; intenta prohibir los cortes de calles, privilegiando el orden en el tránsito sobre la libertad de expresión; vetó una ley sancionada antes de su asunción que establecía un subsidio para las víctimas del Plan Conintes, presentada por el ex legislador kirchnerista Miguel Talento; puso al frente del Teatro Colón a un funcionario político de las dos últimas dictaduras: Horacio Sanguinetti fue director de asuntos jurídicos del ministerio del Interior durante la presidencia de Alejandro Agustín Lanusse y asesor de gabinete del ministro Horacio Liendo durante el gobierno del general Roberto Viola, datos que constan en su legajo oficial pero no en su curriculum que arranca con cautela en 1983.




Informes, Mercedes González y Ana Adelardi
(extracto de la nota publicada el 20/1/08)



jueves, 24 de julio de 2008

Nadie habla del terrorismo de Bush


Entrevista a Noam Chomsky (octubre 2004)


Noam Chomsky es uno de los intelectuales más importantes del siglo XX. Ha sido referente principal de la lingüística, disciplina que apunta a entender quizá lo más básico y misterioso del ser humano: el lenguaje. Según el Arts and Humanities Citation Index, que recopila citas de más de siete mil fuentes, Chomsky figura entre los diez autores más citados del mundo, superado sólo por Aristóteles, la Biblia, Shakespeare, Marx, Lenin y Freud. Al mismo tiempo, Chomsky se ha destacado como uno de los activistas políticos más prolíficos de los Estados Unidos. En docenas de libros y cientos de artículos criticó ferozmente la política y la clase dirigente de su país. Si sus textos no fueran tan meticulosamente documentados se lo consideraría un paranoico. Según él, "Los medios de comunicación son una industria de relaciones públicas de la élite industrial y política, y la democracia estadounidense, una fantochada"; declara también que desde hace años los Estados Unidos están en una fase pre-fascista comparable con la de la Alemania de los años 30.

Sus críticos lo consideran un demente. En un articulo publicado en septiembre 2004, en la revista conservadora The New Criterion ("Una Carrera Desgraciada") se lee: "Si no fuera por su prestigio en la comunidad académica, muchas de sus ideas obsesivas y disparatadas lo habrían descalificado de cualquier debate razonable". Pero es imposible permanecer neutral a las ideas políticas extremas de Chomsky. Hacerles caso implicaría dar vuelta el mundo de pies a cabeza, reconocer que la humanidad está al borde del abismo y que nos quedan minutos para evitar un final apocalíptico. ¿No es más cómodo ignorarlo? Su libro, Hegemonía o Supervivencia: El dominio mundial de los Estados Unidos, identifica varias tendencias globales que amenazan a la humanidad: el plan imperial de los Estados Unidos, la militarización del espacio, la proliferación de armas nucleares y la catástrofe ecológica global en curso. "Hoy el peligro se volvió una amenaza contra la supervivencia humana", advierte el incansable profesor septuagenario.

Chomsky es accesible y distante a la vez. Accede diariamente a entrevistas y conferencias, pero mide su tiempo con rigor militar.

—Usted advierte sobre el peligro de la hegemonía estadounidense, pero ¿cómo oponerse a ella?

« Después de las grandes manifestaciones mundiales contra la guerra, el The New York Times dijo que hay dos superpoderes mundiales: EE.UU. y la opinión publica mundial. Esto es: quizá cierto sector de EE.UU. entienda que sus ideas no son compartidas por todo el mundo y que habrá que hacer algo al respeto. La guerra contra el terrorismo se volvió un eufemismo nebuloso.»

« Hay que ser honestos para reconocer que hablamos sólo de una parte: del terrorismo que se perpetúa contra nosotros. ¿Que se dice del terrorismo masivo que nosotros y nuestros socios perpetramos? De eso no se habla. Frenar al terrorismo implica dejar de ser terrorista. Eso ya reduciría drásticamente al terrorismo.»

—¿Gore habría respondido en forma diversa a los ataques del 11 de septiembre?

« Creo que habría sido distinto. El entorno de Bush ya estaba planificando una guerra contra Irak antes del 11 de septiembre: los ataques fueron un pretexto, pero no hay pruebas de que Gore tuviera un plan semejante. Yo habría esperado una reacción más acorde al crimen terrorista. La respuesta de Bush aumentó el terror, pero daba lo mismo porque lo que les interesaba era otra cosa: controlar el petróleo en Medio Oriente, por ejemplo. El terror del que hoy se habla es serio, pero se trata de una porción menor. Los terroristas se consideran parte de una vanguardia y tratan de sumar gente a su causa. Hasta existe cierta simpatía, comprensión y apoyo, o al menos un reconocimiento de que representan algo. ¿Cómo responder a esto? Los actos criminales deben resolverse con medidas policiales, tribunales internacionales y juicios justos, sin tortura.»

« Tenemos dos opciones: Podemos ayudar a los terroristas a movilizar y reclutar gente; es lo que está logrando EE.UU., aumentando la amenaza de terror a través de sus acciones que fomentan rabia y miedo. (La invasión a Irak es el mejor ejemplo: Washington supo de antemano por sus servicios de inteligencia que la invasión aumentaría el terrorismo y de hecho lo hizo.)

La otra forma es atender a los reclamos de quienes sufren. Algunos pueden odiar a los terroristas y a la vez reconocer que hay algo de justicia en su causa. Habría que ocuparse de ellos.»

—Distingue entre guerra de anticipación y guerra preventiva y dice que la segunda es un crimen de guerra. ¿George W. Bush es un criminal de guerra?

« Esto es transparente. En ciertas circunstancias, la guerra de anticipación (se inicia cuando a uno lo atacan) es una medida aceptable en los marcos generales de la ley internacional. La guerra preventiva es agresión pura y nada más; de hecho es lo que en Nüremberg se describió como supremo crimen internacional. Al iniciar una guerra, todo el mundo dice que es preventiva, hasta Hitler. En Nüremberg se aclaró también que toda consecuencia de la agresión es responsabilidad del agresor. Si la agresión crea hambre o terror, es culpa del agresor, porque cometió el crimen supremo, fuente de todo los demás. Entonces, sí es un criminal de guerra.»

—¿Cambió su visión emotiva de los atentados del 2001 a hoy?

«No mucho. Fue un acto terrible y sus responsables son grandes criminales. Los que estuvieron en la planificación y siguen en libertad tendrían que ser capturados y llevados a la justicia.»

—¿Cómo ve a Latinoamérica?

« Mientras Latinoamérica se mantenga relativamente callada y bajo control, mientras sus mercados y recursos estén abiertos a la penetración de corporaciones estadounidenses, todo seguirá igual. Pero hay mucha preocupación por Latinoamérica en Washington. La región que va de Venezuela a la Argentina está bastante sacudida. EE.UU. intentó derrocar al gobierno venezolano con un golpe y ahora intenta perjudicarlo por otros medios. Toda la región andina está en ebullición. La Argentina se mueve hacia cierta independencia de las órdenes del FMI, y allí los movimientos populares —como la toma de fábricas— son significativos.»

« Brasil tuvo una elección de verdad, no como la que se está gestando acá. Aquí la opción es entre dos hombres nacidos en la riqueza y el poder político, alumnos de la misma universidad de elite, miembros de la misma sociedad secreta, adiestrados en las formas de la oligarquía y apoyados por los mismos intereses privados. Pero en Brasil se eligió a una persona con trayectoria sindical, sin estudios universitarios, con un gran movimiento popular detrás (Lula). Eso es democracia. Y a EE.UU. estas cosas le preocupan porque suelen ser contagiosas.»

—¿Qué papel jugará entonces EE.UU. en el futuro próximo?

« Estados Unidos tiene fuerzas y bases militares en toda Latinoamérica, especialmente en la zona andina. A largo plazo espera que Canadá y Latinoamérica sean importantes fuentes de abastecimiento petrolero. Canadá tiene recursos formidables, pero por el Nafta no puede utilizarlos: tiene que cedérselos a EE.UU., que ahora quiere llegar a un acuerdo similar de libre comercio con Latinoamérica. Si la región lograra integrarse y trabajar unida en vez de seguir conectada individualmente al poder imperial podría convertirse en una fuerza internacional. Los últimos veinte años fueron un desastre sin precedentes para la región: las reformas neoliberales la demolieron pero así y todo tiene enormes posibilidades. Debe sustraerse al sistema de dominación. Si lo logra, EE.UU. se volverá muy hostil, como en Venezuela, y como ocurrió históricamente. Después de todo, fue la administración Kennedy la que armó el golpe en Brasil, que desestabilizó a toda la región.»

— ¿Es posible informarse de lo que pasa por la prensa?

« Claro. Yo leo todos los diarios nacionales, alguno de los buenos diarios locales y fuentes alternativas, como la prensa extranjera. Hay muchas fuentes y si te tomás el trabajo hay cantidad de información en Internet. Pero no se puede sólo mirar los títulos: hay que comparar lo que se dice hoy con las mentiras de ayer; fijarse en las cosas nimias y hacerse un esbozo de lo que realmente ocurre. Es posible hacerlo. »




—¿Le frustra que sus criticas no hayan penetrado el centro del discurso en EE.UU.?

«Al hablar del centro tenés que tener en cuenta que el centro está muy lejos de la población. Entre la población es complicado: hay gente que apoya la guerra porque tiene miedo. Esa gente literalmente le cree a Bush cuando dice que Irak nos atacó el 11 de septiembre. Pero la preocupación por estos temas está hoy mucho más difundida. Es cuestión de organizar cómo educar a la gente. No hay razones para frustrarse; hay que trabajar más y muchos lo están haciendo; no soy el único. Antes no existía un Foro Social Mundial o foros regionales. Pero ser subjetivamente optimistas o pesimistas no cambia nada. Hay que trabajar.»

—¿Como conviven sus tareas de lingüista y de activista político?

« Bueno, estoy muy activo en ambas cosas y el tiempo es finito, entonces lo que hacés en uno te quita tiempo en el otro. Si el mundo simplemente desapareciera estaría contentísimo de trabajar sólo sobre problemas que son desafíos intelectuales y que nos enseñan sobre la naturaleza humana. Pero el mundo no desaparece y los temas políticos son mucho más urgentes. De ello depende la supervivencia humana.»


Avram Noam Chomsky: Nació en Filadelfia, Estados Unidos, el 7 de diciembre de 1928. Es linguista, escritor, filósofo, maestro de ideas.

Desde 1955 enseña filosofía y lingüística en el Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT). En el campo académico,
Noam Chomsky es más conocido por su "gramática generativa", que sostiene que muchas propiedades del lenguaje son innatas, resultado de una programación genética y no aprendidas por la experiencia. Sus ideas han tenido una inmensa influencia en varios campos académicos, si bien no han sido aceptadas universalmente.

Desde la guerra de Vietnam, Chomsky se convirtió en activista político, lo que le valió críticas de sectores políticos rivales: "paranoico", "disparatado", "poco serio". Escribió "Aspectos de la teoría de la sintaxis", "El programa minimalista", "Sobre el poder y la ideología" y "Piratas y emperadores", "Hegemonía o Supervivencia: El dominio mundial de los Estados Unidos", entre muchos otros.


Carta abierta de amor al pueblo norteamericano

Muchos tenemos amigos en los Estados Unidos y sabemos que están desolados. Nosotros, como argentinos, podemos comprenderlos perfectamente porque ya sufrimos dos ataques atroces: la voladura de la embajada de Israel en 1992 y el bombazo contra la mutual judía en julio de 1994.

El horroroso espectáculo que todos vimos este 11 de septiembre obliga a repudiar, una vez más, toda violencia. El criminal ataque que segó la vida de miles de víctimas inocentes; el terrorismo como supuesta arma ideológica; la violencia como modo de resistencia son y deben ser condenados de la manera más contundente: no hay excusas ni justificaciones.

Sin embargo, hay que ser muy prudentes antes de pronunciar condenas, como subrayó con mesura el propio Colin Powell: todavía se está en etapa de investigación y sería irresponsable condenar en conjunto a 1300 millones de musulmanes que hay en el mundo. Ya en el bombazo de Oklahoma se pensó en un ataque árabe y sin embargo fueron norteamericanos los autores de aquel otro acto terrorista.

De todos modos, se debe ser solidarios con el dolor del pueblo norteamericano, al mismo tiempo que se impone reflexionar con sinceridad sobre las causas profundas de tanta intolerancia y tanto odio. Porque estamos frente a un acto que –además de lo repugnante– denota un fuerte y arraigado sentimiento antinorteamericano. Que es un sentimiento muy marcado y que está creciendo en todo el mundo. Y no digo en el “mundo árabe”, sino en todo el mundo.

Esto es lo más grave, de cara al futuro, sobre todo porque las autoridades norteamericanas no parecen advertirlo y siempre lo niegan, como ahora mismo. Por ejemplo cuando el Sr. Bush se manifiesta sorprendido por el ataque e insiste en que los Estados Unidos son el ejemplo máximo de libertad y democracia en el mundo.

Este acto terrorista despreciable debe hacer reflexionar a todos los norteamericanos acerca de por qué tanta gente los malquiere en el mundo entero, y por qué tantos los odian. Ese es un sentimiento absolutamente injusto hacia muchos millones de estadounidenses que sólo tienen en sus corazones sentimientos tan nobles y amistosos como los de cualesquiera otros pueblos de la Tierra.

Pero no necesariamente es injusto hacia los dirigentes de esas mismas personas. He ahí la esencia de la cuestión: es la conducta dirigente de los Estados Unidos la que es cada vez más odiada y la que compromete a todo el pueblo norteamericano, que no entiende esto, que se asombra sinceramente del sentimiento generalizado contra ellos y que probablemente tenga dificultades para aceptar (comprender) un texto como éste.

Lo que los estadounidenses deberían meditar (y la televisión jamás les dice) es que por lo menos en todo el siglo XX el papel de los gobiernos norteamericanos frente al inmenso mundo ha sido horrible. Sus gobiernos fueron constantemente intervencionistas, manejados casi siempre por conveniencias e intereses sectoriales. Funcionaron como gendarmes militares al servicio de muchísimas injusticias, y abortaron decenas de procesos de libertad y democracia autónomos y originales. Protegieron a los peores dictadores, entrenaron a miles de torturadores y asesinos, y corrompieron a infinidad de políticos, empresarios y sindicalistas en cada país.

Fueron promotores de todo tipo de injusticias laborales y protegieron siempre a las empresas más voraces, que explotaron a generaciones enteras de ciudadanos y ciudadanas de todo el planeta, en centenares de países. Defendieron siempre el medio ambiente en su territorio, pero arruinaron el de países y continentes cortando árboles y llevándoles sus desechos, y todavía se oponen a la creación de un Tribunal Penal Internacional Medioambiental.

Practicaron el racismo por generaciones y aunque hoy son una sociedad multirracial acaban de boicotear la Conferencia Internacional Contra el Racismo de Durban, Sudáfrica. Sus mayores aportes a la cultura universal han sido la Coca Cola, las hamburguesas y la televisión, mucho más famosos e importantes en el mundo que Winslow Homer, Truman Capote o Toni Morrison, por caso. Y sus bancos, su sistema financiero-bursátil, sus consultoras económicas y sus organismos de crédito chuparon y siguen chupando cada día la sangre de millones de personas de todo el planeta.

Todo esto genera un enorme resentimiento en mucha gente, que ve cómo los intereses que nos cobran a nosotros (los miles de millones de dólares que forman todas las deudas externas del mundo más sus intereses leoninos) son los dineros que garantizan el feliz nivel de vida de los norteamericanos.

Y a todo esto sus gobiernos lo hicieron y lo hacen propagandizándose a sí mismos como paladines de la Libertad y la Democracia. A demasiada gente en el mundo tanta soberbia les resulta chocante. Por eso el acto terrorista de ayer debe ser condenado de la manera más rotunda, pero diciendo también todo esto. No hay justificación alguna a un ataque tan cobarde y miserable sobre civiles inocentes y desarmados que viajaban a bordo de aviones comerciales, iban a sus trabajos o eran mansos turistas que simplemente caminaban por ahí.

Es cierto: hay que aplicar el más duro castigo a los asesinos que mandaron y ejecutaron este acto insólito y brutal. Ninguna duda acerca de ello. Pero todo lo anterior también debe ser dicho. Y yo lo escribo aquí y ahora porque conozco y quiero a muchísimos norteamericanos, porque he vivido, gozado y sufrido con ellos, porque enseño en sus universidades y porque he recorrido casi completa su maravillosa geografía. Lo escribo con el dolor de estas horas y con el amor de siempre: ustedes, norteamericanos, no tienen la culpa de esos feos sentimientos, pero sí la tienen vuestros gobernantes y la soberbia que a ellos caracteriza.

Quizá este ataque atroz marque la hora de que ustedes les empiecen a pedir cuentas. A ellos, sus gobernantes.


Mempo Giardinelli
(escritor argentino)
13/septiembre/2001


miércoles, 23 de julio de 2008

Carte del Gral. PERÓN por la muerte del CHE

Compañeros

Con profundo dolor he recibido la noticia de una irreparable perdida para la causa de los pueblos que luchan por su liberación. Quienes hemos abrazado este ideal, nos sentimos hermanados con todos aquellos que en cualquier lugar del mundo y bajo cualquier bandera, luchan contra la injusticia, la miseria y la explotación.

Nos sentimos hermanados con todos los que con valentía y decisión enfrentan la voracidad insaciable del imperialismo, que con la complicidad de las oligarquías apátridas apuntaladas por militares títeres del pentágono mantienen a los pueblos oprimidos.

Hoy ha caído en esa lucha, como un héroe, la figura joven mas extraordinaria que ha dado la revolución en Latinoamérica: ha muerto el Comandante Ernesto Che Guevara.Su muerte me desgarra el alma porque era uno de los nuestros, quizás el mejor: un ejemplo de conducta, desprendimiento, espíritu de sacrificio, renunciamiento. La profunda convicción en la justicia de la causa que abrazo, le dio la fuerza, el valor, el coraje que hoy lo eleva a la categoría de héroe y mártir.

He leído algunos cables que pretenden presentarlo como enemigo del Peronismo. Nada más absurdo. Suponiendo fuera cierto que en 1951 haya estado ligado a un intento golpista, ¿que edad tenía entonces? Yo mismo, siendo un joven oficial, participé del golpe que derrocó al gobierno popular de Hipólito Irigoyen. Yo también en ese momento fui utilizado por la oligarquía.

Lo importante es darse cuenta de esos errores y enmendarlos. ¡Vaya si el Che los enmendó!
En 1954, cuando en Guatemala lucha en defensa del gobierno de Jacobo Arbenz ante la prepotente intervención armada de los yanquis, yo personalmente di instrucciones a al chancillería para que le solucionaran la difícil situación que se le planteaba a ese valiente joven argentino; y fue así como salio hacia México.

Su vida, su epopeya, es el ejemplo más puro en que se deben mirar nuestros jóvenes, los jóvenes de toda América Latina.

No faltaran quienes pretendan empalidecer su figura. El imperialismo temeroso del enorme prestigio que ya había ganado en las masas populares; otros, los que no viven las realidades de nuestros pueblos sojuzgados. Ya me han llegado noticias de que el Partido Comunista Argentino, solapadamente, esta en campaña de desprestigio. No nos debe sorprender ya que siempre se ha caracterizado por marchar a contramano del proceso histórico nacional. Siempre ha estado en contra de los movimientos nacionales y populares. De eso podemos dar fe los peronistas.

La hora de los pueblos ha llegado y las revoluciones nacionales en Latinoamérica son un hecho irreversible. El actual equilibrio será roto porque es infantil pensar que se pueden superar sin revolución las resistencias de las oligarquía y de lo monopolios inversionistas del imperialismo.
Las revoluciones socialistas se tiene que realizar; que cada uno haga la suya, no importa el sello que ella tenga. Por eso y para eso, deben conectarse entre si todos los movimientos nacionales, en la misma forma en que son solidarios entre si los usufructuarios del privilegio.

La mayoría de los gobiernos de América latina no van a resolverlos problemas nacionales sencillamente porque no responden a los intereses nacionales. Ante esto, no creo que las expresiones revolucionarias verbales basten. Es necesario entrar a la acción revolucionaria, con base organizativa, con un programa estratégico y tácticas que hagan viable la concreción de la revolución. Y esta tarea, la deben llevar adelante quienes se sientan capaces. La lucha será dura, pero el triunfo definitivo será de los pueblos. Ellos tendrán la fuerza material circunstancialmente superior a la nuestra; pero nosotros contamos con la extraordinaria fuerza moral que nos da la convicción en la justicia de la causa que abrazamos y la razón histórica que nos asiste.

El Peronismo, consecuente con su tradición y con su lucha, como Movimiento Nacional, Popular y Revolucionario, rinde su homenaje emocionado al idealista, al revolucionario, al Comandante Ernesto Che Guevara, guerrillero argentino muerto en acción empuñando las armas en pos del triunfo de las revoluciones nacionales en Latinoamérica.

Juan Domingo Perón
24 OCTUBRE 1967.


lunes, 21 de julio de 2008

George W Bush - American Idiot

Este tipo está en la cima del mundo y representa todos los males de este tiempo, es sólo un símbolo, un símbolo de lo peor y mas execrable de la humanidad.

CHAVEZ EN LA ONU

(parte 1)

Hugo Chavez, presidente de Venezuela, pide "...refundar las Naciones Unidas porque las que existen hoy NO SIRVEN."



(parte 2)

SUEÑOS... QUÉ NOCHE DE VERANO
































Durante el año 2007, estuvimos en el Jardín Botánico Carlos Thays de Palermo, CABA.

Divertidísima versión de la comedia de William Shakespeare, dirigida por Marina Deza, con la actuación de Daniel Mancuso, Patricia Rey, Mariano Fabricante...





domingo, 20 de julio de 2008

Borges habla sobre Macedonio


« Un filósofo, un poeta y un novelista mueren en Macedonio Fernández, y esos términos, aplicados a él, recobran un sentido que no suelen tener en esta república.

» Filósofo es, entre nosotros, el hombre versado en la historia de la filosofía, en la cronología de los debates y en las bifurcaciones de las escuelas; poeta es el hombre que ha aprendido las reglas de la métrica (o que las infringe, ostentosamente) y que sabe, también, que puede versificar su melancolía, pero no su envidia o su gula, aunque tales pasiones sean fundamentales en él; novelista es el artesano que nos propone cuatro o cinco personas (cuatro o cinco nombres) y los hace convivir, dormir, despertarse, almorzar y tomar el té hasta llenar el número exigido de páginas.

» A Macedonio, en cambio, como a los hindúes, las circunstancias y las fechas de la filosofía no le importaron, pero si la filosofía. Fue filósofo, porque anhelaba saber quiénes somos (si es que alguien somos) y qué o quién es el universo. Fue poeta, porque sintió que la poesía es el procedimiento más fiel para transcribir la realidad. Macedonio, pienso, pudo haber escrito un Quijote cuyo protagonista diera con aventuras reales más portentosas que las que le prometieron sus libros. Fue novelista, porque sintió que cada yo es único, como lo es cada rostro, aunque razones metafísicas lo indujeron a negar el yo. Metafísicas o de índole emocional, porque he sospechado que negó el yo para ocultarlo de la muerte, para que, no existiendo, fuera inaccesible a la muerte.

» Toda su vida, Macedonio, por amor de la vida, fue temeroso de la muerte, salvo (me dicen) en las últimas horas, en que halló su coraje y la esperó con tranquila curiosidad.

» Intimos amigos de Macedonio fueron José Ingenieros, Ignacio del Mazo, Carlos Mendiondo, Julio Molina Vedia, Arturo Múscari y mi padre; hacia 1921, de vuelta de Suiza y de España, heredé esa amistad. La República Argentina me pareció un territorio insípido, que no era, ya, la pintoresca barbarie y que aún no era la cultura, pero hablé un par de veces con Macedonio y comprendí que ese hombre gris que, en una mediocre pensión del barrio de los Tribunales, descubría los problemas eternos como si fuera Tales de Mileto o Parménides, podía reemplazar infinitamente los siglos y los reinos de Europa.

» Yo pasaba los días leyendo a Mauthner o elaborando áridos y avaros poemas de la secta, de la equivocación, ultraísta; la certidumbre de que el sábado, en una confitería del Once, oiríamos a Macedonio explicar qué ausencia o qué ilusión es el yo, bastaba, lo recuerdo muy bien, para justificar las semanas. En el decurso de una vida ya larga, no hubo conversación que me impresionara como la de Macedonio Fernández, y he conocido a Alberto Gerchunoff y a Rafael Cansinos Assens. Se habla de la irreverencia de Macedonio. Este pensaba que la plenitud del ser esta aquí, ahora, en cada individuo, venerar lo lejano le parecía desdeñar o ignorar la divinidad inmediata; de ese recelo procedieron sus burlas contra viejas cosas ilustres.

» Los historiadores de la mística judía hablan de un tipo de maestro, el Zaddik, cuya doctrina de la Ley es menos importante que el hecho de que él mismo es la Ley. Algo de Zaddik hubo en Macedonio. Yo por aquellos años lo imité, hasta la transcripción, hasta el apasionado y devoto plagio. Yo sentía: Macedonio es la metafísica, es la literatura. Quienes lo precedieron pueden resplandecer en la historia, pero eran borradores de Macedonio, versiones imperfectas y previas. No imitar ese canon hubiera sido una negligencia increíble.

» Las mejores posibilidades de lo argentino —la lucidez, la modestia, la cortesía, la íntima pasión, la amistad genial— se realizaron en Macedonio Fernández, acaso con mayor plenitud que en otros contemporáneos famosos. Macedonio era criollo, con naturalidad y aun con inocencia, y precisamente por serlo, pudo bromear (como Estanislao del Campo, a quien tanto quería) sobre el gaucho y decir que éste era un entretenimiento para los caballos de las estancias.

» Antes de ser escritas, las bromas y las especulaciones de Macedonio fueron orales. Yo he conocido la dicha de verlas surgir, al azar del diálogo, con una espontaneidad que acaso no guardan en la página escrita.

» Definir a Macedonio Fernández parece una empresa imposible; es como definir el rojo en términos de otro color; entiendo que el epíteto genial, por lo que afirma y lo que excluye, es quizá el más preciso que puede hallarse. Macedonio perdurara en su obra y como centro de una cariñosa mitología. Una de las felicidades de mi vida es haber sido amigo de Macedonio, es haberlo visto vivir. »

Marzo-abril de 1952
Discurso de J.L.Borges ante la tumba de
Macedonio Fernández (1874-1952)


buscador

Búsqueda personalizada

aguantan

Gaza nos duele

Gaza nos duele

blogs

hermanos

hermanos

blogs N - Z

blogs F - M

blogs CH - E

blogs A - C

incorregibles

incorregibles

en vivo

en vivo
clic en la imagen

medios y democracia

ilumina

ilumina
clic en la imagen

hijos de mierda mal nacidos

hijos de mierda mal nacidos