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lunes, 16 de julio de 2012

EL ENIGMA SCIOLI








La situación en la Provincia de Buenos Aires es muy complicada, y excede las pujas políticas internas del kirchnerismo, que la prensa canalla intenta imponer en la opinión pública como único argumento para explicar la crisis.

Scioli debe financiar el hueco fiscal, y apeló varias veces a medidas que van en contramano de las políticas esgrimidas por el gobierno nacional desde 2003.

Este es el dilema: la primera provincia argentina no puede, no debe, aplicar políticas de ajuste si su gestión está encabezada por alguien que se dice peronista, kirchnerista. Es una enorme contradicción que ha provocado las idas y vueltas de los últimos días.

Por eso, en un acto realizado en Vicente López, el vicegobernador Gabriel Mariotto, dijo: «Hay dirigentes políticos que dicen que trabajan 8 horas, hay dirigentes que dicen con orgullo que tenían una vida antes de la política y que quieren tener una vida después de ella, como si esto fuera un laburo. Política es la militancia...

»Hay cientos de pibes que hacen deporte y tenemos que estar al lado de ellos para que después sean la referencia, los más emblemáticos, pero esto de andar sacándose fotos permanentemente con aquellos reconocidos, y no estar en los lugares donde se están sembrando los futuros ídolos no es de peronista...

»Nosotros vamos a estar con los artistas callejeros, con las bandas de garage, con los deportistas que tienen un sueño. Ahí está el peronismo y las instituciones, para sacar a los pibes de la marginalidad, y ponerles el proyecto adelante, porque cuando hay proyecto no hay delincuencia».



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En Miradas al Sur, Demián Verduga hace una cronología de los últimos hechos bonaerenses y explica los porqués del conflicto con el gobernador Scioli...

    El martes 3 julio el ejecutivo bonaerense se comunicó con las autoridades de las dos cámaras del Congreso provincial y les avisó que mandaría un proyecto de ley para declarar la emergencia económica. Cuatro días antes, Scioli había hecho pública su decisión de pagar el aguinaldo en cuotas a los empleados estatales de su distrito. El jueves 5 de julio, Gabriel Mariotto, presidente del Senado, y Horacio González, el hombre de Scioli que conduce Diputados, iban a comenzar a negociar con los bloques parlamentarios. El ejecutivo les hizo llegar ese día a los negociadores un borrador informal de los contenidos de la ley. Allí se planteaban algunas medidas de ajuste con un fuerte aroma noventista. Uno de los puntos centrales proponía la jubilación anticipada de los empleados públicos, es decir, que se les pueda adelantar esa instancia a los trabajadores a los que les faltan tres años para llegar... Estos puntos hicieron imposible la negociación con las fuerzas parlamentarias, pero no sólo con las de oposición sino con la tropa propia.

    La mayoría de los diputados y senadores bonaerenses del Frente para la Victoria no vienen del sciolismo. De los 28 miembros que tiene el FpV en la Cámara alta provincial, sólo 7 están enrolados en la agrupación La Juan Domingo. El resto –21 en total– proviene de otras vertientes kirchneristas y de algunos intendentes. Un panorama similar se encuentra en la Cámara baja, así que el primer borrador no pudo siquiera llegar a la mesa de entrada del Congreso provincial...

    El viernes 6 de julio, al día siguiente de que quedara claro que el primer borrador no pasaba, hubo una reunión en el piso 19 del edificio del Banco Provincia, ubicado en la calle San Martín de Capital Federal. El encuentro fue para tratar de encolumnar a la tropa parlamentaria detrás de un nuevo proyecto, que se había redactado ese mismo día. En ese cónclave estuvieron varios ministros de Scioli: Alberto Pérez, Silvina Batakis, Alejandro Arlía y Cristina Álvarez Rodríguez. También estaba el secretario General de la Gobernación, Luciano Di Gresia, autor del primer borrador. Del lado parlamentario estuvieron Mariotto, González y el vicepresidente de la Cámara baja, José Ottavis...

    El sciolismo duro esgrimió su nueva propuesta. En el proyecto, que tenía 13 artículos, había varios que producían discordia, pero los más controvertidos eran dos, el 7 y el 9, que una vez más tenían una fuerte impronta neoliberal en cuanto a su visión de cómo financiar al Estado, ya que proponían la venta de activos públicos y el endeudamiento.

    El proyecto no logró el respaldo de los bloques oficialistas en esa reunión que hubo en el Bapro. A la mañana siguiente, Scioli hizo su conferencia prensa en el edificio de la gobernación donde anunció que se estaba intentando consensuar la norma, aunque sabía que la posibilidad estaba cerrada. Luego, Scioli dijo que adheriría a la Ley de Emergencia Económica nacional. Desde el Senado provincial le contestaron que esa adhesión existía desde el 6 de marzo del año 2002.

    En el bloque del FpV evalúan varias posibilidades que tienen una impronta diferente a la ley que había redactado al gobernación. Esencialmente consiste en comenzar a cobrarle impuestos a los sectores de altos ingresos que hoy están exentos o que pagan muy poco. Un dato que ponían como ejemplo era que los countries no pagan impuesto inmobiliario por el espacio verde que utilizan. En honor al rigor, hay que recordar que fue Scioli quien comenzó a avanzar levemente en este sentido, cuando decidió incluir a las piletas de natación dentro del metraje de las casas para que paguen el inmobiliario urbano. La idea que se está estudiando ahora es que los espacios verdes de los countries, que hoy no están incluidos como parte de la propiedad, se incluyan y empiecen a pagar impuestos.




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Eduardo Aliverti, Página 12, reconoce los difíciles desafíos futuros y desnuda la ausencia de cuadros con posibilidades de sucesión...

    «El clima social se espesó. Y el punto es cómo hará el kirchnerismo para remarcar diferencias con Scioli, o con lo que Scioli escenifica ideológicamente, sin que eso signifique dispararse a los pies habiendo de por medio nada menos que el territorio bonaerense.

    »A esta altura, carece de importancia si el chispazo lo provocó la boqueada del gobernador cuando anunció sus intenciones presidencialistas. Para la Casa Rosada, es indesmentible que el cometido sciolista va a contramano del modelo oficial. Que simboliza una alianza con los sectores más concentrados y conservadores, valga el pleonasmo. Y que no tiene retorno. Hasta ahora, la popularidad de Scioli, cimentada en su imagen de buen tipo, voluntarioso, no conflictivo, claro que bajo el amparo de las políticas distributivas de la Nación, indujo a que el kirchnerismo se cuidara de salirle con los tapones de punta. Lo hicieron algunos mastines con los que siempre debe contarse, pero nada más. Por las causas que fueren, se adelantó la exposición pública de un choque ideológico inevitable. La comprensible táctica de Néstor de juntar a (casi) todos porque era la única manera de articular poder... quedó allá, lejos, en los comienzos y mediados de la administración. Lo que resta apreciar, para ser justificadamente reiterativos, es cómo se las arreglará Cristina a los fines de marcar una cancha donde tiene que tirar los centros y, al mismo tiempo, rechazarlos...»




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Claudio Jacquelin, en el diario La Nación, ironiza sobre la polémica que suscita la deficiente gestión de Scioli, y tergiversa las causas del conflicto, atribuyendo la responsabilidad del conflicto al gobierno nacional...

    «Hace menos de 5 años, los bonaerenses optaron por primera vez por Daniel Scioli como gobernador, dos años después un tercio del padrón votó la lista en la que aparecía como segundo candidato a diputado nacional y dos años más tarde, hace apenas 9 meses, lo eligieron por mayoría absoluta otra vez para continuar como primer mandatario provincial.

    »Más de la mitad de los electores provinciales demostraban así que no tenían ninguna duda, que el candidato que volvía a impulsar y proponerles el kirchnerismo era el hombre adecuado para regir sus destinos. Hasta hace apenas unas semanas, porque ahora, desde el mismo espacio político que llevó (y hasta obligó) a Scioli a conquistar la voluntad popular de los bonaerenses, ponen seriamente en duda tantas certezas...»

    (...)

    «¿Entonces, será que la mayoría de los electores bonaerenses (4.246.964 personas, o el 55,07% de los votantes) eligieron mal? Una cuestión demasiado existencial para plantearse justo ahora que hay urgencias más concretas, que el frío aprieta y que la plata no llega a La Plata ni a millones de bolsillos provinciales.

    Sin embargo, cuando suba un poco más la temperatura (climática y política), tal vez algunos se animen a preguntarse si es que entre los muchos cambios traídos por el modelo se incluye que un gobierno nacional y popular diga que el pueblo puede equivocarse (y admita que se lo puede engañar). ¿O esto regirá sólo para los bonaerenses?»




4
«Los dirigentes que van atrás de los medios me hacen acordar a esos camiones que andan por las rutas brasileñas, que van a gran velocidad y doblan para un lado y doblan para el otro. Lo único es que esos camiones no tienen acoplado, van solos en la cabina, y los que tenemos acoplado, tenemos la responsabilidad de millones de argentinos», decía Gabriel Mariotto.

Empero, es posible evitar el incendio. Si Scioli, pragmático como es, corrige el rumbo errático de su gestión, y aplica políticas coherentes con el rumbo trazado por Néstor ─antes─ y Cristina ─ahora─, con políticas inclusivas en vez de castigar a los trabajadores desdoblando el aguinaldo provincial, y a su vez, cobrando impuestos a los sectores impunemente privilegiados, otra sería la historia en la Provincia de Buenos Aires.

¿Pegará Scioli el volantazo para volver a la ruta correcta, o seguirá por el camino de barro que eligió Moyano?


Daniel
Mancuso


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