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sábado, 20 de febrero de 2010

QUE VUELVAN LOS MERCADOS


En una nota sin firma, el diario La Nación muestra los dientes, los colmillos neoliberales. El asunto de los aumentos de precios son, segun el diario de bartolomé Mitre, culpa del gobierno, no de los formadores de precios...

« ...En otra manifestación de los errores interpretativos oficiales o tal vez destinados a enmascarar sus errores, cabe recordar recientes manifestaciones de la Presidenta al comentar el aumento de la producción de carnes y sus exportaciones, que asignó al éxito de la gestión oficial, sin reparar en que la realidad indicaba que se trataba de las altísimas faenas de ganado, propias del desaliento productivo, que pronto habría de anotar su amargo resultado, tal como ya está ocurriendo.

La Nación quiere a José Alfredo Martinez de Hoz al frente de Economía...

» Una y otra vez el gobierno nacional pretende mantener bajos los precios de los alimentos a costa de la economía de los productores, proceso finalmente determinante de la reducción productiva como ocurre con la ganadería, con la siembra y producción de trigo, y con la siembra de maíz, sólo disimulada por las recientes lluvias que impulsan la producción...

Claro, La Nación quiere mantener los precios altos a costa de la economía de los consumidores. Nosotros.

» ...Concretado ya el daño sobre la ganadería, se presenta ahora la disyuntiva entre continuar la fallida orientación desarrollada, que garantiza una crisis de gran envergadura, o cambiar el rumbo, dejando operar a los mercados, asumiendo temporalmente su realidad, pero contando con la segura respuesta de una producción creciente y, por fin, la futura y deseada normalización productiva y de los precios.

¡Que vuelvan los mercados! ¡Que vuelvan los mercados! (ruido de cacerolas de teflón)...

» En otro orden, el aumento de los precios de las carnes es parte de la aceleración inflacionaria que desde el Gobierno se insiste en desestimar, interpretándola como una simple reacomodación de los precios. Nada más erróneo y peligroso que tan indulgente interpretación. El azote de la inflación que nos acompaña desde su inicio, en 1946, con picos de hiperinflación, debe ser adecuadamente reconocido y combatido, so pena de perpetuar la vigencia de la mayor enfermedad económica y social que padecemos... ».

Como no podía ser de otra manera, para el centenario diario reaccionario la culpa de todos los males argentinos la tiene Perón. Ahora, como el viejo se murió, para la coyuntura le pegamos a Cristina...



POST SCRIPTUM:


Entrevista a José Alfredo Martínez de Hoz (1979)
"LA INDEXACION MENTAL"


En la Argentina la economía es una verdadera "vedette". Nadie le puede discutir el cartel. Confluye en ella la mayoría de las controversias más apasionadas que se escuchan en el escenario actual de nuestro país. Vivimos con los índices inflacionarios, la indexación y los aranceles en la palma de nuestra mano. Temas que en otros lugares son manejados por minorías, aquí los comenta y discute cualquier ciudadano, hombre y mujer. EXTRA formuló al doctor José Alfredo Martínez de Hoz tres preguntas sobre los puntos que en estos momentos ocupan particular atención: la batalla contra la inflación, la Argentina indexada y la inversión externa. Éstas fueron textualmente las respuestas del ministro de Economía.

Bernardo Neustadt:
La batalla contra la inflación vista a 3 años y 5 meses, ¿se va ganando o perdiendo?

José Alfredo Martínez de Hoz:
En este proceso todos tenemos mentalidad ganadora y hemos de seguir perseverando para lograr la derrota de la inflación. Para considerar los progresos realizados en la materia y cuáles son las perspectivas futuras debemos tener en cuenta lo siguiente. En primer lugar, que hemos partido de niveles muy altos rayanos en una verdadera hiperinflación y que ello ha causado tremendas distorsiones en la economía y entre sus diversos sectores que tarda cierto tiempo corregir.

Por otra parte, no debe olvidarse que el programa económico no se propuso simplemente para solucionar las crisis existentes en marzo de 1976, sino revertir toda una política económica que había sido seguida durante los últimos 30 años -salvo algunos períodos de excepción-, que había conducido al fracaso y al estancamiento económico. Para ello ha debido actuarse en profundidad, reformando ciertas estructuras básicas económicas, lo que requiere un necesario tiempo de implementación y otro adicional para que rindan plenamente sus efectos y sus beneficios se vuelvan evidentes ante la opinión pública.

Además muchas de estas medidas que tienen un objetivo básico de saneamiento y de fortalecimiento de la economía, tienen efectos negativos con respecto al proceso inflacionario en el corto plazo. Para poner algunos ejemplos bastaría recordar que para reconstruir el mercado de capitales, indispensable para lograr el crecimiento de la inversión que promueva el desarrollo económico, ha sido necesario volver a estimular el ahorro en pesos argentinos a través de la liberación de las tasas de interés. Esto en el corto plazo tiene un efecto de elevación de costos financieros y por lo tanto de precios que aparece como negativo, si bien es necesario sortearlo para poder cumplir y alcanzar el objetivo básico.

Lo mismo podría decirse de la eliminación del congelamiento de alquileres para poder promover realmente la construcción privada de viviendas, que el corto plazo tiene como efecto negativo sobre el índice de precios el aumento de dichos alquileres. También podríamos mencionar el reajuste a las tarifas de servicios públicos y del precio de los combustibles, que implican eliminar subsidios que afectaban la marcha de nuestros servicios públicos y de sectores importantes de la economía, y que en el corto plazo también inciden sobre el índice de precios retardando el descenso de la inflación.

A todo ello podríamos agregar que en el curso del presente año estamos asistiendo a un importante crecimiento en el nivel de los precios internacionales que debemos absorber en nuestros costos internos. Ello significa que si hubiéramos tenido el mismo nivel de precios internacionales, tanto agropecuarios como industriales que los del año pasado, la evolución del crecimiento de nuestros índices de precios serían sensiblemente menor.

O sea que estamos llevando también a cabo el proceso de la lucha antiinflacionaria absorbiendo en estos momentos una "inflación importada" que también retrasa la reducción de índices de precios. Tampoco debemos olvidar que los índices de precios se están tomando como una medida de la inflación cuando no son exactamente lo mismo. Son indicadores de precios. Por otra parte, el hecho de que en otros sectores de la economía se ha logrado revertir la situación negativa anterior muy rápidamente, tales como el caso del sector externo, de la balanza de pagos, de la recuperación de la confianza en el exterior, la plena ocupación, la reactivación de las actividades productivas, la inversión pública que comienza a recuperar nuestro atraso en la infraestructura económica, como las importantes obras públicas, energéticas, de transportes, de comunicaciones, etc., no significa que la recuperación en todas las áreas, como por ejemplo el descenso de la tasa inflacionaria, pueda ser igualmente rápida.

O sea que cada cosa tiene su esfuerzo. Por ello el hecho de que se hayan logrado resultados muy rápidos en algunos sectores no significa que ello deba desalentar y considerar que se está perdiendo en otros donde se avanza más lentamente. Ese eslogan de "tiempo y esfuerzo" tiene una permanente vigencia y si lo perdemos de vista vamos a carecer de la necesaria dosis de voluntad para perseverar en el camino trazado. En este esfuerzo contra la inflación he dicho más de una vez que el Estado es el primer responsable tanto como por haberla causado como para enfrentar y llevar adelante la batalla.

Pero ello no significa que todos los agentes y factores de la economía, o sea todos los miembros de la sociedad argentina, puedan desentenderse del problema y se sientan ajenos al mismo y que únicamente dependa de la acción del Gobierno el que tengamos éxito. Por el contrario cada uno de los ciudadanos argentinos, consumidores, productores, trabajadores, profesionales, industriales, comerciantes, todos ellos tienen que aportar su cuota de esfuerzo y de adaptación mental a estas nuevas reglas de juego que hemos establecido para la economía. Desde el momento en que todos se sientan protagonistas en esta lucha y cada uno aporte el peso de su acción en el mismo sentido, los resultados serán más rápidos.

Neustadt:
Brasil se arrepintió de su idea innovadora: la indexación. Declaraciones del ministro de Planeamiento, Mario Enrique Simonsen, afirman y confirman una idea nuestra: indexar es realimentar la inflación y confirmar el alza de precios. Ellos van a desindexar gradualmente. ¿Usted cree que llegó la hora de terminar con la Argentina desindexada?

Martínez de Hoz:
La indexación es un sistema que es utilizado en aquellos países que sufren una alta tasa inflacionaria como medida para evitar, en cierta forma, las situaciones de injusticia que ello causa y las distorsiones que produce. Sin embargo la indexación generalizada puede llegar a institucionalizar la inflación y también a realimenterla. En este sentido no ha sido nunca la intención de este gobierno llegar a promover una indexación generalizada de la economía. Las medidas generales que se tomaron al respecto se limitaron prácticamente a la indexación de las deudas impositivas y previsionales, y luego ante el pedido de los acreedores del Estado también a indexar las deudas del Estado para con ellos.

Pero cuando la población comenzó a pensar en términos reales, es decir, a comparar el índice de inflación con la capacidad adquisitiva de la moneda, o sea a darse cuenta cómo la inflación incidía sobre la capacidad adquisitiva de la moneda y sobre su posibilidad e adquirir bienes o pagar servicios que consecuentemente se reducían, la indexación fue generalizada por el público que la extendió a una gran cantidad de transacciones, llámese pago de alquileres, compras con pago a plazos o sea, cualquier cosa que implicaba una demora en el término de pago era automáticamente indexado o corregido en su valor monetario de acuerdo con la evolución de un índice de precios.

Esto ha llevado a lo que hemos mencionado más de una vez como una verdadera indexación mental que se ha producido en la población argentina que nosotros consideramos ha llegado a extremos insatisfactorios y precisamente ello es una de las causales de la realimentación de la inflación actual porque a través de este proceso el índice de precios, mirando como único factor a través del cual muchos juzgan a la economía argentina a través de una visión unilateral, se transforma a su vez en un factor desformador de la realidad.

De manera que creemos que lo primero que hay que hacer para iniciar el proceso de desindexación es no tomar al índice de precios como el único indicador a través del cual hay que juzgar la marcha de la economía, sino mirar a todos los demás indicadores económicos. De esa manera podrá hacerse un juicio más adecuado y más equilibrado sobre la evolución económica y sus resultados.


Neustadt:
Su imagen en el exterior es, sin duda alguna, única. En los centros de radiación internacional nunca hubo un ministro de Economía que emitiera similar magnetismo. Además respaldado por el presidente de la República y operando en un programa filosóficamente dispuesto por las Fuerzas Armadas. ¿Por qué, entonces, la inversión externa, a juicio nuestro, es tan escasa? ¿Qué más necesitan los grandes capitales del exterior para saber que aquí tienen rentabilidad, seguridad, estabilidad?


Martínez de Hoz:
Consideramos satisfactorio el monto de inversión extranjera aprobado en el transcurso de los últimos 27 meses que suma U$S 1350 millones, equivalente a más del 30 % del total de la inversión extranjera existente a la fecha de la sanción de la nueva ley, especialmente si se tiene en cuenta nuestra historia de las últimas décadas y la situación a la que había llegado el país en marzo de 1976. Asimismo, el ritmo creciente que ha ido tomando la inversión extranjera en que el monto aprobado durante 1978 ha duplicado el correspondiente a 1977, y el año vigente muestra igualmente una tendencia positiva, nos indica que el inversor extranjero va recobrando la confianza en la estabilidad institucional del país y la continuidad del programa económico, factores esenciales para una inversión de capital.




Daniel Mancuso


2 comentarios:

Anónimo dijo...

Claro, ¿Cómo explica La Nación la diferencia de precios que se encuentran en el Mercado central?. Ni que hablar con los del interior.

Marcelo

El Filómata dijo...

Nada..., que oligarcas de mierda!
Abrazo, buen domingo.
Claudio

aguantan

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