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lunes, 30 de agosto de 2010

CÓDIGO ANTIPOLÍTICO



El domingo, Eduardo Van Der Kooy, el editorialista estrella del monopolio apropiador escribió una desmesurada nota llena de adjetivos descalificativos y muy sesgada.

Utiliza 18 veces la palabra Kirchner, en medio de frases patéticas, con una insistencia que denota animadversión manifiesta y una prejuiciosa postura condenatoria.

El holadandés exuda poca honestidad intelectual, y mucha mala leche...

La tituló: El escándalo, la locura y el descrédito...




En cualquier país del mundo con niveles políticos de normalidad , la historia fraudulenta sobre la empresa Papel Prensa que divulgó el Gobierno de Cristina y Néstor Kirchner hubiera provocado una crisis. Un sistema parlamentarista, tal vez, habría detonado la caída de su primer ministro. En un sistema presidencialista, el mandatario podría haberse colocado en las orillas de un juicio político.

  • ¿Por qué dice que la historia es fraudulenta? Si la Presidenta envió el informe Papel Prensa la verdad a la Justica para que se investigue, y un Proyecto al Congreso para proteger la producción de Papel, ¿Dónde está lo fraudulento? ¿Prejuzga Van Der Kooy? ¿O tiene mala leche? ¿O miente?

Por fortuna, en algún sentido, nada de esto podría suceder ahora en la Argentina. No existirían condiciones políticas, institucionales ni sociales capaces de absorber, sin enormes costos y graves traumas , una conmoción de aquella magnitud. Aunque siempre una moneda tiene dos caras: la anomia colectiva ante sucesos de tanta gravedad podría ir debilitando las defensas de la sociedad y de su democracia. Se correría riesgo de ingresar así en una decadencia quizás imperceptible, aunque también irremediable.

  • Si uno fuera ingenuo pensaría que Van Der Kooy tiene razón, que si no nos ponemos las pilas se llevan puesta la democracia... pero él no se refiere a los monopolios y las corporaciones que son los poderes concentrados que oradan la justicia y la libertad. Van Der Kooy ataca al gobierno nacional. Es correcto el análisis, pero incorrecto el destinatario, por lo tanto es falaz.

Los Kirchner, otra vez, fueron los únicos constructores de toda la locura y el escándalo que, bajo la máscara de develar supuestos delitos de lesa humanidad, apuntó a dirimir otra batalla contra los medios de comunicación. Hay en el catecismo del matrimonio un sacramento: doblegado el periodismo que no los adula, la oposición podría consumirse en su caldo de impotencia mientras transita hacia las elecciones presidenciales del año que viene.

  • ¿Es Van Der Kooy juez? ¿Por qué opina tan livianamente sobre supuestos delitos de lesa humanidad que todavía la Justicia no dilucidó? ¿Y si no se expidió la Justicia por qué opina que son hechos inventados por el matrimonio K?

La maniobra fracasada de los Kirchner estaría denunciando un montón de orfandades peligrosas . En primer término, la falta de límites políticos y morales para comportarse. También la ausencia de un mínimo de sentido común. Y la inexistencia de una estrategia o plan político. Con todos esos ingredientes se volvieron a infligir una durísima e innecesaria derrota .

  • Otra vez, está hablando de Magnetto y Ernestina, pero atribuye esa falta de límites políticos y morales en forma errónea a otros, deliberadamente. Entonces está tergiversando la realidad, ergo miente.

El matrimonio pretendió apoderarse de la empresa Papel Prensa, productora de papel de diario, tratando de ligar a sus principales ejecutivos en una compra extorsiva, con secuestros y torturas, en los comienzo de la sangrienta dictadura del 76. La confección resultó tan rústica y tan torpe, que alcanzó con el testimonio de Isidoro Graiver, el hombre que comandó las negociaciones de Papel Prensa luego de la muerte de su hermano, el banquero David, para que la fábula kirchnerista se desmoronara con un ademán.

  • Isidoro Graiver ya fue desmentido por él mismo. Se conoció la grabación hecha por Tiempo Argentino donde el propio Isidoro habla sobre las presiones de Clarín y La Nación para apoderarse de Papel Prensa, después pasó por la escribanía de Clarín. Van Der Kooy insiste con su argumento mentiroso e invisibilisa la prueba que refuta el invento de Magnetto. ¿Cuánta plata le pusieron a Isidoro, holandés, cuánta?

La obra tuvo actores de reparto: Guillermo Moreno, el canciller Héctor Timerman y el jefe de Gabinete, Aníbal Fernández.

Pero el cerebro del libreto fue, sin dudas, Kirchner.

Un extra rutilante resultó Osvaldo Papaleo, viejo peronista del tiempo de Isabel , incapaz de cuestionar incluso a José López Rega, crítico del kirchnerismo que un día viró –vaya a saberse por qué– para que su hermana Lidia, la ex mujer de Graiver, diera un testimonio falso sobre la venta de Papel Prensa. Luego se corrigió en un juzgado de La Plata y hundió otro poco la historia kirchnerista. En todas esas piruetas de Papaleo y de su hermana, tal vez, podría descubrirse la influencia de dos dirigentes del peronismo porteño fanatizados con el kirchnerismo.

  • Lidia Papaleo no dio ningún testimonio falso. Desde el monopolio le atribuyen cosas que no dijo. Podés leer la Entrevista a Lidia Papaleo y corroborar que la ausencia de verdad se encuentra detrás de Casa Cuna.

Llamó la atención, entre tantas cosas, cómo los Kirchner se lanzaron a la aventura con improvisación . ¿No repararon nunca en que durante los 27 años de democracia los negocios de la época de la dictadura, entre ellos los de Graiver, habían sido revisados por la Cámara Federal y los fiscales que juzgaron a los comandantes? ¿No le merecieron confianza lo investigado, entre otros, por Ricardo Gil Lavedra, Julio César Strassera o León Arslanián? ¿No repararon, tampoco, en que su ex jefe de Gabinete y por años hombre de confianza, Alberto Fernández, escribió un trabajo sobre la misma cuestión? ¿No les extrañó que la propia Lidia Papaleo, no hubiera reclamado por Papel Prensa cuando el gobierno de Raúl Alfonsín le pagó un millonario resarcimiento por sus años como víctima del terrorismo de Estado? ¿No supieron que la misma mujer pidió la parte del dinero que los compradores de Papel Prensa habían depositado en la Justicia durante su secuestro? La imposibilidad de responder esos interrogantes podría estar hablando de un pavoroso extravío del matrimonio presidencial.

  • No, no holandés, pará de tirar información falsa. Julio César Strassera estuvo con Lidia Papaleo mientras estaba detenida por la dictadura, él trabajaba en la justicia canalla y mucho no la ayudó. Así que, a ese bigotudo, mejor no lo nombres.

  • Además, es una canallada lo que decís de Lidia y sus declaraciones en tiempos de Alfonsín: aún hoy, hay víctimas de los genocidas que tienen miedo y que nunca declararon. Recién ahora el ESTADO da ciertas garantías a quiene sufrieron secuestro, tortura y desaparición. Recién ahora, Videla y Menéndez están sentados en el banquillo de los acusados.

Con ausencia de límites y sin sentido común, la pretensión de un plan político de los Kirchner –en esas circunstancias– hubiera resultado tan ilusorio como colgar un cometa de la Luna. Cristina y Kirchner supusieron que las prepotencias de Moreno, los twitter de Timerman y la desfachatez de Aníbal Fernández eran suficientes para consumar la farsa. Ni siquiera parecieron funcionar con eficacia las redes de espionaje que el kirchnerismo despliega para acosar a políticos, empresarios y periodistas. ¿Cómo fue posible que siguieran avanzado con la maniobra cuando desde mediados de julio Isidoro Graiver había dejado firmado su testimonio –refutando todo– en una escribanía cercana a la Casa Rosada? Los Kirchner lograron, pese a todo, pisar el freno.

  • De nuevo con Isidoro, ufa, me cansaste, tomá guacho, miralo a Isidoro como desmiente tus argumentos...





Ese freno no les evitó la derrota, la vergüenza ni el ridículo . Habrían sido Aníbal Fernández o Esteban Righi, el procurador General, los portadores de la noticia de aquel testimonio horas después de que Isidoro Graiver ratificó su verdad ante el juez de La Plata, Arnaldo Coraza.

Hubo dos señales del apurado retroceso: se archivó un video sobre Papel Prensa que iba a ser mostrado en la ceremonia de la Casa Rosada filmado por Tristán Bauer; se ideó un proyecto para declarar de interés público la fabricación de papel de diarios, que, al menos, le podría servir a los Kirchner para enredar un poco a la oposición.

¿Por qué razón lo del enredo? Algunos sectores de la oposición se encandilaron con el futuro debate y mensuraron mal la gravedad política del episodio protagonizado por los Kirchner. De hecho, al radicalismo, con excepción de Jorge Aguad, le demandó casi un día darse cuenta de la realidad. Algo similar le ocurrió a los socialistas. ¿Es de verdad el papel de diarios un insumo tan vital? ¿Puede serlo en un tiempo en que la comunicación tiene formas mucho más diversificadas y poderosas? ¿No sería infinitamente más importante, en todo caso, que la producción de alimentos y medicamentos tuvieran esa condición? La Argentina parecería asomarse otra vez, quizás, a una discusión banal e inútil.

  • Claro, claro Van Der Kooy, tenés razón, ¿Por qué no discutimos la necesidad de declarar a la mayonesa como insumo indispensable para los sánguches de milanesa, o el viagra como medicamento insustituible para los viejos impotentes como Magnetto, Ratazzi o Biolcati con sus amantes de alquiler? Mientras, seguimos teniendo el monopolio del papel "en Casa".

El kirchnerismo ha quedado en estado de estupefacción y perplejidad.

Los diputados se desperdigaron a mitad de semana para evitar en el recinto cualquier cruce con la oposición. Aseguran que Miguel Pichetto, el jefe de los senadores, golpeó varias veces su escritorio cuando advirtió el papelón. Kirchner había logrado encender en ellos casi la épica de una gesta en la embestida contra Papel Prensa. Ninguno sabía que esa embestida los conducía a la antesala de otra derrota.

“Estos tipos están locos”, bramó un diputado del interior.

Ese kirchnerismo difícilmente vuelva a tener la disciplina inquebrantable que tuvo hasta la semana que pasó. Pero muchas grietas alrededor de los Kirchner se notaron antes de que se consumara el fracaso. Timerman viajó la semana anterior a Washington para informar los pasos que seguiría el Gobierno y recoger alguna solidaridad. La respuesta fue un sogazo: Vilma Martínez, la embajadora en Buenos Aires, decidió no asistir al acto en la Rosada después de recibir un llamado desde el Departamento de Estado. Un portavoz de esa misma oficina, por primera vez en los ocho años de kirchnerismo , hizo público el interés de EE.UU. por el destino de la libertad de prensa en nuestro país. También se ventiló la inquietud en el Council of America que deliberó en Buenos Aires.

El diario El País, de Madrid, decidió comparar al gobierno de los Kirchner con “las peores dictaduras”. La cadena internacional CNN reprodujo en vivo para toda América latina la larga hora de exposición de Cristina sobre Papel Prensa. ¿Interés? Por supuesto.

  • Los medios nombrados son poco confiables, holandés. El diario El País pertenece al mayor grupo mediático español, el Grupo PRISA, que es también propietario de la Cadena SER (radio), Cinco Días (prensa económica), Editorial Santillana, Editorial Alfaguara, Diario As (prensa deportiva), Los 40 Principales, Máxima FM, M80 Radio, Radiolé, Cadena Dial (radiofórmula), Sogecable, Cuatro, Localia, Digital+ (televisión), entre otros medios. Osea otro monopolio mediático como Clarín. ¿De qué estás hablando Willis?
  • La internacional CNN es la cadena que nos mostraba lucecitas de colores sobre Bagdad mientras morían miles de inocentes bajo la bombas norteamericanas del asesino George W. Bush. ¿Alguien vio un muerto por televisión?

Pero sobre todo temor : la embestida del matrimonio a los medios tampoco resulta indiferente para muchas naciones de la región.

Los Kirchner parecieran resueltos a separar a su Gobierno del mundo. Timerman replicó a Washington que la libertad de prensa escasea en EE.UU. donde habría periodistas detenidos. Dijo, para congraciarse, lo que piensa el matrimonio.

Los problemas para el Gobierno también están aquí. Nunca desde el 2003 la conducta del matrimonio incitó un abroquelamiento empresario como el que ocurre ahora. Varios empresarios recibieron aprietes feos para concurrir al fasto de Cristina.

Pero resistieron. El reclamo de seguridad jurídica tocó también una cima. Los Kirchner parecen sordos: luego de la desazón por Papel Prensa, dictaron el retiro de una decena de licencias a Cablevisión, de Clarín , que afectaría a un millón de personas.


El puñado de aduladores profesionales del Gabinete excitan a los Kirchner. Hay otros funcionarios que no la pasan bien pero que no se atreven a decirle nada inconveniente al ex presidente. La mitad de los gobernadores del PJ tampoco acompañaron el martes último a Cristina. Sólo cuatro intendentes bonaerenses se mostraron con Kirchner en la asunción de Hugo Moyano en el peronismo provincial.

Hay en el país un clima político y social de incertidumbre que crece.

La incertidumbre por descubrir cuánto daño más del que ya han hecho, serán capaces de causar aún los Kirchner.





Daniel Mancuso

2 comentarios:

Escribidor dijo...

Comparto todo, estimado. Y te agrego aca, http://segunelcristalconquesemire.blogspot.com/2010/08/la-nacion-siempre-aportando-la.html que analizo el editorial de El País que menciona este holandes errante. Juro que es imperdible

Daniel Mancuso dijo...

Gracias Escribidor, iremos a leerlo, abrazo

aguantan

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