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sábado, 2 de enero de 2010

MARCHA ATRÁS




El fin de año se llenó de cohetes y luces en el cielo, y algunas marchas militares sonando en la noche de la zona norte. Nostálgicos de la dictadura brindaron con el vinilo de avenida de las camelias manchando la brisa del 31...

No se habían apagado lo ecos fascistas de Menéndez y Posse cuando apareció el ronroneo venenoso de Diego Guelar, secretario de relaciones internacionales del PRO, invitándonos al supositorio del olvido.

Hace 15 días, el ministro de Seguridad bonaerense, Carlos Stornelli, denunció ante la Justicia platense que hay "policías en actividad, en retiro o exonerados" que contratan a menores de edad para asesinar mujeres en situaciones de robo de autos, además de instigar robos y asesinatos para “desestabilizar” el gobierno provincial.

El miércoles 30 de diciembre (entre las 17.15 y las 17.30), 2 Los delincuentes, armados y a cara descubierta, ingresaron en la sede de la Secretaría de Derechos Humanos bonaerense, redujeron a 7 personas que había en la Secretaría, que unos minutos antes habían realizado el brindis de fin de año, y se llevaron documentación y dinero, impunemente.

El edificio está situado en la céntrica cuadra de 53 y 8, en La Plata, a metros de donde permanecía la custodia de la Legislatura. Si bien en la entrada del edificio la Secretaría había mandado a instalar una cámara de seguridad, el día anterior la cámara había amanecido rota.

A Sara Derotier de Cobacho, titular de la secretaría, le ataron sus manos con precintos y le obligaron a que les diera la llave de la caja fuerte. Se llevaron las denuncias contra la policía que había recibido la oficina, muchas de ellas formuladas por efectivos en actividad, y papeles con datos de las investigaciones en curso. También robaron expedientes de ex agentes penitenciarios y de otros represores acusados por crímenes cometidos durante la dictadura en juicios que están por entrar en la etapa de audiencias orales.

Los ¿ladrones? se llevaron la computadora personal de la funcionaria, teléfonos celulares y también unos 8.000 pesos, aunque en la gobernación se mostraron convencidos de que el móvil del robo no fue el dinero.

Ayer, en las primeras declaraciones públicas después de que trascendiera lo sucedido, el gobernador Scioli respaldó a su funcionaria. “Nada hará quebrar la voluntad y el trabajo de Sara y del gobierno provincial por el esclarecimiento de delitos de este tipo”, declaró, tras considerar que el episodio había sido un mensaje mafioso.

La provincia atraviesa una de las recurrentes crisis con la actuación de la Policía Bonaerense. El capítulo actual empezó hace poco más de un mes, con los asesinatos de tres mujeres –Renata Toscano (de 43 años), la maestra Sandra Almirón (37) y la bioquímica Ana María Castro (54)–, todas atacadas mientras estaban en sus autos, en supuestos intentos de robo. Los crímenes generaron movilizaciones de vecinos que tuvieron fuerte repercusión y se sumaron a las críticas por las fallas en la investigación sobre la muerte de la familia Pomar.

El ministro de Seguridad Bonaerense, Carlos Stornelli, denunció poco después que los homicidios pudieron ser “instigados por personal policial” para “desestabilizar” a la gobernación. Stornelli apuntó sus sospechas de que la policía estaba reclutando a menores en los asentamientos para cometer estos delitos y lo interpretó como una reacción a su decisión de desplazar de sus cargos al jefe del área de Delitos contra la Propiedad Automotor, el comisario Marcelo Andrade, y sus subalternos.

Ayer, Derotier de Cobacho señaló que en diciembre –luego de que Stornelli formulara esta acusación– la Secretaría de Derechos Humanos había comenzado a recibir denuncias diarias sobre la Bonaerense.

Sara Derotier de Cobacho apunta sus sospechas sobre la policía y los papeles con datos de los denunciantes que guardaba en la caja fuerte sobre hechos de corrupción de esa fuerza, muchos de los cuales no tenían todavía estado judicial.

Hay mucho camino por recorrer todavía para derrotar el cáncer autoritario e impune que recorre la sociedad argentina. Debemos democratizar la Justicia, limpiar la maldita policía y derrotar a los reaccionarios enquistados en la partidocracia neoliberal republicana. Necesitamos nuevas voces que rompan el monocorde alarido opositor multimediático y ganar la batalla cultural que lleva 200 años...





Daniel Mancuso


2 comentarios:

MONA dijo...

Es cierto. Nos hace falta democratizar muchos espacios. Y se comienza por el que cada uno de nosotros transita en el día a día.
Cuando contaste eso de la Marcha de las Camelias me desataste un recuerdo que me permito contarte. Hace muchos años, cuando trabajaba de maestra jardinera, me opuse con vehemencia -plena dictadura- a que los niños hicieran de soldaditos con marchas militares argentinas. Por todo lo que estábamos viviendo. Porque las asociaba con los "comunicado nº uno"... Los nenes jugaron o caminaron como soldaditos con música clasica. Pero te aseguro que mis compañeras de trabajo lo tomaron como una TARA mía!! jajaja... Bah! no sé de qué merío... si es para llorar.
Saludos

OTRO PERUCA MAS dijo...

Así es, Mancu... La batalla es por la cultura y la comunicación. Y ésta se tiene que dar de manera individual y colectiva, todo el tiempo, en todo lugar.

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