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domingo, 17 de octubre de 2010

UN 17
























    “Me llegó desde el Oeste un rumor como de multitudes que avanzaban gritando y cantando por la calle Rivadavia donde yo vivía; el rumor fue creciendo y agigantándose, hasta que reconocí primero la música de una canción popular y en seguida, su letra:

    Yo te daré / te daré, patria hermosa / te daré una cosa / una cosa que empieza con P / Perooooón.

    Y aquel “Perón” resonaba periódicamente como un cañonazo.

    “Me vestí apresuradamente, bajé a la calle y me uní a la multitud que avanzaba rumbo hacia la Plaza de Mayo. Vi, reconocí y amé a los miles de rostros que la integraban: no había rencor en ellos, sino la alegría de salir a la visibilidad en reclamo de su líder. Era la Argentina invisible que algunos habían anunciado literariamente, sin conocer ni amar a sus millones de caras concretas y que no bien la conocieron, les dieron la espalda”.

    “Desde aquellas horas, me hice peronista”.






Esa mañana salí temprano de casa. Luego de varios colectivos, fui con unos compañeros de la UES a un asado en una sociedad de fomento o club (no me acuerdo), de Villa España, en Berazategui. Caminamos unas calles de tierra, había alegria en el aire ese domingo. Había olor a chori que venía de lejos, como la música de unos palantes reventados que chillaban unos sonidos roncos, como de baile popular.

Entramos a un lugar humilde, pobreza vieja pegada en las paredes, guirnaldas de papel cruzando el patio, con humo asado pintando el alma y Andres Framini preparando la gola para un discurso combativo. El salón estaba lleno de caras oscuras, gastadas pero con ojos vivos, sufridas pero de corazones abiertos, voces cálidas que decían: "adelante compañeros, bienvenidos".

(...Mi viejo me había hablado de esos tiempos, él era obrero ferroviario en los talleres de Remedios de Escalada. Me contó como un tano inmigrante pudo armar una familia y ser feliz en una sociedad con trabajo y dignidad).

Cantamos la marcha, el himno, escuchamos al negro, me emocioné, piel de gallina, mística y ganas de militar, de cambiar injusticia por conciencia y lucha...

“Desde aquellas horas, me hice peronista”.


Daniel Mancuso





1 comentario:

Pensála bien, hermano! dijo...

Andrés Framini...un gran tipo, un dirigente sindical de ley. Lo conocí en 1972/3, cuando militaba en una unidad básica de la circunscripción 18º, barrio de Palermo. Andrés era amigo del viejo caudillo peronista y venía seguido a charlar y conversar con nosotros en la UB. ¡Toda una figuraza, un ejemplo!

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