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jueves, 1 de enero de 2009

Masacre de Tantura



Katz y Pappe: Academia y verdad en Israel

Muchos pueblos han creado mitos a lo largo de su historia. Los de los antiguos hebreos se encuentran en la Biblia. Por ejemplo el de la existencia de un patriarca llamado Abraham, de origen mesopotámico; el del cautiverio en Egipto; el de la conquista de Canaán, y varios otros.

De acuerdo con un diccionario, el mito es un relato de autor desconocido, ostensiblemente con una base histórica pero que sirve para explicar, entre otras cosas, el origen de instituciones o prácticas. También puede servir para glorificar héroes o instituciones; en el caso que nos ocupa, al ejército de Israel. El mito puede en algunos casos tener una base real y en otros ser una invención pura. Incluyen las apariciones de vírgenes y santos. Es sabido que en México tenemos al de la aparición de la Virgen y el de los Niños Héroes.

La creación del Estado de Israel en 1948, estuvo acompañada por la del mito de que los setecientos mil (700.000) palestinos que abandonaron sus lugares de residencia lo hicieron en forma supuestamente voluntaria, motivados por emisiones radiofónicas provenientes de los países árabes que agredieron al nuevo Estado y que les pedían que lo hicieran para supuestamente facilitar su avance sobre áreas pobladas. El otro mito era el del carácter inmaculado del ejército israelí. En efecto, meses antes de la independencia hubo una masacre, la de la aldea de Deir Yasin, cerca de Jerusalén, en que perecieron más de 100 palestinos, pero fue obra del Irgún, grupo extremista de derecha. Formaban parte de la historia oficial, enseñada en las escuelas y ampliamente difundida por los aparatos sionistas en el mundo.

Ambos mitos fueron reventados por un pequeño grupo de "nuevos historiadores", como Benny Morris, Baruch Kimmerling, Ilán Pappe, Zeev Sternhell y otros, que mostraron que no había ninguna evidencia acerca de tales emisiones, pero sí sobre acciones intimidatorias contra la población palestina por el ejército israelí, que fueron la causa fundamental del éxodo. Obviamente la masacre aludida contribuyó a éste. Ahora tenemos conocimiento sobre otras.

Como consecuencia de la guerra desaparecieron 400 aldeas palestinas. Una de ellas era Tantura, cercana a Haifa. Fue destruida en junio de 1948, y en su lugar se construyeron un kibbutz y una alberca.

En la segunda mitad de la década de 1990, Theodor Katz, miembro de un kibbutz, elaboró una tesis de maestría sobre la desaparición de la aldea; la tesis fue dirigida por Ilán Pappe, profesor de ciencias políticas de la Universidad de Haifa que tiene un doctorado de Oxford y varios libros publicados sobre el conflicto palestino-israelí.

Pappe también ha defendido la idea de que, así como las víctimas del Holocausto fueron indemnizadas, los palestinos víctimas de la limpieza étnica deben serlo. Por supuesto que los sionistas consideran que está comparando la limpieza étnica, cuya existencia se niegan a aceptar, con el Holocausto, y plantean que esta comparación es una afrenta. Katz entrevistó a 135 personas, entre ellos veteranos del ejército, sobrevivientes que vivían en campamentos de refugiados, y también a uno que residía en Estados Unidos y es ciudadano de este país. Obtuvo la información de que hubo una resistencia armada contra el ejército israelí, pero que la aldea terminó por rendirse. Ello habría ocurrido en mayo de 1948, es decir, un mes después de proclamada la independencia del Estado. Una vez rendidos y desarmados, la mayor parte de la población, o sea unas 200 personas, fue asesinada. La mayoría eran hombres jóvenes, pero también mujeres, niños y ancianos. A comienzos de 2000, la tesis fue aprobada con la calificación más alta.

La difusión de su contenido desencadenó una ola de histeria contra Katz y Pappe, a la que se sumaron publicaciones conservadoras estadounidenses como la revista New Republic. Las autoridades universitarias declararon suspendida la aprobación. Una asociación de veteranos inició un juicio contra Katz por difamación. Pappe, que no tiene pelos en la lengua, ya que se había referido a su país como un país de paranoicos gobernado por una élite de fanáticos, calificó la decisión de vergonzosa, en una carta dirigida a algunas asociaciones académicas extranjeras, como la American Historical Association y la British Middle Eastern Society. Acusó a la universidad de persecución ideológica. Sus adversarios lo acusaron de ser autor de un blood libel (libelo de sangre), frase con la que generalmente se alude a las leyendas sobre atrocidades judías que fueron usadas en la Edad Media y hasta el siglo XIX para justificar la persecución antisemita.

También publicó un artículo sobre el tema en una revista académica, el Journal of Palestine Studies. La tesis fue nuevamente examinada por un comité de profesores, que sostuvo que tenía fallas metodológicas y un manejo descuidado de la información obtenida en las entrevistas, aunque en ningún momento cuestionó la veracidad del punto fundamental. Por otra parte existen evidencias sobre otras masacres, ocurridas durante la guerra, en julio y octubre de 1948 en las ciudades de Hebrón y Lydda. En cada una habrían sido asesinados cien palestinos. Hubo otras posteriores; por ejemplo, en 1953 fueron asesinadas setenta personas y destruidas cincuenta y seis casas en la aldea de Qibya, por fuerzas dirigidas por el entonces joven oficial Ariel Sharon.

El comité exigió la revisión de la tesis. Katz entregó una nueva versión, que fue aprobada con la calificación más baja, lo que implica que se le cerraba la posibilidad de continuar estudios de postgrado. Un profesor de la universidad, un tal Yossi Ben-Artzi, pidió que se iniciara un juicio académico para expulsar a Pappe. A nivel internacional circuló una petición de apoyo a éste, que fue firmada por 3.600 académicos. En cierto momento circulaban trescientos artículos sobre el tema en internet. La universidad se negó a iniciarle juicio.

No fue el único caso de ataque a la libertad académica en Israel. En abril de 2004, Limor Livnat, ministra de Educación, pidió públicamente a la Universidad Ben Gurión cesar al profesor Lev Grinberg, que publicó un artículo en un periódico belga en contra del asesinato por el ejército israelí de Ahmed Yassin, considerado el inspirador intelectual de la organización fundamentalista palestina Hamas. El presidente de la Universidad se negó (Haaretz, 23/IV/04)

No conozco otro caso de una tesis ya aprobada, cuya aprobación es suspendida, y que es reexaminada y aceptada con una calificación más baja. Por supuesto que es una forma de deslegitimar el trabajo de investigación de Katz y Pappe. Independientemente de si la tesis tuvo o no los defectos que se le imputaban, el hecho de tratarse de un caso único puede hacer pensar que lo que motivó la decisión no eran las supuestas o reales fallas, sino el ocultamiento y falsificación de los hechos. Hace falta decir que Katz y Pappe representan un alto ejemplo de defensa de los valores académicos, porque la obligación de un historiador es contar la historia de lo que realmente sucedió, lo que en este caso implica también la integridad y el valor para enfrentar a la basura patriotera que permea a una sociedad, y que es una de sus fuentes más notorias de su inmoralidad.

Teddy Katz nació en Haifa en 1943. Vive en un kibbutz cercano a esta ciudad. Vivió en México entre 1979 y 1982, trabajando para la Agencia Judía, una organización judía internacional. Es miembro desde hace quince años de Gush Shalom (Paz Ahora) organización que denuncia las violaciones de los derechos de los palestinos y realiza acciones de solidaridad con éstos. Miembro de la dirección de Meretz, partido socialdemócrata de izquierda dentro del sionismo, que tiene cuatro diputados en el Parlamento.


Por Mauricio Schoijet
http://www.jornada.unam.mx/




La masacre de Tantura

No existían apenas evidencias de la supuesta masacre de Tantura más que en los testimonios orales de los supervivientes, hasta que en a finales de la década de 1990 el estudiante israelí Theodore (Teddy) Katz, de la Universidad de Haifa, investigó y relató los hechos en el marco de una tesis doctoral dirigida por el historiador Kais Firro. Hasta entonces se había hablado de Deir Yasín, pueblo en el que más de 100 personas fueron asesinadas en abril de 1948, como de la mayor masacre perpetrada por tropas y paramilitares israelíes durante la guerra, pero el número de muertos en Tantura superaría a los habidos en Deir Yasín.

Las investigaciones de Katz, que se empezaron a dar a conocer al público a través del diario Maariv, causaron una gran polémica en Israel, ya que hasta entonces pocas voces israelíes habían puesto en cuestión algunas de las ideas más difundidas sobre la creación de Israel, en particular la que afirma que la desaparición de la mayor parte de la población árabe de su territorio en 1948 (dando lugar al problema de los refugiados palestinos, se debió a un éxodo voluntario.)

De hecho, según los testimonios de algunos habitantes de Tantura, tras el bombardeo de Haifa por tropas israelíes, que originó la huida masiva de su población árabe por mar, parecía inevitable que otro tanto ocurriera en las poblaciones cercanas. Sin embargo, los vecinos de Tantura decidieron permanecer en el pueblo.

Según los informes de Katz, elaborados a partir de «testimonios e información tomada de testigos judíos y árabes y de soldados presentes en los acontecimientos», una vez que la Haganá hubo controlado el pueblo, «al menos doscientas personas del pueblo de Tantura fueron asesinadas por tropas israelíes», en lo que constituyó «definitivamente, una de las mayores masacres». Otro historiador revisionista israelí especialista en este periodo, Benny Morris, eleva las víctimas a 250. Los vecinos muertos habrían sido enterrados inmediatamente en fosas comunes, y el resto dispersados en todas direcciones...

Según Katz, otros habitantes fueron ejecutados en sus casas, y la masacre se detuvo, de acuerdo con varios testimonios, cuando el alcalde de la vecina población judía de Zikhron Ya'aqov acudió a Tantura y logró convencer a las tropas de la Haganá de que la detuvieran. El resto de habitantes habrían sido deportados, gran parte de los hombres confinados como prisioneros de guerra en dos campos situados en Umm Jalid e Iylil, dos aldeas árabes conquistadas y vacías, en marzo y abril, para ser finalmente expulsados hacia el área de Tulkarem en Cisjordania. Las mujeres y los niños fueron expulsados de Tantura hacia la población de Fraydiss, y desde allí a Tulkarem. En junio no quedaban habitantes de Tantura en territorio israelí. Tal y como ocurrió con el resto de árabes desplazados por la guerra, a los habitantes de Tantura no se les permitió nunca regresar a sus hogares.



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