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jueves, 21 de marzo de 2013

CLARÍN ES TRISTE













Seamos honestos por una vez: La indecorosa sobreactuación  no es sólo una nota de opinión de Ricardo Kirschbaum, sino la línea editorial de Clarín respecto del Proyecto nacional, o sea la decisión política de Héctor Horacio Magnetto y sus secuaces de atacar el presente avance popular a como dé lugar...

Kirschbaum está molesto con Cristina, nuestra Presidenta, como lo muestra cotidianamente el diario Clarín y sus medios satélites, como quiere Magnetto. Mal humor multimediático: Ira, indignacion, cabreo, irritación, enojo, enfado y mala leche se traducen todos los días con títulos catástrofe, delitos, muertes, corrupción, sospechas y mala gestión.

¿Por qué les jode el beso del Papa a la Presidenta, un apretón de manos, un par de sonrisas?

Porque todo lo que hagan el gobierno, los legisladores o quienes militamos y sostenemos el Proyecto nacional va en contramano de los intereses políticos, económicos e ideológicos corporativos. No se salvó de la lluvia ácida ni la asunción del Papa...


Dice Kirschbaum:

De genocida a Santo Padre, de indigno al Papado a portador de una luz de esperanza para América Latina. Esas bruscas oscilaciones, sin pudores, mostraron a la grey kirchnerista confundida como lo estaría un pirata en Bolivia frente a la realidad concreta de tener a un argentino como Papa y que, para colmo, había sido declarado enemigo.

Sólo con recorrer la cadena oficialista de medios se puede ponderar la magnitud del volantazo que metieron para evitar quedar desenfocados con la positiva conmoción popular que significó la mutación del cardenal Jorge Bergoglio en el Papa Francisco. La entrevista -cordial, hasta afectuosa- de la Presidenta con el jefe de la Iglesia cerró una etapa de este desaguisado.

Cristina lució amable, con una timidez estudiada, en su mejor papel diplomático, muy distinta a esa oratoria airada con la que había recibido su designación. Los silbidos que despertó entonces de esa platea la mención de un Papa anónimo (la Presidenta no mencionó siquiera su nombre) ahora se han convertido en aplausos fervorosos. Impugnadores feroces dejaron paso a elogios almibarados...»


Lo que el escriba no quiere entender o intenta ocultar para el logro de sus oscuros objetivos destituyentes es que el kirchnerismo no es un movimiento homogéneo, pero tiene el mismo sur como meta: la justicia social. Hay compañeros católicos y otros que no lo son. Hay críticos de Bergoglio y otros esperanzados con el papa Francisco.

Juan Domingo Perón decía: “Los muchachos se ponen distintos nombres: los hay ortodoxos, los hay heterodoxos, los hay retardatarios, los hay apresurados, los hay contemplativos. Pero son todos buenos muchachos, son todos peronistas”.

Y para nosotros Cristina es Perón.












Daniel
Mancuso





2 comentarios:

Michael Madison dijo...

Totalmente de acuerdo con vos. Pero el asunto de fondo es real: Bergoglio fue un colaboracionista de la dictadura cívico-militar. Que ahora nuestra Presidenta trate a este individuo de manera diferente porque conviene a los intereses políticos de la nación es otro cantar. Y no me quejo ni me enojo por ello. ¡Estoy con Cristina!

Por lo demás, Clarín y sus amanuenses trabajan para voltear al gobierno, y también muchos de ellos fueron cómplices engolosinados de la dictadura. Creo que todos los que estamos en el campo nacional y popular lo sabemos de sobra.

Gracias por tus notas.

Saludos.

HORACIO FONTOVA dijo...

"Volantazo", "desaguisados", "timidez estudiada", "elogios almibarados"...pero porqué no te vas a la concha de tu madre, KITSCH baum!!!

aguantan

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