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lunes, 17 de octubre de 2011

MUCHOS 17 de OCTUBRE






En distintas ciudades de Asia y Oceanía, y en las principales ciudades europeas, miles de personas han salido a las calles para reclamar un cambio global ante la situación económica, política y social actual. Esta ola de protestas se ha extendido ya por todo el mundo, menos, ¡oh causalidad!, en Suramérica.





    «El sol caía a plomo cuando las primeras columnas de obreros comenzaron a llegar. Venían con su traje de fajina, porque acudían directamente de sus fábricas y talleres. No era esa muchedumbre un poco envarada que los domingos invade los parques de diversiones con hábito de burgués barato».


La protesta global no se detiene. Las marchas del 15 de Octubre se iniciaron en Zúrich (Suiza), donde centenares de “indignados” se concentraron frente a los bancos UBS y Credit Suisse. En Ginebra, en la Plaza de las Naciones Unidas. En Ámsterdam, una concentración frente a la Bolsa “contra el poder de los bancos, la codicia y el fracaso de la política”. En Fráncfort, hubo marchas por el centro hacia la sede del Banco Central Europeo (BCE). En Berlín, miles de “indignados” hacia la Puerta de Brandeburgo. En Colonia, cientos de personas frente a la sede del Deutsche Bank.

    «Frente a mis ojos desfilaban rostros atezados, brazos membrudos, torsos fornidos, con las greñas al aire y las vestiduras escasas cubiertas de pringues, de restos de breas, grasas y aceites. Llegaban cantando y vociferando, unidos en la impetración de un solo nombre: Perón. Era la muchedumbre más heteróclita que la imaginación puede concebir».


En Londres, cientos de personas en las calles con la intención de llegar a la Bolsa, que permanece blindada por un fuerte dispositivo policial. En París, los “indignados” se concentraron en la plaza Belleville. En Roma, Una de las marchas más multitudinarias, sobrepasa los 200.000 asistentes, vigilados por un fuerte dispositivo policial.

    «Los rastros de sus orígenes se traslucían en sus fisonomías. El descendiente de meridionales europeos, iba junto al rubio de trazos nórdicos y el trigueño de pelo duro en que la sangre de un indio lejano sobrevivía aún. El río cuando crece bajo el empuje del sudeste disgrega su enorme masa de agua en finos hilos fluidos que van cubriendo los bajidos y cilancos con meandros improvisados sobre la arena en una acción tan minúscula que es ridícula y desdeñable para el no avezado que ignora que es el anticipo de la inundación. Así avanzaba aquella muchedumbre en hilos de entusiasmos que arribaban por la Avenida de Mayo, por Balcarce, por la Diagonal».


En Seúl, activistas surcoreanos ocuparon, las calles del centro y el distrito financiero para protestar contra el entorno financiero “tóxico” del país. En Tokio, centenares de indignados salieron a las calles con pancartas en inglés y japonés, contra la banca y el sistema financiero. En Taipéi, se reunieron en el centro financiero de Taiwán. En Hong Kong, cerca de la Bolsa local, portando pancartas con lemas como “los bancos son un cáncer”. En Manila, frente a la embajada estadounidense en señal de apoyo al movimiento ‘Occupy Wall Street’. En Yakarta, los indonesios salieron a la calle, en señal de protesta, frente a la embajada estadounidese.

    «Un pujante palpitar sacudía la entraña de la ciudad. Un hálito áspero crecía en densas vaharadas, mientras las multitudes continuaban llegando. Venían de las usinas de Puerto Nuevo, de los talleres de la Chacarita y Villa Crespo, de las manufacturas de San Martín y Vicente López, de las fundiciones y acerías del Riachuelo, de las hilanderías de Barracas. Brotaban de los pantanos de Gerli y Avellaneda o descendían de las Lomas de Zamora. Hermanados en el mismo grito y en la misma fe iban el peón de campo de Cañuelas y el tornero de precisión, el fundidor mecánico de automóviles, la hilandera y el peón».

En Melbourne, en la Plaza de la Ciudad para participar en la protesta de ‘Occupy Melbourne’ y han plantado unas 20 tiendas de campaña en esa zona. En Sidney, los indignados en las calles del centro financiero más grande de Australia con pancartas como: “El dinero no se come” o “Somos el 99% de los australianos”. En Wellington, Auckand, Dunedin y New Plymouth se movilizaron, con el mismo objetivo en Nueva Zelanda: protestar contra el aumento de la desigualdad y la avaricia corporativa.

    «Era el subsuelo de la patria sublevado. Era el cimiento básico de la Nación que asomaba, como asoman las épocas pretéritas de la tierra en la conmoción del terremoto. Era el substrato de nueva idiosincrasia y de nuestras posibilidades colectivas allí presente en su primordialidad sin reatos y sin disimulos. Era el de nadie y el sin nada en una multiplicidad casi infinita de gamas y matices humanos, aglutinados por el mismo estremecimiento y el mismo impulso, sostenidos por una misma verdad que una sola palabra traducía: Perón».

En Argentina, millones de familias festejamos el día de la madre, brindamos, nos abrazamos, nos dimos besos. Esperamos con ansias dejar de ver los mamarrachos televisivos de la publicidad electoral opositora. El domingo 23, volveremos a festejar, a brindar, a darnos besos, cantar, bailar y esas cosas...


1
Leemos en "Palabras con Leopoldo Marechal", por Alfredo Andrés, 1968 (Extraído del libro: "La Jornada del 17 de octubre" compilado por Fermín Chávez)...


“Era muy de mañana, y yo acababa de ponerle a mi mujer una inyección de morfina (sus dolores lo hacían necesario cada tres horas). El coronel Perón había sido traído ya desde Martín García. Mi domicilio era este mismo departamento de calle Rivadavia. De pronto me llegó desde el Oeste un rumor como de multitudes que avanzaban gritando y cantando por la calle Rivadavia: el rumor fue creciendo y agigantándose, hasta que reconocí primero la música de una canción popular y, enseguida, su letra:

Yo te daré
te daré, patria hermosa
te daré una cosa
una cosa que empieza con P...
Perooooón.


Y aquel “Perón” resonaba periódicamente como un cañonazo.

”Me vestí apresuradamente, bajé a la calle y me uní a la multitud que avanzaba rumbo hacia la Plaza de Mayo. Vi, reconocí y amé a los miles de rostros que la integraban: no había rencor en ellos, sino la alegría de salir a la visibilidad en reclamo de su líder. Era la Argentina invisible que algunos habían anunciado literariamente, sin conocer ni amar a sus millones de caras concretas y que no bien la conocieron, les dieron la espalda”.

“Desde aquellas horas, me hice peronista”.


2
La calle, siempre la calle. El pueblo, las multitudes haciéndose oír, el miedo reaccionario espiando detras de las cortinas, la fuerza de la movilización, las conquistas, la memoria. Los excluídos, los privilegiados, la balanza que se mueve de un lado solo.

¿Será tal vez, un reflujo histórico tardío de aquel gran aluvión de hace 66 años, que fue mojando paulatinamente las conciencias del mundo?

¿Será el ejemplo argentino de cómo salir de la crisis del capitalismo global?

¿Será hora de reivindicar el 17 de octubre como fecha patria, orgullo de todos los argentinos, y por qué no, futuro feriado nacional?

Es un día de festejo, de conmemoración, de alegría, de lucha y de esperanza. De ser un día peronista pasó a ser un día de todos, sin duda, gracias al peronismo en el gobierno, que hoy se llama kirchnerismo, y que tiene un pueblo movilizado para seguir construyendo futuro.


Daniel Mancuso

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