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sábado, 4 de febrero de 2012

MORDIENDO LA BANQUINA






Son tiempos importantes los que nos tocan vivir. Crisis. Llenos de esperanzas y peligros en ciernes también. Desafío. Mientras en Europa recrudece el ajuste y la precarización laboral, con miles de millones de euros destinados a salvar el sistema financiero, y las recetas ultraliberales se imponen sobre las poblaciones inermes... en suramérica, los paises emergentes coordinan políticas inclusivas, soberanas, en busca de la justicia social y el desarrollo de los pueblos.


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En Argentina, sigue la revitalización del Estado, el crecimiento del mundo del trabajo, se incrementa la inclusión social, recuperando los derechos perdidos en los nefastos 90, a contramano de las recetas del FMI. Hace poco, anunció la Presidenta:

    «estamos en el 95,1 por ciento de la gente en condiciones de estar jubilada en la República Argentina. Si lo comparamos con Chile, es el 88; Brasil es el 88 y Uruguay es el 89, para compararlo con nuestros socios del Mercosur. La Argentina es, de toda Latinoamérica, no solamente del Mercosur, el país con mayor cobertura para nuestros viejos y nuestras viejas».


Por eso, hace ruido, mucho, que un dirigente sindical de la talla de Hugo Moyano se enrede en pugnas chiquitas, insignificantes, frente a las amenazas del anarco capitalismo financiero total.


    «Por eso es muy importante también ver cómo se ha administrado y cómo tenemos hoy ese crecimiento del Fondo de Sustentabilidad de Garantía que hoy lo tenemos en el valor de los activos de los trabajadores que administra la ANSES, creció en el traspaso, en dos años, 2,08, o sea, para decirlo en miles de millones de dólares, 24.545 millones de dólares de crecimiento, aún con todos los aumentos que se han otorgado, con todos los que se han incorporado con Asignación Universal por Hijo y por Embarazo.


    »O sea, pensemos qué se hizo en 12 años cuando recibimos en realidad, casi 70 mil, porque lo otro era lo que tenía el Estado nacional reservado para jubilaciones en el Presupuesto, y hoy tenemos más de 200 mil millones de pesos argentinos en ese Fondo de Garantía y creo que esto es lo que nos tiene que ayudar a todos los argentinos a repensar. A repensar cuando nos oponemos por oponernos, cuando muchas veces hablamos sin sentido, cuando nos oponemos...»



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Es un chofer profesional, con su actitud desaprensiva puede producir algún tipo de accidente, es penoso verlo a MOYANO EN SU LABERINTO...



    «... Queda claro que en la visión que tiene el Gobierno, que tiene Cristina, la alianza incluye a varios sectores. Ya no tiene una visón que supone que el sindicalismo, o la clase trabajadora, bajo la concepción tradicional, es la columna vertebral, el centro, etc, sino que las cosas han cambiado, ha cambiado el mundo del trabajo, ha cambiado la estructura social, las relaciones político culturales en el interior de la sociedad, y que por supuesto, los sectores sindicales, los sectores del trabajo, son un aliado importante para cualquier gobierno que se plantee la idea de transformación, de distribución de la riqueza, pero no pueden tener esa suerte de centralidad absoluta que de alguna manera están pretendiendo los sectores sindicales.

    »Yo soy de los que piensan que el kirchnerismo ha logrado rescatar al peronismo, revitalizarlo, pero también ha ido un poco más allá, en la medida que supone una síntesis de nuevos fenómenos políticos, sociales, culturales, argentinos, mundiales... pensar desde la misma perspectiva como se pensaba en el 45, sin justamente hacerse cargo de grandes cambios, y de grandes problemas en el interior de las tradiciones políticas de las que uno supuestamente es heredero, es no ver los grandes cambios que se están operando...», afirma Ricardo Forster.



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Vale la pena releer la nota HUGO MOYANO y ANTONIO GRAMSCI que refleja el pensamiento lúcido de Edgardo Mocca, donde dice...


    «Gramsci concibió a la hegemonía como la capacidad de alcanzar y sostener la unidad de un bloque social. Y esa capacidad no gira en torno del puro dominio, del ejercicio real o potencial de la violencia sino de una fuerza de orden cultural y moral, una “fe” decía el pensador sardo. No es muy forzada la conexión entre esa formulación y la insistencia de la Presidenta en la existencia de una lucha entre “relatos” opuestos en la realidad argentina. El discurso presidencial de apertura de las sesiones ordinarias del Congreso es una muestra elocuente de esa estrategia: los datos y cifras que allí expuso no tenían la cadencia de un “balance de gestión”; se presentaban como la ilustración de los resultados de un proyecto político. Toda una reactualización de la vigencia de los programas políticos partidarios a los que apresuradamente se les extendió carta de defunción desde la perspectiva de la “pospolítica”, que sitúa al gobierno en el lugar de la administración de lo dado, sin capacidad creadora alguna.

    »¿No es también la apelación de la Presidenta a no permitir la desunión de las fuerzas favorables al rumbo político actual un gesto “hegemónico” en el sentido gramsciano?

    »La unidad, dice y repite Cristina Kirchner, no es un objetivo en sí mismo; es una premisa de supervivencia y profundización del proyecto en curso.

    »Parafraseando en términos de Gramsci, es la “unidad del bloque social” lo que está en juego. Y la idea de bloque social se diferencia del planteo economicista de la “clase” en que no está unido por supuestos “intereses objetivos” que preexisten a la práctica política, sino que es esta misma práctica la que los construye y los explicita. Siempre en el vocabulario gramsciano, este bloque social tiene en su interior intereses “corporativamente” contradictorios. Es decir que si se miraran exclusivamente los intereses del sector social particular, la unidad del bloque social no sería un objetivo deseable».

    Y finaliza Mocca...

    «El hecho es que en estas horas hemos vivido la amenaza más significativa a la unidad de la coalición que hoy gobierna el país. Y que el episodio toca el nervio más crítico para la posibilidad de continuidad de su proyecto político, el de sus propias contradicciones internas. Si alguien en el Gobierno cree que se puede gobernar en la dirección asumida sin el acompañamiento de una porción considerable del movimiento sindical, terminará contribuyendo a la derrota. Y si algún líder sindical cree que los trabajadores van a llegar al poder sobre la base de la fractura de la actual coalición político-social de gobierno, va a convertirse en la clave del éxito de las operaciones mediático-políticas que dice combatir. De eso trata la hegemonía, de contener en unidad la diversidad y hasta la contradicción».



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«El contexto en el que Moyano se reposiciona como un crítico del Gobierno no es el de un cambio de políticas económicas o sociales que hubieran llevado a una reacción colectiva. No hubo ese cambio y tampoco se produjo una reacción colectiva. Moyano, como único dirigente, pegó una voltereta que no tiene consenso en la mayoría de la CGT, ni siquiera en la mayoría de los dirigentes que forman parte de su entorno», analiza correctamente Luis Bruschtein.



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¿Quién es ese señor haciendo maniobras inadecuadas?

Daniel
Mancuso



2 comentarios:

Rucio dijo...

Muy bueno lo de Mocca, pero yo me sigo aferrando al optimismo de que lo de Moyano no pasa de una pulseada de poder para mantener (y acrecentar, tal vez) la parte que considera propia del mov. obrero, a su estilo, claro. Ni bien asumió por primera vez Cristina pataleó fuerte, cuando las papas quemaron con el movimiento agrogarca, se alineó clarito de este lado. Creo que sabe perfectamente bien hasta donde es posible tensar la soga sin romper la "unidad del bloque social" que lo contiene.

profquesada dijo...

Coincido con Rucio y con tu despliegue argumental y desde luego lo de Mocca es un aporte que clarifica mucho el campo a discutir. Sin embargo no creo que hoy Moyano represente adecuadamente al conjunto de los trabajadores, no más allá de lo formal como secretario de la CGT. Como tal su actitud parece desconocer, entre otros, los cambios ocurridos en la composición de la fuerza del trabajo con el incremento en el peso de los sectores tradicionales vinculados a la metal mecánica y, además, como líder de la CGT está obligado a tener en cuenta al 35% de los trabajadores informales que están fuera de los convenios y de las obras sociales y a los trabajadores por cuenta propia. En sus reclamos de la quita total del impuesto a las ganancias y en el del incremento de la imposición a los monotributistas incurre en este desconocimiento de lo que sucede en su propio sector del complejo "bloque social" que constituye hoy la fuerza del cambio, que en mi opinión no es muy diferente de la concepción tradicional del "movimiento nacional" en la concepción del peronismo. Los reclamos de Moyano pueden parecer, en su mayoría, justos. Sin embargo, en un difícil equilibrio como el actual lo que se les concede a unos puede representar una pérdida o una postergación de otros. Los trabajadores siguen siendo en su conjunto un componente fundamental del "bloque social" pero ni antes ni ahora, por lo menos en nuestra concepción a diferencia de lo que ocurre en otras (en forma teórica) no lidera el bloque ni puede a riesgo de romperlo imponerle sus condiciones al conjunto cuyos intereses están en los hechos y en la práctica política cotidiana están muy bien representados en la actualidad por la Presidenta. A mi modo de ver en este conflicto Cristina está manteniendo a rajatabla su compromiso de no ser neutral y de gobernar especialmente para los más necesitados, los más postergados.

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