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lunes, 27 de febrero de 2012

EL APLAUSO COLONIZADO





No lo entiendo, juro que no lo entiendo. Todos los diarios hablando de la ceremonia de los Oscar. Ni siquiera competía una película argentina, uruguaya o brasileña. En Facebook hubo infinidad de comentarios sobre los ganadores y los vestidos y los famosos. En la radio todos comentaban las peripecias de la noche de anoche. ¿Y? Lo cierto es que premiaron a una actriz por su papel en la película que cuenta la vida de Margaret Thatcher... y la imagen es patética, realismo mágico: como si los criollos, cuyos familiares fueron asesinados por las balas realistas, llenaran los cines, lloraran y comieran pochoclo, estuvieran atentos a la película de Pío Tristán, y gozaran en la oscuridad de la sala al ver los prolegómenos de su matrimonio. Idiotas. La poderosa industria cinematográfica de Hollywood nos arrolla desde hace décadas con su colonización pedagógica (Hernández Arregui dixit), nos vende sus imágenes y símbolos, su cultura y sus intereses. El cine estadounidense nos formateó por generaciones, nos regaló "Halloween", sus héroes y sus modas, sus productos, su merchandising, y nosotros, transformados en país semicolonial consumimos sus productos culturales como caramelos, en detrimento de nuestro cine, nuestra identidad latinoamericana y nuestro propio bienestar.

    «Pero en 200 años también hay otras formas de colonia. Porque, qué es el término “colonizar”, es dominar. La psicología del colonizador sobre el colonizado, es la subordinación física, intelectual y económica; esa es la verdadera colonización. No crean que la colonización se expresa únicamente a través de la dominación militar. Eso fue en los anacronismos del colonialismo de fines del siglo XIX y parte del siglo XX...»


Hoy, en el día de la patria ─porque la patria es la bandera, y la bandera somos el territorio y los 40.000.000 adentro (Cristina dixit), unidos, trabajando y estudiando por un país con justicia social y felicidad para todos y todas─ es un buen momento para pensar qué significa ser argentino, el himno, la escarapela, la bandera y todo eso...





Daniel
Mancuso



7 comentarios:

ram dijo...

Es usted el que no entiende, se quedó en la antigüedad, con el oscar se premia "arte" y no hay tema que merezca ser interpretado políticamente; la mina es muy buena actriz y la historia de la "dama de hierro" es de una mujer importante (nada que ver con la bruja infame que quería un ataque nuclear a Córdoba).
Además, permítame que lo ponga en vereda (así doña sarlo queda contenta), ¿a quién le importan esas islas? - A usted y a 3 ó 4 gatos locos (y kirchneristas) porque el mundo es, afortunadamente, un lugar más serio y viendo la crisis de europa, ¿qué ejemplo de vida se rescata?, entiende ahora?, se rescata a la más brutal y despiadada ejecutora (nunca mejor aplicada la palabra) al servicio del neoliberalismo, la que ni pestañeó cuando se murieron esos cándidos protestones ingleses en huelga de hambre; ese coraje, esa claridad de conceptos, tan necesarios ahora en que la cosa la manejan tenócratas y debiluchos por el estilo y las muchedumbres quilomberas, justamente, hacen quilombo.
Como la original no está disponible, está vieja, gagá, se caga encima, usa pañales, completamente herrumbrada; recuperemos el "espíritu", la Meryl es por lejos más agradable y el mensaje de la peliculita será claro, nada de ceder a las tentaciones populistas.
Las Malvinas son un tema de tercermundistas como usted o yo, la doña hace falta en el mundo que importa, justo ahí donde el modelito neoliberal quiere terminar de hacer moco todo....

Biblioteca Peronista dijo...

Sí cumpa la reproducción de la industria cultural del cine yanki está en lo cotidiano desde la tv por cable en la cual la mayoría de los canales son de programas o pelis yankies (parece que vivimos allá) o vayamos a lo más simple los canales de aire cuando pasan películas oh casualidad son yankies aunque ya las pasaron diez mil veces... Hay una negación a la identidad nacional-latinoamericana, la independencia cultural es una gran batalla quizás más difícil que la económica de lo tan enraizada que está al presentarse naturalizada.
Se me viene a la mente el librazo de Arregui, Qué es el ser nacional? o Imperialismo y Cultura, imperdibles.
Abrazo

Daniel Mancuso dijo...

Es así nomás, como decían Arregui, Ugarte, Cooke, Puigross, Jauretche...

abrazo

Rocco dijo...

El Oscar es un premio local de EEUU, no es un premio internacional como son los de San Sebastián, Cannes o Berlín por nombrar algunos. Sin embargo la misma industria de Hollywood que nos inunda con sus películas lo instaló como el premio “más importante” del cine. La mayoría de cadenas de cines con múltiples salas que se instalaron en los 90 son también de origen norteamericano, se advierte en la estética de las salas, en que se llame “pop-corn” a nuestro conocido pochoclo entre otros detalles. Basta con observar cada jueves en el total de estrenos en estas u otras salas, cuántos de ellos son norteamericanos y cuántos no, la mayoría son norteamericanos. Hasta el cine italiano o francés que hace años tenía una presencia muy importante (y también producción más numerosa) en nuestro medio quedó relegado a aquellas películas que obtienen un premio en algún festival y que también son distribuidas por compañías de EEUU. Podemos también citar la gran cantidad de películas y series norteamericanas que se emiten por los canales de aire o cable (muchos canales de cable también son de EEUU). [Me viene a la cabeza en este punto la plena vigencia de la Ley de Medios siempre frenada por esas medidas cautelares…..)
Desde muy chicos vemos dibujos animados casi todos producidos en EEUU (cuál no es de ahí?). No es para extrañarse que nos hayan vendido su “Halloween” como también su “Valentine Day”. Tal como decís el cine y la TV de EEUU nos venden sus imágenes, símbolos, su cultura, sus intereses y su forma de vivir como si fuera la más atractiva. Y la entrega de los Oscar. Para los medios locales es noticia destacable porque tiene audiencia, todos vimos una o varias de esas películas y de ellas u otras o de la TV conocemos a muchos de esos actores precisamente por lo que dije antes: la gran mayoría del cine a que accedemos viene de allá.
Lejos estoy de sugerir que se prohiba exhibir cine de cualquier procedencia, no hay que prohibir nada, hay que darle mayor lugar al cine y TV de otros países y por supuesto seguir con el fomento a la producción nacional que entiendo que ya existe. Mostrando diversidad de costumbres y culturas es más difícil instalar uno como estereotipo.

En cuanto al premio a Meryl Streep que citás creo que lo merece por representar el personaje que le marcaron libreto y dirección. Esta película no es biográfica. Una M Thatcher anciana que entre delirios recuerda escenas de su vida pasada, escenas que se detienen en mostrar las dificultades que enfrentó siendo mujer e hija de un almacenero para ingresar y ascender en ese partido mucho más que en sus acciones siendo primer ministro, de esas partes da una versión lavada y minimizada o directamente las omite. Se nota que la directora se esfuerza en mostrar que el gobierno de Thatcher no fue tan perverso, objetivo que no consigue.
Saludos.-

Anónimo dijo...

Hace muchos años que no me interesa esa entrega de premios. No recuerdo haber mirado la ceremonia por TV.
No entiendo la razón por la cual mencionás ese tema en tu blog, que sigo y admiro.
Una forma de ir eliminando la colonización en no darle más pelota a toda la "cultura" que nos invade desde allá y en ese sentido adhiero fervorosamente a lo expresado por Biblioteca Peronista.

Saludos
Tilo, 70 años

Daniel Mancuso dijo...

Estimado Tilo, el tema nos guste o no está presente, por eso lo discutimos, pero coincido en que no hay que darle mucha pelota...

Carlixyz dijo...

Buenas, ni me voy a gastar en hablar del humo que venden desde esa alfombra roja, cosa que a mi parecer desde hace varios años que han destruido su prestigio hasta lo más vergonzoso.

por que confieso que quizá alguna vez me hizo emocionar Di Palma, Ridley Scott e incluso entre varios más también me entretuvo alguna vez el viejo Spielberg o Jorgito Lucas (e incluso me puedo ir más atrás con el mudo en blanco y negro que vale la pena mucho más todavía) pero eso fue hace mucho tiempo ya, décadas hace que se fueron al carajo, la ironía es que son victimas de su propias políticas neoliberales que hicieron cualquier cosa con el mercado y su industria, en síntesis terminaron destruyendo la mística del cine.

No vale la pena calentarse con esos premios comprados ni tampoco con toda la caterva de giles anquilosados en esa ridícula costumbre que están pendientes del color del calzón que usaron esa noche.
La posta está sucediendo acá, hoy y ahora..

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