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viernes, 15 de abril de 2011

PATTI Y UNA MUERTE ANUNCIADA




Diego Muniz Barreto tenía 43 años cuando murió. Estaba casado y tenía 3 hijos. Venía de una familia de la "alta sociedad" argentina, y era heredero de una gran fortuna. En 1955, a los 21 años, era un furioso antiperonista. Fue asesor de pesca del general Juan Carlos Onganía (en la Junta Militar que quiso quedarse 100 años en el poder); en el vértigo de los 70 se sumó a la Juventud Peronista. Le pusieron una bomba que no estalló, en febrero del 73. Ese mismo año, el 11 de marzo, entró como diputado al Congreso Nacional.

La Triple A lo tuvo en la mira por mucho tiempo, y Diego sabía que lo iban a matar.







1
Juana, la hija de Diego Muniz Barreto, asesinado en 1977, recuerda: “El 6 de marzo de 1977, cuando mataron a mi papá, yo tenía 15 años, Diego 13 y Antonio 11”.

Su padre pudo enviar mensajes desde la cárcel de Escobar y entonces, reveló que quien lo había secuestrado era Luís Abelardo Patti.

Diego denunciaba a los grupos económicos con su nombre y su dirección (el departamento de la calle Posadas al 1200). Esto lo convertía en un blanco muy identificable. A fines de 1972 cayó preso y lo mandaron a Devoto. “Eduardo Luis Duhalde y Rodolfo Ortega Peña lo sacaron, pero él, lejos de quedarse callado, denunció el maltrato a los presos políticos.”.



2
Diego fue detenido junto a su amigo Juan José Fernández, el 16 de febrero de 1977, en una carnicería de Escobar, por un oficial de calle de la policía bonaerense que después sería identificado como Luis Abelardo Patti. Desde allí fueron llevados a la comisaría de Tigre y más tarde, en una serie de idas y venidas, al centro de tortura y exterminio de Campo de Mayo, a cargo del general Santiago Omar Riveros. Allí Diego fue brutalmente torturado con picana eléctrica.


El 6 de marzo de 1977, fue llevado en el baúl de un auto a algún campo en la provincia de Entre Ríos. Su amigo Juan José Fernández también fue llevado allí y presenció el asesinato de Diego. Este fue drogado con una inyección y puesto en su auto, previamente robado, que luego hundieron en el agua. Diego murió ahogado. Juan José también fue drogado, pero no totalmente, por lo que pudo escaparse y contar la historia.


En 2007, Patti quiso ser gobernador de la provincia de Buenos aires. Armó un acto en el Club Unión de Mercedes. Estuvieron presentes él (candidato a Gobernador); quien encabezaba la lista de diputados provinciales: Pablo Bonapelch; y Daniel Ríssola como intendente de Merecedes, para el periodo 2007-2011, en la lista del Partido Unidad Federalista (PAUFE).

Por fin, Luis Abelardo Patti fue procesado por haber participado en el secuestro de Diego Muniz Barreto, y ahora finalmente, recibió prisión perpetua.



3
Los represores les dijeron que los iban a entregar a la Penitenciaría y lo metieron en el baúl del auto en el que pasarían 8 horas...

«Entonces todo lo que sucedió fue muy rápido. Los dos que iban en el Falcon bajaron, dejaron el auto parado en la banquina; el que conducía mi auto (el Fiat 128, patente C 675676) puso la trompa apuntando hacia la banquina pero uno de los otros le dijo ‘no, ponelo así’ y le habrá hecho una seña (yo seguía simulando estar dormido pero con los ojos entreabiertos), entonces dio marcha atrás y lo puso con la trompa apuntando a la banquina pero en dirección opuesta a la que veníamos, detuvo el auto, se bajó y cerró la puerta, mientras uno de los otros se acercó por delante y en el momento que escuché una voz que decía ‘empujalo’ éste arrojó una gran piedra sobre el parabrisas rompiéndolo y el auto se desbarrancó. Presumo que dio un tumbo hacia adelante y cuando quedó detenido, en posición invertida, ya estaba entrando agua rápidamente y en gran cantidad, y antes que ésta me cubra alcancé a tomar una gran cantidad de aire y comencé a buscar por donde salir, y como no podía abrir la puerta de mi lado, pensé en que el parabrisas estaba roto y mientras el agua me tapaba, me sumergí buscando el lugar para salir y con las manos logré ubicar el agujero y entonces comencé a salir por él, pero me atranqué a la mitad del cuerpo y haciendo un esfuerzo muy grande finalmente logré mi propósito; entonces nadé por debajo del agua hasta un lugar donde ésta era menos profunda y por otra parte se me acababa el aire. En ese lugar el fondo era de material ya que estaba debajo del puente. Me quedé acostado en el agua sacando apenas la cabeza para respirar y entonces escuché las voces de dos de ellos que decían ‘¿están los dos adentro?’ ‘sí, ¿adonde querés que se vayan?’ ‘¿y aquello qué es?’, ‘nada, debe ser una piedra’», cuenta Juan José Fernández.

Cuando escuchó que los autos arrancaban, se zambulló nuevamente para intentar auxiliar a Muniz Barreto. Pero su amigo ya estaba muerto...


Daniel Mancuso






3 comentarios:

omar alberto dijo...

escalofriante

Columna Norte dijo...

Doloroso, pero muy necesario ejercicio de la memoria. Ahora Diego Muniz Barreto tiene justicia.
Ikal

Anónimo dijo...

TODO MENTIRA DE LOS MALDITOS ZURDOS ASI SE TIENE QUE HACER., SI NO LA REPUBLICA NO FUNCIONA DISCIPLINA DISCIPLINA .......

Y TODO ESO ES POCO

aguantan

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