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martes, 11 de enero de 2011

PLÁCIDO RAPACIOLI O JUAN MANUEL DOMINGO







Juan Manuel es un peronista de tiempo completo. Un militante que patea el asfalto y rasguña el barro. Periodista, investigador, docente, militante, bloguero, comunicador de buenas noticias y desmitificador de zonceras. Además de ser secretario de Acción Política y Vicepresidente de ARBIA (Asociación de Radiodifusores Bonaerenses y del Interior de la República Argentina), y de conducir FM 100.7 Emisoradel Sol, el Rapa no descuida el espíritu.

Lo que casi todos ignorábamos, lo que pocos conocían, es que su talento artístico integral excedía todos los vaticinios. Y como es un tipo humilde, nunca quiso hacerse notar, y cultivó el perfil bajo, bajísimo, para no fanfarronear.

Nosotros tuvimos acceso a un material fílmico exclusivo y casi secreto del trabajo actoral y musical de Juan Manuel.

En su juventud, siguiendo los pasos de Arturo de Córdova (una de las primeras estrellas del cine mexicano), Juan Manuel también desempeñó papeles de galán protagonista e interpretó con frecuencia personajes atormentados y a veces desequilibrados. La grandeza de sus interpretaciones estriba en su peculiar forma de encarnar héroes anónimos dominados por un sentido fatalista que otorgan al personaje una dimensión épica.

Dios se lo pague fue la primera película argentina enviada a participar en los premios Oscar. Se estrenó el 16 de marzo de 1948, en Mar del Plata, inaugurando el Primer Festival de Cine Argentino, organizado por el gobierno de la Provincia de Buenos Aires.

El personaje del mendigo por las noches y hombre exitoso de día que enamora a Zully Moreno en Dios se lo pague, rondó los sueños de Juan Manuel, luego de haberla visto 73 veces en su adolescencia.

  • El film posee unas líneas de diálogo maravillosas, de profundidad filosófica que podrían parecer pretenciosas dentro de un film. Pero es aquí donde Luis Cesar Amadori demuestra su maestría, él nos presenta no sólo un personaje mendigo que sorprende, por su sabiduría, por su inteligencia, por su condición pobre sólo en apariencias; sino que además se nos muestra la hipocrecía de una burguesía que sólo se basa en las apariencias, en el poder del apellido, en la explotación del más débil e incluso del ignorante. La ironía manifiesta de muchas escenas es sabrosísima como aquella en la que Mario Alvarez, el excéntrico millonario interpretado por de Córdova, y cuyos orígenes fueron humildes, manda echar al jardinero por repartir sin permiso botellas de Champán a los chofferes de sus invitados, o cómo consigue de uno de sus invitados los últimos $500 necesarios para abrir el comedor infantil al que apadrina...

Quizás, repitiendo la doble vida del personaje, Juan Manuel estructura su vida real, también, en dos niveles: el nivel público es política y filosóficamente peronista y comprometido; el nivel artístico es casi un divertimento para relajar el bobo, un oasis de paz en medio de la lucha, porque la batalla por una Argentina justa, libre y soberana está marcha. Pero aun así, sus intervenciones tienen un profundo sentido épico, el desafío del hombre que pelea contra la injusticia...






Daniel Mancuso

1 comentario:

Kroko dijo...

Lo vi cuando tenía 14 años a Juan Manuel haciendo Las manos de Eurídise y me boló el marulo.

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