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domingo, 25 de agosto de 2013

ELOGIO DE "LIBERACIÓN O DEPENDENCIA"









A veces, nuestro sentido del espacio tiempo histórico se distorsiona, nuestra propia conciencia nos engaña, y creemos que todo empezó desde que llegamos a la fiesta o a la tragedia. Pero la historia ya venía desde lejos haciendo sus piruetas, y el largo viaje que no termina nos encuentra en un tren repleto de contradicciones para resolver (o no), con señales claras de cómo venía la película (y cómo seguirá) aunque muchísimos ni se den por enterados. El viaje tiene muchos matices pero hay dos grandes colores, los desaprensivos por un lado, y los resistentes (algunos hasta morir en el intento) por el otro.

¿Qué habría dicho un Lanata de entonces sobre las ínfulas revolucionarias de unos autoritarios Belgrano Moreno y Monteagudo?

Siempre fue así, en 1810 y en el 2001 también, que siempre ha habido chorros, maquiavelos y estafaos, contentos y amargaos, valores y dublé...pero que el siglo XXI es un despliegue de maldá insolente, ya no hay quien lo niegue. Vivimos revolcaos en un merengue y en un mismo lodo todos manoseaos... decía Discepolín. Hay que establecer si nos gusta y queremos seguir así.

Nada concluye al fin, nada puede escapar. El error fue creer que con la dictadura nunca más veríamos el sol, creerle a Alfonsín que "Con la Democracia se come, con la democracia se educa, con la democracia se cura", asumir que con  Menem se acababan las ideologías y era el fin de la historia, haberse regodeado demasiado en el 1 a 1 y deme 2, y los viajes por el mundo, creer el discurso falluto y aburrido de De la Rua, no haber previsto el derrumbe y el corralito de Cavallo... y ahora, varios años después, repuestos y engordando (aunque todavía hay muchas ñatas contra el vidrio), algunos se sorprenden con la novedad de que quieren volver a los 90, o que los jueces juegan para la corporación mediática o para la agrotóxica. ¿Y qué decía Vizcacha? Nunca dejaron de estar, nunca dejaron de conspirar. Ni todo es estático, ni todo el pasado se evapora mágicamente.

¿En qué se diferencian los bombardeos a HIROSHIMA y NAGASAKI, con la furia negra que LLOVIÓ MUERTE EN PLAZA DE MAYO, con las napalm en VIETNAM, con los 30.000 desaparecidos de acá, o con el campo de concentración en GAZA?  Como en el juego de los 7 errores, los cuadros se parecen y son mínimas las diferencias, casi imperceptibles. Y esa continuidad de la iniquidad y el terrorismo se nos muestra como compartimientos estancos, no obstante ser la incesante persistencia de la opresión. Otra vez, nos tiran del tren.

La evolución del malandraje también viaja en coches de lujo. El último medio siglo no cambió el orden de las tensiones. Del incunable PATO DONALD  de los 70, a los Aviones que no aterrizan y un espía llamado SNOWDEN, la manipulación de la información no ha cambiado de manos ni de recetas. Mientras distraídos miramos por la ventanilla la puesta en escena ad hoc, en los vagones se produce la rapiña.

Andamos confundidos, ahora que cada uno tiene su celular para mandar mensajitos, ¿nos sentimos más libres o más atados?

Ahora que los medios y los jueces deciden para adónde no ir, ¿estamos mejor o peor? ¿es ésta la democracia que nos merecemos?

Ahora que nos horrorizamos por la muerte en cadena nacional desinformativa de un señor asaltado en una entradera y no nos asombra ni un poquito que se mueran 22 argentinos por día en automóviles siniestrados voluntariamente, ¿somos más o menos felices?

Las palabras perdieron sentido en la batalla cultural, y eso da miedo. Se han apropiado de la libertad, del respeto, de la paz. Sin duda, las viejas consignas que cayeron en el olvido no son tan viejas ni tan olvidadas. Las dicotomías nunca dejaron de ser o estar, sólo fueron tapadas por "la gente", el progresismo, el consenso y el diálogo, los periodistas independientes, los dirigentes opositores que defienden la libertad de expresión y las instituciones de la república. Con un tren del sur volvieron los conflictos, la discusión política, las zonceras desactivadas, las nuevas zonceras televisadas, los cacerolazos y los insultos, el pueblo y los golpistas de todo cuño. En este nuevo escenario, hay una teoría de los 2 demonios remozada que aprovecha la tilinguería en ascenso para llevar agua para el molino del que se dice más débil aunque es el más fuerte, el que nadie eligió, el que transa con civiles y militares, policías y jueces, nos pone los candidatos y se burla de todos nosotros.

El tren pasa todas las mañanas y sigue viaje sobre los rieles paralelos hacia el infinito. La disputa es por quién conduce la máquina y decide el camino.






Daniel
Mancuso









Ricardo Forster
Entre la memoria del pasado y la disputa del presente






2 comentarios:

Hilda Mendoza dijo...

Sí, el tren pasa... O nos subimos para que no nos pongan maquinistas indeseados que decidirán caminos recorridos en otras épocas(donde esta vez nos tocará a nosotros -y a nuestros hijos- que nos arrojen a las vías) o nos quedamos en la estación y a no quejarse si aparece una cuadrilla para cerrar el ramal...

profquesada dijo...

Muy bueno amigo Mancuso, muy bueno.

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