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domingo, 16 de octubre de 2011

GRONDONA 2 DEMONIOS E IMPUNIDAD






Mariano Grondona vuelve a las andadas. Es el más peligrosos de todos. Desde hace más de medio siglo, ha cultivado las fértiles praderas del autoritarismo, el golpe de Estado y las dictaduras. En democracia, ha sabido travestirse en periodista político y opinador serial, siempre en defensa del Statu quo, a través de intrincadas falacias argumentativas. Con su verba académica supo defender el neoliberalismo menemista, con tanta pasión como ahora ataca el populismo kirchnerista.

Mucho hemos analizado sus opiniones y notas en La Nación, y descubrimos que siempre se supera, con su inveterada militancia desestabilizadora a favor de la antipolítica y la injusticia social.

La Nación sigue, poco a poco, bregando por la reinstalación de la Teoría de los , por eso Grondona escribe este domingo: Casi mil militares presos sin condena: al enemigo ni justicia...

En su perversa intención de instalar la idea de que el Terrorismo de Estado es lo mismo que la actividad de los grupos guerrilleros, Grondona dispara la primer mentira histórica...


    «...En su análisis del libro de Eliaschev, Kovadloff se ocupa de "la media verdad que nos falta". ¿Cuál es ella? En palabras de Kovadloff, "reconocer las acciones criminales de quienes, antes del golpe de 1976 y en nombre de la patria socialista , embistieron contra el orden constitucional, ya que está probado que el terrorismo fue el primero en recurrir a la violencia armada y que siguen pendientes de condena los responsables de tantos secuestros y asesinatos cometidos en nombre de esa patria socialista y en desmedro de la democracia y la Constitución". Continúa Kovadloff: "Los terroristas jamás fueron juzgados ni tampoco sus víctimas fueron reconocidas como tales, y ello deja la sensación amarga de que la media verdad ganada sobre aquel oscuro país que fue el nuestro debe y puede llegar a convertirse en una verdad entera"...»






No es verdad que "está probado que el terrorismo fue el primero en recurrir a la violencia armada", Grondona olvida a sabiendas que el 16 de junio de 1955, la Plaza de Mayo ardió en llamas de indignación y muerte cuando los aviones de la Marina de Guerra sobrevolaron la casa de Gobierno, para matar al presidente de la Nación Juan Domingo Perón. Grondona oculta que en ese bombardeo cobarde murieron más de 350 civiles inocentes, y hubo más de 1.100 heridos. Ese fue el primer gran acto de terrorismo protagonizado por las fuerzas armadas argentinas, y no por civiles. A partir de allí, comenzó la cacería.

(VEA ¡¡¡ NO BOMBARDEEN BUENOS AIRES !!!)


    «...Según las fuentes a las que hemos consultado, esta otra "media verdad" tendría que incluir el hecho de que aún hoy hay alrededor de mil militares presos sin condena. Algunos de ellos pueden haber cometido crímenes de lesa humanidad, pero todos ellos siguen en prisiones comunes con procesos inexplicablemente aletargados que se prolongan indefinidamente, sin que el Estado de Derecho, que es por definición el nuestro, haya avanzado resueltamente después de que el presidente Kirchner, a partir de 2003, ordenó encarcelarlos...»


Tampoco es cierto que haya una media verdad. La dictadura sigue vigente en nuestros días mientras haya 400 argentinos que no saben quiénes son sus padres porque fueron secuetrados por los militares cuando eran niños, y criados por otras familias, que en muchos casos les ocultaron su origen. Hay 400 nietos por recuperar.

    «...Lo que hubo entre 1983 y 2003, entonces, fue una amnistía gradual . Pudo pensarse que de este modo se daba término al odio entre argentinos. Pero al asumir el poder en 2003 el presidente Kirchner nos retrotrajo de golpe a la raíz de los terribles años setenta. Lo que estamos viendo ahora, ¿es por ello el retroceso de la pacificación de 1983-2003, y su reemplazo en nombre de la venganza por lo que ocurrió hace treinta años?


    »La venganza encierra un mecanismo incesante. Cuando un grupo agravia al otro, siente su ofensa como algo menor si se la compara con lo que siente el grupo agraviado. Cuando éste ejecuta su propia venganza, infiere a su vez una ofensa que el grupo ofendido siente como algo mayor. La secuencia de las venganzas recíprocas se vuelve, así, inexorable, transmitiéndose a hijos y nietos. Este oscuro mecanismo puede tornarse interminable; basta recordar, en tal sentido, que los serbios y los croatas, antes de la paz actual, se han odiado a lo largo de mil años.

    »¿Queremos este fatídico derrotero para nosotros? Aunque silenciadas, ya hay organizaciones de hijos y nietos de militares que maduran, quizá, su propia revancha. La única manera de ponerle coto a esta fatídica secuencia es la reconciliación. Cuando Mandela tomó el poder en Sudáfrica, lo primero que hizo fue promover el perdón recíproco de los blancos y los hombres de color. Hoy, Sudáfrica es un ejemplo de democracia. ¿Nos queda demasiado lejos este horizonte? Este es, al menos, el temor de Kovadloff...»

Doctor Mariano Grondona, usted es abogado y periodista, si sabe que hay grupos de familiares de militares que pretenden venganza debe denunciarlos en los tribunales. Usted clama por la reconciliación como forma de tapar, de ocultar, de olvidar los delitos que se siguen cometiendo. El odio que usted pretende evitar entre argentinos se consolidará mientras los culpables sigan sin su castigo, que es precisamente lo que usted pretende para ellos: la impunidad.

El titular de la Corte Suprema de Justicia, Ricardo Lorenzetti, en el mismo diario La Nación les contesto, el martes 6 de septiembre pasado...

«Los juicios por crímenes de lesa humanidad son una conquista de la sociedad en su conjunto», y destacó su importancia al advertir que «no dependen de la coyuntura sino que son parte de un proceso histórico».

En declaraciones a radio Continental, Lorenzetti aseveró que «la voluntad de avanzar en esta cuestión es inherente al contrato social de todos los argentinos».

«Estamos todos de acuerdo, hoy no hay disidencia de los partidos políticos, o en el conjunto de la mayoría de la sociedad».

El magistrado se explayó así sobre el libro "Derechos humanos: justicia y reparación", que escribió junto a Alfredo Kraut, también funcionario de la Corte Suprema.

La obra subraya como uno de los ejes fundamentales que los juicios por crímenes de lesa humanidad son «una conquista de la sociedad en su conjunto, que luego se traslada a las instituciones y los tres poderes del Estado reconocen que hay que realizarlos».

«Esto es un proceso que nace en la lucha de muchísima gente, comenzó con el Juicio a las Juntas»...



Si no se aburrió, lo invito a leer...

MARIANO GRONDONA y EL POSTGORILISMO




Daniel Mancuso

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