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domingo, 15 de mayo de 2011

SUSANA EMPIOJA, CRISTINA DIGNIFICA





Desde hace un tiempo, la política está sobre la mesa, al alcance de quien quiera involucrarse; y el análisis político es una herramienta fundamental para entender los vaivenes de la compleja sociedad en la que vivimos.

Cada vez, se ve más claramente cómo algunas notas publicadas en los diarios opositores hegemónicos, disfrazadas de análisis escritos por mentes lúcidas, son en realidad panfletos venenosos de escribas colonizados, subordinados al poder fáctico, que venden su producción por dinero o por odio...

¿Cuánto le habrán pagado a Susana Viau para que escribiera su nota "Especial para Clarín"?

La mente colonizada de la Viau no encuentra mejor idea que comparar a nuestra excelente estadista con una reina anglosajona, y toma partido por la última. Lo que la "periodista independiente" no entiende es que Cristina no tiene subditos, tiene millones de patriotas que la sostienen. En cambio, Viau es subdita de las corporaciones y cree que el mundo está articulado sólo de esa forma, no comprende el cambio de paradigma que se inició en 2003, o no lo soporta.

La lectura ponzoñosa que hace la amiga de Jorge Lanata, del DISCURSO de CRISTINA está cargada de mala leche, y sigue el mismo camino que el gordito fumador: cae barranca abajo, acelerando a 9,8 m/s², en las confusas profundidades del escepticismo, desde una izquierda veleidosa hacia el parnaso patético de la derecha recalcitrante. La envidia y el asco que provocaba Evita en los gorilas de antaño es reciclada hoy hacia la Presidenta, y toma forma en el resentimiento reaccionario de la tilinguería "progre" siglo XXI que labora para el monopolio.



    La cuestión es, para sus exégetas, determinar si las palabras que la Presidente pronunció esta semana en José C. Paz fueron un estallido de espontaneidad o habían sido cuidadosamente dirigidas a hacer diana en Hugo Moyano. Para otros, en cambio, espontáneas o estudiadas, sus efectos bordearon un límite peligroso . Nadie puede determinar aún si prevalecerá el sentimiento de piedad por la víctima, por la viuda rodeada de acechanzas, o si la opinión pública verá confirmadas las habladurías que ponen en duda la aptitud de Cristina Fernández para sobrellevar durante cuatro años más la carga que el poder trae consigo. En ese sentido, el de la Presidente fue la contracara del discurso de Tilbury, el que desgranó Isabel I, la hija de Enrique VIII y Ana Bolena, cuando ataviada con una túnica blanca y una armadura se paseó frente a sus ejércitos para advertirles que si bien su cuerpo era el de una “débil mujer”, su corazón era el de un rey y más que un rey: un rey de Inglaterra. Elizabeth, Gloriana, Queen Bess, hacía suya la teoría medieval de los dos cuerpos, el “natural”, el del ciudadano común, sexuado y vulnerable, y el cuerpo “político” en el que no se imprimen las marcas de la vejez, ni las huellas de la enfermedad, ni las laceraciones del dolor porque, según explicaba Ernst Kantorowicz en Los dos cuerpos del Rey , el cuerpo del soberano, el “político”, está hecho para liderar al pueblo y administrar el bien común. Por lo tanto, “lo que el Rey hace con su cuerpo político no puede ser invalidado ni frustrado por las incapacidades de su cuerpo natural”.

    Cristina Fernández es plebeya y está al frente de una república. Ninguna de las dos cosas habilita, sin embargo, la descarga de fuerte y extemporáneo contenido emocional producida el jueves: Carlos Menem perdió a su hijo en pleno ejercicio de la primera magistratura. El riojano –hay que reconocerlo– jamás convirtió su dolor en argumento. La reciente confesión presidencial de que “yo ya di todo lo que tenía que dar (…) quiero decirles que estoy haciendo un inmenso esfuerzo personal y hasta físico para seguir adelante (…) mis hijos y esta humilde mujer hemos puesto mucho, hemos dado mucho, hemos entregado mucho”, se pareció más a la queja de un ama de casa abnegada que a la reflexión del príncipe. ¿Es eso lo que buscó la Presidente, la piedad y la adhesión del hombre común frente al acoso camionero? ¿Necesita galvanizar sus fuerzas para enfrentar al secretario general de la CGT? ¿O fue, acaso, una pura explosión de angustia ante la proximidad de una zona de turbulencias? Puede que esté en lo cierto Elisa Carrió al prever que, para bien o para mal, ha terminado la etapa de las tribulaciones de la oposición y la que se avecina es la de los conflictos del propio aparato oficialista. “Ahora es Cristina Fernández la que tiene que empezar a decidir –suele sostener la chaqueña– y siempre se pagan costos por las decisiones. Hasta el momento ella ha coaligado por imagen, no por liderazgo”...


Magnetto y Ernestina están deseperados, en su lucha contra este proyecto nacional irreversible que avanza contra las impunidades de ayer y de hoy, en favor de una sociedad democrática e inclusiva, cometen errores, insisten en fórmulas viejas, pierden credibilidad y se hunden lentamente en el oprobio.

Sus editores, sus periodistas adictos, sus intelectuales de poca monta "invitados" al velorio editorial, insuflan ideas sin sustento, débiles argumentos de baja estofa. Pagan sueldos millonarios para intentar articular un discurso serio que, sin embargo, se les hace añicos como los vampiros cuando los toca la luz del sol.

Están tirando la plata.



Daniel Mancuso

2 comentarios:

roberto dijo...

Tal cual lo que decís Mancuso, lo único independiente que queda es el equipo de fútbol,
el resto de ésa prensa no es más que la defensa
de sus intereses personales, gracias por el
comentario dejado en el blog de Unfor, con respecto a mi desaparición de la blogósfera, se
lo debo a unos atorrantes que se llevaron en una
noche lo que me costó años conseguir, pero aquí
estoy de nuevo, y con tu permiso voy a venir a
leer más seguido.

Un gran saludo.

Daniel Mancuso dijo...

abrazo grande Roberto

aguantan

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