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miércoles, 28 de abril de 2010

MARTÍNEZ DE HOZ


La Corte Suprema de Justicia declaró inconstitucionales los indultos concedidos, en 1990, por el ex presidente Carlos Menem al ex dictador Videla, y a su ministro de Economía, Martínez de Hoz.

Un claro ejemplo de lo que siempre decimos: más temprano que tarde, pagarán su culpa los traidores... (¡Atención Cobos!)

Ayer, martes 27 de abril, La Corte Suprema convalidó así la inconstitucionalidad del indulto que favoreció a Jorge Rafael Videla, en la causa por el secuestro extorsivo de un empresario y su hijo, los Gutheim, durante la última dictadura militar.

Al igual que el ex ministro de Economía José Alfredo Martínez de Hoz, el alto tribunal dejó sin efecto los decretos firmados en el auge de la década infame menemista que favorecieron a los genocidas.

El fallo de la Corte fue dictado en la causa que investiga el secuestro de los empresarios Federico y Miguel Ernesto Gutheim, propietarios de una empresa algodonera que estuvieron presos 5 meses (entre 1976 y 1977) como medida de presión para que aceptaran un contrato de exportación con Hong Kong, beneficioso para la dictadura militar.

Durante su cautiverio, padre e hijo pasaron por dos cárceles de Buenos Aires y mantuvieron reuniones con funcionarios que los apremiaron para que concretaran el negocio que pretendía la dictadura. Tras su liberación, los Gutheim demandaron al Estado, y en septiembre de 1990 fueron indemnizados con unos 16.000 dólares.




El dictamen de la Corte no modifica la situación de Videla, condenado a cadena perpetua en 1985 por crímenes de lesa humanidad, después indultado por Menem y ahora detenido por el “Plan sistemático de robos de bebés” junto con el dictador Reynaldo Bignone.

A José Alfredo sí podría complicársele la siuación, ya que éste se encuentra en libertad (por ahora).






“...Nuestras clases dominantes han procurado siempre que los trabajadores no tengan historia, no tengan doctrina, no tengan héroes ni mártires. Cada lucha debe así comenzar de nuevo, separada de las luchas anteriores: la experiencia colectiva se pierde, las lecciones se olvidan. La historia aparece así como propiedad privada, cuyos dueños son los dueños de todas las otras cosas.”

Rodolfo Walsh


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José Alfredo Martínez de Hoz, nació el 13 de agosto de 1925, en Argentina. Es economista, abogado y profesor universitario, y tristemente conocido por su nefasta participación como ministro de Economía (entre los años 76 al 81) de la Dictadua militar de 1976 a 1983, que se autodenominó: Proceso de Reorganización Nacional.

Los Martinez de Hoz son una familia de ricos estancieros, presidentes de la Sociedad Rural y propietarios de 2.500.000 hectáreas de campos en la Patagonia, regaladas por Julio Argentino Roca tras la conquista del Desierto...


UN POCO DE HISTORIA

Hacia fines del Siglo XVIII, llega a Buenos Aires, oriundo de Castilla La Vieja, José Martínez de Hoz, casado con María Josefa de Castro Almandoz, con la que no tuvo descendencia. Fue comerciante, con negocios de importaciones, ganando un gran prestigio en la colonia. Fue también Regidor y Alcalde del primer voto del Cabildo, síndico del Consulado, y asistió al Cabildo Abierto del 22 de Mayo de 1810. Formó parte de la tercera orden de San Francisco y actúo intensamente en la hermandad de la Caridad, siendo Hermano Mayor y Administrador del Colegio de Huérfanos San Miguel.

Pese a sus intensas actividades Don José, sentía la ausencia de descendientes, necesitaba a un familiar de corta edad a su lado, mandó a llamar entonces a un sobrino suyo, Narciso de Alonso Martínez, hijo de su hermana Doña María Antonia Martínez de Hoz, casada con Don Narciso Alonso de Arminio, quien era oriundo de Madrid de las Canderechas, Provincia de Burgos, Castilla La Vieja. Este llega a Buenos Aires el 5 de Febrero de 1792, a los 12 años de edad, quien realiza el viaje en 44 días, según consta en su diario.

José Martínez de Hoz fallece el 4 de Junio de 1819. Fue precisamente Narciso de Alonso Martínez, aquel "hijo en el afecto" de Don José, quien en reconocimiento de la protección y amparo recibido por su tío, adopta su apellido y comienza a construir la leyenda de esta familia.

Al fallecer su tío, en 1819, Narciso se hace cargo de sus negocios, dedicando su vida a las actividades del comercio y la banca, iniciando una explotación agropecuaria en sus campos "San Martín", en Cañuelas y "El Araza", en Castelli, además de haber sido el mentor de la primer Sociedad Rural Argentina, y administrador de la "Cuna" de Buenos Aires, conocida entidad con fines sociales. Se había casado con Josefa Saturnina Fernández de Agüero, con la que tuvo 11 hijos.

Narciso Martínez de Hoz fallece en 1848, sucediéndole en la delicada tarea de liquidar la Sociedad Rural Argentina, el mayor de sus once hijos, José Toribio Martínez de Hoz, quien el 10 de Julio de 1866 funda la Nueva Sociedad Rural Argentina, y la preside hasta el año 1870.

Esta nueva Sociedad Rural surge de una inquietud de José Toribio Martínez de Hoz, quien moviliza junto a su amigo Eduardo Olivera a muchos otros amigos. José Toribio Martínez de Hoz fue además Senador Nacional por Buenos Aires, Miembro de la Convención Nacional de 1860, Presidente del Banco de la Provincia de Buenos Aires y Presidente de la Comisión de Reconstrucción de la Aduana.

Al hacerse la adjudicación de bienes de la casa Narciso Martínez e Hijos, le corresponde a Don José Toribio Martínez de Hoz, la estancia Chapadmalal, que había fundado en 1860, en las aproximadamente 20.000 hectáreas que se habían sido adquiridas en 1854. Muy joven le sorprende la muerte, a los 48 años, en 1871. El 4 de Setiembre de 1872, su esposa, Doña Josefa Fernández de Martínez de Hoz, adquiere 4.000 hectáreas mas a Doña Manuela Sosa de Alzaga, dando forma definitiva a la Estancia Chapadmalal, con sus 24.617 Hectáreas.

Al morir José Toribio, en 1871, deja hijos pequeños. Su viuda vuelve a casarse con Fonseca Vaz, Conde de Sena, destinado por Portugal como Cónsul en Londres, educa a sus hijos en Inglaterra, marcando así para siempre el destino de esta familia que desde entonces se inclina por esa cultura, notoriamente deportiva y eficaz en la cría de animales finos y todo lo relacionado con ella.

La prematura muerte de su padre hizo que debieran pasar 20 años para que los dos jóvenes hijos llegasen a la mayoría de edad y le sucedieran en las actividades agropecuarias, quienes a su regreso de Europa encuentran la empresa de su padre virtualmente disuelta, los ganados dispersos, los campos abandonados.

Hacia el año 1888, la heredad se divide en dos grandes estancias: Una al Sud, de 13.000 hectáreas, le fue adjudicada a Antonio Juan Martínez de Hoz, que pasa a llamarse La Nueva, y posteriormente Santa Isabel, y la otra de 12.500 hectáreas, le corresponde a Miguel Alfredo Martínez de Hoz, que sigue manteniendo el nombre de Chapadmalal.

Esta subdivisión surge del plano de mensura realizado con fecha 15 de Marzo de 1887, por el agrimensor Federico Gómez Molina.



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Jose Alfredo Martínez de Hoz se había desempeñado en el sector bancario y financiero antes de ser convocado por Jorge Rafael Videla para ocupar el ministerio. A comienzos de los '70 se relacionó con los Rockefeller, y fue presidente de la acería Acindar durante los años anteriores al golpe de Estado.


DEL BISABUELO AL BISNIETO

Se exterminó a los pueblos auténticos de las pampas –perdón, el genocida Julio Argentino Roca (1843 - 1914) los llamaba los "bárbaros", los "salvajes"—, y nosotros a los exterminadores los llamamos nuestros héroes. Por supuesto, ninguno de nuestros gobiernos ha intentado ni siquiera pedir perdón a los habitantes originales por la matanza y la quita de sus tierras llevadas a cabo por los blancos cristianos. No, nada de eso. El centenario de la Campaña del Desierto fue recordado con unción por la dictadura de Videla, a lo que se adhirió la Iglesia Argentina. En los actos estuvo presente el ministro Martínez de Hoz, bisnieto de aquel estanciero Martínez de Hoz que en una carta al general Roca urgía la eliminación del indio. Quería más, más tierras. El bisabuelo: promotor del genocidio indígena, el bisnieto, ministro de Economía de la dictadura desaparecedora.

Todo en su lugar y a su debido tiempo. La familia Martínez de Hoz representa nuestro modo de ver progresista de la historia. De paso el general Roca se quedó con 30.000 hectáreas de campo. Los argentinos sabemos premiar a nuestros prohombres. Y justo allí, en pleno centro está Roca en su brioso caballo. Está cuidando como un santo que el sistema no se mueva ni un ápice.

Basta ver nuestra realidad del sur: cómo hoy todavía se va quitando la poca tierra de los mapuches. Viene el empresario de Buenos Aires representante de una firma europea, habla con el político, el político con el juez, el juez con la policía y ya está: se desaloja a las familias originarias. En nombre de la democracia y del general Roca. Si quieren protestar, que protesten, la tierra es para el "capital extranjero y los inmigrantes" como dijo el general Roca en su famosa intervención en el Congreso nacional cuando anunció con clarines y banderas el fin de la campaña contra el indio. Hoy, hoy mismo, en villa La Angostura acaba de ocurrir eso. En la comunidad Paichil Antriao. Una tierra que desde siempre pertenece a la comunidad mapuche. Y en incontables lugares de la Patagonia neuquina, rionegrina y chubutense.

Con todos estos usurpadores del derecho estamos llegando a ser la república cartonera. Con ese Martínez de Hoz que continúa sonriente con la tradición de su bisabuelo, aquel José Martínez de Hoz que urgía en misivas urgentes a nuestro general Roca a terminar con "el indio salvaje". Tradición y Propiedad. Cartoneros, sí, ¿por qué no? ¿Pero piqueteros? No. Ojo. En su formación tienen algo de parecido con aquellos ranqueles que cantaban en el casco de sus caballos el himno de la libertad al atravesar las pampas de sus antepasados. Los alemanes pidieron perdón por la masacre a los hereros. Nosotros vemos con placer que el corcel del general Roca está cada vez más brioso en su bronce y que Martínez de Hoz sigue administrando los campos ranqueles obtenidos en el pillaje de su bisabuelo. Sí, el ex ministro de los desaparecedores tendrá un buen pasar bendecido por el Dios que acompañó a las huestes de Roca, el triunfador por excelencia. Hemos llegado así a ser la República cartonera. 1


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ACINDAR Y EL GOLPE DEL 76


Algunos analistas piensan que el golpe de estado no empezó en marzo de 1976, sino un año antes, el 20 de marzo de 1975 cuando el Estado reprimió violentamente la huelga de los metalúrgicos, los trabajadores y el pueblo de Villa Constitución.

Ya a principios de siglo, el Ejército acudía en ayuda de los estancieros ingleses de la Patagonia; la Policía brava santafesina, los “cardenales”, corriendo en ayuda de La Forestal en el Chaco Santafesino. Estos son hechos semejantes al del ´75 y muestran de que manera el Estado colabora y reprime “protegiendo a una empresa privada capitalista.

Toda la historia de Acindar tiene un punto de apoyo esencial en la intervención estatal. Con el Operativo del 20 de marzo de 1975 se llegaría al acto culminante pero no final.

Poco antes de que caiga Isabel Martínez de Perón, Acindar vuelve a lograr un compromiso gubernamental de apoyo irrestricto a la construcción de la Planta Integrada (su viejo sueño independestista): el decreto 218 de enero de 1976 que autoriza su construcción y compromete avales para los créditos externos. El 18 de agosto de 1978 la Planta Integrada fue inaugurada. En el paroxismo del intervencionismo estatal de la dictadura militar se ponía fin al sueño de Savio del desarrollo independiente. “La industria del acero es la primera de las industrias y constituye el puntal de nuestra industrialización. Sin ella siempre seremos vasallos. La Argentina debe producir acero para poder gravitar en el concierto de las naciones concordantemente con su presente y con su futuro”, decia el general Savio.



Acindar y Martínez de Hoz no solo tenían estrechos intereses económicos propios. Tenían clara visión de los intereses de su clase a cuyo sector más poderoso estaban profundamente integrados. Los Acevedo tenían por esos años fuerte participación en el Banco Francés y en la cementera Loma Negra (hoy de Amelita viuda de Fortabat), ampliamente beneficiada en los años por venir con las “obras públicas” del Mundial 78 autopistas y planes de vivienda de la dictadura. Martínez de Hoz, por su parte, articulaba los intereses de Acindar con otros grupos económicos de la envergadura de Brown - Boveri, Bract y Roberts.

Martinez de hoz defendía no solo su participación directa en los beneficios. Su compromiso y participación con la Dictadura y con la represión legal e ilegal, solo se explica por una profunda consustantación con el proyecto esencial del golpe del 76’, el cual se proponía matar dos pájaros de un tiro:

1) cortar de cuajo el proceso de crecimiento de la movilización, la organización y la conciencia política que desde el 69’ en adelante venía condicionando la cuota de ganancia (en el 74’ se llegó a una participación de los salarios globales de los trabajadores del orden del 45% del total de la riqueza distribuida, cifra que en el 94’ no llegaba al 20%) y ponía en riesgo el mantenimiento del sistema capitalista en la Argentina.

2) resolver, también por la fuerza política/militar, el viejo conflicto económico entre las distintas facciones de la burguesía que venían pugnando entre sí por imponer uno u otro modelo de “desarrollo” capitalista, uno u otro eje de acumulación de ganancias para la burguesía.

No solo estaba en discusión el régimen de acumulación, también lo estaba el modo de regulación. Por ello, no es por casualidad que Martínez de Hoz sería reemplazado en la dirección de la empresa por el General Alcídez López Aufranc, al asumir M. de Hoz el ministerio de Economía de la Junta Militar encabezada por Videla.

Y acaso habría que transportarse en el tiempo hasta 1991 para entender cabalmente el concepto. Si en 1978 inauguró la PLANTA INTEGRADA, si luego en 1981 absorbe a Gurmendi (que por ese entonces controlaba a su vez a Santa Rosa y a Genaro Grasso) desprendiéndose de 4640 trabajadores (bajó de 12.795 que tenían las cuatro empresas en 1979 a los 4.300 que reconoce Acindar en el 1992), si se va a beneficiar de todo tipo de exenciones impositivas, avales para créditos, "estatización de deuda privada externa", tarifas subvencionadas de gas y de energía eléctrica; sería con la flexibilización laboral impuesta en 1991 que cerraría de algún modo el ciclo iniciado un 20 de marzo de 1975.

El balance empresarial de 1992 informa a los accionistas la reducción de 2.000 operarios en Villa Constitución con mantenimiento de los niveles de producción anteriores al conflicto del 91’ y una reducción general de gastos del orden del 10%. Y aún más, la flexibiización impuesta terminó con el convenio colectivo e impuso la polifuncionalidad de los trabajadores quedando estos a disposición discrecional de la empresa para la tarea, el modo y tiempo de efectuarla que ésta desee, abriendo paso a nuevos niveles de superexplotación generando reubicaciones y despidos masivos. Lo que en su momento se disciplinó a fuerza de tanquetas, falcón verde y la gendarmería, ahora se impondría por medio del chantaje más brutal: “aceptacion o despido”. Una vez más se adelantaba a su tiempo.

Recién en 1995, Menem conseguiría aprobar por el Parlamento la ley de flexibilización laboral para hacer en todos lados lo que Acindar hacía desde el 1991 en sus plantas industriales. Todos estos años, y aún ahora, Acindar ha clamado contra el “costo argentino” al que identifican con el alto costo de su mano de obra. En un trabajo elaborado en 1985 habíamos logrado establecer que en una hora de trabajo, el “obrero promedio” de Acindar producía un valor equivalente a su salario mensual.


MARTÍNEZ DE HOZ Y VIDELA

Martínez de Hoz tenía estrechos lazos con la cúpula militar, que emplearía Acindar como campo de pruebas para las prácticas represivas ejercidas luego durante el Proceso. Según declaraciones del propio Martínez de Hoz —en la investigación abierta, tras el regreso de la democracia, por la nacionalización dolosa de la Compañia Italo Argentina de Electricidad (CIADE), de cuyo directorio era miembro cuando se pagó 300 millones de dólares por una compañía descapitalizada—, en 1975 habría visitado a Videla, a la sazón jefe del Estado Mayor, junto con otros miembros del Consejo Argentino Empresario, para solicitarle que contribuyera a preservar el orden en las circunstancias que impedían "la libertad de trabajo, la producción y la productividad".

En el curso de sucesivas entrevistas con los líderes del Ejército se diseñó un sistema de espionaje y vigilancia, coordinado con las fuerzas de seguridad y la inteligencia militar, orientado a identificar a los principales activistas sindicales.

En la planta de Acindar, en Villa Constitución, Alberto Piccinini era el secretario local de la Unión Obrera Metalúrgica (UOM), opuesto a la línea blanda y colaboracionista de Lorenzo Miguel (el loro). Ante la huelga, que duró 59 días, Martínez de Hoz obtuvo del ministro de Interior, Alberto Rocamora, la declaración de la ilegalidad de la huelga y el envío de las fuerzas de seguridad.

Numerosos huelguistas fueron secuestrados, sometidos a simulacros de fusilamiento, y otros asesinados. Dentro de las instalaciones de la fábrica se montó el primer "centro clandestino de detención", una antesala de los que se aplicarían luego durante la dictadura.

Rodolfo Peregrino Fernández, entonces inspector de la Policía Federal Argentina, declararía ante la Comisión Argentina de Derechos Humanos que Acindar: "...pagaba a todo el personal policial —jefes, suboficiales y tropa— un plus extra en dinero (...) [para convertirla en] una especie de fortaleza militar con cercos de alambre de púas". 2


4

EL ESCÁNDALO DE LA ITALO

El tema de la Compañía Italo-Argentina de Electricidad (CIADE) y su venta al Estado argentino, se instaló poco después del golpe de Estado. En julio de 1976, el ministro de Economía José Alfredo Martínez de Hoz realizó un viaje a Suiza para entrevistarse con los directores de la CIADE, con accionistas de la compañía y con funcionarios del gobierno.

Cuando Martínez de Hoz fue interrogado, años más tarde, por una comisión parlamentaria que investigó el traspaso de la empresa eléctrica suiza al Estado, él negó que aquella visita a Suiza y otras posteriores fuera para ajustar el precio y la forma de pago, de nuestro país a la nación europea, por una empresa deficitaria.

Martínez de Hoz había sido director de la CIADE hasta los días previos al golpe de Estado y, a pesar de sus ideas contra la intervención estatal en la actividad económica, justo en este caso, se mostró partidario de “estatizar una empresa de capital privado”. El caso Italo se convirtió en escándalo, aun entre los militares que lo designaron ministro. En la correspondencia diplomática de Luis María de Pablo Pardo, entonces embajador argentino en Berna, se encontró que existía una febril negociación secreta para que el gobierno argentino pagara un buen precio por la compañía eléctrica.

El dictador Jorge Videla, admitió que: “pagarles a los accionistas suizos el precio excesivo que ellos pedían por la empresa eléctrica era el costo por ser un gobierno de facto mal visto por las democracias europeas. Además, el país tenía cerrado el crédito suizo y la situación podía destrabarse en función de lo que ocurriera con la CIADE”.

Hubo cambios en la misión diplomática suiza de Buenos Aires hasta que llegó el “hombre”: William Frei, nuevo embajador, quien conocía muy bien el problema de la CIADE. Él ambién era socio de la compañía, con acciones por más de 100.000 dólares. 3



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HAMBRE + REPRESIÓN

El país que dejó la dictadura militar en 1983 era económicamente muy distinto al que encontraron las Fuerzas Armadas cuando, a través de un golpe de Estado, tomaron el control de la Nación el 24 de marzo de 1976. la deuda externa argentina aumentó de 7.875 millones de dólares en 1975 a 45.087 millones en 1983.

El mayor problema financiero que enfrenta el país en la actualidad nació, creció y se desarrolló durante la dictadura, y se triplicó entre 1976 y 1981, años en que el ministerio de Economía fue dirigido por José Alfredo Martínez de Hoz.

En materia económica, la contrapartida del establecimiento de una dictadura política que las Fuerzas Armadas bautizaron “Proceso de Reorganización Nacional”, fue una apertura comercial y una reforma financiera.

Martínez de Hoz, el primer titular de Economía de la dictadura, hijo pródigo de una antigua familia de terratenientes, integrante de la Sociedad Rural y formado en la monetarista escuela de Chicago, fue el encargado de llevar adelante el plan gestado para lograr una “nueva Argentina”, de acuerdo al slogan de la época. Ese nuevo país comenzaba con la puesta en práctica de una idea que la sociedad argentina incorporó a su bagaje cotidiano de palabras: ajuste.

Plata dulce y tablitas amargas Martínez de Hoz comenzó comenzó con el congelamiento de los salarios de los trabajadores, que quedaron bajo su control pues fijó aumentos en forma periódica. “El salario real ha llegado a un nivel excesivamente alto con en relación con la productividad de la economía”, afirmó el ministro en 1976.

La decisión de Martínez de Hoz contra el salario real determinó que el ingreso de los trabajadores nunca vuelviera a recuperarse: entre 1976 y 1980 cayó un 40 por ciento. Los obreros industriales fueron los más afectados por esta caída, ya que sufrieron en sus bolsillos el derrumbe de la industria nacional.

También se instauró el reiterado pedido de créditos a organismos internacionales: la Argentina recibió 400 millones de dólares de crédito por parte del FMI. Pero la administración de Martínez de Hoz tenía un enemigo aún peor para derrotar que el déficit fiscal: la inflación.




La pequeña y mediana empresa fueron destruídas, comenzó un proceso de acelerada desindustralizacion, ante la imposibilidad de competir con productos provenientes del exterior. La aplicación de las recetas neoliberales profundizaron los problemas económicos.

El país estaba acosado por una creciente inflación que amenazaba con devorar la capacidad de consumo. En 1975, la inflación llega a subir mas del 300 por ciento al año, el PBI descendió un 1,4 por ciento y el PBI per cápita descendió un 3 por ciento. Mientras, los precios al consumidor subieron, entre marzo del '75 y enero del '76, un 566,3 por ciento.

La solución de Martínez de Hoz para una inflación creciente que, entre otras cosas, derrumbó la producción industrial y la hizo caer más de un 25 por ciento, fue “la tablita”, un experimento monetario que empeoró la crisis.



6

LA TABLITA

¿Qué era “la tablita”? Era un sistema de devaluaciones preanunciadas para que todos los argentinos, y especialmente los empresarios, supieran cómo y cuándo se iba a devaluar. El plan de la tablita, especie de calendario de la devaluación, iba acompañado de una ley que traería como consecuencia: la época de la plata dulce”.

El 1 de junio de 1977 la “ley de entidades financieras” liberó el mercado de dinero y le dio garantía estatal a todos los depósitos a plazo fijo. Con esta ley, si un banco quebraba, el Estado devolvía el dinero. Comenzó así la especulación y la conocida “bicicleta financiera”.

Hasta la sanción de la ley de entidades financieras, la tasa de interés estuvo controlada por el Banco Central y siempre por debajo de la tasa de inflación, lo que le produjo un perjuicio a los ahorristas y un beneficio a los deudores (y a las empresas), ya que la deuda se licuó a través de la alta inflación.


INTERESES POR LAS NUBES


Martínez de Hoz intentó corregir este proceso con un gesto totalmente liberal: mediante la ley de entidades financieras liberó las tasas de interés, por lo que cada banco ofreció a los ahorristas las tasas que creyó convenientes. Este mecanismo hizo que los bancos ofrecieran tasas de interés muy altas para captar más depósitos.

En octubre del '77, las tasas de interés alcanzaron un nivel del 135 por ciento anual. La distorsión de este mecanismo hizo que las empresas tuvieran que endeudarse en el extranjero, ya que debieron pagar altas tasas para lograr financiación en el mercado local.

Así, mientras los plazos fijos y las financieras se reprodujeron ferozmente, los que tomaron créditos hipotecarios durante esa época terminaron pagando tasas usurarias: el ejemplo fue la de la recordada circular 1.050 del Banco Central, que liberó las tasas de los créditos hipotecarios a la fluctuación del mercado, permitiendo a las entidades bancarias otorgar créditos a particulares sin fijar de antemano los intereses.

La circular 1050 determinó que miles de ahorristas terminaran pagando tasas siderales o que debieran entregarle sus viviendas al banco, ya que los intereses, fijados por un mercado de tasas que llegaron a mas del 100 por ciento al año, tornaba impagables los préstamos.


8

MUNDIAL 78 = 500 MILLONES DE DÓLARES

En 1978, el plan de Martínez de Hoz dio indicios de ser un fracaso total: la inflación anual llegó al 160 por ciento, y el PBI descendió durante ese año cerca de un 3,2%. Al crecimiento nulo del país se le sumaron los fuertes gastos del Estado: el 25 de junio del 1978 la Argentina ganó el Campeonato Mundial de Fútbol. Ese mundial, organizado en el país, costó cerca de US$ 500 millones, gasto que fue completamente cubierto por el Estado.


INFLACION + DEVALUACION + QUIEBRAS

La perversión del sistema financiero se tornó difícil de dominar para el Gobierno: en 1979, los precios minoristas crecieron en un 139,7 por ciento, y la capacidad de consumo se redujo vertiginosamente. La situación de las empresas privadas empeoró, ya que, al abrirse la importación y disminuir el consumo, muchas de ellas debieron endeudarse en el exterior (debido a las altas tasa locales) para sobrevivir.

Al final, la distorsión en la banca terminó por perforar a muchas entidades financieras, que no pudieron hacer frente a sus obligaciones: el 28 de marzo de 1980 el Banco Central ordenó la liquidación del Banco de Intercambio Regional (BIR). A fines de ese año, cerca de 25 entidades financieras habían quebrado, casi todos bancos cooperativos o provinciales.

El fracaso de la gestión de Martínez de Hoz terminó por hacerse evidente cuando tuvo que tomar una resolución drástica: el 3 de febrero de 1981 el peso fue devaluado un 10 por ciento con relación al dólar.


APOSTANDO AL DÓLAR

Los ruidos políticos que acompañaron a la salida de la primera junta militar determinaron que el 29 de marzo de 1981 asuma un nuevo ministro, Lorenzo Sigaut. El nuevo ministro pasó a la historia por la frase “esta vez, el que apuesta al dólar pierde”.

Un mes después, Sigaut asistió a una nueva devaluación del peso: la moneda local perdió más de un 35 por ciento de su valor frente al dólar y se pagaron 8.800 pesos nuevos por unidad, el salario real cayó y se indexaron los créditos hipotecarios hasta mas de un 11 por ciento.
En tanto, la desocupación llegó al 5 por ciento y afectó a un millón de trabajadores. El PBI cayó ese año cerca de un 6 por ciento.

Durante 1982, Estados Unidos subió las tasas de interés, lo que empeoró aún más la situación de las empresas argentinas que buscaban financiamiento externo. Con el aumento de tasas, los capitales golondrina, que habían llegado a la Argentina por las altas tasas existentes, regresaron a Estados Unidos. El resultado del PBI cayó ese año un 5,7 por ciento.

Ese mismo año la guerra de Malvinas y la estatización de la deuda privada instrumentada por el presidente del Banco Central, Domingo Felipe Cavallo, no dejaron mucho margen para el crecimiento económico. A pesar que el nuevo ministro de Economía, Roberto Alemann, redujo el gasto al máximo, pero el país solo creció un 3,1 por ciento.

En 1983, con la llegada de la democracia, la dictadura militar abandonó el control del país. Sus últimos dos ministros de Economía fueron casi decorativos: José María Dagnino Pastore y luego Jorge Wehbe dirigieron la última etapa financiera de la Nación, pero sólo realizaron algunos actos administrativos sin lograr ordenar las cuentas fiscales. En breve, el próximo gobierno civil se haría cargo del desastre fiscal que dejaba el desGobierno militar.


9

DEUDA EXTERNA X 4


La dictadura militar dejó una economía sin rumbo y un Estado quebrado: la deuda externa se cuadriplicó en los 7 años de gobierno del Proceso; también aumentó la transferencia de capitales hacia el exterior y se redujo la producción y empleo industrial.

Como corolario del proceso económico, también se lesionó la distribución del ingreso: la dictadura aumento la concentración de la riqueza, y entre 1976 y 1983 la brecha entre ricos y pobres creció un 50 por ciento.

La pesada herencia de la dictadura, expresada en la desmesurada deuda externa, debió ser afrontada por los posteriores gobiernos democráticos. Las promesas del equipo económico de la dictadura de desarrollar un capitalismo competitivo no sólo no se cumplieron, sino que comprometieron al país a un endeudamiento estructural que constituye, años después, el punto mas vulnerable de la economía argentina. 4




Los Martínez de Hoz han surcado 2 siglos de la historia argentina ligados al campo, la riqueza, los latifundios y el poder. Pero no caben dudas, que Jose alfredo es el representante de la familia más famoso y el que más daño le hizo a la tierra que acogió a sus ancestros. Impunemente ensució sus manos con sangre y dinero de todos nosotros y quizo condenarnos a la tristeza y el silencio...







Daniel
Mancuso







Post scriptum: 

MURIÓ MARTÍNEZ DE HOZ, EL GENOCIDA



no te pierdas la nota publicada en el blog No creas mentiras

Los amigos de Martinez de Hoz

 

NOTAS

1 La república cartonera (Osvaldo Bayer)

2 Martínez de Hoz, ministro de economía del genocidio (José Ernesto Schulman)  

3 El oscuro caso Italo (Rogelio García Lupo)

4 Una pesada herencia ( Ernesto Hadida)

5 comentarios:

mateyruta dijo...

Muy buen post!!

Recien dino una oyente en radio del plata que según Rodolfo Walsh para conocer a los politicos hay que leer los obituarios en los diarios, para saber en que andan. Cuando murio la esposa de Martinez de Hoz, ¿quien deja un aviso funebre en diario La Nación a su amigo Joe? ni mas ni menos que Morales Sola. (Joaquin imagino)
Habría que ver si es cierto, pero no lo dudo, ja!

Todo tiene que ver con todo.

No creas mentiras dijo...

Muy buena nota!!! Excelente compañero!. Le dejo un link en donde subí otra nota que de algún modo complementa esta historia con los amigos actuales de Joe. Es larga pero tampoco tiene desperdicio:

http://nocreasmentiras.blogspot.com/2010/04/los-amigos-de-martinez-de-hoz.html

Abrazos

No creas mentiras dijo...

Si mateyruta, justamente la nota que posteo mas arriba habla de los obituarios de cuando murió la esposa, no solamente Morales Solá, leanla y van a descubrir muchos otros!
abrazos

Jorge Devincenzi dijo...

Muy bueno tu informe.

Anónimo dijo...

buenisimoooo

aguantan

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