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martes, 9 de noviembre de 2010

DE CUARTA INTERNACIONAL







Recuerdo que en mi adolescencia me entreveré con una hermosa chica troskista. Todo fue idílico hasta que llegamos a la cama. Beso va, beso viene, la temperatura corporal de ella y mi ansiedad sin frenos se congelaron con un abrupto:

«pará, pará un poquito, no pensarás ir arriba mío, ni yo propongo ir arriba tuyo, prefiero que igualemos las cosas y lo hagamos de costado».

Me lo dijo muy seria y convencida. Creo que transé, era una contradicción secundaria y no valía la pena una disputa en el seno de la clase trabajadora. Lo hicimos así un par de veces y todo se fue encarrilando, pero el esquematismo era intolerable.

Hubo cierta armonía, hasta que un día, sorpresivamente, empecé a cantar. Estábamos en plena cabalgata concupiscente, y escalando hacia la cima del gozo. Comencé muy bajito, iba murmurando la letra inaudible entre los gritos y gemidos troskistas, hasta que ante la inminencia orgásmica me desaté con toda la furia de la marcha peronista y un vivá perón vivá perón sincronizado con un polvo cósmico trascendental. La flaca apretó STOP y la película se detuvo violentamente.

¿Qué hacés, que hacés? Si vas a cantar la marcha yo voy a cantar la internacional, o todos o ninguno, ¿estamos?


No duramos mucho.

Luego de 5 años de terapia, mucho llanto y cielorraso me revelaron la incognita. La visión del mundo a través de los ojos troskista es una experiencia dolorosa. Un sacrificio por los demás, sin concesiones. La insatisfacción aroma los días de los entusiastas de la Cuarta Internacional. Todo está mal, siempre hay algo que no funciona, siempre, y por lo tanto el castillo de naipes de la realidad burguesa se cae desnudando la crisis del mundo capitalista que grita a los cuatro vientos: ¡Viva Leon Trotsky en el corazón de los obreros del mundo!

Suspiré aliviado. No era mi culpa que la Tercera Internacional hubiera renunciado a defender los intereses de proletariado internacional, como se habría comprobado, en opinión de los trotskistas, por las grandes traiciones de los Partidos Comunistas en Alemania, Francia y España durante la década de los 30 del siglo XX, resultando la victoria del fascismo en gran parte de Europa.

Después supe que los militantes troskistas no tienen tarjetas de crédito porque no pagan sus deudas. Son rebeldes, imparables en su lucha libertaria. Van a los bancos y le dicen al cajero: ésta es una institución que representa un eslabón del capital financiero internacional, no vamos a regalar el sudor obrero a los buitres capitalistas, y se van orgullosos.

Son tipos muy coherentes, jamás un renuncio, un yo no fui. Siempre pra frenchi. Por eso no se comen ninguna (odian el choripan y el tinto, toman vodka) y no compran el discurso oficialista pergeñado en Santa Cruz y propalado desde 678. Al pan, pan, y al vino, vino. Las cosas por su nombre, ahora que se murió el bizco: Néstor Kirchner: del menemismo al kirchnerismo...

    Los propagandistas oficiales suelen presentar al kirchnerismo como una reacción al menemismo o a la "década neoliberal" -lo cual es correcto. Pero se les olvida una cosa, que es una reacción menemista al menemismo, porque Kirchner viene de allí y se destacó en el menester menemista: privatizar YPF, crear las AFJP y entregar el Banco de Santa Cruz con su deuda a cero, pagada por el erario público. Como gobernador, Kirchner debutó con un ajuste a costa de los estatales. La caja fundamental del kirchnerismo, los 1.200 millones de dólares que se giraron al exterior, provienen de la privatización de YPF, la enajenación más emblemática del "neoliberalismo". Otra enajenación del patrimonio provincial ocurrió con las concesiones pesqueras, donde las empresas beneficiarias (Conarpesa) sostuvieron generosamente las campañas políticas de los K. En esos tiempos, Cavallo no se cansaba de destacar su buena relación con Kirchner, ejemplo de una "solvencia fiscal" cosechada contra los trabajadores.

    Kirchner sólo insinuó un desembarque del menemismo cuando éste comenzó a hundirse, hacia 1998/'99. La brutal recesión de 1995/96 amenazó con reventar la convertibilidad, lo que efectivamente ocurrió con la que estalló en 1998-2001. Duhalde, vice de Menem, anticipó, en la campaña electoral de 1999, la salida de la convertibilidad; Kirchner aún la defendía cuando Rodríguez Saá se hizo de la Presidencia.

    El viraje del kirchnerismo no es tal; este viraje se produjo antes con la declaración de default de Rodríguez Saá y la devaluación y la pesificación de Duhalde. Kirchner se subió a un carro en marcha -el del ‘modelo productivo' de Techint, que le ofreció al pulpo el dólar alto y la licuación de las deudas. Kirchner fue a la rastra de sus predecesores, el más conservador. Fue el último en asumir el cambio de frente de la burguesía nacional, que se había servido generosamente del endeudamiento externo, las privatizaciones y la liquidación de conquistas obreras y sociales.

    A diferencia de Chávez o de Evo Morales, el kirchnerismo no vino de la oposición al menemismo, sino de su riñón. Fue un pos menemista; un menemista obligado a socorrer el sistema menemista que se derrumbaba. Salvo Aguas Argentinas, el Correo y Thales, tres casos manifiestos de corrupción -que el kirchnerismo, sin embargo, intentó salvar- no hubo otras estatizaciones. ¡El agua ya había sido nacionalizada por Bussi en Tucumán, ante el masivo y prolongado boicot al pago de las facturas, y era motivo de rebeliones populares en toda América del sur!

    El estatismo kirchnerista, reducido al manejo de la emergencia económica, es de naturaleza conservadora y restauracionista, porque sale a cambiar alguna cosa para permitir que todo siga igual. Ya lo sabían Tomás de Lampedusa y Luchino Visconti, que caracterizaron de este modo nada menos que el fin de la fragmentación de los estados de Italia y la formación nacional del país.

    El kirchnerismo asume refrendando las grandes medidas confiscatorias: designa una Corte nueva para que pesifique los ahorros que la Corte de la servilleta se negaba a hacer para negociar su continuidad. La ‘transparencia' de los nueve cortesanos sirvió para opacar la legalización de la confiscación pesificadora. Ningún banco salió damnificado; pudieron pagar los redescuentos desvalorizados que les ofrecieron los hoy peronistas disidentes Remes Lenicov y Lavagna. La nueva Corte también avala la "emergencia económica" de Duhalde-Lavagna-Kirchner.

    Kirchner ‘normaliza' la deuda externa que se encontraba en default. Reconstruye el viejo tejido financiero internacional, no importa que a cambio de una quita -un proceso normal en las quiebras, incluso soberanas, bajo el capitalismo. Así lo prueba el hecho de que la mayor parte de ella ya había sido canjeada a otros financistas privados por el 25% de su valor. La quita exime al FMI, al Banco Mundial y a otros, que poseían la mitad de la deuda; los dos primeros serán pagados ‘cash'. Los viejos bonos de la deuda defaulteada fueron canjeados con un 40-45% de quita respecto de su valor nominal, lo que representó una ganancia del ciento por ciento para quienes los compraron a precio de remate; además, cobraron los intereses acumulados. La quita fue infinitamente menor cuando se tiene presente que, en 2001, había sido abundantemente inflada por medio de préstamos garantizados, megacanjes, para armar un colchón para la certeza de un default. Al Deustche Bank y al Citi no se les reclamó la indemnización correspondiente al seguro que había contratado De la Rúa contra un default de la deuda.

    En diciembre de 2001, esos bonos cotizaban a un valor de mercado de dos centavos por cada dólar emitido; o sea, nada. Al momento del canje, sólo valían treinta centavos, o sea que se les reconoció casi el doble de su valor de mercado, lo que implicó un jugoso negociado para quienes venían comprando esos papeles de deuda en default. La "normalización" avanzará, un año después, con el pago total de la deuda con el FMI, echando mano del 40% de las reservas del Banco Central.

    Pero el rescate del capital financiero tendrá su punto culminante después de la estatización de los fondos de las AFJP. Esta medida, que debía servir para garantizar las jubilaciones (las AFJP se habían derrumbado en 2002), habilitó al gobierno a cancelar más de 20.000 millones de dólares de deuda externa, que fueron reemplazados con un endeudamiento similar para con la Anses. La llamada deuda "intra-estado" -que representa hoy el 55% de la deuda pública argentina- es una confiscación de los recursos jubilatorios, por un lado, y de los bancos estales y del Central, por el otro. El objetivo de este "desendeudamiento" es la reapertura de un nuevo ciclo de endeudamiento con el capital financiero internacional.

    En la cuestión estratégica de la deuda, el kirchnerismo ha mostrado su naturaleza social conservadora. Los vínculos con el capital financiero, sacudidos por la bancarrota de 2001, fueron reconstruidos.



Un conocido de un amigo de un vecino que conoce a un militante del PO dice que una vez le regalaron la Prensa Obrera y la leyó en el baño (antes de que la mujer la usara para la caca del perro), y me ilustra acerca del significado de tamaña proclama histórica hecha por los referentes máximos de las fuerzas revolucionaria proletarias:

Este tipo de análisis desenmascara las operaciones de Prensa de la Casa Rosada y configura una herramienta libertaria, una bandera para enarbolar entre la juventud ávida de conocimientos y verdades revolucionarias. En 2011, las masas argentinas irrumpirán coléricas en las calles de la patria y echarán por tierra la mentira kirchnerista...


Lo miro serio al exégeta proletario, y disparo: Si sacan más del 1% del padrón, mirá lo que digo, el 1%, me hago trosko y me tatúo la cara de Vilma Ripoll en el orto, le digo entusiamado...



Daniel 
Mancuso









POST SCRIPTUM

LEA TAMBIÉN: Agitación y propaganda



6 comentarios:

GALLO ROJO dijo...

impresionante post compañero,muy caliente...la involucion permanente..

fisgamarcel@yahoo.com.ar dijo...

Porquè no contàs algo de Telefònica, ahora mayoritaria de Telecom?
Son la excepciòn del capitalismo: serà la ùnica mayorìa accionaria que respetarà las decisiones de la minorìa¡¡¡

Y si podès, aclarà un porquito el contrato que nunca vimos de Fùtbol para todos.

Ovidio dijo...

Che , dicen en Capilla del Monte que cuando van a ir a pagar el estacionamiento del plato volador , que dejo un tal Posadas , a nombre del PO.
A ver si se lo hacen chatarra.

Sujeto de la Historia dijo...

Hola Daniel

Pintás muy bien esa visión del mundo rígida, congelada que tiene el trotskismo: un universo propio, hecho a su medida, donde las cosas son blancas o negras, nunca un gris...
Un gran Abrazo

Unfor dijo...

Me hiciste cagar de risa.
Qué raro, criticando el canje de deuda! El gran canje es la expresión viviente de como se posicionan todos juntitos enfrente; desde la derecha más conservadora hasta la izquierda más extrema; Todos en contra!
Fue la gran genialidad de Néstor para armar todo su andamiaje económico. En el comulga toda la envidia de los que no pueden o no quieren.

Le dan "puerta" en todos lados a los troskos. No te dejan construir nada; pero cuando ellos mandaron estaban más obsesionados que los stalinistas por masacrar (literalmente) a todos sus oponentes revolucionarios.
Lo suyo es como tener fiebre permanente sin saber nunca el diagnóstico de la enfermedad.
Paranoia política desenfrenada y cada vez que tienen -son tan pocas- una decisión en sus manos se ve su carácter más que jodido.

Matias Pozzo dijo...

Linda historia y excelente moraleja. Son así, piensan que son los salvadores de un mundo que vive equivocado, diría Fontanarrosa. Ahhm y te la pudiste trincar porque no eras del partido...sino era una clara desviación de la lucha revolucionaria. Abrazo. MP.

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