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lunes, 26 de abril de 2010

AFICHES y Ricardo III



Algunos anónimos pegaron carteles callejeros. Dicen que un señor mayor controlaba todo detrás del vidrio polarizado de un auto caro. Cuentan que se llama Héctor y que está desesperado. No es el único. Una señora poderosa, llena de arrugas y cicatrices, plástico y dinero, también.

Como en el mejor Shakespeare, la tragedia toma ribetes inimaginables. En Ricardo III, el cínico cojo sediento de poder, seduce a la viuda frente al cadáver del muerto calentito. Algo parecido huele a podrido en Argentina. Se derrumba la mentira CLARÍN, y toda la mierda fresca está sobre la mesa.


Leemos en PERFIL (el diario que no es diario, dirigido por un personaje siniestro, con métodos periodísticos cercanos a los grupos de tareas): Mariotto, el capo de la barra

... Hace 12 días, mientras se preparaba la movilización oficialista a Tribunales para exigir la aplicación de la controvertida Ley de Medios, en PERFIL decidimos prestarle mucha atención a un acontecimiento que intuíamos masivo, si no multitudinario. En lo personal, me impulsaba una pregunta: ¿por qué razones será el kirchnerismo el único sector político capaz de regenerar activismo callejero, aun desgastado por el ejercicio del poder durante dos mandatos y criticado por sus modales hegemónicos y por las sospechas de corrupción? Me sigue pareciendo una buena pregunta, que incluso le vendría muy bien a la oposición formulársela sin nervios, a ver si descubre por qué en la vereda de enfrente les cuesta tanto que pegue el sol.


Este diario (al que nadie podría acusar de chupamedias del Gobierno) fue el que más espacio le dio a la cobertura de ese acto, a la cual se predispuso con garra, desparpajo y talento el escritor Rodolfo Fogwill. Cualquiera podrá decir, si le parece, que el texto de Fogwill estuvo sesgado por el modo de pensar de alguien que nada tiene que ver con la pingüinera. Pero también debería saberse que, con la intención de sumar puntos de vista a la interpretación del supuesto fenómeno, este diario también convocó a Horacio González, fundador del grupo de intelectuales oficialistas Carta Abierta, quien se negó y es previsible que lo hizo, precisamente, porque este diario no le chupa las medias al poder de turno.

Por desgracia para el monolítico discurso oficial, quienes más hicieron para que no se le diera al evento la bolilla que tal vez merecía no fueron los medios opositores, sino las anónimas manos (¿manoplas?) kirchneristas que decidieron ornamentar el paso de los manifestantes con esos carteles en los que se escrachaba a una docena de periodistas del Grupo Clarín. Esa terminó siendo la noticia, sólo porque los afiches estaban ahí.

Tan mal les salió el asunto que, en las últimas horas, altos exponentes K sintieron (o les fue ordenada) la necesidad de hacer cola para despegarse de semejante estupidez, por cierto peligrosa: Randazzo, Aníbal F, Pichetto y Agustín Rossi cuestionaron el atemorizante método del “escrache”.

Esta vez desentonó en el coro Gabriel Mariotto, quien consideró que esos carteles son apenas “expresiones” que él defiende como parte de la “libertad de expresión”. Al menos tuvo el tino de aclarar que las hubiera preferido firmadas, es decir, dando la cara, pero de inmediato deslizó que también hay medios que ocultan a sus verdaderos dueños. No aclaró a quiénes se refería, pero espanta que quien suele llamarse a sí mismo “la Autoridad” (como abreviatura de la Autoridad Federal de Servicios de Comunicación Audiovisual, ex Comfer) desconozca la diferencia entre un visible acto de patoterismo y una eventual evasión impositiva. Al desconocerla, Mariotto desconoció su propia “Autoridad”, ya que si hubiera empresarios periodísticos ocultos detrás de testaferros, a él y a otros colegas del staff gubernamental se les paga por descubrirlos y sancionarlos.

Quizá Mariotto, un militante que tanto ha tenido que ver con la generación de la neomilitancia kirchnerista, debería meditar un poco mejor sobre qué es lo que está construyendo, obsesionado como está por lograr que “su” Ley de Medios se aplique de una vez.

La lógica de “juicio popular” que las Madres de Hebe de Bonafini prometen aplicar el jueves próximo contra “los periodistas que colaboraron con la dictadura” (y la cual es considerada por Mariotto como “un aporte”) es lógica de barrabravas. De justicia por mano propia. De linchamiento. Y eso no es libertad de expresión. Mucho menos una inocente bobada.

(Ayer, Mariotto salió a decir que no había dicho lo que se dice más arriba que dijo. Y llamó a “no creer nada de lo que se dice en los diarios”. Pero lo dijo. Fue el jueves en Resistencia, Chaco. Escuché la grabación, anoche).



Este periodista "independiente", acusa al gobierno de la autoría de los carteles con lógica de barrabravas. De justicia por mano propia. De linchamiento. ¿Cómo sabe eso y lo afirma con tanta precisión sintáctica? ¿Y si fuera el padrino Magneto el autor de tan burdos carteles? Hay un 50 % de posibilidades (siguiendo la lógica de ellos) de que es así. Nuestra lógica es diferente. Hay un 100 % de certezas: CLARÍN se pone en víctima, se disfraza de cordero. El grupo Clarín miente y manipula. Utiliza a las víctimas del terrorismo de Estado para ocultar delitos imprescriptibles. Encierra a los hermanos en la torre para aniquilarlos si ello fuera necesario para conservar el poder.

¿Por qué no investigan Zunino y Jorge Fontevecchia ya que tienen tantos amigos en los servicios?

Sin embargo, como el lobo de Caperucita, con el vientre lleno de piedras, al despertar de su pesado sueño, el muñequito de la cornetita sintirá muchísima sed y al dirigirse a un estanque próximo para beber, como las piedras de los crímenes impunes pesan mucho, caerá en el estanque de cabeza y se ahogará...






Daniel Mancuso

8 comentarios:

Anónimo dijo...

Hola Mancuso. Ya me tienen recontra podrida haciéndose los "aterrorizados" con el tema de los carteles. Los carteles en cuestión en no constituyen una amenaza, distinto sería si dijeran: "dejen de boludear o van a terminar en una tosquera". Por otro lado no los ví tan asustados cuando "un artista" y "buena persona" hizo un dibujo de la Presi con la boca tapada, o cuando algún bruto la tildó de yegua o cosas peores, y ni hablar de la tapa con Néstor Fürer. que además es de pésimo gusto.
Kuki

Anónimo dijo...

Hola Daniel, muy buen post y felicitaciones por lo que dijiste hoy a la mañana en cooperativa.
Estos miserables de los gorilopolios se hunden solos y estan cada vez más desesperados por la inminenete aplicación de la nueva ley de medios, pero tenemos que tener cuidado de no caer en su trampa mediática. Hay que burlarse (con altura, como lo hacés vos) de ellos cada vez que dicen sentirse amenazados o que dicen tener miedo, porque cada vez somos más los que sabemos que ese miedo lo generan los propios gorilopolios y sus mercenarios para ponerse en víctimas cuando son en realidad los victimarios.

Saludos,
JP

gem dijo...

Van a seguir apelando a todo. Nosotros mantengamos la calma.
Ayer estuve en la presentación del libro de Galasso y fue todo alegría y aplausos, La Molina tiene q saber que los argentinos admiran a Castro, así q no venga acá a querer q todos la glorifiquen, y Noriega q vaya a panelista de perinato, no nos interesan.

Anónimo dijo...

¡Aflojà Mancuso! coincido con Kuki. Los carteles no constituyen ninguna amenaza, pero sì una estupidez. Sus autores no entienden que esta forma de proceder, es la mejor manera dejarle en bandeja la comida a la derecha. Empañaron una estupenda manifestaciòn que pudo ser vista como lo que fue: (aunque haya habido algunos colados) gente autoconvocada Julio V. Marìa (cba)

Eduardo Real dijo...

Me parece que más que intentar despegarnos de los afiches (que eventualmente haya pegado Magnetto), debiéramos NO CONVALIDAR la palabra "escrache" para lo que no es más que publicidad política.

En efecto, en el subtexto estamos diciendo "nosotros no somos los autores del escrache", dando por sobreentendido que lo es. ¿De dónde lo es? ¿Lo es porque el mogopolio lo dice? ¿Y que además lo dice para desviar el eje del asunto?

Porque claro, sin afiches debiera haber dicho que 50 mil personas se manifestaron a favor de la aplicación de una ley que los fulmina. Entonces, informa sobre un hecho marginal con la pretensión de ocultar lo otro, lo importante: 50 mil a favor de una ley que nos libera de la mordaza mediática.

El que pegó los afiches es un boludo sin remedio, porque les da pie, lo cual me hace pensar que los mismos tienen origen en imprentas de la calle Tacuarí.

Pero en cualquier caso, no convalidemos ni banalicemos el uso de la palabra "escrache", que tiene connotaciones bastante diferentes a exponer las fotos de 10-20 boludos que repiten como loritos lo que les llega por la cucaracha.

No hubo ni una sola agresión hacia los susodichos que convalide la utilización de esa palabra. Que lo diga Rossi desde Laguna Paiva, sinó, por mencionar uno de los miles de auténticos escraches que estas mierdas "esacrachadas" fogonearon durante cuatro meses. Soretes. So-re-tes.

chachot dijo...

Muy bueno Daniel, pero tanto como de no caer en la provocacion debemos cuidarno de lo que nos quieren imponer. Esto es que por todo se victimizan y todo resulta ser un escrache, lo que pretenden es que por precaucion no podamos hacer nada. Tengamos en cuenta que contra toda prevision logramos romper la invisibilizacion, esto "se hizo haciendo cosas" (perdonen, pero me entendes)y lograr lo que todavia nos falta se lograra haciendo cosas, nunca con la inaccion y el silencio que como dice el refran otorga.

Anónimo dijo...

Las personas que patotearon a Fernando Bravo, ¿ también las paga Clarín ?

Anónimo dijo...

No, anonimo, a las personas malas les paga el gobierno con choripanes, (¡no hay respuestas boludas!, ¡hay preguntas idiotas!)
Marilin.

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