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domingo, 10 de agosto de 2014

RUIDOS Y MARIPOSITAS













Va a estar linda Buenos Aires, linda como esas chicas que se operan hasta el aliento. Después denuncian al cirujano porque les puso plutonio para agrandar las tetas y endurecer los gluteos sin que se note. Tarde piaste, nena.  No hay vuelta atrás, el veneno ya circula por adentro.

Aunque abramos la mandíbula atribulados por las rubias redondeces, más temprano que tarde, la ficción estalla cual implante de siliconas. Así pasa en la gran ciudad puerto, la más rica, la más injusta, la más mentirosa.

Y parafraseando a Guido, el nieto 114 (gracias a la vida es músico) quien en conferencia de Prensa decía: hay como unos ruidos que tenés en la cabeza, y como unas maripositas de dudas y de preguntas que están ahí fuera del campo de visión, y hay cosas que no las sabés pero las sabés..., nosotros tenemos una invasión de langostas sobre nuestras vidas cotidianas de este lado de la General Paz.  Entonces, merecen preguntarse algunos ruidos que la intuición, el sufrimiento y la ciencia develan: Si algo huele a podrido en la CABA desde hace tanto tiempo, ¿por qué persiten el mal olor y la mierda?

La pregunta es incómoda, y seguramente generará críticas, acusaciones y estigmatizaciones. La pregunta crece y es más de una, se hace plural, clamor, impotencia. Las preguntas siempre molestan cuando destapan la olla. ¡Ojo! ¡Atención! Más de uno piensa, aconseja, acciona: mejor no hablar de ciertas cosas. Pero lo hacemos igual: Cerca de 5 mil militantes kirchneristas se congregaron en la Facultad de  Ciencias Económicas de la Universidad de Buenos Aires para celebrar el Plenario de Unidos y Organizados de la Ciudad. Las 21 comisiones en las que se debatió estuvieron organizadas bajo temáticas como hábitat, vivienda y urbanización; educación, salud y cultura; políticas de inclusión y restitución de derechos; economía; descentralización, comunas, seguridad democrática y participación ciudadana.

¿Saben los compañeros y compañeras militantes que toda esa energía, los debates, las propuestas, son ninguneadas la más de las veces? ¿Saben que hay un filtro allá arriba? ¿saben que en las fotos están algunos de quienes votan otra cosa, casi antinómica a lo que se propala en cánticos y consignas? ¿saben que en la Legislatura porteña hace rato que se cocina una sopa neoliberal donde todos ponen y sacan unos pocos?

No tienen que intentar volver en 2015, casi casi están cogobernando, muchachos, no jodamos.

¿Si son tan numerosos y están en todos lados, en todos los conflictos sociales, cómo no se enteran de lo que pasa en la vecindad (En la selva se escuchan tiros, son las armas de los pobres, son los gritos del latino...) si atronan las protestas en los barrios por las inundaciones, la apropiación de los espacios públicos, los yopin y negociados inmobiliarios, el plomo en sangre, la caca flotando, las casas a la orilla de la mugre?

Sin la democracia participativa, sin el respeto irrestricto a la Constitución de la Ciudad, sin la palabra y el empoderamiento de la ciudadanía, seguiremos nadando en las aguas sucias del neoliberalismo larvado, residual.

Claro, claro, hay que pararlo a Massa, explican, y entonces alimentan a Mauricio Frankestein y le votan todas las leyes en connivencia con el gorilaje PRO, los negocios de IRSA que en breve rebautizará a la reina del plata como Irsápolis, y todos contentos.

¿Qué hubiera pasado si las Madres y las Abuelas hubieran detenido su andar porque no era conveniente para los intereses partidarios, electorales, coyunturales, tácticos, estratégicos de tal o cual gobierno? ¿Eran golpistas, destituyentes, gorilas, antidemocráticas, las Madres y las Abuelas cuando se opusieron a las Leyes de Obediencia debida y el Punto Final y los Indultos? ¿Dónde estarían Guido y los 113 anteriores, todavía en el anonimato o en las nubes de Ubeda?


Una vez, nos tocó participar de innumerables debates en la Constituyente de 1996, en la Biblioteca Nacional, cuando Graciela Fernández Meijide estaba en la cumbre y Anibal Ibarra era indestructible. Era, ¡qué orgullo!, la primera Constitución de la Ciudad autónoma de Buenos Aires. Y uno estaba allí, militando la democracia. Luego de arduas batallas verbales, logramos una síntesis sobre patrimonio urbano, pero... llegó Anibal y tiro todo a la basura: había hecho un acuerdo con los presidentes de bloque, y había que votar otra cosa. ¿Pero...?  Pero nada, es así y no se discute. Así funciona la democracia representativa, donde los protagonistas, a veces, casi siempre, no se enteran de las roscas de sus representantes, gente linda que hace cosas.  


Y una preguntita final: ¿de qué se ríe, señorita legisladora?




Daniel
Mancuso





2 comentarios:

Anónimo dijo...

También vivo en la ciudad y muchas veces veo que cosas que yo critico y a la mayoría de los porteños les agradan, el metrobus, las bicisendas, son ejemplo. Me parece muy difícil hacer política en esta ciudad y coincido que hay que buscar la forma de frenar a Massa(que ya despliega aquí un capital de campaña impresionante). Lola.

profquesada dijo...

NO frenás a Massa haciendo lo que él haría que no es muy distinto de lo que hace Macri, Tal vez solo cambiarían algunos nombres de los favorecidos. En cambio los perjudicados serian los mismos que ahora.

No hay coyuntura ni táctica política que justifique el renunciar a los principios eso siempre se paga mucho más caro que mantenerlos. Hasta Raúl Alfonsín lo tenía claro, aunque a veces flaquease al ponerlo en práctica.

Un abrazo, Mancu.

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