domingo, 13 de marzo de 2011

OTRA VEZ ES EL PETROLEO, ESTUPIDO







Parece tan lejana, casi una película de Hollywood. La guera no sucede por acá, casi que no sucede, entonces no nos importa.

Falta mucho todavía para que vengan por nosotros, por el petroleo o por el agua, así que sigamos mirando Gran Hermano, a ver quién se queda, quién se va. Y de todas formas, cuando eso pase, yo no voy a estar, estaré muerto, así que, va fangulo.

Oh, pobrecitos los japoneses, qué desastre, pooobres, mirá lo que muestran en la tele, ¡una desgracia! Bueno, cambiá, cambiá, poné el partido.

¡Peeero! qué quilombo lo de Libia, ¿por qué no se dejan de joder los árabes, siempre con problemas? Qué jodidos que son. A ver si los norteamericanos ponen un poquito de orden.

¿Cómo? ¿qué decís? ¡Yo qué sé a quién voy a votar en octubre!, yo no entiendo nada de política, le voy a preguntar a mi viejo a quién votar...


No es ficción, toda esa desidia salió de una cabecita loca de mi barrio, y quizás no sea la única que piensa así.


1
A propósito de lo que pasa en el mundo, en Africa, la USA, Europa, en Libia, leemos el excelente análisis que escribió Pepe Escobar en Asia Times Online...


Que no hablen de la “democracia”; Libia, a diferencia de Egipto y Túnez, es una potencia petrolera. Muchas lujosas oficinas de las elites de EE.UU. y Europa se deben de estar regodeando ante la perspectiva de aprovechar la pequeña oportunidad ofrecida por la revolución contra Muamar Khadafi para establecer –o expandir– una cabeza de puente. Está todo ese petróleo, por cierto. También existe la seducción, cercana, del gasoducto trans-Sahara –que cuesta 10.000 millones de dólares y tiene 4.128 kilómetros de largo– desde Nigeria a Argelia, que debe empezar a funcionar en 2015.

Por lo tanto, una vez más, se introduce al mundo en la pornografía de la guerra

, a la historia como farsa, a una mala reedición de “conmoción y pavor”. Todos –las Naciones Unidas, EE.UU., la OTAN– ponen el grito en el cielo por una zona de exclusión aérea. Fuerzas especiales están en movimiento, así como barcos de guerra de EE.UU.

Algunos senadores estadounidenses comparan, sin resuello, a Libia con Yugoslavia. Tony El regreso de los muertos vivientes Blair ha reaparecido lleno de celo misionero, y el primer ministro británico David Cameron presenta su reflejo exacto, escarnecido debidamente por el hijo de Khadafi, el “modernizador” Saif al-Islam. Hay miedo de las “armas químicas”. Bienvenidos al imperialismo humanitario –un crack–.

Y como un personaje salido directamente de Scary Movie, incluso el arquitecto de la guerra contra Irak, Paul Wolfowitz, quiere una zona de exclusión aérea impuesta por la OTAN, mientras la Iniciativa de Política Extranjera –vástago del Proyecto para el Nuevo Siglo Estadounidense– publica una carta abierta al presidente Barack Obama de EE.UU., pidiendo medios militares para convertir Libia en un protectorado regido por la OTAN en nombre de la “comunidad internacional”.

El simple hecho de que toda esta gente esté apoyando a los manifestantes libios hace que todo huela que apesta. El envío del Gran Atemorizador Charlie Sheen a aporrear a Khadafi parecería más verosímil.

Tocó al ministro de Exteriores ruso, Sergei Lavrov, introducir una nota de cordura describiendo la noción de una zona de exclusión aérea sobre Libia como “superflua”. Esto significa en la práctica un veto ruso en el Consejo de Seguridad de la ONU. Anteriormente China ya había cambiado de tema.

En su histeria al estilo de Sheen –en la que la secretaria de Estado de EE.UU., Hillary Clinton, ofreció histéricamente “todo tipo de ayuda”–, los políticos occidentales no se tomaron la molestia de consultar a los que arriesgan sus vidas para derrocar a Khadafi. En una rueda de prensa en Bengasi, el portavoz del nuevo Consejo Nacional Transicional Libio, el abogado de derechos humanos Abdel-Hafidh Ghoga, lo dijo claramente: “Estamos contra toda intervención extranjera o intervención militar en nuestros asuntos internos… Esta revolución será completada por nuestro pueblo”.

El pueblo en cuestión, a propósito, está protegiendo la industria petrolera de Libia, e incluso cargando petroleros gigantes destinados a Europa y China. El pueblo en cuestión no tiene mucho que ver con oportunistas como el ex ministro de Justicia nombrado por Khadafi, Mustafá Abdel-Jalil, quien quiere un gobierno provisional que prepare elecciones dentro de tres meses. Además, el pueblo en cuestión, como ha informado Al Yazira, está diciendo que no quiere intervención extranjera desde hace una semana.

El Consejo de Bengasi prefiere describirse como la “cara política de la revolución”, que organiza asuntos cívicos, y no instalado como un gobierno interino. Mientras tanto, un comité militar de oficiales desertores trata de establecer un esqueleto de ejército para enviarlo a Trípoli; mediante contactos tribales parece que ya han infiltrado pequeñas células en la vecindad de Trípoli.

Queda por ver si esta dirigencia revolucionaria autoproclamada –elementos fragmentarios de la elite establecida, las tribus y el ejército– será la cara de un nuevo régimen, o si será sobrepasada por activistas más jóvenes, más radicales. En todo caso, nada de esto ha aplacado la histérica narrativa occidental, según la cual hay sólo dos opciones para Libia: convertirse en un Estado fallido o en el próximo refugio de Al Qaeda. Qué irónico. Hasta 2008, Libia estaba descartada por Washington porque era un Estado canalla y miembro extraoficial del “eje del mal” que originalmente incluía a Irak, Irán y Corea del Norte.

Como confirmó hace años
el comandante supremo de la OTAN Wesley Clark, Libia estaba en la lista oficial del Pentágono y los neoconservadores para ser eliminarla después de Irak, junto con Somalia, Sudán, el Líbano, Siria y el santo grial, Irán. Pero en cuanto el astuto Khadafi se convirtió en socio oficial en la “guerra contra el terror”, Libia fue instantáneamente ascendida por el gobierno de George W. Bush al status de país civilizado.

En cuanto a que el
Consejo de Seguridad de la ONU haya decidido unánimemente enviar al régimen de Khadafi ante la Corte Penal Internacional (CPI), vale la pena recordar que la CPI fue creada a mediados de 1998, por 148 países reunidos en Roma. La votación final fue de 120 contra siete.

Los
7 que votaron contra la CPI fueron China, Irak, Israel, Qatar, Yemen, Libia y… EE.UU.

A propósito, Israel mató más civiles palestinos en dos semanas alrededor del año nuevo de 2008 que Khadafi en esta última quincena.

Este tsunami de hipocresía provoca inevitablemente la pregunta: ¿qué sabe Occidente en todo caso del mundo árabe?

Recientemente, el consejo ejecutivo del
Fondo Monetario Internacional (FMI) elogió a cierto país norteafricano por su “ambicioso programa de reforma” y su “fuerte rendimiento macroeconómico y el progreso en el realce del papel del sector privado”. El país en cuestión era Libia.

El FMI sólo había olvidado hablar con los principales protagonistas: el pueblo libio.


¿Y qué pensar de Anthony Giddens –el gurú que está tras la “Tercera Vía” de Blair–, quien en marzo de 2007 escribió un artículo en The Guardian en el que dice que “Libia no es especialmente represiva” y que “Khadafi parece ser genuinamente popular”? Giddens apostó a que Libia será “en dos o tres décadas una Noruega del norte de África: próspera, igualitaria y progresista”. Puede que Trípoli esté de camino a Oslo, pero sin el clan Khadafi.

EE.UU., Gran Bretaña
y Francia maniobran de una forma tan torpe para conseguir la mejor posición después de Khadafi que es casi cómico. China, incluso contra su voluntad, esperó tiempo extra para condenar a Khadafi en la ONU, pero se aseguró de que seguía la iniciativa de países africanos y asiáticos (una acción inteligente, como en “escuchamos las voces del Sur”). China está extremadamente preocupada de que su compleja relación económica con la fuente de petróleo libia no se deshaga (entre todo el ruido de los expatriados en fuga, China evacuó silenciosamente a más de 30.000 trabajadores chinos del petróleo y la construcción).

Otra vez es el petróleo, estúpido. Un factor estratégico crucial para Washington es que la Libia después de Khadafi puede representar una bonanza para el Gran Petróleo de EE.UU. –que por el momento está excluido de Libia–. Bajo esta perspectiva, Libia se puede considerar otro campo de batalla entre EE.UU. y China.

Pero mientras China busca acuerdos de energía y negocios en África, EE.UU. apuesta por sus fuerzas del Africom así como por el progreso de la cooperación militar de la OTAN con la Unión Africana.
El movimiento contra Khadafi debe mantenerse en máxima alerta.

Es justo argumentar que la mayoría absoluta de los libios está utilizando toda su inventiva y está dispuesta a hacer cualquier sacrificio para construir un país unido, transparente y democrático. Y lo hará por su propia cuenta. Podrá aceptar ayuda humanitaria. En cuanto a la pornografía bélica, tiradla al cubo de la basura de la historia.


Pepe Escobar
Miradas al Sur


2
Una chica que conozco, se fue con su marido y sus hijos a Disney, a Miami, por ahí. Llegó 15 años tarde a la pizza con champán, pero no quiso quedarse afuera de las aspiraciones de una buena familia de clase media que se precia de tal. Antes de morirse quería cumplir con el sueño tilingo por antonomasia: conocer yanquilandia, y tal vez, si Dios quiere, poderse sacar una foto con Madonna o Julia Roberts.

Trabajaron mucho, ella y él, para juntar los dólares que gastar en el viaje al sueño dorado del primer mundo capitalista, el reino del consumo. No saben que viajaron al país más terrorista de la historia, y tampoco les importa saberlo. Pensar cuesta trabajo y duele.

Aprovecharon la bonanza kirchnerista, aunque odian a los peronistas, a los negros, a los pobres, a los piqueteros, a los sindicalistas, a los políticos. Claro que no confiesan todos los odios porque se haría largo y se perderían la misa. Hace tiempo, se pudieron construir una linda casa en un country nuevo cerca de Pilar, y se olvidaron de los tiempos en que eran gente común.


3
Noam Abraham , lingüista, filósofo estadounidense, insospechado de simpatías K, se sinceró hace rato...

« Estados Unidos es el mayor terrorista del mundo. No se puede pensar en algún país que haya causado más daño que él. Para EE.UU. terrorismo es lo que usted nos hace a nosotros y no lo que nosotros le hacemos a usted ».



Daniel Mancuso

2 comentarios:

Sujeto dijo...

Hola Daniel,
Muy buen post. ¿sabés qué me tiene jodido con todo el tema de Túnez, Egipto y Libia? que el diario que leo, el Página, reproduzca solamente las notas de Robert Fisk, periodista inglés, sobre lo que pasa. ¿Por qué no hay también información levantada de Al Jazeera, u otras fuentes árabes ?
A mí me gustaría saber más sobre cómo viven los pueblos de esos lugares, pero desde su propia mirada, y no desde la occidental, por piola y mejor intencionada que sea.
Te mandoo un Abrazo

Pibe Peronista dijo...

Grande Mancu! Estos plantígrados no difunden los contenidos del Libro Verde de Kadafy, que es pura doctrina peronista. Se lo juzga desde la izquierda o la derecha más retrógradas, nunca desde el lugar correcto. Ya lo dijo el mismo Kadafi: "no tengo cargos, tengo fusil".

Abrazo!

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