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miércoles, 30 de diciembre de 2009

IGLESIA Y DICTADURA



Otro ataque a la fe. Otra ignominia de los hombres contra los representantes del altísimo. Así no se puede vivir. Acusaciones falsas conducen a cometer injusticias dolorosas y herejías supinas...

Que un cura esté cerca de una oveja descarriada que mata y secuestra es un sacrificio que hace para llevar consuelo a esa alma atormentada...

Que un cura se acerque a la pedofilia es una muestra de su calidad de pecador, y su posibilidad de arrepentimiento cristiano...

El ex arzobispo de la ciudad de Santa Fe monseñor Edgardo Gabriel Storni fue condenado a 8 años de prisión por abuso sexual agravado por su condición de sacerdote, informaron hoy fuentes judiciales.

La jueza María Amalia Mascheroni resolvió de esta forma la única causa abierta que pesaba sobre el ex prelado y que tuvo su inicio ante la denuncia del ex seminarista Rubén Descalzo, por un hecho ocurrido en el año 1992, que fue denunciado 10 años después.

En tanto, el abogado de Storni, Eduardo Jauchen, apeló el procesamiento y en consecuencia el expediente recaerá en la Cámara de Apelaciones en lo Penal.

El caso Storni tomó repercusión en el año 2000, a partir de una denuncia publicada en el libro "Nuestra Santa Madre", de la periodista Olga Wornat, presentado por la nombrada en la Feria del Libro de Santa Fe. La denuncia provocó conmoción en la ciudadanía.

En septiembre de 2002, el entonces arzobispo santafesino renunció a su cargo y envió una carta al papa Juan Pablo II en la que no reconocía "culpas" ni "acusaciones".

Tres meses después, Storni declaró en sede judicial y negó los cargos, siendo reemplazado por monseñor José María Arancedo.

De allí en más, el ex arzobispo se recluyó en una finca de La Falda, provincia de Córdoba, propiedad del Arzobispado santafesino, y gestionó su jubilación, beneficio que le fue otorgado.

En febrero de 2003, el ex juez de Instrucción Eduardo Giovanini lo procesó por el presunto delito de abuso sexual en perjuicio de un ex seminarista.

En su presentación, el ex seminarista Rubén Descalzo había declarado que "me hizo pasar a su departamento, donde sólo había una lámpara encendida. Hablamos mucho y me convenció para que fuera. Cuando llegamos a la puerta me abrazó. El abrazo comenzó a prolongarse y me apretó más contra su cuerpo. Colocó su cara en mi cuello y me besó".

El abogado de Storni, Eduardo Jauchen dice democrático:

"No puede ser que por sospechas, rumores o versiones unilaterales se condene a una persona. Nuestro sistema democrático y republicano trata de evitar este tipo de arbitrariedades. Por lo tanto, o vivimos en democracia y república o seguimos viviendo en el caos, el desorden y culpamos a una persona por comentarios".

Y agrega canchero Jauchen: "En este momento, Storni tiene o está por cumplir 74 años. En este proceso llevamos más de 7 años. Por lo tanto, en el peor de los casos, tendría que cumplir con el arresto domiciliario por su edad y estado de salud. Esta es la única causa en la que no fue absuelto el ex arzobispo. Lógicamente, ya apelé este fallo".


¿Adónde están los caceroleros que quieren linchar a los violadores? ¿Nadie hace nada? ¿Adónde fueron a parar los tilingos vociferantes indignados con los pibes chorros? ¿Mano dura con los curas pedófilos y cómplices de torturadores?




Storni y la dictadura

En la voz de Patricia Isasa, víctima de la dictadura militar, se denota la indignación cuando habla del ex arzobispo de Santa Fe Edgardo Gabriel Storni. “Yo no puedo decir que él era el cura que nos venía a ‘apretar’ ni que andaba recorriendo los campos de concentración, pero él sabía lo que nos estaba pasando y no hizo nada por evitarlo. El fue cómplice del genocidio con su silencio.”

Patricia estuvo en manos de los represores de la dictadura desde julio de 1976, cuando tenía 16 años, hasta septiembre de 1978, primero como detenida-desaparecida, luego “legalizada”, pero siempre en manos de los responsables del terrorismo de Estado.

“Lo vi en el despacho del jefe de la Guardia de Infantería Reforzada, en la ciudad de Santa Fe, donde yo estuve primero como desaparecida y luego seguí detenida a disposición de la Junta Militar. Storni estaba hablando con el oficial Julio Alberto Villalba. Hablaban como dos amigos. Después, Storni recibía denuncias de nuestros familiares y no hacía nada, cuando sabía todo lo que nos estaba pasando”.

La noticia sobre la jubilación de privilegio de 7 mil pesos que cobra el ex arzobispo Storni, a pesar de estar procesado en una causa por abuso sexual, decidió a Patricia a comunicarse con Página/12 para recordar, una vez más, sus vivencias. Ella ya denunció varias veces la actitud que tuvo Storni. Lo hizo ante la Cruz Roja Internacional, ante el Juzgado Federal N° 2 de Santa Fe y también en los Juicios de la Verdad realizados en esa provincia.

Después de lo que vivió en carne propia, Patricia realizó una investigación personal que le permite hoy dimensionar la represión en Santa Fe: “Hubo 125 desaparecidos sólo en la capital provincial, entre los años 1976 y 1978. También se registraron 30 de los mal llamados ‘enfrentamientos’, que eran fusilamientos, y se sabe de por lo menos tres niños secuestrados a los que se les cambió la identidad”.


“Es importante recordar a dónde fue que lo detuvieron al Curro Ramos, que estuvo un tiempo prófugo. Lo encontraron refugiado en la sede del Arzobispado de Santa Fe, en septiembre de 2001”, cuando Storni era todavía el titular de la curia local. “Ramos era un torturador confeso, alguien que salía por los medios reivindicándose como ‘interrogador’ y él era amigo de Storni, quien sabía muy bien de quién se trataba. Eso es lo que vincula a Storni con la represión y con el genocidio”, insiste Patricia.

La entrevistada aporta otro dato en el mismo sentido. “La causa por el pedido de extradición de los cinco represores de Santa Fe la llevó, en la Capital Federal, el juez Gabriel Cavallo. Una vez, cuando yo estaba acompañada por Nora Cortiñas (de Madres de Plaza de Mayo Línea Fundadora), el juez nos dijo que Storni lo había llamado para pedirle si podía mejorar las condiciones de detención de Ramos, a quien definió como ‘un muchacho católico’. Eso era lo que pensaba Storni de un hombre que no tenía reparos en ufanarse públicamente de los crímenes que había cometido.”

Patricia resalta que Storni, por un lado visitaba a los jefes de la Guardia de Infantería Reforzada y por el otro recibía a nuestros familiares en el Arzobispado. Las denuncias jamás tuvieron respuestas favorables, cuando él sabía dónde estábamos. Yo lo vi por primera vez, con Villalba, en 1976 y después lo volví a ver varias veces en 1977”.

En esos años, Storni era uno de los colaboradores del entonces arzobispo de Santa Fe, monseñor Vicente Zazpe, uno de los pocos miembros de la Iglesia que se acercó a las Madres de Plaza de Mayo y que pidió por los desaparecidos.

En Santa Fe, incluso en círculos eclesiásticos, se afirma que no eran buenas las relaciones entre Zazpe –y sus allegados– con monseñor Storni. Hay un dato que parece corroborar esa apreciación. A comienzos de 1984 se produjo la muerte de monseñor Zazpe. Hasta que el Vaticano designó a su reemplazante, el Consejo Presbiterial de Santa Fe resolvió que el padre Edgardo Trucco fuera quien ocupara en forma transitoria el arzobispado vacante. Lo lógico hubiera sido nombrar al arzobispo auxiliar, que era Storni, quien sí fue nombrado por el Papa.

“Nadie tiene pruebas para afirmar que es cierto, pero la impresión es que Storni estaba relacionado con el poder militar, que seguía de cerca todo lo que hacía Zazpe, quien estaba dedicado a los más pobres y a los que sufrían. No se puede decir lo mismo de Storni”, concluye Patricia Isasa.


¿ALGUIEN SABE QUÉ ES DE LA VIDA DEL PADRE JULIO CESAR GRASSI, UN PEDÓFILO SUELTO EN BS. AS?

¿EN QUÉ ANDARÁN Christian von Wernich y su RECLUSIÓN PERPETUA?


Daniel Mancuso


3 comentarios:

Anónimo dijo...

¡¡cuánta lacra se esconde debajo de las sotanas!!
saludos, Pepe de Chubut

Horacio dijo...

Compañero:
La Iglesia es una institución que se adueña de las palabras. Les da el valor que se le canta y por ejemplo: "pedófilo" existe sólo para los que no usan sotana. Si usás sotana, o uniforme, las palabras tienen sólo un significado, el que tu institución quiere.
Pero están listos, porque las palabras son libres. Nunca podrán enjaularlas. Alguna vez se les vuelven en contra y con ellas el pueblo.
Un abrazo peronista.

Silvia Ca dijo...

Pobre compañero jesus. las atrocidades que han hecho en su nombre o escondidos tras su figura.
para uds habra jucio final tambien, sres curas.

aguantan

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