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jueves, 7 de julio de 2011

LA NAVE VA






Te escribo a vos que votás por primera vez. A vos que vivís en la ciudad más rica de la Argentina, y quizás la más injusta. A vos que dudas sobre dónde poner el voto.

Sentís que es muy importante tu decisión del domingo 10 de julio, y no querés equivocarte. Coincidimos en los sentimientos y la responsabilidad. Sea la primera vez o la décimocuarta, la acción del sufragio es un hecho patriótico. Hoy más que nunca.

Hubo un tiempo en que parecía que todo se iba por el agujero de la política vacía, y daba lo mismo votar o no, porque los dirigentes y gobernantes hacían lo posible para arruinarnos la vida, hipotecarnos el futuro, borrarnos la historia, amargarnos el presente. La patria implosionó en DICIEMBRE 2001, y aprendimos que gritar "que se vayan todos", y golpear cacerolas no era la solución.

El barco estaba al garete. En 2003, hubo cambió de capitán. Un señor desgarbado y con un ojo indeciso se puso al frente del timón y enfiló hacia el horizonte, hacia el sol que se mojaba las patas en el porvenir. Nadie esperaba milagros, era un desconocido que seguramente no haría nada bueno, como los anteriores. Pero nos sorprendió. Hizo maniobras sorprendentes, esquivó témpanos poderosos, capeó tempestades y críticas con mano firme y la sonrisa dulce de los que saben quiénes son amigos y quiénes no, y qué ruta tomar.

Así, poco a poco, fue rescatando náufragos en el camino, familias abandonadas en los islotes de la desocupación, viejos agarrados a trozos de esperanzas que flotaban a la deriva, pibes que habían visto a sus padres sucumbir en el abismo de la tristeza y el hambre.

Miles de marineros nos pusimos al hombro su viaje, nuestro viaje. Tenemos poco equipaje. Lo suficiente. Nuestros muertos y nuestros sueños. Y el dolor por los que todavía están en el agua fría, esperando ser rescatados. Lloramos por no llegar a tiempo algunas veces, pero es tanto el trabajo por hacer, son tantos los boquetes abordo...

La nave se fue poblando de gente y actividades, cada uno bregando en lo que mejor sabía hacer. Y se arreglaron las averías, se hicieron nuevos camarotes, mientras la sala de máquinas fatigaba duro, sin descanso.

Llegamos a puertos impensados tiempo atrás, e imaginamos nuevos recorridos. Se sumaron otras naves, y pudimos armar una flota latinoamericana que es orgullo en los mares del mundo.

El capitán murió, de improviso. Y como suele suceder, descubrimos todos sus virtudes ante la ausencia brutal, y nos dimos cuenta que no lo habíamos valorado suficientemente. Pero el barco sigue avanzando, rompiendo hielos y barricadas, atravesando aguas turbias plagada de tiburones y otras bestias feroces. Ahora el timón lo tiene su esposa, la capitana coraje. Conduce con destreza y sensibilidad, a pesar de los susurros malintencionados, los chismes y motines fatuos. La mujer, sabiamente, hace caso omiso a las intrigas manipuladas por los correveidiles, y los neutraliza redoblando la marcha.

Y así sigue el viaje interminable por los mares de la historia. A veces, hay altercados, algún rufián haciendo lío en cubierta, mercachifles ocultándose entre el pasaje, fulleros timando a desprevenidos y a compañeros de ruta, sin distinción. Pero son los menos, se los detecta y se los arroja por la borda, como debe ser.

Somos millones que la remamos dia y noche, y sostenemos la travesía heróica que nos pertenece, como la brisa fresca y los amaneceres. No somos perfectos, ni santos. Somos humanos que pensamos en plural, y lo que tenemos lo queremos repartir entre todos. Tal vez, nos equivoquemos y seamos demasiado apasionados, mas nos apremia la vida que es corta, y hasta acá, ha sido bastante injusta.

Lo cierto es que tenemos ideas inquebrantables, experiencias, memoria y talento para seguir en la ruta de la felicidad, que no termina nunca, y está adelante, como las utopías que no se dejan alcanzar pero sirven para navegar...




Daniel Mancuso

3 comentarios:

Columna Norte dijo...

Excelente Compañero!
A ellos es a quienes debemos argumentar para obtener su apoyo.
Un saludo,
Ikal

Anónimo dijo...

Daniel........impresionante, admirable desde todo punto de vista, renglon por renglon.... saco brillo... la verad?...UN relato HOMERICO.


Walter Paredes

Daniel Mancuso dijo...

Gracias, compañeros, abrazo

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