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jueves, 22 de abril de 2010

NO SEAN UN BOTÍN





















Evidentemente, los ciudadanos Felipe y Marcela están mal asesorados. En cuanquier país serio, un delito se investiga y no se deja impune. La desaparición forzada de personas y el secuestro de bebes de personas desaparecidas es un delito de lesa humanidad. ¡Imprescriptible! Si ellos firmaron la solicitada que se publicó hoy en varios diarios se equivocaron.

Hay varios errores en el escrito que vale la pena analizar:


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Nadie puede elegir los hijos de forma irregular, fuera de la ley. No está claro cómo llegaron a manos de Ernestina Herrera de Noble los bebes que ahora se llaman Felipe y Marcela. Cuando por esta razón, Ernestina fue encarcelada en 2002, la decisión la tomó un juez Federal, el doctor Marquevich, así que, es erroneo decir que llegaron a detener ilegalmente a nuestra madre.




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hemos forjado nuestra identidad a lo largo de nuestras vidas. Se olvidan la parte oscura que se está tratando de develar. Qué pasó entre la gestación (¡atención católicos!) y la aparición de mamá Ernestina... ¿Qué pasó? Si no, la identidad que forjaron será incompleta, entonces no será identidad y no se podrá decir que A=A, porque el Felipe y la Marcela desde la semillita de papa en mamá hasta hoy no son iguales a el Felipe y la Marcela desde Ernestina hasta hoy, entonces A ≠ A.



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La justicia es para todos no para unos pocos. Ustedes dicen: ... paz a 3 familias... si se aceptara que se confronten las pruebas de ADN con las de las familias querellantes García-Gualdero y Miranda-Lanouscu, y nada más. Eso sería aceptar que el resto de las familias que tienen nietos desaparecidos o apropiados en la dictadura (son 400 los nietos que faltan encontrar) no tuvieran JUSTICIA. ¿Eso proponen ustedes, Felipe, Marcela, eso...? La demora de tantos años, 8 largos años en los tribunales, se debe a que vuestros abogados no quieren que se confronten los ADN de ustedes con todas las familias en el Banco Nacional de Datos Genéticos para cotejarlos con todas las muestras que hay allí.

Vieron qué injusto, podría haber más justicia pero los abogados de Clarín no quieren justicia, quieren salvar de la cárcel a Ernestina, a como dé lugar. ¿Ustedes quieren justicia plena o sólo un cachito, del mismo modo como pretenden sólo un cachito de identidad?



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Dice Clarín sobre lo que supuestamente dicen Felipe y Marcela:

Los hermanos Felipe y Marcela Noble Herrera decidieron romper el silencio que habían mantenido en torno a la controversia por la realización del examen de ADN para determinar su identidad biológica, a pesar, dicen, de que "nunca quisimos hacer de nuestra identidad algo público". La razón de esta decisión: "Nos sentimos maltratados y no queremos que nos lastimen más".

Lo hicieron en cuatro solicitadas publicadas hoy en los diarios Clarín (ver pág. 9), La Nación, Crítica y Página 12 en las que dicen tener miedo de "habernos convertido en una presa más de esa embestida". En su mensaje, se refieren, concretamente, a "una campaña muy fuerte de ataques oficiales" contra su madre, Ernestina Herrera de Noble, directora de Clarín, en el marco de la causa en la que se investigan sus adopciones y el origen de sangre de sus identidades, que viene recorriendo los estrados judiciales desde 2002.

"El uso político de nuestra historia es algo que nos parece injusto. Tratamos de estar serenos, pero la presión a veces es muy fuerte. Hace poco, por cadena nacional, la Presidenta de la nación se refirió a nosotros sin nombrarnos. Su mensaje, lejos de tranquilizarnos, nos inquietó. Sus palabras fueron perturbadoras", afirman los hermanos Noble Herrera en las solicitadas que firmaron de puño y letra.

Tras destacar, como "lo más importante" el vínculo que los une a su madre, Felipe y Marcela Noble Herrera dicen en su declaración: "Como tantos hijos adoptivos, no conocemos nuestro origen biológico, pero como cualquier persona hemos forjado nuestra identidad a lo largo de nuestras vidas". Y agregan: "Nunca tuvimos ningún indicio concreto de que podamos ser hijos de desaparecidos. Hace años, dos familias que buscan a sus nietos se presentaron ante la Justicia y alegaron que podríamos ser nosotros. Aunque nada indica que podamos serlo, en 2003 aceptamos voluntariamente hacer las pruebas genéticas, porque entendemos su incertidumbre y el dolor de quienes buscan a sus familiares".

Pero las dos familias querellantes (García-Gualdero y Miranda-Lanouscu) se opusieron a que los Noble Herrera cotejaran su ADN con el de ellos en el Cuerpo Médico Forense. Algo que había sido avalado por todas las instancias judiciales e, incluso, por la Corte Suprema de Justicia. Los querellantes exigían que la prueba se hiciera en el Banco Nacional de Datos Genéticos para cotejarlos con todas las muestras que hay allí.

"Aún hoy no comprendemos por qué, a lo largo de casi siete años, estas familias nunca aceptaron la realización del análisis. Nos preguntamos una y mil veces por qué siguen con una duda que arrastran hace tantos años. Por qué los tironeos y las demoras pueden ser más importantes que la respuesta que buscan".

Luego de largas demoras en la causa, los hermanos pudieron, finalmente, entregar muestras de sangre y saliva al Cuerpo Médico Forense en diciembre de 2009.

Pero al día siguiente, el juez Conrado Bergesio ordenó obtener compulsivamente, en el domicilio de los hermanos las mismas muestras de ADN que habían entregado voluntariamente el día anterior. Y luego, ordenó cotejarlas en el BNDG -que desde fines de 2009 depende del Poder Ejecutivo Nacional- con todas las familias que dejaron allí sus datos genéticos. Los Noble Herrera consideraron que no tienen garantías científicas, ya que en esta modalidad de análisis no se prevé la existencia de contrapruebas ni sus peritos pueden tener el debido control del proceso. Esto ocurre a raíz de una ley aprobada por el Gobierno también a fines del año pasado.

Ante este hecho, los abogados de los jóvenes presentaron recursos de apelación, primero ante la Cámara de San Martín y luego ante Casación, que no hizo lugar al planteo. Lo que sostuvo este tribunal en su fallo es que, al no tener el escrito de apelación las firmas de Marcela y Felipe, la Cámara Federal de San Martín debió haberla rechazado "in limine", es decir, sin analizar otra cuestión.

"Como en 2002, cuando llegaron a detener ilegalmente a nuestra madre, nuevamente las presiones políticas y mediáticas han vuelto a adueñarse de nuestra causa. Y no queremos que algo tan íntimo como nuestra identidad continúe bastardeada por acusaciones lanzadas sin sustento, ni por ataques que tienen otros objetivos y nos hacen daño", dicen los hermanos Noble Herrera, en su solicitada dirigida "a la opinión pública".

"No somos chicos, somos dos personas adultas, responsables, que solo pretendemos ejercer nuestros derechos y tomar nuestras propias decisiones, sin presiones y en libertad. Pero sentimos que no podemos hacerlo frente a un Gobierno que nos persigue", afirman, y luego se preguntan: "¿Por qué exponen públicamente sólo nuestro caso? ¿Por qué no se preocuparon por las demoras en los exámenes que ofrecimos y traerían paz a 3 familias? ¿Se interesan por nosotros o tienen la necesidad política de que seamos hijos de desaparecidos y de inventar acusaciones contra nuestra madre?". Sobre el final, los Noble Herrera sostienen: "Nuestros miedos son muchos. No somos un botín" y advierten no querer "ser víctimas de una manipulación en los análisis genéticos" sin "garantías legales ni centíficas y por una persecución política". Luego, concluyen en su declaración pública: "Hace 34 años nuestra madre nos eligió como hijos. Y nosotros, todos los días, la elegimos como mamá. Nada ni nadie podrá destruir ese vínculo".



1
Dice la solicitada de Felipe y Marcela:

Somos Marcela y Felipe Noble Herrera, hijos de Ernestina Herrera de Noble.

Últimamente escuchamos, vemos y leemos cosas que no son ciertas. Hablan de nosotros sin conocernos, sin saber cómo somos, qué pensamos o qué sentimos.

Nunca quisimos hacer de nuestra intimidad algo público. Pero nos sentimos maltratados y no queremos que nos lastimen más. Por eso, ante tantas falsedades, decidimos escribir esta carta y contarles la verdad.

Nuestra madre es directora de Clarín, diario que hoy soporta una campaña muy fuerte de ataques oficiales. Y nosotros tenemos miedo de habernos convertido en una pieza más de esa embestida. Pero más allá de todo eso, para nosotros nuestra madre es simplemente nuestra madre.

La persona que hace 34 años, en uno de los mayores actos de amor que existen, nos eligió como hijos. La que siempre nos habló con la verdad. La que desde que tenemos uso de razón, nos dijo que somos adoptados.

Con ella construimos lo más importante que tenemos: una familia. Gracias a ella aprendimos desde chicos a valorar las oportunidades y s conocer las responsabilidades. Nos inculcó los valores y nos dio las herramientas para desarrollarnos como personas. Nos educó en la libertad para elegir nuestro propio camino en la vida.

Desde hace años vivimos algunos episodios que no buscamos pero que tratamos de afrontar con serenidad. Nuestra identidad viene siendo manoseada por intereses políticos, ajenos a nosotros.

Todo eso nos marcó y nos hace sufrir. Pero también sirvió para reafirmar lo que sentimos y lo que pensamos. El vínculo con nuestra madre es para nosotros lo más importante. Como tantos hijos adoptados, no conocemos nuestro origen biológico, pero como cualquier persona hemos forjado nuestra identidad a lo largo de nuestras vidas.

Nunca tuvimos ningún indicio concreto de que podamos ser hijos de desaparecidos.

Hace años, dos familias que buscan a sus nietos se presentaron ante la Justicia y alegaron que podríamos ser nosotros. Aunque nada indica que podamos serlo, en 2003 aceptamos voluntariamente hacer las pruebas genéticas, porque entendemos su incertidumbre y el dolor de quienes buscan a sus familiares.

Aún hoy no comprendemos por qué, a lo largo de casi siete años, estas familias nunca aceptaron la realización del análisis. Nos preguntamos una y mil veces por qué siguen con una duda que arrastran hace tantos años. Por qué los tironeos y las demoras pueden ser más importantes que la respuesta que buscan.

El uso político de nuestra historia es algo que nos parece injusto. Tratamos de estar serenos pero la presión a veces es muy fuerte. Hace poco, por cadena nacional, la Presidenta de la Nación se refirió a nosotros sin nombrarnos. Su mensaje, lejos de tranquilizarnos, nos inquietó. Sus palabras fueron perturbadoras.

Como en 2002, cuando llegaron a detener ilegalmente a nuestra madre, nuevamente las presiones políticas y mediáticas han vuelto a adueñarse de nuestra causa. Y no queremos que algo tan íntimo como nuestra identidad continúe bastardeada por acusaciones lanzadas sin sustento, ni por ataques que tienen otros objetivos y nos hacen daño.

No somos chicos, somos dos personas adultas, responsables, que sólo pretendemos ejercer nuestros derechos y tomar nuestras propias decisiones, sin presiones y en libertad.

Pero sentimos que no podemos hacerlo frente a un Gobierno que nos persigue. ¿Por qué exponen públicamente sólo nuestro caso? ¿Por qué no se preocuparon por las demoras en los exámenes que ofrecimos y traerían paz a las familias? ¿Se interesan por nosotros o tienen la necesidad política de que seamos hijos de desaparecidos y de inventar acusaciones contra nuestra madre?

No nos atrevemos a responder a estas preguntas. Pero vivimos en un estado de angustia permanente.

Nuestros temores crecieron los últimos días, cuando un tribunal desoyó nuestros pedidos por una cuestión meramente formal, aunque siempre habíamos actuado de la misma manera y dicha actuación había sido aceptada por la Justicia en todas las instancias. Nos preocupó también observar cómo se intenta presionar a los jueces mediante denuncias penales y amenazas de juicios políticos.

Siempre creímos en la Justicia y por eso nos mantuvimos en ese ámbito. Nunca hasta ahora hicimos declaraciones sobre una causa que entendemos personal. Pero cada vez hubo más distorsiones: hasta se llegó a decir que nos manejan, que nuestros abogados no respetan nuestra voluntad.

Nuestros miedos son muchos. No somos un botín. No queremos terminar como rehenes de un ataque político. No queremos que nos usen para atacar a nuestra madre. Tampoco queremos ser víctimas de una manipulación en los análisis genéticos.

Hoy, las muestras de nuestra sangre que dimos en forma voluntaria para un análisis genético, pretenden usarse en otro tipo de examen, con modalidades y condiciones que no nos ofrecen garantías de seguridad e imparcialidad.

No queremos que nos lastimen, ni vivir amenazados, ni que se pretenda ensuciar a nuestra familia o dañar lo que logramos construir.

Sólo pedimos que nos respeten. No queremos exponer nuestra intimidad indefinidamente, sin garantías legales ni científicas, y por una persecución política.

Seguiremos defendiendo nuestros derechos pese a todas las presiones.

Hace 34 años nuestra madre nos eligió como hijos. Y nosotros, todos los días, la elegimos como mamá.

Nada ni nadie podrá destruir ese vínculo.
Felipe Noble Herrera
Marcela Noble Herrera


¿Saben qué, muchachos? Ustedes son un botín. Lamentablemente. Aunque escriban y griten al viento tocando el Clarín desde la terraza de la calle Tacuarí: No somos un botín... ¡SON UN BOTÍN! porque la verdad no es = a la mentira, y la identidad que ustedes proclaman ≠ a la identidad verdadera.

Una vez determinada la VERDAD. Si quieren amar a Ernestina, nadie se los va a prohibir, nadie les va a inventar falsas identidades, así que los miedos acerca de la imparcialidad, persecución, etc... son puro bla bla bla de los abogados.

Déjense de joder, FELIPE, MARCELA, no sean un BOTÍN.


Daniel Mancuso


4 comentarios:

juglar dijo...

excelente.muy acertado querido dani,realmente más allá de la bronca y el deseo de que se conozca la verdad y se haga justicia,que pena que estos pibes sean realmente un botín y no puedan disfrutar alguna vez de saber lo pue pasó y quienes fueron sus padres.les han hecho desperdiciar un derecho fundamental con vivir en la mentira.Un abrazo

Hermanos Dios (Mayor) dijo...

Qué minuciosidad, Daniel.

Un trabajo que tranquilamente podría ser publicado, por ejemplo, en los informes que la productora de Wrirtz pone al aire en sus programas (678, Duro de Domar).

Por otro lado, como decís, lo de Clarín no tiene límites. Emerge a la superficie, como sorete en kerozen, que estos pibes ponen la firma pero el que habla es el Multimedio.

Che Genetic dijo...

Pegame que me gusta. Estos dos tipos ya son adultos de treinta y pico. Lo puse en mi blog: "No son dos pibes austríacos escondidos en un sótano pariendo hijos de Magnetto".

Tienen un par de piernas cada uno para ir a un juzgado, si lo quisieran, si les interesara.

Pero antes que hijos de desaparecidos son Clarín. Lo tienen claro. Se cagan si la verdadera abuela este a meses de morir de vieja esperándolos. Se cagan en los tíos abuelos que también están por partir, se cagan en sus tíos, en sus primos que puedan tener.

Se criaron perversos en un ambiente perverso, Clarín. Hoy incluso trabajan allí.

Imaginen pertenecer a un diario del Tercer Reich, siendo ese diario cómplice del ascenso y toma del poder de los nazis. Y que Hitler le regala al diario una fábrica de papel de diarios que perteneció a un judío muerto en forma dudosa y con su familia torturada por la Gestapo y presa en Treblinka.

Y pertenecer a ese diario porque Hitler le consiguió a la dueña del diario dos niños traídos una de Sobibor y el otro de Lídice.

Que pasado el tiempo, con un diario que no dejó de sacar nunca sus ejemplares, ni al otro día de la derrota y caída del régimen, cuando en sus titulares festejaba la llegada de los aliados, la empresa empezó a crecer y se hizo multimedio.

Que Wiesenthal venía rompiendo las bolas desde hace años pidiendo que se les compare las dentaduras de los hijos de la dueña por creerlos raptados de Sobibor y Lídice, queriéndolos comparar con todas las fichas odontológicas de niños entregados a familias alemanas.

Con los años, puesta la causa en la Justicia y cayendo en jueces que habían simpatizado o incluso pertenecían al partido nazi, todo se demora hasta que los niños son adultos que promedian los 30 años.

Acorralados por la voluntad popular de saber la verdad, cuando la verdad se hizo de interés público, desde una oficina de maderas oscuras se redacta una solicitada, iluminada sólo por lámparas cálidas que apenas dejan ver un cuadro de Hitler, no un retrato, sino una de esas obras que pintaba en los barrios bajos de Austria. Su época gay y bohemia.

Los hijos de la dueña del Trompete Zeitung aclaraban en la solicitada que nunca se plantearon que fueran judíos, que nunca se negaron a que les miren los dientes, pero que lo más importante para ellos es pertenecer a esta noble familia aria que les dio amor.

Daniel Mancuso dijo...

Che Genetic, me mataste con el paralelismo, buenísimas imágenes, saludos

aguantan

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