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lunes, 3 de enero de 2011

TROTSKISMO Y DESACIERTOS



Partido Obrero (PO), Partido Obrero Auténtico (POA), Partido Obrero Revolucionario (POR), Partido Revolucionario Obrero (PRO), Partido de los Trabajadores Socialistas (PTS), Partido Obrero Socialista (POS), Partido Socialista de los Trabajadores (PST), Partido Socialista de los Trabajadores Socialistas (PSTS), Partido Socialista Obrero Revolucionario (PSOR), Partido Socialista Obrero (PSO), Partido de los Trabajadores Socialistas Socialistas (PTSS), Partido Socialista muy Socialista de los Trabajadores (PSST), Movimiento al Socialismo (MAS), Socialismo en Movimiento al Socialismo (SMAS), Partido Socialista muy Socialista de los Trabajadores Socialistas (PSSTS), Partido Comunista Revolucionario (PCR), Socialismo en Movimiento al Socialismo Obrero (SMASO), Partido Socialista de los Obreros (PSO), etcétera...

Siempre hemos sido bastante duros, en nuestros análisis, con los seguidores de las políticas descabelladas de la izquierda adolescente nativa DE CUARTA INTERNACIONAL.

Hemos explicado que son 4 gatos locos, que en cada elección, a través de los años, no llegan ni al 1% de los votos, o sea que, no tienen sustento en la sociedad. Cada día es mas evidente que no convencen a nadie y que en su precipitada lucha por existir en la escena política, hacen desparramos y bochinches inútiles para cambiar el estado de cosas, los problemas e inequidades que sufren los más desposeídos. Por el contrario, con su accionar colaboran con la derecha y los sectores reaccionarios de la sociedad.

En el siguiente análisis podríamos agregar, sin temor a equívocos, a los socialistas auténticos, los de la rosa, Pinistas del Sur, chinos, Liebres del Sur y otros tantos energúmenos...


Mario Toer es Profesor de Política Latinoamericana en la Facultad de Ciencias Sociales de la UBA, y escribió este muy lúcido análisis, en Página 12: La índole de ciertos oficios, el trotskismo y sus desaciertos. Imperdible...



    Es de suponerse que el arte de la política implica, al menos, una cierta capacidad para obtener una creciente y apreciable audiencia en el escenario en el que se está inserto. Puede aceptarse que haya un cierto tiempo de gracia, dados los afanes de los rivales por desmerecer mi propio discurso. Pero pasados varios lustros, incluso contando con razonables estándares de libertades públicas, si quienes están dispuestos a reconocer lo atinado de mis propuestas en una compulsa electoral rondan el uno por ciento (1 %), casi siempre por debajo, algo inadecuado está ocurriendo. Como en otras dimensiones de la vida, se podría cambiar de oficio, pero si se persiste, la extrañeza tiene que ir en aumento.

    Aunque ni los más avezados de los estudiantes de Ciencia Política puedan explicar sus diferencias, las sectas trotskistas que presumen de partidos rondan la decena, algunos menos minúsculas que otras. No puede ponerse en cuestión que en sus filas prima el rechazo por las injusticias que el modo de producir capitalista provoca y que es generosa su entrega, como lo evidencia la joven vida truncada de Mariano Ferreyra, alevosamente asesinado por matones de un pseudo sindicato. Tampoco que muchos tienen perseverancia para encontrar y acercarse a sectores postergados para estimular y liderar sus reclamos. Pero es más que evidente que semejante empeño no es suficiente para emerger en la escena política.

    Y aquí viene lo más penoso. Para encontrar la atención tan esquiva, se llega a la desmesura. Desmesura que no tiene que ver con la índole de algunos hechos en particular. Calles, avenidas, vías, terrenos y edificios pueden ser ocupados y escenarios de una lucha cuando son ganados por multitudes, que es cuando incluso se cuenta con la comprensión y hasta el apoyo de las mayorías. Recuérdense si no escenas del 20 de diciembre o antes las del Cordobazo, para mencionar algunas insignes, como otras tantas que han jalonado numerosos capítulos en nuestra historia. Pero cuando la insistencia proviene de pequeños grupos o más aún cuando las víctimas están compuestas por legiones de trabajadores, sin que quepa la menor duda, quien gana es LA DERECHA.

    En general, el trotskismo, más allá de sus matices o algunas lúcidas rectificaciones, ha quedado pegado al marco conceptual de la Segunda Internacional, que se atenía a la fase del capitalismo que madurara en el siglo XIX, esperando que el crecimiento imparable de la clase obrera permitiera, con el peso de su número, ajustar las cuentas con la burguesía de su propio país. Comparten esa premisa con los reformistas, aunque pretendan otro final. No comprendieron las transformaciones del siglo XX, todas las implicancias del imperialismo y mucho menos la índole de los conflictos en las periferias. Su propuesta estratégica, sea en Noruega, Francia, Mozambique o Bolivia, será la misma: “frente obrero” o “frente de trabajadores”. Nunca pretendieron encontrar un enemigo principal o procurar la unidad del pueblo. Eso era para los “populistas”, deviniendo en tarea central “desnudarlos” para que no confundan a los trabajadores. Lo que aquí padece el kirchnerismo, lo sufren por igual Morales, Correa, Lula o Chávez.

    Incluso, como no logran audiencias apreciables, buscan a los inconsecuentes en sus propias filas, para explicar las falencias. Se dividen y a volver a empezar. La intolerancia se conecta con la creencia que presume que la tierra prometida se alcanza por medio de la insurrección, de allí que quien supone ser el “estado mayor” verdadero debe poner límites a la democracia interna. Hay que cohesionar las filas desde el vamos. Y si por un accidente histórico se consigue algún concejal o diputado, habrá que estar alerta para expulsarlo a tiempo antes de que sea el curso por el que penetre la ideología parlamentarista. LUÍS ZAMORA ha sido elocuente para reseñar las performances de las sectas.

    Recientemente, el corte de las vías en el Roca y las consecuencias que deparara nos enfrentan con esta pertinacia sorprendente. Los argumentos de que no son responsables de la ira de los trabajadores que querían regresar a sus casa resultan francamente asombrosos.

    ¿En virtud de qué lógica se puede sostener que las formas de lucha deben ser indiferentes a los daños y los sentimientos que provocan en el resto de los trabajadores?

    En algunos medios estas propuestas venían gozando de cierta consideración, seguramente por su empeño por acompañar reclamos justos. Pero todo parece indicar que donde ya son más conocidos comienza el reflujo. Los resultados de las elecciones en los centros de estudiantes de Filosofía y Letras y Sociales, antiguos baluartes, así lo atestiguan. También la de los no docentes en esta última Facultad.

    Pero el debate debe acrecentarse. La capacidad que poseen para nutrir los argumentos del macrismo en la ciudad o incluso incrementar la matrícula en universidades privadas no debe subestimarse. Aunque seamos justos, no son los únicos responsables en provocar divisiones en el seno del pueblo. Existe algo así como un trotskismo silvestre, menos elaborado, que también florece en nuestros días, y que a veces se suma a punteros y vivillos dispuestos a nutrirse de beneficios propios o que coquetean con los adláteres del PRO.

    Pero detengámonos en quienes se presume más permeables al debate de ideas. Si estas prácticas sólo condujeran a profundizar su propia insignificancia, no merecería que nos ocupemos de ellos. El problema es que son los principales artífices del crecimiento de LA DERECHA, incluso en sectores populares. Si no supiéramos que antiguas injusticias nutren su impaciencia, aquí y en cualquier parte, podríamos suponer que están concebidos por encargo. Por eso, más allá de la extrañeza que provocan, es necesario debatir y consolidar autoridad política allí donde se hagan presentes. Sin aprioris ni bravatas. Pero poniendo en evidencia a quién están sirviendo. Lo que también supone ajustar las cuentas con lo grotesco que perdura en muchos ámbitos y que a veces los hace aparecer verosímiles. De últimas, llegarán a su mínima expresión cuando quienes estén al frente de los reclamos sean quienes saben también dónde se encuentra el enemigo.




    Daniel Mancuso

6 comentarios:

Anónimo dijo...

Sigan defendiendo a Pedraza.

Daniel Mancuso dijo...

Si de todo el análisis y la fundamentación que hay en la nota, el anónimo (filotrotskista sin dudas) dice que defendemos a la lacra de Pedraza, se infiere que no entendió nada, no quiere entender, no puede entender y, es probable que nunca entienda nada... es una pena que una persona joven tenga tan cerradas la neuronas, y tan pocos argumentos como la derecha, a la hora de fundamentar algo. Lamentable.

Unfor dijo...

Impecable.
Que chamuyen y chamuyen, bueno; pero de las cagadas brutales que se mandaron en Ferrocarril Roca no tienen retorno.

Maloperobueno dijo...

UNfor

Las cagadas del Roca te referiras a la patota de Pedraza y el poligono en el taller Escalada?
No siempre hay que tener una respuesta para todon Unfor, es mejor ser un simpatizante critico que un lameculos obsecuente.
El ejercicio de la intelectualidad se lo abandona cuando se pierde cualquier rastro de critica.

Para Mancuso es "De Cuarta Internacional" suena a la zurda loca tan alentada desde el sindicalismo burocratico ,actual aliado del gobierno.

Sigan festejando nomas,

Daniel Mancuso dijo...

"¿En virtud de qué lógica se puede sostener que las formas de lucha deben ser indiferentes a los daños y los sentimientos que provocan en el resto de los trabajadores?"

no tiene lógica, el trotkismo es así...

Desubicado dijo...

Se viene la zurda locaaaaa!! JAJAjaja... estos kirchneristass... emm Daniel "Rucci" Mancuso... esta muy buena tu pregunta. Pero tienen la misma capacidad de razonamiento logico que la gorra. Esta muy buena tu pregunta porque se podría haber aplicado a los que tanto defiende tu gobierno... ellos fueron los que son "sindicalistas" y a la vez patrones, como en Ugofe, quienes tercerizaban trabajadores "indiferentes a los daños y sentimientos que provocan en el resto de los trabajadores", ellos eran los que no se inmutaban mientras se la pasaban despidiendo gente, otra vez, "indiferentes", ellos son los que en vez de defender a los laburantes y sumarse a sus reclamos de pasar a planta permanente (asi se rigen bajo el mismo convenio que ampara a sus compañeros, y no uno que ni siquiera es del ferrocarril). Los unicos que se acercaron a apoyar el reclamo fueron los zurditos, y eso que son menos del uno por ciento! imaginate si tuvieran la plata y el aparato clientelar del PJ para fabricar candidatos como se llenaría de zurditos todo!!!... Y busca informacion de la cosa que les critica "la izquierda desestabilizadora" a Morales, Chavez, Correa, a ver si es tan "loco" lo que les critican... como bien dijera el indio. Esto es un "ensayo general para la farsa actual, TEATRO ANTIDISTURBIOSS", no se conformen loco, no hace falta ser un zurdo para informarse y ver que hay un monton de cosas en este gobierno que no cierran ni ahi con su discurso.

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